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Characters:
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Language:
Español
Series:
Part 2 of Historias Haalingham by AngelSsy
Stats:
Published:
2026-08-19
Completed:
2026-10-08
Words:
9,505
Chapters:
3/3
Comments:
9
Kudos:
40
Bookmarks:
2
Hits:
779

a 6 A.M craving

Chapter Text

Erling no intentó ocultar que estaba interesado en Jude, pero no hacía nada que pudiera resultar demasiado evidente frente a los demás.  Haaland encontraba siempre excusas para acercarse a él, compartir su bebida, decirle algo mientras pasaba a su lado o dedicarle una sonrisa coqueta en cuanto sus miradas se cruzaban en el campo del Borussia. 

Jude fingía que no le afectaba, o rodaba sus ojos cuando la mirada coqueta era demasiado evidente.

 

Todos asumieron que eran demasiado amigos y habían logrado encajar bien entre ellos. Fingían ser ciegos frente al coqueteo que iba y venía.

 

Eso era lo que pasaba dentro del club alemán, Bellingham podía manejar esa situación a la perfección lo mejor que podía. Pero fuera del campo la situación se estaba volviendo más intensa desde que el noruego descubrió el instagram del inglés y comenzó a responder sus historias con una constancia que rozaba el descaro:

 

Una fotografía después del entrenamiento recibía un “Te ves demasiado bien así de cansado”

 

Una historia con comida provocaba un “Eso se ve bien, pero te puedo llevar a un restaurante an mejor”

 

La celebración del cumpleaños de su hermano desató una serie de respuesta un poco más directas “Dile feliz cumpleaños a mi cuñado de mi parte”

 

Incluso si Jude publicaba una canción, Erling encontraba una excusa para comentar. Jude jamas respondió, abría la notificación, lo leia la conversación y dejaba el teléfono boca abajo con una sonrisa que intentaba borrar de inmediato, pero después tomaba nuevamente su  celular y releía los mensajes, A veces incluso abría la historia que había publicado solo para comprobar si Haaland ya la habia visto.

 

Jobe naturalmente se daba cuenta de todo. — Te escribo otra vez  — comentó mientras pasaba por la habitación de su hermano mayor, deteniéndose en el marco de la puerta.

 

— ¿De qué hablas? — respondió rápidamente el mayor mientras apagaba la pantalla de su teléfono, intentando disimular la situación.

 

— Claro — respondió Jobe, rodando los ojos mientras se adentraba en la habitacion, tirandose en el sofá frente a la cama.

 

La mirada del menor sobre su hermano, hizo que Jude dejará sus intentos de encubrir su situación — No voy a contestarle.

 

— No te pregunte si ibas a contestar — Rodó nuevamente los ojos, pudiendo ver claramente a través de su hermano. — Solo dije que te escribió. se nota.

 

Jude abrió la boca, bastante sorprendido por la manera en que su hermano lo estudiaba, como si disfrutara la escena de cómo su hermano mayor poco a poco caía en los ojos azules de Erling.

 

— Ah- — Jude estaba a punto de decir algo cuando el timbre de casa sonó.

Los hermanos se miraron y ambos se acercaron a la puerta. 

Al abrirla Jude y Jobe volvieron a mirarse, y sin dejar que el repartidor dijera demasiado negaron — creo que se ha equivocado. — Jude fue quien respondió y estuvo a punto de cerrar la puerta.

 

— Jude… Bellingham? — dijo el repartidor, repitiendo el nombre que se leía en la tarjeta que estaba pegada en las flores.

 

El enorme ramo de rosas cayó en las manos de Jude, por la sorpresa no pudo hacer demasiado, así que quien firmó el recibido fue Jobe.

 

— ¿Quién manda flores un martes? — pregunto Jobe leyendo la nota — “feliz martes” 

 

Jude no respondió, no tenía palabras en ese momento, aunque se habría alegrado estaba demasiado sorprendido, era la primera vez que recibía flores. Jobe miro el ramo y luego a Jude.

 

— No puede ser — comenzó Jobe, con una sonrisa burlona en el rostro.

 

— No sabemos quién lo mandó — quiso evitar Jude el foco de la conversación, yendo directamente a la cocina para poner aquellas flores en agua.

