Actions

Work Header

Murder Mittens [Traducción]

Summary:

Ochako encuentra un gatito durante una de sus misiones de limpieza y lo lleva a su casa para cuidarlo. Bakugou (a regañadientes) acepta.

Notes:

Aclaraciones de traducción: “Murder Mittens” significa algo así como “guantes de boxeo asesinos”, lo que me parecía muy largo y más tierno en inglés. Al igual que las otras frases en inglés, no los spoilearé, pero saben que “King Explosion Murder” significa “Rey de las Explosiones Asesinas”, y “Queen”, Reina.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

 

Los ojos de Bakugou se estrecharon. Miró a la pequeña bola de pelo enrollada entre las manos de su novia. Su rizado cuerpo temblaba contra ella.

—¿Qué mierda es eso? —siseó, señalando con su dedo la pequeña criatura.

—¡Katsuki! —chilló Ochako—. ¡Es una gatita ! —recorrió con su mano la espalda del animal, rascando gentilmente su pelaje—. La encontré y… necesitaba un hogar.

Esta vez la nariz de Bakugou se arrugó. ¿Un hogar? Oh, no. Sabía lo que esa mierda significaba. Ochako quería quedarselo y entonces él tendría que ser quien limpiara las piedras y todas las bolas de pelo. Todo el trabajo sucio terminaría en sus manos.

—No —se mofó, cruzando los brazos sobre su pecho.

Por supuesto, la mirada en su maldito rostro casi rompe su puto corazón.

Los ojos de Ochako se ampliaron, y la decepción brilló en sus grandes irises marrones. —¡K-Katsuki! ¡Es sólo una gatita! La encontré entre los escombros y nadie la reclamó, entonces yo… —se mordió el labio y frunció el ceño—. Nos la quedaremos, ¡al menos hasta que le encontremos un mejor hogar! —chilló y abrazó la pequeña habichuela que era el gato contra su pecho.

Corrió por la sala, hundiéndose en el sofá con un suspiro. —No lo escuches —arrulló al gato tembloroso—, Katsuki está enfadado todo el tiempo. No eres tú.

Bien, ella no estaba equivocada.

La gatita se acurrucó bajo su barbilla, acariciando la cabecita contra la suya, y Bakugou torció los labios. Mejor hogar, su trasero. Primero que nada, la cosa ya estaba demasiado encariñada con Ochako para poder que dejarla ir, y segundo, ¡su casa sería el mejor maldito hogar que esa gatita pudiera incluso soñar!

Se sentó en una silla junto al sofá, suspiró. —¿Y cómo exactamente te quedaste atascada con este gato?

—No me atasque con ella —dijo Ochako, rodando los ojos—. Quedó atrapada entre algunas piedras enormes donde estaba limpiando, las moví y la encontré ahí, temblando. Intente buscar a su dueño, pero nadie la reclamó y el veterinario dijo que no estaba lastimada.

—Mmm… —gruñó Bakugou, mirando en dirección a la gatita descansando sobre el pecho de Ochako.

—¡Deja de mirarla! Es una inocente pequeña bebé —dijo, mirando a la gata cariñosamente. Sus dedos gentilmente pasaban sobre el pelaje. Estúpido gato, moviéndose tan libremente sobre su novia—. Probablemente estás celoso de que pueda dormir sobre mis senos —sonrió de lado Ochako.

—¡Oi! —siseó Bakugou—. ¡No estoy celoso de ese maldito gato! —gritó y se levantó de la silla para tomar sus llaves.

—¡¿Dónde vas?! —frunció el ceño Ochako, girando hacia él, mientras caminaba hacia la puerta.

—¡La tienda! —gritó, deslizándose dentro de sus botas—. Necesitaremos cosas para esa pequeña mierda.

La boca de Ochako se curvó en una pequeña sonrisa, y mierda que era malditamente débil por ella. La gata sólo había estado en el apartamento por dos segundos y ya estaba haciendo de todo para hacer a su novia feliz.

