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Era un día tranquilo y sin mucho trabajo, por lo que Jiang Cheng aprovecho para mostrar a Wei Wuxian las nuevas expansiones de los campos de entrenamiento de la secta, que esperaba estuvieran listos en pocos días para recibir nuevos discípulos.
Wei Wuxian ya llevaba ahí más de un mes, en vez de la semana que habían acordado, y era probable que ya hubiera investigado por si mismo, pero esta actividad era tan buena excusa como cualquier otra para pasar algo de tiempo juntos.
Wei Wuxian, que normalmente parloteaba y daba opiniones (que honestamente nadie pidio) sobre cualquier cosa que él dijera, llevaba varios minutos sin hablar. Extrañado por el repentino silencio, Jiang Cheng se giró a ver que estaba tramando. Lo encontró de inmediato a unos metros atras, mirando con atención entre los arbustos. Jiang Cheng siguió la dirección de su mirada, y reconoció a lo lejos vestimentas púrpuras ocultas por la vegetación.
Al ver que Jiang Cheng había notado aquello que lo distraia, Wei Wuxian lo miró con complicidad y una sonrisa en los labios.
—¿Qué crees que esos niños estan escondiendo? ¿Libros eróticos? ¿Algún antiguo jarrón que rompieron por accidente? —Susurró con un tono nostálgico.
Las imágenes de recuerdos compartidos se insinuaron en su mente. Recuerdos preciados de una infancia que habían perdido muy pronto. Considero dejarlos ser, sabiendo que los días simples no duraban para siempre.
—Esos chicos no son como tú. No están causando problemas todo el tiempo. —por supuesto se aseguró de no dejar lugar a Wei Wuxian para que esté le recordara que él también había participado en innumerables travesuras, y continuó. —déjalos. Sigamos con el recorrido.
—¿No te da curiosidad saber qué están haciendo? —Insistió Wei Wuxian —¡Vamos a espiarlos!
Jiang Cheng pretendía seguirlo aunque no estuviera especialmente interesado, pero le gustaba hacerlo rogar un poco, y tal vez lograba conseguir algo más que la voz suplicante de Wei Wuxian intentando convencerlo.
La mano de Wei Wuxian alcanzó la suya y tironeo ligeramente —vamos —susurró.
Jiang Cheng quería más, pero la calidez de esa mano sobre la suya era suficiente por ahora. Asegurándose de revolear los ojos para guardar las apariencias, se dejó guiar.
***
El pequeño grupo de discípulos murmuraban entre ellos, ocultos en ese rincón poco transitado.
—¡Claro que no es un cachorro con ese tamaño!
—Pero tiene cara de bebito, asi que yo digo que sí lo es. —respondió el mas pequeño del grupo.
—Lo que digas o no digas no cambia la realidad —reprendió el mayor.
El perro al que rodeaban y acariciaban se unió a la conversación con un ladrido.
Inmediatamente, los chicos saltaron sobre sus lugares cuando un grito detrás de ellos les perforó los tímpanos.
Los jovenes discípulos se giraron con los ojos como platos (el más pequeño intentó esconder al perro detrás de sí, a pesar de que el animal era prácticamente de su tamaño). Frente a ellos se encontraba Sandu Shengshou mirándolos con reproche.
Wei Wuxian se movió detrás de Jiang Cheng para quedar resguardado de la vista del animal. Los discípulos observaron horrorizados cómo el joven Wei se abrazaba al lider Jiang sin dejar de gritar. Ante un nuevo ladrido incluso lo rodeo de la cintura y empezó a suplicar.
—¡A-Cheng! ¡A-Cheng! Dile que se vaya
Los jovencitos, que habían visto a su líder amenazar o perseguir al joven cultivador con Zidian por menos, temieron por su vida al verlo aferrarse de esa manera tan impropia a un líder de secta.
Increiblemente, Jiang Wanyin prácticamente ignoró a esa persona que se pegaba a él como una sanguijuela y se dirigió a los discípulos.
—Si tienen tiempo para estar jugando debería usarlo en mejorar sus habilidades. —Los reprendió con seriedad.
Los chicos bajaron la cabeza avergonzados, prometiendo reflexionar sobre sus acciones.
Tal vez sintiendo el descontento de los más pequeños, el perro, que se había mantenido en silencio hasta entonces, empezó a ladrar nuevamente.
Dos de los chicos intentaron silenciarlo con caricias, mientras el más joven miraba al líder con ojos suplicantes y Wei Wuxian intentaba pegarse aún más a su cuerpo.
