Chapter Text
Jack está algo nervioso, se encuentra frente a la habitación de Sam con algunas películas, refrescos y comida chatarra. Sabía cuánto le gustaba a Sam las maratones de películas, está pensado en ver las de Star Wars o el señor de los anillos.
Así que tocó la puerta y aguardó. Sam abrió la puerta y sus cejas se elevaron al ver a Jack con tanta comida chatarra, “¿Qué es todo esto?” pregunta con una sonrisa divertida.
Jack elevó los hombros, “Quería que pasemos un tiempo juntos. Esperaba que pudieras hacer alguna maratón de las películas que más te gustan” dijo poniendo los ojos de cachorro.
Sam sonrió y dejó pasar a Jack a su habitación.
Estaban mirando la segunda película del señor de los anillos cuando Jack miró a Sam intensamente. Se veía más relajado estas últimas semanas, pero no le gustaba que estuviera conectándose con extraños. No solo estaba lastimando a Castiel, sino a sí mismo y no quería ver a su padre de este modo.
“¿Que sentís por Castiel?” preguntó de pronto Jack.
Sam casi se ahogó cuando Jack preguntó eso, puso en pausa la película y se acomodó en la cama para poder mirar a Jack bien. “¿Por qué preguntas eso?”
“Cas te ama, se nota. Pero no se si vos correspondes a esos sentimientos”
“Yo…no lo se Jack”
Jack se quedó pensando, “Creo que deberías darle una oportunidad”
“Jack…”
“Se todo, Sam, se lo que paso en tu última cacería” no le gusto cuando Sam se puso pálido de repente “Lamento tanto que se hayan lastimado de ese modo, pero no podes seguir así. Te esta haciendo daño, estas haciendo daño a los demás”
Escuchar que estaba provocando daño, estremeció a Sam. No pensó que estaba lastimando a Jack, sabía que estaba evitando y alejado del pequeño, pero no pensó que lo estaba lastimando. “Lo lamento Jack, no me di cuenta que te estaba lastimando”
“Esta bien. Entiendo y comprendo mucho más de lo que creen”
Sam sonrió “Lo se Jack”
…
Los días siguientes, Sam estuvo mucho más presente con la familia. Quería recompensar a Jack y a Dean.
También se sentía mal por lo que le hizo a Castiel, pasear alardeando de sus conquistas cuando el ángel derramó su corazón a él no fue nada correcto. Solo no quería que Castiel se hiciera ilusiones, merecía estar con alguien mucho mejor ¿Por qué elegir a Sam cuando a su lado tenía a Dean? Quien era el hombre justo, el elegido por los ángeles.
No comprendía lo que Castiel veía en él.
Una noche luego de cenar, Sam y Dean se encargaron de lavar y guardar los trastes. Dean observaba a su hermano detenidamente. Todos habían visto su cambio de actitud y Sam ya no andaba de un tipo tras otro cada noche. No sabe el porqué del repentino cambio de Sam, pero no sabe muchas cosas de su hermano últimamente.
Dean hervía de ira cada vez que veía esos moretones, esperaba que esa etapa hubiera acabado de una vez por todas, aunque todavía su hermano se guardaba mucho y ese dolor podía explotar en cualquier momento.
“Me estás mirando mucho Dean” dijo Sam mientras guardaba los platos.
Dean frunce el ceño, “No es cierto” ¿Su hermano tenía ojos en la espalda acaso? Cuando vio la ceja levantada de Sam, suspiró “Bien, solo que me di cuenta que estas semanas ya no las pasas con extraños, te estas encerrando menos, me hace feliz que de a poco seas vos de nuevo” dijo con una leve sonrisa.
Sam asintió, “Si, me di cuenta, bueno, Jack me hizo ver cómo los estaba lastimando. No sabía todo el daño que les estaba causando, perdón Dean”
Dean agitó una mano, “No hace falta que te disculpes por nada Sammy, todos tenemos formas de lidiar con el dolor. No lo hace bien pero entendemos y necesitabas espacio para aclarar toda la mierda por la que pasaste”
Sam lo miró por unos momentos, se sentó en l mesa de la cocina, “Creo que también la intención era alejar a Castiel”
“¿Por qué?” preguntó Dean mientras se sentaba frente a su hermano.
