Actions

Work Header

Solo por el bebé...

Chapter 4: Cita médica

Notes:

Perdón por la demora y gracias por la paciencia, he estado ocupada, pero trataré de actualizar más seguido ahora... espero que este capítulo sea de su agrado, disfruten su lectura
♡*( ͡˘̴ ͜ ʖ̫ ͡˘̴ )*♡

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

La vida de Okuto Nakamura había dado un giro inesperado con cambios que no solo influían en él sino también en las vidas de las personas a su alrededor. Su madre notaba la palidez en el rostro de su hijo mientras esperaban el taxi que los llevaría a la clínica donde tendría esta primera cita médica a la vez veía como el chico a su lado trataba de animarlo con una charla trivial, este que se veía muy enamorado un claro contraste de la actitud de su hijo, quien malhumorado lo ignoraba, suponía que su comportamiento era normal por el estrés que estaba sufriendo. Al verlo actuar así todavía no podía creer que su niñito tuviera un bebé creciendo en su interior, había llorado parte de la noche por esta conmoción junto a la sensación de decepción que provocó esta noticia, pero prometió no hacerlo más porque ante todo era su madre y debía mostrarse fuerte para poder apoyarlo.

—Debiste ir a la escuela, no tiene sentido qué faltes también. —Decía Nakamura minutos después cuando viajaban en el taxi con él a su lado, era un poco molesto que este se le pegara como chicle, ¿no bastaba con que ahora vivieran juntos? Tal vez le era molesto porque no estaba acostumbrado a estar junto a alguien todo el tiempo, siempre se había mantenido en su postura de chico solitario, aunque suponía que con un bebé en sus entrañas no estaría tan solo en varios meses. ¿Y si eran tres bebés? Estaría más que acompañado de por vida, ese sueño se había convertido en un nuevo trauma porque cada vez que su mente lo evocaba un escalofrío recorría su cuerpo entero.

— ¿Estás bien? Se te puso la piel de gallina…

—Estoy bien, deja de tocarme.

— ¿De verdad no tendrás problemas si faltas a la escuela, Ko? —Preguntaba la madre de Nakamura al ver la extraña dinámica que mantenían ellos en el asiento trasero del taxi, no pudo evitar esbozar una sonrisa porque debía admitir que hacían una linda pareja aunque su amor era algo extraño, tal vez muy propio de su excéntrico hijo.

—No tendré problema alguno, quizás solo lamento romper mi racha de asistencia perfecta, sin embargo este es un asunto más importante.

—Así que eres un buen estudiante…

—Estoy en el cuadro de honor de mi escuela.

—Oh, y tu escuela es de mucho prestigio, ¿verdad? Mi Okuto también es buen estudiante, pero como es tímido y no le gusta destacar supongo que por eso se mantiene en el promedio.

—Bueno, mi Okuto también es un chico listo sin duda, lindo, gracioso, perspicaz y…

—El amor te hace decir todo eso.

— ¿Mamá? —El joven embarazado balbuceó al oír a su madre casi lanzarle ese ataque despiadado, ¿acaso no creía que era poseedor de esas virtudes y muchas más?

—Es que precisamente ahora no creo que seas muy listo, no me culpes, sigo un poco molesta contigo…

Dijo la mujer conp seriedad, Nakamura podía entender bien su molestia así que no se lo reprocharía, otros padres en su lugar como los de su aparente novio lo hubieran echado de casa también para que palpe la cruda realidad del mundo cuando se decide hacer cosas de adultos. En un suspiro solo fijó la mirada por la ventana en silencio, era probable que de confirmarse que tendría tres bebés lo echarían a la calle a sufrir su desventura con tantos hijos a cuestas, inmerso en su propio tormento escuchaba como Matsumura y su madre hablaban animadamente, parecía que al menos a ella le había conseguido un agradable “yerno”. Algo somnoliento cabeceaba cuando el taxista anunció la llegada a su destino, posiblemente su fatal destino, pensaba con aire dramático interno.

—Que clínica tan grande, escuché que es la única que tiene el área de embarazos masculinos en la ciudad, ¿no? —Comentó Matsumura dirigiéndose al interior del edificio a la vez que tomaba del brazo a su querido Okuto que parecía tambalearse, este molesto trataba de zafarse de su agarre porque era vergonzoso mostrarse así en público, ni siquiera estaba mareado solo que los nervios hacían que sus pies se trastabillaran un poco.

—Si, tuve que suplicar una cita urgente porque la agenda de los médicos especializados estaba llena.

—Debimos esperar hasta entonces, ¿por qué el apuro, mamá?

—Claro que no, no podría estar tranquila sin un buen diagnóstico, traer vida al mundo es importante, Okuto.

—Lo sé, pero… No me siento bien.