 

— ¿Quien mas te mandaría flores? — Cuestionó el menor mientras seguía de cerca los pasos de su hermano, bastante divertido en ese momento.

 

— Podría ser cualquiera — Jude intentó mantener una expresión indiferente, sin poder ocultar como la comisura de su labio se levantaba ligeramente.

 

— Si claro, cualquiera que esté obsesionado contigo — Comentó Jobe mientras arrancaba una flor del ramo.

 

— No está obsesionado conmigo — arrebato la rosa que su hermano había arrancado y la volvió a dejar en su lugar.

 

— si lo está — levanto la ceja una vez que su hermano se mostró enojado por una flor. — y por lo visto, tú también.

 

Jude miró el arreglo y terminó sonriendo, leyó la dedicatoria  y una risita salió de sus labios.

 

“Para el que aún no contesta mis mensajes” Jude rio un poco más fuerte para luego susurrar entre dientes — Es un imbécil.

 

Su hermano que aun lo observaba se dio cuenta del problema en el que estaba su hermano mayor; le gustaba todo aquello. — Ajá

 

Jude acomodó las flores en uno de los jarrones de la cocina y se fue en dirección a su cuarto, las pondría en su cómoda, mientras acomodaba el florero, Jobe, quien lo seguía como una sombra burlona, se apoyó en el marco de la puerta viendo la escena — Ni siquiera intentas disimular.

 

— Cállate — Dijo tomando su teléfono, instando a su hermano a que se fuera pero este no lo hizo.

 

Jude abrió el chat de Erling, emocionado por decir algo, escribió “Gracias” pero lo borró, luego “Las flores estan lindas” pero volvió a borrar el mensaje, Finalmente bloqueo la pantalla y dejo el teléfono a un lado.

 

— ¿No vas a contestar? — Preguntó Jobe, viendo a su hermano que parecía debatir la situación contra sí mismo.

 

— No — Jude quería convencerse de que Erling se rendiría demasiado pronto, y probar su punto de que no valía la pena.

 

— ¿Aunque te gusten? — preguntó el menor sin poder entender completamente a su hermano y sus extrañas lógicas en el amor.

 

— Justo por eso — Explicó el mayor — No puedo dejarme convencer por unas simples flores.

 

Jobe no entendió la lógica, entendía el porqué de su actitud tan precavida pero lo había visto escoger parejas en el pasado, se le presentaba una buena y se hace el difícil “¿Qué sentido tiene eso?” se pregunto mientras abandonaba la habitacion.

 

La situación de las flores siguió pasando en días aleatorios de la semana, por un par de semanas, antes o después de los entrenamientos. Jude había optado por no dirigirle la palabra a Erling ni siquiera al entrenar, por lo que las siguientes flores traían mensajes haciendo referencia a eso.

 

“Hoy no me dejaste preguntar cómo estuvo tu día. Eso fue cruel”

 

“Usa esos shorts más seguidos, se ven muy lindos en ti”

 

“Me gusta que sigas sin hablarme. Me obliga a ser creativo”



Las flores se habían convertido en un servicio de mensajería que solo iba en una sola dirección, Erling dejaba mensajes que nunca tienen respuesta de vuelta, pero tenía una manera de saber lo que pasaba con Jude: Su hermano, Jobe.

 

Erling:

“¿Dijo algo sobre las flores de hoy?”

 

Jobe:

“Si, le gustaron. Ha querido responderte pero subiste una foto a tu instagram y está molesto por eso”

 

Erling:

“¿Foto? ¿Qué foto?”

 

Jobe:

“La foto después del entrenamiento”

 

Erling:

“Dijo algo?”

 

Jobe: 

“Que eres un descarado, y coqueto. No le gusta”

 

Erling:

“Y qué más?”

 

Jobe:

“Que te ves bien”

 

Erling:

“De verdad dijo eso?”

 

Jobe:

“No exactamente”

“Dijo: ‘¿Porque tiene que verse tan bien con esa camisa?’”

 

Después de ese mensaje Haaland tardó unos segundo en responder, leyendo las palabras que Jude había dicho sobre él una y otra vez.

 

La confianza del noruego en el coqueteo descarado hacia Jude fue creciendo, mientras entrenaba intentaba darle la mejor visión de sus músculos al moreno, se quitaba la camisa mientras este lo veía en la distancia, le sonreía de forma descarada, tomaba agua hasta derramarla sobre su rostro y todo aquello con la intención de provocarlo.

