Chapter Text
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Luffy transporta la carretilla con arena, vaciando su contenido sobre el piso y volviendo a la zona donde se encuentra la arena para llevar una carretillada más. Actualmente se encuentran construyendo los cimientos para un nuevo edificio, los cuales deben ser firmes debido a que se encuentra muy cerca de la playa. Luffy no entiende mucho de construcción, él solo sigue las instrucciones que le son dadas y observa como cada proyecto que Tom’s Workers toma se convierte en una increíble obra. Tom-san ha sido el ingeniero detrás de cada gran proyecto que se ha realizado en la ciudad y fue gracias a su arduo trabajo, a su testarudez frente a inversores codiciosos y su amor por su pueblo, lo que hicieron que lo que una vez fue un pequeño pueblito aislado se transformara en una ciudad con alto atractivo turístico.
Luffy es sacado de sus pensamientos por el pequeño chirrido que hacen los parlantes que han sido puestos estratégicamente en diversos puntos de la construcción para facilitar la comunicación y la grave voz de Tom-san que se escucha a través de ellos.
– Luffy, hubo una llamada para ti…una de tus niñas se ha vuelto a meter en problemas en la escuela – dice Tom en una voz calmada y Luffy puede escuchar la risa de Franky en algún lugar del terreno – Puedes tomarte el resto de la tarde libre.
Luffy suspira, dejando de lado la carreta y comenzando a caminar hacia los casilleros para cambiarse de ropa.
– Apuesto diez berries que es por Chimney-chan esta vez – dice Paulie en voz alta, como si invitara a participar de la apuesta a cualquiera que pueda escucharlo –
– Cinco a que es por Aisa-chan – dice Tilestone –
– Apuesto diez que es por Tama-chan esta vez – ofrece Peepley, quien no deja de apalear la mezcla –
– ¿Te atreves a sugerir que Tama-chan haría algo malo, bigotón? – Cuestiona Zambai a Peepley, quien hace un sonido desde su garganta al haber sido interpelado. Es en cuestión de segundos que ambos alfas se encuentran luchando en el piso y ahora todos los demás trabajadores están apostando sobre quien ganara entre ambos –
Luffy niega con la cabeza ante la interacción, cerrando la puerta del cuarto de los trabajadores tras de sí. Sus hermanas suelen hacer visitas a los sitios de construcción en los que se encuentre trabajando, ya sea para dejarle algo para comer o inspeccionar los alrededores de lo que sea que se encuentren construyendo en el momento. Generalmente Tom-san, Franky o Iceberg se tomarán la molestia de guiar a las tres niñas en un tour por la construcción, señalar los nombres de las maquinas o explicar porque se hacen las cosas de tal manera y obviamente sus extrovertidas también se acercan a sus compañeros de trabajo para hablar.
Luffy guarda su celular en el bolsillo de sus pantalones, acomodando la cadena de plata alrededor de su cuello y dejando a la vista el anillo de oro que cuelga de esta. Con Sanji acordaron que estaba bien ocupar sus anillos de matrimonio en collares, debido a la clase de trabajo que ambos tienen, siempre que fuera visible para otros. Luffy también aprovecha de asegurar el grueso collar rojo que utiliza para que sus feromonas no sean percibidas por otros.
Luffy baja las escaleras, moviendo su mano en despedida a sus compañeros antes de subirse a su bicicleta y comenzar a pedalear en dirección a la escuela de sus hermanas. El viaje no le toma más de diez minutos y en la entrada mientras estaciona la bicicleta se encuentra con su amigo de la infancia.
– ¡Zoooro! – dice Luffy, abalanzándose sobre su amigo con brazos abiertos y Zoro devuelve el gesto con menos efusividad – ¿Qué haces aquí? Aisa dijo que no tenían taller de kendo los jueves
– Llamaron a mi prima desde la dirección y como ella no podía venir, me enviaron a mi – se queja Zoro – Al parecer Hiyori se metió en problemas
– Ah, entonces es Tama quien se metió en problemas esta vez – dice Luffy, señalándose con el dedo índice – A mi también me llamaron desde la dirección
Ambos caminan al interior de la escuela, en un camino que conocen a la perfección desde hace años cuando ambos eran estudiantes en esta misma escuela y solían meterse juntos en distintos problemas.
