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En Instagram alguien le mandó ese DM que le mandó el corazón a dar un salto al cielo.
Hola Mi hermano es tu fan, ¿Puedes presentarte en su fiesta de cumpleaños con tu banda?
Por fin sirvieron para algo los malditos reels. Hasta tenía un fan. Ojalá, porque si el cumpleañero solo había usado su audio de algún cover en una historia random igualmente iban a cobrar. Si es que lograban tocar.
Barrió de buen humor. No importaba que la conversación llegase a nada; muchos mensajes no concretaban una fecha, a veces solo se enteraban del costo y no volvían a responder. Al menos animaba a la banda, La Rebelión.
-¿Sabes quién mandó el mensaje para el evento del cumpleaños? -el tono de Hyuna le puso tenso de inmediato. Siguió tallando el piso del Alien Stage, el bar base de La Rebelión y su segunda casa, según su mamá. Hyuna le ayudaba a administrar la cuenta, y desde que el embarazo le obligaba a tomarse las cosas con más calma, su Instagram y las redes sociales de la banda parecían tener un community manager al que le pagaban
-¡Es alguien a quien conocemos! -canturreó, girando en la silla gamer que parecía ser su centro de operaciones los últimos meses
-¡Te vas a marear, Hyuna! -le gruñó -¡Le voy a decir a Luka!
-¡SHHHHH! -ella movió sus brazos, haciendo énfasis para callarlo -¿Vas a estar de acusón hasta que nazca el bebé? -Till siguió barriendo el agua jabonosa.
-¿Importa quién escribió el mensaje?
-Ya hizo la transferencia: pago completo en una sola exhibición -Hyuna le sonrió cuando dejó de barrer. -Siempre es mejor en efectivo, pero al menos ya es un hecho.
La conversación con Hyuna se sentía tan lejana y feliz. En ese momento La Rebelión tenía baterista, la doctora aún no le exigía reposo absoluto a Hyuna.
-Till… -el ruido de la fiesta era lo suficientemente alto como para fingir que no escuchaba a Dewey, pero en verdad tenía que esforzarse para no escuchar. Caminó un par de pasos, alejándose de la camioneta, arqueándose, simulando que intentaba escuchar mejor su celular, como si eso ayudase a que alguien le respondiera.
-¿Lo consiguió? ¿Nos instalamos?
Sintió un vuelco en el corazón. Podía fingir con Dewey, pero no sentía que pudiese fingir con Jacob. Al menos no tan cerca, así que se alejó unos pasos más.
Un baterista.
Le había dicho a Hyuna que no se preocupara. Encontraría a alguien. Organizó tres setlist sencillos, revisó sus contactos y logró concretar un acuerdo con el amigo, de un amigo, del primo de Luka. Un tal Acorn. Se escribieron durante la última semana y confirmaron los cambios en las canciones y tiempos. Hyuna lloró al enterarse. Para ese momento del embarazo sobraba decir que lloraba por todo, así que fue un alivio.
Fingir que le habían hackeado su cuenta en Instagram, para que Hyuna no recibiera notificaciones del proceso, también ayudó al ambiente general. Era un hecho... hasta que Acorn canceló al medio día.
Necesitaba un baterista un sábado por la noche, que pudiera trasladarse desde quien sabe dónde hasta la parte más exclusiva de la ciudad. Tenía la boca seca, nadie contestaba desde el otro lado de la línea. La voz de Hyuna en su mente, tan clara como si estuviera a su lado.
Es Sua, la hermana de Ivan.
Ivan. Ivan podía tocar la batería. Si, era su cumpleaños, pero tenía la certeza de que Ivan le ayudaría. Levantó la mirada en dirección a la “casa” (un Airbnb que Till normalmente no llamaría casa), y ahí estaba él. Se mordió el labio inferior, nervioso. Él venía en su misma dirección. Le miro decidido. Avanzó a grandes pasos, y sus miradas se conectaron. Till sabía que Ivan le reconocía. Tenía la misma mirada de siempre.
Se sonrojó.
Obviamente Ivan le reconocía. Por eso los contrataron.
Nadie le miraba como Ivan. No antes del campamento, tampoco después. Cuando era un niño no lo entendía. Siendo un adolescente no pudo enfrentar la situación. Ya no importaba, ya no tenía dieciséis años.
-¡Till! -su voz era la misma. Y por la forma en que de inmediato le recibió, avanzando para acortar aún más la poca distancia que quedaba entre ambos, con brazos abiertos hacia él, como siempre hacia Ivan. Cediendo. Deseando. Lo pensó de lejos, pero de cerca confirmó que no importase que le pidiera, Ivan se lo daría.
