Actions

Work Header

Hermoso

Summary:

La primera vez que Shi Qingxuan utilizó algo femenino fue cuando tenía doce años. Al vivir sólo con su hermano mayor era difícil que tuviera acceso a cosas como maquillaje o vestidos, pero la oportunidad se le presentó de un modo que no hubiera imaginado.

Notes:

No pude contener mi deseo de escribir a un SQX trans

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

La primera vez que Shi Qingxuan utilizó algo femenino fue cuando tenía doce años. Al vivir sólo con su hermano mayor era difícil que tuviera acceso a cosas como maquillaje o vestidos, pero la oportunidad se le presentó de un modo que no hubiera imaginado.

Ese día Shi Wudu había invitado a sus dos mejores amigos, Ling Wen y Pei Ming, los tres estaban en la sala haciendo algunos deberes mientras Shi Qingxuan veía la tele en la misma habitación. Cuando su hermano salió a despedir a sus amigos él encontró un labial debajo del sillón, olvidado, seguramente de Ling Wen; claro que también podría ser algo que Pei Ming fuera a darle a su actual novia.

Su primer pensamiento fue decirle a su hermano sobre el labial para que éste pudiera devolverlo. No lo hizo.

Era difícil para él entender por qué decidió guardar ese labial rojo oscuro en su habitación en lugar de mencionárselo a Shi Wudu. Duró algunos días en su mesa de noche hasta que un día, mientras su hermano dormía, se deslizó al baño en silencio y aplicó ese labial oscuro en su rostro.

Su pulso era torpe. Estaba seguro que no era así como debería verse el maquillaje, pero aún así creía que se sentía bastante bien. Si ignoraba los contornos difusos de sus labios y que el color no le iba mucho a su piel incluso podría decir que se veía hermoso. Lamentablemente el labial era permanente y tardó más tiempo del deseado en quitar los restos oscuros de sus labios.

Ese labial se convirtió en su mayor secreto. Lo único que escondió de su hermano mayor por años. De vez en cuando Shi Qingxuan se encerraría en su habitación y disfrutaría de utilizar el labial, siempre asegurándose de que su hermano estuviera lo suficientemente lejos como para descubrirlo.

—Ling Wen, ¿estás usando un maquillaje distinto?

Shi Qingxuan estaba en el comedor cuando escuchó la voz de Pei Ming. No pudo evitar estremecerse ante la idea de que Ling Wen fuera consciente de la misteriosa ausencia de su labial.

—Si pusieras la misma atención en clase que en cosas de pervertidos no estarías por repetir el semestre —señaló Ling Wen.

—¡No son cosas de pervertidos! Sólo soy atento.

El sonido de alguien rebuscando en una bolsa y luego de objetos siendo acomodados sobre la mesa hizo que Shi Qingxuan quisiera echar un vistazo. Se hacía una idea de lo que estaban haciendo los otros tres y una parte de él sentía un ligero pavor.

—El otro día me corté el cabello y ni siquiera lo notaste —aportó Shi Wudu—. ¿No será que sólo tienes ojos para mujeres?

Pei Ming pareció estar guardando sus excusas.

—Tu última novia me dio todo el maquillaje que le regalaste —dijo Ling Wen—. Dijo que era incapaz de verte a los ojos y que te lo regresara.

—Con razón el labial me pareció familiar. ¿No quieres quedártelo todo? —ofreció.

Para ese punto Shi Qingxuan ya había abandonado el comedor y se encontraba espiando a su hermano y sus amigos desde el pasillo.

Podía ver distintos frascos y objetos que había visto en videos de maquillaje extendidos sobre la mesa: rubor, delineadores, labiales, sombra de ojos, rímel, brochas, esponjas y otras cosas. Cuando reparó en que Ling Wen lo había visto mirar el maquillaje con interés, decidió alejarse por el pasillo a su habitación. Sentía que esa simple mirada había bastando para revelar su secreto.

Ocultó el labial robado debajo de su cama como si temiera que su dueña entrara a su habitación y lo reclamara.

—¿Por qué no te lo quedas y das a tu siguiente novia?

Las voces sonaban amortiguadas por las paredes, pero Shi Qingxuan aún podía escuchar la voz de su hermano elevándose alta, la voz de Ling Wen era un poco más difícil de distinguir porque acostumbraba a hablar con voz queda.

—¡Yo no reutilizaría regalos!

Escuchó exclamar a Pei Ming.