– Señor Monkey, Señor Roronoa – dice el director, cuando Luffy y Zoro se encuentran frente a su escritorio. Tama y Hiyori están sentadas en unos asientos junto a la puerta, Tama parece estar avergonzada porque no se ha molestado en levantar su cabeza cuando su hermano entro en la habitación – Se siente nostálgico verlo a ambos en mi oficina
– Buenos tardes, director – saludan Luffy y Zoro al mismo tiempo –
– No estamos aquí por un reencuentro entre director y antiguos alumnos de este establecimiento – dice la presidenta del centro de padres, quien nunca se ha molestado en esconder su desagrado por Luffy en estos meses que el omega se ha hecho cargo de sus hermanas – Estamos reunidos porque tres alumnos de nuestro establecimiento fueron golpeados y mordidos por la señorita Monkey.
– ¿Tama golpeo y mordió a tres niños? – Pregunta Zoro en sorpresa, generalmente uno esperaría algo así de Chimney quien tiene una personalidad más salvaje como la de su hermano mayor –
– Los padres de los alumnos están indignados y exigen la expulsión inmediata de la alumna – dice la presidenta del centro de padres – nosotros como centro de padres estamos intercediendo por la alumna…al saber la situación actual de su hogar
Hay algo en la manera en que esta mujer sugiere que la situación en su casa es precaria y que esta afectando a sus hermanas, además que no es la primera vez que esta señora sugiere que Luffy esta haciendo mal su trabajo como guardián, pero sea lo que sea, hace que su omega quiera mostrar los dientes en desafío. Aunque años como boxeador hacen que Luffy se detenga, respire profundo y alce la mirada para seguir conversando.
– Tama – dice Luffy, volteándose para ver a la menor de sus hermanas quien a pesar de su llamado se niega a mirarlo. Esto hace que Luffy frunza el ceño, extrañado del actuar de Tama quien con fuerza aprieta sus propios pantalones – ¿Qué sucede?
La presidenta del centro de padres parece no poder esconder su sonrisa burlona, creyendo que la actitud de Tama hacia su hermano es solo un ejemplo de la incompetencia de este como guardián legal.
– ¿Tama? – dice Luffy otra vez, dando un par de pasos hasta quedar frente de su hermana y acuclillarse para quedar a su altura – ¿Paso algo malo?
– Luffy-san… es mi culpa que Tama-chan se metiera en problemas – confiesa Hiyori, las pequeñas coletas con las que Toki-san suele peinarla están desordenadas y hay algo de tierra en su rostro – Ella solo me defendía de esos niños
Luffy asiente, sonriendo hacia Hiyori para que esta siga hablando
– Ellos se estaban burlando de que padre haya vuelto al mar – explica Hiyori – dijeron que esta vez padre si nos abandonó para siempre
– Oh, Hiyori-chan – dice Luffy, poniendo una mano sobre la rodilla de Hiyori en una manera que espera sea reconfortante –
– Esos niños dijeron cosas malas sobre mamá, papá, mi hermano y sobre mi …ellos también jalaron mi cabello– dice Hiyori, su labio inferior tiembla mientras señala su cabeza – y Tama-chan me defendió
Luffy voltea su cabeza para mirar fijamente a la presidenta del centro de alumnos y el director breves instantes antes de mirar a su hermana menor. Ninguno de los hermanos Monkey comparte sangre, pero esa testarudez de no poder mirar a otra parte cuando alguien esta en problemas parece ser igual de fuerte en todos ellos.
Luffy coloca su mano sobre la cabeza de Tama y revuelve suavemente sus cabellos en un gesto reconfortante, su hermana levanta la cabeza y si Luffy no estaba molesto antes, ahora si lo está. Hay un gran moretón en la frente de Tama y tiene el labio partido con un poco de sangre, casi de manera frenética Luffy la inspecciona por más heridas, pero no encuentra nada más aparte de los pequeños cortes y suciedad en sus manos.
Luffy se pone de pie, no sin antes dejar un beso en la frente de Tama y murmurarle que todo esta bien. El omega regresa junto a Zoro, con quien ni siquiera necesita intercambiar mirada para saber que lo apoyara en todo esto.
– Mi hermana está siendo castigada mientras que los tres mocosos que molestaron a Hiyori-chan, quienes también golpearon a mi hermana ahora están probablemente en sus casas – dice Luffy, recapitulando los hechos – ¿Están sancionando a mi hermana por hacer lo correcto mientras quienes comenzaron el pleito son recompensados? ¿Entendí bien?