 

Jude siempre estaba mirando, sus intentos de mantenerse a raya, desviar la mirada o mirar con disimulo eran en vano, siempre sus ojos se quedaban prendados en los ojos azules del noruego.

 

— Te tiene mal — Comentó Jobe, sin mirar a su hermano, pero no necesitaba mirarlo para saber donde tenía pegados los ojos.

 

— Callate — Se enojó jude, girando, negándose a seguir viendo el espectáculo, quería dejar en claro que el noruego no le provocaba nada, pero era muy difícil.

 

— Voy a decirle — Comentó Jobe dando un paso hacia Erling.

 

Jude tomó su  mano con firmeza, deteniendo — ¿Decirle que?

 

— Que está guapo — Jobe se encogió de hombros — Digo, si tu no lo quieres, no pasa nada  si yo voy y le digo que si se ve muy guapo.

 

Jude sintió su pecho dar un vuelco, dejando una sensación de vacío en él. Había imaginado a su hermano llevando un mensaje de su parte y eso le emocionaba pero la idea de su hermano coqueteando con Erling le había caído mal en el estómago — Ah, si. Claro, ve y dile. A mi no me interesa. 

 

Jude mantuvo su cara de desinterés firme, pero en cuanto vio a su hermano atravesar el campo de fútbol su mandíbula se tenso.

 

Al otro lado, Jobe llegó junto a Haaland, con un tono de queja. — Mi hermano es un imbécil.

 

— ¿Qué pasó? — Erling, aunque escuchaba a Jobe a su lado, su mirada seguía en Jude, quien ahora le miraba con enojo, el rubio aun no entendía porque, asi que le dedico una sonrisa y envío un beso al aire. “Es lindo incluso con esa cara”

 

— Le dije que venía a decirte que eras guapo, pensé que eso lo ayudará a decidirse y no — Jobe se llevó una mano a la frente, dejando ver lo cansada que era la situación — En cambio me dijo que viniera, porque tu no le interesas, pero miralo, se está muriendo de celos.

 

Erling soltó una carcajada, risa que al otro lado del campo fue completamente mal interpretada — Ah, así que por eso me está mirando como si fuera a matarme — Una sonrisa se poso sobre sus labios, bastante fascinado con la escena y los ojos celosos del moreno.

 

— Ajá — Jobe, sacó su teléfono y texteo a Jude “Le dije que tu dijiste que esta guapo. No seas tonto”

 

Justo después de escribir aquel mensaje y mandarlo, Jobe levantó la vista para ver la reacción de su hermano y justo como lo imaginó, la sorpresa llenó su rostro y se fue, queriendo ocultar su vergüenza.



En casa, después del entrenamiento, Jude abordó a su hermano menor — ¡¿porque demonios hiciste eso?!

 

El menor, anticipando la reacción de su hermano se encogió de hombros — No es mi tipo, pero el tuyo si.

 

— Te voy a matar — Jude sacudió los hombros de su hermano — y luego desapareceré.

 

Jobe no pudo evitar soltar una carcajada — No seas dramático, y ya admitelo.

 

Jude Bellingham no admitiría nada, había decidido que no quería enamorarse. Ni siquiera había sido una decisión demasiado profunda, solo no quería enamorarme y eso era todo.

Acababa de iniciar en un club nuevo, oportunidades más grandes, una ciudad nueva y sus padres lo habían criado con la idea de que enamorarse solo traía complicaciones, distracciones y malos resultados al rendimiento de su carrera. Así que simplemente salió casualmente, conocía gente, las besaba, se acostaba con ellas y no las veía de nuevo, nunca habían expectativas, ni compromisos.

 

Erling no estaba compitiendo con nadie más que el propio estilo de vida de Jude y muy lentamente parecía lograr cosas en ese intento de meterse en la vida de Jude.

 

El moreno se estaba esforzando por ignorarlo y fingir que las flores que llegaban a su puerta no eran importantes, que no le gustaba tener la mirada de Erling encima suyo. Pero a Jude no le gustaban los hombres que le complicaron la cabeza, ni los tibios que no sabían que querían. Le gustaban los hombres directos, decididos, pacientes, dispuestos y capaces de soportar su carácter, le gustaban los hombres así como Erling Haaland. Pero admitir esto sería condenarse.

