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Me Odias, Me Amas

Summary:

Choi Seungcheol creía firmemente que siempre viviría en Daegu, idea que no le molestaba en absoluto pues todo lo que amaba estaba en esa ciudad. Por ello cuando su madre le comunica que deben mudarse y por tanto dejar todo atrás, él siente que su vida está dando un giro de 360° grados al cambiar de ciudad.

Aunque, en realidad, parece que él llega a su nueva ciudad a dar un cambio drástico a la vida de muchas personas dentro de ella. Pero sobre todo Seungcheol modificará la forma de pensar de un pequeño chico de cabello rosa, el cual lleva consigo muchas heridas del pasado, y quién parece no recibirlo muy bien su primer día de clases.

¿Qué le espera a estas dos personas en Seúl? ¿Será amor o odio?

Notes:

Hola, si has comenzado a leer esta historia te tengo que decir es bastante larga. Pero siempre escribo este mensaje para decirles que llegará a su fin. No importa que pase, tendrá definitivamente un final.

Muchas gracias por acompañarme en este largo camino. Los amo.

PD: La copia total o parcial de esta obra esta estrictamente prohibidas. De la misma forma las adaptaciones. Si observan esto por favor, avisarme.

Chapter 1: Primeras Impresiones

Chapter Text

Choi Seungcheol vivía una vida maravillosa en Daegu, la cual podría relatarle a cualquier persona si le preguntaba sobre ella. Y aunque no le preguntaran el gustaba de contar de ella, porque para él todo era adecuado dentro de su pequeño círculo. Y, si describía su vida, debía mencionar primero a sus grandes amigos, muchos de ellos compañeros desde primaria, con los cuales se graduaría ese año. Después, sin presumir, el gran amor que recibía por toda la escuela al ser el capitán del equipo de básquetbol que los llevaría a las regionales, lo hacía sentir como alguien de confianza. Y por último, tenía a su novia, quien siempre estaba a su lado y parecía amarlo más que nadie.

Todo era perfecto en su vida. Perfecto. Menos su hermano, Jin.

Su hermano mayor era un problema a gran escala, siempre lo había sido en realidad, pero en los últimos tiempos parecía haber deseado subir su nivel a grados estratosféricos. Seungcheol amaba a su hermano, sin embargo se preguntaba muchas veces las razones del actuar de Jin, porque su madre y él no parecían ser de ninguna forma tener esas actitudes preguntándose de dónde las había heredado. Y, aunque Jin y Seungcheol eran prácticamente idénticos, su manera de ser los hacía completamente diferentes el uno del otro.

Choi Jin era ese tipo de persona que se la pasaba acosando a otros chicos menores que él,  una especie de pandillero con una banda y todo lo demás. Y por culpa de esa pandilla había terminado en una comisaria siendo acusado de robo, ya que les quito dinero a unos estudiantes de preparatoria. Por supuesto, si deseabas decir algo de Jin es que al menos no atacaba a los muchachos de la preparatoria de su hermano. Aunque esto no era una buena acción del todo pues Seungcheol le había prohibido atacar a cualquier alumno perteneciente a su escuela y, a pesar, que había tratado de persuadirlo para dejar sus malas manías, Jin no lo hizo.

Por esta razón, bajo todos los hechos transcurridos, su madre, muy sabiamente, había decido que lo mejor era alejar a su hermano de todo ese ambiente. De esta forma decidió que lo mejor era trasladarse a Seúl, dónde vivía su hermana y tía de los menores. La tía de Seungcheol era una mujer adinerada que vivía con su primo en el centro de Seúl, ella muy amablemente había ofrecido su casa para que vivieran con ellos al momento que se trasladarán, evitando el engorroso problema de buscar otra residencia.

Sin embargo, cuando Seungcheol escucho que su madre quería transferirlo de escuela y aún peor de ciudad, en el mejor momento de su vida, se derrumbó. No quería, no lo creía justo, no por su hermano que solo causaba problemas. Pero la decisión estaba tomada y él sería transferido a la preparatoria SVT esa misma semana.

—Puedo quedarme en Daegu con.. —Seungcheol trató de persuadir a su madre cuando la vio guardando un par de cosas de la estancia, en donde aún residían.

—No te quedarás aquí, Cheolie —habló de forma suave su madre—. Te necesito conmigo allá y no te quiero dejar solo, compréndeme..