– Señor Monkey… – dice el director con un tono condescendiente, pero Luffy no va a oír nada de eso –
– No, ahora soy yo quien quiere a los mocosos castigados – dice Luffy – Si Tama los mordió quiere decir que estaba desesperada por protegerse a si misma
– Trataron de golpearle entre los tres – confiesa Hiyori, y Luffy siente la tentación de dejar toda la burocracia de lado y patearles el trasero a los tres mocosos –
– Esto es impresentable – dice Zoro, con los brazos cruzados frente a su pecho y mirada severa – Es una situación que debe hablarse con el resto de los apoderados de la escuela
La presidenta del centro de padres interviene de inmediato tratando de hacer control de daños.
– No es necesario molestar al resto de los apoderados por esto – dice la mujer, frunciendo el ceño –
– ¿Quiere decir que las situaciones de un pobre joven omega que cría a sus tres hermanas y la de una madre que debe criar sola a sus dos hijos mientras su esposo trabaja lejos son menos importantes? – dice Luffy, su rostro contraído en una falsa mueca de dolor mientras pone una mano sobre su pecho, convenientemente sin cubrir su anillo de matrimonio – ¿Estoy siendo discriminado por esta institución?
– No te preocupes, Luffy – dice Zoro, poniendo su mano sobre la espalda de su amigo– Encontraremos una nueva escuela para los enanos, aunque ahora me veo en la obligación de renunciar al taller de kendo que guio en esta escuela
– Señor Roronoa, no nos precipitemos – dice el director, aplacando a Zoro alzando ambas manos. Que un deportista de alto calibre en el país de clases en la escuela hace mucho por el prestigio de esta – Podemos llegar a una solución.
– No me conformare con nada menos que una disculpa pública frente a toda la escuela de parte de esos tres alumnos para Hiyori y Tama – sentencia Zoro, mirando por el rabillo del ojo que Luffy sigue con su actuación – Tama sabe que pelear no es la solución, pero probablemente aun esta muy sensible con los cambios que ha habido en su vida.
Luffy asiente, fingiendo que limpia unas inexistentes lagrimas de sus ojos. El director suspira en derrota y Luffy escucha el rechinar de los dientes de la presidenta del centro de padres.
– Al ver que hay nueva evidencia sobre lo ocurrido, llegare a un acuerdo con los padres de los alumnos –dice el director – No habrá ninguna sanción para Tama.
Luffy agradece al director mientras que Hiyori y Tama hacen lo mismo. Zoro, Hiyori, Tama y Luffy salen de la oficina en silencio, manteniendo esa actitud hasta que están junto a la bicicleta de Luffy. Es Zoro quien no puede evitarlo más y se carcajea, sujetándose el estómago.
– Olvidaba lo horripilantemente bien que se te da el papel de omega agobiado – dice Zoro –
– Es lo que a esta gente le gusta ver – se queja Luffy, quien con su pulgar toma un poco de la manga de su camiseta, la moja con su saliva y limpia el rostro de su hermana quien se queja de que lo haga en público –
– ¡Aniki, que asco! – se queja Tama, limpiándose el rostro con ambas manos mientras Hiyori oculta su risa detrás de sus manos – pero estoy feliz de no haberme metido en problemas
– Gracias por proteger a Hiyori, Tama – dice Zoro, poniendo una de sus grandes manos sobre la cabeza de la niña en una extraña muestra de cariño – Yo llevare a Hiyori a su casa ahora y le explicare todo a Toki.
– Dale mis saludos a Toki-san – dice Luffy, revolviendo el cabello de Hiyori cuando esta se abraza a su pierna en forma de despedida. Las dos niñas se abrazan rápidamente antes de que Zoro comience a caminar y Hiyori se apresure para seguirle el paso.
Luffy se sube a la bicicleta, recordándole a Tama que se sujete fuerte de su cintura antes de gritar.
– ¡Se me olvido decirle a Zoro que me case! – dice Luffy, golpeando su frente con su mano hecha puño antes de encogerse hombros – Eh, ya le diré luego
– ¿Podemos ir al restaurant de Sanji-san por un postre? – Pregunta Tama, Luffy esta a punto de negarse y recordarle que no quiere que abusen de la amabilidad de Sanji, cuando ve las manos sucias y llenas de pequeñas heridas de su hermana.
– Podemos solo por esta vez, – dice Luffy, comenzando a pedalear – pero no le digas a Chimney y Aisa.