“Yo… no lo merezco, no merezco su amor. Aun no entiendo porque siente todas esas cosas por mí y no por vos. Vos sos el hombre justo, con vos tenía una conexión especial. Yo solo estoy…”
“¿Sammy…?”
Sam suspiró, “Estoy contaminado Dean. Solo atraigo lo malo y no quiero manchar a Cas”
Dean no podía creer lo que estaba escuchando, “No podes estar hablando en serio, Sam no estás contaminado”
“Por supuesto que sí, ¿Por qué pensas que soy el verdadero recipiente de Lucifer, o por qué atraigo a los demonios, o a los monstruos? ¿Qué otra explicación habría?” pregunto histéricamente, “Hay algo en mi que los atrae, Dean, a Meg, Ruby, a Lucifer, a Gadreel, Toni. ¡Por una razón Daniel no aceptó un no por respuesta y me violó!” Termino gritando a Dean.
La respiración de Sam era pesada, “¿Que tengo Dean?” cuando su hermano no le dio respuesta, Sam se rió tristemente, “Tuviste que haberme matado cuando papá te lo pidió” escupió.
Dean trago, había tanto odio y desprecio. Le hacía mal al corazón, pensó que podía largarse a llorar en cualquier momento. ¿Cómo Sam no pudo ver lo especial que era? ¿Lo bueno y amable, lo compasivo que podía ser a diferencia de Dean? ¿Cómo Castiel pudo no enamorarse de su hermanito?
Dean se acercó y tomó la cara de Sam entre sus manos, “Jamás digas que debí haberte matado, porque lo siguiente qué hubiera hecho era pegarme un tiro en la cabeza y seguirte a donde fuera que fueras Sammy” dijo Dean con la voz ahogada, no quería ni imaginar la muerte de su hermano, y lo haya sufrido muchas veces, no podía con otra “Sam sos el ser mas hermoso y bondadoso que existe, no estás contaminado. Pagaste todas las facturas cariño, apenas te lanzaste al infierno para sentenciar a Lucifer y Michael pagaste tus deudas con el mundo”
Sam se largó a llorar y se abalanzó sobre Dean, no sabía cómo había llegado a merecer todo el amor que estas personas le estaban brindando, pero estaba tan feliz y conmovido que no le salía ni una sola palabra.
“No se que hacer para que me creas Sammy, por favor decime que hacer” suplicó Dean, le partía el corazón ver a su hermano en este estado.
Sam se despegó del abrazo y dijo, “¿Puedo dormir en tu habitación esta noche?”
Dean sonrió, y acarició el cabello de su hermano, “Por supuesto que sí”
Ambos se trasladaron a la habitación y aunque la cama era chica para dos hombres de ese tamaño. Se las arreglaron bastante bien, Sam tenía su cabeza apoyada en el pecho de Dean mientras éste acariciaba el cabello y espalda de su hermano menor. Dean recuerda que esto pasaba más seguido cuando eran niños, cuando Sam tenía una pesadilla, solo podía dormir si estaba junto a Dean.
De pronto Sam habló, y Dean no se esperaba lo que saldría de su boca.
“Recuerdo la primera vez que desperté en esa cama, en su cama. Tenía las muñecas atadas a cada extremo de la cama y estaba completamente desnudo. Cuando había despertado antes solo me tenía atado a una silla, pero no le gustó mi actitud”
Dean se da cuenta que va a hablar de la primera vez que ese monstruo lo violó, una parte de él quería que Sam dejara de hablar, no quería escuchar como ese hombre había lastimado a su hermanito y como no había llegado a tiempo, pero sabía que Sam necesitaba esto.
