Chapter Text
Chigiri respiraba agitadamente. No encontraba a Bachira, había llegado hace unos segundos, pero no había rastros de él.
Estaba por ir a la sala de control principal cuando se encontró con Rin, Sae y Shidou.
—Oh, princesa, estás de la mierda —opinó Shidou, sincero.
—Tu no estás mejor que yo —le devolvió el comentario Chigiri. Y tenía razón.
Shidou tenía varias heridas en todo su cuerpo, además de que estaba totalmente sucio, lleno de tierra.
—Soy un soldado, es lo normal. En cambio tu eres una princesa, ¿qué carajos te pasó? —le preguntó de forma curiosa.
—¿A quién estás buscando? —interrogó Sae, Chigiri lucia apurado, ademas de que con la mirada divisaba a su alrededor.
—Reo me mando a buscar a Meguru, el maldito de Buratsuta parece que le hizo algo —explico, siguiendo su camino.
—¡Nosotros lo buscaremos por este lado! —Shidou jalo a su novio y se lo llevo por el lado contrario.
Rin frunció el ceño, siguiéndolos.
—¿No podías dejarnos solos, verdad?
—¿Y que te folles a mi hermano en medio de este caos? Jamas —contesto Rin, viéndolo mal.
—Me lo follaría aunque estés aquí.
—Atrévete y te rompo la cara.
Ambos estaban perdiendo el poco autocontrol que les quedaba.
Por lo que Sae tuvo que interrumpirlos.
—¿Escuchan eso? —los contrarios lo vieron confundidos. Ellos no escuchaban nada. —Es Meguru —dijo para correr hacia la dirección en la que escucho su voz.
Shidou y Rin se miraron, para después seguir a Sae.
—¡¿Qué están haciendo?! ¡Suéltenlo! —Sae se preocupo al ver dos cuerpos tirados en el suelo. Otoya trataba de ayudar a Meguru, pero estaba completamente golpeado.
Shidou apenas llego, se lanzo a golpear a los hombres que tenían retenido al ojimiel. Eran unos tres sujetos.
Estaba tan centrado que no se dio cuenta que uno iba a dispararle un tranquilizante. Hasta que fue muy tarde, pero el disparo no le llego a el, sino a Rin.
—¿Qué carajos? ¡¿Por qué te metiste?! —le regaño Shidou, golpeando al responsable.
Los tres hombres estaban inconscientes.
Sae se acerco a Rin, su pequeño hermanito a veces era un impulsivo.
—El único que puede cuidar de Sae, eres tu —soltó, antes de perder el conocimiento.
Shidou chasqueo la lengua, disgustado.
Su molesto cuñado le salvo, se lo echaría en cara por el resto de su vida.
—¡¿Que ocurrió aquí?! —Chigiri corrió hacia Bachira, este se encontraba desmayado. Al fijarse en su alrededor, también estaba Otoya algo lastimado y... el primo de Reo con su novio inconscientes.
—¡Princesa, nosotros cuidaremos de Bachira, Otoya y esos dos! ¡Tienes que avisarle a Hiori que le dispararon a Rin! —ordeno Shidou, fingiendo estar alarmado.
Chigiri lo vio horrorizado. Sin pensarlo mucho, asintió, yéndose del lugar apresurado.
—Lo asustaste —Sae negó, eso fue una pésima idea.
Hiori apenas se enterara vendría sin importarle nada que no sea ver a su hermano.
—¿Qué? Fue disparado, solo no le dije con que, no es tan importante. ¿Verdad, Otoya? —volteo a ver al nombrando, quien estaba fijándose si los otros dos sujetos inconscientes estaban bien. —Oye, ¿quienes son ellos?
—El es el primo de Reo, se llama Ness. Y este otro es Kaiser, su novio —respondió, suspirando.
Tal vez si debió hacerle caso a Karasu y aceptar su ayuda.