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La campana de la puerta suena anunciando su entrada e inmediatamente es saludado por todos los garzones que se encuentran atendiendo a los comensales. El mismo día de su matrimonio cuando Sanji los invito a comer, reunió a sus empleados y presento a Luffy como su esposo, y a las niñas como sus pequeñas cuñadas. Incluso se tomaron una foto que ahora cuelga en la pared junto a la de Sanji y Zeff el día de la gran abertura del Baratie.
– Bienvenido, Luffy-san – saluda Carne, dejando una botella de vino descorchada sobre la mesa que se encontraba atendiendo – llamare de inmediato al Chef
Aunque no es necesario que lo haga, ya que en ese preciso momento Sanji sale de la cocina cargando una charola plateada. Su nariz se mueve como captando un aroma, su sonrisa se amplia al darse cuenta de que Luffy y Tama se encuentran de visita, pero su sonrisa desaparece cuando ve las heridas de Tama. Sanji deja la charola sobre la mesa a la que se dirigía, sin molestarse en intercambiar palabra con los comensales para caminar hasta donde ambos hermanos se encuentran.
El dueño del Baratie se acuclilla frente a Tama tomando el rostro de la niña entre sus manos para inspeccionarlo, la nariz de Luffy quema un poco por la manera en que Sanji exuda preocupación a través de sus feromonas.
– Tama golpeo y mordió a tres mocosos en la escuela hoy, – informa Luffy – pero supongo que ellos también pudieron asestar un par de golpes
– Ven, princesa, te limpiare esas heridas – dice Sanji, extendiendo su mano para que Tama la sujete. Sanji los lleva detrás del mesón donde se encuentra la caja registradora, la cajera cede su asiento para Tama y Sanji toma un botiquín de primeros auxilios que guardan para cuando alguno de los cocineros sufre alguna herida.
Tama hace un sonido de dolor con su garganta cuando Sanji frota un trozo de algodón con alcohol sobre su frente y comisura del labio. Siempre débil a ver a sus hermanas en alguna clase de dolor, Luffy se quita el collar rojo y deja fluir sus feromonas intentando tranquilizar a su hermana. El efecto parece ser inmediato, Tama no se resiste mucho cuando Sanji toma sus manos y limpia sus nudillo, una vez las pocas heridas están limpias el chef pone un curita en la frente de Tama y en la suya, diciendo que ahora ambos combinan.
– Fuiste muy valiente, princesa – dice Sanji poniéndose de pie al haber estado acuclillado y ayudando a Tama a bajarse de la silla – ¿Qué te parece un trozo de pastel con una taza de té como premio?
Tama asiente, Sanji le indica que vaya al segundo piso y se siente donde guste ya que se encuentra desocupado hasta un par de horas más en el que todo el segundo piso fue reservado por una pareja. Tama sube las escaleras, sonriéndole a los garzones quienes la alagan diciéndole que se ve muy ruda con un parche en la frente.
– Gracias por todo, Sanji – dice Luffy, Sanji aún es envuelto por el olor a rosas de té y petricor antes de que Luffy ponga de vuelva el collar alrededor de su cuello. La nariz del alfa de manera inconsciente se mueve buscando más de aquella mezcla de feromonas una vez el collar comienza ha hacer su trabajo.
– No hay nada que agradecer – dice Sanji, rascando su cuello mientras mira hacia otra parte debido a lo avergonzado que se siente de su actuar –después de todo ahora somos familia
Luffy solo ríe, apoyando su cabeza contra el hombro de Sanji quien da un pequeño sobresalto ante el contacto, pero luego de la sorpresa inicial permanece en el mismo lugar. La cajera vuelve a su asiento, fingiendo que no roba un par de miradas a la pareja mientras cubre su boca al reír de lo avergonzado que se ve su jefe, quien siempre parece estar en total control de sus emociones.
– ¿Te gusto lo que grabe en los anillos? – dice Luffy, sosteniendo entre su dedo índice y pulgar el anillo de oro, con las letras que fueron grabadas en el interior –
– Es lindo – dice Sanji, imitando el gesto – No sabia que te gustaba la literatura antigua
– Creo que no leo algo desde que terminé la escuela, – contesta Luffy – pero hace algunos años la encontré y me gusto… creo que resume bien lo que nosotros podemos ser
– “Si eres tierra seca, seré cálida lluvia” – Dice Sanji, repitiendo la frase de memoria. La frase a sido dividida entre ambos anillos teniendo el suyo la última parte –
– Se trata sobre apoyarnos uno al otro – dice Luffy – y ser lo que el otro necesita
Sanji asiente, pasando su brazo por la espalda de Luffy y abrazarlo por la cintura breves segundos.
