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Sólo por volverte a ver (¡Toma mi mano!)

Chapter 2: El amor de bufón

Summary:

"Hope to see you again"

Notes:

Gracias por regresar para leer el siguiente capítulo. ¿Puedo aconsejarte que escuches tu música favorita mientras lees mi intento por escribir algo sentimental? He querido desarrollar esta idea que no salía de mi cabeza por un tiempo.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

¿Puede afirmarse que existe vida después de la muerte? No hay margen de respuesta. Nadie ha sido capaz de relatar la experiencia, incluso con las almas que se encuentran coexistiendo con dioses en el "cielo" nadie regresaba de un segundo deceso.

No hay otro lugar a donde ir, simplemente desaparecer, es como si nunca hubiera existido. Lo único que queda del ser es vivir en los recuerdos de alguien más. Algunos piensan que se fusionan con la energía del universo, esperando quizás algún día renacer como una nueva energía.

¿Qué pensarían los Dioses y humanos al descubrir que el Niflheim es un reino? 

Un mundo totalmente fuera de su alcance, que incluso las deidades que rigen sobre la muerte no tendrían conciencia de ese territorio insondable. Un lugar inhóspito del cuál no se tiene registro, ningún desafortunado que haya trascendido ha regresado.

Eso es lo que pensó Loki cuando abrió los ojos y su mirada pesada vaciló al observar a todo lo que lo rodeaba. Pensó con decepción que su intento de existencia había acabado cuando cayó tendido en la dócil nieve, pero se equivocó.

Ahora se encontraba en un extraño lugar, un nuevo limbo del cuál "nadie" pudo advertirle. 

Si no estuviera muerto, tendría que pagar la apuesta que le hizo a su mejor amigo hace bastante tiempo.

《》

"El Niflheim no es más que el final, no puede existir un reino imperceptible" El recuerdo de aquella plática lejana invadió en su memoria, junto con la advertencia de quién le acompañaba.

"Eres demasiado incrédulo, Loki. Aún así, ese reino es tan real como quién lo gobernará y cuando aparezca, el final comenzará" La voz apacible que salió de aquel ser a su lado no concordaba con la mirada que le dirigía. 

"Si estás tan seguro, ¿por qué no se ha pronunciado como los demás Dioses? Han pasado eones desde que se creó el Valhalla, si existiera ese lugar su "rey" debería estar con las caras de la muerte" 

Loki no creía en su existencia en ese momento, puesto que ni el Gran Hades Dios del Inframundo que reinaba en el Helheim podía afirmar su existencia, él mismo había dicho que el Niflheim era la destrucción total del alma al fundirse con el cosmos. 

Al notar que su acompañante evadió su mirada y guardó silencio, continuó con su letanía.

"Tus predicciones no van a quitarme el sueño... deberías regresar con Hades, escuché que te buscaba" Loki se levantó con calma, sin notar la falta de comprensión que le dirigió a su amigo.

"Tienes razón, exageré demasiado" Se levantó con una elegancia y tranquilidad que hizo bostezar a Loki.

Al notar la seriedad que se instaló en el semblante de su acompañante, quiso reconfortarlo cediendo un poco.

"Escucha… si por algún motivo se comprobara su existencia te deberé un favor, pero de no ser así tú me lo concederás" Loki le tomó de los hombros mientras sonreía sabiendo que eso no pasaría.

Aquella deidad suspiró, su dulce sonrisa no llegó hasta sus ojos y por último exclamó lo más devastador que recordó.

"Estaré esperando por ti, Loki"

《》

"Maldita sea, ese cerebrito tenía razón..." pensó con remordimiento.

La próxima vez no dudaría de su palabra, debió poner más atención a lo que le decía, de ese modo no estaría tan perdido.

Al ser el undécimo participante de los Dioses, no debió ser el primero en caer en la telaraña. Si él terminó en ese lugar, ¿los demás peleadores que perdieron en sus rondas se encontraban ahí también?

Pero mirando el panorama, solo él estaba presente. Quizás podría intentar buscar un apoyo.

Sin embargo parecía algo complicado, este lugar en el vasto cosmos se asemejaba a una extensión de dominio donde él no tenía jurisdicción, su sola presencia en ese lugar se sentía como un insulto.

La brisa le gritaba que no era bienvenido, la temperatura empatizaba con el paisaje que se desarrollaba en su visión y aún así el repudio solo se intensificó. Era la primera vez en mucho tiempo que se sintió vulnerable y eso lo desoriento inmensamente al mismo tiempo que lo enfureció.

Se encontraba tendido sobre un extenso pastizal que lo acobijaba de la indiferencia y el rechazo de aquel lugar. La energía negativa danzaba por todo el lugar envolviéndolo con terrible recelo. Este tipo de vitalidad que respiraba junto con él, no era normal.

