Chapter Text
Auron pasa su mano por su rostro con algo de frustración, no puede sacar aquella fotografía de su cabeza, además le trajo varios recuerdos de noches anteriores.
Y ahora tiene la foto en sus manos, la voltea un poco para verla de reojo, de inmediato la pone boca abajo al sentir aquel hormigueo subir desde la punta de sus dedos atravesando su brazo y, como no, concentrándose en su estómago.
Está seguro que ha visto por lo menos a todos sus amigos con aquella ropa, y a otras personas por la televisión, entonces ¿Por qué el que lo use Luzu le altera tanto?
Y ojalá fuese solo en sus pantalones.
Deja escapar un suspiro juntando el valor suficiente como para darle otra miradita rápida a la imagen.
Esta vez, aprecia mejor los detalles, Luzu viste un traje negro de pies a cabeza con un reflejo sobre la tela logrado por el flash de la cámara, debajo de ello una camisa blanca abotonada hasta el cuello y para finalizar una corbata roja.
Y sí, eso no tiene nada de llamativo para la mayoría, pero la manera tan exquisita en que la tela abraza su cuerpo enmarcando la notable figura del castaño hacía volar la imaginación de Auron, la tela negra contrastaba preciosamente con su tono claro de piel además de permitirle esconder bastante la zona de su cuello.
Auron se vio a sí mismo metiendo sus manos entre el traje deslizándolo con los dedos mientras repartía caricias suaves y lentas, asegurándose de alisar los pliegues y arrugas de la camisa en el transcurso, paseándose por sus brazos, rodeándolo por la cintura y recorriendo su amplia espalda mientras le clava la mirada en aquel par de ojos bicolor.
Oh, por los dioses, como adora la manera en que lleva el cabello actualmente, como varios mechones caen sobre su rostro ocultando uno de sus ojos de un tono cian apagado, se perdía entre el celeste de su mirada cada que las cruzaban, sobre todo cuando una ligera brisa le permitía ver por momentos ambos ojos captando su figura, y daba igual si la mirada era de rencor, confusión o una advertencia.
La mirada de Luzu siempre le altera los nervios.
Juntar todo eso con su reciente descubrimiento de lo jodidamente bien que le quedaba un traje al hombre de la colina de lava tenía al juez y psicólogo de Karmaland encerrado en su cuarto junto a una fotografía que le había robado a Willy.
Trata como puede de mantenerse en calma, de tener bajo control sus fantasías de desvestir despacio a Luzu.
Vaya fijación más extraña había descubierto, y no es que fuera una sorpresa realmente, puede recordar la primera vez que insinuó a Luzu ponerse un traje, para año nuevo, era una fecha especial después de tono y el hombre vino con su típico buzo oscuro.
En ese momento fue una broma, pero la idea de verlo con traje se le hizo interesante.
La última vez que le vio de traje fue en un punto bastante crítico de su relación, el primer juicio de Karmaland se celebraba, coronado por las acusaciones que sostenían varios habitantes del pueblo contra él. Por supuesto que Auron no perdió oportunidad, con el puesto de juez haría todo a su alcance para hacer entender a Luzu las consecuencias de su nueva etapa.
Lo que definitivamente no se esperó fue que al verlo atravesar esas puertas con un traje a la medida y perfectamente planchado acompañado de su mirada afilada pero con cierto grado de confianza en ella, le provocara tantas cosas diferentes en menos de un segundo.
El hormigueo nació directamente en sus rodillas y subieron rápidamente por sus muslos hasta quedarse en la zona de su estómago. Sintió calor, ya no por su apariencia de slime de lava, sino por la confirmación de que el desgraciado le queda demasiado bien el traje y que a Auron le excita verlo.
Se da varios minutos para examinar cada paso de Luzu hasta quedarse frente a él, se da el lujo de endurecer su mirada aparentando que está muy concentrado en su papel a pesar de que por dentro siente fuegos artificiales.
El juicio da inicio y Auron no pierde detalle de los pliegues del traje que delinean los músculos de Luzu con cada movimiento al sentirse amenazado, al presentar pruebas, al sacar su arco y flecha en cuanto ordena que arresten a Vegetta.
Que agresivo estaban todos, sobre todo él y Luzu.
Y es que Auron tenía más de un problema en ese momento, sobre todo entre sus pantalones.
.
Salió del baño con la cara húmeda, su propia mente le estaba traicionando demasiado el día de hoy por culpa de la bendita fotografía.
Tomó nota de donde la guardó para, tal vez, verla con más libertad cuando tuviera tiempo. Ahora mismo, tiene una reunión con el resto de Héroes de Karmaland para alguna misión.
Estaba a punto de bajar a su sala de cofres para ir en busca de unas divertidas bombas hasta que alguien tocó a su puerta lo que le obligó a subir las escaleras para ver a la visita.