 

Jude Bellingham podía repetirse a sí mismo tantas veces como quisiera que no deseaba tener nada con nadie, podía incluso decirle a su hermano que solo estaba siguiendo el juego pero su corazón se ensanchaba cuando el timbre sonaba y un ramo de flores aparecia en la puerta, con flores distintas a la última vez porque aquel hombre deseaba descubrir cuáles eran sus flores favoritas.

 

— No quiero enamorarme” — Se repetía a sí mismo en voz alta pero por dentro el mismo se preguntaba “Entonces ¿Por qué demonios te emociona que él siga insistiendo?”

 

— ¿Por qué te es tan difícil aceptar que te gusta? — preguntó Jobe, casi leyendo sus pensamientos.

 

— Sabes lo que dice mamá sobre esto — Susurro Jude, mirando al techo desde la alfombra de la sala y los pies montados en el sofá.

 

— Sabes que creo que eso no importa,  los futbolistas tienen pareja y siguen siendo un éxito en la cancha — Jobe se encogió de hombros, aunque su hermano no podía verlo, el tono relajado le hacía entender el mensaje.

 

— No cuando eres un futbolista gay ¿sabes? — Jude levantó las manos para verlas en contraluz con la luz que entraba desde la doble altura de la casa, casi podría imaginar una mano tomando la suya como todos los demás, pero se había acostumbrado a pensar que una pareja para él era algo difícil de imaginar — No es una opción para mi.

 

— Erling no parece tener problema con eso — Comentó Jobe. 

 

Y aquello era cierto, Erling tenia rumores sobre una orientación sexual dudosa entre sus compañeros y ni siquiera al cuerpo técnico parecía importarle eso pues ser el nueve más letal del fútbol alemán era pase libre para tener una sexualidad dudosa, pero no era la misma historia para Jude, quien recien habia conseguido un nombre entre ellos.

 

— Es Erling Haaland — fue la respuesta de Jude — Aun no puedo creer que no supiéramos nada de él antes, es como el nuevo diamante del fútbol.

 

— Es porque casi no nos gusta el fútbol — Jobe respondió con cierto desdén.

 

— Es verdad — Asintio Jude desde el suelo.

 

Mientras los hermanos hablaban de cosas vanas, Denisse llegó a casa de hacer la compras, encontrándose como el cuarto ramo de flores que llegaba a aquella casa en el último mes. — Alguno de los dos por fin me va a explicar por qué tantas flores. Dejen de decir que son de sus aficionados, se nota que no saben mentir.

 

El par de hermanos se sentaron de golpe en el sofá, mirando en dirección a su madre y luego entre ellos, no sabían qué más decir sobre ello. Denisse en busca de respuesta, tomó la tarjeta en las flores pero el sobre ya estaba vacío, Jude las había recibido hacía solo unos minutos antes.

Ambos hermanos presentaron excusas para librarse de su madre pero aquella conversación con su hermano dejó pensando a Jude los siguientes días, lo que había empezado como algo que lo emocionaba, poco a poco le fue consumiendo, dejándolo con una extraña sensación de tristeza en el pecho.

 

Los días que siguieron trajeron consigo a un Jude de mal humor, en casa, con su hermano, en los entrenamientos, incluso con Erling, una mirada fría que cruzaba el campo, aunque a veces cuando lo notaba quería salir corriendo para evitar mirar al rubio de aquella forma, después de todo ¿qué culpa podía tener él por su falta de tenacidad?

Erling no estaba haciendo nada mal. No le estaba exigiendo salir del closet con su madre, no le pedía que respondiera sus mensajes, ni siquiera una mirada en el campo de fútbol le exigía. El solo le sonreía cálidamente, le enviaba mensajes, le dejaba flores y encontraba cualquier excusa para acercarse a él. Jude era quien convertía cada uno de los gestos en una batalla interna con lo que sentía y lo que se supone que debería sentir.

 

Su mal humor desaparecía de vez en cuando, cuando la notificación sonaba y era Erling preguntando si había pasado algo malo en el día o la mención de que su cara se veía triste y aun asi no dejaba de verse lindo. 

