Chapter Text
Realmente quiero amar a alguien...
Tal vez solo estaba pensando de más. ¿Ahora quién podría amarlo? ¿Eso ocurrirá en algún momento? Sonaba hasta absurdo siquiera pensarlo. No era ya su momento.
Sé que estamos solos a mitad de camino pero...
En ese infinito universo, con cientos y cientos de civilizaciones; la sola idea de una nueva oportunidad más se siente como un mal chiste.
...puedes guiarme el resto del camino...
¿Siquiera habría alguien quien quisiera guiarlo lejos de su soledad? Tal vez... si le dieran una última oportunidad.
Una... pequeña oportunidad.
•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~
Todo empezó aquel día que, como todos los días, se inundaba de los melodiosos gritos de sus líderes. Ni bien habían despertado cuando ya escucharon la discusión por toda la torre. Steve y Tony discutían...de algo. Una estupidez seguramente y todos se ocultaban en sus habitaciones hasta que terminaran aunque el hambre estaba volviéndose más insoportable.
El primer valiente en aparecer fue Clint. Estaba realmente hambrientoy ya no le importaba si salía herido, como la última vez que se arriesgó a interrumpir la discusión de esos dos. Pero esta vez no iba a estar soportando su hambre hasta que esos dos optaran por irse de un lugar que, se supone, era para todos.
Entró sigiloso, en un inicio, aunque ni atención le prestaron. Estaban en su burbuja de discusiones matutinas, incluso Bartón quería saber de qué estaban hablando pues se veía que ahora se armaría en grande. Tomó uno de los sandwiches que Steve siempre dejaba preparados e iba a morderlo pero la discusión era muy acalorada. Armas, técnica y cuidado personal de Tony. No entendía muy bien pero se veía que...
Solo sintió cuando se le fue arrebatado su sándwich por un rayo azul. Soltó un grito de sorpresa, sacó a esos dos de su burbuja, Barton miró al ladrón de su comida. Este le sonrió mientras comía con ganas el sandwich, Clint no era el único que sufría por las discusiones de esos dos. Ese mocoso de cabello platinado, de nuevo, molestando.
—¿Se te perdió algo, anciano?—dijo Pietro y como llegó se fue, no sin tomar otro sandwich para su hermana.
Clint iba a quejarse cuando notó que esos dos lo miraban de forma casi asesina por interrumpir su discusión. Iba a alegar algo cuando Natasha apareció, junto a Thor y Banner, que estaba a nada de volverse Hulk por el hambre. Le siguió el resto del grupo, haciendo que la atmósfera, de hace unos minutos, se transformara en algo más amigable.
—Tal vez sea nueva por aquí pero no creo que esto sea bueno para nadie—dijo Carol tratando de tocar el tema de la discusión de esos dos.
—No pero te acostumbras—dijo Clint al fin comiendo un sándwich.
—Estuvimos esperando por casi una hora, y no soy nada amable cuando no he comido nada—suspiró Carol.
—Para estos midgardianos es como una rutina de cortejo—dijo Thor burlándose de la situación y degustando uno de los sándwiches que Natasha sacó del refrigerador.
—¿Si le tengo que recordar de quién es esta torre y quién financia todo lo que usan, o incluso comen? Creo que podrían mostrarme un poco de respeto—dijo Tony al sentirse aludido. Casi una hora discutiendo con Steve de quién sabe qué cosa. Ni siquiera él lo recordaba.
—Te respetaré cuando cumplas con mis horas de comida—dijo Clint con el bocado en la boca, Tony solo lo miró asqueado.
—Lo lamento—se disculpó Steve—, es solo que Tony...
—¿Es solo que yo qué?— preguntó Tony ofendido—. Porque hasta donde recuerdo todo este problema empezó justo por tu culpa.
—¿Qué?—Steve lo veía incrédulo—. El único que se sintió ofendido aquí fuiste tú.
— No, Rogers. Yo estaba todo feliz de la vida hasta que tuve que toparme con tu estúpida cara...
—¿Si quieres que recuerde exactamente por qué tuviste que toparte conmigo?—Steve se acercó a Tony de forma que podría lucir amenazante.
—Alerta, alerta, me siento agredido por el troglodita de laboratorio—dijo Tony a punto de salir huyendo de ahí. .
— ¡Tony!—se enojó Steve y mostró un leve sonrojo en su rostro.
