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The Hostage - NK-A5158

Summary:

—Mi nombre es Chuuya, soy el androide enviado por Port Life.

Modelo NK-A5158, Chuuya. Un androide creado con el mero propósito de ser un cazador. Un cazador de Divergentes. El Androide tiene su primera misión que envuelve al Androide Divergente, Junichirou, quien ha tomado como rehén a Tanizaki Naomi. La misión principal del cazador es simple: salvar a la rehén a cualquier costo. Y Chuuya siempre completa sus misiones.

(I would love someone that would help me translate this into English 💕)

Notes:

Primer fic que publico, no he escrito en muchisimo tiempo asi que cualquier error o incoherencia: PERDONEN.
Si alguien puede/quiere traducir esto a diferentes idiomas: lo agradeceria muchisimo. Siempre doble checar conmigo primero pero me encantaria que mi trabajo este mas al alcance de otros. Gracias por leer <3

(If someone can/wants to translate this to a different language: I would really appreciate it. Always double check with me first, but I would love to see my work reach more people! I'm not really confident on my English skills (fic writing wise) so I would probably mess up big lol) THANK U FOR READING <3

I got addicted to DBH lately and I thought holy shit was if Chuuya was a fucking Android. Also, a was a little bit inspired on this AMV that I found like two days ago, CHECK THIS CHANNEL OUT ALSO, THEY'RE AMAZING https://www.youtube.com/watch?v=PYPA02etXwA
+ Please, also, listen to this meanwhile you read, sets a little bit of tension to it: https://youtu.be/g8cJt3vmAuA

Work Text:

The Hostage

NK-A5158, Chuuya

August 15, 2038 — Yokohama.
08:29 PM

—¿Capitán? Mi nombre es Chuuya, soy el androide enviado por Port Life.

Sus pasos apenas se escuchan entre todo el bochinche de afuera, a Policías ladrando órdenes y explicaciones, de vez en cuando escucharía al Divergente afuera gritar que lo dejaran tranquilo. ¿Él? Su única misión ahora mismo era descubrir qué había pasado y después arreglar los problemas que la policía parecía tener, después de todo este era su mejor campo y el propósito completo de su construcción: un Androide que caza Divergentes. El primero y el mejor en su clase según el hombre de cabello negro y ojos violeta que le dio estrictas instrucciones el primer día que abrió los ojos a su voz.

—NK-A5158, registra tu nombre —una pausa, Chuuya recuerda una risita chillona a su lado y por la mirada periférica alcanza a ver cabello rubio, pequeños dedos tratando de tirar de sus guantes, pero sus ojos no abandonan los violetas que se están dirigiendo a él estrictamente mientras aguarda al resto de la orden—: Chuuya. Tú vas a hacer un par de cosas por mí.

Confirma que el policía que yace muerto en frente de la mesa del comedor fue asesinado cuando intentó seguir al Divergente, su vista sigue los trazos de los hechos y se detiene para inspeccionar el paradero del arma policial. La encuentra debajo de la mesa y su sistema rápidamente le da la información que necesita acerca de la misma con una advertencia roja: No Androide está autorizado a portar armas. Chuuya decide a dar una rápida inspección a los policías a su alrededor antes de meter el arma en su espalda, cubierta con su chaqueta, pero al alcance justo si la necesita. El cuarto parece detenerse en el tiempo cuando todo se torna azul y sus ojos escanean todo el lugar, una última pista y sus probabilidades de éxito serían las óptimas. Perfectas. Avanza con decisión hacia el zapato en el suelo para formular que la rehén podría estar herida, hay sangre que coincide con el tipo de la víctima. Escucha disparos afuera y apenas tiene que ver para confirmar otro elemento policial muerto.

Se levanta y el zapato perdido de la rehén cae a sus pies, apenas tiene el gesto de limpiarse los guantes en su pantalón cuando se aleja después de examinar la última pista. El círculo color azul al lado de su sien derecha da un par de vueltas y parpadea dos veces para registrar todos los datos en su sistema. Sus ojos azules ruedan en sus cuencas levemente para fijarse en una pantalla que solo sus ojos ven, que su sistema produce: Probabilidades de éxito 100%. Sale sin más tardar.

Retrocede por el impacto en su hombro pero solamente baja la vista a registrar los daños vagamente y su software rápidamente descarta que sean daños irreparables, su programación completamente enfocada en su objetivo: completar su misión. Porque Chuuya siempre completaba sus misiones. La misión ahora mismo era simple, a su ver: neutralizar al Divergente y evitar que la rehén muera. Levanta sus manos para mostrar que están vacías y empieza a avanzar con pasos cautelosos, en su cerebro rápidamente recuerda las bases de negociación que podrían tener más probabilidades de darle un resultado espectacular.

—¡Aléjate, no te quiero más cerca! —la voz del Divergente lo hace parar, sin embargo, Chuuya no aparta sus ojos de él y espera a que continúe. Hay aproximadamente tres francotiradores, todos tienen una buena vista del Divergente desde edificios cercanos, el sistema de Chuuya ya ha evaluado todas y cada una de los trazos que las balas seguirían de ser disparadas.

