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First Kiss

Summary:

Okuyasu no ha dejado de quejarse de que Koichi ha tenido su primer beso antes que él, en bucle, una y otra vez, hasta que Josuke se cansa.

Notes:

Cuando escuche a Okuyasu quejarse una y otra vez sobre Koichi y su primer beso no pude evitar pensar en esto y lo termine escribiendo.

Espero que os guste y gracias por leer.

—Iris.

Work Text:

Josuke se dejó caer a plomo contra el sofá de la sala de estar, una cosa tenía que reconocer, cuando no tenias toda una caballería apuntandote con la intención de matarte, la casa  de Okuyasu era hasta agradable. Quizá la compañía también hacía algo. Había sido un dia condenadamente largo, no porque hubiera sido especialmente ajetreado, o complicado, o porque se hubieran cruzado algún otro usuario de Stand con la intención de joderles lo que les quedaba de día. No, sencillamente había sido largo porque Okuyasu llevaba todo el día hablando del beso de Yukako y Koichi, y cuando decía todo el día era que no había sido capaz de sacar otro tema de conversación que les durara mas de dos minutos. Aunque mas que hablar, se podría considerar llorar y lamentarse. En cierto modo le daba pena ver al moreno así, tan decaído, pero también era profundamente exasperante.

 

Un peso muerto cayendo a su lado, con cierto derrotismo, sacó al chico de sus pensamientos, haciendole levantar la cabeza. El contrario había dejado caer todo su cuerpo desparramado por el hueco libre en el sofá, con la cabeza completamente echada hacia atrás sobre el respaldo y los brazos y piernas abiertos como si fuera un muñeco de trapo. En su cara seguía aquella expresión seria y triste, con el ceño fruncido, los ojos aun algo humedos y un puchero colgando de sus labios. Josuke soltó un suspiro, llamando la atención de su compañero, que ladeo la cabeza para mirarle.

 

—Oh, venga. Okuyasu, animate.

 

El chico sencillamente se le quedó mirando como quien analiza algo para finalmente soltar un sollozo.

 

—Es que no lo entiendo, —sollozo— ¿Qué tiene él que yo no tenga para gustarle a las chicas? ¿Es porque él es mas listo, verdad?

 

Josuke se le quedó mirando con indecisión, porque si era franco no podía explicarle el motivo, porque el tampoco lo entendía, de hecho, si lo pensaba él prefería mil veces a Okuyasu. No que Koichi no fuera un buen amigo o cualquier cosa similar, sencillamente si tenia que elegir para algo de ese tipo, si, claramente prefería a Okuyasu, así que no le podía dar al otro un motivo para que aquella muchacha con aquel pésimo carácter hubiera preferido al de pelo claro. Joder, si estuvo a punto de caerse por la ventana cuando el chico se lo contó. De todos modos intentaba no pensar mucho en aquello porque el moreno era un amigo y nada más, mejor no darle vueltas a aquellas cosas.

 

Sus ojos siguieron la figura del mas bajo cuando notó el peso de su cabeza en su propio hombro junto con un nuevo sollozo lastimero.

 

—Nunca nadie va a querer darme un beso, no voy a tener nunca un primer beso si hasta Koichi lo ha conseguido antes que yo.

 

Aquella fue la gota que colmó el vaso, haciendo que Josuke se moviera más por instinto que por cualquier otra cosa, como cuando se enfadaba, actuando sin pensar, buscando solo un resultado.

 

Así se apartó con cierta brusquedad de Okuyasu, obligando al chico a erguirse como un palo par no irse de boca contra su pecho, pues tenia buena parte del peso apoyada sobre su amigo. El moreno le miró desconcertado, porque era raro que Josuke rechazara su cercanía o su contacto en general, no solía importarle que se pasara el rato pegado a él o colgado sobre su hombros, y sobre todo, nunca le había quitado de encima suya de aquel modo. El gesto desconcertado del chico era evidente, y lo fue más aun cuando las manos del más alto tomaron sus mejillas, atrayéndole a un beso desordenado y descoordinado que más se parecia a un choque que a un beso. Nada que ver con el que había descrito Koichi cuando habían hablado con él sobre el tema, pero un primer beso al fin y al cabo. Fueron solo un par de segundos hasta que ambos se separaron. Okuyasu estaba perplejo y Josuke intentó salir de la situación de la forma más digna posible, porque no sabia que reacción estaba esperando del chico, pero desde luego que se le quedara mirando como un pasmarote no.

 

—¿Ya estas contento? ¿Era eso lo que querías, no?—Preguntó con si lo hubiera hecho enteramente por el otro. El moreno le seguía mirando confuso, con el rubor subiéndole por las mejillas, mezclándose por la rojez del llanto previo. Se hundió un poco en el sofá antes de hablar.

 

—Tu no eres una chica, Josuke.

—No me digas.— Exageró el chico, ahora era él quien estaba enfurruñado, rojo, quizá por vergüenza quizá por rabia, porque las cosas no habían salido como el quería. Al menos hasta que notó a Okuyasu invadiendo su espacio personal para volver a unir sus labios de nuevo, con la misma torpeza, pero algo menos caótico. Al separarse los dos parecían algo confusos con todo aquello, pero para nada disgustados. El moreno terminó por estallar en carcajadas, quizá por los propios nervios, volviendo que recostarse contra Josuke como si lo que acaban de hacer fuera algo completamente normal entre ellos.

 

A ninguno de los dos parecia disgustarle la idea de acostumbrarse a aquello.