Chapter Text
Desde hace tiempo, había un par de cosas extrañas en la vida de Omori. Omori no entendía por qué el cielo era de ese color, ni por qué cuando un amigo suyo era derrotado lo tenía que llevar con Mari y Basil para que lo curaran, ni por qué todos parecían conocerlo, o el por qué querían que usara tanto su magia para hacer dibujos o escribir canciones. Pero esa era su realidad, y tampoco era que le disgustara, siempre estaba coloreando con Basil, siempre hacía composiciones que cantaba con Aubrey y su hermana (cosa muy extraña, él no recuerda gustarle cantar, pero quizás ahora le guste porque nadie más que sus amigos lo miran cuando lo hace), le gustaba salir y derrotar bruscos y brutos brotes de tierra y conejitos, pequeños ovnis y cosas por el estilo, le gustaba ver las divertidas peleas de Kel y Aubrey, le gustaba la deliciosa comida que preparaban Hero y Mari. Le gustaba la vida hasta que un día, mientras peleaba con una brujas y sus esbirros para rescatar a unas criaturas del parque, algo lo golpeó en la cara...
Excepto que el golpe no lo sintió en la cara, de hecho, no sintió el golpe de ninguna manera, pero sí que sintió una especie de shock como si lo hubieran electrocutado, algo estaba en sus ojos... algo estaba terriblemente mal.
¿Quiénes eran esos soldados esbirros? ¿Acaso eran todos tan altos antes? ¿Por qué lo estaban de pronto llamando de esa manera? ¿Por qué había tanta sangre saliendo del pecho de ese hombre? Esos a su lado no eran Hero, Kel y Aubrey ¿Por qué los estaban atacando? ¿Y quién lo comenzó?
Sunny Omori de pronto sintió náuseas y los colores vivos y pastel le hicieron cerrar fuerte sus ojos, intentó comprender la situación en la que se encontraba, llevándose por instinto las manos a la cabeza, pero al hacerlo notó que tenía una máscara que le estaba obstaculizando un poco la vista, intentó quitársela pero la máscara en seguida soltó magia sedante, calmándolo en seguida. Omori estaba más tranquilo pero ahora no podía luchar, no importaba, parecía que las brujas y los esbirros se habían calmado, quizás los dejarían ir. Fue entonces que un hombre alto Hero lo cargó sobre su hombro como un costal y salió corriendo junto con el resto.
Les llevó un tiempo el regresar al campamento parque de juegos, tiempo durante el cual Omori cada vez se sentía peor...
Una vez llegaron a la tienda de campaña el picnic con Mari, ella y Basil fueron corriendo a su lado. Al ver que no estaba realmente herido, ella le dejó un poco de comida, le revolvió un poco el pelo y fue con los demás. Basil se quedó a su lado.
Sunny poco a poco empezó a entender lo que pasaba, las cosas que veía antes nunca tenían sentido dentro de su cabeza, pero todo era tan... pacífico, alegre, feliz... Pero no podía seguir así, no sabía quiénes eran esas personas. Sunny poco a poco fue sintiendo que lo que veía volvía a ser una mentira, pero ahora las sonrisas de sus amigos le parecían todas falsas, y por alguna razón, sintió como si fuera a vomitar al ver a su hermana con ellos, como si no debiera estar ahí. La máscara fue lo que lo calmó, pero no tenía sentido calmarlo a menos que fuera la máscara lo que le estaba mintiendo.
– ¿Omori?
"Basil" (si es que era realmente él) lo miraba con auténtica preocupación, no supo si era simplemente otra mentira o si realmente el chico frente suyo estaba siendo sincero.
– Soy Sunny-
Sunny sintió que "Basil" ponía una mano sobre su boca, con expresión aterrada. después lo abrazó fuerte. Ahora que Sunny recuerda, "Basil" nunca estaba fuera de... la tienda de campaña ¿cierto? Él siempre estaba fuera de peligro, y siempre lo atendía a él más que a otros pacientes. "Basil" lo abrazó y recostó en la camilla, intentando que se calmara.
– Ése ya no es tu nombre... Está bien, sólo descansa, mañana será otro día.
Sunny correspondió al abrazo, necesitando que lo consolaran para no tener un ataque de pánico. Pero... Basil no olía a esto, Basil olía a flores y un poco a tierra, no a armas ni a desinfectante... Por un momento dejó de ver a su amigo y en su lugar vio a un chico de pelo castaño y desarreglado, con pequeñas estrellas cubriendo una franja de su cara de extremo a extremo. Antes de poder observar más detalles en el chico frente a él, la máscara le volvió a mostrar a Basil y un cielo morado con garabatos. Los colores pastel y extravagantes ahora hacían que le diera jaqueca. Sunny notó que la mirada del chico no cambió, aunque su apariencia sí lo hiciera. Quizás él no era Basil, esa mirada le recodaba mucho a la de su amigo.
Antes de que Sunny pudiera procesar ese nuevo pensamiento cayó en un forzado sueño, sintiendo antes de estar inconsciente que le acariciaban con cariño la cabeza.