– Sube, yo iré a buscar el premio de Tama-chan – dice Sanji, poniendo ahora cierta distancia entre ambos y Luffy asiente, dando una ultima mirada hacia atrás antes de subir las escaleras. Conis, la cajera, solo mira directamente a Sanji a los ojos y resopla.
– Esto no parece un matrimonio totalmente falso, Sanji – señala Conis, quien conoce a Sanji desde hace años y nunca antes lo había visto actuar así con un omega –
– Pues lo es – responde Sanji – Es un matrimonio de mutuo acuerdo, pero no por eso necesito ser antipático. Las niñas son agradables y Luffy es un buen tipo.
– Lo que tu quieras creer, jefe – dice Conis, volteándose en su silla y seguir jugando solitario en la computadora. Sanji solo niega con la cabeza antes de volver a la cocina y separar dos raciones de pastel para servir y dos tazas de té, pero además saca dos porciones de pastel para llevar para Chimney y Aisa.
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Luffy lee nuevamente las instrucciones, asegurándose de haber seguido cada paso al pie de la letra y mete la bandeja al horno ya precalentado por diez minutos a 180°c. Con la ayuda de Sanji, Luffy ha estado aprendiendo nuevas recetas fáciles de preparar que no toman mucho tiempo y cuyas instrucciones están escritas de manera sencilla. Hoy esta preparando algo llamado pollo a la mostaza y lo acompañara con un par de papas hervidas.
– ¡Lulú! – grita Chimney desde la sala de estar – ¡Lulú estas en la tele!
Luffy pone el temporizador que viene incluido en la cocina, dándole veinte minutos y camina rápidamente hasta la sala de estar. Aisa sube el volumen del televisor y Luffy toma asiento en uno de los brazos del sofá.
–“Esta foto fue captada durante esta tarde en un restaurante en la ciudad de Water 7” – dice el relator deportivo, Koza – “El peleador de artes marciales mixtas, Luffy, ha estado alejado del octágono durante los últimos dos meses, pero al parecer en este tiempo que ha estado alejado del deporte ha encontrado el amor. La persona que subió la foto a las redes sociales asegura que ambos se veían muy cercanos y que incluso hay otra foto de Luffy y este misterioso hombre colgando en una de las paredes del restaurant, que por razones legales no podemos mostrar al estar las hermanas menores del peleador también en las fotos”
La fotografía que fue subida a las redes sociales muestra a Sanji sujetando a Luffy por la cintura, la cabeza de Luffy descansa sobre el hombro de este y ambos sostienen sus anillos en alto. El ángulo en el que fue tomado la foto crea una ilusión de que ambos están admirando sus anillos de matrimonio e ignorando al resto del mundo.
– “¿Esos son anillos de boda?” – Pregunta Galdino, el tercer panelista, con asombro–
– “Ah, así que el omega que dijo que nunca iba a contraer matrimonio termino casándose de todas formas” – dice Akainu, un relator deportivo que nunca ha escondido su desagrado por Luffy o cualquier otro omega que sobresale en deportes que han sido promocionados como solo para alfas – “Tal vez escuchemos oficialmente de su retiro pronto cuando quede preñado”
– Es por idiotas como tu que tuve que casarme – se queja Luffy, mientras Tama abuchea al tipo – Y no puedo quedar preñado, me saque el maldito útero para no tener que pasar por esos dolorosos celos cada tres malditos meses
– “Luffy es más terco que eso” – dice Koza – “Probablemente se este preparando para su regreso”
– “Sea lo que sea, nos mantendremos al tanto de nuevas noticias al respecto de este romance” – anuncia Galdino, dando pie a nueva noticia –
– Nunca antes te dieron más de cinco minutos al aire, ni siquiera cuando ganaste el campeonato de peso pluma – dice Aisa, su ceño esta fruncido en molestia – y ahora te dieron todo un segmento solo para hablar sobre un posible romance
– Así funciona esta basura – dice Luffy, encogiéndose de hombros – Les demostrare de lo que deberían hablar cuando vuelva al octágono y vean que sigo invicto
– ¿Podemos ir a tu pelea de regreso? – Pregunta Chimney, quien esta acostada sobre la alfombra y tiene los pies sobre el sofá, la suciedad debajo de sus calcetines le recuerda a Luffy que deben hacer limpieza pronto –
– Claro que sí, siempre peleo mejor cuando veo a alguna de ustedes apoyándome – dice Luffy, poniéndose de pie con intención de regresar a la cocina – Terminare de preparar la cena, ¿alguien puede barrer?