La discusión volvió a empezar y todos miraban atentos como esos dos discutían, con una taza de café y un sandwich. El espectáculo matutino continuaba y ya que no había nada nuevo en televisión, era una forma entretenida de empezar el día.
—Entonces... ¿esto es normal?— preguntó Carol sorprendida, había visto discutir a muchas personas, incluso ella era agresiva cuando se trataba de tener la razón pero la discusión de esos dos era... otro nivel.
— A toda hora— respondió Natasha mientras bebía su café.
— Jamás entenderé las formas de cortejo de los midgardianos— dijo Thor mirando la agresividad de sus compañeros— .¿Es común que el más enano gane la pelea?
—Si— coreo el resto.
— ¡Los escuché!— alegó Tony.— ¡Ya les dije que no estoy enano!
—Si lo estás—dijo Steve, Tony lo miró con más odio. Casi parecía que se le iba encima.
Antes de que siguieran con el desayuno familiar, la alarma sonó en la torre anunciando un ataque en New York. Zemo y sus soldados de Hydra causando destrozos, de nuevo.
—Dejen para después sus discusiones maritales—gritó Natasha, siendo la última en salir.
—Ponte el traje— fue lo último que le dijo Steve antes de salir tras los demás.
—¡Claro que me pondré el traje pero porque yo quiero no porque tú me lo pediste!— gritó Tony a Steve pero este ni caso le hizo, resopló molesto y empezó a teclear unos números en su reloj—. Estúpido anciano... "¿Ponte el traje?" "¿Como líder debes comportarte?" "Ñiñiñi" Imbécil— lo último lo hizo en un intento de imitar la voz del Capitán.
La armadura comenzó a pegarse al cuerpo de Tony y cuando la ventana se abrió Tony salió disparado hacia donde era la emergencia. Seguro no sería nada importante pero podría lucirse un poco, saludar algunas personas, firmar unos autógrafos y volver antes de alguna reunión en Stark Industries. Demostrarle a ese Capitán idiota que él puede ser un superhéroe y seguir viéndose increíble.
—¿Stark, estás en posición?— preguntó Steve por el comunicador, Tony rodó los ojos.
— Claro que estoy en posición— contestó Tony arrogante— . Y no te gustará para nada.
— ¿Qué es lo que ves?
— Zemo, hombres de Hydra, y civiles siendo amordazados en el medio de una plaza.
—No empieces nada, estamos llegando.
— Para cuando lleguen ya no habrá nadie, los entretendré.
— ¡Tony, no!
— Yo digo que Tony si. Además, Thor ya se ha adelantado.Nos vemos en la fiesta.
—¡Stark!
Tony cortó comunicaciones, Steve gruñó molesto. Se veía más frustrado que otras veces en combate. Incluso parecía más preocupado por Tony de lo común. Natasha y Clint lo notaron pero no dijeron nada. Eso podría traer roces en la misión. Tony llegó cuando ya Thor y Carol soltaban golpes por aquí y por allá, ni siquiera se movió. Espero a que terminaran con los !años para hacer acto de presencia.
Mientras Natasha, Clint y Steve llegaron al lugar, muy retrasados. Steve estaba molesto de la lentitud de la nave. Todos podrían correr peligro y ellos solo llegarían para dar el pésame. Natasha quería calmarlo pero fue en vano. Cuando se estacionaron, bajaron casi inmediatamente para corroborar que todo era un caos. Pero al parecer ya lo habían resuelto. Thor detenía a los hombres de Hydra con facilidad mientras Tony y Carol liberaban a los civiles para ponerlos a salvo.
Realmente era una misión poco riesgosa y con unos cuantos hubiera bastado. Justo de lo que Tony estaba hablando. Steve odiaba que a veces tuviera razón pero es que tampoco quería arriesgarse; las misiones se vuelven complicadas de la nada y todo es un caos poco controlable. Solo quiere mantener al equipo unido. Mantener a Tony a salvo de sí mismo.
—¡Oh, Capitán!— empezó Tony, Steve ya sabía lo que venía—. ¿Ya llegaron? Ni los noté. Digo, Thor terminó tan fácil con esto que nosotros apenas nos movimos. Pero supongo que sigue creyendo que es una tontería esa de dividir misiones y cubrir más espacio.
— Stark, ya hablamos de esto. La última vez no terminó bien para nadie— defendió Steve.