—Pregunten en la cocina si quedan sobras para él —Indicó Jiang Cheng con un suspiro.
Los rostros de los chicos se iluminaron y se alejaron entre risas luego de hacer una reverencia, llevandose al animal con ellos.
Cuando los pasos dejaron de oírse, Wei Wuxian, sin abrir los ojos, por fin preguntó.
—¿Ya se fue…?
—Aún no —Se encontró diciendo Jiang Cheng, sonriendo sin poder evitarlo ante una idea que cruzó su mente.
Miró a los alrededores, para asegurarse que nadie lo viera, y humedeció uno de sus dedos en su boca antes de tocar una de las manos de Wei Wuxian con el. Wei Wuxian, que seguía alerta ante posibles movimientos del perro, pensó que se trataba de la lengua del animal, por lo que soltó un alarido y cayó hacia atrás.
Jiang Cheng se giró para verlo, intentando poner una expresión neutra. Wei Wuxian por su parte miraba hacia todos lados buscando el objeto de su miedo.
Pasados unos segundos, Wei Wuxian conectó las ideas y se dio cuenta que lo habían engañado. Con los ojos muy abiertos por fin miro al otro. Cuando sus miradas conectaron. Jiang Cheng no pudo evitar soltar una risotada burlona.
—¡Jiang Cheng! —Fue lo único que atino a decir Wei Wuxian, sorprendido y aun intentando calmar las palpitaciones en su pecho.
—Levántate de una vez. No me hagas pasar vergüenza —dijo el susodicho, fingiendo fastidio mientras ofrecía su mano para ayudarlo.
Y a pesar de estar ofendido por la broma, Wei Wuxian no pudo evitar alegrarse al ver las comisuras de los labios de Jiang Cheng intentando evitar formar una sonrisa.
—¡No puedo creer que hicieras algo así! —soltó Wei Wuxian, intentando sonar lamentable. Había sido un golpe bajo que bromeara con ese tema.
—Como si alguna vez hubiera permitido que un perro te ataque —contestó Jiang Cheng sin perder un segundo, ayudando a Wei Wuxian a ponerse de pie.
Encontrándose cara a cara, las sonrisas de ambos se ensancharon.
—De entre los dos siempre fuiste el más confiable. —ofreció Wei Wuxian.
—¿Se supone que eso sea un halago? —Gruño Jiang Cheng, recibiendo un suave golpe del otro.
—Es un halago.
Jiang Cheng se alivió de estar ocultó de la vista de todos. Entre las plantas y desde ese ángulo en particular nadie iba a ver al líder de secta bromeando. Al darse cuenta de lo privado e íntimo de la situación, la cercanía entre ambos se volvió ligeramente incómoda.
Wei Wuxian se removió en su lugar por unos instantes y preguntó —¿Está bien si me quedo unos días más?
Para Jiang Cheng la pregunta parecía una broma de mal gusto en ese momento. A pesar de haberse alegrado de estar en control, de tener el poder de echarlo cuando quisiera, ahora no quería tener nada que ver en si Wei Wuxian se quedaba o se iba. No quería sentir nuevamente la decepción cuando este por fin decidiera marcharse.
Muelle de Loto debería haber sido su hogar, y había renunciado a él. Jiang Cheng no recordaba haber visto a nadie sonreír de la manera en que Wei Wuxian lo hizo unos días atrás al sumergirse en las aguas cercanas a los muelles, con los ojos cargados de nostalgia.
¿Cómo podía Wei Wuxian siquiera estar pensando en irse cuando encajaba tan bien en Muelle de Loto?
La mayoría de la gente que lo miraba con desconfianza ya se había acostumbrado a su presencia. Los discípulos más jóvenes se habían apegado a él enseguida. El mismo se había apegado a tener a Wei Wuxian cerca nuevamente a pesar de las asperezas entre ellos.
Pensó seriamente en cómo contestar esa simple pregunta.
—¿Por qué no puedes ser directo y decirme que quieres quedarte? Dijiste que no te importaba suplicar. —dijo sin sonreír —estás parado frente al líder de la secta ¿crees que esa es la manera adecuada de pedirlo?
Nunca nada con Wei Wuxian era justo. La secta Yunmeng Jiang era el orgullo de Jiang Wanyin, si Wei Wuxian quería quedarse debía pedirlo apropiadamente.
Wei Wuxian consideró lo que estaba a punto de decir, sabiendo que era posible que muchas de las respuestas que quería dar enfurecerían a Jiang Cheng o le serían insuficientes.