-¡Ven acá! -ni siquiera tuvo que empujarle, porque Ivan ya estaba dejando guiarse hacia el jardín lateral. Sin dejar de caminar miro atrás, su hermana no perdió la compostura, pero lucia sorprendida. Trago saliva, decidido.
-¡Tienes que ayudarme! ¿Aún practicas?
Ivan ya estaba asintiendo sin saber que le pedía. Till se mordió de nuevo el labio inferior, apenado y culposo.
-Mi baterista no pudo llegar, nos contrataron para esta fiesta. ¿Puedes cubrirlo? Te voy a recompensar… ¡Haré lo que quieras! -la última frase apenas dejó sus labios cuando ya estaba causando un efecto en Ivan.
Mierda
No pudo sostenerle la mirada por mucho tiempo. El sol había salido de nuevo por el horizonte. Era la mañana de navidad, y Till era el regalo prometido bajo el árbol.
Mieeeeerda
Al menos ya tenían baterista.
•
Jacob le dijo que no se preocupara, que ellos seguirían con el resto para que Till pusiera al corriente a Ivan. Revisaron el setlist, encontrando un punto medio para que Ivan cubriera sin problemas a Hyuna. La música facilitaba todo, tenían algo que hacer mientras organizaba sus pensamientos.
Es tu fan
Respiro profundo. Sintiéndose simpático pensó Si es Ivan, es más un stalker que fan, y echo los ojos al cielo, siguiendo el ritmo de la batería para "American Idiot". Se sintió culpable de nuevo. Se alegró por sentirse culpable. Si se sentía culpable era porque tenía algo de decencia. Ya era bastante malo hacer que el cumpleañero fuera el baterista, como para pasar a llamarlo stalker.
Sua se acercó con botellas de agua para todos, con tono monótono -Esto vale como regalo de cumpleaños y navidad… -Till se sonrojó, y evitó su mirada -…deberías cobrar una cuota por fanservice.
Al menos podía contar con la música. Así podía ignorar la estúpida sonrisa de Ivan que le hacía sentir el centro de todo. Tocaron un par de canciones para calentar y la sincronización que lograron entre los cuatro fue un milagro.
Para el público general se escuchaba genial. Para Till era sublime, después de la posibilidad de cancelar. Terminaron "Smells Like Teen Spirit", eufóricos con la adrenalina a tope. Tocar con Ivan en la batería era fácil, como aquella frase de volver a andar en bicicleta. Parecía uno más de La Rebelión, y las sonrisas en los rostros de Jacob y Dewey lo confirmaban.
•
El ventanal que daba hacia el balcón se iluminaba de rosa y dorado, las cortinas blancas atenuaban el juego de luces del exterior. Dewey y Jacob seguro estaban ayudando a cerrar el Alien Stage, para convencer a Hyuna de mantenerse alejada del trabajo.
La fiesta seguía sin el cumpleañero. Ivan y Till tenían su propia fiesta, como aquella vez en el campamento, pero mejor, gracias a la cubeta con hielo y cervezas. Ya no sentía esos nervios en el estómago, ni la ansiedad del reencuentro. Había perdido la noción del tiempo hablando de todo lo que había pasado en su vida los últimos cinco años, con mención especial sobre el embarazo de Hyuna y Luka.
-Perdón por equivocarme en "Mi Vida Loca" -la voz de Ivan estaba cargada de arrepentimiento. La fiesta era un ruido constante, lejano. No estaba borracho, pero de todas formas se inclinó hacia la caja de pizza por otra rebanada.
-¡Oooh, vamos! Apenas y se notó -sonrió antes de dar un bocado, y masticando añadió -Dewey ni se dió cuenta
Ah
Estaban en un sillón, sintiendo el calor emanar del otro. Sus rodillas a centímetros. Dejó la pizza para beber el restante en su cerveza.
-¡Cabrón, ya tienes veintiún años! -le dió un manotazo en la cabeza, y dejó la mano ahí, presionando-¡deja de querer darme pena para que te bese, ya no eres un niño!
-¡Lo dije en serio! -Ivan estaba totalmente rojo. -¡Estuve ensayando y aún así cometí el error al minuto!
Afuera la fiesta continuaba, sin el cumpleañero. El eurobit había quedado atrás, en algún punto entre la mordida a la pizza y las orejas rojas de Ivan. "Callaíta" avanzaba con claridad, retumbando en el cristal de las puertas del balcón, en la fiesta que parecía de alguien más.
Ambos estaban esperando. Tal vez si estaba un poco borracho.
-Voy a besarte, Ivan -Till se mordió el labio inferior y asintió, igual que horas antes, cuando le dió la misma señal de inicio antes de tocar.
