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Amphoreus, Saga Eterna: La Estrella que "Nació en Amphoreus"

Chapter 4: Capítulo 4: 10 años después, y Visitantes de más allá del Cielo

Summary:

Cuantas cosas pasaron con los años, pero, ¿qué les espera en el mañana?

Notes:

Hola. Sí, desaparecí por meses, ¡pero les traigo un capítulo de 5.000 palabras y sorpresas en las notas finales, así que creo que valió la pena! Y como pueden ver, decidí que este fic sería Phaistelle por ser de mis ships favoritos, espero que no les importe. Ahora sí, ¡disfruten!

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

Stelle a veces se sorprendía cuando comprendía que habían pasado 10 años desde que ella, Mem y Phainon llegaron a Oqueima después de que Aedes Elysiae fuera destruido por el Roballamas. 10 años desde la última vez que se despertó en la casa de sus padres, desde la última vez que los vio, desde la última vez que jugó con Cyrene en el lago del pueblo...

Pero a pesar de todo lo malo que le pasó, no podía concentrarse únicamente en eso, ya que la vida le había sonreído también. Conoció a varias personas de corazón noble, aunque algunos lo demuestran más que otros, como cuando Phainon la obligó a hablar con Mydei, según él: "¡Tienes que hacer más amigos, Stelly! ¡Solo me hablas a mí y a Mem como amigos!". También se convirtió en la mejor alumna de Anaxa, a pesar de que era callada y su mirada pudiera cortar acero, era quien mejor podía seguirle el ritmo a Anaxa. No podía olvidarse de Castorice, Hyacine, Ica y Cipher, aunque esta última la viera una vez al año prácticamente.

Y lo mejor para el final, ¡ella y Phainon eran pareja oficialmente! Apenas y en unos días sería su primer aniversario, la vida da muchas vueltas. Ambos querían aventurar más su relación, además, desde hace unos años, había empezado a formarse una chispa que creció hasta formar una llama de amor. Pero a pesar de eso, seguían comportándose como mejores amigos, tal vez porque a ninguno le gustaba las cosas cursis en público (cosas como tomarse de la mano, abrazarse o besarse, aunque a Phainon no le importaba, solo quería que Slelle se sintiera cómoda), aunque, bueno, Phainon era más cursi que Stelle cuando estaban solos.

-¡Stelly!- La alegre voz de Mem la sacó de sus pensamientos, así que dejó el libro que estaba leyendo para mirar a la hada que estaba al lado de ella, mirándola con alegría.

-¿Qué pasó, Mem?- Preguntó Stelle mientras cerraba el libro, no sin antes dejar un marcapáginas para recordar donde se había quedado.

-¿No íbamos a ver al Profesor Anaxa?- Preguntó Mem, haciendo que Stelle acariciara su cabeza, sonriendo ligeramente.

-Sí, gracias por recordádmelo.- Agradeció Stelle mientras se levantaba de su cama. Su habitación era bastante grande, dos grandes roperos con toda la ropa que Aglaea le había regalado, el caldero para acceder al Vórtice de la Creación, varios dibujos hechos por Phainon pegados a la pared, unas fotografías hechas por la piedra fotográfica de Cyrene en la pared, hasta con balcón incluido, fácil podrían dormir 8 personas ahí.

-¿Vamos ahora?- Preguntó Mem mientras volaba al lado de la chica, ahora que lo pensaba, apenas y había crecido desde hace 10 años.

-Sí, hay que aprovechar que el Profesor no tiene ningún experimento importante.- Contestó Stelle mientras se dirigía al espejo para asegurarse de estar presentable. ¿Su cabello gris que le llegaba hasta un poco más de los hombros?, desenredado; ¿su blusa sin mangas negra y blanca con la línea dorada entre los dos colores?, perfecta; ¿su cinturón dorado?, ajustado; ¿su falda corta negra con los bordes dorados?, sin arrugas; ¿sus guantes negros?, impecables; ¿su capa dorada?, con sus dos divisiones; ¿la cinta negra con bordes dorados en su muslo derecho?, acomodada; ¿sus botas negras?, listas para correr una maratón; y lo más importante de todo, ¿su aureola dorada regalada por Phainon?, en perfecto estado, acomodada en su cabello. Todo perfectamente acomodado y en su sitio.

-¡Te ves preciosa, Stelly!- Halagó Mem con ojos brillantes, dando varias vueltas alrededor de la chica de cabello gris.

-Gracias.- Agradeció Stelle con una leve sonrisa, no era de las personas que sonreían muy a menudo, de hecho, la mayoría del tiempo mantenía una expresión neutral, pero su punto débil era la tan alegra Mem, solo ella y Phainon lograban sacarle sonrisas cada vez que se les daba la oportunidad.

Y sin pronunciar más palabras, Stelle se aseguró de una última cosa: tener su espada lista. Invocándola con un leve movimiento de muñeca, apareció. La hoja era de color negro brillante, mientras que el mango era de color dorado.

-Vamos.- Stelle caminó hacia su puerta mientras hablaba, Mem la siguió sin decir nada.


-¿Vas a avisarle a alguien sobre tu viaje al Soto de las Musas?- Preguntó Mem a la Heredera de Crisos, quien caminaba sin prisa y sin mirar a nadie, a pesar de que varias personas se dignaban a saludarla... como habían cambiado las cosas con los años.

-Supongo que le tengo que escribir a Phai, ya que si no lo hago, se preocupara bastante por mí.- Suspiró Stelle mientras sacaba su teletosa con funda negra con un corazón dorado.

