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Hasta tenerte en manos

Chapter 3: Hana

Notes:

Disculpen mucho actualizar hasta ahora, pero por fin pude ♥

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

Vil sobó la cabecita de Neige con tranquilidad y esto hizo que se relajara un poco más, era de noche y era tarde, Malleus lo había venido a cuidar y se había ido hace poco, no era que lo hubiera cansado, pero... Era un poco "activo" y curioso con Neige y su embarazo, le intrigaba y le enternecía al mismo tiempo.

-¿Cómo te trató Malleus? -Preguntó sintiendo suavidad gracias a sus cabellos negros.-

-¡Ahh, Malleus-sama fue bueno conmigo! Tiene mucha paciencia, aunque creo que es un poco intenso... Quiero decir, parecía gustarle tocar mi panza todo el tiempo, no me sentí propiamente incómodo, creo que está casi tan emocionado del embarazo como nosotros... Me parece feliz que pueda contarle cómo me siento cuando no estás aquí. -Dijo calmadamente mientras sentía el sueño entrar a su mente, se sentía tan bien la caricia de su esposo que no podía evitar cerrar los ojos de forma más profunda y relajarlos más.

Vil puso una expresión confundida y trató de analizar lo que escuchó, no quería que su esposo se sintiera incómodo, para nada, y sí le molestaba que haya dicho que Malleus era algo "molesto" , claramente estas no eran las palabras con las que su esposo se había expresado, pero Vil conocía a su amado y sabía que no iba a usar esas palabras por el respeto y el cariño que le tiene a Malleus. Esto se esfumó, como una centella, porque era algo mínimo después de todo.

-¿Es un buen "niñero" entonces? -Vil soltó una pequeña risa.

-¡Sí!, él lo es, espero que en el próximo embarazo también me cuide. -Suspiró sonriendo, estaba a punto de parir en aquellos días, su panza era tan grande que se notaba mucho incluso tapada, últimamente le dolía la espalda y no volaba, cuando estaba en sus primeros meses sí que podía, era lógico, tenía menos peso en su vientre, con razón Malleus quería sobarla y acariciarla todo el tiempo, se veía tan suave.

Vil abrió los ojos pasmado y se quedó sin habla por un tiempo.

-¿P-próximo? ¿No crees que es muy pronto para pensar en uno próximo? -Sonrió nerviosamente cerrando los ojos.- 

-¿Oh? ¿Eso crees? -Neige abrió los ojos levemente y volteó a verlo un poco sorprendido.- 

-Bueno, ni siquiera has salido de este embarazo, debes tomar reposo antes de siquiera pensar en que tengamos otro hijo.

-Es cierto, solo pensé que en un futuro lejano podríamos. -Neige se mostró un poco avergonzado por aquello pero Vil se inclinó para dejarle un beso, nada profundo, como siempre. Esto con la clara intención de distraerlo de su vergüenza, pensaría sin duda hacerle otro hijo pero como bien había manifestado anteriormente, no estaría en sus planes. 

-Eso se escucha bien, pero por ahora a dormir. Debes componer energías para mañana. 

-Pero… Mañana no haré nada, solo vendrá Malleus de nuevo ¿verdad? -Lo miró confundido, realmente no hacía mucho, en ese estado tenía que estar casi siempre acompañado, incluso tenía que dejar que Malleus lo alimentara porque le era complicado comer por sí mismo.

-Aún así necesitas descansar temprano, no quiero que te estreses más, debes estar muy estresado ya.

-Si quieres que me desestrese deberías dejar que te bese… -Dijo haciendo un adorable puchero, haciendo referencia que Vil no dejó que lo besara tanto como quería cuando venía del trabajo hace unas horas, Neige decía que era injusto no poder besarlo cuando quisiera, pero Vil le recordó que se veía extraño el que se besaran de esa forma y menos frente a Malleus.

-Lo que ordenes. -Vil se volvió a inclinar y tomó en sus manos a Neige para llenarlo de besos, lo besó cortamente en el cuello,repetidas veces, aspirando su aroma a avena que tenía de su reciente baño. Bajó y lo besó en el vientre, sintiendo justo los movimientos de su hijo, fue algo indescriptible para Vil, era algo que era imposible para él describir con palabras, estaba tan feliz de ya casi poder tener a su hijo en brazos, era tan dulce poder tener a Neige en sus manos, pensó Vil que era un sueño tan maravilloso, sus ojos brillaban de la alegría y se resistió a llorar. 

Neige rió levemente y suspiró cariñosamente.

Vil volvió a subir y le dio besos en las mejillas, sus pequeños cabellos le hacían cosquillas en los labios y en la nariz. Toda esta ternura se vio interrumpida por un jadeo inquietante, Vil se separó al instante de golpe y vio a Neige con los ojos apretados y temblando.

-¿¡Neige!? ¿¡Qué te ocurre!? ¿¡Estás bien!? -Vil se levantó de inmediato mientras veía alarmado a esposo, parecía que tenía mucho dolor, pero era extraño, el embarazo mágico no dolía.

-V-vii-kun, creo que… Y-ya va a nacer… -Dijo Neige desesperado, estaba cansado, le dolía la espalda, tenía sueño, tantas cosas que lo aquejaban en ese momento, pero lo que más le dolía era el dolor causa por el estrés, no era que esto afectara al bebé en primer lugar, pero sí afectaba a Neige, la incertidumbre de todo le dolía, el no saber cómo actuar pese a estarlo practicando durante mucho tiempo. Todo esto le dolía muchísimo y le daban ganas de llorar.