Para su desgracia, se volvió terriblemente consciente de la verdad que le atravesó en los huesos. Al ser un experto en magia pudo notar que la fluctuación del brío no estaba en sintonía con los paisajes normales. Este reino no era inanimado, estaba vivo y su presencia dentro de él evocaba una molestia. Posiblemente el dominio no necesitaba de un regente al poseer vida propia. Y eso era la peor parte, no podría hablar con nadie. Solo estaban él y ese terrible lugar.

¿De donde surgía la aversión? ¿por qué percibía que su alma era cuidadosamente observada?

Durante su existencia, siempre sintió el desprecio dirigido solo a él, no le extraño sentirlo de nuevo. A pesar de que se había forjado minuciosamente una máscara de piedra, una obra teatral donde él era un bufón y el mundo le sonreía. Desgraciadamente para él, por esta ocasión su disfraz no estaba listo para montar la obra y tampoco existía un público al que pudiera entretener.

—Estoy… desnudo —su voz apenas salió como un carraspeo lastimero por la resequedad en su garganta. Para su mala suerte, descubrió que empezaba a ser víctima del cordial clima que lo recibió.

De un momento a otro, la suave brisa que se había manifestado comenzó a erizar su piel. El gélido viento se propagó dominando la calidez del suave pastizal. El escalofrío que recorrió su columna solo sirvió para notar con duda lo traslúcido de su cuerpo al sentarse por completo.

Quizás se debía a lo misterioso de tan hermoso paisaje, posiblemente se estuviera alimentando de su alma.

Cuando bajó la mirada a sus piernas soltó un suspiro, con resignación tuvo que aceptar que mientras más analizara la situación, peor se pondría.

La buena suerte lo abandonó desde que decidió pelear contra el francotirador.

"¿Podría estar más jodido?" Pensó mordiéndose la uña. No solo se mostraba traslúcido como los "fantasmas", sino que comenzaba a desvanecerse. En algún momento, este espantoso lugar se lo comería.

Con absoluta incertidumbre, se levantó. Al comprobar que incluso sin poder ver sus pies era capaz estabilizarse, sonrió angustiosamente presa de su temor interno. No obstante, cuando intentó elevarse como usualmente lo hacía, comprobó que la vida del salado no acaba nunca.

Todo su aura divina se había reducido al cero absoluto. La mueca de pavor que se grabó en su rostro debió superar con creces a la pintura del tipo gritando que un día contempló cuando visitaba el territorio mortal.

Aquí no era un Dios.

Las pautas de este otro inframundo debían incluir despojar al invitado de todo lo que poseía. No importando que clase de criatura fuese, no se llevaría nada, solo será su alma la que prevalecería.

¿Afrontaría un castigo?

"Algo malo está a punto de sucederme… no sé qué, pero lo presiento" Reflexionó mientras se sujetaba con fiereza los mechones del cabello.

Comparado al desbordante poder que emanaba de ese lugar, él no poseía nada, estaba vacío como un cascarón. Su cuerpo no vestía ni siquiera su anillo más preciado, lo único que tenía era la gema que mantenía completa la trenza en su cabello. Su físico parecía que también deseaba renunciar a él, con el pasar de las hojas que se mecían en la dura ventisca su propia existencia se rehusaba a quedarse.

Un dolor punzante en su frente se hizo presente y con ello más infortunios. Al dirigir la palma de su mano hacia aquella zona, percibió la herida de bala que había provocado su muerte. Inclusive estando "muerto" la marca quedó grabada como un tatuaje. Se extendió como las grietas de una tumba descuidada por el tiempo.

Lo extraño es que seguía doliendo igual que cuando impactó en él. No había notado el dolor por la extrañeza inicial de seguir "vivo".

Era demasiado intensó el malestar. La sofocante aura que emanaba de ese lugar no ayudaba a desvanecer la neblina de dolor en su mente. Aún con el hormigueo y entumecimiento en sus extremidades, se abrazó como un inútil consuelo. Su cabeza pesaba igual que las bolas de boliche y presentía que en algún momento terminaría quedándose dormido.

Este lugar era una pesadilla, se sentía solo… de nuevo.

—Esto apesta —susurró con poca emoción.

El lugar que lo aprisionaba, se estaba alimentando poco a poco de él y no solo de su alma, sino también de su índole. En algún momento se convertiría en polvo cósmico. ¿Cuánto tiempo tardaría?

Dentro de sí, reconoció que lo merecía. A fin de cuentas, le había causado dolor a muchos corazones.

"Te amo" Fueron las últimas palabras que el viento se llevó consigo. Recordando con amargura a quién le eran dirigidas, sus manos intentaron ocultar su desdicha.

—Espero que estés feliz, Hilde —rió sin poca emoción notando como los dedos de su mano comenzaban a fundirse con el fondo—. Morir para cumplir tu deseo… ha sido mi mayor condena.

Aunque él sabía que se lo debía. Incluso en este punto, no podía lidiar con sus propios sentimientos egoístas al quererla solo para él. Estando en un vacío silencioso, el remordimiento había opacado por completo a la fría apatía que mostró cuando los obligó a separarse.

