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Sigue mi ritmo…

Summary:

Después de la infiltración en la I-Island, la normalidad no es algo que se recupere pronto, sin embargo, Izuku se ve arrastrado a la pista de baile sin opción a retirarse, por lo menos no si esa persona tiene los ojos más ardientes y las manos más firmes que haya conocido.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

—¡Es increíble! ¡Es como si no hubiera pasado nada!

La exclamación de Uraraka correspondió al sentir de Izuku, apenas ayer escaparon de sufrir lesiones más graves al enfrentarse a los villanos y hoy la fiesta volvía a estar en su apogeo, como si todo lo de ayer hubiese sido una simple y colectiva pesadilla.

Pero no fue así.

Aunque el ambiente era festivo, había una leve sombra de inquietud y duda, veía a varios civiles mirar a su alrededor y por sobre su hombro, esperando que algo pasara, que se volviera a romper la seguridad, porque, aunque no se quisiera decir, una vez que algo es traspasado sólo es cuestión de tiempo antes de que suceda una vez más. Así de frágil es la confianza de las personas.

—Pero paso —murmuró Izuku antes de hacer un barrido por todo el lugar, buscando a Melissa, estaba preocupado, desde que los separaron ayer para hacer el seguimiento y los interrogatorios, no la había vuelto a ver—. ¿Alguien ha visto a Melissa?

Sus amigos se miraron entre sí, porque todo tenían esa misma angustia por su reciente amiga, después de todo, aun siendo una civil los siguió y peleó como cualquier héroe profesional o en entrenamiento.

—Estoy segura que estará bien, después de todo ella no tuvo nada que ver con la infiltración —ofreció Yaoyorozu.

—Sí, ella estuvo con nosotros todo el tiempo y ayudo a reactivar todo el sistema —agregó Todoroki.

—¡Sí, sí! ¡Ella fue muy genial! ¡Tan varonil!

—Es una mujer —replicó Jirō.

—No importa —se encogió de hombro el pelirrojo con una sonrisa—. ¡Animo, Midoriya! Estoy seguro que ella estará bien, querría que te divirtieras.

—En eso tienes razón.

Una voz femenina se alzó tras ellos.

—¡Melissa-san!

La chica sonrió ante el recibimiento tan cálido, todos la rodearon.

—No puedo quedarme mucho tiempo, el tío Might logró que me dejaran salir para hablar con ustedes.

—¿Salir?

—¡Oh! No, no es nada de lo que se están imaginando —les tranquilizó al ver la alarma crecer en sus ojos—. Sólo estoy bajo vigilancia por unos días por lo que no podría despedirme de ustedes sino lo hago ahora, es sólo una medida preventiva, sus testimonios me exoneraron.

—¿Y…?

Aunque Midoriya no completo la pregunta ella supo que se refería a su padre.

—No lo enviarán al Tártaro, lo mantendrán aquí, el tío Might intervino en su nombre así que no podrá participar en ningún proyecto de nuevo, pero podrá supervisarlos, después de todo mi padre sigue siendo el mejor científico del mundo, mientras tanto se recupera de sus heridas en el hospital —la sonrisa que les brindo calmo los peores temores de ellos—. Bueno, cambiando de tema, parece que tengo un déjà vu al verlos —rió—, todos se ven igual que ayer, muy guapos.

—Yaoyorozu-san nos hizo el favor de recrear nuestros trajes, aunque al principio quería llevarnos de comprar —respondió Izuku con una risa nerviosa, fue casi una batalla campal el convencer a la chica de que no había necesidad de comprar trajes nuevos, al final fue Todoroki quien termino por frenarla.

—Aunque fue una pena —se lamentó Momo, fue la única que cambió su vestido—. Estoy segura que hubiéramos encontrado muchas más cosas geniales para todos.

—Será en otra ocasión, por ahora, ¡divirtámonos! —exclamó Iida—. ¡Con moderación y recordando nuestros modales como alumnos de la UA!

