Actions

Work Header

Por siempre para siempre

Summary:

Klaus y Damon fueron mejores amigos de la infancia, pero por negocios todos lo Mikaelson se van a Inglaterra.
Damon lo extraña, pero debe seguir.

Chapter Text

 

Se acercó sigilosamente a la cama de su mejor amigo, quien duerme plácidamente, no quería despertarlo, pero él había insistido que lo hiciera, se paró de las puntas y comenzó a picarlo con el dedo, le pareció adorable la manera que arruga su nariz.

— Nik, vamos, ya están dormidos —dije entre susurros, sus padres y su   hermanos dormían, la mansión esta en total silencio, es bueno, no quería que alguno de sus padres los atrapara fuera de la cama de nuevo.

— Ya voy Damon.

El pequeño rubio con dificultad salió de la cama, tirando las mantas a un costado, ellos traen pijamas gemelas.

— Te arrepientes de que sea tan grande.

— No, cuando sea más   grande será perfecta para mí, además de que te quejas, cuando duermes conmigo hay suficiente espacio para los dos, no le daré la razón a Elijah —menciono antes tomar su mano y arrastrarlo fuera de la habitación— no hay que perder el tiempo, vamos.

Bajaron de manera sigilosa y con algo de dificultad, son escalones muy largos para sus pequeñas piernas, con el silencio del lugar esta seguro de que podría escuchar un alfiler caerse.

— Nik y si nos descubren...—antes de que pueda seguir su amigo lo interrumpe.

— No lo harán, padre tiene el sueño pesado, si lo hicieran, Freya nos va a ayudar, solo debes mirarla a los ojos, suplicar como los cachorros y ella lo hará encantada.

El moreno arrugo la nariz.

— No me gusta suplicar —señale cruzándome de brazos, arrugando la frente molesto.

Klaus se encogió de hombros y hace un pequeño puchero.

— Ya lo sé, pero es bastante bueno, siempre tengo porciones más grande en mis postres.

El otro rodó de los ojos, sabia la debilidad por los dulces de su mejor amigo. Cuando llegaron a la planta baja, se dirigieron a la cocina que da justo al patio trasero.

— ¿Ahora que? —Señale hacia arriba—   la manija de la puerta es muy alta, solo los adultos pueden abrirla.

— Deja el pesimismo Damon y ayúdame a traer una silla.

— Bien —respondí resignado, volví a rodar los ojos, pero aún así, arrastre la tonta silla, intentando hacer el menor ruido posible. Una vez colocada frente a la puerta Klaus trepo por la silla y destrabo la puerta con una sonrisa amplia.

— Vamos —señalo hacia afuera, lo ayude a bajar de la silla, entrelazamos nuestras manos antes de salir al exterior y nos recostaron en el césped.

¿Nik?

Él giro su cara, nos miramos fijamente a los ojos.

— Si, Damon.

— ¿Siempre seremos los mejores amigos?Pregunto dudoso, Nik es increíble y los demás niños siempre quieren hablar y tal vez se aburra de él.

—  Que pregunta boba es esa, siempre seremos los mejores amigos, estaremos juntos hasta la final.

— ¿Hasta el final?

Cuestiona Esperanzado.

— Siempre.

Respondió    con una gran sonrisa, eso hizo que su corazón salte como un conejo.

 

 

...

 

 

Abrió los ojos con brusquedad, miro por toda la habitación para ver quién le había lanzado el agua. Sus ojos se clavaron en el moreno.

— Arriba corazón —canto con una sonrisa estúpida en sus labios, que deseaba borrar de un puñetazo.

— Púdrete Lorenzo —gruño fastidiado, arrojando al suela las mantas húmedas.

— Oh vamos, Damon, tienes un sueño húmedo con tu dulce novia.

Rodó los ojos ante el comentario, Elena, su pesada novia, los únicos sueños húmedos que a tenido son con su anterior mejor amigo.

— ¿Qué haces aquí? —cuestione fastidiado, es como si no tuviera casa, todo los días estaba aquí.

— Es nuestro último año de preparatoria, no voy a dejar que faltes en tu primer día, además de tu madre hizo esos deliciosos cupcakes de mouse de chocolate relleno de crema de maní...

— Deja de babear por la comida de mi madre.

— ¿Prefieres que babea por tu madre? —Pregunta con una inmensa sonrisa burlona.

— ¿Prefieres que hundas tu nariz de un puñetazo?

— No quiero parecerme a Voldemort. Aun que, seguiría siendo atractiva.

— Vete, voy a bañarme —dije mientras paso mi mano por la cara.

— Te espero abajo, con tu sensual madre —tomo una de sus enciclopedias, se la arrojo apuntando a la cabeza de Enzo, quien lo esquivo por unos centímetros, él otro salió riendo de la habitación.

