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Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationships:
Characters:
Language:
Español
Stats:
Published:
2019-08-17
Completed:
2019-08-17
Words:
3,488
Chapters:
6/6
Comments:
2
Kudos:
12
Bookmarks:
1
Hits:
249

El espíritu del bosque

Summary:

En el bosque del reino de Harald, Hvitserk se cruza con una chica distinta a todos los vikingos…

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter Text

Los sonidos y el olor del pueblo, diferentes de los de Kattegat, despertaron a Hvitserk cuando el Sol aún estaba saliendo por el horizonte. El día anterior había llegado junto a Ivar al pueblo de Harald para pedir ayuda a éste en la conquista del antiguo reino de sus padres, ahora en manos de Lagertha.

Quien, por cierto, había asesinado a su madre.

Hvitserk suspiró y desperezándose salió de la habitación que compartía con su hermano menor, con cuidado de no despertarlo cuando pasó por encima de él. Sabía muy bien que debía andar con paso de pluma cuando se trataba de Ivar…

Las imágenes de Ivar lanzando el hacha a Sigurd y la muerte de éste pasaron como una película lenta por su cabeza mientras se dirigía hacia un riachuelo cercano a lavarse. Le constaba que nunca había querido acabar con la vida de su hermano en realidad; sin embargo, también era cierto que nunca había demostrado gran arrepentimiento y que su temperamento estaba cada vez más acentuado hacia la violencia.

De repente, el ruido de una rama rompiéndose le hizo girarse en redondo mientras desenvainaba un puñal. Fuera un lobo o un enemigo quien se acercaba por su espalda, no le pillaría desprevenido.

Sin embargo, sus ojos se encontraron con los de una chica de su misma edad. Ambos se quedaron mirándose durante unos instantes y, como si fueran el uno el reflejo del otro, dieron un paso hacia atrás.

Con tan mala suerte que Hvitserk olvidó que tenía el río justo detrás, cayendo en el agua con un gran estruendo.

Cuando sacó la cabeza del agua, la chica se había desvanecido. Como un fantasma.

---

- ¿Qué te ha pasado? – preguntó divertido Ivar cuando vio llegar empapado a su hermano.

- Nada.

Ivar se encogió de hombros mientras se giraba a seguir bebiendo, aún con la sonrisa en la boca. Hvitserk se sentó a su lado, sin importarle las protestas de los demás por mojarles a ellos también.

Se llenó una copa de vino hasta arriba y se la bebió casi de un trago. Cuando Harald entró en el salón junto a Astrid, éste los saludó con un movimiento de cabeza, aún tragando.

- Saludos, invitados. – dijo alegremente mientras se sentaba al inicio de la mesa, como dictaba su posición de Rey de aquellas tierras.

- Saludos, rey Harald.

- Veo que tu hermano ya se ha dado un baño esta mañana.

- Probablemente cayó al río sin querer – se rió su hermano menor.

- Me sobresalté, Ivar. – dijo cansado de las burlas de su hermano, sin darse cuenta de que eso sólo empeoraría su situación hasta que vio el brillo en sus ojos.

- ¿Eh? ¿Alguna ardilla? – soltó una carcajada.

- Un espíritu.

- ¿Espíritu? – preguntó ya serio su hermano. Él era el más supersticioso de los hijos de Ragnar.

- ¿No sería una chica de pelo cobrizo y ojos del color de la miel, verdad?

- ¿Tú también la has visto, Astrid?

- No – sonrió de lado con suficiencia hacia los dos hermanos.

- Es una chica que ha llegado con el último grupo de refugiados. – explicó Harald – Al parecer vaga sola por los bosques y sólo viene al pueblo para comer. No se relaciona con nadie y nadie la ha visto hablar. Es como si viviera en un mundo diferente.

- Floki me habló de algo parecido. Personas que habían entrado en contacto con lo divino antes de llegar a este mundo y que, al nacer, todo le parece tan superficial que no sienten la necesidad de explorar o vivir. Por lo que me dijo, suelen morir pronto.

- Puede que sean débiles – comentó Hvitserk mientras le daba otro mordisco a la fruta que había en el plato.

- O que sientan ganas de volver con los dioses. ¿Quién sabe? – le repuso Ivar, mirándolo por encima de su vaso.

Hvitserk no le respondió. Sabía que su hermano siempre había sido subestimado por su estado de nacimiento. Sin embargo, que fuera en defensa de alguien que probablemente no le serviría para nada era algo totalmente nuevo para él.

“Aunque también es posible lo que dice mi hermano” dijo mientras se levantaba de la mesa, provocando que el mencionado se atragantara.