“Entonces varios minutos después entró a la habitación, solo llevaba puesto unos bóxer y me daba esa mirada que no me gustaba para nada. Se subió a la cama a horcajadas y empecé a luchar, pero me era imposible atacar o liberarme. Lo intente tanto Dean”.
Dean beso la frente de su hermanito, tenía lágrimas en los ojos, “Lo se Sammy, no tienes que aclararlo”
“Empezó a besarme, en mis labios, cuello y hombros. Parecía que era su amante y era un morboso intento de hacerme el amor, quería que me gustara hasta que me quedara con él. Decía que me amaba y que yo era perfecto, que estuvo mucho tiempo esperándome” Sam cerró los ojos y trató de calmar sus manos que temblaban mucho como su voz, de pronto sintió las manos de Dean sobre las suyas y respiro hondo, “Siguió besando y mordiendo el resto de mi torso, hasta llegar a… a mi polla. Chupo y me hizo lamerle los dedos, sabía lo que venía, le rogué que no Dean, mis muñecas y tobillos estaban ensangrentados en ese punto y lo último que me quedaba por hacer era rogarle que no lo hiciera”
A Dean se le caían las lágrimas en ese punto, él hubiera hecho lo mismo. No se quería ni imaginar cómo era estar en una situación así. No dijo nada para que su hermano continuara hablando, tampoco sabía muy bien si su garganta adolorida por tragarse los sollozos podrían salir alguna palabra.
“De pronto lo sentí en mi entrada...dolió tanto Dean, nunca había sentido algo así, sentí que me partía en dos, pero lo peor de todo era que podía escuchar sus gemidos en mi oído. Odiaba que él disfrute tanto usando el dolor en mi cuerpo. Lo peor que cuando termino y entro en mi, me hizo acabar a mi también, me hizo excitarme, soy un asco Dee”
Dean se incorporó y agarró tiernamente la cara de su hermanito, “No Sammy, no digas eso bebé. Los cuerpos reaccionan, no significa que te guste o que sos un asco. Tu polla va a reaccionar y no le importa ese momento ¿Entendes bebé?”
Bebé. Hace años que Dean no lo llama así, se sentía tan bien. Sam escondió su cara en el pecho de su hermano y lloró. Dean lo abrazó más fuerte “Gracias por contarme esto, se que no tuvo que ser fácil”
“Me siento un poco mejor” dijo Sam con la voz quebrada.
Dean sonrió, “Dormí hermanito, yo voy a estar acá a tu lado ¿Esta bien?”
“Gracias Dee”
…
Al día siguiente Sam estaba mucho mejor, había dormido como hace bastante tiempo no lo hacía. Se sentía bastante descansado, hasta le había dicho a Dean que buscara una cacería. Se rió ante la expresión de asombro de su hermano. Ambos acordaron comenzar lento, pero era hora de que Sam volviera al trabajo.
No podía encerrarse y conversar para siempre en el bunker.
Cuando entra en la biblioteca se encuentra con que Castiel está allí leyendo un libro. Se siente algo incomodo, pero toma valentía y entra. Apenas el ángel lo ve, cierra el libro y lo invita a sentarse frente a él.
“¿Cómo estás, Sam?”
Sam se sienta, “Mejor, me siento mucho mejor Cas. Yo… quería hablar de algo con vos” dice algo nervioso.
“¿Pasa algo grave?” pregunto algo preocupado Cas.
“Te quería pedir disculpas. Por mi comportamiento, vos me dijiste todo lo que sentías y te lastimé mostrándote y alardeando con todos los tipos con quien me acoste y no es para nada justo. Fue algo insensible de mi parte. Perdón Cas”
Castiel asiente, “Gracias por tu disculpa, no hacía falta. Y también me precipite a declarar mis sentimientos de ese modo, estabas pasando por mucho y yo no lo hice fácil” el ángel lo pensó antes de hacer la siguiente pregunta “¿Vas a seguir saliendo con hombres desconocidos?” Se había percatado que Sam ya no salía, y eso trajo esperanzas al ángel, pero no se quería hacer ilusiones.
