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Cuando quiso abrir los ojos le fue imposible, estaban vendados o cubiertos. Olía a antisepticos y desinfectante. De a poco pudo escuchar el típico sonido de las máquinas que monitorean su ritmo cardíaco. Suspiró de alivio al saber que aun estaba vivo.
Intento mover los brazos pero también estaban inmovilizados, al igual que sus dedos. Este definitivamente estaba en su top 5 de peores despertares de la vida. Y aun así agradeció el aun estar con vida. Recordando el porque se encontraba en esta condición. Ese Nomu había hecho lo que quiso con él y casi se salió con la suya.
Espero unos segundos pero no escucho nada fuera de lo usual, dudaba estar sólo. Y menos en el hospital.
― ¿Hizashi?
No tomó ni dos segundos escuchar como una silla se estrellaba contra el suelo y alguien se sentaba a su costado.
― ¿Shouta? Oh Shouta estaba tan preocupado, dijeron que tal vez nunca despertarias y que tus heridas eran horribles como para que Recovery Girl te ayudará y yo no sabía que hacer, estaba tan preocupado pensando que me dejarías aquí y yo tenía tanto miedo por ti Shouta perdóname por no haber llegado a tiempo…
― Hizashi.
Lo corto. Todo el discurso lamentable y sentimental que le iba a dar no lo necesitaba. Y su marido no tenía la culpa de nada. Y ambos lo sabían, pero eso no evitaba desborde de angustia que escapaba de los labios del rubio.
― Están bien Shouta, todos los estudiantes están a salvo, lo hiciste genial.
Aizawa se permitió suspirar de alivio que le causaba. Cegado e inmovilizado, con su esposo llorando y culpandose a su lado sin poder reconfortarlo de ninguna manera. Por fin pudo tranquilizarse un poco. Relajandose en su almohada podía escuchar como Hizashi se esforzaba en parar sus sollozos.
― Jamás te dejaría Hizashi.
Sintió como unos dedos recorrían su cuero cabelludo, peinandolo con dulzura. Como unos labios depositaron un cálido beso en algún momento. Como le susurraba unas palabras cálidas y lo invitaba a dormir de nuevo. Esta vez cedió ante esa voz que ya conocía tan bien.
🌑
Hizashi estaba sobre la alfombra cuando llegó de patrullar. Por lo que podía ver se encontraba jugando con alguno de los gatos pero se dejó vencer por el sueño decidiendo que no sería tan malo dormir en el suelo.
Aizawa se dejo suspirar mientras tomaba una colcha para tapar a su esposo y a él mismo. Cuando se recosto a su lado el otro inmediatamente lo abrazó por el la cintura.
― Oye Shouta estaba pensando en Muffin hoy, me pone triste pensar que no tenemos fotos de el.
Tararea en respuesta sintiendo el desánimo de su pareja al darse cuenta de ese detalle.
― Me dijeron que ahora está en el mejor lugar de todos.
― ¿No sabía que creías en la vida después de la muerte?
Hizashi se apoyó sobre los codos para mirarlo directo a los ojos. Aizawa sonrió antes de volver a hablar.
― Una vez hable con la muerte, es más hermosa de lo pude haber imaginado.
― No digas cosas siniestras Shouta.
Aizawa se rió por la cara de horror que logró provocar. Hizashi se ofendió amenazandolo con jamás volverlo a besar. Amenaza que sólo duró dos minutos antes de que se encontrase besando la cicatriz bajo el ojo de Shouta, su nariz y su frente. Shouta se deleitó por el momento de felicidad que se le permitió vivir.