– Yo lo hare, aniki – se ofrece Tama, sin molestarse en recibir otra respuesta antes de caminar hacia donde guardan la escoba y la pala –
Luffy regresa a la cocina, cuela las papas y las pone al centro de la mesa para que cada uno se sirva. Pone los utensilios, vasos y platos en la mesa antes de revisar el pollo, el olor es delicioso y no puede esperar a probarlo.
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La cena fue muy bien recibida por sus hermanas, pero Luffy cree que deberá probar distintas recetas antes de decir que cocina bien y que no es solo la alegría de sus hermanas de comer algo que no seas bolas de arroz, ramen y omurice. Las niñas se van a dormir luego de cenar y ver media hora de televisión, al día siguiente hay clases y Luffy decide hervir algunas verduras para aumentar la comida y que sus hermanas lo lleven como bento.
Su teléfono se ilumina con una videollamada entrante, Luffy esta confundido de que Sabo lo este llamando entresemana a esta hora, pero acepta la llamada. Ace y Sabo aparecen en la pantalla, Luffy puede ver un par de cajas detrás de ellos y se hace la idea de que deben estar en la bodega de la tienda en la que están trabajando en Australia.
– ¡Hola! – dice Luffy, alzando su mano izquierda en forma de saludo. El teléfono esta sobre el mesón de la cocina donde Luffy esta cortando en tiritas las zanahorias –
– ¿Cuándo nos ibas a decir que te casaste? – dice Sabo, Ace junta a él lo mira de reojo mientras niega con la cabeza, no habiendo querido iniciar esta conversación de esta manera –
– Ah, supongo que vieron la foto – dice Luffy, dejando el cuchillo sobre la mesa –
– Creo que a estas alturas todo el mundo la ha visto – dice Sabo – ¿por qué no habíamos oído nada sobre un pretendiente?
– Sabo, tu actitud ahora puede ser parte de esa razón – dice Ace –
– ¿Tienen tiempo? – Pregunta Luffy, y sus hermanos asienten – Por temas legales y de mi carrera tuve que contraer matrimonio con un alfa para poder quedarme con la custodia de nuestras hermanitas. Mi esposo se encontraba en una posición similar, solo que le iban a quitar su restaurante, que es el ultimo recuerdo tangible que tiene del hombre que lo crio como un padre para dárselo al hombre que lo abandono porque ahora esta viejo y en bancarrota. Así que para beneficioso de ambos terminamos contrayendo matrimonio.
– Eso está jodido – murmura Ace – ¿por qué no nos dijiste que había problemas?
– No hay nada que ustedes pudieran hacer y no quería que dejaran de lado sus sueños por esto – Explica Luffy, encogiéndose de hombros –
– Escucha Luffy – dice Sabo – Nuestros sueños pueden esperar, el mundo no se ira a ninguna parte, pero las niñas y tu siguen siendo nuestra familia, y debemos estar ahí cuando nos necesiten. Aun me carcome no haber estado ahí con ustedes cuando sucedió lo de Dadan, solo llegamos al funeral.
– Pero estuvieron aquí, se quedaron por semanas y me ayudaron a que no se llevaran a las peques lejos –murmura Luffy, lo suficientemente alto para que sus hermanos lo escuchen –
– Tu esposo, ¿es una buena persona? – pregunta Ace –
– Es dueño del restaurant donde nos tomaron la foto – contesta Luffy, sin ser consciente de la pequeña sonrisa que hay en su rostro – Chimney, Tama y Aisa lo aman, siempre que pueden se escabullen para que Sanji las consienta con postres y terminaran actuando como mocosas mimadas si las siga tratando como princesas, pero es amable conmigo también
– Es bueno de saber – dice Sabo – Cuando tengan tiempo, quizás podrías presentarnos por videollamada
– Claro – promete Luffy –
– Te dejamos ahora, Lu, tenemos que volver a trabajar – dice Ace –
– ¡Los quiero! – anuncia Luffy, sus hermanos solo ríen, diciendo que también lo quieren y que de saludos a las niñas.
Luffy asiente para si mismo, pensando en lo bien que resulto esa conversación antes de volver a cortar las zanahorias.