Grande fue su sorpresa cuando al abrir la puerta vio al mismísimo Luzu acomodándose los botones de las mangas y estirando la tela oscura en su brazo.
—Buenas Auron —Le saluda una vez sube la mirada.
Hace tanto tiempo que no le ve sin la capucha oscureciendo su mirada.
Auron debe hacer un enorme esfuerzo en no bajar la mirada, el desgraciado lleva un traje.
Luzu está parado en la puerta de su casa (que está muy alejada de todo) sonriéndole de manera muy natural con un maldito traje azul oscuro abrazando todo su cuerpo lo que le daba libre a las fantasías que ya se estaba montando.
—Luzu…
—Como no tienes chocobo vine por ti, así no tienes que caminar tanto.
Siempre tan amable.
—No tenías por qué.
Los ojos de Auron se desviaron fugazmente por todo el cuerpo de Luzu, ah realmente le queda bien y verle en vivo era mil veces mejor que una puta fotografía.
—Se dice ‘Gracias’, zorra.
Oh, ahí estaba Evil Luzu.
—Pues muchas gracias —sobre todo por vestir traje. Pensó, tuvo que morderse la lengua sino se le habría salido por tener solo media neurona concentrada en la conversación.
Tal vez, si no fuera porque antes había estado muy emocionado con aquella foto, ahora podría hacer la sencilla pregunta de ‘¿Por qué Luzu está usando un traje?’ sí solo van a una reunión para una futura misión.
—Te queda guapísimo ese traje eh, Luzu.
Luzu da dos pasos hacia atrás permitiéndole admirar en todo su esplendor como el traje se adaptaba perfectamente a su cuerpo, y como si él supiera de ante mano que le queda bien –demasiado- da una vuelta dejando vía libre a que los ojos oscuros de Auron recorrieran sin miedo todo su cuerpo cubierto por aquella tela oscura.
—Lo sé —sonríe coqueto.
¿Le ha giñado un ojo? Santa mierda, sí lo hizo.
Joder, Luzu.
No sabe cuándo se está conteniendo ahora mismo para no saltar a poner sus manos entre la tela y palparla con la yema de sus dedos.
—¿Tú no te vas a vestir?
—¿Cómo?
—La reunión es formal, o eso me dijeron —Lo último lo dice en un susurro inseguro.
A Auron no le dijeron nada de eso, y cabía la posibilidad de que al igual que en su tiempo le dijo a Willy que para la próxima misión debía ir desnudo, alguien puede haberle dicho que usara traje sin razón.
Y es por eso que no puede evitar reírse, lo que Luzu asume es una confirmación de que le han gastado una broma.
—Joder, y que hago yo con este traje — pasa su mano por su cuello y luego acomoda varios mechones que cubren su mejilla detrás de su oreja.
Auron no pierde detalle de los finos que son los cabellos y como estos se dejan acariciar por sus dedos, se acomodan perfectamente detrás de su ojera pero unos cuantos se resisten y vuelven a caer sobre la piel.
Bendito sea el que le dijo a Luzu aquella broma.
—¿Por qué no entras? —Auron da un paso hacia el lado para dejar espacio.
—Pero ¿Y la reunión?
—Que les jodan.
Luzu no pudo evitar reírse, aceptando gustoso la propuesta de su antiguo vecino, se adentra en la casa de aspecto moderno y finalmente logra abrocharse el botón de su manga.
Una vez dentro le da una mirada rápida al lugar notando que igual que la última vez, no hay mucha decoración en las paredes.
Pero su mirada se detiene en el sofá que antes les había dado ciertos problemas.
Luzu sonríe con ese recuerdo.
Camina sin prisa hacia aquel sofá sentándose sobre los mullidos cojines, su mente divaga entre ese recuerdo y lo cómodo que se siente en casa de Auron.
Hace tanto que no lo visita.
Auron se ha plantado delante de Luzu, espera a que el otro se dé cuenta de su presencia y cuando obtiene su atención la un paso adelante.
—¿Auron?
—Quiero pedirte un favor.
—¿Pasa algo malo? —nota cierto temblor en su voz, oh puede que Auron tenga ahora mismo una mirada demasiado seria.
—No… —pausa, ¿Malo? Eso dependerá de cómo se lo tome Luzu, porque según Auron no lo es.
Ahora mismo no está seguro de sí debería hacerlo, aunque realmente lo necesita.
—¿No?
—A ver, Luzu, yo quiero algo que sólo tú puedes darme.
—Lo que necesites Auroncito.
Joder, este hombre le está provocando.
Auron suspira.
—Necesito tocarte.
Luzu permanece quieto largos segundos antes de esbozar una sonrisa, recarga su espalda en el sofá pare relajar su postura. Pone su mano sobre su muslo, lo palpa despacio y lento como única afirmación a que proceda a cumplir su capricho.