Vil se quedó pasmado por un momento hasta que se movió rápidamente a acostar a Neige en su cama y taparlo con una sábana. 

Lo vio horrorizado y empezó a tratar de calmarlo con caricias tenues.

El libro decía que se debía calmar y poner en completo relajo a quien estuviera cargando al hijo para que después de eso pudiera dar a luz.

Vil se sentó frente a Neige en cama y trató de darle masajes en su vientre, se sentía su bebé cada vez más inquieto así que Vil trató de calmar a su esposo, por él y por su hijo.

-Neige, debes calmarte, si no te calmas no podrás dar a luz, ¿recuerdas lo que dice el libro?

Esto lejos de calmar a Neige, lo asustó  más, negó con su cabeza mientras lloraba.

-¡N-no quiero que nada le pase! ¡Pero no puedo calmarme! ¡Tengo miedo!

Vil lo abrazó asustándose también él pero priorizó a su esposo.

-No, no va a pasar nada, solo piensa en nosotros cuando tengamos a nuestro Hana, piensa en lo feliz que seremos, respira y trata de visualizarlo, te prometo que todo estará bien. Sólo trata de imitarme. -Decía tranquilo mientras hacía una respiración calmada como ejemplo a lo que Neige tenía que hacer, con una expresión serena y aún acariciando a Neige de una forma tanto suave como amorosa.

Neige trató de respirar hondo y despacio luego de abrir los ojos y ver a su tierno esposo tratando de ayudarlo, estaba tan preocupado y agitado que al principio se le dificultó mucho, pero gracias a la compañía de Vil y sus dulces y constantes palabras de bienestar, poco a poco logró calmarse.

Cerrando los ojos empezó a respirar suavemente y relajó sus músculos, al igual que sus ojos, sus párpados se relajaron y después de un tiempo, de su vientre salieron corrientes delgadas y doradas, como polvos elevándose en el aire, hicieron un remolino encima de ambos, era precioso, Vil sintió llorar, se alejó de Neige para poder dejar que ese remolino fantástico se acercaba a él y terminaba en sus brazos, Vil extendió las manos para finalmente ver cómo se acumulaba el fino polvo de y se veía cada vez más brillante. 

En un abrir y cerrar de ojos, sintió un peso que cada vez era mayor, y allí fue cuando lo supo: su hijo por fin nacía, aún no podía verlo, pues había muchísima luz, no se escuchaba nada, pero podía quizás escuchar ángeles cantando, ese tan sublime momento era el mejor momento en sus más de cien años casado. 

Neige sentía, por su parte, como si perdiera peso, estaba volviendo a su forma de murciélago normal.

En unos cuantos momentos, Vil pudo verlo por fin, acompañado de llantos ruidosos, era tan hermoso, su piel pálida y su cabello rubio, rogando por un abrazo de sus padres, Vil sonrió  con lágrimas en los ojos y se acercó a su bebé a su rostro mientras le besaba la frente. 

-Bienvenido, Hana. Como has venido a hacer que nuestras vidas florezcan, este es el nombre que más mereces. Esta es tu familia, el nido donde crecerás, permítenos amarte.

Hana no dejó de llorar, pero esos llantos eran fuente de vida, sus primeros momentos en el mundo, Neige quedó en su mismo lugar, como muerto, pero luego de descansar un poco y que la luz se fuera, el pelinegro, en su forma de vampiro, por fin, abrió los ojos y lo vio, su hermoso bebé en manos de su amado, brotaron lágrimas sin control pero no le era muy cómodo levantarse hasta allá, así que tan pronto Vil vio que su esposo, se había levantado, se acercó más a él y le entregó a Hana, Neige lo aceptó con todo el amor del mundo y lo vio, para acariciar su mejilla suave. 

-Eres tan hermoso… -Neige sonrió más y le dio una beso en la mejilla, repetidas veces, sin importarle que llorara, aunque, después de oler a sus dos padres juntos, él se calmó un poco más. 

Vil se retiró de la cama y buscó rápidamente una toalla pequeña para poder cubrirlo, cuando eso pudieron cubrirlo, Vil se acercó a Neige y le dio un beso, después de seis meses, pudieron besarse adecuadamente, luego de eso volvieron a mirar a Hana y ambos lo abrazaron con toda la dulzura del mundo. 

El cuarto había sido testigo de tan hermoso nacimiento, había salido todo como no lo esperaban, pues ellos (y especialmente Neige) esperaban que su nacimiento fuera de día y en unos cuantos días más adelante, en presencia de Riddle, que era su doctor, sin embargo todo se adelantó, no era tan sorpresivo para los esposos, pues en el libro decía que podía ser más o menos tarde, fuese como fuese, ambos estaban felices y disfrutando de tener a su nuevo integrante para abrazarlo y cuidarlo.

Vil se encantaría de llamar a Riddle para que verificara todo, pero primero, los abrazó a ambos mientras Neige le cantaba y lo acariciaba para que dejara de llorar.

Había mucho que pensar y qué hacer, pero era lo que ellos habían querido y lo que más deseaban.

Notes:

Gracias por leer ♥

Notes:

Gracias por leerme ahdagd y gracias a Ginian ♥ x ayudarme a hacer la sinopsis ♥