—Me sorprende que tu noviecito te dejara venir solo —comento el moreno, acercándose a revisar a Bachira.
Esperaba que despertara pronto, porque no podían quedarse por mucho tiempo en ese lugar. Debian moverse a un sitio más seguro.
Karasu veía como todos iban retirándose. Kurona había salido junto a Kiyora, quien le deseo suerte.
—¿A dónde van todos? —le pregunto a Hiori, este iba regresando de haber ido al servicio higiénico.
—Nos han ordenado evacuar. Hay un barco... ¿Vas a ir?
Karasu sonrió de costado.
—¿Y dejar a mi novio con complejo de ninja salvador? Nunca —aseguró, tomando de su café. —Además alguien debe esperarlos... ¿Y tu, te vas a ir?
—Mi novio también esta allá afuera. Voy a esperarlo, tiene complejo de hermano menor —contesto sonriendo.
Sus parejas eran algo... Locas a su manera, pero los amaban.
—¿Sabes dónde está Reo?
Karasu negó, cambiando su expresión a una cansada.
—La ultima vez que supimos de él, fue antes de que la misión con los velociraptors fallara.
—¡HIORI! —la voz entrecortada de Chigiri los hizo voltear a ver la dirección en donde se encontraban las escaleras. El cabello pelirrojo de su amigo se hizo presente, parecía haber corrido kilómetros.
—¿Por qué no usaste el ascensor? —interrogo Karasu, intrigado.
Chigiri lo ignoro, tomo a Hiori por los hombros, asustándolo.
—¡Le dispararon a Rin!
—¿Qué? —fue lo único que pudo decir.
—¡No se que ocurrió, pero le dispararon! —volvió a decir, pero esta vez Hiori no espero más, salio de inmediato de la sala de control.
Chigiri fue detrás de él, aunque antes se encontró con Kurona y Kiyora. Ambos parecían haberlo pensado bien, y volvieron.
—Necesito su ayuda —sin esperar respuesta, el pelirrojo se los llevo.
Karasu bostezo. Ahora era el único que quedaba en la sala.
—Kuon escapó, ya no estaba en el laboratorio —informó Kurona, corriendo detrás de Chigiri.
—¡Es un maldito!
Kiyora le dio la razón al pelirrojo.
Era un desgraciado.
—Lo más posible es que también sea el responsable del Metriacanthosaurus no registrado —opinó Kiyora, siguiendo a Kurona.
Habían pensado en retirarse de esto, pero Kurona de último momento quiso ir a los laboratorios a verificar algo. Cuando llegaron, no había nadie.
—Kuon... ¿Fue el responsable de que ese dinosaurio no fuera registrado? —Chigiri paro en seco.
Si ese dinosaurio hubiera estado registrado... Kunigami no hubiese muerto.
Kunigami estaría en ese momento junto a él.
Kurona lo vio con tristeza, estaba seguro que estaba pensando en Kunigami.
—Vamos a encontrarlo tarde o temprano, ¿está bien? A qué seguir.
Chigiri asintió algo perdido.
Lo único que le quedaba por ahora, era seguir.
—¡Bajen rápido, tenemos que ir al laboratorio! —Reo ayudaba a Charles, Yukimiya a Niko.
Rápidamente corrieron dentro del centro de innovación.
Al llegar no había nada. Estaba casi vacío.
Solo habían dos guardias, guardando unas últimas cosas al parecer.
—¿Qué significa esto? ¿Qué están haciendo? —preguntó el pelimorado, desconcertado.
—Me temo que no estás autorizado para saberlo, Reo —Buratsuta apareció, con una sonrisa orgullosa.
—¿Dónde está Kuon?
—El doctor Kuon trabaja para nosotros. Alguien debe encargarse de qué esté negocio no acabe así.
Nagi veía a Buratsuta con una mirada afilada.