Poco a poco, era consciente de todo el daño que debió provocar por sus celos enfermizos. Sin embargo, se repetía una y otra vez:

"¡No es justo! No es justo… No es justo… Rompí tu corazón porque tú rompiste el mío" Si bien esa no había sido su intención, tampoco dimensionó que tanto la lastimaría.

"Siempre… riendo tanto por mí. Cuando me sonreíste en ese entonces… simplemente estaba genuinamente feliz, ¿lo notaste?"

A pesar de todos los intentos que hizo por hacerla sonreír, olvidó que no ganó su corazón y eso precisamente fue el causante de su desdicha al ser rechazado. No fue uno verbal, pero dolió más que la distancia que trazó de todos, incluyéndolo.

"¿Qué hizo Siegfried para ganar tú amor? ¿Qué es lo que me faltó para merecer ese lugar? Nunca noté que tu mirada ya se había posado en otro atardecer" Hasta que lo hizo.

No había manera de saber cuánto tiempo transcurrió desde que dejó de respirar, tampoco de conocer el resultado del Ragnarok. Quizás la inteligencia y astucia que prevaleció en el grupo les habría otorgado a los mortales la victoria y con eso la felicidad a Brunhilde.

"En estos momentos debes estar encontrándote con él… con esa mirada cargada de los mismos sentimientos que tengo por ti"

"¿Sentiste pena por mí? ¿Te alegraste de no tener que volver a soportar mis intentos por hacerte sonreír? ¿Sentiste alivio? ¿Lloraste mi muerte? Éramos amigos… después de todo"

"Odio lo mucho que te amo… Ojalá pudiera dejar de necesitarte"

"¿Podré decirte que te amo? ¿Algún día podré alcanzar tu perdón? Y de no ser así, ¿te olvidarás de mi?

Sus ojos no pudieron evitar humedecerse con el torbellino de sentimientos que lo asolaron.

Antes de poder seguir pensando en su miseria, el estruendo que resonó en el cielo se percibió incluso en el ligero pasto, vibró cual masiva explosión acompañándose de una melodía que acaparó sus sentidos. Su mente quedó en blanco, él ya la conocía pero no recordaba de donde.

La música que componía Hermes con total cuidado y dedicación, aquella que los seres humanos alababan como la perfección absoluta era solo un aperitivo comparado con el banquete de la sinfonía que presenciaba.

Las angelicales voces fueron aumentando el volumen de su entonación a la vez que se mezclaban como una receta digna de degustación y conforme se elevaba sobre él, aquello tan magno comenzó asentarse en su corazón. La emoción indescriptible que se instaló tan cálidamente en su interior provocó que sus ojos derramaran las lágrimas que se habían acumulado con nostalgia.

No entendía por qué aquella extraña canción comenzaba a calmar la melancolía y el vacío profundo que lo acojonaba, pero no le importó. La agridulce tristeza que se derramó en su corazón empezó a ser remplazada por una cálida paz. Lentamente, la presión que había sentido desde que llegó fue dispersándose.

Por más que rebobinaba y escudriñaba en sus recuerdos, su mente parecía incapaz de revelarle la verdad detrás de su inquietud.

La letra era un reflejo de sus emociones, pero parecía incorrecto. Algunos versos no encajaban con el amor que sentía hacía Brunhilde, al pensar en ella como analogía de la balada, era impensable.

Pero no podía estar equivocado, él estaba enamorado de ella. Sus sentimientos eran genuinos y aún así no evitaba que se sintiera erróneo. La pieza final del rompecabezas no ensamblaba con todo lo que se había unido.

Tal vez ni siquiera se trataba de ella y él.

Se estaba mintiendo. Aludía completamente a él, pero ¿a quién se encaminaba su amor?

¿De quién se escribió?

—Si no es para Hilde, ¿a quién le diriges esta canción? —le habló con recelo al mundo que le rodeaba.

Tal vez si era paciente obtendría una respuesta. Si el entorno reflejaba sus emociones, se estaba equivocando fatalmente.

—¡Como te atreves a dudar de mis sentimientos! ¡¿Por qué insinúas que amo a otra persona?! —gritó lo más fuerte que sus cuerdas bucales le permitieron.

—¡Si crees conocerme muéstrame la verdad, maldito mundo de mierda! —bramó con el último aliento de voz que le quedó hasta que empezó a toser escandalosamente.

No estaba preparado para recibir respuesta, ni para la que obtendría.

El único con plena certeza de su sentir, solo podía ser él.

Cuando cerró los ojos, aquella melodía entraba en el acto final y eso lo desalentó.

Deseaba escucharla de nuevo, le apaciguó como nada lo había hecho en su vida y gracias a su impulsividad no le presto la atención debida.

Ahora entendía aquellos que se fascinan por una composición y la escuchan demasiadas veces al día.

¿Cómo no se hartaban? Se volvía su sonata favorita y nunca más la soltaban.

¿No les asustaba que al repetirla tan constantemente no sentirían la misma emoción por la costumbre?

Al experimentarlo en carne propia, pudo comprobar que no importaba si eso fuera lo único que sus oídos le permitieran escuchar. Lo haría por la eternidad.

