Chapter Text
Erling se despertó bañado en sudor, pero sobre todo, eufórico y con la adrenalina alta.
Lo que presenció apenas al abrir los ojos lo dejó atónito.
Apenas los rayos de sol se filtraban por la ventana y se expandían invasivamente por el resto de la habitación, el tenue rastro amarillento y naranjoso se extendía, el sol bañandolos como si quisiera decirles “buenos días”.
Y vaya que si que estaba teniendo un buen despertar.
Jude, quien estaba sudado y agitado, estaba montando a Erling con una urgencia desenfrenada. Bastante cachondo, incluso para un omega en celo recién despertado.
Saltaba y rebotaba en el gran falo hasta parar en las bolas y luego continuaba, con un hambre y un desenfreno impropio.
Las lágrimas saladas se extendían por su rostro mientras gemía desvergonzadamente.
"¡E-¡Erl!" Lloriqueaba mientras montaba, dándose cuenta de que su alfa acababa de despertar.
Erling se quedó sin palabras, realmente no esperaba encontrarse como primera imagen del día a su omega utilizandolo como si fuese un consolador.
"¿Despertamos cachondos, no?" Erling alarmantemente con lujuria, Jude se movía frenéticamente.
"De verdad te necesitaba, no podía aguantarlo." Jadeó el moreno y tomó impulso poniendo ambas manos en los abdominales de su alfa, continuando con su arduo trabajo.
Erling en todo momento vio la escena con una sonrisa complacida en su boca, soltando gemidos temblorosos y jadeos en el proceso. Normalmente en horas tempranas de la mañana no estaría tan excitado como después del desayuno cuando finalmente tuviera fuerzas suficientes, pero su omega montandolo era una imagen que no tenía precio.
Por como Jude estaba de agitado, no llevaba mucho tiempo que lo estaba montando, Erling probablemente se había despertado justo un tiempo.
"Entonces continúa, demuéstrame lo bien que me puedes tomar como un campeón."
El omega gimió y siguió embistiendose. Había despertado tan caliente, como si nunca antes hubiera recibido una polla. Ahora, se sintió en las nubes.
Estaba tan húmedo.
Estaba tan caliente que con tan solo unas cuantas embestidas más, iba a venirse.
Y así lo hizo.
El orgasmo lo invadió como una ola y eyaculó por todo el pecho y estómago de su alfa, bañando su abdomen y pectorales con aquella sustancia vizcosa.
Jude descansaba, satisfecho.
Pero uno de los dos no lo estaba.
Erling aún no se había venido.
Antes de que Jude pudiera reaccionar, Erling lo levantó y sacó su polla, después lo tomó y lo puso boca abajo contra la cama y una almohada.
Jude gimoteó cuando el glande presionó su entrada.
Hasta que entró, invadiendo la cavidad.
El omega gimió y el alfa empezó a embestir sin reparar, sin darle tiempo a descansar entre cada estocada.
A Jude solo le tocó aceptarlo como un campeón mientras apretaba la almohada. Seguía muy caliente, pero también estaba muy sobreestimulado.
Seguiría viniendose muy fácil.
"Pequeña perra, ¿estás tan desesperada por una polla que no te puedes esperar hasta que me despierte, no?" Jude negó con la cabeza, amando la degradación.
"Pues acá tienes lo que tanto quieres." El falo seguía abusando de la cavidad húmeda, la cual estaba bañada con lubricante natural y líquido preseminal.
Cuando el espacio fue bañado en semen y un gruñido se escuchó, Jude volvió a venirse, con la sensación de un nudo expandiéndose.
Erling se recostó encima de él.
"¿Tienes hambre, skatt?" Jude negó.
"Comamos mañana" El noruego hizo una mueca.
"Amor, por tu celo no sientes hambre, pero debemos de comer."
Durante el celo los cuerpos de alfa y omega experimentan una reducción considerable o total del apetito, esto con el propósito de que la reproducción se haga el mayor tiempo posible. Esto no evitaba que omega o alfa dejasen de necesitar comida, puesto a que apenas el celo termina muchos se sienten tan hambrientos.
