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Nuevos Desafíos

Chapter 2: Capitulo 2

Summary:

"No recordaba cómo, ni en qué momento, pero aquellos instintos básicos regresaron a ella, los mismos que descubrió al lado de Elías. Con ello, los sueños mostraron una parte de ella que necesitaba del mago de las espinas, de una forma tan íntima que se explayaba en detalles y en sonidos, recreando incluso el aroma de la piel ajena y sus manos recorriéndole, hasta impregnarle de su calor entre el vaivén de sus cuerpos, entregados sin reserva alguna, en un acto de devoción mutua"

Notes:

Le he cambiado la clasificación a M debido a las escenas de sexo del capitulo 2. Y creo que el fic se extenderá a 3 capitulos.

Ancient Magus Bride es propiedad de Koré Yamazaki. Los eventos presentados en el fic, así como los personajes originales son hechos sin fines de lucro, solo para entretener y alimentar la base de datos de historias sobre esta hermosa serie.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

Capítulo 2

 

                No recordaba cómo, ni en qué momento, pero aquellos instintos básicos regresaron a ella, los mismos que descubrió al lado de Elías. Con ello, los sueños mostraron una parte de ella que necesitaba del mago de las espinas, de una forma tan íntima que se explayaba en detalles y en sonidos, recreando incluso el aroma de la piel ajena y sus manos recorriéndole, hasta impregnarle de su calor entre el vaivén de sus cuerpos, entregados sin reserva alguna, en un acto de devoción mutua. A menudo, y con el pasar de las semanas, Chise despertaba bañada en la humedad de su piel y el calor en sus mejillas acumulado, una señal que era más que obvia para ella del apetito que nuevamente despertaba en ella, corrompiendo la otrora inocencia de años atrás. Ahora compartía la misma habitación, el mismo lecho que Elías, por lo que no tenía por qué avergonzarse del deseo que sentía hacia su esposo, después de todo, era la ternura con la que Ainsworth actuaba que le hacía dar el siguiente paso. Sin embargo, desde los comienzos de su embarazo, aquellos instintos habían desaparecido, hasta aquel momento. Mas no sabía si sentirse aliviada. Quería consultarlo con alguien más.

                No era tan fácil, pues con Alice no había llegado a tocar la charla sobre sexo, pese a la enorme confianza que se había formado entre ambas. Angélica era una opción, desde que ella experimentó los mismos síntomas en su momento, y era normal que le consultase, pero algo la hacía detenerse y culpaba al instinto maternal y protector de Angélica. No podría pensar en Silky, quien últimamente no dejaba de coser nuevos vestidos para ella y ropa para el pequeño.

–¿Estas segura de no querer saber el sexo del bebé? –Nuevamente Shannon preguntó, mientras examinaba el medianamente abultado vientre de la joven.

–Es lo mejor –Chise permanecía acostada mirando al rostro de su médico. Quizás Shannon sería la única opción.

–El embarazo progresa muy bien, es sorprendente, y aunque la magia acentúa tus síntomas, todo está en perfecto orden. Sin embargo, quisiera que la próxima visita fuese en un hospital. Un ecosonograma me haría sentir más tranquila respecto al progreso del bebé –Shannon volvió a cubrir el vientre de Chise.

–Shannon –Chise tomó aire, buscando en su mente la forma más fácil de aclarar sus dudas –¿Es normal dejar de sentir deseos durante…? –Hizo una pausa. El haber intimado con Elías no hacía desaparecer su pudor.

-¿Te refieres a tu libido? Sí, es completamente normal –Shannon empezó a guardar sus implementos –Es parte del proceso hormonal que experimentas, aproximadamente en este periodo regresa, por lo que no deberías sorprenderte si empiezas a tener cierto tipo de sueños, así como de buscar a tu pareja.

                El rostro de Chise adquirió el tono de sus rojizos cabellos.

