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La meditación está destinada a calmar los pensamientos, a hacer circular la energía a su alrededor y concentrarla en su centro. Sin embargo, Yuan no podía concentrarse como era necesario, su cabeza estaba inundada por pensamiento tras pensamientos sobre su familia extendida y en el cómo podría ayudarlos a evitar su cruel destino. Analizando la situación actual puede muy a regañadientes entender por qué nadie les ofrecería un refugio seguro. Eso por supuesto no hace la situación más fácil. Su familia era considerada como prisioneros de guerra, cree sinceramente que en algún lugar debería haber un tratado firmado por las sectas al finalizar las guerras. Cree que en dicho documento debieran estar establecidos la repartición del botín, la repartición de tierra y el destino de lo que quedaba de los Wen.
Y si analizaba más a fondo, alguien debió haber violado los términos, se niega a creer que su tío (Lan XiZhen) firmó sobre la base de destrucción total de un clan, incluyendo niños y ancianos. Entonces se imagina que en realidad muy pocas sectas habían visto con claridad lo que era los campos de trabajo. Ahora bien, con ese punto, se podría alegar un caso dentro del clan Lan.
Crecido y criado en Gusu Lan Yuan sabe el manejo interno de la secta, si se presentaba un caso convincente los ancianos se involucrarían, debatirían sobre las siguientes acciones y finalmente votarían por un curso de acción que siguieran los preceptos del clan. Más la situación actual, rodeada de rumores, de difamaciones no ayudaban a nada; medio mundo creía que el Patriarca estaba levantando un ejército de cadáveres para conquistar el mundo, es consciente de que esto es gracias a la participación del líder del Clan Jin y su vástago; con dinero movían a su gusto la influencia de información, incitando la caldera de rumores. La gente se deja llevar por ello y el público siempre cree lo peor de lo peor.
También es sabido que no ha pasado demasiado desde la guerra, quizás dos o tres años desde el término de esta, las sectas más grandes apenas se están reconstruyendo y las más pequeñas están inmersas en sus propios asuntos, no harían nada para enemistar a los Jins quienes han salido menos dañados a comparación de los demás.
Por donde lo viera todo estaba en mal estado y sus pensamientos seguían y seguían girando en círculos, sin poder conseguir alguna solución. Es entonces cuando escucha como se rompe la porcelana en la habitación contigua en donde se encuentra su padre y el mayor Wei.
-Wei Ying…- escucha a su padre decir, el tono que usa es suplicante, aunque también parecía que quería disculparse. –Escucha…
-¡¡¡Gusu, Gusu!!! –el timbre del Patriarca no deja a dudas que está enojado. –No voy a dejar que nos encierren…
-Nadie los encerrara…- el mayor Wei suena furioso e irrumpe en la pequeña habitación en la que se ha quedado, para tomarlo en brazos y salir enojado de la habitación, hace una escena (todos los ojos se posan en ellos) y salen de la posada. Dejando atrás a su padre, quien parece herido por las acciones del Patriarca.
Wei WuXian camina rápidamente de regreso a los Túmulos y mientras camina, murmura y murmura acerca de los perfectos Lan y su código moral que quieren aplicar a los demás. Claramente lo que sus mayores hubiesen discutido perturbó al Patriarca. Sin embargo, una frase se quedó en la mente de A-Yuan “Nadie los encerrara” parecía que su madre piensa que su padre quiere a su familia en Gusu como prisioneros. Y sabe que no es de esa manera, sin embargo, si rendirse les daba mejores condiciones entonces… una idea comienza a formarse en su pequeña cabecita.
Cuando llegan a Los Túmulos, Wei Ying entrega su pequeño cuerpo a Wen Ning y se adentra en su cueva, claramente despide a todo mundo. El general fantasma no sabe que le ha pasado al Patriarca, pero no intenta hablar con él, no cuando su humor es claramente malo en esos momentos. Suspira y Wen Ning piensa que esta triste, así que lo lleva a jugar. Sin embargo, él no quiere jugar. Tiene mucho en mente; la idea que ha aparecido en su cabeza tiene ciertos méritos más es consciente que no puede llevarla a cabo el solo, nadie le tomaría enserio o siquiera le haría caso, si quiere que funcione necesita la ayuda de su familia o por lo menos de uno solo.
Su primera opción era Wen Qing, pero la desecha porque su prima es una mujer y aunque no quisiera la mayoría de las sectas eran patriarcales y las mujeres eran solo esposas, el segundo era Wen Ning, pero como cadáver feroz es de pensar que lo primero que harán los cultivadores es intentar eliminarlo. Al final se decide por su tío cuarto, cuando el general fantasma se distrae Yuan se marcha en busca del anciano. Lo encuentra en los campos de rábanos.
Llama su atención y cuando la tiene procede a contarle absolutamente todo. No omite ningún sórdido detalle; cuenta todo lo que recuerda y todo lo que vio mientras estaba en cama. Si tío en ningún momento intenta callarlo o interrumpirlo. Es solo hasta que acaba con su narración que el hombre mayor habla…
-Yuan-er ¿Por qué me dices todo esto? –pregunta. Y si es sincero consigo mismo está contento de que su tío no lo haya descartado como un loco.
-Porque este discípulo necesita ayuda. -aquí se obliga a hacer una pausa, para dar énfasis a lo que dirá a continuación. -Tengo una pregunta antes de todo ¿me crees? –Yuan tiene que preguntar porque si la respuesta de su tío es negativa no habrá caso alguno en continuar la conversación.
-Te creo. Hablas más allá de tus años, hablas de experiencia.
- ¿Me ayudaras?