Retrocediendo sus pasos se negaba a avanzar, una actitud infantil que provocaba más molestia a su madre, quien tomándolo del brazo lo obligaba a entrar a la clínica donde su cita aguardaba. Matsumura notando su actitud trataba de entenderlo porque a veces aunque Nakamura tendía a actuar con extrañeza este comportamiento no era propio de él, pero sabía que de indagar para obtener una respuesta lo alteraría más por ello decidió no interferir y solo seguía a madre e hijo en su peculiar dinámica.

—Okuto Nakamura, dieciséis años… ¿Tienes dieciséis años? —Cuestionó la enfermera que lo recibía en el consultorio esa mañana para confirmar la cita— Qué joven, ahora entiendo porque te dieron la cita urgente, ¿te sientes bien? Estás muy pálido.

—Es-estoy bien…

—No debes estar nervioso, te ves saludable así que no debería haber complicaciones si eso te preocupa…

Nakamura daba un suspiro a las palabras amables de la enfermera mientras pensaba que no era su salud precisamente lo que le preocupaba, había un motivo que provocaba esta ansiedad evidente en sus ganas de salir corriendo de allí, además sentir las miradas de las personas alrededor que predecían el motivo de su consulta no ayudaba tampoco, se sentía juzgado lo que era realmente incómodo. Sintiendo como la enfermera le tomaba los signos vitales previo a su cita pensaba en que nunca había sido un chico enfermizo por lo que sus visitas al médico o a un hospital fueron muy pocas a lo largo de su corta existencia, sin embargo ahora tendría que asistir regularmente a chequeos por lo que no pudo evitar lanzar un profundo suspiro que captó la atención de la enfermera que le pedía nuevamente que se calmara con una amable sonrisa.

—Okuto, siento que todos nos miran raro… —Comentaba Matsumura cuando este se sentó a su lado en la sala de espera, Nakamura no pudo evitarlo porque su madre reservó ese asiento para él, así quedó entre los dos mientras lamentaba en silencio el pinchazo en su brazo cuando le sacaron sangre para hacerle una prueba de embarazo que confirmara definitivamente su estado. De alguna forma se sentía esperanzado de que todavía hubiera una posibilidad de que esto fuera un error, aunque una parte de su ser le advertía que no lo había, un pequeño bebé en su interior crecía como resultado de un desliz lleno de pasión, un momento de placer que duró apenas unos segundos.

—Por supuesto que nos miran raro, porque son adultos responsables con sus embarazos planeados y nosotros solo somos unos chicos idiotas de escuela que tendrán un bebé a esta edad.

—Di lo que quieras si eso te ayuda a sentirte mejor.

—Deja de hacerte el bueno conmigo solo porque mi mamá te escucha…

—Eso es injusto, aunque tu mamá no nos escuche siempre soy bueno contigo.

—No empiecen a discutir ustedes —Les regañaba la mujer a su lado, ya le era incómodo sentir la mirada de los que allí estaban para que llamen la atención con sus peleas tontas— Empiezo a creer que en lo único que se pusieron de acuerdo ustedes dos fue en hacer este bebé.

—No lo digas así, mamá… —Muy avergonzado Nakamura murmuró prefiriendo callar hasta que llegara su turno. Pronto escuchó a la enfermera llamarlo para que entrara al consultorio del médico, la madre de Nakamura dejó que Matsumura entrara con él, pues creyó los dos debían hacerse responsables de ello a partir de ahora, además sabía que siendo su primera cita habría un breve interrogatorio y no quería conocer detalles de la vida sexual de su hijo.

—Tú no digas nada que sea incómodo o vergonzoso, mejor no hables —Le advertía malhumorado Nakamura al chico que emocionado lo acompañaría en este primer chequeo. El médico con amabilidad se presentaba a ellos mientras los recibía, notaba como su paciente nervioso se limitaba a asentir con la cabeza para responder a su saludo, el otro más sociable extendía su mano con una sonrisa a la vez que presentaba a ambos.

—Mi novio es muy tímido a veces, pero es amable… —Matsumura acotó a su presentación con algo de jactancia al resaltar las palabras “mi novio”, sabía que Nakamura no diría nada porque estaba demasiado tenso para discutir.

—Entiendo, entiendo… Los dos son muy jóvenes, pero ya hicieron lo que hicieron ahora deben afrontar la responsabilidad de traer al mundo a un bebé sano y yo les ayudaré con esa labor. Porque ciertamente la prueba rápida de sangre nos confirma un embarazo.

Una confirmación que mataba cualquier rastro de esperanza en Nakamura de que esta situación era solo un error, aún así se calmaba un poco al percibir que su médico no parecía juzgarlos por sus decisiones imprudentes, como todo un profesional se enfocaría en cumplir su trabajo, hacer que el embarazo se llevara a cabo sin problemas. Por ello se sintió en confianza por un momento al oír sus motivadoras palabras iniciales, hasta que su ánimo decayó al cohibirse por la pregunta muy personal que hizo para empezar la consulta.