— ¡Una vez! Y el error ni siquiera fue mío ¿y ahora quieres que vayamos todo a cada una de las misiones que surjan? ¿Sabes lo poco útiles que seríamos?
—O peligrosos—apoyó Natasha, Steve le dedicó una mirada afilada, ella solo se encogió de hombros.
—¡Gracias!—aplaudió Tony— Tal vez le de un aumento señorita Romanoff.
—Esto no es una broma ni un chiste, Stark. Son vidas. Tanto de los civiles como las nuestras. Tenemos que tener refuerzos por si acaso...
— ¿Morimos? Bueno, creo que ese sería uno de los requisitos para entrar al grupo. Lo que no entiendo es porque de pronto surge tu instinto de niñera.
—¡Es mi trabajo! Lo único que haces es querer lucirte y actuar "genial" todo el tiempo. Por tu culpa hemos fallado muchas misiones y...
—¡Ah! ¿Entonces si me estabas culpando por la ultima misión? ¿Qué más, Rogers? Soy todo oídos...
Natasha y Clint los miraban cansados, incluso Carol, que sometía a Zemo, los miraba con vergûenza. ¿Se supone que esos dos eran los líderes de los Vengadores? Estaba pensando seriamente en intervenir cuando un sonido se escuchó cerca del lugar, por los escombros.
Amarró a Zemo con fuerza y se acercó hacia donde había sentido una presencia. Camino cuidadosa cuando casi tropieza con una cesta. Extrañada la examinó, la tomó entre sus manos y la descubrió, encontrando a un bebé perdidamente dormido. Miró alrededor, esperando que alguien viniera por él pero no parecía que eso fuese a pasar. Más bien, parecía que el bebé apareció ahí de pronto.
Era muy extraño.
—Oigan... creo que encontré algo— dijo Carol acercándose. Tony y Steve dejaron su discusión para mirar a Carol y...
— ¿Un bebé?— preguntó Bartón extrañado.
—Carol, cariño, no es sano robar a bebés de sus madres— dijo Tony— . Devuélvelo.
—No estaba con nadie, de hecho estaba solo—explicó Carol—. Pero... Ni siquiera parece tener signos vitales... aunque respira... no entiendo...
— Tal vez Bruce sepa—explicó Natasha.
—¿Lo llevan de vuelta? Me encargaré de estos...— señaló Carol a los hombres de Zemo y al mismo Zemo.
—Genial, pasamos de agentes a niñeras— se quejó Clint tomando la canasta.
—Tal vez deberían dárselo a Rogers. Así podría dejar de molestarme y enfocar su instinto maternal en alguien que no sea yo— Steve rodó los ojos.
—Perfecto, te toca recoger Stark— dijo Steve yéndose con Natasha y Clint a la nave.
— ¡¿Qué?! ¡Yo hice todo el trabajo pesado!
—De hecho, fue Thor. Así que te toca limpiar— aclaró Steve, le dedicó un saludo militar y la nave se cerró para arrancar de regreso a la torre.
—Hijo de pu...
—¡Lenguaje!— gritó Steve por el intercomunicador.
Tony...estaba realmente molesto. Casi ardiendo de furia.
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—¿Y bien, doc?—preguntó Clint a Banner, todos estaban reunidos en el laboratorio de Bruce mirando la canasta con el bebé dentro. Bruce negó.
—No sé... Simplemente no lo entiendo—dijo pensativo—. Es un bebé sano, respira pero no muestra signos vitales.
—¿Eso es posible?—preguntó Natasha curiosa, el bebé se veía adorable durmiendo.
—No debería ser pero...—la compuerta se abrió, Thor y Tony entraban al laboratorio.
—La próxima vez que quieran "castigarme", hay formas más divertidas de hacerlo—se quejó Tony saliendo de su armadura. Steve no comprendió a qué se refería con ello pero lo dejó pasar.— ¿Y bien? ¿Qué pasó con el mocoso?
—Banner estaba en eso antes de que interrumpieras—dijo Clint. Tony hizo un gesto de indiferencia y se acercó para mirar al bebé.
—Como decía... no es normal que... esto pase pero solo conozco un caso raro... aunque no creo que sea este—explicó Banner.
—Se más claro, Brucie—pidió Tony mirándolo.
—Puede que sea un "bebé deseado"—todos se miraron extrañados—. Antes de que saquen conjeturas, solo les diré que un "bebé deseado" es pedido por los padres. Y no tiene vida hasta que ambos padres, que lo desearon, lo toquen—todos seguían mirando extrañados.