—¡Sí!

—¡Quiero ir al buffet! ¡Buffet! —exclamó Uraraka siendo coreada por Kirishima y Kaminari.

—Creo que prefiero bailar —mencionó Momo—. ¿Te importaría ser mi pareja, Todoroki-kun?

—No. No me importa —le tendió su mano para guiarla a la pista.

Melissa rió al ver el alboroto que esa petición trajo en el grupo, sobre todo con Mineta que gritaba algo como ¡¿Dónde está mi harem?! ¡¿Por qué sólo Todoroki?!, que fue ignorado por los demás que se empezaron a dispersar para ir al buffet. Dejando sólo a los dos recomendados bailando.

—¿Deku-kun no vienes? —Uraraka se detuvo al ver que él no se movía.

—No, adelántense, enseguida los alcanzo.

—¡No tardes, Midoriya! Si ves a Bakugō dile que estaremos en el buffet —pidió Kirishima siendo arrastrado por Kaminari, que murmuraba cosas sobre buscar pareja para bailar.

—Sí.

Melissa se despidió de ellos con la mano.

—Deberías ir con ellos, Deku-kun.

—Sólo quería despedirme correctamente de ti —murmuró avergonzado rascando su cabeza con un suave rojo cubriendo sus mejillas.

—No es necesario decir adiós, después de todo tenemos algo en común —le sonrió—, mientras apuntes a la cima podremos encontrarnos, porque yo apunto a convertirme en la mejor científica, ¿qué dices? ¿Nos vemos pronto?

Ambos notaron a dos guardias entrar, era hora de irse.

—Muy pronto.

Ella sonrió antes de girarse y caminar hacia la salida, pero se detuvo.

—Por cierto, tío Might dijo que mañana haría una barbacoa para todos, en el sector F, no olvides avisarles a todos.

—¡Sí!

Un suave movimiento de mano después, ella se fue.

Izuku se quedó mirando el lugar en que Melissa desapareció antes de sonreír, tenía una nueva promesa que cumplir para su nueva amiga.

—Tu cara luce más estúpida que de costumbre, perdedor.

—¡Kacchan!

Tan centrado estaba en sus pensamientos que no notó que Bakugō se acercaba con el ceño fruncido y las manos en los bolsillos, lucía terriblemente guapo a pesar de su expresión de hastío.

—Veo que Yaoyorozu-san te hizo el traje de nuevo.

—El pelo de mierda lo pidió no yo —escupió recordando como Kirishima había vuelto a aparecer con el maldito traje, aún no le perdonaba que hubiera aceptado las ropas que su jodido padre había diseñado, por lo que al quedar inservible en el bote de basura le dio una satisfacción muy grande, pero no, el maldito había tenido que meter las narices de nuevo.

—Te ves bien, Kacchan —alabó sinceramente.

El rubio cenizo le miró antes de volver a fruncir el ceño, aún más si era eso posible.

—Ese traje es diseño de mi maldito viejo.

—¡Oh! Mi mamá me lo dio cuando le dije que necesitaba un traje formal, tal vez se lo pidió al tío Masaru. ¡Ugh! Ahora me siento culpable de haberlo destruido —se lamentó al recordar lo suave y cómodo del primer traje, aunque el diseño era el mismo, la tela era diferente.

—Lo que sea, no es como si él estuviera aquí —replicó mirando alrededor.

—Si buscas a los demás, están en la zona de buffet, sólo Todoroki y Yaoyorozu están bailando —señaló la parte central de la pista donde ambos estaban dando vueltas tan elegantemente que varias parejas se habían apartado para darles espacio.

—¡Tch! Ese maldito mitad y mitad.

—Todoroki-kun baila muy bien —se sorprendió el heredero del One for All al ver como él y Momo se deslizaban perfectamente, sin dudar ni un segundo del siguiente movimiento como si estuvieran completamente sincronizados—. ¡Es sorprendente!