—Junichirou —su voz sale normal y no robótica como todos esperarían, un poco más alta para hacerse oír entre los lloriqueos de la chica en brazos del Androide. Chuuya registra la sorpresa en el rostro del androide, así como el suave «¿cómo sabes mi nombre?» que no termina de formular. Chuuya confirma que la rehén está herida pero también confirma que no es nada que requiera apresurar grandemente las cosas y procede a dar un paso más igual de lento que los anteriores. El Divergente se sorprende claramente sin esperar que supieran su nombre mientras Chuuya sortea en su sistema toda la información que le puede ser útil y descarta las opciones que solo desestabilizarían más al Divergente sin oportunidad de ganárselo—. Soy un Androide como tú y sé muchas cosas sobre ti, mi nombre es Chuuya. Solo quiero hablar y vine a ayudarte a salir de esto.

—¡Me importa un carajo! Dime… ¿estás armado? —Chuuya se detiene un segundo para tomar su decisión, sintiendo el claro peso de la pistola que tomó antes en su espalda. También se da cuenta del policía en la piscina, boca abajo en el agua mientras flota, pero parece estaba tomando más tiempo del que le gustaba al secuestrador—. ¡Te hice una pregunta!

—No —miente, el LED en su sien (cubierto con flamante cabello naranja) tornándose amarillo por unos breves segundos, imperceptible—. No tengo ningún arma conm—.

—¡Mientes, yo sé que tienes un arma! ¡Deja de mentirme! —el brazo alrededor del cuello de la víctima se aprieta y la pistola se presiona contra ella, la misma dando un grito ahogado y exclamando varias veces que no quiere morir. Chuuya vuelve a avanzar sin duda ni temor. Son emociones, él no tiene eso. No necesita esas cosas si es un Androide.

Un Androide con una misión.

—No te estoy mintiendo, Junichirou —su sistema trabaja rápida y decide tomar la decisión de ir por la ruta de consentir al Divergente, hacerle pensar que estaba de su lado. Necesitaba ganar su confianza. Chuuya jugaría su carta de compresión, viéndole directo a los ojos siempre que habla—. Ellos iban a reemplazarte y eso te sentó mal, lo entiendo, pero tienes que entender que esto solamente es una falla en tu software. No es tu culpa. Pero esta no es la forma, Junichirou. Te van a disparar si no la dejas ir.

—¡Pensé… pensé que era parte de la familia! —se golpea la cabeza con la culata de la pistola como si así volviera a recordar, a centrarse en lo qué pasa.

—J-Jun… —Chuuya registra a Tanizaki Naomi y también la manera brusca en que el Androide aprieta su brazo en su cuello, cortando las palabras, apretando la punta del arma en su sien otra vez.

—¡Solamente era un juguete para ellos y jamás les importé aun cuando ellos eran todo para mí! —Chuuya iba a avanzar unos pasos más cuando el helicóptero se acercó demasiado, haciendo volar varios objetos del patio, haciendo que claramente Junichirou retrocediera hasta que la mitad de sus pies estuvieran entre el borde y el vacío. Tenía que apresurarse. Junichirou sacude a Naomi con él, frustrado— ¡Diles que se vayan! ¡Ya no aguanto ese puto ruido!

Ah… la Divergencia de un problema sin lugar a duda. Los dedos de Chuuya se elevan y luego hace una señal con su palma para que se alejen con la nave, lo cual hacen sin chistar. Chuuya avanza unos cuantos pasos más hasta que parece prudencial esperar ahí, los brazos todavía arriba y visibles. Casi quiere cerrar los ojos ante el claro mensaje en su cabeza: probabilidades de éxito 100%.

—Si me dan un auto y m-me dejan salir de la ciudad… la solta…

—No —Chuuya corta, sin siquiera esperar a escuchar todo el pedido, nota que sus probabilidades bajan apenas 2% pero ya no es problema. Especialmente cuando está viendo como la mano del Androide tiembla en clara duda. Junichirou jamás podría herir a Naomi, no cuando todas las pistas que encontró en el cuarto apuntaban a cuanto los dos se amaban. Junichirou era tan importante para Naomi como viceversa—. Vas a dejarla ir ahora.

—¡Me van a lastimar si la dejo ir!

—No te lastimarán.

El agarre a la muchacha se afloja por completo, la pistola casi cayéndose y Junichirou tiembla un poco. Levanta la vista y sus ojos se clavan en los de Chuuya, una petición silenciosa en los mismos que NK-A5158 no sabe registrar en su sistema. Si le preguntaran, quizás los humanos calificarían esa expresión como una súplica.

—Confiaré en ti, Chuuya.

Lo siguiente pasa muy rápido: Junichirou empuja a Naomi tan lejos de él como pueda y antes de que la chica tuviera oportunidad de correr de nuevo hacia él, salvarlo de lo inevitable, tres tiros de cada francotirador aciertan en el cuerpo de Junichirou. Su caparazón metálico queda a la vista, cubriéndose rápidamente de thirium. Sangre azul. Sus ojos no abandonan a Chuuya aun cuando sus sistemas se están apagando.

—Confié en ti, Chuuya…

El LED en su sien se torna rojo y luego se apaga, sin más. Sólo el esqueleto del metal chorreante de sangre azul queda detrás. Si Chuuya fuera un humano, ahora mismo sentiría remordimientos. Pena, incluso, al ver como la chica llama el nombre del Androide mientras se ancla a su cuerpo disfuncional, llamándolo con desespero cuando la policía interviene para ayudarla. No siente nada, como debería ser. Una nueva instrucción en su sistema: irse y aguardar nuevas órdenes de Mori. El Capitán se para a su lado, pero Chuuya no le pone atención cuando se gira sobre sus zapatos y se vuelve a poner el sombrero en su cabeza, sin molestarse en leer el mensaje detrás suyo que su sistema formula. Lo sabe bien.

«Misión cumplida.»

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