Pateo las sabanas y enfilo hacia el baño. Se metió en la ducha fría, pego la frente contra el azulejo, la frialdad relajo un poco.

Recordar a Klaus era como meter el dedo en la llaga, hace cinco años que no sabía nada de él desde que se fue a Inglaterra junto con toda su familia.

Mikael había resuelto una oferta que no podía ser rechazada, a los demás miembros de la familia les toco resignarse. Niklaus tenía trece años, no pudo negarse, había llorado amargamente cuando tuvo que despedirse.

Los labios del rubio eran tan suaves, no había sido u primer beso, se separaron con la brusquedad, porque Mikael había agarrado el cuello de la camisa y lo arrastraba para abordar el vuelo.

Soltó un suspiro antes de cerrar la llave y salir de la ducha, aunque hubiera preferido usar su amado jacuzzi. No tenía tiempo.

Al final de la vida, Stefan y Enzo engullían todo lo que pudieran.

— Buenos días cariño —lo recibió con una amplia sonrisa, ella lleva un hermoso vestido con su cabello suelto.

— Buenos días, madre —respondió suavemente, su hermano hizo un movimiento de cabeza como saludo, ya que su boca esta ocupada por la comida.

— Desayuna algo, cariño, no quiero que desmalles en tu primer día.

— Si, mamá —comió unos cuantos cupcake y tomo una taza de café— vámonos no quiero llegar tarde.

— Hace veinte minutos parecía no importarte.

Rodó los ojos ante el comentario de su amigo.

— No fastidies Enzo.

— Amigo deja de rodar los ojos, lo haces tan seguido que van a quedar del otro lado.

— Enzo cariño, Damon a hecho eso desde que tenía dos años, no creo que le pase nada ahora.

El moreno soltó una fuerte carcajada, se concentro para no golpearlo.

— ¡Mamá!

— No te avergüences —le dice calmada mientras que aprieta su mejilla izquierda.

Soltó un bufido antes de separar de su madre.

— Se nos hace tarde, muevan sus traseros princesas.

— Esa boca Damon, voy a tener que lavarla con agua y jabón.

Quiso pisotear el suelo, pero eso lo dejaría peor.

— ¡Mamá, por favor!, vamos a llegar tarde.

— Esta bien cariño, promete que te portaras bien este año.

— Mamá, no tengo que prometer algo que no vaya a cumplir, esta es mi naturaleza, traerá y desdicha.

— Valía la pena intentarlo, que te vayas bien mis pequeños, ahora todos son unos hombrecitos, aún cuando tengas mi sostén en la cabeza y usas tu mantita para dormir como la capa, corriendo por todo el jardín, jugando a ser superhéroes.

Un rojo intenso adorno el rostro de ambos Salvatore.

— ¡Mamá!

— Se ponen tan sensibles —señala mientras apoya su rostro sobre sus manos, Enzo lo sonríe con malicia.

— Usted ignórelos, continué, ¿tiene fotos y vídeos? —pregunta a lo ultimo luciendo algo ansioso y divertido.

— Ahora que lo pienso...

Damon no le dio tiempo y tomo a Enzo del cuello de la camisa, jalándolo para irse.

— Nos vemos mamá.

Cuando llegaron a su auto, arrojo al moreno a la parte trasera, él solo se subió y  su hermano como copiloto.

— Damon, no era para que te pongas tan agresivo —dice haciendo una pose dramática.

— Cállate, Enzo —piso el acelerador antes de que dijera algo más, haciendo que el bastardo se golpeara la cara contra el respaldo del asiento.

Condujo hacia la preparatoria, cuando llego al estacionamiento, ya había un auto en su lugar.

— ¿¡Quién demonios se atreve a ponerse en mi lugar!? —exclama furioso, Enzo luce tan ofendido como él.

— Nunca había visto ese Toyota, deben de ser nuevos —indica su hermanito curioso.

— No me importa si son nuevos Stefan, ese es mi lugar —gruño molesto.

— Damon no importa, busquemos otro sitio se nos hace tarde.

— Bien —respondió resignado.

— Deberíamos marcar nuestro territorio.

— Enzo si quieres orinar en el estacionamiento ve libérate pero ahora solo me importa encontrar un lugar para poner a mi bebé.

Por fin pudieron encontrar un sitio, se fueron corriendo a sus respectivas clases, estaba molesto por lo lejos que quedaron.

Al entrar se fue a sentar al fondo con Bonnie, quien tiene una amplia sonrisa burlona.

— Llegas tarde.

— Júramelo Bon —ella solo rodó los ojos, el moreno noto que sus compañeras no dejaban de hablar— ¿que sucede con las cotorras que no se callan?

— Hay nuevos alumnos y al parecer el nuevo profesor de literatura inglesa es sexy.

