Chapter Text
10 PM
Erling Haaland no era un tipo de ir de fiestas, pero sus amigos del club lo arrastraron al lugar, estaban celebrando el descanso de verano de la temporada en una fiesta exclusiva en la ciudad de Ibiza, todos amaban ir ahí en el verano. El solo aceptó porque tenían días libres antes de regresar a los entrenamientos y sus amigos aseguraban que “necesita ser un tipo menos tímido”.
Pero Erling con un poco de alcohol en el sistema ya no era un tipo tímido.
Jude bellingham, era distinto. Casi todos en aquella fiesta le conocían, Saludo al DJ con familiaridad, bailaba con amigos y se movía por el lugar como si se tratara de su casa, eran las mismas personas de todas las fiestas sin importar donde estuviera.
Nunca estaba en busca de alguien en particular, solo disfrutaba salir a divertirse y coquetear un poco con quien resultara interesante.
6 AM
Bellingham llegó a su habitación de hotel, no sabía con exactitud cómo había llegado. La visión se veía movida y distorsionada, trataba de enfocar con detalle lo que tenía enfrente mientras se sujetaba de las paredes hasta llegar a su habitación, donde se tiró en la cama, mirando al techo y viendo como las luces parecían moverse frente a él.
Su teléfono sonó y presiono el botón verde como un reflejo muscular.
— Amigo, el noruego no deja de preguntar por ti. ¿A dónde fuiste? — la voz de Vinicius al otro lado de la línea le hizo soltar una risa.
Jude no respondió y colgó, dejando a sus amigos en aquel problema.
12 PM
Haaland había despertado en su habitación de Hotel, busco su teléfono queriendo confirmar que sus recuerdos eran correctos, y ahí estaba el contacto de “Jude”, había recordado como aquel hombre usaba ese nombre para presentarse, así que sonrió y escribió.
Erling:
“Hola, soy Erling”
No hubo ningún tipo de respuesta del otro lado, solo un par de checks azules, así que envió otro mensaje
Erling:
“El chico de ayer, de la discoteca”
La respuesta de la conversación llegó diez minutos después de tener el visto
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“¿Quien eres?”
Haaland se quedó sorprendido ante la respuesta, no había quedado con la impresión de que aquel chico en la fiesta tuviera la memoria tan corta.
Erling:
“El chico de ayer en la discoteca”
“Alto, Rubio, juraste que era difícil de ignorar”
“Me diste tu número antes de irte, Jude”
Después de eso nuevamente los check marcaron azules un par de minutos.
Jobe Bellingham, se reía mientras leía aquel mensaje, no podía creer lo que el astuto de su hermano había hecho.
Jobe:
“JAJAJAJAJA”
“Ok, ya entendí lo que pasó”
“Te engañaron, bro”
Haaland no entendió de primera mano los mensajes, con confusión miró la pantalla y contesto rapidamente
Erling:
“¿A qué te refieres?”
“¿Eso es bueno o malo?”
La respuesta de Jobe esta vez llegó de inmediato, divirtiéndose un poco con la situación, no entendía porque su hermano había dado su número en vez del suyo pero era gracioso.
Jobe:
“Depende. ¿Qué te hizo mi hermano?”
Erling al leer eso último no pudo creer que aquel hombre moreno que se veía tan entregado la noche anterior lo haya engañado.
Erling:
“Me beso y luego me dio tu numero”
Jobe nuevamente soltó una risa, aquella carcajada hizo que su madre le mirara desde la cocina y Jobe solo se acomodo mejor en el sofá negando en su dirección antes de seguir texteando con la nueva conquista de su hermano.
Jobe:
“Creo que el señor ‘Soy encantador y nunca me enganchó’ se asustó un poquito anoche.”
Erling:
“No parecía asustado cuando me estaba besando”
Jobe:
“Asi es mi hermano, le sale por naturaleza”
“A ver. Pregunta importante”
“¿Solo quieres repetir la fiesta o de verdad te interesa?