-Es curioso...- Murmuró Mem sin esperar respuesta, pero Stelle, quien estaba a punto de desbloquear su teletosa, se volteó a mirarla.

-¿Qué es curioso?- Preguntó Stelle.

-Tú y Phai se criaron juntos desde niños, ¡pero no podrían ser más diferentes!- Exclamó Mem, moviendo sus patitas para enfatizar su punto. -¡Él usa mayormente blanco, tú negro; él es tan sonriente incluso con los desconocidos, tú tienes que averiguar la vida entera de la persona con la que hablas antes de siquiera pensar en sonreírle; él le gusta estar en el día eterno de Oqueima, tú te acomodas más a la noche eterna de Amphoreus!-

-Bueno, bueno, ya entendí tu punto.- Antes de que Mem pudiera continuar, Stelle la paró en seco, no quería escuchar sus otras mil razones de porque ella y Phainon eran como el día y la noche, el ying y el yang.

Sorprendentemente, Mem se calló, pero no dejó de sonreír, así que Stelle desbloqueó su teletosa (su contraseña no había cambiado, el patrón de una estrella) y buscó el contacto de su novio.

Mi Golden Retriver

"Phai" 10:16

10:16: "Qué pasó, Stelly?"

"Voy al Soto de las Musas con Mem para ver al Profesor" 10:16

10:16: "Quieres compañía?"

"No es necesario, sé defenderme sola" 10:16

10:17: "Lo sé, lo sé"

10:17: "Sabes que no lo digo por eso"

10:17: "Solo me preocupa lo que los demás dicen de ti"

10:17: "Odio que te juzguen sin siquiera conocerte en persona!!!"

"Cálmate, estaré bien" 10:17

"Conque sepa que estoy haciendo lo correcto, me sirve" 10:17

"A veces, eso es mejor y lo sabes" 10:18

10:18: "Está bien, está bien"

10:18: "Tú ganas, pero avísame si pasa algo"

"Lo sé, gracias" 10:18

"Y no te olvides que después tenemos que hacer la evacuación a Janutropolis" 10:18

10:19: "Tranqui, no lo olvidé"

10:19: "Era a las 14 que teníamos que partir"

"Bien, entonces nos vemos ahí" 10:19

10:19: "TE AMOOOOOOO!!!"

10:20: sticker_de_corazón

sitcker_de_corazón_2 10:20

-¡Que tiernos son los dos!- Exclamó Mem de felicidad, haciendo que Stelle suspirara y guardara su teletosa, a pesar del ligero rubor que le cubría las mejillas. Tenía que concentrarse, ya que estaban en la salida de Oqueima y era peligroso estar con la guardia baja.

-Vamos.-


Sorprendentemente para ella, el camino hacia el Soto de las Musas fue relativamente seguro, solo había  unas criaturas de la Marea Oscura, pero nada que un corte de su espada no solucionara.

-¡Llegamos!- Exclamó Mem al ver la entrada del Soto, grandioso como siempre, lo tenía que admitir.

-No tienes que gritar a los 4 vientos que llegamos, Mem, es mejor pasar desapercibidas.- Regañó suavemente Stelle mientras guardaba su espada, no quería recibir las miradas de siempre. De verdad, ¿la gente no tenía sus propios problemas para andar juzgando a una desconocida?

Mem no habló después de eso, en cambio, bajó la cabeza, avergonzada, haciendo que Stelle suspirara y le acariciara la cabeza, consolándola en silencio.

El camino hacia la oficina de Anaxa no fue tan largo, a pesar de que estaba en lo más alto del Soto de las Musas. Pero miradas y susurros no tan discretos hacían que Stelle endureciera la mirada mientras aceleraba ligeramente el paso, Mem la seguía en silencio, preocupada por su amiga.

-(Siempre me he esforzado por proteger Oqueima y su gente para que nadie más tenga que pasar por lo que yo y Phainon pasamos cuando éramos niños, pero claro, como soy una Heredera de Crisos con sangre dorada, soy estudiante de la Dama Aglaea, y no tengo la misma actitud que Phainon, automáticamente soy vista como la chica rara que posiblemente quiera hacerles daño... Métanse en sus asuntos antes de juzgar a alguien que no conocen)- Pensó Stelle, algo irritada, pero así era su vida desde que llegó a Oqueima bajo la tutela de la Dama Aglaea, ya debería estar acostumbrada, pero aún así...

-Llegamos.- Anunció Mem cuando ya estaban frente a la puerta de la oficina de Anaxa. La placa decía: "Anaxágoras, uno de los 7 sabios del Soto de las Musas".

-Profesor Anaxa, somos nosotras.- Llamó Stelle, tocando la puerta como siempre lo hacía: 3 golpes rápidos y 2 lentos.

-¡Es Anaxágoras!- Dentro de la oficina se escuchó al blasfemo corregir a Stelle. -Pero adelante, Stelle, Mem.-

-Buenos días, Profesor.- Saludó Stelle mientras hacía una ligera reverencia hacia su profesor.

-¡Buenos días!- Saludó Mem con sus dos patitas mientras entraba junto a Stelle.

-Cierren la puerta.- Ordenó Anaxa, a lo que Stelle obedeció en silencio, para después caminar hacia el escritorio donde él estaba sentado, acomodando unos documentos. -¿Qué las trae por el Soto?-

-En realidad, yo quería hablar con usted sobre algo, pero Mem me quería acompañar, como siempre lo hace.- Contó Stelle sin mirar a su compañera hada, quien infló las mejillas, sacándole una ligera sonrisa a Stelle.

-Entonces, Mem, puedes visitar a Hyacine e Ica, ya sabes donde encontrarlas.- Contó Anaxa sin despegar la vista de sus documentos.