Sin embargo, el alfa se había desarrollado con la evolución características con el propósito de ser quien provea alimento durante el celo compartido. Los alfas tenían más momentos de lucidez que los omegas, además que estos momentos duraban mucho más. Esto con el propósito de ser quienes cacen y cocinan para sus omegas.
Así que Erling como alfa en sí mismo, es su obligación hacer que su omega no tenga las energías agotadas y no se muera de hambre.
Jude se quejó infantilmente.
"Pero..." Hizo un puchero y miró al alfa con sus grandes ojos de ciervo. "Lo único que necesito es que me des tu nudo todo el día."
Maldita sea, su omega de verdad tenía una increíble capacidad para manipularlo.
Solo que esta vez no funcionará.
"No dirás lo mismo cuando estés desayunando por primera vez en más de 72 horas."
"Suenas como mi mamá..." Erling rió a lo bajo.
"En un rato vamos a comer aunque sea un poco, te guste o no."
"Pero-"
"Sssh..." Calló el alfa y le puso una mano en la mejilla.
Se quedaron mirando fijamente durante unos segundos, hasta que sus rostros se acercaron y se dieron un beso lento, pero sobre todo, cariñoso.
Finalmente, el nudo cayó y se separó.
Erling retrocedió, admirando su obra maestra.
"Quizás a la próxima deba comprarte un plug anal, para que lleves mi semen contigo dentro de todo el tiempo."
"Te voy a partir la boca."
Jude se levantó y Erling rió, ambos empezaron a forzar mientras Jude trataba de tomar a su novio.
"Es solo una broma, kjære."
"Broma será cuando te meta una patada en los huevos."
Erling lo empujó con cuidado y ambos cayeron nuevamente sobre la cama, donde comenzaron a reírse.
Erling muy enamorado. "Te amo."
"Yo también."
"No, yo más" Jude lo miró desafiante.
"No, YO más."
Ambos volvieron a reírse.
Desde que eran novios, muchas cosas habían cambiado, pero otras no.
Se amaban, pero aún así seguían comportandose como mejores amigos a veces, como lo eran antes. No podía decir que nada había cambiado, pero podía admitir con orgullo que se amaban con locura.
Reían como mejores amigos y se amaban como novios.
Ambos estaban muy enamorados el uno del otro.
Nunca hubo terceros, siempre fueron ellos dos.
Sin darse cuenta, o quizás si, permanecieron mirándose durante un rato quizás muy largo.
Solo eran ellos dos.
De repente, Jude pareció darse cuenta del carácter de la vergüenza y evadió bruscamente el contacto visual.
Sentia las mejillas calientes, pero por la piel negra no se notaba.
No obstante, Erling lo conoció muy bien.
Sonrió, más que divertido por el comportamiento de su novio.
El alfa se acercó al omega en la cama y lo tomó por la nuca, recibiendo un jadeo ante el tacto al pelo y la piel suave, piel cerca de la glándula.
Lo jaló y juntaron sus labios en un beso lento. Jude iba a tomar a Erling por el pelo, pero los ojos que anteriormente estaban cerrados se abrieron con sorpresa al reconocer que ya no había nada.
Lo había olvidado por un segundo.
Erling se rió.
"Aún no me acostumbro" Se excusó.
"No te preocupes, eventualmente volverá a crecer" Aseguró.
"Te llamaré Caillou."
"Jude..." Gruñó Erling.
Ahora era Jude quien reía.
-
El choque entre ambos cuerpos sonaba en toda la sala; la acumulación de lubricante natural, semen y sudor eran evidentes entre los dos cuerpos.
No cabía duda de que el objetivo seguía en pie y no pararían hasta que ambos se asegurasen que estaba logrado.
Especialmente Haaland.
"Erling, Erling. Mi amor, por favor" Suplicaba Jude, mientras era incapaz de moverse. El cuerpo más grande encima suyo lo inmovilizaba y lo hacía incapaz de desplazarse, siendo sometido a la voluntad del alfa, quien llenaba su interior sin piedad, dominado completamente por sus instintos.
Su aliento chocaba contra la nuca del otro y con sus grandes manos se aseguraba de que las caderas siguiesen moviéndose.