La forma lastimera en como su madre le pidió se quedará a su lado, fue aquella que determino las acciones de Seungcheol. Él entendía que su madre se sintiera sola en esa lucha silenciosa que llevaba contra Jin, y ahora más que nunca deseaba el apoyo de aunque sea una persona, y esa persona era su hijo menor. Aquel chico con el que mejor se entendía, su niño grande, su Seungcheol. Porque Seungcheol maduro mucho para su edad por las circunstancias sucedidas en su casa y porque su hermano no era precisamente el ejemplo de hermano mayor, aunque el de largas pestañas muchas veces tenía ciertas actitudes que hacían pensar tenía menos de su edad real.

Así, cuando todos asimilaron que ir a Seúl era una idea inminente, alistaron sus cosas por propia voluntad para ir a la estación de buses y alejarse de la hermosa Daegu. Aquel día de primavera Seungcheol se iría de Daegu, su lugar de nacimiento,  y casi la mitad de la escuela había venido a despedirse de él, entre ellos sus amigos más cercanos y su novia. Quienes aún no creían la noticia de la transferencia de Seungcheol a otra escuela, pero cuando lo vieron con una maleta en sus manos la verdad los golpeo en las caras

— Cheol, ¿en verdad tienes que irte? —su pequeña novia lo tomo del brazo y sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Lo siento mucho, Yeri. Pero me tengo que ir —Seungcheol observó tristemente a la menuda chica—. Estaremos en contacto, pequeña.

Ambos se dieron un fuerte abrazo, tratando de transmitirse todos sus sentimientos. Aunque, como casi siempre, Seungcheol sentía que los sentimientos de la menor sobrepasaban a los suyos propios. Haciéndolo sentir culpable por el hecho que no podía corresponder de la misma intensa forma a Yeri, y deseo en su corazón que su tiempo separados no hiciera su corazón más duro a sus sentimientos por la chica. 

En ese instante, cuando sus brazos dejaron de rodear a la menor, Seungcheol paso a despedirse de cada uno de sus amigos. Todos los miraban con muecas semejantes a sonrisas, las cuales no llegaban en su totalidad a sus ojos, demostrando con ello el gran pesar que sentían al dejarlo ir. Y, sobre todo, noto la expresión de Shownu, su mejor amigo, quien estaba claramente descompuesto por la repentina noticia de su ida y todo lo sucedido en menos de una semana.

—Lo haremos excelente en la regionales, en tu honor amigo mío —le dio la mano con ojos que reflejaban tristeza, Shownu, el cual fue declarado el nuevo capitán del equipo.

—Lo sé, son excelentes —Seungcheol le dio un fuerte apretón de manos y lo abrazó con su brazo libre.

Shownu ejerció presión en el brazo que rodeo los hombros de Seungcheol, y el de larga pestañas logró identificar el dolor de su amigo con ese pequeño gesto. Porque Shownu no era mucho del tipo de hombre que se echará a llorar, guardaba sus sentimientos hasta que estos explotaran. Pero Seungcheol entendió que quizás en esta ocasión había tomado esa decisión porque los muchachos estaban en ese lugar y desde ahora tendría el papel del mayor y más fuerte, un peso que recaía siempre sobre los hombros de los líderes.

—No será lo mismo sin ti —otro de sus compañeros de equipo se le acercó para darle la mano y disimular, muy mal, que no estaba llorando.

—Para mí tampoco será lo mismo sin ustedes —trató de reconfortarlo.

Seungcheol sonrió a todos ese día en la estación, dio abrazos y palabras de aliento. Se preocupó por la buena salud de todos y prometió mantenerse en contacto con todos los que logrará. Porque esa era su única forma de decirles que no estaría tan lejos, que a pesar de la distancia todo seguían siendo parte importante de su vida, sin importar las nuevas circunstancias. Y es que de esa forma era Seungcheol, una persona que se preocupaba mucho por los demás desde el fondo de su corazón, aunque es bastante despistado en muchos temas, pero aun así Shownu a veces tenía un profundo miedo sobre como ese corazón podría ser usado en contra de su amigo.