Se sintió como un traidor.

El sentimiento desagradable no desapareció, incluso cuando disfrutó de la melodía, se sentía culpable al reconocer que Brunhilde no le pertenecía a la sinfonía.

Pero él no recordaba haber amado a nadie que no fuera ella.

Hilde fue un antes y después.

—¿Qué estoy olvidando?… No… ¿A quién estoy olvidando?

"¿Acaso existió alguien más?"

Y antes de que pudiera seguir pensando en ello, los cantos angelicales anunciaron su retiro. Con el último verso, su corazón sangró. Por un segundo olvidó todo y consideró que podría dormir tan profundamente si tan solo la pudiera volver a sentir.

En cambio, su tranquilidad fue interrumpida cuando el viento se acompañó de una voz que le susurró como un somnífero la respuesta a su rabieta.

"Nunca podría olvidarte... porque tú..."

Sus ojos se abrieron más rápido que nunca, miró a todos lados pero no divisó a nadie. 

¿Escuchó mal? ¿Su aflicción impactó tanto que comenzó alucinar? 

Sin poder seguir dudando, la misma voz habló, esta vez sin ser un susurro.

"No pude evitar enamorarme de ti..." 

La voz era igual que el rocío sereno que se mecía sobre su jardín cuando cuidaba de sus flores . Imperturbable.

No pudo analizar el significado de las palabras, su necesidad por encontrar al dueño de aquello que no entendía se arraigó como un huracán implacable.

Su mirada se alzó a las alturas del paraíso. Vislumbrar el cielo ayudó a que el aura asfixiante que lo consumía empezara a repeler su cuerpo.

Era devastador y conmovedor lo que estaba sucediendo frente a él.

Lo más deslumbrante y extraordinario que jamás había visto se manifestaba en él.

La noche estuvo presente desde que abrió los ojos, pero se arrepintió de no haberle dirigido su atención a tan majestuoso espectáculo de luceros en el cielo. 

Los colores salpicados cual pincelada de arte destacaban sobre la oscuridad aplastante. Las pinturas de Hades eran bocetos comparados con esto.

Ni en toda su longeva existencia había sido testigo de algo parecido, no había nada que se le comparará. 

No las noches estrelladas del Valhalla, no los anocheceres estrellados de la tierra, esto iba más allá de su entendimiento.

Esos colores brillantes resonaron en todo su cuerpo, un intenso escalofrío lo envolvió de pies a cabeza pero en esta ocasión no sintió miedo, deseaba poder elevarse. 

El reino a su alrededor comenzó a cambiar, del pastizal empezaron a brotar flores que lo atiborraron por completo. 

Las conocía, él las había creado en su floresta.

El viento gelido calmó su furia y se convirtió en una suave ventisca, se acompañó de la cálida nieve que empezaba a precipitarse justo de donde surgió la aureola boreal

Su visión del mundo comenzaba a estrellarse con la de alguien más y eso lo cautivó. 

"He estado aquí todo este tiempo… ¿No puedes sentirme? 

De nuevo le hablaba esa voz, pero no podía distinguir de dónde venía, hasta que lo hizo. 

Provenía de la colina nevada que se abría paso amablemente por el campo floreado. 

Ambos mundos se entrelazaban como si hubieran estado separados por el tiempo. La forma en la que se conectaban era un ritual del cuál deseaba ser parte. 

El reino que lo vio despertar estaba siendo moldeado como la arcilla, esperando crear el jarrón perfecto para sostenerlo.

"Quiero volver a verte…" 

Su cuerpo respondió al llamado antes de siquiera poder procesarlo. No esperaba más y aún con el pesar de sus piernas, corrió lo más rápido que pudo persiguiendo la luz sin detenerse ni por un segundo. 

La inquietud y la desesperanza huyeron como él del vacío que deseaba devorarlo. Tal vez este llamado no era de una persona y estaba encaminándose a una trampa.

Una ilusión creada por el Niflheim para inquietarlo, pero por mucho que quisiera creer en ello no se le percibía falso.

"He esperado mucho tiempo por ti… ¿Cuánto más te tomará volver a mí?"

Mientras más avanzaba, menos sentía sus pies. Era una carrera y el tiempo lo asfixiaba.

"¿Cuánto tiempo me tendrás esperando?"

Nunca había sentido necesidad de correr, era un Dios después de todo. Ahora más que nunca deseaba la velocidad de Poseidón. 

La desesperación en los latidos de su corazón bombeaban como su respiración. No comprendía como este mundo había quebrado su conciencia como para dudar de sí mismo.

"Eres lo único que puedo ver y aún así no volviste"

La voz se intensificaba mientras más avanzaba al igual que la oscuridad de su mundo se precipitaba a él sin poder huir. No quería desvanecerse, pero aún no sabía si estaba listo para presenciar lo que aquella luz le ocultaba. Ambas opciones le generaban un pavor angustiante.