Erling parecía armarse de valor al otro lado de la pantalla para responder aquello.
Erling:
“Me interesa”
Jobe:
“Es dicen todos 🙄”
Erling:
“Pude haber pedido su Instagram pero de verdad quería su número para invitarlo a salir”
Jobe:
“Mhmm”
“¿Y qué te gustó de él? Y no me digas ‘Su sonrisa’ todos los que buscan a mi hermano dicen lo mismo”
“Se original”
Erling:
“JAJAJAJAJA”
“Que parecía no querer impresionar a nadie”
“Fue muy divertido hablar con el”
Jobe:
“¿Y le escribirías aunque no te hubiera besado?”
Erling:
“Obvio, me gusto desde que lo vi”
Las respuestas de aquel tipo parecen serias, y por su foto de perfil se veía como un buen partido para su hermano, lo medito unos minutos antes de responder.
Jobe:
“Me caiste bien”
Erling:
“¿Significa que sobreviví a la entrevista?”
El mensaje hizo reír a Jobe, algo le decía que aquel tipo era una de las buenas conquistas.
Jobe:
“Significa que voy a cometer una irresponsabilidad como hermano que le tapa todo a su hermano mayor”
“Este es su número +49 XXX XXX XXX”
“No le digas que fui yo, te restó puntos”
Erling:
“Muchas gracias eh ¿Cual es tu nombre?
Jobe:
“Ah si, Soy Jobe, si lo logras, proximamente tu cuñado 😉”
Erling:
“JAJAJAJA Deseame suerte, bro”
La conversación entre el menor de los Bellingham y el jugador de fútbol noruego terminó ahí.
Erling se apresuro a enviarle mensajes a Jude, con cierta confianza esta vez.
Erling:
“Hola, Soy Erling”
“El chico con el que te besaste ayer en la discoteca”
“Tramposito”
“Me diste el numero de tu hermano”
“Como le caí bien me paso tu numero”
“Quiero verte de nuevo ¿Cuándo salimos?”
BELLINGHAM
Jude seguía dormido cuando su teléfono comenzó a sonar, su cabeza dolía y aquel sonido le estaba molestando. Con desesperación y enojo tomó el teléfono para mirar qué era tan importante para despertarlo.
Un número desconocido dejaba un mensaje tras otro, estuvo a punto de no darle importancia hasta que el rostro en la foto de perfil se le hizo sumamente conocido.
Jude Bellingham, quien podría jurar no recordar nada, con solo ver aquel rostro recordó todo lo que había pasado la noche anterior.
Siempre se convertía lentamente en el centro de atención en las fiestas, aun cuando era un lugar nuevo para él, conocía a la gran mayoría de invitados, eran personas de su círculo social en el fútbol, aunque no conocía bien a las nuevas promesas así que siempre se acercaba a saludar y ampliar sus lazos.
Entre aquellas caras que no conocía había un tipo rubio y alto, grandote, completamente su tipo, pero no se acercó a saludar, nunca se acercaba a quienes le interesaban. Los atraía.
Jude bailo con chicas, pero miraba ocasionalmente hacia aquel hombre mientras lo hacía, riéndose fuerte si alguien comentaba algo gracioso, en algún punto la mirada del moreno se encontró con la del rubio, pensó que el desconocido desviaría la mirada, pero para su sorpresa mantuvo la mirada fija en el.
Aquella mirada fría le recorría toda la piel, causándole un escalofrío. Jude le sonrió, ignorando todas las alertas que su cerebro le intentaba dar de que aquello no era una buena idea.
Para Haaland ese gesto fue todo lo que necesito para encapricharse.
El noruego había desaparecido por un momento de la barra, pero apareció justo en el momento que Bellingham se acercó para pedir más bebidas, la voz gruesa le sorprendió.