-Está bien, avísenme cuando terminen su charla.- Pidió Mem antes de abrazar a Stelle, y aunque ella no correspondió al abrazo, si volvió a acariciar su cabeza. Así, Mem voló hacia la puerta, cerrándola detrás de ella.

-¿Qué querías decirme, Stelle?- Preguntó Anaxa, dejando sus documentos de lado para mirar a su alumna, quien no le correspondía la mirada.

-Sabe que mis sueños son proféticos, ¿verdad?- Preguntó Stelle, sin despegar la mirada del suelo.

-Lo sé, como aquella vez que soñaste que Phainon se caería de lo alto de Oqueima mientras competía con Mydei... Y aunque eso haya sido predecible, lo soñaste con la misma cantidad de detalles como lo que ocurrió de verdad.- Contestó Anaxa, poniendo una mano en su barbilla mientras cerraba los ojos, recordando ese momento.

-Bueno... desde que tengo 10 años más o menos, sueño con las mismas 5 personas.- Contó Stelle, cerrando los ojos mientras vislumbraba esas 5 figuras. -Un pequeño conejo humanoide, una mujer de cabello rojo y ojos ámbar, un señor de cabello y ojos marrones con un bastón, un chico de cabello negro y ojos verdeazulados, y una chica de cabello rosado y ojos celestes.-

-Adivinaré, sus ropas no parecían de Amphoreus y nunca viste a nadie parecido a ellos.- Suspiró Anaxa mientras apoyaba su puño en su mejilla, sin despegar la mirada de su joven alumna.

-Sí... Nunca los he conocido, pero aun así, siento que debo conocerlos, siento alguna conexión con ellos.- Siguió Stelle mientras abría los ojos y apretaba sus brazos. -Sé perfectamente que siquiera soñar con alcanzar las estrellas y lo que sea que haya más allá de Amphoreus es blasfemia, pero yo...-

-Es blasfemia.- Interrumpió Anaxa, levantando una mano, antes de que Stelle pudiera seguir, lo que hizo que ella tomara aire que le faltaba. -Pero, piensa eso, ¿por qué nos debería importar si insultamos a Aquila cuando él nos quiere mantener ignorantes de lo que hay más allá de nuestro cielo? Somos humanos, seres curiosos por naturaleza, lo que queremos, lo alcanzaremos, no importa el precio o si es correcto o incorrecto. Pero eso ya deberías saberlo, si prestaste atención a mis clases.-

-Soy de las pocas que podían seguirte el ritmo, Profesor Anaxa.- Suspiró Stelle mientras abría los ojos para mirar al Heredero de Crisos. -Pero, ¿estás tratando de decir que no debería importarme lo que piense Aquila o los demás Titanes sobre lo que hay más allá de nuestro cielo?-

-Somos Herederos de Crisos, Stelle, matar a los dioses es nuestra especialidad.- Recordó Anaxa.

-Lo sé, lo sé, pero también los respetamos, y los asesinamos porque la mayoría fueron corrompidos por la Marea Oscura. Pero cierto sabio del Soto no los respeta ni un poquito.- Rió con suavidad Stelle al decir la indirecta bastante directa, haciendo que Anaxa se recostara en su asiento mientras volvía a cerrar los ojos y se cruzara de brazos.

Pero antes de que pudieran seguir su conversación, varios pitidos provenientes de la teletosa de Stelle los interrumpieron. Al sacar el teléfono de su bolsillo, vio que la que la llamaba era la Dama Aglaea.

-¿Dama Aglaea, qué ocurre?- Preguntó Stelle después de contestsar la llamada de la semidiosa, mientras Anaxa se quedaba callado y volvía a abrir los brazos.

-Stelle, ¿tú y Mem pueden ir a evacuar a las personas que quedan en Janutropolis ahora?- Pidió Aglaea al otro lado de la teletosa, sorprendiendo a Stelle.

-¿No íbamos a ir con Phainon en la tarde?- Preguntó Stelle, para luego suspirar. -Espera, no m digas que...-

-Él y Mydei deben quedarse el resto del día en Oqueima para limpiar el desastre de la competencia que hicieron.- Contestó Aglaea, Stelle notó que tenía una ligera irritación en su voz, si que era difícil que ese par no compitiera.

-Adivinaré, una competencia de quien puede aguantar más tiempo en las aguas termales.- Suspiró Stelle, recordando que ya habían hecho eso dos veces este año.

-Sí, y eso provocó que varios ciudadanos y personal se desmayaran por el calor extremo y el vapor.- Contó Aglaea, volviendo a sacarle un suspiro a Stelle.

-Tal vez deba empezar a culparlos por el color gris de mi cabello... Aunque saben que así es mi cabello natural, pero igual me van a sacar canas...- Suspiró Stelle antes de enderezarse. -Una pregunta, ¿Mydei fue quien ganó?-

-Sí.- Fue la única respuesta que Aglaea le dio, y Stelle no precisaba más.

-Bueno, Mem y yo vamos partiendo hacia allá.- Stelle se levantó mientras hablaban. -Nos vemos mañana, Dama Aglaea.-

-Nos vemos mañana, Stelle.- Se despidió Aglaea antes de cortar la llamada.

-Saluda a Hyacine e Ica antes de irte, que te extrañan bastante.- Pidió Anaxa mientras se levantaba de su asiento.

-Lo haré. Muchas gracias, por tu tiempo, Profesor.- Agradeció Stelle mientras iba hacia la puerta.