"Vuelve a mi…"

—Eso… intento —la agitación nublaba su visión. Ir en contra de la ventisca era desfavorable. Sus brazos iridiscentes trataron de cubrirlo torpemente de la tormenta que se avecinaba.  

"¿A dónde te fuiste…?"

—No lo sé… —La caída de la nieve se precipitaba más intensamente conforme recorría más camino.

"¿Deje de importarte…?"

—No sé quién eres… —La pradera se consumía en el manto del bosque invernal y el frío no cedía ni por un instante.

"Dijiste que me amabas… ¿mentías?"

—Te equivocas… yo… —Empezaba a hiperventilar y sentía que no avanzaba. El vacío lo estaba absorbiendo.

"Vuelve… ¿qué debo hacer para que vuelvas?"

—Espera… estoy… yendo… —No le importaban sus propios sentimientos, quería conocer la verdad.

"¿Qué hice para que decidieras no regresar?"

—… no lo sé… — De poco a poco sintió la mente pesada y al desviar su mirada a sus piernas con horror prefirió no seguir mirando.

"Es tu culpa que vuelva a llorar"

—…lo… siento… no quería… — Las lágrimas se desbordaron como la marea. Otra vez le estaba causando dolor a alguien.

"Solo vuelve… por favor"

—… lo intento… — Se le formó un nudo en la garganta. La angustia eran tan sofocante que ni siquiera la luz del cielo lo calmó. Su vista estaba empañada y no podía distinguir los árboles que danzaban a su alrededor. ¿Por qué se afligía por algo fuera de su entendimiento?

"No sé que hacer desde que te marchaste… siempre estás en mi pensamiento"

—… ¿quién eres?… ¿por qué te importo tanto? — su voz salió más aguda de lo que pretendía. Las sombras no se detenían como él, deseaban tragárselo. 

No debía parar, de hacerlo no volvería a tener oportunidad, ya no quedaba tiempo. Su mente colapsaba y no podía evitarlo.

"Siempre sueño contigo... te conocí y alteraste mi mundo"

—… perdóname… — El horizonte se reducía cada vez que lograba enfocarlo. La nevada vacilaba en su intensidad así como sus propios sentimientos.

Sus ojos no detenían su sollozo, apenas podía respirar y ya no sentía sus extremidades. No quería parar, debía continuar si quería verlo. No comprendía de quién era el llamado o que esperar, pero de lo que estaba seguro es que no estaría solo. 

La noción del tiempo se perdía en ese lugar, nunca sabría cuánto tiempo corrió o cuántas veces el reino a su alrededor modificaba sus características. Lo único constante fue la noche y la voz que se grabó en su corazón. 

Su conciencia se llenaba de lagunas que no comprendía, avanzaba sin sentir sus pisadas y seguramente sus parpados estarían hinchados.

El frígido velo de la selva congelaba su esperanza.

"Te extraño…"

—¡Perdón! No sé quién eres… pero perdóname… ya no puedo… —Ser un alma difunta no impidió que el cansancio lo derribara.

Estando de rodillas, abrazó con ímpetu a la nieve que ya se había acumulado en las flores de la pradera y se aferró con vehemencia.

Poco a poco se perdía en la espesa neblina de la inconsciencia, este monstruo no tardaría en apagarlo.

Pensó con astenia que si ya no podía correr, se arrastraría pero no probaría la derrota.

Antes de que él sueño profundo lo dominara, una sombra que se acercaba con impulso se proyecto por encima de él.

Las Amatistas despejaron el espesor que cubría su telón y se encontraron con los Zafiros.

La gentileza se inclinó y lo abrazó con amabilidad. 

No pudo evitar fundirse en la calma.

—… eres tú… —alzó lo que quedaba de él esperando sentir algún indicio de calidez y lo que obtuvo fue mejor.

Al recargar su cabeza en el pecho, por esta ocasión su sonrisa si alcanzó sus ojos y comprobó que la melodía provenía de este latido. Si esto era un sueño, no quería despertar.

 

《Ojos brillando como el cielo, se esparcieron con ardor en tu eclipsado corazón y permanecieron intactos como las flores que tanto te apasionaron en el prado》 

 



En algún lugar del Panteón Nórdico, la silueta de la oscuridad se expandía por los alrededores. Su desplazamiento hacía reverenciar a quién tuviera la fortuna de encontrar a la creación.

Ese día particularmente su humor no era el mejor y que las criaturas posadas en sus costados no pararan de disputarse el favoritismo de su amo, lo convertía en una olla a presión.

Cuando les dirigió un poco de su mirada, logró acallarlos el tiempo suficiente para que ningún entrometido pudiera seguirle el paso. 

Debía encontrarse con su dolor de cabeza.

Los acontecimientos que se desarrollaron en el Ragnarok no eran lo que esperaba. La victoria obtenida por el agua de la vida era todo lo contrario a lo que buscaba alcanzar.

El mal augurio que se presentó ante él cuando peleaba con la basura humana fue la claridad que le hizo entender que se había precipitado con su plan. Se dejó cegar por su arrogancia, cayendo en la trampa de la irrespetuosa Valquiria. No era algo que admitiría.