— Hey
No fue mucho lo que dijo, pero ese simple saludo le puso los pelos de punta, pero era un experto coqueteando, siguió el guión en su cabeza, con una sonrisa ladina — Ah, eres tú, Llevas toda la noche mirando ¿Planeas mirarme toda la noche o piensas invitarme a un trago? — Bellingham preguntó mientras se giraba por completo dándole la espalda a la barra y mirar de frente al recién llegado.
— Pensé que ya tenías demasiada compañía — El noruego se acercó a la barra, sin moverse a un lado, lo que hizo que el inglés retrocediera un paso, quedando presionado contra la barra y el gran cuerpo del rubio. Hablo en dirección al bartender. — Me das por favor dos tragos de lo mismo que está tomando él.
Bellingham observa la escena mientras continúa casi aprisionado, su corazón dio un vuelco al sentirse en aquella situación y cuando el rubio por fin se separó lo suficiente de él, extendió la mano — Jude
Erling sonrió y tomó aquella mano extendida, pero no solo la sacudió, la llevó a su los labios y besó su muñeca mientras le sostenía la mirada — Erling. Un placer, Jude. — Soltó la mano con lentitud, como si se estuviera negando a dejarla ir.
En aquel momento la conversación fluyo demasiado bien entre ambos, Jude bromeaba y al mismo tiempo lo provocaba tocando el brazo del rubio mientras lo hacía. Erling respondía mejor de lo que Jude se imaginaba, no parecía nervioso, tenía una mirada profunda que aunque su boca se reía, aquellos ojos no parecían reírse con ella.
Entre la plática Jude le dice algo al oído pero Erling no logra escuchar por la música — ¿Que dijiste?
Jude sonrió ladinamente listo para repetirlo — ¡Que estas muy serio para alguien que me mira así!
— ¿Así como? — Erling preguntó, con un todo confundido. Jude no sabía si de verdad no era consciente de cómo lo miraba o se hacía el estupido.
— Como si fueras a besarme — Al decir aquello el moreno sintió que todo el alcohol que tenía en el sistema viajará a su cabeza, no media los riesgos de sus palabras, para él era solo una noche, probablemente no volvería a ver a ese chico.
Haaland tomó sus palabras y sin aviso le tomó con fuerza de la cintura y le beso.
Bellingham correspondió el beso de inmediato, con deseo, no era un beso afectuoso, era solo un beso de discoteca, caliente, impulsivo y sorpresivamente adictivo.
Jude lo agarro de la camisa con fuerza, atrayéndolo mas a su propio cuerpo.
Cuando el beso se pauso quedaron mirándose unos segundos, la respiración era pesada, Jude muerde su labio mientras observa los labios contrarios, había sido el mejor beso de su vida y no deseaba interrumpir, así que nuevamente volvió a besarlo.
El baile de sus labios nuevamente profundizó, Bellingham levantó las manos hacia el cuello del rubio, apretando como si quisiera impedir que se separe de él, y Erling hacia lo mismo, sujetándolo con firmeza por la cintura. Junto a la intensidad del beso también aumentaron los deseos, las manos de Haaland bajaron un poco mientras masajeaba sutilmente el trasero del moreno sobre la ropa, Bellingham no retrocedió ante la intromisión, en cambio se apegó a él, haciendo que sus caderas se rozaran e hiciera que ambos sintieran la oleada de deseo creciendo en sus pantalones.
La música retumbaba alrededor de ellos, el bajo vibraba en sus pechos tan fuerte que disimulaba el ajetreo de sus corazones, unas cuantas miradas estaban sobre ellos pero ellos ya habían olvidado donde estaban. A medida que bailaban Erling orilló a Jude contra una pared del lugar, el otro se dejó guiar por el impulso y la química inesperada que había entre ambos. Cuando el rubio deslizó un muslo entre las piernas de Jude y presionó ligeramente, este último dejó escapar un jadeo ahogado y sus caderas respondieron con movimiento instintivo, buscando más contacto.