-Eres mi alumna.- Respondió Anaxa sin añadir nada más, volviendo a sentarse y a concentrarse en sus documentos. -Nos vemos mañana.-

-Nos vemos mañana.- Se despidió Stelle antes de irse de la oficina de Anxa. Ahora, era hora de buscar a Mem.


El camino fue tranquilo, para sorpresa de Stelle, ya que no había nadie, posiblemente ocupados en sus estudios.

-¡Mem, tu pelaje sigue tan suave como siempre!- Stelle escuchó la animada voz de Hyacine tras la puerta, lo que le hizo sacar una sonrisa, para después abrir la puerta.

-Soy yo, Hyacine.- Entró Stelle, cerrando la puerta tras ella. La escena era bastante curiosa: Hyacine estaba sentada en su silla con Mem en su regazo, peinándole el pelaje rosado mientras Mem mantenía sus ojos cerrados, Ica estaba a los pies de Hyacine, aparentemente dormido, aunque Stelle notó que estaba despierto, pero muy relajado.

-¡Stelly, que alegría verte!- Sonrió Hyacine, una sonrisa tan brillante y cálida, mientras Mem volaba tranquilamente hacia la chica de cabello gris. -¿Cómo estuvo tu charla con el Profesor Anaxa?-

-Bien, me ayudó bastante. Pero, ¿te interrumpo en algo?- Preguntó Stelle después de acariciar suavemente la cabeza de Mem, definitivamente su pelaje estaba más desenredado, cálido y suave, tal vez debía pedirle unos consejos a Hyacine, pero después de completar su misión.

-No, no, claro que no.- Negó Hyacine mientras mantenía su sonrisa, calmando a Stelle. -Últimamente no recibo clientes, eso es bueno, pero por eso he estado bastante tranquila y con tiempo libre para peinar a Ica, que ya me estaba por reclamar por incumplir la rutina de 3 cepillados diarios. Y hace unos minutos Mem entró y nos contó porque estaban en el Soto, así que decidí peinarla también. ¡Tiene un pelaje tan suave y brillante!-

-Así es el pelaje natural de las hadas de la Floresta del Misterio.- Contó Stelle, su voz teñida por una ligera nostalgia, pero enseguida cerró los ojos y sacudió suavemente su cabeza, no era tiempo de pensar en eso. -Muchas gracias por todo lo que haces por nosotros, Hyacine.-

-No es nada, es mi trabajo, además, somos Herederas de Crisos y amigas, es normal ayudarnos entre nosotras.- La sonrisa de la Heredera de Crisos del Cielo se volvió más suave, sabía que a Stelle le costaba hacer amigos, y no los tendría de no ser por Phainon, quien siempre la arrastró para que hablara con las demás personas.

-Igualmente... Bueno, Mem y yo nos tenemos que ir yendo hacia Janutropolis.- Contó Stelle, haciendo que Mem la mirara confundida.

-¿No era de tarde y con Phai cuando teníamos que ir?- Preguntó Mem, haciendo que Stelle suspirara, sorprendentemente, Hyacine también suspiró mientras se cruzaba de brazos.

-¿Mydei y Phainon?- Preguntó Hyacine, ya imaginándose la respuesta.

-Mydei y Phainon.- Confirmó Stelle, soltando otro suspiro más largo junto a Hyacine y Mem.

-Esos dos... Espero que no se hayan lastimado...- Susurró Hyacine mientras llevaba sus manos al pecho, preocupada por los dos Herederos de Crisos ya que eran conocidos por hacer muchas estupideces en sus competencias.

-No te preocupes, Hyacine. Después te cuento lo que hicieron cuando esté libre.- Tranquilizó Stelle para después dirigirse a la puerta.

-Está bien, ¡cuídate, Stelly!- Se despidió Hyacine con una sonrisa, a su lado, Ica rechinó feliz. -¡Nos vemos mañana!-

-Nos vemos mañana.- Se despidieron Stelle y Mem al mismo tiempo, saliendo de la oficina de la Heredera de Crisos.


Ni Stelle ni Mem hablaron desde que salieron de la oficina de Hyacine, pero el silencio no era incómodo, al contrario, era un silencio cómodo al que ya estaban acostumbradas.
-¿Vas a escribirles?- Preguntó Mem, rompiendo el silencio mientras salían del Soto de las Musas. Stelle solo asintió en silencio mientras sacaba su teletosa.

Mydei

"Ganaste?" 12:24

12:25: "Por supuesto que sí!"

12:25: "La Dama Aglaea te contó?"

"Sí" 12:25

"Y por culpa de ustedes dos, tengo que evacuar yo sola las personas que quedan en Janutropolis" 12:25

12:26: "En nuestra defensa, no pensamos que se nos iría de las manos tan rápido"

"No pensaste que una competencia de quien aguanta más el vapor de los baños calientes se saldría de control, perjudicando a los ciudadanos?" 12:27

12:27: "..."

12:27: "Suena mucho peor si lo dices así"

12:28: "Pero no estarás sola"

12:28: "Lady Tribbie irá más tarde"

"Es una buena noticia" 12:28

"Como es un fragmento de Tribios, será más fácil para mí y para Mem convencer a los ancianos" 12:29

12:29: "Sí"

12:30: "Bueno, te dejo que la Dama Aglaea ya nos anda regañando"

"'Nos'?" 12:30

12:30: "Hace unos minutos el Salvador se puso a mirar mi teletosa mientras hablaba contigo"

12:31: "Te manda besos"

suspiro.sticker 12:31

"Dile que yo también lo amo" 12:32

-¡Que lindo es Phainon contigo!- Sonrió Mem, poniendo sus patitas en sus mejillas, le resultaba muy adorable como era Phainon con Stelle

-Será mejor no distraernos e ir lo antes posible a Janutropolis.- Stelle guardó su teletosa mientras hablaba, empezando a caminar sin esperar a Mem, tal vez no quería que notara que sus mejillas y orejas se estaban tiñendo del mismo color que su pelaje.