—¿En serio crees en eso, Brucie?—preguntó Tony incrédulo—. Debes de dejar de ver esos programas raros con Thor. Eres un hombre de ciencia para creer eso. Además, los "bebés deseados" son un mito. Ningún bebé puede aparecer de la nada porque así la gente lo desea.
—¿Qué tienen de malo las telenovelas? Son entretenidas y hablan sobre el cortejo de los midgardianos—dijo Thor meditando sus gustos por programas de televisión.
—Lo que digo es que debemos probar con ciencia—Tony sacó un pequeño alfiler, todos lo miraron extrañados—. Si lo pinchan y llora, es solo que tenía un sueño muy pesado. Y que habrá una señora muy molesta porque le quitamos a su bebé.
Tony acercó el alfiler a la mano del bebé pero fue detenido por Steve.
—¿Qué diablos estás haciendo?—preguntó Steve indignado, Tony rodó los ojos soltando un suspiro.
—Solo despertar al mocoso.
—¿Lastimandolo? ¿Te volviste loco o qué?
—Solo es un pinchazo, eres un exagerado.
—¿De dónde sacó un alfiler?—murmuró Natasha a Clint.
—¡No lo harás!—gritó Steve.
—Esto es en nombre de la ciencia—alegó Tony molesto.
Entre forcejeo, Tony y Steve siguieron discutiendo sobre pincharlo o no. De la nada, el alfiler salió volando y la mano de ambos tocó las manitas del pequeño bebé. Steve y Tony sintieron una corriente que los recorrío desde la nuca hasta la palma de su mano. Esa corriente pasó al cuerpo del pequeño bebé, todos lo vieron con claridad. Estaban incrédulos. En ese momento, el bebé abrió los ojos. Eran iguales a los de Tony. Sus rasgos también eran familiares, tenían un cierto parecido a Steve. No lo habían notado hasta el momento en que niño "cobró" vida. De pronto el bebé se volvió una copia exacta de ellos.
Steve y Tony lo miraron asustados. Se miraron y volvieron la vista al pequeño, que era la viva imagen de ambos. Todo el mundo estaba sorprendido ante el niño que estaba despertando. Con esa pequeña acción, Banner confirmaba su teoría, lo curioso era que Steve y Tony fueran los padres que lo deseaban. Tal vez eso explicaba el recién comportamiento de Tony con Steve.
Los aludidos se acercaron al bebé, antes de que pudieran decir algo, el bebé comenzó a llorar.
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Tony daba vueltas alrededor de la sala, Steve estaba sentado, pensando seriamente lo que estaba pasando. Natasha trataba de calmar al bebé que no paraba de llorar. Clint y Thor habían salido por algunas cosas para poder alimentarlo, cambiarle el pañal y todas esas cuestiones que necesita un bebé.
—Que yo me tenga que encargar del bebé en lugar de ustedes se me hace un poco m...
—¡Silencio, Nat! Este es un momento crucial—alegó Tony sin desear abrazar al bebé.
Steve rodó los ojos ante la exageración de Tony. Se levantó y le pidió a Natasha el bebé. Ella se lo entregó agradecida, su instinto materno no era el mejor y por cómo lloraba, seguro era pésima. La única forma en que el bebé dejó de llorar fue al sentir a Steve y su calor. Estaba tranquilo, mirando a Steve con ojos llorosos. Soltando suspiritos tras tanto llorar. Steve sintió una gran ternura al verlo. Sus mejillas regordetas y los ojos lo hacían ver adorable. Instintivamente le limpio las lágrimas de las mejillas.
—Todo estará bien, lo prometo—le dijo a Steve con voz tranquila.
Antes de que Tony pudiera decir algo al ver la escena, Bruce volvió a la sala con unos documentos. Se rascaba la cabeza pensando, meditando. Una vez le tocó presenciar un evento de ese tipo y ahora le sorprendía que ocurriese de nuevo... Más bien, le sorprendía que hubiera ocurrido con esos dos, quienes apenas podían verse sin pelear.
Los miró.
—Mis sospechas son correctas. El bebé es de ustedes—dijo Bruce mostrando los papeles, Tony los tomó de forma agresiva y los examinó. No había errores ni cambios, todo era legítimo. El mocoso era suyo.
