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Lo primero que pensó Nicole cuando abrió los ojos fue en preguntar quién había apagado la luz. Todo a su alrededor estaba oscuro pero podía oír gemidos lejanos, como si su cabeza estuviera hundida bajo el agua. Lo segundo que pensó fue que su boca se sentía extraña. Estaba reseca, como si se hubiese tragado un vaso de arena en vez de un vaso de agua y fue el agua lo que ella pedía en su estado semi inconsciente. Intentó moverse pero el colchón duro e incómodo que tenía bajo su espalda se lo impidió. Le dolía todo el cuerpo.
Ella no podía recordar por qué le dolía, sólo sabía que el dolor intenso que estaba sintiendo le dificultaba pensar más.
Sin embargo algo en su cabeza le decía que tenía que permanecer alerta. Entonces lo intentó de nuevo, mover su mano derecha. Un nuevo dolor recorrió su extremidad y decidió que no podía seguir moviéndola. Se dejó descansar por unos minutos e intentó de nuevo mover sus extremidades superiores. Su mano izquierda estaba afortunadamente libre, pero se sentía pesada. Se dio cuenta que podía moverla sin sentir tanto dolor y consiguió averiguar que estaba rodeada de piedras pesadas y tierra. Hizo lo que pudo para mover las piedras que le cubrían parte del rostro y consiguió al menos quitarse las más pequeñas. Todavía no podía ver, pero sí oler a su alrededor y apestaba. Un olor metálico y agudo asaltó sus sentidos y cuando sintió algo pegajoso correr por el lado del rostro donde una piedra la había golpeado, se dio cuenta que ese olor empalagoso era sangre. Su sangre.
- Perfecto - murmuró con un dejo de sarcasmo - Simplemente perfecto.
Estaba asustada de saberse herida, pero se concentró una vez más en su precario entorno. Sabía que todo el dolor que sentía estaba directamente relacionado con su cabeza, su torso y sus piernas... que no sentía...
Ella no podía sentir nada de la cintura para abajo y eso fue una tremenda señal de alarma en su cabeza embotada, pero una vez más luchó por concentrarse.
Debía recordar. Nicole necesitaba saber qué había sucedido antes de que todo su mundo se volviera rocoso y oscuro. Forzó su mente a pensar y recordó que tenía una marca en su pecho, a la altura del corazón. Era la marca real de las hermanas Earp, las monarcas del reino de Purgatory donde ella vivía. Recordó haber conseguido dicha marca la noche antes del torneo especial que elegiría a los futuros consortes de ambas princesas; Wynonna y Waverly Earp. Su pequeño rayo de sol, su ángel.
Su princesa Waverly.
- ¡Oh mi Dios, princesa! - Nicole lo había recordado todo. No estaba sola antes del derrumbe y recordó que su ángel estaba con ella. Podía estar herida y su hermana también. Los príncipes. Su hermano - ¡Dolls!
La joven pelirroja gritó y trató de salir de su ataúd de piedras pero no había caso. Ella no podía moverse. Nicole sólo podía gritar con voz ronca y rezar para que alguien la escuchara. Necesitaba liberarse para salvar a las princesas y ayudar a su hermano.
Lo que Nicole no sabía era que su hermano estaba en una situación muy similar a la de ella cuando abrió los ojos. Todo su cuerpo también dolía de estar atrapado bajo la montaña de rocas y él esperaba que su hermana y las princesas Earp estuvieran bien. A diferencia de Nicole, al menos Dolls podía mover las piernas pero no su torso ni sus brazos. La cabeza le dolía mucho y estaba muy angustiado porque una de las rocas estaba presionando muy fuerte el costado derecho de su cara, volviéndolo completamente ciego de su ojo derecho.
Sin que los hermanos de crianza lo supieran, las hermanas Earp y los príncipes estaban relativamente ilesos. Los chicos no habían sufrido ningún rasguño pero las princesas no tuvieron la misma suerte.