-¡No huyas!- Pidió Mem mientras volaba para alcanzarla, haciendo que Stelle acelerara el paso, lo que hizo que Mem volara más rápido, así que Stelle corrió, y con una risa, Mem voló para alcanzarla.


Cuando los relojes de Amphoreus marcaron las 14:30, Stelle y Mem llegaron a Janutropolis, empezando a buscar a los refugiados para mandarlos a Oqueima. Stelle esperaba que esta vez no fuera tan difícil convencer a los ancianos...

-¡Stelly, acá hay alguien atrapado!- Gritó Mem, haciendo que Stelle corriera hacia donde Mem señalaba, viendo a una niña atrapada entre los escombros.
Sin perder el tiempo, Stelle levantó todos los escombros, los suficientes para ayudar a la niña a salir.

-G-gracias, señorita.- Agradeció la niña de cabello negro, Stelle mantuvo su expresión inexpresiva, pidiéndole con la mirada a Mem que hablara por ella.

-Sabes donde está las ruinas del templo principal, ¿no?- Preguntó Mem, haciendo que la niña asintiera. -Ve y espera allí, Stelle y yo recorreremos los alrededores para buscar más personas.-

-Cuando terminemos, los escoltaremos hacia la Ciudad Sagrada, ahí estarán a salvo.- Terminó Stelle, la niña asintió con la seriedad que a veces tenían los niños, empezando a correr hacia las ruinas del templo. -¡No corras o te caerás!-

-Jeje, eres más suave con los niños, Stelly.- Sonrió con dulzura Mem, haciendo que Stelle apretara su espada y le diera la espalda, sin contestarle, lo que provocó que Mem suspirara.

-¿Mh?- Stelle frunció el seño al ver que su teletosa vibraba, al sacarla, vio que era Phainon quien la llamaba. -¿Phai?-

-¡Stelly!- La alegra voz de Phainon resonó en sus oídos. -Te llamo para decirte que en unos minutos llego. ¿Cómo van tú y Mem?-

-Ven que no te pierdes de mucho, recién vamos empezando, pero ya ayudamos a una niña.- Contó Stelle mientras Mem giraba alrededor suyo, atenta a los alrededores, esa hada sí que sabía ponerse seria cuando correspondía.

-Está bien, recuerda no forzarte.- Pidió Phainon, Stelle ya se imaginaba su sonrisa preocupada, la misma que ponía cuando ella iba a alguna misión sin él.

-No soy de cristal... Pero gracias por preocuparte.- Agradeció Stelle con un suspiro. -Nos vemos.-

-¡Nos vemos!- Se despidió Phainon para después cortar la llamada. Al parecer, o había limpiado el desastre que él y Mydei hicieron, o Aglaea tuvo compasión de él y lo dejó hacer su misión, dejando el resto de la limpieza a Mydei.

-¡Stelly!- Gritó Mem, haciendo que Stelle desenvainara su espada, mirando hacia donde Mem gritaba, titandeudos rodeaban a varias personas.
Stelle ni siquiera habló mientras corría hacia los titandeudos, agarrándolos por sorpresa. La pelea no duró demasiado, apenas y un par de minutos, se atrevía a apostar, ya que con sus movimientos rápidos y letales de espada, los titandeudos no tuvieron oportunidad alguna, aunque estos no eran de los más fuertes que había, y esta vez, Stelle se alegró de eso.

-Vayan a las ruinas del templo principal, ahí Phainon y yo los escoltaremos hacia Oqueima.- Stelle no estaba segura de cuando vendría Tribbie, así que decidió no mencionarla por el momento.

-Muchísimas gracias, jovencita.- Una anciana tomó sus manos con una sonrisa, haciendo que la expresión de Stelle se suavizara.

-No hay de que.- Murmuró Stelle mientras se soltaba suavemente, empezando a caminar de vuelta. Mem se despidió de las personas con una sonrisa para volar hacia Stelle.

-Deberías aceptar los agradecimientos que te dan más a menudo, Stelly.- Sugirió Mem, empezando a volar de espalda.

-No veo por qué me agradecerían, solamente hago mi trabajo como una Heredera de Crisos.- Suspiró Stelle, sin envainar su espada.

-Algún día cambiarás de parecer...- Murmuró Mem mientras suspiraba, empezando a volar recto, ya que no quería chocarse contra nada... otra vez.
Durante varios minutos, solo se escuchaba el sonido de los tacones de Stelle resonando en el suelo irregular, a veces le resultaba difícil creer que hace mil años, este lugar era precioso.

-¿Subimos la montaña?- Preguntó Mem, a lo que Stelle levantó la mirada, examinando la montaña que estaba frente suyo.

-Es bastante alta, podemos subir fácilmente, también podemos bajar con facilidad y tendríamos una buena visibilidad... Subamos.- Aceptó Stelle después de analizar los pros, casi parecía como si fuera un examen de Anaxa... cuando lo obligaban a hacer uno.

Ni Stelle sabía de donde había aprendido a subir tan bien las montañas, con tanta facilidad que hasta los profesionales se sorprendían, pero no podía negar que le resultaba muy útil. Al llegar a la cima, el aire freso golpeó en sus mejillas, haciendo que Stelle inhalara, relajando la tensión en sus hombros. 

-¿Estás seguro que era por aquí, Dan Heng?- Pero la paz duró poco cuando Stelle y Mem escucharon una voz femenina a lo lejos.