—Seguramente lo dices porque cualquier otra chica lo descubriría.

No estuvo seguro a qué cambió la conversación después, pero cuando Shi Wudu lo mencionó a él sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Esperó hasta que los otros se fueron para salir de su habitación, su hermano estaba en la sala con la mitad del maquillaje que había visto sobre la mesa.

—Qingxuan, ¿tienes alguna amiga a la que podrías regalarle esto? —preguntó señalando los cosméticos—. Ling Wen dijo que como eras bastante social podrías tener a alguien, no quería quedarse con los restos de las ex-novias de Pei Ming. Otra vez.

Shi Qingxuan asintió.

Su mente más concentrada en el maquillaje que parecía estarlo escudriñando que en la mirada de su hermano.

—¡Claro! A Ming Yi podría gustarle —dijo obligándose a apartar la mirada del maquillaje.

Esa noche decidió guardar el maquillaje junto al antiguo labial de Ling Wen, no pudiendo evitar pensar que ésta sabía ahora acerca de su secreto. ¿Por qué otro motivo le pediría a su hermano que le diera todo ese maquillaje? Aunque tal vez sólo eran imaginaciones suyas.

Tardó más tiempo de lo que hubiera querido en probar el maquillaje en su rostro. Tuvo que esperar a que su hermano se olvidara del asunto y a tener la certeza de que él no estaría en casa cuando quisiera probarlo. Cuando por fin lo hizo, sintió que los tutoriales que había visto habían servido más de lo imaginado.

Los tutoriales de maquillaje se volvieron pronto la cosa más habitual en el historial de Shi Qingxuan, junto a su gusto privado. En momentos deseaba tener una hermana mayor de la cual podría tomar prestados algunas faldas o vestidos para hacer resaltar su maquillaje, pero se sentía realmente afortunado de tener una amiga como Ming Yi, quien fácilmente tomaba ese lugar.

Ella sabía su secreto e incluso le ayudaba a abastecerse.

Por mucho consideró a Ming Yi su mejor y única amiga hasta que desapareció un día cuando tenían quince años. En la escuela dijeron que fue debido al cambio de trabajo de sus padres. Shi Qingxuan nunca pudo saber si la historia era real o no. Perdió todo contacto con ella por más que había querido evitarlo.

Los años pasaron.

Shi QingXuan comenzó a vivir solo poco después de entrar a la universidad, cosa que aprovechó para explorar aún más su gusto secreto. Vestir con faldas, vestidos, maquillarse, usar pronombres femeninos. Era difícil explicar por qué se sentía más cómodo de ese modo. No le dijo a nadie más sobre su pasatiempo y en su mayoría lo mantuvo sólo cuando estuviera solo. Durante varios años se preguntó si tal vez había nacido en el cuerpo incorrecto, aunque nunca le permitió a su mente cavar mucho en ese tema. No quería ocasionarle más problemas a su hermano mayor.

Estaba bien con sólo ser “ella” por una parte del día sin que nadie supiera.

Aunque por su conducta y tendencias era probable que Shi Wudu supiera parte de su secreto hace bastante, o al menos tuviera sus sospechas y especulaciones. Tal vez Ling Wen le había revelado el incidente con su labial y ninguno hubiera dicho nada en todo ese tiempo.

Cosas como el género y la sexualidad no eran demasiado relevantes para Shi Qingxuan, estaba feliz siendo quien era y nunca antes había sentido una atracción demasiado profunda por nadie. O eso pensó hasta que se dio cuenta que tenía un serio problema con su mejor amigo y compañero de clase. Prácticamente, podría asegurar que estaba locamente enamorado de él.

—¡He-Xiong! ¿Quieres ir al café que abrió la semana pasada conmigo? Escuché que están dando descuentos por parejas —señaló.

He Xuan sólo lo miró sin responder.

—Si fingimos ser pareja y nos dan descuento significa que puedes pedir el doble de comida. —Al agregar ese detalle su amigo por fin pareció interesado en la propuesta.

A veces no sabía si ignoraba abiertamente sus incesante y claro coqueteo o si en verdad era tan despistado. Al menos le alegraba no ser rechazado, no obstante eso evitaría que dejara volar su imaginación. Cada día se cuestionaba si debería o no decirle su secreto a He Xuan, ¿qué pensaría? Muchos siempre lo describían como un hombre distante y duro, alguien al que difícilmente se le podía acercar, pero tras todos esos meses siendo amigos Shi Qingxuan sabía que había verdadera amabilidad debajo de la cara de He Xuan.