Después de todo, la historia primordial ya había sido expuesta y era de dominio público. Lo único relevante que obtuvo fue saber que ese demonio había heredado el poder rúnico de los dioses primordiales de la luz y la invención. Era un ruido que no podía sacarse de la cabeza. 

No debería seguir importando, ya que dejó de existir de este plano divino. No habría ningún obstáculo.

Mientras el cazador de dragones continuara resguardado bajo su mando en el Tártaro, su objetivo seguiría en curso.

Pronto fue bañado del Sol que acompañaba al enorme jardín frente a él. Esta zona dentro del dominio de su sobrino era la más apartada del exterior. Lo receloso que llegaba a ser con su privacidad era esperado por su comportamiento sorpresivo. Nunca se sabe que esperar de él.

Al acercarse a una extensa jardinera, divisó una figura que rociaba las flores con absoluta calma no prestando atención al aura opresora del invitado.

—Fuiste muy temerario al esconderte de mi en este lugar —sus cuervos graznaron con ímpetu fastidio ante tanta falta de cordialidad. No obstante, volvieron a callar cuando la presencia se giró a ellos.

—¿Temerario? Te equivocas Señor Odín, soy muy precavido. El que este aquí es solo porque debo atender a estas hermosas flores ahora que su cuidador se ha ido, planeaba encontrarme contigo después.

—Loki no estaba destinado a perder, ¿quieres explicarme por qué fue derrotado? —La tranquilidad del lugar fue envuelta por la bruma pesada del Dios primordial.

—Era inevitable, al forzar los hilos del destino a tu conveniencia ocasionaste que se rompieran. Aunque no fuiste el único, Brunhilde igual lo hizo y ahora ambos deberán enfrentar las consecuencias.

—¡¿Cómo te atreves a compararlo con esa traidora?! —Los cuervos chillaron al unísono y Odín cansado de ellos los mando a volar.

—No habrá consecuencias hasta que cumpla mi deseo… pero podría hacer una excepción contigo si no eres claro — arrancó una flor cerca de él y la aplastó—. Además no quieras victimizarte, tú también has cambiado el curso de los acontecimientos a tu conveniencia.

La sonrisa de su acompañante se esfumó más rápido de lo que le hubiera gustado.

—Los dos presionaron los acontecimientos del Ragnarok, así no debía ocurrir y gracias a ello la Valquiria tomó la delantera.

El enfado del Dios Nórdico aumentó exponencialmente, sino fuera porque este Dios le era muy útil lo hubiera matado hace tiempo.

—Pero no debes alterarte, envejecerás de nuevo y perderás el encanto que ahora tienes, ese joven cazador de demonios fue un buen colágeno —Aquella deidad sonrió como si nada, le dió la espalda y continuo regando el jardín, ignorando de nuevo la cólera del Dios.

—Ella es muy astuta, se ha adelantado porque tiene una carta muy buena en su juego y tú no has aprovechado el tuyo. Debes entender que las cosas difíciles requieren un largo tiempo y mucho sacrificio, las cosas imposibles un poco más.

—Ya he sido lo bastante paciente incluso contigo… —El sol radiante comenzaba a ser oprimido por las nubes—. Se más cuidadoso con lo que insinúas, ahora que ya no cuentas con la protección de Hades me sería más fácil eliminarte.

—Cuando mataste a Sakata Kintoki, tuve una visión y estoy seguro que no te gustará —Ignoró con frialdad la amenaza y caminó hacía la otra jardinera.

En esta ocasión, el mal augurio realmente pesó sobre Odín. Este sujeto no solía ser apático con él, lo habitual era que complacía a sus mandatos sin objetarle. Tal vez no se encontraba de buen humor por haber perdido a Loki.

—Si no vas al grano, reconsideraré nuestro trato… — Eso no significaba que sería compasivo.

El suave rocío del agua que ejercía aquel sujeto se inquieto solo por un momento antes de volver a ser continuo, así como las palabras que brotaron su boca.

《Los hilos cortados se reconstruyeron formando otro sendero, la gema que ocultaste del mundo regresará con violencia para atormentarte por su rencor》

Odín soltó una carcajada que no fue acompañada por quién regaba las plantas. Los cuervos que observaban a la distancia se estremecieron al ver el estado incrédulo de su amo. Si alguien merodeaba cerca de ellos, tampoco entendería la respuesta del Dios al comentario.

"Parece que esto se pone más interesante" 

—Dices que volverá, pero debo recordarte que tu clarividencia no siempre ha sido acertada…

—¡Tienes razón! pero me temo que deberás creerme… porque ya está aquí —encaró a Odín mientras le obsequiaba una flor con aspecto marchitó. 

Fue en ese momento cuando su sirviente más leal irrumpió en el lugar y se acercó a ambos con paso acelerado, al reverenciar a su Dios le susurró la noticia por lo bajo para evitar revelar el contenido a la otra deidad. Esta misma, simplemente les dio la espalda y siguió regando.