—No me vean así, ¡todo va a valer la pena! Ya lo verán, solo imaginen... ¡MIERDA! —soltó cuando un raptor apareció frente a él, de un salto.
Piri lo veía con atención, no tenía pensado dejarlo ir.
—Tranquilo... Yo estoy de tu lado —decía mientras intentaba tocarlo, cuidadosamente.
Aunque su intento fue en vano, el animal le mordió el brazo, quitándoselo de un solo jalón.
El grito de dolor que soltó, hizo que Nagi reaccionará.
Debían salir de ahí.
—Vamos, corran.
Todos obedecieron sin rechistar. Era eso, o esperar su muerte segura.
—Es divertido si lo miran de otra perspectiva —comentó Charles, causando que los demás lo vieran extraño.
¿De qué perspectiva está situación era divertida?
No pudieron pensarlo mucho al notar que Piri los perseguía.
Nagi activo un holograma antes de salir, lo que entretuvo por un momento a Piri.
—¡Vamos, iremos al... —Reo fue interrumpido por un raptor que apareció frente a él.
Nagi de forma inmediata, se puso delante.
Al costado apareció otro raptor, y finalmente salió Piri. Al parecer el holograma no fue suficiente para distraerlo.
—Choki, atrás, me conoces amigo —le dijo el albino, soltando su arma en el suelo con sigilo.
Después procedió a acercarse a Choki.
—Tranquilo... No te hare daño —Nagi le quito arnés que aún tenia en su cabeza. Había sido un equipo especial para la misión. —Muy bien, listo.
Fue en ese momento que apareció la Indominus Rex, con cada pisada que daba, hacia temblar el suelo.
Emitió un rugido apenas vio a los raptores.
Choki volteó a ver a Nagi por un momento, para después dirigirle un rugido en respuesta al dinosaurio más grande.
Pareció que la respuesta no le agrado a la Indominus, porque lanzó a volar a Choki con sus garras. Haciendo que chocase con una fuerza increíble sobre una pared.
—¡Aléjense! —ordenó Nagi, agarrando nuevamente su arma del suelo. No iba a dejar que sus raptores peleen solos.
Reo se llevó a los demás con él. Escondiéndose dentro de un pequeño local.
Nagi junto a Moko y Piri peleaban contra la Indominus Rex.
La cual mandó a volar a Piri dentro de un local, encima de una cocina que explotó.
Piri murió quemada por la explosión.
—Maldita sea... —susurró el albino, recargando las balas.
Niko tragó grueso, si seguían así. Matarían a todos los raptores.
—Necesitamos más dientes.
Reo lo volteó a ver confundido.
—¿Más dientes?... ¡Más dientes! —se levanto y se dirigió al botiquín. Sacando un comunicador y una bengala.
Sabía lo que tenía que hacer.
—Quédense aquí, estarán seguros —Reo salió del local, dejando a los contrarios algo preocupados.
Nagi lo vio de reojo, pero no tuvo tiempo para procesarlo.
Tenía que ayudar a Moko, era la única que quedaba.
Cuando la Indominus Rex la atrapó, supo que ya no había esperanzas.
Maldijo en sus adentros y se escondió.
Al ver la expresión de terror de Charles, le dio una señal para que no emitiera ni un sonido.
Pero no sirvió de mucho, la Indominus Rex ya los había visto.
Tuvieron que apegarse a la pared para evitar que los atrapara.
Sea lo que sea que estuviera haciendo Reo, Nagi esperaba que hiciera efecto pronto.
Reo respiro profundamente.
Había llegado.
Prendió la bengala, tenía que hacerlo.
Aún con la respiración agitada, prendió el comunicador.
—Karasu, ¿sigues ahí?
—¡Reo, eres un lunático! ¡Estábamos preocupados por ti! O sea soy el único que esta aquí pero...
—KARASU, DEJA DE HABLAR.
—Está bien hombre, ¿qué pasó?
—Necesito que habrás la jaula número nueve.