—Esto es imposible. Yo... yo jamás tendría un hijo y lo abandonaría de esa manera. Esto es...—Tony estaba nervioso, mirando al bebé. No podía ser. Jamás dormiría con una mujer sin cuidarse y menos dejarla sola en algo como eso. Steve se acercó y miró los resultados. Lo poco que entendía lo hicieron comprender la situación. El niño que cargaba era su hijo.
—Esa es la cuestión, Tony—explicó Bruce—. No es tuyo y de alguna mujer. A menos que sea una hermana perdida de Steve porque también tiene su ADN. Ambos son los padres de ese bebé—en ese momento entró el resto del equipo, sorprendidos, habían alcanzado a escuchar esa afirmación. Así que los resultados dieron positivo. Carol también se sorprendió, por lo menos lo que le explicó Clint, el bebé era de Steve y Tony. Vaya bodrio.
—Eso... eso... eso no puede ser—tartamudeo Tony y se sentó para meditar. Eran demasiadas emociones para un día.
Steve miró al pequeño, podía jurar que tenía rasgos suyos pero era más notorio el parecido a Tony. Esos ojos lo delataban. Aún así, moría de ternura. El niño babeaba y se chupaba un puñito emocionado. Era sorprendente, Natasha llevaba un buen rato queriendo calmarlo y solo llega Steve y el niño se mantiene de lo más tranquilo.
Todos estaban en silencio, esperando que Tony reviviera pues parecía que había muerto o algo así. Murmuraba algunas cosas raras mientras miraba el piso. Su comportamiento realmente era extraño. Steve no le dió importancia y el resto se acercó a ver el bebé que era una ternura.
—Y... ¿Tiene nombre?—preguntó Pietro, incómodo por el silencio ante la partida de la mente de Tony al infinito. Steve meditó.
—Creo que venía algo en su canasta—dijo Wanda mientras iba hacia la cesta olvidada en un rincón de la sala. Como había recordado, había algo ahí. Una pequeña tarjeta, la leyó curiosa y se la entregó a Steve.
Mi nombre es Peter. Soy un bebé deseado y espero me reciban con amor. Por favor, entregar a Steve Rogers y Tony Stark.
—Bueno, eso lo deja completamente claro—alegó Pietro.
—Y nos hubiera ahorrado el drama de los resultado de ADN—dijo Clint poco sorprendido de la situación.
—Peter...—sonrió Steve y miró al pequeño. Se veía tan frágil, tan blandito. Ahora era su padre y no podía dejarlo atrás. Acarició sus mejillas. Tal vez no era la mejor forma de hacerse padre, ni el momento, pero podía con eso... quería eso...
De la nada, Tony comenzó a reír. Parecía histérico. Se levantó y arrojó los papeles al piso. Todos lo miraron extrañados.
—¡Ya entendí todo! ¿Esto es tu plan, Rogers? ¿Es tu forma de quererme hacer responsable?—señaló Tony a Steve, para él todo eso era muy extraño pero ahora no, todo era claro. Y era el plan de Rogers.
—¿Disculpa?—Steve se mostró molesto e indignado.
—¿Cómo fui tan ciego? ¡Todos le seguían el juego!—rió como maniaco señalando a todos, quienes lo miraban desconcertados—. ¡Pero lo descubrí antes de que esto fuera lejos! No sé de dónde o cómo sacaste ese niño pero quedatelo, no me interesa el plan que tengas para hacerme responsable. NO-FUN-CIO-NÓ.
—¿Plan? ¿Acaso te caíste de cabeza?—Steve estaba molesto, ¿Cómo se le ocurría que Steve podría caer tan bajo?—. Esto me tiene tan sorprendido a mí como a tí. No es mi plan, pero ese niño al parecer es nuestro. Y eso significa hacernos responsables de él porque no tiene a nadie más que a nosotros.
—¡Si, claro! ¡Ahora resulta que tenemos un niño! ¡Bendito destino! ¡Sucio traidor!—se acercó al niño para mirarlo, negar su parentesco pero al verlo fue imposible hacerlo. Es decir, era su viva imagen, sus mismos ojos. ¿Cómo negaría eso? Era imposible.
Antes de que alguna otra estupidez saliera de su boca, se fue corriendo. Huyó cual cobarde. ¡Un niño! No... algo... algo estaba mal. No podía estar ocurriendo.
¡ÉL NO PODÍA TENER UN HIJO!