-Pide cualquier cosa mi joven sobrino. Y este tío te ayudara en lo posible.
-Bien, antes cuando el mayor Wei y mi padre discutían- se sentía más cómodo llamando Padre a Lan Wangji cuando no tenía que fingir que era una táctica de las ancianas del clan. –dijo algo de encerrarnos, pero sé que mi padre no tiene eso en mente, quiere ayudarnos. Sin embargo, si nos entregamos bajo nuestras propias condiciones quizás tengamos una oportunidad de supervivencia.
-Y que propones…- su tío, aunque abuelo es una mejor opción para dirigirse al anciano, cuestiona con vacilación.
-Hay un precepto en el clan Lan. Según recuerdo si la gente común o aquellos que contrataron los servicios de la secta tienen una queja esta puede ser presentada ante el concejo de ancianos y pedir compensación por la injusticia.
-No somos contratistas o gente común pequeño Yuan.
-Sin embargo, somos su responsabilidad, somos prisioneros de guerra. En algún lugar se debió haber establecido el trato hacia nosotros y creo firmemente que mi tío y el líder del clan Nie nunca hubieran estado de acuerdo en firmar algo en donde dejaban a la secta Jin tratarnos como nos trataron.
-Entonces crees que en base a ello podríamos establecer una queja.
-Y si es mi padre quien se la presenta a los ancianos del Clan, cuando menos nuestras voces serán escuchadas.
-No creo que eso nos ayude del todo.
-No, sin embargo, también quiero que se establezca una alianza en nombre de Patriarca Yiling con la secta Gusu Lan. Si nuestra queja es sólida el clan Lan tendría que compasarnos, de allí podríamos exigir un mejor trato, aunque siguiéramos siendo considerados prisioneros de guerra. La alianza nos permitiría ser eso mismo, pero a manos de Gusu Lan, también se establecería que el mayor Wei no actuó de mala fe. Y la alianza haría que el mundo dejase de temer un poco.
-Sin embargo, convencer al maestro Wei es una tarea casi imposible.
-No si vamos a su espalda, me he dado cuenta de que el mayor Wei es abnegado más allá de la razón, si su “rendición”- hace comillas en esa palabra. –mantiene a todos a salvo, lo hará sin dudar. Mas no te preocupes abuelo, nunca le sacrificaría y mi padre nunca lo permitiría. – dice completamente convencido, basándose en el hecho de conocer a Lan Wangji como lo conoce.
El hombre mayor no está completamente convencido con el comienzo de su plan, pero en el fondo sabe que es una oportunidad mejor de la que tienen o tendrán en un futuro próximo. Así que después de un momento de vacilación su tío da su consentimiento con sus palabras.
-No obstante, hay una condición- dice. -No iremos a espaldas del joven maestro Wei. Cuando tengamos un borrador de tu acuerdo y la palabra de tu padre, entonces hablaremos con él. Estamos claros pequeño Yuan. -tiene que estar de acuerdo sin protestar ni un poco.
A-Yuan pasó la siguiente semana perfeccionando (con ayuda) el borrador del acuerdo que pretendía presentar a su padre. Trabajó intensamente bajo la supervisión del tío 4° y Ning-gege, después de todo la propuesta seria presentada bajo el nombre de su tío, al final del día el anciano era el hombre mayor del grupo de refugiados del clan Wen, además escribía con una letra impecable algo que el joven niño no dominaba aún.
Aunque paso toda la semana ocupado en recordar las reglas en las que se basaría su proyecto, eso no le quita la preocupación que siente hacia Wei WuXian, quien ha pasado toda la semana encerrado en la cueva de la matanza; no había salido ni siquiera para jugar/molestarlo como en antaño. Todos en el campamento saben que el Patriarca estaba de un humor agrio, lo tienen en alta estima que piensan que no sale para no molestarlos, sin embargo, A-Yuan guarda la esperanza de que se tranquilizara para la cita semanal con su padre.
No obstante, sus escasas esperanzas se rompen cuando escucha desde la cueva la estridente voz del Patriarca.
- ¡No voy, no voy! -gritaba el mayor. - ¡No quiero verlo!
- - ¡No seas ridículo! -contestaba su prima, claramente estaba exasperada y su tono sugería que estaba a escasos segundos de perder la paciencia.
- ¡Aun así, no voy! -seguía quejándose Wei WuXian, A-Yuan no pudo evitar asomarse y espiarlos, ve el momento en que Wen Qing se rinde y solo basto que el Patriarca dijese el nombre de la doctora de manera suplicante, antes de que ambos se dieran cuenta de su presencia. Los dos parecían avergonzados por ser escuchados.
Nadie habla, sin embargo, el intercambio de palabras obtuvo más audiencia que sus jóvenes oídos, varios ancianos han venido a ver lo que sucedía; entre ellos su tío 4°, quien sin mas mira a los más jóvenes.
-Si la madre no quiere ver al padre, este anciano puede llevar a su joven sobrino a su cita. -dice, no hay nadie para replicar. Además, cada Wen sabe que las citas con Lan Wangji son para estabilizar su joven cuerpo. Por nada del mundo pueden darse el lujo de no ir. EL hombre de negro parece aún más avergonzado…
-Yo solo necesito tiempo…-se excusa. -No quiero decir algo que moleste a Lan Zhan.
-No se preocupe joven maestro Wei, todos entendemos. -lo apacigua su tío, antes de girarse y cargarlo y comenzar a caminar fuera de los túmulos. Cuando no hay nadie que pueda escucharlos le susurra. -Veamos si tu padre se merece la confianza que le tienes pequeños Yuan.