–No debes preocuparte. El sexo durante el embarazo es normal, siempre y cuando te cuides de no hacer movimientos o posiciones arriesgadas –La doctora era bastante directa, aunque eso hiciera sentir a Chise avergonzada.

–¿Posiciones? –Chise miró hacia un lado, mientras sentía sus orejas calentarse.

–Tengo algo por aquí que puede ayudarte –Shannon sacó de su maletín un folleto de colores fucsias intensos –Puede darte una idea de lo que puedes hacer.

                La sola presencia del folleto que Chise ojeó con curiosidad le hizo arrepentirse por preguntar a Shannon. Sin embargo, aquel era un punto valido, se trataba de algo normal.

–Tal vez podría intentarlo –Chise veía con detenimiento el folleto, detallando aquellas posiciones que no resultaran incomodas.

–¡Chise! –La aparición de Ruth en la habitación provocó en Chise un espasmo, obligándole a esconder el folleto debajo de su almohada –El baño está listo.

-Sí, ya voy, gracias –Chise se levantó en dirección hacia el cuarto, donde una bañera ornamentada con diversas esencias y flores le aguardaba para relajarse. Fue allí cuando, estando a solas, se encontró con sus pensamientos, y agradecía que Ruth no estuviese allí, y de esa manera evitar que su familiar se enterase de aquellos recuerdos que pasaban por su mente.

–Ha pasado mucho tiempo –Chise abrazó sus rodillas, mientras veía los pétalos de flores sobre el agua. Suspiró, recordando la última vez que estuvo al lado de Elías en la intimidad del lecho que compartían formalmente desde su boda.

                Detrás de toda la magia, ella era humana, y como tal, tenía necesidades. Ciertamente, una noche de truenos era quizás la mejor excusa para buscar el calor de su esposo. Los recuerdos cobraron vida en sus memorias.

–¿Chise? –Elías buscó la mirada de su esposa, que se aferraba con fuerza a él.

–Estoy bien –Chise no quería admitir la parte de ella que no soportaba aquel estruendo, y una sonrisa a la luz tenue que los acompañaba trataba de disimular su incomodidad. Sin embargo, la cercanía de su cuerpo al de Elias le hizo darse cuenta que no eran los truenos los causantes del ardor en su pecho. Su cabeza buscó el pecho de su amado para acurrucarse, mientras Elias, al comprender aquella acción por parte de su esposa, torpemente dejó caer su mano en los rojizos cabellos de esta para acariciarlos. Pronto, el deslice de sus dedos sobre las hebras se hizo tierno. Chise no fue ajena al tacto, dejando que sus manos respondiesen al depositar suaves caricias en el rostro de su esposo. Lo que comenzó como un acto de ternura pronto se convirtió en una sesión interminable de expresiones silenciosas de amor que perdían su timidez por completo. La suavidad de la luz y la privacidad fue más que suficiente para permitirle a ambos intercambiar miradas. Elias aún era tímido cuando se trataba de tomar la iniciativa, pero supo cómo responder ante el recorrido de suaves y cortos besos que Chise dejaba en su rostro, sus mejillas, su frente.

–No sé cómo describirlo, pero sé que me gusta lo que haces, y no quiero que te detengas –Respondió Elias al verse nuevamente invadido por aquellos impulsos de su piel. Quería estar al lado de Chise, quería permanecer a su lado, pero a su vez quería una parte de ella, impregnarse de su calor, de su esencia. Le deseaba, en un sentido completamente distinto al que conocía.

–Chise –le detuvo al tomarla por sus hombros –Si continuas, no sé qué haré –El mago buscó las gemas de su amada, buscando algo de la cordura que comenzaba a perder.

–Perdón, pero, no puedo contenerme –Para Chise, no tenía mucho que perder. Era más que evidente el impulso de atracción hacia aquel al que amaba.