Una risa coqueta se asomó en los labios de Erling frente a esa reacción, y como deseaba escuchar aquellos suaves jadeos; abandonó sus labios, besando y mordisqueando su cuello hasta que marcas moradas aparecieron sobre la piel. Jude sabía que debería sentir vergüenza, estaban a la vista de los demás en aquella situación vulnerable, pero la adrenalina mezclada con alcohol y la atracción que sentía por aquel hombre lo hacían sumamente imprudente.
Las manos de Bellingham se aventuraron bajo la camisa de Haaland, encontrando la piel caliente, los músculos fornidos. El contacto lo hizo estremecer bajo su toque, presionando más contra Jude en una demanda silenciosa por más.
Bellingham podía recordarlo todo en aquel momento, se llevó las manos a su rostro, no recordaba con certeza cómo había escapado de él la noche anterior, escribió un número al azar antes de irse sin darse cuenta que estaba escribiendo el único número que se sabia de memoria, el de su hermano. Su conquista de una noche ahora se veía un poco más serio.
Él no tenía intenciones de contestar aquellos mensajes, esa misma tarde volaría a Dortmund a iniciar su nuevo contrato, solo había sido una fiesta, no volvería a verlo jamás.
HAALAND
Erling no esperaba que aquel chico que lo había hipnotizado al bailar fuera tan agradable, se sentía absorbido por su presencia pero lo veía algo fuera de su liga, así que al principio solo se dedicó a observar bailar.
“Si hubo contacto visual es porque ese chico también te está buscando” fue lo que le susurro su compañero de equipo al notar como el noruego se quedaba mirando fijamente al moreno a mitad de la pista de baile.
A Haaland le costó creer en eso hasta que sus miradas se cruzaron, aquel chico mistico parecía sostenerle la mirada, le hizo poner los pelos de punta aquella sonrisa coqueta que le dedicaba, algo en él le decía que probablemente era así con la gran mayoría de chicos y chicas que le acercaban, pero Erling se sentía absolutamente encaprichado por el. El contacto visual se vio interrumpido por la chica con la que bailaba, una morena preciosa pero a Erling no le llamaba demasiado la atención.
El moreno había desaparecido de la vista de Erling por un momento, intenté buscarlo nuevamente pero no funcionó, sus amigos aprovecharon el momento para arrastrarlo hacia otro lado.
En una de las plataformas de los Djs ahora estaba el noruego intentado hacer mezclas y animando la fiesta, y justo cuando estaba distrayéndose un poco lo vio nuevamente, sus manos se detuvieron instintivamente y aunque sus amigos intentaron detenerlo ya sus pasos avanzaban a grandes zancadas en dirección a la barra.
— Hey — Salió de sus labios buscando ser un susurro coqueto, pero la voz firme sonó más fuerte de lo que buscaba, haciendo que Jude se girara con curiosidad.
Al momento que el moreno se giró se quedó mirándole de cerca, si al verlo bailar le había parecido atractivo, de cerca era precioso.
Durante los siguientes minutos hablaron un poco, Erling se dio cuenta que Jude tenía la facilidad para hacer que cualquier conversación pareciera un juego, pero cuando la mención de besar sus labios se asomo por la conversación no lo tomo como un juego. Sin darse cuenta había estado esperando la tonta oportunidad de besarlo, lo apretó fuerte contra él fundiendo sus labios. Fue impulsivo, pensó de inmediato, pero cuando el contrario respondió; Erling supo inmediatamente que no podía dejarlo escapar.
Fue cerca del final de la noche cuando Jude tuvo que separarse unos minutos, alguien lo había llamado, justo cuando Erling le había pedido su número, por lo que con dificultad intento recordar, aseguraba que no se sabía su nuevo numero de telefono, pero escribió una secuencia de números en el teléfono del noruego. Erling sonrió al conseguir aquello y le dejó ir con la promesa de que volvería en un rato.
Pero no regresó así que se acercó a los chicos que antes lo rodeaban.
— ¿Dónde está? — preguntó, pero sus amigos no le daban razones en ese momento.