-Estoy seguro, la última vez recorrimos exactamente el mismo camino.- Una voz masculina respondió a la voz femenina. Inmediatamente, Stelle le hizo una seña a Mem para que se agachara y no hiciera ruido, ella obedeció al instante.

-Parece ser que tendremos que pelear.- Otra voz femenina habló. Stelle alcanzó a ver como los titandeudos rodeaban a 8 personas, 4 de ellas iguales a sus sueños... ¿esta era el momento en el que sus profecías se cumplirían? ¿O era una simple coincidencia?

El sonido de una roca a su derecha la sobresaltó, pero se relajó al ver quien era, Phainon, quien carecía de su sonrisa habitual, en cambio, fruncía el seño, igual de tenso que ella por las personas que no parecían de ningún lugar de Amphoreus.

La mujer de cabello rojo usaba su maletín para pelear, el hombre de cabello marrón peleaba usando su bastón e invocaba... ¿pequeños agujeros negros?, el chico de cabello negro utilizaba una lanza, la chica usaba un arco, el chico de cabello celeste usaba un libro, la mujer de cabello morado unas cartas, la mujer con sombrero de bruja utilizaba un cetro, y el robot humanoide se limitaba a esquivar. ¿Tan raras eran las armas que se utilizaban en otros mundos?

Volteando su cabeza hacia Phainon, lo vio hacer una seña: era hora de atacar y neutralizar, ya que habían civiles escondidos, aterrorizados.

Y a la cuenta de 3, Phainon saltó, aterrizando en el suelo, derrotando de unas patadas a los titandeudos que quedaban. Todos, menos el chico de cabello negro, parecían un poco sorprendidos, pero Phainon ni siquiera se inmutó cuando corrió hacia él, quitándole la lanza. En ese momento, Stelle pegó un salto, apareciendo detrás de todos, y con paso calmado, invocó hilos dorados (iguales a los que utilizaba Aglaea) para inmovilizar a todos, pero en un mal movimiento, la lanza del chico se partió en dos pedazos, aunque no era algo que le importara a ella o a Phainon, pero era una pena que un arma perfectamente forjada se rompiera de ese modo, con tanta facilidad.

-¿Te tenías que lucir tanto?- Preguntó Phainon, divertido, mientras agarraba los dos pedazos de lanza, caminando hasta quedar a unos metros de los forasteros.

-No me estaba luciendo, solo estaba inmovilizándolos.- Suspiró Stelle, caminando de brazos cruzados y a paso lento hacia Phainon. Mirando ligeramente hacia atrás, notó como Mem le pedía a los civiles que evacuaran, provocando que corrieran.

-Eso es lucirte.- Siguió sonriendo Phainon, sin apartar la mirada de los forasteros. Stelle hizo lo mismo cuando se colocó a su lado, aunque un paso detrás de él, frunciendo el seño.

-¿St...?- La chica de cabello rosado trató de hablar, pero la mujer con sombrero de bruja le dio un pisotón, haciendo que se callara.

-(¿Iba a decir mi nombre?)- Pensó Stelle, aunque era bastante improbable, ya que, sin contar sus sueños, no los conocía. Posiblemente solo quería decir una palabra que empezaba con "st", aunque el pisotón de la mujer...

-Les pido que se identifiquen y no traten de hacer nada raro.- Pidió Phainon mientras jugueteaba con los pedazos de lanza, sin apartar la mirada de los forasteros.

-Welt Yang.- Después de unos segundos de un incómodo silencio, con los forasteros mirándose entre ellos, el hombre de cabello marrón fue el primero en presentarse.

-(Es un señor mayor, pero pelea bastante bien y oculta gran parte de su fuerza. Hay que tener cuidado.)- Pensó Stelle, y en ese momento, Mem empezó a volar hasta quedar detrás de ella, con las patitas en su cadera. -(¿Y a ti qué te retrasó?)-

-Himeko.- Sonrió la mujer de cabello rojo, aunque esa sonrisa tibuteaba un poco.

-(Bastante fuerte, madera de líder, se preocupa por los demás. No debo confiarme.)- Pensó Stelle, con los labios apretados en una fina línea, no se podía permitir mostrar ningún ápice de expresión.

-Dan Heng.- El chico de cabello negro, al que le rompieron la lanza, se presentó, pero sus ojos se mantenían en Stelle, ni siquiera paraba a mirar a Phainon o a Mem, y en cierto modo, eso le alegraba a Stelle, ya que, si las cosas se complicaban, que estuviera concentrado en ella únicamente era una gran ventaja.

-(Serio, callado, oculta parte de su fuerza. Pero, en su interior late un poder similar al de Phagusa... ¿Tendrá su poder algo que ver con el océano?)- Pensó Stelle, apretando un poco su espada, que la tenía baja pero no envainada, ya que los forasteros podían ponerse agresivos en cualquier momento.

-Siete de Marzo.- Sonrió nerviosa la chica de cabello rosado y ojos celestes, era tan parecida a... ella.

-(¿Por qué... por qué se parece tanto a Rene? ¿Por qué me mira como si debiera conocerla? ¿Por qué su nombre es la contraseña de la piedra fotográfica de Rene?)- Un centenar de preguntas invadieron la mente de Stelle, quien apenas apartó la mirada de los forasteros (un movimiento arriesgado) para mirar a Phainon, quien había tragado saliva visiblemente mientras sus hombros se tensaban.

-Sunday.- Habló el chico con alas en su cabeza, y hablando de ellas, se movían nerviosamente, como si él se estuviera conteniendo para hablar...