La furia de Odín no se hizo esperar más, por fin explotó al terminar de escuchar y antes de que destruyera los hermosos jardines, la otra divinidad los encerró en un vacío. Lejos del santuario del Dios del Engaño. Excluyendo por supuesto a su mayordomo.

Esta dimensión solo podía ser conjurada por este usuario. Era su santuario y los apartaría de oídos ajenos. El espacio cercano al cielo estaba lleno de todo tipo de nubes con diferentes formas que hacían alusión a objetos o construcciones ya existentes.

— Deberías calmarte, Loki se enojará si al regresar encuentra su cobijo hecho cenizas. 

Odín hartó de la actitud condescendiente e indiferente, convocó una de sus runas la cuál apuntó directo al otro Dios, este esquivó muy rápido aquel ataque y se posicionó frente a él tomando su cabeza.

—Más vale que controles tu temperamento o no obtendrás tu amada respuesta. 

Haciendo caso a sus palabras, el Dios supremo se distanció de la otra figura apartando sus manos de él y guardó silencio esperando respuesta.

—Como ya debes saber, se llevó a cabo una reunión entre Dioses y Humanos. Por lo que averigüé, las Valquirias buscaban una recompensa para los campeones de Midgard.

—Dime algo que no sepa ya… solo me estás retrasando —La paciencia se quedó con los cuervos en un enorme árbol.

— Este "premio" es un deseo que los Dioses caídos otorgarán y es lo mismo para los humanos ganadores, deberá ceder a la petición de sus contrincantes —entrelazó sus manos y con la magia que conjuró, una ilusión se formó para observar lo que se había desarrollado—. Como puedes observar, la piedra en tu zapato les abrió la puerta de su reino.

Odín presenció, no sorprendiéndose, como su hijo ayudó a ser parte de todo el circo. Pero lo que si impactó en él fue la veracidad en las palabras de este supuesto vidente. Ese estorbo del cuál se deshizo tiempo atrás, encontró la manera de salir de su confinamiento.

—Thor nunca me decepciona, es una lástima que no hable mucho.

La tormenta comenzó a contaminar el brillo del día soleado. Algunas nubes se fueron tornando grises por la terrible cantidad de energía negativa que las sofocaba. Sin embargo, antes de que tan plácido lugar fuera corrompido, su creador dispersó la estela oscura con su magia.

—Eres un terrible visitante, abstente de liberar tu enojo aquí, por favor —Con una sutil sonrisa tomó una de las nubes que merodeaba cerca y la transformó en un arcoíris. La dulzura fue opacada por el grito de Odín.

—¡¿Por qué regresó? ¡Se suponía que se quedaría en el Niflheim!

—¡Vaya! no tienes que gritar. Mientras más te esfuerzas por evitar que algo no suceda, lo hará con más intensidad. Ni tú, ni tu querida Valquiria lo han aprendido. De hecho nadie en toda la historia de los Dioses lo ha comprendido, es una lástima.

Para evitar que el Dios Primordial siguiera lastimando su mundo, le arrojó una nube azul que le explotó en la cara. Con el encantó esparcido por su cuerpo logró que se relajara.

—Bien, voy a continuar y no quiero interrupciones —Los rayos del Sol alejaron la tempestad y despejaron el cielo—. Por ahora no será un problema porque nadie sabe quién es y no se arriesgará a enfrentarte por su cuenta. 

—Necesita ganarse la confianza del Valhalla —le sonrió con complicidad—. Siempre vas un paso adelante… no me sorprende.

El Dios Nórdico sumergido en la estela de paz observó una banca cerca de un "parque" y se sentó. La otra deidad se quedó de pie frente a él.

—La razón por la que ha vuelto, es por Loki. No se suponía que él muriera, pero al alterar tanto el curso del destino fue ineludible que pasará —La expresión serena en el rostro del "padre del todo" le incitó a seguir—. Intentaste borrarle de la historia y ahora te borrará a ti.

—Yo no… —Antes de que pudiera seguir, un dedo se posó en su boca callándolo.

—Logró salir porque el Dios de las mentiras cayó en su reino, fue la llave para liberarse de su jaula. Después de todo, ambos serían el detonante que traería el fin como ya te lo había dicho —Cuando Odín quiso articular palabra de nuevo, cubrió su boca con un listón rosa.

—No tienes que preocuparte, a pesar de que alteraste el curso del destino obtuvimos algo muy bueno —Las nubes que bajaron del cielo formaron las siluetas de los guerreros caídos—. Simplemente hay que utilizar los recursos que se nos dieron.

Con un movimiento rápido destruyó el moño para poder hablar.

—Todos regresarán… como estaba escrito ¿qué es lo que tienes en mente?

—Mientras observaba el Ragnarok, pude analizar la evolución en la interacción que tuvieron los Dioses y Humanos que se enfrentaron. Con ello mi teoría se comprobó —Con un movimiento ligero de su mano se acercó uno de los peleadores—. No se suponía que se conocerían así, pero todos son unos impacientes.