•~•~•~•~•~•~•~•~•~•
Era tarde, o muy temprano, ni siquiera lo había pensado. Distrajo su mente trabajando en el taller, centrarse en todo pero era imposible. Habían pasado unas semanas tras el "genial plan" de Steve queriendo hacerlo padre. Se había comportado de forma tan cobarde que solo huyó.
Quiso olvidarlo todo trabajando hasta morir pero un niño no es un tema cualquiera que pudiera evadir y sus fracasos, con lo que sea que iba a construir, eran la prueba de eso. Ni bien había terminado de deshacerse de su último proyecto fallido cuando Pepper entró furiosa a su taller. No explicó nada, sólo lo tomó de la oreja y lo jaló fuera de ahí.
—¡Hey! ¡Auch! ¡¿Ahora qué hice?! ¡Pepp! ¡Pepper!
Pepper lo llevó a rastras a la realidad. Seguramente ya se había enterado del bebé.
•~•~•~•~•~•~•~•~•~•
Peter no dejaba de llorar, por más que Steve lo arrullaba y calmaba, parecía imposible. Le dio de comer, le cambio el pañal, incluso lo bañó pero no lo calmaba. Tuvo que llamar a Nat para pedir ayuda, inmediatamente la pelirroja le habló a Pepper explicándole la situación y hablando de lo irresponsable que era Tony.
Pepper no tardó mucho en obligar a Tony en cumplir con su deber y ayudar con el bebé cómo debía ser. En el edificio, específicamente en el departamento de Steve, había un tumulto de gente en la puerta del Capitán América. El llanto del bebé era demasiado fuerte. Ya habían ido varios vecinos a pedirle que se callara o llamarían a servicios sociales.
Steve se estaba disculpando cuando Tony apareció, vestido con lo primero que encontró, sin mirarlo. Se acercó con vergüenza y Steve sintió gran alivio al verlo. Cualquier ayuda sería buena ahora y esperaba que fuera para lo único que Tony se dignara a aparecer después de tantas semanas sin dar luces de que seguía con vida.
—Es que... no sé... solo llora... No sé qué hacer...—explicaba Steve, más o menos, cuando se acercaron a la cuna vieja. Se había vuelto padre de pronto y no tenía nada. Era lo poco que había conseguido para el bebé.
—Bien... no sé cómo yo ayudaría en esto si soy pesimo con los niños...
Steve lo levantó pero el llanto no cesaba. Tony se compadeció de él y lo tomó en brazos para ver si con él funcionaba. Y funcionó. Peter se calló inmediatamente, solo soltaba suspiritos mientras gimoteaba. Parecía asustado. Tony imitó el arrullo de Steve de hace unos momentos y Peter solo lo miró. Con sus enormes ojos lo miró lleno de curiosidad. Estaba de lo más tranquilo con Tony.
—Bueno, al parecer fuiste de ayuda—dijo Steve agotado, se sentó en la cama y se recostó. Cuidar solo a un bebé era peor de lo que podría imaginar. Era la primera vez, en muchos días, que pudo recostarse en la cama sin el bebé.
Tony lo miró curioso, sus sospechas de que eso era un extraño plan de Steve, para cambiar sus actitudes, desaparecieron. Miró alrededor. Aunque Steve no tenía dinero, había conseguido cosas para el bebé. Ropa, pañales, incluso una cuna. Muy fea, para su gusto, pero lo hizo. Se hizo responsable y no huyó, no como él que escapó de su responsabilidad.
Miró al rubio, recostado en la cama. Solo bastaron unos segundos para caer dormido. Las ojeras eran notorias, incluso, lo que le dijo Pepper, es que ni había ido a las misiones por cuidar al pequeño. Lo cual era malo porque de eso sacaba para comprar las cosas del bebé.
Tony realmente se había comportado como un idiota.
Lo dejó dormir y llevó al bebé a la sala. Al parecer, ahora que Tony estaba ahí, estaba tranquilo. Como si la energía de ambos pudiera sentirla. Para Tony era aterrador, un bebé, de la nada, había aparecido para cambiarle la vida y lo primero que había hecho era huir. ¿Cuántas veces deseo tener a un bebé? Muchas veces, solo por pensarlo o sentirse melancólico diciendo que sería mejor padre que Howard y ahora, que estaba ahí la oportunidad, la rechazó e incluso le dejó toda la responsabilidad a otra persona.