Aunque estaban libres de la montaña de rocas, no se liberaron de un brazo magullado y un tobillo esguinzado. La princesa Waverly tenía el brazo magullado porque fue el brazo del que se aferró Nicole para salvarla del desastre. Todo lo que recuerda luego del pequeño terremoto fue un grito de la chica más alta, que la obligó a bajar de CJ y la agarró por el brazo izquierdo justo a tiempo cuando parte de la montaña frente a ellos se derrumbó. El Oldenburg marrón rojizo había corrido asustado por un momento pero nunca dejó a Waverly. Se mantuvo a su lado hasta que la joven había conseguido estabilizarse al mismo tiempo que llamaba a su hermana en voz alta con expresión asustada. Pero al primero que vio fue a Champ, de pie cerca de su mustang blanco, le preguntó si estaba bien y ella asintió.
Cuando se recuperó y pudo moverse se dio cuenta que le dolía el brazo, pero prefirió obviar sus molestias para enfocarse en su hermana.
La encontró sentada sobre una roca con el pie en alto. Estaba luchado contra el príncipe Perry que intentaba su mejor esfuerzo para tranquilizarla asegurándole que Waverly estaba bien.
- ¡No me digas que está bien si yo no puedo verla, Perry! - ella espetó con ferocidad intentando alejarse de los cuidados de su amigo, su pie izquierdo la estaba matando, pero era peor para ella no saber de su hermana pequeña. En cuanto al príncipe Perry, él tampoco resultó dañado con el derrumbe. Todo ello gracias a que fueron los primeros en salir de la cueva. Cuando vio a la princesa Wynonna se apresuró a ayudarla pero ella sólo quería saber de Waverly. Vio al príncipe Hardy y él le dijo que se encargaría de encontrarla. Cuando lo hizo ayudó a la princesa Waverly hasta que estuvo seguro de que estaría bien y volvió a montarse en su Mustang.
Perry trató de explicarle eso a su amiga, pero la terca monarca no estaba convencida y no lo estaría mientras no viera a su hermana sana y salva con sus propios ojos.
Cuando volvió a insistir en lo mismo vio a Waverly acercarse a ella, presionando su brazo herido con su mano ilesa.
- Oh Dios mío, baby girl - Wynonna llamó a su hermana en tono suave preocupada por verla herida pero muy aliviada de verla entera - Estás a salvo.
Las hermanas se abrazaron por un momento encontrando consuelo de tenerse entre ambas. No pasó mucho tiempo más para descubrir que faltaban dos integrantes del grupo y cuando ellas se dieron cuenta que podían estar atrapados bajo la montaña de rocas, Wynonna tampoco se demoró en pedir ayuda. Se fijó en el príncipe Hardy.
- Tu experiencia con el caballo lo hará más fácil, Hardy - la princesa espetó - Eres más rápido que todos nosotros juntos chico, así que tú te encargarás de ir a pedir ayuda. Trae a Sir Holliday y avísale lo que ha ocurrido. Dile que traiga a las hermanas Perley, al Capitán Nedley y una cuadrilla de soldados para que nos ayuden - estando precariamente de pie ella lo obligó a acercarse y lo agarró del perchero de su loriga - Y no tardes, ¿Me has entendido? No huyas como los cobardes, Champ o Dios me ayude y-
- Lo haré Wynonna - el joven real asintió con seriedad a pesar de sus pocas luces - Volveré con ayuda, no te preocupes.
El príncipe de la casa James salió del lugar a todo galope perdiéndose rápidamente entre los árboles más allá de las montañas.
Entre tanto, Wynonna, Waverly y el príncipe Perry hacían todo lo que podían para quitar las rocas que cubrían los cuerpos de los hermanos de St. Jude. Supieron dónde buscar cuando oyeron gemidos en la base de la montaña.
El trabajo de remover roca por roca con las manos desnudas fue un trabajo tedioso y agotador. No estaban más cerca de liberar a los chicos pero al menos se aseguraron de avanzar un poco con el despeje hasta que llegara la ayuda.
Las chicas se concentraron en llamar a los chicos atrapados y con un suspiro de alivio se dieron cuenta que estaban conscientes.