—No lo es, nerd de mierda, cualquiera puede jodidamente bailar.

—¡¿Eh?! ¿Acaso Kacchan sabe bailar?

—¡Por supuesto que sé, maldita sea!

—Ehhh…

—¡¿Crees que miento?!

—Bu-Bueno —retrocedió ligeramente ante la intensidad de esa mirada carmesí—, nunca te he visto bailar así que… bueno… pensé que no… lo… hacías…

—¡Tú maldito!

—¡Lo siento! Yo- ¿eh? ¡Ah! ¡Espera! ¡Kacchan!

Izuku trató de librarse del agarre férreo al que fue sometido su antebrazo, pero no había manera, con vergüenza y ansiedad se dio cuenta hacia donde se dirigían, a la pista de baile. Miró a su alrededor, esperando ver a alguno de sus amigos para pedir ayuda, pero aparte de las personas que se balanceaban y de sus dos compañeros que, ahora, le miraban con curiosidad, no había nadie.

—Pon tu maldita mano en mi hombro —ordenó al soltarlo abruptamente, haciendo que Deku se tambaleara.

—¡Eh! Pero yo- ¡Es-Espera yo no-!

—¡Qué pongas tu puta mano en mi hombro!

—¡Sí!

Izuku hizo lo que se le pidió tan amablemente, ¿cómo había acabado en esa situación? ¿Por qué no podía mantener la boca cerrada? Cuando sus dedos se posicionaron en el lugar indicado, no pudo evitar estremecerse, ¿cuánto había pasado desde que pudo tocar a Bakugō sin el peligro de perder sus falanges o el peligro de una explosión?

El pecoso se sobresaltó al sentir como una mano se deslizaba de la cintura a su dorsal, mientras que su mano desocupada era jalada hacia arriba antes de acomodarse entre la palma más grande, ¿siempre había sido más grande la mano de Bakugō? Dio un paso más cerca cuando la mano en su espalda hizo presión y pudo sentir la respiración del rubio directamente sobre los rizos de su frente, se sonrojó.

—Alza la maldita cabeza, nerd.

—Pero —murmuró mirando fijamente sus pies, queriendo asegurarse que cuando empezaran a moverse no terminara pisándolo, no quería que su cara explotara.

—¡Que me mires, estúpido! —sus ojos se encontraron, los rojos seguían igual de intensos y aterradores, pero había un brillo que no supo identificar—. No apartes tus jodidos ojos de mí.

Izuku parpadeó unos segundos antes de relajar su cuerpo, eso no sería difícil, siempre ha tenido su mirada fija en él; afirmó su agarre antes de que Bakugō empezará a moverse.

El pecoso admite que no estaba seguro de que esperar, había hablado sin pensar, por lo que pensó que sólo era el orgullo picado de Bakugō el que le hizo arrastrarlo, pero mientras giraban por la pista con el mínimo de tropiezos, tuvo que detenerse a sí mismo de mirar sus pies para asegurarse que en realidad si estaba bailando y no sólo balanceándose como hacía con su madre de niño.

—¡Estoy bailando, Kacchan!

—Por supuesto, idiota, ¿quién diablos crees que te está guiando?

—¡Waaaa! ¡Eres sorprendente, Kacchan! En realidad, si sabes bailar.

—¡Así que si dudaste maldito!

—No es mi culpa, nunca te vi bailar antes es normal que lo hiciera —se defendió hundiendo las puntas de sus dedos en el hombro de Bakugō.

—La vieja bruja me obligó a aprender, para esas fiestas mierdas de moda —declaró recordando esas horribles clases con su madre, fue una de las partes de su infancia que prefiere no recordar, puesto que la rubia era pésima enseñando y buena golpeando, aun cuando Masaru intentaba intervenir, no lograba nada en realidad, sólo echaba más leña al fuego; pero al final, la mujer logró su cometido.