–Yo tampoco, pero no sé cómo expresarlo –Elías recorrió el cuerpo de Chise, acariciando su rostro –Quiero tenerte, pero no es un impulso carnívoro –Hizo una pausa al ver a su esposa asentir –Quiero responderte de la misma forma, estar más cerca de ti.

                Aquellas palabras eran más que suficiente para saber el deseo del mago de las espinas, y el rubor en las mejillas de Chise fueron delatores de la respuesta anticipada de la joven, quien se sentó a horcajadas sobre su cintura y llevó ambas manos al rostro de su esposo.

–Yo también siento lo mismo, Elías –Chise susurró, uniendo su frente a la de su amado –Quiero sentirte cerca de mí –Cerró sus ojos, cual pidiendo un deseo, solo para encapsular la confesión jamás hecha, una que nacía de un impulso normal de entrega hacia el ser amado.

                Un simple deseo a ojos cerrados. Solo eso bastó para que los labios se Chise se encontraran con el inocente roce de unos firmes labios, tomándola por sorpresa. Entreabrió sus ojos para encontrarse con el rostro familiar, adaptado para besarla. Elías sonreía, repartía besos por su frente, sus mejillas, la punta de su nariz, rozando con la suya propia el suave rostro de la joven. Tímidas sonrisas eran intercambiadas por ambos, mientras lentamente descubrían el tacto de sus pieles mientras cuidadosamente removían sus ropas. Después de todo, no había que temer. Los secretos eran desconocidos para ambos en este punto, y cada nuevo rincón descubierto, era una nueva experiencia para ambos.

                Ninguno supo quién empezó, o como inició nuevamente el contacto entre sus labios, pero ciertamente sabían que la inocencia de sus juegos pasó de ser frecuente a inexistente con las caricias de sus lenguas. Gemidos ahogados morían entre besos, mientras el calor entre sus cuerpos pronto se acumulaba. Chise se descubrió a sí misma como un ser ávido por otorgar caricias en el cuerpo ajeno, mientras Elías, pese a su aspecto, dejaba marcas en la piel ajena con sus dientes. Chise lo sabía, Elías quería entregarse por completo a ella, de la misma forma que la joven anhelaba sentir cada extensión de su ser.

–¿Por qué esa forma? –Preguntó Chise mientras sus labios recorrían el lóbulo del oído ajeno. Sus delicados dedos, peinaban con avidez los rubios cabellos de su amado.

–No se dé que soy capaz de hacer, Chise –Un ruborizado Elías trataba de pensar con coherencia pese al húmedo y placentero recorrido de los labios de su esposa –Quiero adaptarme a ti por completo, me llenas de intriga y quiero descubrir que siento –Quería besarla, responder a los impulsos que ella le expresaba. Quería descubrir si era capaz de sentir aquel placer tan básico y tan delicioso que los humanos eran capaces de sentir al unir sus cuerpos.

–Lo descubriremos juntos –El tono de voz de Chise seguía siendo dulce, pero esta vez la sensualidad escapaba en él, enloqueciendo a Elias, quien llevó sus manos a la cintura de la chica, acariciándola en un ligero vaivén, ahogando sus jadeos mientras sentía una parte de su cuerpo endurecerse. Cada parte de Chise comenzaba a enloquecerle. Su olor, su calor, su voz y aquello que hacía con su cuerpo le incitaban, y para Elias era una experiencia diferente. No era necesario hablar, no tenía intenciones de preguntar.