- La ayuda viene en camino, Nicole - Waverly expresó en voz alta donde se suponía que venía la voz de la chica pelirroja - Aguanta ahí un poco más, ¿Vale? E intenta no dormirte. Quédate conmigo por favor, no te vayas.
Bajo las rocas, Nicole había intentado decirle a su ángel que no se iría a ninguna parte, pero el cansancio en sus huesos rotos sólo hizo que consiguiera gemir en voz alta.
Sin embargo ella aguantaría. Ella estaba dispuesta a obedecer cada una de las órdenes de su princesa y peleó tercamente contra el sueño que le inundaba los poros. Sabía que la ayuda estaba en camino y tener a su ángel diciéndole que estaría a su lado sin importar nada, le daba la fuerza necesaria para seguir resistiendo.
Lo mismo ocurría entre la princesa Wynonna y Xavier. Siendo como era la monarca, las órdenes de la joven fueron más violentas que las de su hermana pero ella le pedía a lo mismo al joven huérfano. Seguir resistiendo y permanecer alerta.
- Si das por vencido ese culo tuyo Xavier Dolls, voy a matarte yo misma - ella espetó con agresividad al mismo tiempo que intentaba seguir liberando las rocas del cuerpo de su pretendiente. Si pie le dolía pero ella no le hizo caso al dolor. Sólo recordó a Dolls antes del derrumbe que la había obligado a bajarse del caballo y él mismo intentó alejarla de las rocas que caían empujándola de manera un poco brusca fuera del camino.
Aquel empujón había lastimado su tobillo, pero en ese momento estaba más preocupada de su hermana que sus dolencias físicas y ahora que sabía que ella estaba bien, su prioridad era salvar el trasero de su futuro consorte.
Dolls por su parte, estaba luchando. Sabía que su princesa estaba a salvo y eso lo tranquilizaba pero él todavía no sabía nada de su hermana.
Como Nicole, él también obedecería todas las órdenes de su monarca y estaba decidido a seguir luchando para no dormirse aunque el cansancio ya lo estaba asfixiando peor que las rocas que lo mantenían abajo.
Cuando todos los involucrados creyeron que habían pasado horas, apareció la ayuda. El príncipe Hardy había llegado de vuelta con la comitiva de rescate encabezada por Sir Holliday y el capitán Nedley. Las gemelas Perley seguían detrás en sus propios caballos y una cuadrilla de veinte soldados cerraba el grupo con un carruaje real para los príncipes y las princesas y ocho soldados cargaban con un par de camillas que llevaría a los lesionados con seguridad de regreso a palacio.
Sir Holliday fue el primero en asegurarse que las princesa Waverly y Wynonna estuvieran bien.
- El príncipe Hardy nos avisó del accidente - él mencionó con preocupación y miró a las hermanas con una sonrisa - Me alegro que ambas estén bien, sus altezas.
- Gracias Doc - Wynonna mencionó con una leve sonrisa que borró cuando la urgencia de la situación llegó a ella - Pero no debemos preocuparnos por eso ahora. Los chicos, Nicole y Xavier están atrapados bajo todas estas rocas y están heridos. Tienen que sacarlos de ahí ahora mismo Doc, por favor....
El soldado entrenador de la guardia asintió y explicó al capitán Nedley lo que ocurría, éste se dio cuenta que era grave y que estaban muy cortos de tiempo. Llamó a la cuadrilla de soldados ordenándoles seguir despejando el desastre y la guardia real obedeció de inmediato.
Mientras el sitio del derrumbe estaba siendo despejado, Sir Holliday pidió a las gemelas Perley atender las heridas de las princesas. Mattie se hizo cargo de la herida de Waverly y Gretta hizo lo mismo con la de Wynonna. Ambas hermanas llevaban consigo sus bolsos de sanadora así que no tardaron nada en remendar las heridas de las jóvenes monarcas.
Al final, la princesa Wynonna lucía un gran vendaje en el tobillo derecho y había tenido que asistirse con un par de muletas de madera para caminar porque Gretta le había prohibido apoyar la pierna herida en el suelo.