 

-.-.-.-.-

 

Bakugou recolectó todo lo necesario—una pequeña caja y algunas piedras, comida y cuencos, y un pequeño juguete—y lo lanzó dentro del carro de compras. Caminaba pesadamente por los pasillos de la tienda de mascotas. Lo último que necesitaba era que el gato orinara en la maldita alfombra que acababan de comprar, así que mejor compraba todo ya.

Mierda. Sonaba como la vieja bruja de su madre.

—¡¿Katchan?!

Mierda.

Conocía esa voz y sintió todo su cuerpo estremecerse. Quizá si se agachaba en un pasillo diferente podría evitarlo.

No, era demasiado tarde para eso.

Deku se acercó saltando, sus grandes ojos verdes se abrieron más al ver lo que había en el carro de Bakugou. —¡¿Ochako y tú adoptaron un gato?! —sonrió.

—¿Qué mierda estás haciendo aquí, nerd? —bufó Bakugou.

Bien, el suspiro de Deku hizo querer quitarle los ojos, pero seguía sin querer hablarle. No sobre ese maldito gato.

—¡Oh! Melissa me pidió que llevara comida para Luna en el regreso a casa. Se quedará hasta tarde en el laboratorio esta noche —suspiró Deku—. Pero si tú y Ochako adoptaron un gato, ¡quizá podamos hacer una cita de gatos! —dijo animado.

La idea de pasar el tiempo con Deku y sus gatos le puso la piel de gallina y sacudió la cabeza. —No adoptamos un puto gato. Es algo temporal que Ochako trajo y lo tendremos hasta que encontremos a alguien que la quiera. ¿La quieres?

—¿Uraraka encontró un gato? —pestañeó Deku—. Uhm... está bien, Katchan. Creo que Luna se sentiría triste si traemos otro gato a la casa.

Como siempre, Deku era malditamente inútil. —Sí, sí. Debo volver antes de que esa cosa tire mierda sobre nuestra nueva alfombra.

—¿Sabes? ¡Deberías disfrutar tener un gato! Son muy amorosos, pero usualmente sólo con la gente cercana a ellos. ¡Cómo tú, Katchan! —rió Deku.

—Cálla, Deku. No arruines más a los gatos de lo que ya lo has hecho —chasqueó, dirigiéndose molesto hacia la caja registradora.

—Bien —Deku se encogió de hombros, sin darle importancia, como si fuera normal—. ¡Te veo luego!

Después de pagar por las cosas, Bakugou caminó por la ventana de gatos en la tienda de mascotas. Algunos estaban rodando, jugando juntos. Eran… en realidad muy lindos. Esas mierdas.

 

-.-.-.-.-

 

—Regresé —gritó, quitándose los zapatos de una patada, y se sorprendió cuando Ochako no respondió.

Caminando en la sala, la vio completamente dormida sobre el sofá, la pequeña gatita enrollada junto a ella. La gata era de un marrón dorado, aunque tenía las patitas blancas; su cuerpo subiendo y bajando con su respiración.

Inmediatamente se sentó cuando Bakugou puso  un pie en la sala, sus grandes ojos verdes lo miraban intensamente.

Dejó salir un suspiro. —No voy a lastimarte, idiota —chasqueó la lengua y puso una manta sobre Ochako y la gatita.

Mientras dormía, puso la caja y las piedras en el baño y la comida en la cocina, sirviendo una pequeña cantidad de comida en el nuevo cuenco rosa.

De repente oyó las pequeñas patitas de la gata correr por la cocina, probablemente alertada por el aroma a comida. Sus patas parecían demasiado grandes para su cuerpo mientras tropezaba en su camino al cuenco. Sus grandes ojos verdes lo miraron y luego el cuenco.

—¡Es para ti, imbécil! —dijo Bakugou, empujando su trasero. Se sentó en el suelo, esperando a que comiera.

La pequeña gata comenzó a comer, su cola se movía de un lado al otro. Bien. Al menos la idiota se había dado cuenta.

La miró por un momento, y ella se alejó, ronroneando al deslizarse contra su pierna. —Oi… —murmuró y miró hacia la sala. Lo último que necesitaba era que Ochako se burlara de él por ser suave con la maldita gata. Gentilmente pasó su mano sobre la espalda. Era tan pequeña, y se preguntó cuánto tiempo tendría. Quizá el veterinario le dijo a Ochako cuando le preguntó si estaba lastimada.

Continuó ronroneando, acariciando contra la mano de Bakugou su pequeña cabeza, él soltó un largo suspiro. —Tengo el presentimiento que estarás aquí por un maldito buen tiempo —murmuró.

 

-.-.-.-.-

 

El día siguiente, la maldita gata no dejaba de seguirlo por todos lados. Cuando jugaba videojuegos se sentaba junto a él en el sofá, acurrucandose cerca. Cuando fue a buscar una gaseosa, lo siguió a la cocina. Mierda, incluso lo siguió hasta el puto baño.

—Creo que le gustas —dijo Ochako, haciendo un mohín cuando el gato eligió sentarse junto a Bakugou en el sofá, más tarde.

—La maldita cosa me ha estado siguiendo durante todo el día. ¡Debí dejarte alimentarla! —gritó.

—¡Quizá tan sólo le gusta tu esencia! —rió ella—. Se ven muy lindos juntos.

—Calla.

—Sabes —canturreó Ochako—, realmente necesitamos darle un nombre. Es triste llamarla gatita o gato.

—Murder Mittens —dijo Bakugou con simpleza.

Ochako inmediatamente frunció el ceño. —Absolutamente no.

—King Explosion Murder.

—¡Es una chica!

—¿Y? —chasqueó—. Bien. Queen Explosion Murder.

—Oh, por dios, ¿por qué pensé que podrías nombrarla tú? —se mofó Ochako.

—¡Son buenos nombres! —contestó enfadado.

—¡No! ¡No nombraremos a nuestra gata Queen Explosion Murder! —suspiró.

—¿Por qué no? ¡Quienes la adopten podrán cambiarlo a lo que quieran! —chasqueó la lengua.

Ochako mordió su labio, sus ojos bajaron al pequeño bulto durmiendo contra él. —Cierto… —suspiró—. ¿Por qué no la llamamos sólo Mittens? Un lindo sobrenombre podría ser Mimi —dijo.

—Como sea —murmuró Bakugou. Nada sonaría tan genial como Queen Explosion Murder.

Cuando Ochako se levantó por una bebida, Bakugou pasó un dedo sobre la mejilla de la gatita. —Puedes ser Mimi, pero entre tú y yo, tu verdadero nombre es Murder Mittens.

 

-.-.-.-.-

 

Había pasado casi una semana desde que Ochako encontró a Mimi y para entonces, Bakugou se había acostumbrado a ella. Por supuesto, no se lo diría a Ochako, y podría constantemente pretender que no le importaba cuando Mimi escogía sentarse junto a Ochako en lugar de él. (¡Nunca entendió la razón, ya que normalmente él era más cálido!)

Originalmente, dijo que no la dejaría dormir en su habitación, pero ella lloró fuera de su cuarto durante las primeras noches, así que Bakugou finalmente cedió y dejó la puerta entreabierta, sólo un poco. Desde entonces, se enrollaba entre ellos, acurrucandose en la cama. Bakugou pensó que sería buena idea conseguirle una pequeña cama para sí ella pudiera sentirse más cómoda.

Cuando le compró más comida, consiguió un pequeño juguete de cuerda, y cada tanto se sentaba en el suelo para jugar con ella.

Era una idiota, tropezando en el suelo, siguiendo la cuerda, Bakugou no podía evitar reír. Nunca se rendía intentando atraparla. Cuando se abalanzaba sobre ella, sus pequeños dientes mordían el pequeño pájaro del extremo. Para ser un animal pequeño, era realmente ruda.

No era necesario decir, que estaba encariñado.

—¡Katsuki, regresé! —llamó Ochako y Bakugou estaba demasiado cómodo sobre el sofá como para moverse. Mimi estaba escondida contra su brazo, acurrucada cerca mientras él miraba la televisión—. ¿No están demasiado cómodos? —se burló, inclinándose para besarlo.

Ochako lo estaba atrapando con las manos en la masa cada vez más frecuentemente, enrollado con el maldito gato, y cada vez más, a Bakugou parecía no importarle.

—Bueno, estarás feliz de saber que encontré un nuevo hogar para Mittens.

Bakugou sintió la sangre abandonar su rostro. —¿Qué? —dijo.

—Sabes que estuvimos buscando —¿Lo hicieron?—. Resulta que Shouto le pidió a Momo que se mudara con él y ¡están queriendo adoptar un gato! Dijeron que la querían. Le dije que podíamos darle sus cosas y Momo ofreció devolvernos el dinero…

Ochako siguió hablando y Bakugou bajó la mirada hacia la pequeña bola de pelos junto a su brazo. Su pequeño cuerpo estaba cálido junto a él, ella respiraba suavemente, haciendo que su trasero subiera y bajara lentamente. ¡¿Qué mierda?! Murder Mittens pertenecía a ellos . ¡Era su gato! ¡Y una mierda se lo daría al Mitad y Mitad y Cola de Caballo! Conociendolos, eran demasiado quisquillosos para dejarla dormir en su cama durante la noche y ella se sentiría sola, llorando fuera del cuarto.

¡No podía someterla a eso!

La verdad era que, aunque hubiera sido sólo una semana, ya amaba a ese maldito gato. Era parte del apartamento que tenían juntos… una parte de su familia.

—¡De ninguna puta manera! —siseó, sentándose. Tomó a Mimi, apretandola contra su pecho protectoramente—. ¡Murder Mittens es nuestra gata! —gruñó. Mimi se removió, sorprendiendose ante el fuerte agarre sobre ella.

Ochako pestañeó, sorprendida de que Bakugou le haya interrumpido. —¿Q-qué? ¡Creí que no querías quedartela!

Las mejillas de Bakugou se ruborizaron. —Como sea. Ella… ya está cómoda y esas mierdas —murmuró.

Ochako comenzó a reír, incapaz de contener su carcajada. —Oh, Katsuki… La amas, ¿verdad?

—No.

—Lo haces~ —se burló Ochako, inclinándose para pincharle la mejilla-

—¡De ninguna puta manera! Ella… está bien, o lo que sea.

Ochako se sentó a su lado en el sofá, descansando la cabeza en su hombro. Gentilmente acarició a la pequeña gatita dorada entre sus manos. —Tienes razón… Es nuestra —susurró.

—Sí… una parte de nuestra… familia, o lo que sea —murmuró Bakugou.

Ante eso, las mejillas de Ochako se tornaron de un brillante rojo y se alejó, mirandolos a ambos.

—¡¿Qué?! —gritó él, completamente ruborizado—. Deja de hacer esa cara. Vivimos juntos y… te amo demasiado y… a ella... entonces… sí. Una familia.

Ochako no pudo evitar  sonreír. Acercó sus labios a los de Bakugou, besándolo suavemente. —¡Tienes razón! Somos una familia. Pero… su nombre no es Murder Mittens —susurró suavemente.

—¡Vete a la mierda! ¡Ese es su maldito nombre! ¡Es ruda y lo sabe! —gritó.

—Seguiré llamándola Mimi —se burló Ochako.

—¡Haz lo que quieras! Su nombre es Murder Mittens.

—Bien, bien —rió Ochako y tomó su mano—. Te amo, y a Murder Mittens.

Mimi, inmediatamente se liberó del agarre de Bakugou, ronroneando al saltar sobre el regazo de Ochako, acariciándose en sus piernas, Bakugou se inclinó sobre su novia para besarla. —Te amamos también.

Notes:

Muchas gracias a EmeraldWaves por dejarme traducir esta preciosidad de oneshot. Espero que les haya gustado tanto como a mí.
Es sin dudas una de mis autoras de Kachako favoritas, todos sus fics valen la pena, quizá más adelante les traiga otro de ella y de esta pareja tan adorable.