Auron traga saliva y camina hasta quedar a solo centímetros del cuerpo ajeno, pasa sus manos por sus propios pantalones para secar el sudor por los nervios antes de colocarlas sobre los hombros de Luzu, acariciando la tela con cuidado.
Luzu suprime un suspiro de sorpresa.
Lo hace de manera superficial, mirando de reojo el rostro de Luzu por si ponía algún tipo de mueca de disgusto, se sorprende al notar que no es ni cercano, se le ve tranquilo.
Y es que el castaño se está mordiendo la mejilla por dentro, los nervios le están comiendo por dentro pero quiere permanecer tranquilo. Necesita mantenerse en calma.
Auron baja sus manos por el borde del traje rozando su pecho sobre la camisa con los pulgares hasta llegar a su cintura. Acaricia con cuidado su estómago arrugando la tela blanca y apartando la negra para introducir sus caricias por los costados, tira un poco de la camisa provocando un respingo en Luzu seguido de un suspiro.
Luzu se maldice, concentra todas sus energías en mantenerse ahí quieto, lástima que no puede hacer mucho con el calor de sus mejillas.
Vuelve a subir por la espalda, rodea por el pecho apartando la corbata con la boca y se detiene más de lo necesario en la zona donde sabe que están los pezones, hace círculos con las palmas demasiado despacio, pronto las vuelve a mover, estirando la tela contra la piel y retira el saco con cuidado, descubriendo sus brazos, remarcando con la yema de los dedos las curvas de sus músculos a medida que va descendiendo, acaricia sus bíceps con toda la extensión de sus manos y no puede evitar soltar la corbata y morderse el labio inferior para silenciar sus jadeos.
Sube la mirada y nota como Luzu ya no le ve, está demasiado avergonzado como para mirarle a la cara ahora mismo. Auron sonríe para sí mismo, sus manos se separan de sus brazos dejando a medio bajar el saco negro. Ve un ligero movimiento de cabeza por parte del otro molesto por haberse detenido, encamina sus manos hacia su estómago subiendo por la zona donde se abrocha la camisa para rodearlo nuevamente hacia la espalda y bajar con cuidado, se detienen en la parte baja de la espalda a sabiendas de que el calor que desprende de las mismas está (en gran parte) alterando el cuerpo de Luzu.
—¿Te gusta, Luzu?
—Si —suspira y de inmediato cubre su boca con el dorso de su mano. No puede creer que ha dicho eso.
—¿Quieres que siga? —Auron se asegura de acercar su rostro mientras deja que su peso se mantenga en la rodilla que ha puesto en el espacio entre las piernas de Luzu a peligrosos centímetros de su entrepierna.
Luzu le mira, su cara es por completo roja, está sorprendido por la pregunta y por la cercanía. Pero sobre todo, porque está tentado a decir que sí.
—Sí no me lo dices no puedo seguir —canturrea inclinando su cabeza hacia un lado guardando cada detalle de las expresiones de Luzu.
— Go ahead, damn it(*) —le responde cerrando los ojos.
Se sobresalta al sentir las manos calientes de Auron levantando sus muslos para acomodar sus piernas en su cadera envolviéndolo por acto reflejo, la tela se tensa y aprieta la carne sensible.
—Luzu —Auron acerca más su rostro, esta vez soltando vahos en su mandíbula, tentado a besarla. —, ya te lo he dicho.
—Quiero, Auron, necesito que sigas —suelta, gran parte de la vergüenza se vio opacada por la necesidad de seguir siendo tocado por las cálidas manos de Auron.
Auron sonríe, deja un casto beso en el mentón de Luzu. Aprieta sus muslos enterrando sus uñas en la tela y descendiendo por su pierna hasta detenerse antes de llegar a las rodillas.
—Eso quería oír.
Lo siguiente que siente Luzu es como la boca de Auron está devorándole por completo, quitándole el aliento y tragándose sus suspiros. Como puede se termina sacando el saco de sus brazos para poder rodear a Auron por el cuello dejando una mano en su espalda y la otra en su cabello para marcar la intensidad del beso, jalando de él cuando siente que le falta el aliento.
Escucha un gemido en protesta por ser obligado a separarse, Auron sonríe, pasa su lengua sobre sus labios retirando parte de la saliva que se ha instalado.
Luzu trata como puede de recuperar el aliento, de mantenerse tranquilo pero su cuerpo siente arder las partes que Auron ha tocado antes.
—Tenemos una reunión.
—Teníamos —asegura Auron, y sabe que es sólo una excusa de Luzu para comprender como es que han llegado a este punto. —, ahora nuestra reunión es esta.
Auron mueve su mano para tirar de la camisa sacándola de entre los pantalones y dejar la piel expuesta. Luzu le suelta el cabello dejando que sus labios se reencuentren.
Lo único que sus mentes pueden procesar ahora mismo es la enorme necesitad acumulada que tenían de estar enredados el uno con el otro.
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(*)Continúa, maldita sea.