Doc había intentado convencerla que descansara en el carruaje pero ella se negó.
- Yo no me voy de aquí sin ver a Dolls - ella espetó con determinación y al hombre de armas no le quedó más que suspirar ante la terquedad demostrada por su monarca.
La princesa Waverly en tanto, también lucía un vendaje en su brazo izquierdo que Mattie había tenido que sostener con un pañuelo que rodeaba el cuello de la princesa. Ella debía evitar mover su extremidad lastimada y el pañuelo servía como soporte para dicho propósito.
La cuadrilla de soldados seguía trabajando a marcha forzada y en poco tiempo habían liberado más de la mitad de las rocas que cubrían a los hermanos. Un par de horas más tarde estaban completamente libres y por fin podían ver y respirar de nuevo pero no moverse.
La primera cosa que salió de sus bocas cuando pudieron comunicarse fueron los nombres de las princesas. Nicole llamando a la princesa Waverly y Xavier llamando a la princesa Wynonna.
Ellas no tardaron en acercarse a los hermanos heridos y trataron de sonreírles a pesar de que ambas estaban a punto de estallar en llanto. Las heridas de los chicos eran visibles y horribles, pero ellas hicieron todo lo posible por asegurarse de que estuvieran tranquilos.
- Princesita Waverly... - la voz Nicole sonó rota pero miraba a su ángel con adoración a pesar de su sufrimiento - Me alegro mucho de que este a salvo- yo....
- Shhh no hables ahora Nicole - la morena acarició el rostro sano de la pelirroja con suavidad y miedo de lastimarla - Yo estoy bien porque tú me has salvado, Nicole - le sonrió con los ojos llenos de lágrimas - Eres mi héroe.
- Y usted es mi ángel - Nicole no pudo evitar sonreír pero luego arrugó su cara cuando el dolor la atacó. - Oh Dios.... Gimió en voz alta y Mattie se acercó a ellas para evaluar las heridas de la pelirroja. Se dio cuenta que no podría hacerlo en un lugar como ese, necesitaban volver a palacio ya mismo.
- Sus heridas son muy graves su alteza - la morena de ojos oscuros informó con pesadumbre - Tenemos que irnos pronto de aquí, lo más rápido posible.
Waverly asintió alentando a Nicole a no dormirse mientras Wynonna hacía lo mismo con Dolls.
- Mantente despierto Xavier - ella le ordenó con la voz quebrada pero decidida - No te duermas por nada del mundo, ¿me has oído? No te dejaré solo. Y tu hermana se pondrá bien.
- Como usted mande... - el joven respondió en un susurro agotado - Su alteza....
Un grupo de soldados se hizo cargo de trasladar a los heridos en las camillas. Las aseguraron mientras otros se encargaban de despejar uno de los asientos del carruaje para instalar en ellos ambas camillas. El carruaje que había llegado con la comitiva era más grande y más largo que el resto de los carruajes de palacio y era perfecto para mantener a los heridos en buenas condiciones para el viaje de vuelta.
Las hermanas Earp decidieron viajar con ellos en mismo carruaje sentándose en el asiento que quedaba libre. Wynonna se vio obligada a mantener su pie herido en el aire así que también tuvo descansar dicho pie sobre un pequeño taburete de terciopelo rojo. Los príncipes Perry y Hardy siguieron al carruaje en sus propios caballos y Sir Holliday junto al Capitán Nedley y la cuadrilla de soldados cerraba a la comitiva, todos montados a caballo.
El viaje de vuelta a palacio fue misericordiosamente rápido y cuando la comitiva llegó, fue recibida por los condes McCready que estaban muy angustiados por la falta de noticias. Cuando vieron que sus sobrinas habían regresado heridas quisieron saber lo que había ocurrido pero ellas sólo tenían cabeza para pensar en los hermanos de St. Jude.
- Sé que están preocupados por nosotras pero estamos bien - Waverly accedió a calmar a sus tíos - Estamos un poco magulladas y la historia detrás de ello es larga pero ahora nuestra prioridad son Nicole y Xavier, ellos nos rescataron. - ella les explicó con tono de pesar - Y han resultado muy lastimados. Tenemos que ir con ellos... les prometimos....