—Jiang Cheng… —Wei Wuxian miró con atención las reacciones del otro, y se tranquilizó al ver que al menos estaba bien llamarlo así al hacer este pedido —No es solo unos días más. Quisiera quedarme, al menos mientras me soportes estando aquí. Sé que ahora no soy demasiado útil…
—Puedo encontrar miles de cosas para que hagas. Ese no es el problema. —No era una mentira, Wei Wuxian era inteligente y adaptable —. Wei Wuxian, cada una de las personas que vive aquí considera este lugar su Hogar , y darían todo de si para protegerlo. Si vas a quedarte, no puedo pedirte menos que al resto.
Wei Wuxian parecía haberse quedado sin palabras —Jiang Cheng… cada vez que intenté proteger algo importante para mi, las cosas no salieron exactamente bien...
—¿Entonces qué? ¿Tengo que esperar a que uno de estos días decidas unilateralmente que Muelle de Loto está mejor sin tí y desaparezcas de nuevo? Que tu complejo de héroe te obligue a irte porque es lo mejor para todos ¿Lo mejor para mí?
Wei Wuxian no era del tipo de personas que se andaba con rodeos una vez que decidía algo, pero su relación con Jiang Cheng estaba llena de incertidumbre y dudas —¿quieres que me quede…?
—Maldición, Wei Wuxian, dejemos algo en claro, no estarías aquí ahora mismo si yo no lo quisiera.
Wei Wuxian sonrió sinceramente —Extrañaba tu encantadora forma de ser
—Si estás buscando que cambie de parecer sobre dejarte permanecer en Muelle de Loto vas por buen camino. —amenazó, pero en ese momento ambos sabían que esas frases eran solo un teatro para conservar un poco una distancia que todavía necesitaban.
Ninguno de los dos quería sentirse tan desnudo frente al otro todavía.
Wei Wuxian tomo un poco de distancia. Le era difícil relajarse y pensar en las palabras correctas cuando sus frentes prácticamente se estaban tocando. Estirando su mano derecha, empezó a enumerar.
—Quiero quedarme porque realmente extraño tu encantadora forma de ser.
Quiero tener un lugar al que volver... —Wei Wuxian levantó las manos de forma defensiva luego de decir esta frase —ambos sabemos que voy a acabar con tu paciencia si tienes que verme todos los días (y este cuerpo no puede resistir tantos golpes de Zidian), además estoy seguro de que va a ser divertido si me envías cada tanto a lidiar con las personas a las que no quieres ver... —propuso con un brillo en los ojos.
Jiang Cheng consideró la idea. Era conocido por hacer lo posible por evitar lidiar personalmente con ciertas personas. Corría el riesgo de que este se pasara de la raya, pero enviar a Wei Wuxian como emisario para tratar con nobles fastidiosos era extremadamente tentador. Y Wei Wuxian se había comportado remarcablemente bien... para ser quien era.
Wei Wuxian levantó otro dedo —Si no estas cerca mio... ¿Quién va a alejar a los perros?
Jiang Cheng lo golpeó suavemente
—¡No soy tu guardaespaldas! —se quejó, pero no negó que iba a hacerlo. Cuando lo vio abrir la boca para seguir enumerando cosas, decidió callarlo —No es necesario que sigas. Estoy seguro que si sigues vas a avergonzarnos a ambos.
La mirada de Wei Wuxian decía claramente que no le importaba la vergüenza. A Jiang Wanyin si le importaba más de lo que quería admitir, y no quería estar comportándose extraño esa noche por escuchar a Wei Wuxian recitando cosas que rompían sus bien construidas defensas.
—No quiero que digas nada raro más tarde. —dijo cambiando de tema.
Wei Wuxian lo miro curioso.
—Jin Ling se enteró que estabas quedándote aquí, y dijo que iba a venir esta noche para asegurarse que no estuvieras causandome problemas.
Wei Wuxian volvió a reírse, esta vez pensando en lo insinceros que podían ser este par. Tenía más cosas que decir, pero Jiang Cheng ya había empezado a alejarse de ese sector recluido para volver al camino principal.
—No te alejes demasiado, no sé qué hicieron los discípulos con ese perro... —antes de poder seguir hablando, Wei Wuxian estaba pegado a su lado, olvidadas las cosas que quería decir.
—Wei Wuxian. —dijo Jiang Cheng. el susodicho le envió una mirada rápida para indicarle que estaba escuchando aunque estuviera vigilando los alrededores atento a la posible presencia del animal.
—Puedes quedarte.
***