—Así que por eso llegabas de tan mal humor y con moretones en nuestro primer año de la escuela media, todos pensaban que te metías en peleas —rememoró con nostalgia, ahora que sabía que ese daño fue hecho por Mitsuki se sentía mejor, en ese entonces, la ansiedad de pensar que Kacchan se metiera en problemas o saliera con más que unos moretones le asustaba.

—Eres un jodido acosador.

Izuku se sonrojó.

—¡No lo soy! Sólo… observador.

—A-co-sa-dor —replicó Bakugō con sorna, antes de dar un paso hacia atrás para girar su cuerpo arrastrando a Deku, quien no se lo esperaba por lo que soltó un grito de sorpresa y cerró sus dedos herméticamente en la ropa de Bakugō, esperando que eso fuera suficiente para no caerse.

—¡Kacchan no hagas eso! —resopló una vez estuvo seguro que no llegaría al suelo.

—¡Tch! No puedes manejar ni un puto giro, era de esperare —se burló sin piedad.

Izuku frunció el ceño antes de que una sonrisa se dibujara suave y provocadora, Bakugō gruñó ante el cambió de ambiente, había estado llevando y manejando la situación hasta ese momento.

—¿Crees que no puedo seguirte?

—No durarías ni un puto minuto.

Y esa afirmación sería completamente cierta si fuera cualquier otra persona, pero no si era Bakugō.

Sí, no sabía nada de bailar ni cómo moverse correctamente, pero de lo que estaba seguro era que podía seguirlo, después de todo, llevaba una gran parte de su vida –prácticamente toda-, haciéndolo.

La tensión vino acompañada de una fija mirada, que Izuku sostuvo sin dudar.

Un paso después todo se volvió rápido. De los seis pasos y los tres tiempos en que habían estado girando, ya no quedaba nada, el espacio que había ente sus cuerpos desde que empezaron a bailar fue reducido a nada, sus vientres duros y calientes se acoplaron.

Los pasos de Bakugō ya no eran una rutina clara, se volvían largos o cortos, la amplitud de sus piernas le permitía girar y desplazarse sin sobreesfuerzo, la fuerza en sus brazos soportaba el cansancio de la postura.

Deku se prometió no volver abrir la boca, porque apenas el ritmo cambió supo que el rubio había estado guiándolo con pasos fáciles, sin embargo, no estaba permitiendo que le ganara esa partida, por lo menos tan rápido, por lo que deslizó su mano del hombro al brazo sintiendo como los músculos se tensaban bajo su toque y se afirmó en ese lugar, se concentró en adaptarse al movimiento de pasos y arrastres.

El sudor resbalaba por ambos cuerpos, las respiraciones se mezclaban por cada pausa antes de otros giros y vaivenes, la ropa se frotaba y el corazón cantaba.

Pero como todo, hay un punto cúspide antes de que todo caiga.

Izuku fue quien cedió, cuando los músculos de sus piernas flaquearon ante el cansancio, le sorprendió lo duro que era mantenerse abriendo y cerrando compases, girando y volviendo al inicio, sin embargo, distinto a lo que pensó al principio cuando percibió que ya no podría dar un movimiento más, no terminó en el suelo, sino que sintió como Bakugō jalaba su mano hacia arriba mientras que la otra rodeaba su cintura para mantenerlo contra su cuerpo.

El esmeralda se enfrentó al carmesí.

—Gané.

E Izuku aceptó la derrota con una sonrisa burbujeante.

Notes:

Esto fue escrito para "Eneri Aric" del grupo KatsuDeku al cual ambas pertenecemos, no sé, si logré lo que ansiabas leer, pero hice lo mejor que pude, porque aún me cuesta manejar a Kacchan, es el personaje más grosero del que he tenido que escribir, y me costo lo suyo.

Espero les haya gustado a quienes lleguen hasta aquí.

Con amor, FiraLili