—Yo he sido su única pareja sexual y él la mía así que puedo responder sus preguntas—Dijo Matsumura al ver su gesto avergonzado ante la simple pero necesaria pregunta sobre el inicio de su vida sexual— Tuvimos sexo por primera vez hace exactamente treinta y cinco días, fue una tarde maravillosa de martes…

—Si, no necesito los detalles, jovencito. —Con una incómoda sonrisa el doctor cortaba su respuesta que parecería extenderse en detalles que no necesitaba saber— ¿Y cuándo fue la última vez que tuvieron relaciones sexuales? Es para establecer el rango de tiempo que lleva el embarazo.

—Treinta y cinco días exactamente…

— ¿Quieren decir que tuvieron sexo solo una vez? —Ambos asintieron con la cabeza, el médico los miró a ambos formándose un extraño silencio entre los tres— Tuvo que ser algo muy intenso, porque embarazar a un hombre es más complicado de lo que parece y ustedes acertaron en una sola vez.

—El amor hizo lo suyo… Bueno, yo hice mi parte con mucho esmero. —Con orgullo decía Matsumura ante esas palabras que podrían considerarse un halago elevando su ego masculino, también había leído que embarazar a un hombre era difícil porque a diferencia de las mujeres no había señales de ovulación, por lo que su encuentro coincidió en el momento perfecto aunque no hubo intención alguna de crear un bebé entonces. Pensaba en como muchas parejas de hombres se esforzaban por largo tiempo para concebir un bebé y aún así él logró embarazar a Nakamura en el primer intento lo que le hacía sentir todo un semental. El embarazado a su lado moría de enojo al ver su fanfarrona actitud, no podía seguir callado así que decidió que debía decirle algo que bajara esos aires de grandeza, después de todo, con él compartió esa intimidad y fue fiel testigo de lo muy torpe que estuvo su desempeño en esa única entrega.

—Ni siquiera sabías cómo moverte, yo te tuve que ayudar —Dijo Nakamura al romper su silencio.

—Ehh, no digas eso… Es que estaba nervioso, no sabía donde meterla.

—Si sabías, solo que temblabas tanto que se salía.

—Es que estabas muy caliente, pensé que se me derretiría.

—Cállate, ¿dices que fui el único calenturiento?

—Calma, calma, jóvenes… Si fueron así de intensos esto lo explica todo —Con otra incómoda sonrisa hablaba el médico al oírlos discutir con tal vehemencia, ellos parecían representar bien el fuego de la juventud al enamorarse. Nakamura avergonzado al darse cuenta de lo que dijo por dejarse llevar por el enojo se disculpaba con la cabeza agachada, a la vez pensaba que al final de todo este embarazo fue provocado por su propia calentura, porque era probable que de no haberlo ayudado a encajar en su interior esa tarde, su encuentro hubiera quedado como una primera vez bastante patética y poco placentera, sobre todo sin un bebé.

—Doctor, olvide lo que él dijo, aunque si fui torpe fue memorable lo poco que duró el estar juntos… —En un murmullo Matsumura decía mirando de reojo a Nakamura, quien con su cara roja le golpeaba el estómago con su mano para que ya no hablara.

—Pretenderé que no escuché esos detalles, en conclusión su bebé tiene treinta y cinco días, así que anularé el estudio más profundo de la muestra de sangre para saber el tiempo de gestación. Entonces haremos su primer ultrasonido, por favor pasemos a la otra sala.

—Okuto, lamento lo de antes… No debería contrariarte más de lo que estás. —Matsumura arrepentido por esa discusión se disculpaba en un murmullo, aunque no fue del todo su culpa no debió dejarse provocar así porque lo que menos quería era causarle más estrés que afectara al bebé, pues había leído que el factor emocional influía en la buena salud del bebé así que había prometido no molestarlo tanto. Nakamura mirando su gesto sincero al disculparse se soltó de su mano para seguir al médico.

—Dile a mi mamá que entre… Dijo que la llamara para estar presente en el ultrasonido…

—Si, ya la llamo.

—Doctor, ¿en ese ultrasonido podré ver al bebé? —Cuestionó Nakamura venciendo su timidez al caminar a su lado cuando se quedó a solas con él.

—Bueno, es tan pequeño ahora que apenas se verá su bolsita, tampoco podremos ver el sexo todavía si eso quieres saber.

—No, eso no me interesa, es que quisiera saber si hay uno o dos…

—Si, creo que podremos ver si hay más de uno, no me digas que quieres gemelos, que chico tan codicioso.