Sam sonrió, “No Cas, no voy a seguir saliendo con desconocidos”
“¿Por qué lo hacías?” de verdad quería saber, no le gustaba para nada como Sam volvió al búnker con moretones y marcas en su hermosa piel hechas sin amor, ni el cuidado que este hombre merecía.
“¿Honestamente? Para que me olvides, para ver si podía hacer que cambies de idea sobre los sentimientos que tienes por mi” dijo algo avergonzado Sam. Cuando vio la cara de tristeza de Castiel, siguió “No es que yo no sienta nada por vos Cas, es que no me creo merecedor de ese amor, como le dije a Dean estoy contaminado y yo te tengo que recordar lo que le pasa a las personas que salen conmigo”
Castiel se levantó y se arrodillo al lado de Sam, tomó su manos, “No importa lo que hagas Sam , jamás mi amor por vos se va a acabar y si lo mereces. Mereces cada pica de amor y bondad que las personas te brinden, mereces ser amado y cuidado Sam” Castiel apoyo una de sus manos en la mejilla del cazador y sonrió cuando Sam se inclinó a su toque, “Déjame llevarte a una cita Sam ¿Por favor? Si no correspondes a mis sentimientos lo voy a entender y jamás vamos a volver a hablar del tema”
Sam lo pensó por unos momentos y cuando vio a esos hermosos ojos azules, los vio tan llenos de amor, tan vulnerables, sonrió y asintió “Está bien Cas. Una cita”
…
“Bien, señor. Su reserva está confirmada para mañana a las 20 hs. Los esperamos” dijo la voz de la mujer y colgó.
Castiel dejó su celular sobre la cama, sus alas revoloteaban con nerviosismo. Si fueran físicas ya hubieran hecho un desastre en su habitación. Estaba muy nervioso, hace mucho tiempo se imaginó cómo sería un cita con Sam y ahora que estaba sucediendo no podía dejar de imaginar cómo saldría esta noche.
Aún no era muy bueno con las interacciones humanas, esperaba no ‘cagarla’ como diría Dean.
De pronto como si lo hubiera invocado, alguien golpea su puerta y entra Dean en la habitación sin esperar que el ángel acepte o invite a pasar.
Dean se rasca la nuca, “¿Podemos hablar?” pregunta con un poco de inquietud.
“Si, seguro Dean ¿Pasó algo con Sam?”
“No, está bien. Me comento sobre que lo invitaste a una cita con el”
“Si, es cierto. Ya hice la reservación para mañana” dijo con alegría,
“mmm” dijo Dean asintiendo lentamente.
Había algo en la actitud del Winchester mayor que al ángel no le gustaba. Pensó que Dean iba a estar feliz por su hermano, pero al parecer no “No estás de acuerdo con que salga con tu hermano” confirmó Castiel.
“Yo… no lo sé Cas. Viste como era después de que confesaste tus sentimientos, te estás moviendo muy rápido ¿Estás seguro de esto? Porque no puedo volver a verlo en ese estado y cuando lo conociste nunca te portaste muy bien con él cuando Sam fue quien de los dos creía más en los ángeles y en Dios. No me hagas mencionar que nos traicionaste cuando absorbiste todas las almas del purgatorio y lo hiciste recordar su tiempo sin alma y todo lo que le paso en el infierno”
Castiel se estremeció cuando Dean mencionó cada uno de sus errores, “No hace falta que lo recuerdes. Sé que me equivoque con Sam, pero quiero compensarlo. Sé que mis sentimientos por él son verdaderos y muy profundos, quiero hacerlo feliz Dean. No se si tu hermano tiene sentimientos por mi, pero déjanos insertar esto”
“¿Y si él no te quiere de la misma forma?”
El ángel se tragó el nudo de dolor de su garganta ante la posibilidad de que Sam no correspondiera sus sentimientos, “Entonces jamás voy a volver a mencionarlo. Me va a costar superarlo, pero seguiremos como los amigos que somos”
“No te tengo que recordar que si lo llegas a lastimar te voy a clavar una espada ángel tan profundo en tu corazón que ni siquiera Dios te va a poder revivir ¿No?”