                Guiado por sus impulsos, acercó su pelvis a la ajena, con pequeños roces, tratando de aliviar la sensación de necesidad que permanecía sobre su erección, pero mientras su esposa continuara la cadencia de sus labios sobre su cuello, sabía que aquella placentera tortura continuaría. Su impulso humano le indicaba que no era aún el momento, no era esa la forma de culminar lo comenzado. Las firmes manos de Elias rozaron con cuidado los firmes pechos antes de marcar territorio con sus besos. Desconocía el motivo por el cual hizo aquello, solamente sabía que la piel de Chise era una invitación a ser besada con el cuidado que le otorgaría a la más delicada flor. Escuchar los dulces jadeos de Chise comenzaron a enloquecerle, llevándole a explorar más del cuerpo ajeno, de la flor de su intimidad, poco conocida para él, pero divina para sus sentidos. Deseaba conocer más de las emociones humanas, pero hasta entonces desconocía cuan deliciosas podían resultar ciertas sensaciones. Sin reservas probaba cada rincón del vientre ajeno, descendió hasta la venus concupiscente. Acarició sus muslos, aferrándose a ella, sin permitirle descansos entre gemidos. El nombre de Elias emergente entre dulces gemidos era simplemente un exquisito aliciente para continuar, sin dar tregua a sus emociones.

–Elias…Elias –La voz temblorosa de Chise le llamaba, esta vez en un modo diferente, suplicante. El mago por su parte, sabía que no era momento de analizar las emociones que experimentaba, y dentro de sí sabía que Chise deseaba lo mismo que él, unirse a su cuerpo. La mirada del mago de las espinas buscó las gemas verdes de su amada, quien mantenía un rubor encantador, pese a que la locura del instante enredó los dedos de sus manos en sus rubios cabellos –Continua…Elias –Aquellas era palabras añoradas, liberadoras de un deseo mutuo, de uno al que accedió sin demoras, depositando un beso en la frente de su esposa, para hacerse espacio con cuidado y torpeza entre las piernas de ella.

                Sin separar su mirada de aquella llena de ternura guardada solo para él, penetró con cuidado en su intimidad. Un suspiro le liberó de la tensión, encontrando aquella sensación cálida, agradable para sus sentidos, electrizante para ambos. Un leve gemido de su amada le alertó, acercando con torpeza sus labios a los ajenos.

–Chise –Elias unió su frente a la de su esposa, encontrando su reflejo en la mirada de ella.

–Estoy bien, continua, por favor –Un susurro, el calor de su respiración y una mano rodeando el cuello del mago fueron el mensaje más evidente. Un profundo beso entre movimientos cuidadosos fue el preludio de la pasión desatada tras el tiempo detenido para ambos en una noche de tormenta.

                Sus manos entrelazadas, el vaivén de sus caderas y los gemidos que llenaban la habitación, otorgaban calor al momento cumbre de su entrega, mientras descubrían mutuamente una nueva forma de amor entre las tantas que se demostraban, una que alcanzaba un punto máximo tras el clímax, dejándoles agotados y sonrientes, aferrados el uno al otro en un prolongado abrazo.

                Aquel recuerdo se hizo vivido para Chise, cuyo trance le descubrió con su mano sobre su intimidad, delatándole en su deseo por calmar el anhelo por su esposo. Ruborizada y avergonzada, salió rápido de la bañera, agradeciendo que las Aerials no estuviesen allí, o el bochorno sería peor.

                Al llegar a la habitación, encontró un paquete junto a una nota de Silky, la cual reconoció por su caligrafía.

“Abrazar la maternidad acentúa la belleza, pero a veces algunos atuendos son de gran ayuda para recordarlo”

Tras leer aquella nota, el rubor otra vez adornó sus mejillas. Destapó el paquete, para encontrar una hermosa dormilona carmesí, similar al atuendo de la Leanan Sidhe que conocía. Por un momento pensó en no usarlo, pero la repentina presencia de Silky en la habitación le obligó a no rechazar la propuesta de la joven, quien había puesto dedicación para hacer un atuendo que le hiciera sentirse hermosa.