-(Serio, callado, ligeramente nervioso, mide sus palabras con cuidado... Hay que observar.)- Pensó Stelle, volviendo a mirar a los forasteros.

-Black Swan.- Sonrió la mujer de cabello morado, tan misteriosa y etérea, ni siquiera parecía importarle los hilos dorados.

-(Elegante, misteriosa, con varios trucos bajo la manga... Tenemos que tener cuidado para no caer en sus trucos.)- Pensó Stelle, frunciendo el seño al ver que Black Swan la miraba demasiado fijamente, tanto que Phainon dio un paso al frente, poniéndose ligeramente adelante de su novia.

-Scrwellum.- El hombre robot se presentó, por el tono de voz que usó, parecía medir sus palabras con cuidado.

-(No puedo determinar su fuerza al no verlo pelear, pero creo que es más fuerte de lo que pensamos. Aunque puede que destaque en inteligencia... parece bastante inteligente.)- Pensó Stelle, ya que Phainon estaba apenas frente a ella, podía ver a los forasteros con facilidad.

-Herta.- La mujer con sombrero de bruja ni siquiera parecía importarle que Stelle tuviera a todos retenidos en los hilos dorados que Aglaea le había enseñado a usar.

-(Misteriosa, fuerte, inteligente, parece saber demasiado... No debo bajar la guardia.)- Pensó Stelle después de que Herta se presentara, siendo la última. Ahora, lo correcto sería que los 3 se presentaran, ¿no?

-Agradecemos su colaboración, sin embargo...- Trató de hablar Phainon, pero una voz demasiado conocida e infantil resonó en los oídos de todos.

-¡¿Qué está pasando aquí?!- La voz era de Tribbie, quien corrió hacia Stelle, Mem y Phainon lo más rápido que pudo, con sus mejillas infladas y sus manos en sus caderas, enojada.

-Nosotros...- Trataron de hablar los 3 al mismo tiempo, volteando a ver a Tribbie.

-¡Nada de "nosotros"!- Exclamó Tribbie, haciendo que, inconscientemente, los tres Herederos de Crisos enderezaran la espalda, Tribbie podía ser intimidante cuando quería... aunque la mayoría del tiempo fuera un amor de persona. -¿Esta es la manera de tratar a nuestros invitados de más allá del cielo?-

-¿Y si son peligrosos?- Preguntó Stelle, volteando su cabeza ligeramente para ver a los forasteros.

-Todos podrían haber cortado tus hilos con facilidad, pero no lo hicieron, en cambio, decidieron hablar y presentarse. ¿Qué más quieren?- Suspiró Tribbie mientras se cruzaba de brazos, y sin esperar respuesta, empezó a caminar con una sonrisa hasta quedar frente a los forasteros. -¡Hola, somos Tribbie, Semidiosa de las Sendas de Amphoreus! ¡Nos disculpamos por la actitud de Snowy, Memy y Stelly!-

-Lo sentimos por encarcelarlos, interrogarlos y romper la lanza de Dan Heng.- Con un suspiro y antes de que Tribbie dijera algo más, los 3 se disculparon, poniendo una mano en sus pechos mientras se inclinaban.

-Ahora, ¡las presentaciones!- Sonrió Tribbie con los ojos cerrados, haciendo que Stelle suspirara mientras Phainon y Mem reían.

-Soy Phainon de Aedes Elysiae, Heredero de Crisos de sangre dorada, es un gusto conocerlos, forasteros de más allá del cielo. Y espero que sepan disculparnos por este... pequeño incidente.- Se presentó Phainon con una sonrisa sincera en el rostro.

-¡Soy Mem, una hada de Aedes Elysiae!- Se presentó Mem, también con una sonrisa, para después, junto a Tribbie y Phainon, mirar a Stelle, quien suspiró mientras se cruzaba de brazos.

-Soy Stelle de Aedes Elysiae, Hederera de Crisos de sangre dorada que recuperará la Yesca del Tiempo, un gusto conocerlos, forasteros que tocaron las estrellas. Lamento mucho haberlos encarcelado y romper la lanza.- Se presentó Stelle, analizando las expresiones de los forasteros. Duda, alegría, confusión, melancolía, curiosidad... Un mar de expresiones habitaba en cada rostro, pero todos compartían algo: trataban de ocultarlo.

-Hablando de los hilos...- Tribbie dejó la frase sin terminar, esperando que Stelle captara lo que quería decir.

-Lo sé, lo sé.- Suspiró Stelle mientras caminaba hasta quedar a dos pasos de los forasteros, y extendiendo su mano, hizo que los hilos desaparecieran, liberándolos.

-Muchas gracias, Stelle.- Agradeció Himeko, con una sonrisa que le resultaba demasiado familiar a la Heredera de Crisos.

-Si causan problemas en Oqueima, estos hilos serán el menor de sus problemas.- Amenazó Stelle con una expresión que no dejaba dudas de que hablaba en serio.

-No creo que causen problemas si se están portando bien. Confiemos en ellos.- Pidió Phainon mientras agarraba a Stelle de los hombros, alejándola de los forasteros.

-¿Qué hacemos con los refugiados?- Preguntó Mem, recordando porque estaban los Herederos de Crisos en Janutropolis en primer lugar.

-Deben estar en las ruinas del monumento principal.- Contestó Tribbie, para después darse la vuelta para mirar a los forasteros. -Sé que no nos conocemos de mucho y tuvimos algunos problemas, pero, ¿quieren venir con nosotros? Sería una gran oportunidad para ustedes de conocer Amphoreus, además de disculparnos por su primera mala impresión.-

-Nos gustaría. Le agradecemos mucho, Lady Tribbie.- Agradeció Welt, hablando por todos sus compañeros, aceptando la propuesta de Tribbie.