En el momento que el bus empezó a moverse, algunos alumnos lloraban al verlo irse y gritaron su nombre diciendo que lo recibirían con una gran fiesta a su regreso. Jin, en un asiento atrás de Seungcheol, solo rodó los ojos por el absurdo show, que según él estaban dando esos chicos, y en cambio, su madre se sintió profundamente conmovida por las muestras de afecto. Sin embargo, lo único que Seungcheol logró notar ese día por la ventana es como el bus desde la estación de Daegu avanzaba lentamente llevándolo hasta su nueva vida.


Kim Jihoon, era un chico sencillo. No tenía gustos refinados, ni banales. El más bajo era más bien del tipo que gustaban de un buen día en una biblioteca o en su estudio componiendo música, todo acompañado por algún dulce o una taza de café. Y, según él, solo necesitaba esas cosas, además de su familia, para ser completamente feliz.

Aunque si bien Jihoon era muy sencillo, su vida no fue precisamente un reflejo de la tranquilidad y de pasar desapercibido. Jihoon era hijo del famoso cantante Kim Junsu, CEO de una compañía de entretenimiento y dueño de varios discos platino, por eso casi toda su vida de niño estuvo rodeada de paparazzi. Hasta cierto día, cuando su padre lo alejo del medio y cuido celosamente su vida privada, por razones que aún dañan a Jihoon y a su familia. Razones que siguen manteniendo ocultas de todas las persona que no pertenezcan a su círculo privado, porque aquello sufrido por ellos es algo que no se debe conocer.

En la actualidad, nadie sabía de quien era hijo. Y, a pesar que estaba muy orgulloso de su padre y sus logros, era lo mejor para él que nadie estuviera al tanto de su verdadera identidad. Las cámaras, los micrófonos y los netizens era algo que deseaba evitar en lo que le restará de vida, o al menos por el momento tenía ese pensamiento fijo en su mente. De una forma tan marcada que creía poco probable su opinión cambiaría algún día por propia voluntad.

En el transcurso de los hechos que rodearon a su familia y su regreso a Seúl, su padre en busca que Jihoon ocupará su mente en algo le había dicho que era muy importante estudiar.  Y Woozi, como le decían de cariño las personas cercanas a él, había tomado el consejo a rajatabla desde que llegaron nuevamente a la capital. Tanto así que había sido el primer puesto de su escuela desde la primaria, siendo considerado un nerd o ratón de biblioteca por sus compañeros de escuela. Aunque mucho otros consideraban al pequeño chico de tercer año como una especie de genio, sorprendiéndose por el sin fin de habilidades que seguía y seguiría demostrando.

—Woozi, apúrate — gritaba su primo Mingyu—. No es mi culpa que te demores tanto en levantarte.

Jihoon venía con el ceño fruncido mientras bajaba las escaleras perezosamente. Y, es que si bien tenía muchas habilidades igual era su número de defectos. Aunque no necesariamente deberían considerarse de esa forma porque todos nacemos con una serie de virtudes y la vitalidad a tempranas horas de la mañana, no era una virtud que se le había otorgado a Jihoon.

—Ya párale de gritar, Min. No seas escandaloso—lo regaño.


Y ahí estaba otra parte de Jihoon, su fuerte carácter. Jihoon no era precisamente el chico más tranquilo del mundo, tenía un carácter de los mil demonios, poca paciencia y muy exigente. Muchos de sus compañeros de escuela lo habían nombrado como un demonio, en tantas ocasiones que Jihoon pensaba si obtuviera un centavo por cada persona que lo había llamado de esa forma, ya tendría amasada una gran fortuna.

—Que te vaya bien en el colegio, hijo —su padre estaba saliendo de la cocina.


—Muchas gracias, papá —Jihoon le sonrió.

El más bajo se acercó a su padre y lo abrazo, recibiendo un abrazo muy fuerte de regreso. Junsu coloco su cabeza sobre la de su hijo, sintiendo que mientras Jihoon este a su alcance todo estaría bien, porque mientras más cerca estuviera lograría protegerlo de cualquier fantasma del pasado. Porque aunque habían pasado demasiados años, Junsu aún tenía un profundo miedo atenazando su corazón.

El moreno observó la escena muy enternecido, pero en el instante que miró su reloj de mano se alarmo. Dio un pequeño brinco en su lugar, dio dos grandes zancadas hasta su primo agarrándolo de la mano, y separándolo de los brazos de su tío, de quien se despidió con una mano antes de salir corriendo de la mansión arrastrando a Jihoon hasta la salida. La pequeña carrera hasta la entrada externa no fue tan sencilla, les abrieron las grandes rejas y ambos miraron a ambos lados en casi un auto pasaba para llevarlos.