—¿El paddock nueve? Déjame lo veo —Karasu puso las cámaras de seguridad. Reo se encontraba afuera de la dichosa jaula, al fijarse de que jaula se trataba... Se le heló la sangre. —¡Reo, ¿estás bromeando?!
Reo vio la cámara directamente.
—¡Karasu, se hombre por una vez en tu vida y hazlo!
—Esta bien, pero porque me insultas —se quejo, abriendo el paddock nueve.
Frente a Reo, la puerta se abrió.
El sonido de unas enormes y firmes pisadas llegó a sus oídos, pero trató de relajarse.
Al sentir un rugido cerca, comenzó a correr, con la bengala en su mano.
Corrió con todas sus fuerzas.
Si dejaba de correr, moría.
En su vida se imagino corriendo con un dinosaurio persiguiéndolo desde tan cerca.
Parecía de película.
—¡EY! —al estar lo suficientemente cerca, Reo lanzo la bengala en la dirección de la Indominus, esta al escuchar el ruido, volteo.
Reo cayo al suelo, agotado.
Esperaba que la Tiranosaurio fuera suficiente para acabar con esa cosa.
Ambos dinosaurios al estar frente a frente, rugieron. Observándose con detenimiento. Para proceder a atacarse, en aquel lugar solo una quedaría viva.
El Mikage vio con horror como la estructura donde se encontraban los demás estaba por derrumbarse.
—¡CORRAN!
Nagi apenas lo escucho, hizo que todos salieran, y justo a tiempo. La estructura se cayo por completo ante un impacto de la Tiranosaurio.
—Casi muero... Casi morimos... Increíble —Charles tenia una sonrisa, reflejaba emoción y miedo a la vez.
Yukimiya con la mirada juzgo a su hermano, como diciéndole: "¿Enserio te interesa?"
Niko se encogió de hombros, tenia carisma. Y lo hacia reír.
—Coquetean y juzgan sus gustos después, tenemos que salir de aquí —expreso Nagi, al fijarse que Reo venia hacia ellos.
La Tiranosaurio estaba por perder contra la Indominus.
—¡Tenemos que irnos, rápido! ¡Suban a la... —el grito de Reo fue interrumpido por un rugido que hizo que todos clavaran la vista al lugar de donde provino.
¡Choki había sobrevivido!
Con una destreza increíble, se abalanzo sobre la Indominus, separándola de la Tiranosaurio.
La Tiranosaurio al ver la oportunidad, se levanto y comenzó a atacar junto a Choki.
—Quiero una de esas.
—En tu vida vas a tener una de esas, antes te mando a un internado —amenazo Nanase, negándose de forma rotunda a que Charles tuviese un raptor.
Nagi por su parte veía la pelea con atención, la ventaja ahora era para Choki con la Tiranosaurio. La habían llevado a un rincón, casi al mar.
Pero la Indominus se levanto soltando un fiero rugido en el proceso. El cual paso a segundo plano cuando el Mosasaurus dio un salto fuera del agua y la agarro por la cabeza, llevándosela consigo mientras se volvía a sumergir a las profundidades del mar.
Antes de relajarse, la Tiranosaurio observo a Choki con cuidado, para después voltear e irse. Por ahora, no era problema.
—Choki —llamo Nagi, el animal lo vio por unos segundos. Después soltó un leve rugido y se fue.
—Asique, así se siente vivir la vida al máximo... Que cool.
Todos rieron ante lo dicho por Charles, menos el albino, él se limito a suspirar aburrido.
Jamas volvería a hacer eso. Era un tremendo fastidio.
Los barcos estaban llegando, algunos venían con familiares de los visitantes que se habían quedado en el parque durante todo el caos que se presento.
Isagi se encontraba junto a Bachira, lo abrazaba protectoramente.
—No pude hacer nada... Mi padre estaría decepcionado de mi —el ojimiel tenia los ojos acuosos,daba la impresión de que sus ganas de soltarse a llorar lo vencerían en cualquier momento.