Aquella nube reinterpretaba la figura de un hombre alto, con su expresiva sonrisa marcada en el rostro hecho con vapor, Odín reconoció a quién se le había enfrentado. El descendiente de los Dioses Primordiales, Sakata Kintoki. 

El creador de este sueño onírico observó como el ceño fruncido de su compañero se acentuaba cada vez más rompiendo la estela de paz, se contuvo de no provocarlo… por ahora.

—El joven cazador se acercará a ti, sea por el compromiso del deseo o por iniciativa propia. Brunhilde lo usará para liberar a Siegfried y así evitar que cumplas con tu ambición—su semblante sonriente desapareció por un instante—. Deberás ganártelo si quieres obtener el poder de su runa.

—No necesito ganarme a nadie, lo someteré si así lo requiere —se levantó de la banca y encaró al otro—. Ya lo vencí una vez, es fácil deshacerse de la basura.

— Me temo que por esta ocasión lidiarás con alguien que no se dejará dominar por ti y es una pena… porque sabes que lo necesitas… ya lo comprobaste… —con su dedo índice apunto al corazón de Dios—. Por esa razón has venido a mí, tu también lo sentiste como todos los demás.

—Eso no es verdad —La tranquilidad del lugar fue envuelta por la noche—. Soy un ser primordial, soy inmune a lo que sea que estés planteando.

—Estabas tan enojado al ser iluminado por la verdad que acudiste a mi consejo. Si hubieras hecho caso a mi advertencia esto ya se habría acabado —con un susurró invocó un bastón que en su punta poseía una amapola dorada—. Ahora nos beneficiaremos de la conexión latente en los caídos.

Odín lo miró atentamente y comprendió sin necesidad de explicación lo que sugería su compañero. Aprovecharse del mismo recurso que usaría su estorbo, era una idea gratificante.

—Ya me he cansado hablar, es hora de volver —Con el brillo de su cetro ambos salieron de la fantasía del cielo y regresaron a los jardines del santuario—. No deberías ocasionar más disputas, ese el trabajo de Loki.

—No vacilaré en aniquilarte si llegas a traicionarme aún si Hades regresa, no tendré piedad —Con una sola mirada llamó a sus cuervos que se encontraban refrescándose en la fuente del lugar—. Hay mucho en juego como para que termines como tu hermano. Sería decepcionante que tus "premoniciones" volvieran a fallar.

—No lo harán, me aseguraré de ello —Sin una sonrisa en su rostro comenzó alejarse no sin antes percatarse de lo que se ocultaba en la cima de los árboles—. Me reuniré contigo cuando tu sobrino regrese o cuando la gema te encare, lo que sea que pase primero.

Sin más abandonó el recinto, siendo consciente de que era seguido.



En la habitación donde se encontraban las copas por cada alma perdida, la responsable estaba a la espera de su comodín. 

A pesar de que ganó el Ragnarok, solo consiguió retrasar lo inminente. Aún no había matado al Dios Primordial y por ende no podría liberar a Siegfried. Estaba tan frustrada que se comía su postre favorito con enojo. 

Pese a lo acontecido, se aseguro de conseguir beneficios a largo plazo, solo debía ser más astuta para no perder. 

Gracias a que por fin apareció esa extraña persona, la segunda fase de su plan que desarrolló en caso de que hubiera imprevistos se puso en marcha. En estos momentos debía confiar en el regreso de quienes se aventuraron a tan complicada tarea. 

—¡Todo estará bien!— la voz infantilizada que exaltó en su oído hizo que tirara su postre—. ¡Uy, lo lamento! Se veía tan apetitoso.

—¿Podrías decirme por qué tardaste tanto? —La cara de molestia en su bello rostro ya no solo se debía a que no comería su exquisito manjar.

—¡No me regañes por llegar tarde! Te lo pido linda Bru, fui embestido por esos molestos cuervos—sollozó falsamente mientras sacaba un pañuelo y con absoluta diversión fingía que limpiaba sus mocos.

—No vas a engañarme con eso, Nostradamus. Unos simples cuervos no son nada para ti —observó como el profeta arrojaba la pañoleta y le entregaba una flor—. Esto es…

—¡Así es! Seguí al Señor Odín por los pasillos hasta los jardines del bufón y se encontró con…

Notes:

Después de dos meses logré liberarme de la Universidad y al fin tuve tiempo de escribir. Quiero que sepas que si estuviste esperando por una pronta actualización yo anhelaba terminar mis proyectos y dormir. Me costó escribir este capítulo porque la idea inicial de la historia cambiaba constantemente, pero aún así me esforzaré por mejorarla. Piensa en la siguientes preguntas:

¿Cuál canción crees que Loki escuchó en el Niflheim? Y ¿Qué Dioses intuyes que se ocultan de ti?

Espero que te haya gustado :))

Notes:

Si terminaste de leer esto... gracias. De no ser así, no importa. Solo empecé a escribir esto por una decepción amorosa. Es una distracción más que nada.