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Language:
Español
Series:
Part 3 of Historias Haalingham by AngelSsy
Stats:
Published:
2026-07-28
Words:
1,332
Chapters:
1/1
Comments:
3
Kudos:
19
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1
Hits:
167

¿Es mejor hablar o morir?

Summary:

"¿Es mejor hablar o morir?"

La pregunta llegó de su madre, quien le consolaba sobre un corazón roto que el mismo había decidido romper.
Nunca confesó, no pensaba hacerlo, prefirió el mismo clavar su puñal en el pecho y sangrar el silencio. Pero había algo en aquella pregunta que parecía detonarle la esperanza que había pisoteado en su pecho los últimos dos años, se convenció que en algún momento sus sentimientos se apagarían, Pero no fue así...

¿Era mejor hablar o morir? Se preguntó una y otra vez los días siguientes, y mientras veía a su mejor amigo caminando a su lado decidió que a lo mejor, hablar no era tan malo, no podria ser peor que el dolor autoinfligido cada noche, supuso.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

— “¿Es mejor hablar o morir?” — Leyó Denisse en voz alta a un Jude de 17 años mientras leían junto a su padre y hermano el relato medieval de un caballero enamorado de una princesa, pero el miedo al rechazo lo había dejado helado, después de mucho,el caballero finalmente se pregunta: “¿es mejor hablar o morir?”

Los hermanos Bellingham se habían acostumbrado desde muy jóvenes a las lecturas de su madre, y ese día aquella historia le resultaba bastante interesante a Jude Bellingham, el hermano mayor, en cuanto escuchó la pregunta negó con una mueca incrédula marcada en el rostro — Yo nunca tendría el valor de hacer esa pregunta.

Mark, el padre, quien escuchaba distraídamente la lectura de su esposa a sus hijos, se atrevió a reírse, su hijo mayor siempre había sido valiente, incluso parecía atrevido en ocasiones, no creía aquello — Lo dudo.

Los hermanos se miraron entre ellos y fue Jobe quien sin entender en realidad las palabras de su padre, se burló de su hermano, orillandole a preguntar en casi un grito agraviado — ¡¿Eso es bueno o malo?!

El padre no respondió, solo sonrió mientras volvía la mirada a algunos documentos y Denisse, viendo a sus hijos reírse y juguetear tontamente entre ellos dejó el libro a un lado.

Aquella conversación pareció sin importancia en el momento que tuvo lugar, pero un par de años, el corazón de Jude Bellingham comenzó a doler mientras se arrodillaba en la cancha de fútbol después de un entrenamiento, aquella pregunta volvió a su cabeza, cobro un poco de sentido la postura de aquel caballero medieval que sentía que no hablar era como tener una espada clavada en el esternón y como Morir por esas palabras significaba dejar que el amor permaneciera en el pecho como esa espada, haciéndole sangrar, impidiéndole vivir, y Hablar implicaba exponerse al rechazo, a perder a la otra persona, pero al menos eso te dejaba vivir con la cicatriz, y la certeza de haber vivido con honestidad.

Sentado en la grama, con los codos apoyados en las rodillas, había aceptado su derrota en una pelea que ni siquiera había intentado pelear, le gustaba su mejor amigo y sentía que era una pérdida de tiempo confesarse, Erling Haaland no podría verlo de la misma forma.

Durante meses convirtió aquella idea en una frase diaria en su cabeza, aprendió a reír cuando Erling mencionaba sus intereses en chicas, a guardar silencio cuando le pasaba un brazo por el hombro, pero en el campo de fútbol su mejor amigo siempre lo buscaba a él entre la multitud para celebrar y ese el único momento donde se permitía ser el Jude de Erling, era corriendo en la cancha donde saltaba sobre él al celebrar y le miraba con adoración.

Era mas facil vivir asi que arriesgarse a perderlo, o eso había pensado hasta ese momento. La noticia de que el noruego había sido fichado por el Manchester City ya había llegado a todos los miembros del Borussia, eso significaba que Erling se iría. Lo perdería.

No era una tragedia, era una oportunidad para Haaland, un nuevo mundo abriéndose frente a él, así que claro que lo felicito por eso, sonriendo con una expresión que le dejo doliendo las mejillas, pero justo después de felicitarle alegremente insistió en que tenía que entrenar más, entreno hasta el agotamiento, sus piernas cedieron y quedó sentado en el campo, lamentándose.

Al llegar a casa, mojado por haber caminado fuera del campo bajo la lluvia, se dejó caer en la cama, en aquel momento vivía solo con su madre en Alemania, así que cuando su madre lo vio entrar a su habitación con la tristeza marcada en la cara, pregunto — ¿Que paso hoy?