—No digas eso, a tu padre le alegraría saber que te encuentras bien —intento consolar el ojiazul.
Hiori apareció junto a Rin en ese momento, tenia un sobre en sus manos.
—Yo... Lo lamento mucho, Meguru. No pude evitar que pilotase el helicóptero... Pero me dijo que te entregue esto —el de cabello cian se aproximo con cautela, le extendió el sobre.
Meguru lo tomo de forma lenta.
Tenía miedo.
Abrió el sobre con Isagi aún abrazándolo, eso lo reconfortaba.
Apenas leyó la primera línea, sintió como las lágrimas cayeron por sus mejillas.
"Para mí querido, Meguru:
Mientras escribo esto, Chris Prince está a mi lado.
Sabe que es una carta de despedida pero aún así quiere echar un vistazo.
Me dio su palabra de que te cuidaría si algo me llegase a suceder.
Él dice que me debe un favor porque le salve de ser comido por la Tiranosaurio.
Es un tremendo tonto, pero es mi mejor amigo.
Hice una para tu madre, se la entregará Chris Prince apenas se entere de lo que me llegue a ocurrir.
Trabajar en un parque de dinosaurios es peligroso, siempre lo supe.
Es por eso que preparé está carta.
Y está carta lo más seguro es que te la entregue Hiori, es mi mano derecha, un buen muchacho realmente.
Lo siento tanto, hijo.
Me hubiera encantado visitar a tú mamá después de tanto tiempo, los he descuidado mucho. Lo sé, y enserio me arrepiento.
Convertí al parque en mi prioridad, olvidando por completo la hermosa familia que tengo.
Mi mayor arrepentimiento será el no verte el día de tu boda.
Sé que tu sonrisa ese día será la más hermosa de todas.
Opacaras a todos con tu presencia.
Te amo Meguru, te amo a ti y a tu madre.
Vivan su vida de la manera en la que más les parezca, sean felices.
Piensa en esto no como un adiós, sino como un hasta luego".
—¡Meguru! —la voz de una mujer llamó a atención de ojimiel.
Justo había terminado de leer la carta.
Y esa voz era... No cabía dudas, era su mamá.
Se separo con sutileza de Isagi, busco a su mamá con la mirada, apenas la vio, corrió hacía ella.
Isagi sonrió gentilmente, después de tanto... Meguru merecía tener un momento para él, junto a su madre.
Decidió ir hacia su amigo, este se encontraba viendo como Reo abrazaba a Ness, apenas había despertado.
—¿Cómo estás?
Nagi no lo vio, solo bostezo.
—Con sueño.
—Nunca vas a cambiar. Eres un flojo.
—A Reo no le molesta.
—Tiene unos gustos peculiares.
El albino lo ignoro.
—Murieron los tres... ¿Crees que Choki logre adaptarse? —Isagi lucía algo preocupado, después de todo, él había cuidado a los raptores junto a Nagi.
Les tenía un gran cariño.
—Confío en que lo hará.
Y lo único que le quedaba era eso.
Confiar.
Todo había terminado, o al menos por el momento.
Nagi suspiro, alejándose.
Bachira había aparecido, presentando a su mamá a Isagi.
—¿Qué vas a hacer ahora? —Reo se fue acercando.
Ness estaba muy ocupado abrazando a su novio. Mientras que Charles hablaba con Niko, y Nanase coqueteaba con Yukimiya.
Decidió darles su espacio.
—No tengo ni idea.
—Yo tampoco se que haré, mi vida era este parque.
—Entonces, hasta que lo averigüemos, es suficiente con estar juntos.
Reo sonrió, caminando a su lado.
Tal vez no sabían que ocurriría en el futuro, pero por el momento estaban seguros que querían estar juntos.
Sea lo que sea, lo enfrentarían unidos.