-No se separen del grupo y síganos.- Pidió Phainon, empezando a caminar, inmediatamente, Tribbie lo siguió. En cambio, Stelle permaneció atrás, con Mem a su lado (ya que no quería dejarla sola), cuidando el grupo desde atrás.

Tantas preguntas, ninguna respuesta. Cada persona cree saber una verdad incompleta. ¿De verdad los humanos pueden desafiar al destino mismo? ¿O se fragmentarán y morirán en el intento?

-(Stelle... ¿qué te pasó?)-

Notes:

Holaaaaa, ¿les gustó el capítulo? Ahora sí, ¡las sorpresas!

1) Drip Marketing de Stelle - Stella Siderea, personaje de la Vía de la Destrucción, elemento cuántico:

"Ustedes se hacen llamar 'Anónimos del Expreso Astral', ¿verdad? Bueno, les advierto una cosa: no confío en ustedes. Así que si quieren quedarse en Amphoreus, no quitaré mis ojos de ustedes, ya que en este mundo, hasta las estrellas mienten"

▉ Estrella de las Cenizas: Stelle

En la noche eterna, en un pueblo ahora olvidado por el tiempo, una pequeña estrella hecha de las cenizas de su antiguo hogar brilla para proteger a su mundo de la inminente destrucción.

La Estrella de las Cenizas, Stelle, la Heredera de Crisos que recuerda la Yesca del Tiempo. Tus hombros llevan una carga que no debió pertenecerte.

Deberás recorrer el camino junto a las Sendas, juzgar a la Justicia, escuchar al Océano, cargar con la Tierra, fotografiar al Tiempo, ayudar al Romance, jugar con el Engaño, rivalizar con el Conflicto, aprender de la Razón, tranquilizar a la Muerte, proteger el Cielo, y acompañar al Sostén del Mundo.

"De 3 personas, solo una verá el nuevo amanecer", ¿serás esa persona, pequeña hija de Aedes Elysiae?

Ciudad: Elisios, Oqueima, ¿...?

Autoridad Divina: Oronix, Velo de la Noche Eterna

2) Cono de Luz Exclusivo de 5 estrellas: "Una estrella de cenizas."

El personaje con el cono de luz equipado obtiene "Siderea" al atacar a un enemigo por 3 turnos del personaje. Siderea aumenta el daño crítico un 60% y la probabilidad crítica un 30%, efecto no acumulable. Cuando el personaje ataca a un jefe, por cada ataque básico o habilidad básica, obtiene 20 puntos de energía adicional. Al activar la habilidad definitiva del personaje, aumenta la vida máxima un 40%.

"La pequeña Heredera de Crisos todavía recordaba su hogar natal. El sonido de los trigos dorados en el amanecer, el lago de color cristalino al anochecer, y un columpio donde pasaban horas hablando y jugando.

-Mi niña, mi niña.- La voz de sus padres resonaba en sus oídos a veces, pero cuando voltea, no están por ningún lado.

-¡Stelly, Stelly!- La voz de su amiga resonaba en sus oídos a veces, pero cuando voltea, no está por ningún lado.

-Stelle, Stelle.- La voz del Heredero de Crisos resuena a su lado, y al voltearse, sigue ahí con una sonrisa.

-¡Stelle, Stelle!- La voz de los forasteros resuena en sus oídos, y al voltearse están ahí, esperándola junto a los demás Herederos de Crisos.

-Tal vez, haya un lugar para mí en la Era Nova.-"

3) Y también tengo líneas de voz, pero son demasiadas y no me deja ponerlas en las notas, pero les dejo mis favoritas:

Memoria: Acerca de sí misma:
"'Soy Stelle, Heredera de Crisos que recuerda la Yesca del Tiempo'... No, es demasiado formal. 'Solo necesitas saber que soy una Heredera de Crisos'... Demasiado misterioso... *suspiro* Bueno, creo que me quedo con la misma de siempre: 'Stelle, Heredera de Crisos de Oqueima, si necesitas algo, no dudes en avisar a los Herederos'."

Memoria: Rivalidad molesta:
"¡¿Otra vez están compitiendo?! ¡Es la quinta vez esta semana, y apenas es martes! ¡Esta vez deberán limpiar ellos solos el desastre que hagan! Aunque... posiblemente los termine ayudando otra vez. *suspiro* A ver, ¿cuántas cosas romperán ahora y cuántas veces me tendré que disculpar?"

Sobre Cyrene:
"Rene... ¿Las flores del céfiro eterno son tan hermosas como lo cuentan? ¿Podré volver a abrazarte alguna vez? Tengo tantas historias que te encantarían escuchar. Todavía guardo tu cámara fotográfica, incluso con la misma contraseña... Rene, ¿por qué te tuviste que poner frente al Roballamas para protegernos? ¿Puedes volver una última vez? ¿Por favor?"

Sobre los Anónimos del Expreso Astral:
"Las personas de mis sueños... aquí... en Amphoreus. Y al parecer han viajado por muchos más mundos de los que podría imaginar... ¿Debería preguntarles sobre sus aventuras? ¿O sería demasiado? ¿Debería volver a disculparme por lo sucedido en Janutropolis? ¡Argh, no sé que hacer! No, cálmate, Stelle, debes pensar con claridad... Tal vez puedas empezar preguntándoles cómo es más allá del cielo... Sí, eso debería funcionar, ¿verdad?"

Y por ahora eso es todo. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!

Notes:

No tengo nada que decir