Jude no sabía que estaba suplicando, pero adoraba como la gran polla de Erling abría su interior.
Una mano acercó un trozo de pan a su boca.
"Abre" Ordenó el alfa, bajando momentáneamente el ritmo de las embestidas.
El omega obedeció a su alfa y abrió los labios, el trozo de pan fue introducido, masticó y al tragar, el ritmo continuó a su velocidad normal, sacándole un gemido quizás más alto.
Una ola de calor los sacudió inmediatamente al bajar al segundo piso y, naturalmente, no se les ocurrió mejor idea que fornicar mientras Erling alimenta a su lindo omega, como el alfa responsable que es.
"Fa-Faen, Jude" Gruñó Erling mientras su polla rozaba la próstata, Jude ya no podía callarse. No había motivos para hacerlo, estaban solos, podían ser lo suficientemente ruidosos que quisieran.
"No hay forma de que no quedes embarazado" El inglés gimió y se volteó para ver a su novio, quien lo agarró toscamente del mentón.
"Vas a ser tan bueno para mí, ¿no? Tan preñado, lleno de mis cachorros". Jude ascendió, pero fue jalado bruscamente del mentón y soltó un gimoteo de dolor.
"Usa tus palabras."
"¡Si, si, Erl!, ¡seré tan bueno, por favor!" Gritó y fue besado instantáneamente, su boca siendo violada por una lengua hábil.
Erling se separó y sonriendo triunfal al ver a esos bonitos ojos de cierva llenos de lágrimas.
Se acercó a su oído. "Si alguien más llega a verte así, lo voy a matar".
Con esas últimas palabras, Jude se vino y su cuerpo automáticamente presionó sus paredes, provocando que Erling lleguese al clímax también y su nudo se desatara.
Ambos cuerpos llegaron al orgasmo, un orgasmo que se sintió como llegar al nirvana.
Era un mal hábito que tenía, pero nunca se cansaría de su alfa siendo dominado por sus instintos.
Incluso podría imaginarlo; un alfa viendo a lo lejos en el bosque a través de los grandes ventanales, muy gustoso por el omega. Un alfa que decide interrumpir, sin saber que esa sería la peor decisión de su vida.
Erling, quien naturalmente siempre era un hombre que los demás se caracterizaban por su tranquilidad y por lo amigable que era, destrozaría la cara de aquel alfa, por atreverse a medirse en su territorio y tan siquiera mirar el sagrado cuerpo de su omega, único y exclusivamente suyo.
Lo dejaría desangrandose en el piso mientras gruñía, poniendo a un asustado Jude detrás de él para protegerlo.
Quizás hasta marcar territorio.
Se follaría al omega rudamente, incluso se daría el gusto de ser performativo. Tocaría al omega en los lugares correctos, solo para presumir lo que tiene y Jude no podría negarse.
No se le permitiría negarse.
Sería follado salvajemente mientras un hombre frente suyo se desangraba.
Quizás hasta podría estar marcado nuevamente.
Ya había sido marcado hace muchísimo tiempo, pero Erling no desaprovecharía la oportunidad para marcar territorio y dejar las cosas claras.
No estaba bien sus ideas, pero Jude siempre había fantaseado y era un pervertido acerca de los alfas que se dejaban dormir por sus instintos más primarios, los instintos que reinaban cuando la diosa Luna estaba más presente en la vida diaria en las manadas.
Erling y él podrían tener una manada, una familia. Erling podría ordenar en la casa, sería el alfa de la casa. El rey tendría que obedecer a su reina, Jude.
Volvió a la realidad cuando fue acomodado a horcajadas sobre el regazo ajeno y un vaso de agua se le fue acercado, mientras que su cabello afro fue acariciado por encima suavemente.
"¿Estás bien, bebé?" Susurró con una voz suave y cuidadosa el noruego, besando su cuello, bañado de marcas recientes.
"Si, estoy bien" Tomó el vaso de agua y empezó a tomarlo mientras terminaba de comer su desayuno y probablemente la única comida que comería hasta mañana.
"¿No sientes nada?, ¿hambre, dolor, sed, sueño?"
"No siento un poco las piernas" Erling resopló divertido.
"Te tendré que cargar a partir de ahora."
"Aceptó" Jude sonriendo, le encantaba ser atendido como una princesa.
Sus rostros se giraron y se besaron en un beso tierno. Al finalizarlo, la polla del alfa abandonó la cavidad de su omega.
Erling retrocedió para apreciar como el semen salía de un poco y sonriente burlescamente.
El omega alzó una ceja "¿Qué?"
"Ya no aprietas tanto" Jude le dio un suave golpe en el brazo.
"Ay, ya cállate."
"Ya, ya, no te enojes" El alfa lo abrazó por detrás, lo apretó con fuerza, impidiendo que se zafe de su agarre.
"Te odio, me caes mal" Refunfuñó el omega.
"También te amo, kjære"
Jude le sacó la lengua y Erling se la sacó de vuelta, en respuesta el otro hombre rodó los ojos.
"A propósito, quería enseñarte algo cuando vinieras para acá"
Jude se levantó del sofá y el alfa fue tras de él, visiblemente interesado.
"¿Y lo harás justo ahora?"
"Iba a hacerlo en otra ocasión. Aunque, como podrás ver, no se nos dió la oportunidad."
Se alejaron de la sala principal y fueron hasta una habitación alado de la mesa de pool en la casa de Jude. La puerta estaba abierta y dentro se pudo apreciar un micrófono básico de mano encima de una mesa.
Lo sorprendente fue darse cuenta del piano al final de la habitación.
"¿Y esto?" Erling se acercó con cautela, inclinando el torso ligeramente hacia adelante, observando un detalle el instrumento.
"¡Ta-Da!" Jude extendió los brazos cerca del instrumento, dejando ver su obra, con una sonrisa.
El rubio siguió igual de confundido.
"Siempre he querido ser cantante" Erling por dentro se aguantaba las ganas de reírse.
No es que no creyese que su querido novio no pueda lograr sus objetivos, lo apoyaría en todos y cada uno de ellos.
Es solo que...
Jude no tiene grandes habilidades vocales.
Sin embargo, ahí estaba Bellingham; Todo orgulloso, presentando su nuevo sueño.
La situación era tan cotidiana que se olvidaban que estaban en celo y estaban completamente desnudos.
Esos eran solo detalles.
"Mira, mira, te voy a cantar una que me aprendí" Jude tomó el micrófono, lo tomó y empezó a cantar desafinado.
"Now that I'm alone..." Erling continuó con todas sus fuerzas tratando de aguantarse la risa.
" 'Cause right now it says that we can't come to the phone-"
Las mejillas fueron tocadas suavemente y un beso fue depositado en cada una de ellas.
"Mi amor, ¿y qué tal vas con el piano?" Erling evadió el canto.
Definitivamente le iba a regalar a Jude unas clases de canto para su cumpleaños número veinticuatro.
"Ah si, el piano" Jude totalmente tranquilo fue hasta la banqueta del piano.
Erling no pudo evitar lamerse los labios cuando su mirada se dirigió hasta abajo.
Quizás no había ganado el balón de oro, pero si había ganado unos balones de oro muchísimo mejores.
Las manos rozaron la superficie con delicadeza y Jude se posicionó, los dedos pisaron las teclas como quien tantea el agua fría antes de hundirse en ella. Un dedo hundió la primera tecla y el sonido se instaló en la habitación como un intruso elegante.
Jude colocó las partituras en el atril y comenzó a tocar; los sonidos de las notas se instalaron en la habitación en una suave melodía, como los ecos en una cueva llena de cristales, como la de los cuentos de fantasía.
Las notas dejaban un peso en el aire, un peso a terciopelo. La melodía fluyó con la misma fluidez del agua.
Erling estaba impresionado.
Jude probablemente si había descubierto un nuevo talento, uno en el que era bastante bueno.
"Wow..." Jadeó impresionado, acercándose.
"Eres increíble, estuvo muy bien" Jude sonrió avergonzado, una mano se instaló detrás de su cuello y se giró hasta el alfa.
"¿Si?"
"Definitivamente" Erling besó su mejilla.
"¿Cómo lo descubriste? Es bastante impresionante. ¿Cuánto tiempo llevas practicando?"
"Bueno..." Súbitamente, un aroma salado resurgió, un aroma bastante conocido y familiar.
Eran unas feromonas a mar, un mar con la sal de una playa de Noruega en pleno verano. El olor a yodo, espuma marina golpeando la costa, la humedad y la arena caliente besada por el sol.
Esas feromonas tan familiares, tenían un subtono picante, ardiente. Un tono que se instalaba hasta lo más profundo de la garganta y las fosas nasales.
El aroma de un alfa en celo, más concretamente uno que estaba teniendo un episodio resurgiente de calor.
"Erling..."
Su alfa invadió su espacio y se acercó a las clavículas del moreno, chupando y mordisqueando superficialmente.
"¿Cuánto tiempo llevas practicando?"
"Unos tres meses, aproximadamente" Erling se desplazó más al centro del cuello y mordió más duro, sacándole un gritito al omega.
"Sssh..." Calló el noruego y se interpuso entre las piernas de su amado.
Al diablo con el piano, lo limpiarían después.
"También he practicado canto" Incluso en medio del momento, Erling no aguantó más y soltó una risa ahogada.
"¿Si?"
"Sí, mira..." Jude tomó aire
"¿CÓMO NO TE VOY A QUERER? 🤖🤖🤖👹👹👹"
Una mano tomó la extensa longitud y se posicionó encima del agujero.
Erling le metió la verga para que se calle.
Entró sin advertencia, haciendo que su omega reposase la cabeza y suelte un gemido alto. Las piernas tonificadas fueron colocadas encima de los hombros y entró más profundo, Jude jadeó sin reparo.
El ritmo instalado de una vez fue intenso, sin dar tiempo a adaptaciones. Ya habían follado mucho entre ayer y hoy, así que no es como si el agujero no estuviese accesible.
"Mirame" El omega fue tomado por el cuello y miró al alfa sin pausa.
Un pulgar largo se instaló en medio de sus labios y fue bañado en saliva.
"A- ¡Ah!~, ¡Erling, Dios!~" gritó Jude, agarrando al noruego por la espalda y arañando, buscando consuelo.
A Erling no le importó el dolor. De hecho, le gustaba.
Jude era un tipo fuerte, quizás no tanto como él, pero si tenía un cuerpo bastante tonificado y con músculos después de tantos años de jugar al fútbol profesional.
Los rasguños eran fuertes, con las uñas raspando.
Las marcas durarían un par de días, quizás unas pocas semanas.
Sin previo aviso, Erling escupió en la boca de Jude.
"Trágatelo" Ordenó y Jude lo tragó.
Inmediatamente, ambos se besaron, con un ritmo sucio.
Erling tomó a su omega y apretó sus redondos glúteos como soporte, para acto seguido ponerlo contra la pared.
Las estocadas siguieron y lágrimas empezaron a aparecer en las mejillas del omega.
"Me voy a venir"
"¿Ya?" Se burló el alfa, susurrandole al oído. "¿Mi perrita en celo va a venirse?" Jude asintió frenéticamente, con su interior palpitando y sus piernas temblando.
Más temprano que tarde, se vino nuevamente, como por cuarta vez ese día.
Erling en todo el momento vio la expresión de Jude; esos ojos desenfocados y perdidos, los labios abiertos en un orgasmo pornográfico y la polla omega eyaculando.
Si, él definitivamente sería la mamá de sus cachorros.
Erling tan solo imaginaba a un pequeño bebé entre los brazos de Jude, tomando la lactancia.
Podría ser rubio, de piel clara y ojos claros, como Erling. Todos lo llamarían a él o a ella "mini Haaland", "Haaland 2" y dirían que sería el vikingo perfecto.
O podría ser una mezcla de ambos; un bebé moreno, rubio con pelo afro y ojos marrones. Sería la combinación perfecta de ambos y todos los medios dirían que los genes de ambos fueron lo suficientemente fuertes para pelearse entre sí.
Sin embargo, si fuese una copia exacta de su Jude...
Jude le había mostrado anteriormente en el pasado a Erling fotos de él de bebé. De todos modos, Erling en secreto también buscó fotos de Jude más joven en internet. A los ojos de Erling, Jude era el hombre y omega más hermoso en el planeta tierra. Por lo que cuando vio las fotos de Jude de pequeño, su corazón no pudo derretirse más por aquel bebé.
Si el bebé de ambos luciese idéntico a Jude; con esos ojos de Bambi de mamá ciervo, probablemente sería muy fácil y flexible con ese bebé. Nunca le podría decir que no. Seria Jude quien pondría disciplina en esa casa, porque Erling jamás podría regañar a ese bebé por el inmenso amor y adoración que le tendría. Protegería su hogar con furia y con fuego.
Erling no se conformaría solo con uno.
Claro que no.
Aunque, ese era un asunto que atendería después.
Dando unas últimas embestidas más acertadas, se vino y el nudo se hinchó, depositando rutinariamente cantidades gigantescas de semen.
Un cansado Jude fue besado nuevamente y sus pies tocaron nuevamente suelo firme.
-
Abrieron la puerta del balcón del cuarto de Jude, pudiéndose apreciar el atardecer en la ciudad de Madrid. El atardecer, teñido de placenteros tonos naranjosos.
El balcón no era enorme, pero era lo suficientemente grande para albergar una mesa pequeña, un cojín en cada extremo del balcón y un sofá en el lado izquierdo.
La Moraleja era un barrio con suficiente seguridad, así que nadie vería absolutamente nada.
Desde la mañana habían continuado follando. Habían intentado ver una serie, pero no llegaron ni siquiera a los diez minutos del primer capítulo cuando volvieron a follar.
Ahora eran casi las seis de la tarde, la noche venía a la vuelta de la esquina.
Erling dejó caer a Jude encima del sofá, aunque se sentó para continuar besando apasionadamente a su omega.
El balcón era uno de los lugares en la casa donde nunca habían follado, los cambios de ambientes casi nunca tienen nada de malo. Mucho menos ahora.
Erling tomó a su omega y lo recostó boca abajo, dándole una fuerte nalgada que le sacó un fuerte gritito al omega.
"El cielo está muy bonito, ¿no?" La mandíbula y quijada del inglés fueron tomadas, obligandolo a mirar al atardecer. "Quiero que lo mires mientras te follo".
Erling bajó y extendió las gordas mejillas, dejándose ver el agujero limpio, pero que ya estaba bañado con lubricante natural.
Estaban recién bañados e iba a aprovechar.
La lengua pasó por la franja y el omega hipersensible jadeó. Las mejillas fueron tomadas y el alfa hundió su cara entre ellas, metiendo su lengua lo más posible dentro del espacio rosado.
El omega hundía sus mejillas en los cojines, aunque sin poder hundir su rostro ya que tenía prohibido ocultar sus gemidos.
Erling se estaba dando un festín atrás. El lubricante sabía tan rico, tan dulce. Habían alfas allá afuera que eran adictos a comerle el culo a omegas debido a lo delicioso que sabían sus lubricantes, Erling probablemente pronto se convertiría en uno de ellos.
El lubricante natural limpiaba a los omegas por dentro, así que no tenían que preocuparse por cualquier cosa como los betas y algunos alfas que les gustaban ser sometidos.
La lengua se enroscaba y se permitía consumir un poco, especialmente excitado a su vez por los gritos de su omega.
Aquel omega, tan codiciado por muchos alfas, era única y exclusivamente suyo.
Cuando finalmente decidió que ya era suficiente, despegó su cara del gordo culo, la cual tenía restos en las mejillas y mentón de lubricante. Lamió un poco, consumiendolo.
Sin más preámbulo, se introdujo nuevamente, dándole a su hinchada verga lo que tanto quería.
"¡Erling!" Gritó el inglés y el noruego tomó las fértiles caderas del omega, apoyándose de ahí para empezar a embestir.
Las mejillas desde esa pose eran como un sueño hecho realidad para cualquier alfa; rebotaban contra cada embestida. Erling no podía mentir, se le hacia agua la boca, incluso cuando era él quien poseía al omega.
Alfas matarían por ese omega, él sería el primero en defender su derecho en una manada.
Jude por otra parte, ya estaba en otro plano terrenal. Después de haber sido follado durante todo el día, su cuerpo ya estaba cansado, aunque su omega quería seguir apareandose para tener cachorros.
Antes follaba con Erling con condones y lo había visto totalmente normal, aunque siempre sentía una sensación de vacío al no tener un nudo y recibía las quejas de su omega interno, quejas acerca de cachorros, nudos y alfa.
Pero ahora... Simplemente ya había aceptado que no podría sobrevivir nuevamente a un celo con Erling sin un nudo.
Tendría que hablar con el equipo médico del Real Madrid, con la sub-unidad especializada en omegas. Tendría que hablar el como debería aumentar su dosis de anticonceptivos después de que Jude tenga a su primer cachorro. Tendrían que ser más precavidos.
Aunque probablemente no lo serían.
Probablemente este no va a ser su primer embarazo, vendrán otros más.
Pero eso lo vería en un futuro.
Sin embargo, quizás, solo quizás... La idea de tener una manada y camadas completas con el amor de su vida, Haaland, lo emocionaba demasiado.
"¿Te gusta la vista?" Erling murmuró y Jude dejó de pensar para fijarse en las vistas.
El sol se estaba posponiendo, abandonando Madrid, abandonando España, abandonando Europa.
Los pájaros abandonaban el cielo y volvían a los bosques; el cielo ahora tenía matices naranjas, rojos y amarillos; las nubes eran del color de la miel.
Si que era una vista de puta madre para ser follado.
"E-es..." Tartamudeó por el ritmo de las embestidas, sin poder respirar. Un grito soltó al ser nalgueado con fuerza. Después de esto probablemente tendría muchas marcas en todo su cuerpo.
"Es bastante bonito" Logró jadear, incluso con la presión en su abdomen.
Ni siquiera avisó, se vino sin más, ya muy sensible para inmutarse. Erling se vino seguidamente, liberando su nudo.
Jadearon en busca de aire y Erling se dejó relajarse sobre el cuerpo ajeno.
Su mirada cayó en la glándula odorifera, la glándula de aroma; donde su querido Jude aún tenía la marca de Erling, algo que siempre estaría ahí.
Quizás era imaginación de Erling, pero ya no se veía tan viva, se veía más tenue.
El alfa gruñó guturalmente, eso no podía ser.
Estaba bastante claro que su Jude, su hermoso Jude, pertenecía a algún alfa, no había forma de que esté libre.
Sin embargo, la marca se veía tan débil que parecía no poder verse.
Probablemente era su imaginación, pero no podía permitir esto. ¿Quién sabe la última vez que vería a su omega?
Los colmillos por instinto se hicieron más afilados.
Jude, quien llevaba desde el gruñido preguntándole a Erling lo que pasaba, no vió venirse lo siguiente:
Los colmillos del alfa noruego rompieron la barrera de piel de su glándula, liberando la sangre y el omega soltó un fuerte y desgarrador grito, sintiendo en carne viva como su piel se desgarraba como hace dos años.
"¡Erling!" Gritó, mientras las lágrimas bañaban sus ojos y empezaba a sollozar.
La piel estaba roja y los colmillos solo se fueron hasta veinte segundos después, aunque el dolor agudo aún no abandonaba el cuerpo del inglés.
El cuerpo de los omegas estaba diseñado para curar ellos solos este dolor y esta marca, haciendo que no sea mortal. Aún así, no quitaba que no fuese doloroso.
En el lugar de la nueva marca, el alfa empezó a lamer, para ayudar a la herida a que cicatrice, como lo dictaba la naturaleza. Las feromonas y saliva empezaron a liberar toxinas, adaptándose a la nueva necesidad del omega de curarse y sentir el menos dolor lo más rápido posible.
Sin embargo, el dolor aún estaba y no se iría.
"Lo sé, lo sé, mi amor. Ya casi" Susurró reconfortante el alfa y el omega se apegó a él por instinto, buscando consuelo.
El alfa continuó lamiendo, hasta que al cabo de unos 10 minutos sintió el suave aleteo de una respiración tranquila.
Su omega se había quedado dormido por las feromonas calmantes.
Jude por fin podría descansar y curarse.