— Erling…

Denisse ya conocía aquel nombre, lo conocía tan bien porque era el nombre que hacía que los ojos de su hijo se iluminaran al pronunciarlo, no se lo había dicho, pero Denisse lo sabía bien.

— Erling se va… — Al decir aquellas palabras su voz se quebró, el llanto llegó frente a su madre, haciéndolo sentir ligeramente miserable, escondió el rostro lleno de lágrimas en la almohada para evitar ser visto por su madre, pero pronto sintió la gentil caricia de ella sobre su cabello.

Recordando aquello que había leído muchas veces en casa, porque era su historia favorita, Denisse sintió que su hijo estaba en la misma situación del caballero — “¿Es mejor hablar o morir?” — La pregunta llegó con un tono suave, que buscaba llenar de valentia aquel corazón.

Nunca confesó, no pensaba hacerlo, prefirió el mismo clavar su puñal en el pecho y sangrar el silencio. Pero había algo en el recuerdo que cargaba aquella pregunta que parecía detonar la esperanza que había pisoteado en su pecho el último año, se convenció que en algún momento sus sentimientos se apagarían, Pero no fue así y ahora estaba ahí, con la espada en el pecho. — Es tarde para hablar… — respondió a la pregunta mientras se giraba en la cama para mirar al techo mientras su madre pasaba la yema de los dedos sobre sus mejillas húmedas.

— Nunca es lo suficiente tarde, Jude.

…

“¿Es mejor hablar o morir?” Se preguntó una y otra vez los días siguientes, y mientras veía a su mejor amigo en sus últimos días en el club junto a él. En ese momento mientras caminaban chocando sus brazos de vez en cuando, Bellingham escuchaba a Haaland hablar del lugar al que se iría a vivir, los planes, el vuelo que sería en solo unos días, todo aquello le hizo comprender de pronto que si no decía nada esa noche, tendría que cargar con la espada en su pecho para siempre.

— Erling — Lo interrumpió.

El noruego giró la cabeza para mirarlo con un “¿mhm?” en respuesta.

Jude sintió el miedo subir de repente por la garganta, la tensión en su estómago le hacía querer vomitar y el pecho pesado como si fuera a quedarse sin aire en los pulmones. La sensación era exacta como el caballero lo había descrito en la historia.

— Creo que estoy enamorado de ti. — Confesó, sintiendo que cada palabra arrancaba parte de su corazón mientras era dicha.

El silencio se hizo entre ellos, Haaland aun lo miraba, Jude había bajado la mirada hacia sus pies. Las palabras cayeron pesadas en la cancha de entrenamiento, Erling no sabía qué decir, estaba bastante confundido con lo que había acabado de escuchar.

— Jude… — empezó Haaland, pero solo escucharlo decir su nombre le rompió por dentro.

— No tienes que decir nada — Murmuró Bellingham, pisoteando la grama bajo sus pies — Espero puedas seguir siendo mi amigo cuando te vayas.

— Lo siento, yo... — El noruego estaba tratando de organizar sus ideas, sentía que si no decía nada el Bellingham frente a él se esfumaría. — No, si tengo que hacerlo.

Jude permaneció en silencio mientras el corazón en su pecho parecía querer escapar de sus costillas.

— Ojala me lo hubieras dicho antes — Erling espero que la mirada de su mejor amigo lo encontrara de vuelta antes de continuar — … habría dicho que yo también…

La frase fue como si efectivamente hubieran sacado la espada de su pecho, pero no para sanar la herida.

Hablar no se sintió tan bien, porque la respuesta no era lo que esperaba.

Pero ¿Qué podía esperar el inexperto Jude de 19 años?

Haaland le abrazó, mientras Bellingham sentía que su corazón moría en el pecho, fue peor que un rechazo, porque aquellas palabras le dejaban una puerta entreabierta que no se dejaba abrir ni cerrar, solo le permitía ver a través de la rendija una versión del pasado que pudo ser. A pesar de ello, Jude no lloró ahí, lo abrazó de vuelta y se despidieron, escucho un “gracias por decirmelo” antes de separarse y verlo abandonar el campo de entrenamiento primero.

Para Jude “hablar” se convirtió en morir de igual forma, la espada que simbolizaba sus sentimientos fue arrancada de su pecho, la herida no fue curada, en cambio le hizo desangrarse en el campo de fútbol hasta morir.

 

 

Notes:

Esto quedó como un Drabble más que un one shot de lo corto que fue pero, no necesitamos alargar las historias a veces, es lo justo, es lo que es, solo un momento.

Asi quedo y a todos se nos rompió el corazón también.😢

¿Pero saben que si podemos hacer? Pensar que los sentimientos no han desaparecido, y siguieran viéndose con anhelo entre los partidos.

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