—Si en la preparatoria vieran esa parte de ti creerían que eres una ternura —Mingyu alzó frenéticamente la mano para llamar la atención de un taxi.

—¿Qué parte? —Jihoon hizo un puchero mientras fruncía el entrecejo.

—Cómo eres con mi tío, siempre le sonríes y lo abrazas. Eres demasiado tierno con él, admítelo.

El taxi amarillo paró delante de ellos y  prácticamente de un salto se internaron en el mismo. Dieron indicaciones atropelladas hacía donde se dirigían y nombrando las calles con menos tráfico para esa hora en la mañana, donde la mayoría de personas ingresaba a su trabajo generando una sobre población de autos en una sola pista. El conductor se confundió un poco cuando ambos hablaron dando órdenes, pero al final entendió que debía llegar a la preparatoria SVT.

—Es mi padre, no podría ser de otra forma con él —Jihoon continuo con la conversación, una vez el conductor entendió la indicación, levantando su hombros para tratar quitarle importancia a sus acciones.

—Hasta eso que acabas de hacer es tierno.

—No soy tierno —lo miro furioso.

—No, no lo eres. Eres hyper tierno —Mingyu agarró sus cachetes.

—Déjame, déjame —se retorcía Jihoon intentando liberarse de su primo.

El más bajo manoteaba las manos de Mingyu hasta que logró este lo soltará y cuando trató de imitar la acción de su primo, este empezó a querer morderle las manos provocando una cara de asco en Jihoon con su acción. El taxista, quien observaba todo desde su lugar, sonrió al oír la pequeña pelea que se daba en la parte de atrás de su auto, para él esos chicos se veían muy cercanos. En realidad cualquiera que los viera notaría lo cercanos que eran, y sus diferentes características corporales no hacían pensar en lo absoluto que eran familia, aunque el conductor ya había oído varias veces el “¿Cómo puedes ser mi primo siendo tan desvergonzado?” de parte del chico más bajo y asumió eran familiares.

—Eres muy parecido a mi tío, Woozi —Mingyu le desordeno el cabello cuando Jihoon dejó de intentar cogerlo de las mejillas.

—Lo sé, me lo han dicho.

Y, sí, Kim Jihoon se parecía a su padre.

Ambos amaban la música, ambos eran amables con las personas que amaban, ambos eran tiernos, según Mingyu, y ambos tenían un vibrante color rosa en su cabello.


Seungcheol llego bastante temprano a clases con su primo Hansol, las indicaciones del director fueron que lo mejor era su incorporación a tempranas horas. Y, básicamente, eso era porque el presidente del consejo estudiantil, Hong Jisoo, le tenía que mostrar toda la escuela a Seungcheol para que se incorporara de la mejor manera considerando que las clases habían empezado aproximadamente hace tres semanas.


—Si necesitas algo no dudes en buscarme en el consejo estudiantil —Jisoo estiró hacía Seungcheol un documento.

—Gracias, Jisoo —le sonrío.


Seungcheol enserio agradeció profundamente la paciencia de Jisoo para explicarle donde era su aula de clases, siendo esta la 3-B; los clubes que existían dentro de la institución y con quienes debían contactarse para acloparse a alguno de ellos, aunque Seungcheol tenía más que claro a cual sería; y si apretado horario de clases, el cual tenía un nivel algo más avanzado al que estaba acostumbrado.

—Tendré que acostúmbrame a estas clases —guardó el documento en un cuaderno y empezó a caminar hasta su aula.

Las aulas de todos los grados se iban llenando de alumnos poco a poco, haciendo un ambiente bullicioso pues aún los maestros no ingresaban a los salones. Y, a pesar que a Seungcheol le hubiera gustado ingresar directamente a su aula, él tendría que esperar de forma tranquila al profesor fuera de la misma, para que este lo presentara a su clase de manera formal. Y eso sucedería en escasos minutos, pues ya habían tocado la campana, y la mayoría ya estaba en sus respectivos pupitres esperando por el maestro.

Desde dentro del aula todos los alumnos miraban a Seungcheol, preguntándose de dónde vendría el alumno nuevo. El de largas pestañas llamaba con mucho la atención solo estando parado con su mochila al hombro y es que su metro ochenta de estatura, sus músculos los cuales se marcaban por la ajustada camisa de la escuela, y los preciosos ojos que tenía, hacían que las chicas que veían al chico transferido ya se estuvieran derritiendo por él.

Pero, como siempre, ajeno a todas las miradas recibidas Seungcheol se ajustó más la mochila y dejó de recostarse en la pared contigua, esperando que el maestro llegará de una vez por todas. Estaba tan concentrado en el pasillo por donde debería venir el maestro que no notó cuando un chico de cabellos rosas venía hacía él, provocando una colisión al chocar ambos cuerpos y haciéndolo caer en su primer día de escuela.

—¿Qué rayos te sucede? —preguntó molesto al chico de cabello rosa, aún tirado en el suelo.

—¿Qué te pasa a ti? —lo miro furioso Jihoon mientras se sacudía el polvo de su uniforme escolar— No deberías estar parado en el pasillo a esta hora. ¿¡Por qué no te vas a tu clase!?

Jihoon cogió furibundo su mochila, la cual había terminado tirada en el suelo debido al golpe, y la sacudió frente a la cara Seungcheol. Pero Seungcheol no salía de su estupefacción al haber sido chocado de esa forma y no haber recibido una disculpa. Porque las cosas no eran así en su ciudad, si te equivocabas lo admitías y no dejabas a una persona tirada en el piso.

—¿Qué me miras? —espetó una vez más Jihoon.

Esas fueron las últimas palabras del más bajo, antes de  salir corriendo, cual rayo, y perderse de vista a ojos de Seungcheol. Después de todo el más bajo estaba más preocupado por llegar temprano a su clase de química, que en el chico desconocido al cual acababa de derrumbar en medio del pasillo. Tenía una llamada de atención por parte del maestro y este le advirtió que no importaba cuan buen alumno sea, si siempre llegaba tarde a clases no tenía sentido. Y Jihoon maldijo que su salón se encontrará hasta el otro extremo de la preparatoria en comparación al de Mingyu, el cual estaba prácticamente ubicado en la entrada del edificio.

—Hey, toma mi mano —le sonrío un chico con cabellera rubia.

Seungcheol abrió los ojos al oír que le hablaban a él y acepto su mano. Se levantó del suelo, sacudiendo el polvo casi imperceptible que se había ubicado en sus pantalones y agradeció con una amable sonrisa al chico de nombre Soonyoung por la ayuda dada, pues debió verse muy estúpido sentado aun cuando su agresor ya se había retirado del lugar a trompicones.

—¿Qué fue eso? —le preguntó Seungcheol en referencia a Jihoon.

—Kim Jihoon, primer puesto de toda la escuela —dijo Soonyoung de manera tranquila —Deberías agradecer que solo te grito, a veces es un poco agresivo.

Seungcheol llevó una mano a su cabello y lo acomodo hasta atrás algo frustrado, acción que le pareció sexy a la mayoría de la población femenina dentro del aula, quienes solo atinaron a suspirar. Pero Seungcheol, una vez más, no presto atención porque le tenía una idea diferente de su primer día de clases en su nueva preparatoria y no ese no era precisamente su comienzo de clases perfecto.

—Mi primer día y me topo con un loco —refunfuño Seungcheol.

—Como dije, agradece que solo te grito —repitió Soonyoung —. Solo, no debes molestarlo y no pasara nada.

—No pienso toparme otra vez con él —espetó Seungcheol.

—Eso será difícil, va en nuestro grado —Soonyoung comenzó a ingresar al aula—. Verdad,  Seungcheol, ¿cierto?

Él solo asintió a lo dicho por el chico rubio, resignándose internamente a compartir un par de clases con el chico de cabello rosa. Pues según le había informado Jisoo en la escuela solo existían dos secciones la A y la B, y las únicas clases que compartían eran educación física y artes.

—Bienvenido a SVT — sonrió Soonyoung.

Seungcheol sacudió su cabeza, olvidándose por un instante de como eludir a Jihoon en sus clases compartidas y  agradeció el gesto del muchacho. Pensando que mientras no se fijará en Kim Jihoon podría decir que todos en esa escuela eran amables, porque la primera impresión que te llevabas de una persona no debía marcar todo lo demás. Y, si era bastante optimista, quizás con el tiempo al conocer a Jihoon este no sería tan terrible como aquel primer día que lo conoció en el pasillo de la preparatoria SVT.