Eran mejores amigos, por más que el otro lo negara, y sabía que el otro estaba tan feliz como él con su relación.

La misma relación que le traía tanto conflicto.

Fue tan difícil acercarse a él en el inicio y ahora que por fin eran amigos, ¿por qué tuvo que desarrollar esa clase de sentimientos? Shi Qingxuan ya tenía suficiente con su pasatiempo que le hacía dudar acerca de todo lo relacionado así mismo, y ahora tenía que enfrentarse a un serio y reservado mejor amigo además de la disforia. Un serio, reservado, atractivo, algo cruel y claramente heterosexual amigo.

Su mejor opción era dejar que su atracción se mezclara con sus bromas constantes, pasando el resto de su existencia con un secreto más. Un amor no correspondido. Podía vivir el resto de su vida así.

Cuando Shi Qingxuan regresó a su departamento se dio cuenta de que sus llaves no estaban, tal vez las debió haber dejado en el restaurante. Su celular tampoco estaba con él. Con suerte He Xuan le regresaría los dos al día siguiente. No siendo la primera vez que eso ocurría, Shi Qingxuan extrajo su llave de repuesto de una de las masetas frente a su departamento.

Tomó una rápida ducha antes de escoger un vestido verde azulado que resaltaba con sus ojos, seleccionó un maquillaje adecuado y cuando por fin estuvo satisfecho se sentó en su sillón y encendió la tele. Gracias a que no era extraño que chicos tuvieran el cabello largo no necesitaba comprar pelucas o esas cosas, en el pasado lo había hecho, pero disfrutaba mucho más la sensación de su propio cabello mientras lo cepillaba y peinaba.

De eso modo ella era sólo eso. Ella. No importaba nada más fuera de su espacio. Era sólo la Shi Qingxuan que nadie conocía. La que siempre había vivido ahí, pero estaba oculta para todos porque simplemente era más fácil de ese modo.

Tenía planeado ver unas películas y tomarse algunas fotos antes de volver a cambiarse y dormir, como estaba tan acostumbrado a ese hábito se olvidó por completo de su apariencia cuando fue a atender la puerta tras escuchar que alguien estaba tocando. El rostro que la recibió al otro lado la dejó helada.

—¿Está Shi Qingxuan?

He Xuan la miraba desde el otro lado de la puerta con una bolsa en sus manos. Un intercambio de miradas bastó para que él comprendiera su error y Shi Qingxuan no esperó ningún comentario cuando se dio la vuelta, aterrada. Se encerró en el baño por algunos minutos en los que calmaba su ritmo cardiaco y regularizaba su respiración. Pensó en limpiarse la cara y cambiar su vestido por un pijama simple, aunque le parecía una pérdida de tiempo. Un poco más recompuesta salió del baño.

Estaba segura de que recibiría pronto una llamada de He Xuan, tal vez un mensaje, pidiéndole una explicación por su apariencia. Estaba pensando qué le diría, pero sus pensamientos se vieron interrumpidos al ver que el hombre estaba sentado en su sillón mirando la película que momentos antes ella había estado mirando.

—He…He-Xiong —saludó, cambiando su postura.

He Xuan pausó la película y se levantó echando una mirada más atenta a la vestimenta de Shi Qingxuan. Ella evitó el contacto visual mientras él inspeccionaba su maquillaje.

—Pasaste tanto tiempo dentro que creí que te lo quitarías —señaló.

—¿Cómo entraste? —preguntó, moviéndose incómoda en su lugar.

Escuchó un tintineo y no tuvo que mirar para saber que He Xuan estaba exponiendo las llaves que había olvidado.

—Pudiste haberme llamado, ¿sabes? —trató de reír sin preocupaciones como siempre, pero era difícil hacerlo cuando sentía que se estaba asfixiando su ritmo cardiaco apenas le dejaba escuchar—. No tenías que tomarte la molestia de venir.

Otro movimiento y Shi Qingxuan vio el reflejo de su pantalla en las manos del otro. Claro, también lo había olvidado.

Ambos se quedaron parados uno frente al otro por varios minutos sin saber qué decir hasta que por fin He Xuan pareció pensar en algo para romper el incómodo silencio.

—¿Ibas a salir a algún lado? —cuestionó.

Shi Qingxuan negó con la cabeza.