El resto de la noche lo busco entre la gente pero entendió que probablemente se había marchado de la fiesta y solo le quedaba aquel número escrito en su teléfono.
4 PM
Entre más recordaba el noruego los eventos de la noche anterior más ansioso se volvía alrededor de su teléfono, quería obtener una respuesta de aquel hombre pero no habían mensajes de su parte, por lo que opto por volver a escribirle al hermano menor.
Erling:
“Hey, tu hermano no me contesta”
Diferente a como lo imagino, la respuesta llegó enseguida.
Jobe:
“Debe ser porque está volando de regreso, deja que llegue y te contesta”
Nuevamente estaba en ceros con aquel hombre frío que no respondía sus mensajes. Erling comenzaba a preocuparse, el también volvería a Alemania al día siguiente, no tendrían oportunidades en el futuro así que solo dejo un último mensaje en el chat de Jude.
Erling:
“Chico bonito ¿No me digas que ya se te olvido la manera en la que me besaste anoche?”
BELLINGHAM
Al llegar a Dortmund, Alemania, lo primero que hizo fue desbloquear su teléfono como de costumbre, encontró mensajes de su madre avisando que ya estaban esperándolo en el aeropuerto, la notificación de su horario una vez inicie la temporada la siguiente semana y el mensaje de aquel hombre de la discoteca.
Luego de haber despertado y pensado todo lo que había pasado la noche anterior Bellingham no podía ignorar que aquel rubio le gustaba y el le tenia miedo al compromiso, le gustaba estar con muchas personas, coquetear y besarse en las fiestas pero nunca sentía verdadera atracción por nadie, hasta que conoció a Erling la noche anterior, sentía que si le daba una segunda mirada se iba a derretir por el, asi que bloqueo aquel número.
Evitariá caer en las manos del romance a toda costa.
La cólera subió por el rostro de Jude en cuanto vio la amplia sonrisa de hermano Jobe al otro lado de la puerta del aeropuerto, al principio el menor no entendía la cara enojada de su hermano hasta que recordó lo que había pasado más temprano y su sonrisa desapareció de inmediato.
— ¡Ven acá! ¡¿A dónde crees que vas?! — Jude tiró de la maleta mientras corría en dirección a donde se había ido su hermano en cuanto lo vio enojado.
Jobe se escondió detrás de su madre, Denisse miró a sus hijos con una mirada de desaprobación gracias al alboroto que estaban haciendo. Jude dejó de buscar activamente a su hermano para abrazar y saludar a su madre, pero cuando Jobe bajo la guardia le tomó de la oreja con fuerza, aunque el menor intentó soltarse del agarre no le fue posible y fue reprendido por hermano mayor todo el camino a casa con un tono bajo.
Para no levantar demasiadas sospechas sobre el tema, Jude llevó a Jobe a su habitación y fue ahí donde realmente le miró enojado.
— ¡¿Estás loco?! ¿Cómo se te ocurre darle mi número? — Jude regaño, mostrándole el teléfono con los mensajes que el rubio le había dejado toda la mañana en diferentes horarios.
— Pues a mi me parece que te gusta mucho ¿Porque no le has respondido? — Preguntó mientras leia y veia por el último mensaje, se notaba que su hermano realmente había puesto a aquel muchacho en una situación difícil la noche anterior y luego se marchó — Ademas, tu le diste primero mi numero, estamos a mano.
— No digas estupideces, no me gusta, sabes que no soy de los que se enamora — Quiso escudarse Jude, queriendo esconderse del latido afectado de su corazón. — La verdad no se porque le di tu numero, estaba tan borracho ¡Debiste dejarlo en visto!
El menor chasqueó la lengua mientras negaba — No, no, no. Yo aquí veo un gol inminente, debes dejar de tenerle miedo a enamorarte hermanito.
— ¡Te voy a matar! — Fue lo último que escuchó Jobe antes que su hermano se le tirara encima y le hiciera una llave, dejándolo gritando por auxilio.
