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Esmalte.

Summary:

Samatoki descubre que Riou tiene las uñas pintadas y lo empieza a molestar.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Riou solamente podía escuchar la vocecita de Samatoki atrás suyo, mientras trataba de cortar unas verduras y cosas que cazó quién sabe dónde. Nunca le daba mucha pelota, ni a él ni a Juto, pero no significaba que los odiara, de hecho, les había tomado un poquito de cariño y es por eso que no los metía al guiso.
Las cargadas eran comunes entre los tres, aunque él, usualmente, no las devolviera o respondiera, simplemente porque no le salía, no quería y no le importaban.
Pero hoy sí, hoy sí le habían molestado.

“Che Juto, mirale las manitos a Riou, se olvidó que era hombre dice.” Tiró el más chico mientras Juto prendía un cigarrillo. No tardó en unirse, de pronto no era uno, sino dos estúpidos largando mil estupideces por segundo. Y encima, estúpidos hipócritas, pensaban que Riou no los había visto esa vez solos, bueno, esas veces.

“¿No había rosado? ¿o no te combinaba con los aritos?”
“La próxima hacete la francesita, te va a quedar re lindo~"
“¿Qué tono de base usás, loca?”

Eran algunos se los comentarios más livianos que se escuchaban.

A Riou no le hubiese molestado que se burlen de su comida, de su estilo de vida o le hubiesen cuestionado cualquier otra cosa, pero justo eso sí.
Hifumi le había pintado las uñas con toda la emoción del mundo el día anterior, según él, el verde resaltaba el pelo colorado y le quedaba perfecto. A Riou mucho no le importaban los colores, pero sí Hifumi, le había encantado eso y ni Samatoki, ni Juto, ni nadie le iban a hacer cambiar de parecer.

“¿Te pintó las uñas tu novio?” Dijo uno de los dos conejos que tenía en la nuca, y ni siquiera le importó saber cuál, lo habia marcado como “la gota que colmó el vaso” el, bastante grande, vaso de la paciencia de Riou.
Clavó el cuchillo en la tabla, se dió vuelta cruzado de brazos y los miró mientras se recostaba contra la cocina.

“Sí, me las pintó mi novio.”

Samatoki y Juto se callaron, y antes de que pudieran abrir la boca otra vez, Riou siguió.

“¿Ustedes dos no hacen nada más que acostarse?” Ahora, Samatoki y Juto habían cerrado la boca, pero de verdad, no podían decir nada, por muy extraño que sonase de ellos dos, que eran los reyes de no dejar de hablar, mucho menos podían cuando los habían tomado por sorpresa así. Juto apagó el cigarrillo en el cenicero y se fue despacito, mientras, Samatoki se iba de vuelta a su sillón.

Después de esto, el silencio reinó en el lugar, con la excepción del sonido de la cebolla friéndose y los utensilios de cocina que no paraban ni un segundo.

Notes:

Esto salió de un hc que vi en twitter.
Están en una casa porque era raro que Riou se apoye sobre un pino así que puse una cocina mejor.
Banco a muerte el RioHifu loco.