—No, no, no… Es que soñé que tenía más de uno, y uno ya es una pesadilla para mí ahora.

—Entiendo, pero en estos casos es poco probable que sea más de uno, no creo que seas tan afortunado.

—¿Afortunado?

—Bueno, un bebé siempre es una bendición— Respondía optimista con las mejores intenciones, pero sólo percibió el gesto sombrío del joven a sus palabras, suponía que a su edad toda esta situación le mostraba un futuro desolador y no lo podía culpar de que se sintiera así— Lo importante ahora es que tienes el apoyo de tu familia y del padre de tu bebé, ya verás que no es tan malo cuando pasen algunos días después de la conmoción y asimiles tu nuevo estado.

—Supongo que tendré que resignarme, pero doctor si hay más de uno… No sé si quiero saber.

—Verás que solo hay uno, no te pongas ansioso antes de tiempo, de todas formas tendrás que esperar un par de semanas para una confirmación más certera. Pero en mi experiencia y no me he equivocado hasta ahora al detectar uno o más bebés con un ultrasonido de cinco semanas.

—No le diga a mi mamá, ni a él, sobre mi sueño.

—No diré nada, confía en mí para decirme todas tus inquietudes a partir de ahora.

—Así lo haré, gracias…

Así minutos después se veía a un tenso Nakamura en la camilla de exploración con su camiseta levantada dejando ver parte de su abdomen, el que humedecido con gel permitiría ver las primeras imágenes de su bebé con esa moderna máquina de ultrasonido de alta gama para estos casos en especial. Conteniendo la respiración sentía la presión del transductor sobre su vientre, en su interior persistía el ruego de que fuera solo uno, estaba tan ansioso que ni siquiera notaba que Matsumura a su lado lloriqueaba al ver el monitor, aunque no se veía nada en realidad.

—Si, por el momento hay solo un saco gestacional en buen estado. Es un bebé o una bebé saludable.

— ¿Solo uno? —Era la pregunta de Nakamura al doctor para que confirmara la buena noticia que creyó escuchar, al parecer era solo un bebé, quería confiar en su instinto infalible al detectar los números de bebés, suponía que era lo que debía hacer para no morir de angustia hasta la próxima cita en unas dos semanas. Se conformaría con la afirmación del médico de que era solo uno, así que sin notarlo empezó a llorar de lo aliviado que se sentía.

—Oh hijo, estás emocionado por ver a tu bebé, a mi me pasó lo mismo cuando tuve mi primer ultrasonido. —Su madre conmovida por esas lágrimas acariciaba su cabeza, sin sospechar el verdadero motivo de su emotivo llanto.

—Nuestro bebé es tan bonito… —Entre sollozos Matsumura decía abrazándolo aprovechando ese momento lleno de genuina emoción por parte de dos padres primerizos viendo a su bebé.

—Ni siquiera sabes si es bonito, no se ve más que una mancha oscura.

—Que malo eres diciéndole así al bebé, es bonito solo por el hecho de ser tuyo y mío.

—No digas tonterías y deja de abrazarme.

La pareja hablaba con el entusiasmo de siempre a la vista del médico y su madre quienes esbozaban una forzada sonrisa por el comportamiento infantil de ambos, no podían evitar pensar en que eran dos niños trayendo al mundo un niño o niña. La consulta terminó junto a la entrega de una receta de vitaminas y suplementos que le era entregada a Nakamura para procurar de inmediato un saludable crecimiento del bebé, junto a la extensa recomendación del médico sobre la importancia de controlar su ansiedad por ello le recetaba un jarabe natural y otros métodos de relajación que lo ayudarían a sobrellevar con más calma su estado. Matsumura a su lado se comprometía a ayudarlo, Nakamura rechazaba su ayuda aunque pensaba que tal vez si debía calmarse y no sobrepensar tanto, al menos ahora se sentía un poco aliviado de que solo traería una vida al mundo, una vida que estaba en su interior y de la que era responsable por cuidar, solo rogaba el no tener otro sueño extraño que lo atormentara de nuevo porque ya bastaba con lidiar la incertidumbre de su terrible realidad.

Notes:

Gracias por llegar al final de este capítulo, todavía queda mucho porque el embarazo apenas inicia (•ˋ _ ˊ•) espero que la inspiración no se vaya hasta entonces, esta historia la escribo sin sobrepensar tanto como lo hago en otras historias, así que disculpen cualquier error en redacción o gramática (๑˃̵ ᴗ ˂̵)و Espero actualizar pronto y en cualquier momento.

Notes:

Gracias, gracias por llegar al final de este primer capítulo, espero haya sido de su agrado. Estén pendientes de la siguiente actualización ( ๑‾̀◡‾́)✨

Series this work belongs to: