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UN MES DESPUÉS
El sol vespertino brillaba a través de la ventana, sus rayos golpeaban el cuerpo desnudo de Jim. Su sueño era ya tenue y la brillante luz era todo lo que necesitaba para despertarlo. La primera cosa de la que fue consciente era del dolor presente en todo su cuerpo. Había moretones en sus brazos, torso, espalda, piernas y otros lugares innombrables. La segunda cosa fue el palpitar en su cabeza. Era como tener el peor dolor de cabeza pero era un dolor bueno. Un dolor necesario. La tercera cosa que advirtió era que los fuertes brazos de Spock lo envolvían firmemente por atrás. Tenía su nariz acurrucada contra el cuello de Jim.
Jim encontraba adorable los pequeños ronroneos que Spock estaba haciendo. Podía sentir cada reverberación contra su espalda y mandaba una sensación tiritante por su cuerpo. Esta era la primera mañana en cuatro días que no despertaba con Spock ya sea mordiendo alguna parte de su cuerpo o molestándolo, en espera de que Jim despertara para así poder tomarlo.
Estaba agradecido de que el pon farr estuviera desvaneciéndose. Al principio, la idea de un día largo de sexo intenso fue un sueño hecho realidad. Pero después del primer día la novedad se disipó y quería a su lógico e irritante Spock de vuelta.
A pesar de quedarse en cama por días, difícilmente pudieron dormir y Jim quería que Spock durmiera tanto como fuera posible. Así que intentó mantenerse quieto e ignorar el dolor en su mente y cuerpo. Después de un rato se volvió demasiado como para ignorarlo y se movió para tratar de levantar a su pesado Vulcano de encima.
Spock ronroneó más fuerte y apretó su agarre alrededor de Jim. Enterró su cara más profundamente en el cuello de Jim e inhaló la esencia de su pareja. Jim estaba conmovido, pero más que nada quería una hypo para deshacerse de su dolor. Y el realmente odiaba las hypos.
-¿Oye, cariño, déjame ir si? Quiero un poco de agua y una hypo y volveré.-dijo Jim calmadamente.
A Spock no parecía gustarle la idea para nada. Su lógica estaba regresando lentamente y sabía que debía dejar que su pareja se recuperara pero su instinto básico Vulcano quería a Jim cerca de él todo el tiempo. Pero después de mordisquear el cuello de Jim decidió dejarlo ir. Por un momento al menos.
Después de que Spock lo liberó, se dio la vuelta y le dio un besito en la nariz. Fue recompensado con la mirada gentil de Spock antes de ir al baño. Intentó ser rápido al limpiarse porque aun cuando el vínculo estaba completamente establecido, sentía el recelo de Spock ante el hecho de que estuviera lejos.
Jim se arrastró a la cama después de que terminó y Spock inmediatamente se envolvió alrededor de él una vez más. A Jim no le importaba acurrucarse y regresó el abrazó de su esposo. Esposo. Jim sonrió ante la idea.
-¿Qué es tan divertido, ashayam?-
-¿Ashayam?¿Quién es ahora el de los apodos bebito?-
Spock mordisqueó la oreja de Jim.-Explícate.-
-Tan mandón. Y no es nada. Solo estaba pensando en lo raro que fue que cuando te conocí la primera vez y no me agradaste, y luego tuve que pretender que me gustabas y ahora no puedo imaginarme la vida si ti. Es loco cómo funciona la vida, ¿no?-
-Ciertamente, y nuestra farsa es ahora realidad.-
-Bueno, era tú mentira esposito. Y técnicamente sólo nos casamos de manera Vulcana ahora. No de manera humana. Tu mamá planeará nuestra “renovación de votos” por meses hasta que este perfecta. Creo que invitó a la mitad de San Francisco.-
-Sí. Estaba excepcionalmente molesta de que no estuviera ahí para nuestra “primera boda”. Pero ahora, podré conocer a tu familia esta vez.-
-Créeme, te amarán. Probablemente, te amarán más de lo que me aman a mí honestamente.-
-No creo que eso sea cierto.-
Jim usó su mano izquierda para entrelazarla con la de Spock. A través del vínculo sentía la excitación creciente de Spock pero al momento estaba más relajado y contento de tener a Jim en sus brazos. Jim miró a sus manos e imaginaba el anillo que pronto ahí estaría.
-¿Estamos completamente locos como para casarnos?-Spock se tensó al lado de él. –Oye, cálmate, te amo. Es solo, ¿no crees que fue demasiado para tan poco tiempo?-
-Tal vez sí. ¿Crees en el destino Jim?-
-¿No me digas que tu si?-
-No, eso sería ilógico. Aunque, si lo hiciera, creo que el nuestro era estar juntos.-
Jim besó la mano de Spock.-Eres un adulador. Así que, ¿tengo que agradecer al destino por mandarme a Vulcano?-
-Por la razón que tú quieras, no puedo estar más agradecido de que te hayas sentado al lado de mí en el transbordador.-
-Y que haya dicho sí a ser tu esposo falso.-
-Y ahora estas verdaderamente “atrapado conmigo”.-
Lo besó lenta y ruidosamente. La cantidad de amor que tenía por este loco Vulcano le asombraba a veces y el hecho de que Spock lo amara igualmente era incluso más asombroso. Pero no lo cambiaría por nada.
-Eso definitivamente está bien por mí.-