- Vayan - el conde Curtis asintió y les aseguró que entendía - Hagan lo que tengan que hacer, chicas.
Las hermanas asintieron de vuelta y siguieron al grupo que cargaba a los chicos heridos hasta la sala común de la enfermería.
Las gemelas Perley se hicieron cargo de ellos de manera inmediata pero pidieron a las chicas que esperaran afuera.
- No sabemos con exactitud la magnitud de todas sus heridas y necesitamos concentración, sus altezas - Mattie explicó con seriedad - Les avisaremos cuando puedan regresan y podrán quedarse junto a ellos el tiempo que quieran, pero por mientras....
- Está bien - Wynonna asintió y Waverly tuvo aceptar a regañadientes - Pero Mattie - ella pidió con severidad - Sálvenlos. Cueste lo que cueste. A los dos... por favor.
Mattie se quedó mirando a su monarca con intención sabiendo que no era broma. Ella sabía que la princesa tenía sentimientos por el paciente de su hermana y no tenía que mirar a la princesa Waverly para saber que la chica también tenía sentimientos muy profundos por su paciente pelirroja. Ella lo había sabido desde la primera vez que notó a la pequeña princesa tan angustiada cuando vio a la joven pelirroja en la sala de la enfermería después del torneo de esgrima.
- Lo haremos majestad - ella se fijó en Waverly - Todo lo que sea necesario para los dos. Con vuestro permiso.
Las hermanas vieron a la sanadora principal encerrarse en la enfermería y no les quedó más remedio que esperar en una pequeña sala fuera del pabellón que asistía de cuarto de descanso para gemelas Perley.
Ambas chicas estaban cansadas y no entendían lo que había ocurrido. Desde que se enteraron en qué consistiría el torneo sorpresa nunca creyeron que se verían envueltas en tamaño desastre.
- Cuando tío Curtis "nos secuestró" nunca pensé que llegaríamos a esto - Waverly suspiró con cansancio observando que su ropa cómoda estaba hecha un desastre. - ¿Qué sucedió Wynonna? ¿Ese fue un derrumbe natural o fue provocado?
- No lo sé baby girl - la chica negó con la cabeza. - Bien pudo ser la naturaleza pero nunca ha existido nada cerca de la montaña que hiciera que se derrumbara. No ha habido lluvias por lo tanto no deberían existir deslizamientos de tierra, no ha habido nada que hiciera suponer un derrumbe excepto por el temblor que se sintió antes. Todo esto me huele a trampa Waverly y sólo puedo pensar en un par de personas que ya no están, a menos... - ella se quedó callada al mismo tiempo que miraba un cuadro de caballos colgado de la pared de piedra. El palacio completo estaba hecho de esa construcción y cuando vio la imagen de un caballo cerca de un acantilado algo hizo clic en su cabeza.
- Champ - ella miró a su hermana con expresión furiosa y todo su cuerpo temblaba con energía nerviosa contenida. Se agarró de las muletas y cojeó hasta donde creyó que encontraría al pomposo príncipe descansando de su viaje. La sala de la corte del primer piso. - ¡Champ Hardy James arrastra tu culo hasta aquí inmediatamente!
- ¿Champ? - Waverly siguió a su hermana sin comprender nada de lo que decía - ¿Qué tiene que ver Champ con-?
- Larga historia Waves - Wynonna respondió agotada por moverse con las muletas - Pero si esos idiotas de Tucker y Jonas tienen que ver algo con todo esto, estoy segura que el descerebrado de Champ también sabe más de lo que aparenta. Vamos baby girl, tenemos una rata grande y gorda que cazar y no nos queda tiempo. Apresúrate.
Waverly puso los ojos en blanco a las órdenes de su hermana pero no tuvo más remedio que seguirla. Si Wynonna tenía razón y Champ también estaba involucrado en tal aberración, ni siquiera Dios lo salvaría de su furia.