“Lo se”
Dean asintió satisfecho, “¿Que te vas a poner mañana para la cita?” y se pasó una mano por la cara cuando Castiel solo se miró a sí hizo y señaló su ropas de siempre, “Vamos romeo, te vamos a conseguir algo adecuado para que salgas con mi hermanito”.
…
La noche de la cita, Sam se terminó de cambiar por tercera vez. Se observó a sí mismo y justo en ese momento entró Jack en su habitación, quien al ver a Sam sonrió ampliamente, “Te ves increíble”
Sam solo una risa, Jack parecía que le iba a romper la cara de la alegría que emanaba, parecía que estaba ansioso porque Sam saliera con Castiel, “¿Te parezco adecuado para una cita?” se había vestido bastante formal, una camisa celeste con cuadros, un suéter, pantalones de vestir y sus zapatos más elegantes. Hace años que no tenía una cita, estaba bastante nervioso.
“Se te nota bastante nervioso ¿Eso quiere decir que te sentís algo por Castiel y quiere que esta cita salga bien?” preguntó esperanzado Jack.
Esa pregunta dejó en shock a Sam, no lo había visto de esa manera. Definitivamente Jack era mucho más listo y perspicaz de lo que le daban crédito, “Tal vez...no lo se, ¿Supongo?” Sam se asustó ante el grito de alegría de Jack, definitivamente iba a estallar de la felicidad que irradiaba.
Jack de verdad quería que sus dos padres se juntaran, no era que a Dean no lo quisiera. Pero de verdad le tenía miedo al principio, sin Castiel presente en el momento de su nacimiento no sabía que hubiera sido de él sin Sam. Nunca le va a terminar de agradecer como lo acogió, protegió y comprendió.
Dean era más como un tío. El tío divertido.
Desde que se enteró de que Cas tenía sentimientos por Sam no se cansaba de imaginar a Sam, Castiel y él viviendo juntos en una cabaña cuando se habían retirado de la cacería. Los tres, como una familia.
Pero no quería poner más nervioso a Sam de lo que ya estaba, no se perdonaría si por él y sus fantasías la cita de Sam y Castiel fracase.
Sam miró su reloj y dijo, “Creo que es hora” y se dirigió junto a Jack hacia la sala de guerra. Cuando entró estaba Dean sentado en una de las sillas y cuando vio a Sam sonrió le dio un pulgar arriba.
De repente Castiel entro y Sam tuvo que apretar los labios para que su boca no quedara abierta como un idiota. El ángel ya no tenía su gabardina, tenía puesto una camisa azul y unos pantalones de vestir y estaba más despeinado que de costumbre.
Cas era hermoso, Sam nunca lo había visto así. Realmente esas ropas resaltan sus bellísimos ojos azules que lo miraban de una forma que le recordó a Jessica. Ella fue la última en mirarlo con tanto amor.
Cas se acercó y detrás de su espalda, donde su mano derecha está escondida, sacó un ramo de rosas. Algo ruborizado las extendió hacia Sam y dijo, “Son para vos”
Sam sonrió radiante “Gracias Cas” se las dejo a Dean, “Ponelas en agua, por favor” y ambos se dirigieron al exterior del bunker, donde la camioneta estaba estacionada. Cas le abrió la puerta a Sam quien se reía internamente, seguramente Cas veía muchas películas románticas o se imaginó al ángel googleando que hacer en una primera cita.
Llegaron al restaurante y una mesera los llevó hasta su mesa, Castiel corrió la silla de Sam y cuando este se sentó lo acercó a la mesa.
“Es un lugar hermoso, gran elección Cas”
Castiel se sonrojo “Vos sos hermoso” dijo sin pensarlo.