— Así que ellos son quienes ocuparon mi lugar en el estacionamiento.

— Damon, no te metas con el nuevo profesor... mira ahí viene y si es sexy, el chico a lado suyo también lo es.

— Ten cuidado, tu novia se pondrá celosa.

Ella solo le saco la lengua, un hombre algo fornido, el traje le acentuaba bastante bien, castaño de un semblante serio. En cambio el chico de a lado tiene una sonrisa traviesa, es rubio algunos de sus mechones tiene ondas, parece que tiene los ojos claros.

Son algo familiares pero no sabe de donde, siente una punzada en su pecho.

—...Muy bien, empecemos la clase.

Parpadeo aturdido, se había quedado distraído demasiado.

— ¿Que dijo, Bon?

— Mientras violabas  a su hermano con la mirada, se presentaron y explico más o menos lo que va enseñar este año.

— Yo no lo violaba con la mirada —se quejo molesto, no podía elegir otra palabra.

— Tranquilo no le diré nada a Elena, desnúdalo con la mirada, porque no me importaría verlo sin nada.

— Bonnie —dijo golpeando su hombro.

— ¿Joven sucede algo?

Toda la clase lo mira, apretó los labios e hizo una sonrisa inocente.

— Nada, profesor, solo tenía un mosquito y se lo mate.

Bonnie se tapo la boca para no reírse, podía ver sus hombros temblar ligeramente.

— Bien.

Menciono el profesor y giro de nuevo frente a la pizarra.

— ¿Mosquito? — pregunta burlona.

— Cállate Bonnie.

Susurro enojado. Al terminar la clase, ambos fueron los últimos en salir de la clase.

— Por cierto, Bon, ¿cómo se llaman?

— Nuestro profesor se llama Elijah y el chico rubio Niklaus —se quedo sin aliento— pero prefiere que lo llamen Klaus, vinieron de Inglaterra, no es que lo hayan dicho pero se nota en su acento, Damon, ¿Qué te pasa? estas pálido.

— Dime el apellido Bonnie, no puede ser demasiada coincidencia —murmura lo ultimo ansioso, su corazón golpea con fuerza contra su pecho.

— Mikaelson, Damon.

El moreno no dijo nada, salió corriendo del salón, sentía que estaba al borde de un ataque de pánico. Había tenido varios en el pasado, después de que el clan Mikaelson se fue.

— Hey, que te pasa amigo.

— Enzo, no... Puedo... respirar.

— Demonios, hace un año que no tienes un ataque. Güerito, ven ayúdame a llevarlo a la enfermería.

— Bien.

Otros brazos lo rodearon, se sentían familiares y cálidos, su aroma es reconfortante. Lo arrastraron hasta la enfermería.

— ¡Maldita sea no hay nadie en la enfermería! —Grita frustrado Enzo— ¿para que le pagan a esas viejas si ni se van a quedar? Quédate con él, voy a buscar alguien.

— Esta bien.

Cuando dejo de escuchar a Enzo, sintió unas manos rodearle el rostro, los pulgares del chico paseaban por su rostro, como una suave caricia y luego una opresión en sus labios, abrió los ojos sorprendido por tal acción, luego un flash casi lo ciega.

— Y tú decías que ver la serie de lobo adolescente no nos enseñaría nada.

— Siempre apareces en los peores momentos hermana.

Cuando al fin se sintió mejor miro a ambos rubios, quienes se arrojan miradas desafiantes, es como ver una lucha de titanes, Rebekah es la primera en dejar el desafío para mirlo.

— Hola Damon, me alegro que sigas igual de dependiente por mi hermano.

— Tú estas más fea Bekah, al menos ahora tienes todos tus dientes.

— Superarlo tenia diez años la ultima vez que nos vimos —arrojo su cabello hacia atrás, luego levanto su celular y lo agito de un lado al otro con una alegría cruel— ahora conservare esta foto para futuras extorsiones, tengo entendido tienes novia, nos vemos tortolitos.

Le dio la espalda antes de empezar a correr.

— ¡Espera, Rebekah!, maldita, creí que los años la volverían buena.

— No, la volvieron peor —responde divertido Klaus.

Se sentó mejor en el suelo y  lo miro, repaso cada detalle de él, había cambiado tanto, la pubertad lo abrazo demasiado bien, demonios.

— Estas aquí —señalo estúpidamente, quería que un agujero se abriera y lo tragara.

— No, aun estoy en Inglaterra, soy un holograma de tamaño real, Obi wan kenobi, te necesitamos.

Golpeo el hombro del rubio, riendo, la vida se volvió aburrida sin él.

— Venga blonda —lo abrazo, casi aferrándose a él— te he extrañado.

— Yo también te extrañe Damon —dice bajito contra su oído, hunde su nariz contra su hombro.

— Vaya, yo no te tenia así Damon...