"¿Eso es ser mejor que Howard?" se regañó y caminó con el pequeño a la sala.
Se sentó, jugueteo con las manos del pequeño. Era tan chiquito, tan suave y frágil. ¿Cómo podría hacerse cargo de ese pequeño? Es decir... es muy pequeño. Ni siquiera sabe lo que quiere o necesita. ¿Cómo podría siquiera mantenerlo feliz? Peter empezó a reír, con las marcas de lágrimas en sus regordetas mejillas. Tony lo limpio con unas toallitas húmedas que había cerca y el pequeño seguía riendo. Incluso movía sus piececitos con entusiasmo, Tony sonrió y jugueteo con sus manos.
Olía muy rico.
Volvió a mirar alrededor. Steve ni siquiera tenía suficientes cosas para él y había gastado todo en el bebé. Tony fue comido por la culpa. Supondría que podía hacer algo por él. A fin de cuentas... Peter también era su hijo.
—¿Quieres ir de compras?—preguntó al bebé, que solo se limitaba a reír. Tony lo tomó como un sí.
•~•~•~•~•~•~•~•~•~•
Steve despertó varias horas después. Era la primera vez, en mucho tiempo, que dormía tan bien. Jamás había estado tan cansado como en ese momento. Al parecer la guerra no era tan agotadora como tener un bebé. Sonrió ante la comparación tan absurda y se acomodó para mirar al techo. Estaba despabilando cuando se levantó de golpe. Recordó que Peter estaba llorando.
Se levantó para ver la cuna pero no había bebé. Eso lo asustó más. Salió corriendo cuando se topó con un olor dulce de la cocina. Caminó hacia allá y miró a Tony, dejando algo de comida que compró mientras hablaba con Peter. Este estaba en una silla para bebé, tranquilo, escuchando todo lo que Tony le decía.
Al parecer Tony había hecho muchas compras. La silla de bebé, una carreola, mucha, mucha despensa y... ¿Una cuna nueva? Claro, Tony podía permitirse esos gastos mientras Steve había tenido que ir a la tienda de veteranos a comprar lo poco que tenía para cuidar a Peter, además de otras cosas que Natasha le ayudó a conseguir, o cosas que a Clint le sobraban de sus hijos.
Eso le trajo malos recuerdos de su niñez y adolescencia. ¿Iba a cuidar a Peter con esas carencias? No, no quería que Peter necesitará nada y Tony podía darle todo eso. Incluso parecía que se llevaban bien. Lo que Steve podía ofrecer era nada a lo que Tony seguro le daría y aseguraría.
Sonrió con tristeza. Pero ignoró ese sentimiento tonto y... se adentro a la cocina.
—Y es por eso que jamás debes de entrar al agua con la armadura, en especial si tomaste toda la noche—le decía Tony a Peter, este lo miraba atentamente, como si comprendiera lo que le decía y tomara notas metales.
—Mmm... no quiero interrumpir pero Peter...—empezó Steve.
—Ya comió y durmió durante el viaje... ahora parece que está tranquilo—sonrió y lo miró, casi orgulloso de haberse encargado de Peter solo.
—Gracias... aunque no debiste. Te pagaré todo.
—¿Por qué? Es decir... también es mi bebé—eso era completamente extraño. Un bebé con el Capipaleta... lo más extraño que podría pasarle.
—¿Ah, sí? ¿Ahora si quieres hacerte responsable?—preguntó Steve algo molesto, un día cuidándolo era nada con todo lo que Steve ha vivido al criar solo a Peter. Tony sintió la puñalada.
—Pues tú solo parece que estás a punto de morir. Una guerra mundial no terminó contigo pero al parecer un bebé si. Si te dejo solo, el mocoso podrá contra ti y... ya no habrá más capipaleta—Steve sonrió de forma irónica, Tony volvió su mirada a la comida china que sacaba de la bolsa—. Y Fury seguro me mataría por eso... No quiero a Natasha ahorcandome...
Steve rodó los ojos y suspiró. Se acercó hambriento, al parecer Tony había comprado comida y no iba a negarse probar un poco. Después de unas burlas, Steve sirvió la comida para ambos mientras Tony colocaba a Peter a un lado en su silla de bebé. Al inicio los miró y sonreía, se movía emocionado cuando los escuchaba hablarle, lo miraban o jugueteaban con él, de pronto fue quedando dormido.