“Y vos no te ves nada mal. Es raro verte sin tu gabardina y traje de siempre”
Castiel se miró sus ropas, “Dean dijo que era necesario cambiarse para tener una cita”
“Bueno, te dio un buen conejo”
Castiel sonrió, si a Sam le agradaba verlo con otras ropas, entonces debería cambiarse más seguido. Se sentía bien recibir cumplidos de Sam y le gusto como lo miraba. Ambos pidieron la comida y se fueron relajando a medida de que la noche pasaba, era raro ya que ambos fueron amigos durante muchos años, pero encontraron su ritmo.
Cuando terminaron de cenar, ambos pagaron una parte de la comida, aunque Castiel había insistido en invitar a Sam, este se negó y pagó la mitad.
Se subieron a la camioneta y Castiel condujo hasta un estacionamiento donde ofrecía una hermosa vista de la ciudad. Sam se percató que había otros autos allí y se preguntó si Cas sabia a que venían estas personas aquí.
“¿Cas?”
“¿Si?” dijo mirando el paisaje.
“¿Por qué estamos acá?”
Castiel lo miró con confusión, “Pensé que era un buen lugar para estar tranquilos y observar la ciudad. Internet decía que era un buen lugar para estar en privado luego de una exitosa cita”
Sam casi se ahoga con su propia risa, “Cas, acá vienen la parejas luego de sus citas para estar solos ¿Entendes?”
Castiel razona un segundo, “Vienen a tener relaciones sexuales” sus ojos de repente se agradan y miran a Sam con horror “Te juro que no fue mi intensión Sam, yo... jamás…” Castiel parecía que iba a entrar en pánico, lo que le faltaba era arruinar esta noche, no quería que Sam pensara que se quería aprovechar de él.
Sam detuvo el balbuceo de Castiel y agarró sus manos, “Lo sé, tranquilo. Sé que no tuviste segundas intenciones aquí. Nunca pensaría eso de vos”
Castiel se relajó completamente, pero definitivamente no esperaba que Sam tomara su rostro entre sus manos y presionara sus labios con los suyos. Castiel cerró los ojos y se hundió en ese suave y cariñoso beso; con su mano agarró la nuca de Sam y lo atrajo más hacia él. El ángel era nuevo en esto de las relaciones y no sabía hasta donde Sam quería llegar, pero al recordar la manera en cómo estuvo actuando últimamente, Castiel se arriesgo y puso su mano por los muslos de Sam y acarició con uno de sus dedos su entrepierna.
De pronto Sam terminó el beso y se alejó, trago y miro a Castiel, “Cas, no te lo tomes a mal, pero no quiero llegar tan lejos esta noche ¿Esta bien?”
“Está bien” dijo Castiel algo confundido, ¿tal vez había hecho algo mal? no sabía lo que Sam quería de él.
Sam vio el conflicto y dudas en los hermosos ojos del ángel, “Cas” dijo acariciando la barbilla de este con su pulgar, “Todas las conexiones que tuve solo buscaba dolor, y no quiero eso con vos. En esta cita me di cuenta de que hay una oportunidad de que esto avance” dijo con un sonrisa señalando entre los dos, “Y si un día decidimos tener intimidad, va a ser con amor y no en una camioneta rodeados por otras personas que decidieron venir acá ¿Está bien?”
Las alas de Castiel se agitaron de emoción al escuchar las palabras de Sam, “¿En serio ves una posible relación entre nosotros?”
Sam respondió con un profundo beso, vertiendo en él todo el cariño y aprecio que tenía por el ángel, cuando se separó pregunto “¿Es es respuesta suficiente?” se río cuando cuando Castiel asintió, “Creo que tenemos mucho que trabajar Cas, pero veo un futuro para nosotros”
“Yo también veo un futuro para nosotros Sam”
Sam apoyó su cabeza en el hombro de Castiel, mientras éste manejaba de vuelta para el bunker, antes de entrar se volvieron a besar y agarrados fuertemente de las manos entraron por la puerta, ambos sin saber cómo se desarrollaría esta relación, pero estaban ansiosos por descubrirlo.
FIN