Una mirada aprobatoria de Silky tras ver la dormilona cubriendo el cuerpo de Chise fue la respuesta anhelada que la hizo retirarse satisfecha del lugar, dejando a la joven Slay Vega mirándose al espejo, detallando el sugestivo encaje que cubría sus ahora enormes senos, mientras el suave tul descendía por su vientre, dejando ver con discreción su piel. Una sonrisa emergió de labios de Chise, quien le dio la razón a Silky de forma silenciosa. Como pocas veces, se permitía aquel acto de vanidad, contemplando el cambio reciente en su cuerpo y acariciando su vientre. En realidad, se sentía hermosa.

–Silky se ha dedicado mucho. Es un atuendo hermoso, a decir verdad –El reflejo de Elias detrás de Chise sorprendió a la chica, pero una caricia en los cabellos rojizos le brindó calma tras girarse para quedar frente a su esposo.

–No es lo que acostumbro a usar –Chise respondió con algo de vergüenza en su voz –Me lo quitaré.

–No lo hagas, por favor –La voz de Elias fue firme y suplicante tras cargar en sus brazos a su esposa –No sé cómo describirlo, pero verte así provoca en mi ciertos impulsos.

–¿Impulsos? –Chise quería saber. Quería confirmar que se trataba de aquello que abordaba sus pensamientos desde hacía algún tiempo.

–Sí, impulsos –Elias llevó a su esposa con cuidado a la cama, sentándose a su lado –Quizás sea incorrecto en este momento, pero me hace querer repetir aquella noche en que permanecimos unidos durante la tormenta.

–No, no lo es, Elias –Chise se acercó a su esposo, tomando entre sus manos el rostro amado, dejando un beso en este –A decir verdad, yo también quiero hacerlo –Chise dejó otro beso en el rostro de Elias.

                No supo en que momento las manos de Elias comenzaron a recorrer los hombros de Chise, mientras apartaba con cuidado los tirantes del atuendo, perdiéndose entre el encaje que cubría la tersa piel de la joven.

–Casi lo olvido –Elias se detuvo, chasqueando sus dedos –No queremos intrusos esta noche –Chise asintió, sonriendo.

                La noche era larga y el deseo contenido era más fuerte que los pensamientos. Era algo que Chise y Elias sabían muy bien. Por aquella noche no tendrían que preocuparse por ver su privacidad invadida. Ni siquiera Ruth, quien permanecía descansando placenteramente en su forma humana sobre el regazo de Silky, quien otorgaba devotas y dulces caricias a su cabello, los interrumpiría. Incluso él estaba cómodo aquella noche.

Notes:

Y bien ¿Qué les ha parecido?

De verdad discúlpenme a quienes querían ver la escena de sexo con Elias en su forma original, pero es que no es fácil de por sí escribir escenas de sexo, y cuando lo hago, es muy al estilo “vainilla” es decir, algo más simple, pero no quiere decir que no me guste Elias, me parece muy lindo en sus dos formas. De hecho, me tomó 15 días actualizar porque entre el trabajo acumulado y las ideas, no se me hizo fácil ponerme en el “mood” para las escenas de sexo.

Espero que les haya gustado este capítulo. No olviden dejarme sus reviews, los cuales son un buen combustible para motivar.
Feliz inicio de semana.

Notes:

Hola! Como ven, esta es la precuela de “Pequeños Retos” la cual estimo será de dos capítulos. Sé que no detallaré mucho en temas que aun desconozco, como lo es el embarazo. De hecho tengo en marcadores temas que hablan sobre etapas del embarazo. Sería chistoso que quien los encontrase pensara que soy yo quien espero. ¿Me creerán si les digo que es para una historia?

Respecto a Alice y Charlotte, es una historia que desarrollaré más adelante, la cual si, tendrá resultados románticos, por lo que no se preocupen los fans de Renfred x Alice.

Sé que debo el segundo capítulo de “Pequeños Retos” pero es que me pidieron el tema del embarazo y además, es una cosa de lo más dulce.

Espero sea de su agrado. Los reviews siempre son bienvenidos, y sirven como un combustible para trabajar.

Espero que tengan una feliz semana.