Ambos lo miraron y la ternura se apoderó de sus corazones. Peter era realmente adorable. ¿Todo eso Tony se lo había perdido? No estaba tan mal. Podría acostumbrarse a es ambiente tan... familiar.
—Iré a recostarlo... acomodare la cuna por la otra para que pueda dormir bien—dijo Steve levantándose—- Ahora vuelvo a limpiar aquí.
—Está bien. Creo que puedo lavar los trastes y recoger aquí—Tony también se levantó—. Cuando termines la cuna, llevaré a Peter—dijo para recoger los trastes y llevarlos al lavabo.
Steve solo lo miró unos segundos y sonrió tan débilmente que era difícil identificar una sonrisa de ese rostro serio. Salió a hacer lo que Tony le dijo y avisó cuando la cuna estuvo lista. Le había tendido las sábanas nuevas y calientes para Peter. Tony lo acomodó en la cuna como Steve le indicó y lo taparon. Parecía agotado, como si hubiera hecho todas las cosas del mundo en un solo día.
Tony estaba fascinado con ese pequeño.
Lo dejaron dormir, salieron de la habitación y quedaron en silencio. Ahora no tenían nada que hablar o qué hacer. Tony pensaba en irse pero eso sería demasiado... ¿pronto? Es decir, apenas sí se encargó del bebé unas horas. Y Steve tal vez esté cansado.
—Debemos hablar—dijo Steve tomando asiento en la sala, Tony asintió y se sentó en el sillón solitario. Steve lo miró con seriedad—-. Si te vas a hacer cargo, tenemos que arreglar todo el asunto. Su registro como ciudadano estadounidense, el seguro y todo eso. Además, de los tiempos en que cada quién lo verá, como lo cuidaremos... es decir... Peter suele alterarse y parece que necesita tenernos juntos para estar tranquilo.
—Entiendo... Sobre el registro puedo encargarme de eso, no necesita lo del seguro, tendrá todo conmigo y educación. Lo mejor será llevarlo a mi casa y...
—Espera, espera... No me lo puedes quitar así—Steve hizo un ademán de que se detuviera—. Es decir... ¿Escuchaste lo que dije? Peter nos necesita a los dos. Yo no quiero solo visitarlo de vez en cuando, quiero formar parte de su vida. Y tu casa queda demasiado lejos de aquí. Yo no estaré en Malibú.
—No lo haces sencillo. Mi casa es la mejor opción...
—¿Realmente lo es? ¿No estará llena de mujeres desconocidas? ¿Bulliciosas fiestas? ¿Desconocidos queriendo robar tu tecnología? ¿Intentos de...?
—Ya entendí, ya entendí. Pero tampoco pienso dejarlo aquí. ¿Acaso has visto tu barrio? Me sorprende que no te hayan robado aún nada. Ni siquiera tu perilla está bien puesta—Steve se acomodó, sintiéndose lastimado por poner en peligro a Peter sin saberlo.
—Bueno, ¿qué opción te parece mejor? ¿La torre y arriesgarnos a que alguien lo ataque?—Steve lo miró retando, su casa era lo más seguro para Steve y se encargaría de las chapas después.
Ambos se miraron, casi a nada de volver a pelear pero sus energías para eso se habían ido. Los dos se quedaron en silencio y miraron a otro lado. Era extraño no pelear, era su forma normal de comunicación. Ninguno quería ceder pero Peter les hacía pensarlo. Ambos querían el bien para el niño. Y Tony ya había entendido que Steve no quería darle lecciones de "responsabilidad", la vida los había unido para esa misión y no había escapatoria.
—Podemos... comprar una casa en algún suburbio privado. Peter podría crecer ahí, estudiar, vivir seguro...—sugirió Tony. Steve lo miró con seriedad.
—¿Estás dispuesto a ceder todo por él? Porque eso implicaría que tú y yo... compartamos casa y...
—Bueno, eso ya lo sé pero solo será eso. No necesitamos dormir juntos ni nada. Cada quien su habitación y cada quien sus cosas. Solo compartiremos casa... compañeros de piso...por Peter.
Tony no pudo descifrar el rostro de Steve, no sabía si era decepción o tristeza pero no hubo mucho tiempo para adivinar, Steve estiró su mano como si cerrara un trato. Tony le tomó la mano asintiendo. No sabía que había pasado pero eso sería un enorme caos.