Erling estaba haciendo un buen trabajo al meterse dentro de su corazón, pero Jude también estaba haciendo un buen trabajo al sacarlo a petardas cada vez que lograba colarse.

 

Lo único que podía sacar a Jude de su extraña zona de confort era un sentimiento que nunca antes había sentido con tanta intensidad: Celos.

 

Los celos eran una sensación que no podía controlar, no podía deshacerse de esa sensación desagradable que se alojaba en su pecho cuando veía a Erling sonriéndole a alguien más, hablando demasiado cerca con los demás chicos nuevos. Aquel sentimiento no se parecía a cuando había visto a su hermano hablar con el rubio, en el fondo sabía que su hermano no le quería a Erling, pero no podía confiar en los demás.

 

“¿Por qué te importa, Jude?”  La pregunta apareció inmediatamente en su cabeza y Jude odiaba la respuesta. Deseaba que esa sonrisa solo fuera para él, quería él mismo provocar esas sonrisas, porque aunque jamás había aceptado tener algo con Erling, tampoco soportaba la idea de que otra persona pudiera ocupar el lugar que él mismo se negaba a ocupar. Aquello lo hacía sentir mal, era injusto, no podía reclamar nada. No tenía derecho a sentir celos de un hombre que ni siquiera era suyo, y aun así Jude sentía aquella punzada cada vez que alguien conseguía captar la atención del noruego. “Ni siquiera es mío”

 

. . .

 

Una noche regresó con el equipo después de un partido, a una habitación de hotel en donde ni siquiera estaba su hermano para desahogarse, solo el mismo y el techo.

 

— Esto es un desastre… Lo hiciste terrible hoy, Jude — Susurro, riéndose a sí mismo.

 

Pensó en su madre, pensó en Erling y también en sí mismo.

 

Quizás también tenía miedo de decepcionarse a sí mismo, pensó, si tuviera a Denisse en frente culpará a Erling por su mal desempeño, pero si tuviera a Erling culpará a su madre por impedirle amarlo.

 

Jude cerró los ojos, dispuesto a arrastrarse por el cansancio, huyendo de sí mismo.

 

. . .

 

Erling había notado el cambio en los ánimos de Jude, lo veía triste más seguido, enojado, incluso podía notar esa mirada peligrosa que le dedicaba cuando entrenaba, se había preocupado.

 

Erling: “Hey, ¿Qué es lo que pasa con tu hermano”

“¿Pasó algo?”

 

Jobe, al otro lado de la pantalla no sabia bien como responder a aquello, sí que sabía por lo que estaba pasando su hermano, pero sentía que Jude debía descubrir eso por si mismo.

 

Jobe: “Es complicado”

 

Erling: “¿Me cuentas?”

“Estoy preocupado, hoy  incluso lo vi tropezar mientras bajaba del bus”

“Se ve.. extraño”

 

Jobe: “Si te digo que es tu culpa”

“Lo dejas en paz?’”

 

La pregunta del menor de los Bellingham logró dejar al noruego sin palabras por un momento y dudó un poco ante lo que debía decir.

 

Erling: “Solo si el me lo pide”

“No estoy dispuesto a rendirme si tu me dices que lo deje en paz, pero si él me lo pide… no tendría opcion”

 

Jobe, bastante harto del corazón de Erling, suspira.

 

Jobe: “Eres un imbécil, y por eso le gustas a mi hermano”

“Nos vemos en la recepción del hotel, en 15 minutos”

Notes:

DISCLAIMER: los hechos del Borussia pasan cuando tienen Haaland 22, Jude 20 y Jobe 17, yo solo buscaba una excusa para ponerlos sin que se conozcan porque thats the point.

Es lo mismo, pero hagan de cuenta que los ficharon 2 años después, SI?

Y si, los 3 estarán en el Borussia al mismo tiempo, necesito que sea así para más gracia

Aprovechare la herramienta de Wattpad de las fichas y demás para poner como info basica de ellos para que si leen tengan en cuenta, como las edades de estos tres, pq todos sabemos que en la realidad Bellingham se unió al Borussia a los 17 Y NO ES EL CASO AQUÍ, pero sí el de Jobe... me entienden? No nos vamos a complicar, es un fanfic, si tienen dudas en el camino sobre ello me las comentan, estaré muy pendiente.

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