—Sólo iba a ver películas y tomarme algunas fotos...

—Sin tu celular —señaló.

Tal vez era su imaginación, pero parecía que He Xuan estaba ligeramente molesto, como si creyera que le estaba mintiendo. El pensamiento hizo que un atisbo de esperanza brillara dentro de ella.

—¡Las cámaras fotográficas también sirven para tomar fotos! —se quejó con una voz relajada, más habitual a su usal personalidad.

He Xuan bufó, como si la aclaración fuera molesta, aunque tal vez el sonido emitido podría compararse con una risa ahogada. Si no estuviera tan agitada Shi Qingxuan podría leer con mayor claridad a su amigo.

El silencio volvió a caer entre ellos hasta que por fin se atrevió a encararlo.

—¿No vas a decir nada?

—¿Sobre qué?

—¿Sobre mí? 

Estaba acostumbrado a que el otro actuara distante y relajado, como si fuera ajeno a todo, sólo que en ese momento era lo último que necesitaba. Ahora tenía un problema más del cual preocuparse además de sus sentimientos. Tenía en mente varias cosas preparadas para decir, pero la repentina reacción de He Xuan lo dejó sin palabras. Su mirada reflejaba dolor, como si acabara de recordar algo que quería olvidar.

—Sería la persona menos adecuada.

Eso avivó una llama de curiosidad en Shi Qingxuan.

—¿Por qué lo dices?

He Xuan la miró confundido.

—¿Hablas en serio?

No le dio tiempo de responder antes de sacar su propio teléfono. Parecía estar buscando algo, pero no le permitió ver hasta que por fin lo encontró. Los minutos se sintieron muy largos hasta que por fin entendió qué era lo que el otro buscaba. Una fotografía. En ella estaba una chica con ropas oscuras junto a un niño con una gran sonrisa. Él. Muchos años en el pasado. Estaban en un parque y Shi Qingxuan tenía la certeza de que tenía esa misma foto en su celular. Un recuerdo antiguo que siempre conservó.

—¿Ming Yi? —preguntó extrañado.

Su amigo asintió.

—Sería Ming Xuan si mis padres no se hubieran separado tras… mi cambio —se señaló así mismo.

Shi Qingxuan no fue capaz de decir algo por varios minutos. Se acercó dubitativa a su amigo y comenzó a desabrochar su camisa tras ver que éste le estaba concediendo permiso. Cuando por fin terminó pudo ver dos oscuras cicatrices atravesando su torso. Los rastros de una antigua operación.

Aunque todo en el hombre frente a él parecía natural, la mirada de su amigo no le mentía. Muchos años en el pasado él había pasado por cosas similares a ella, pero a gran diferencia, él había hecho algo al respecto en lugar de sólo ocultarse y mantenerlo como un escape momentario algunas horas al día. Ahora se sentía algo ridícula de haber temido por su reacción.

—Entonces siempre supiste —murmuró recordando que era Ming Yi la única persona que supo de su secreto en el pasado.

—¿No sabías tú? —Shi Qingxuan negó, He Xuan casi parecía estar sonriendo cuando volvió a hablar—. Creía que era por eso que volviste a acercarte a mí.

—Es que He-Xiong siempre llama mi atención —dijo con una sonrisa.

He Xuan suspiró. Apartó la mirada como solía hacer siempre que se hastiaba del coqueteo de Shi Qingxuan, pero como en todas esas ocasiones, había un ligero rubor en sus mejillas y nada en su lenguaje corporal indicaba que quería que se alejara. Tomando esas señales, ella se abalanzó sobre su amigo y lo ayudó a cerrar su camisa con el mismo cuidado y cariño que había utilizado para abrirla. Se quedaron un rato juntos hablando sobre cosas alejadas al tema, mencionando un poco los cambios que habían sufrido y las cosas que habían hecho.

La primera vez que Shi Qingxuan usó algo femenino tenía doce años, en ese entonces sólo tenía una mejor amiga reservada a la que le confiaba todo. Ahora, con treinta años, Shi Qingxuan era una feliz mujer que vivía junto a su hermoso y reservado novio.

A veces sentía que había desperdiciado varios años de su juventud guardando su secreto en lugar de manejarlo.

Notes:

Ling Wen y Shi Wudu siempre estuvieron esperando a que SQX les dijera lo que quería, aunque a SWD no le pareció tan bien que su hermanita tuviera un novio al que nunca le presentó.

Series this work belongs to: