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Gato Cupido

Summary:

Bakugou obtiene un gato, el cual todas las noches se escapa a un lugar desconocido.

Work Text:

Cuando Mitsuki adopta un gato, Masaru desarrolla una alergia, por lo que obliga a Katsuki a quedarse con él. Este se muestra reacio a la idea, pero comienza a tomarle cariño cuando ve lo astuto que es el felino. Así que, en consecuencia, se lo queda y pasan a convertirse en compañeros.

El gato, por alguna razón desconocida, nunca está en casa cuando Katsuki vuelve del trabajo y solo regresa hasta altas horas de la noche, a veces incluso a la mañana siguiente. Piensa que es algo normal —cosas de gatos— así que no hace nada. Una tarde, sin embargo, se topa un artículo en internet que le advierte a los dueños de mascotas lo peligroso que es dejar a los gatos salir a la calle por mucho tiempo, así que intenta dejarlo dentro de casa, pero el astuto animal siempre encuentra la manera de salir, burlándose por completo de Katsuki, quien se rinde al no tener mucho tiempo para vigilarlo.

El tiempo pasa y el gato comienza a engordar. Bakugou se preocupa. Lo lleva con un veterinario, quien le dice que el felino tiene un excelente estado de salud, solo está un poco gordo y que de seguro saca comida de algún lado durante sus salidas nocturnas.

Katsuki decide tomarse un día libre del trabajo para ver dónde mierda va el gato cuando no está... lo sigue y se da cuenta de que el maldito tiene otro dueño. ¡El muy desgraciado tiene dos casas! ¡Y en ambas lo alimentan! Indignado, Bakugou llama a la puerta de esa casa y aparece un chico de abdominales fuertes y una estúpida sonrisa bonita, dice que se llama Kirishima Eijirou. Pero Katsuki no está de humor para sociabilizar —nunca lo está, de cualquier modo— así que solo le dice "ese puto gato es mío", mientras apunta donde se encuentra el animal, el cual duerme plácidamente en un sofá que se puede atisbar desde la puerta de entrada. Kirishima intenta ser razonable, le explica la historia de cómo el gato llegó a él y de que decidió quedárselo al no saber que ya tenía un hogar. Y mierda, Katsuki casi se deja llevar, pues el maldito chico parece realmente preocupado y lo mira con esos estúpido y grandes ojos de cachorro. Bufa y suelta "me importa una mierda, puedes quedártelo". Siendo sincero, se sintió traicionado por ese malagradecido animal.

No obstante, por más que quiera, el gato sigue volviendo a él. Siempre que entra a la casa, Katsuki lo toma y lo lleva donde el pelirrojo idiota, quien solo lo consuela diciéndole que "con el tiempo Riot entenderá que no debe ir a tu casa" —porque sí, le puso Riot— e intenta sacarle temas de conversación, los cuales el rubio detiene por completo por la supuesta falta de interés. A pesar de eso, la mascota astuta sigue entrando a la casa de Katsuki sin que él entienda cómo lo hace. Así que se rinde: un día frío, Riot se sube a sus piernas y se acurruca ahí, brindándole una calidez agradable. Él bufa y dice "me rindo contigo, imbécil", decidiendo así volver a ser uno de los dueños —aunque, de cierta manera, nunca dejó de serlo.

Al día siguiente, antes de ir al trabajo, va a la casa de Kirishima y le hace saber su decisión. Su vecino parece estar muy alegre por eso, pero, a la misma vez, es como si siempre hubiese sabido que eso pasaría. Bakugou no entiende por qué tiene tantas ganas de golpearlo en la cara y correr. Entonces, comparten sus números del móvil para contactarse y organizarse para cuidar al gato —por ejemplo, si uno le da comida, le avisa al otro para que no le vuelva a dar.

Debido a Riot, Eijirou y Katsuki comienzan a encontrarse, llamarse y enviarse mensajes muy seguido. Sin embargo, es tan gradualmente que Bakugou casi no se da cuenta cuando el pelirrojo le está deseando los buenos días y enviándole fotos estúpidas del gato, incluso algunas selfies donde el rostro de Kirishima está incluido —y, al contrario de quejarse, Katsuki las guarda sin saber por qué demonios lo hace.

Un día, el gato se enferma. Estornuda a cada segundo y en su nariz hay exceso de mucosidades. Katsuki piensa llevarlo a la veterinaria. Lleva a Riot en su jaula y se mete su carro, el cual, por alguna razón, no arranca. En vez de ver qué anda mal, decide llamar al cabello de mierda para que los lleve. Entonces, ambos van a la veterinaria.

Durante el trayecto y la espera, comienzan a hablar de un montón de cosas, Kirishima sobre todo, quien no parece tener la intención de cerrar la boca por si quiera un segundo. De alguna manera a Bakugou le parece adorable y se quiere golpear por pensar de eso. 

En la veterinaria solo les dicen que el gato está pasando por un resfriado, que deben intentar mantenerlo dentro de casa durante los días fríos y darle unos medicamentos, los cuales compran de camino a sus casas. Entonces, Kirishima aún no deja de intentar sacar temas de conversiones y hacerle un montón de preguntas. Deja a Bakugou en la puerta de su casa, pero, aun así, parece que no desea que abandone el automóvil.

Katsuki quiere hacerlo callar con un golpe...

Un golpe con sus labios.

Maldita sea. El estúpido cabello de mierda se ve realmente bien. Y quiere besarlo. ¿Estaría bien hacerlo? No lo sabe con exactitud, pero siente que la atmósfera cambia cuando sus ojos se encuentran y las mejillas de su vecino se encuentran sonrojadas.

Quiere darle un beso.

Lo piensa.

Lo piensa.

Y lo hace.

Se besan una vez, y luego otra, y otra.

Bakugou no sabe si está respirando correctamente. No ha dado muchos besos en su vida y de verdad espera que su inexperiencia no sea tan notoria. Sin embargo, Kirishima parece saber bien lo que hace, pues hace un movimiento delicioso con su mandíbula. Besarlo lo hace sentir bien. Es realmente bueno.

Ellos no piensan en separarse, pero suena la alarma de los celulares de ambos, una que pusieron para recordar la hora en que deben darle los medicamentos al gato. Bakugou bufa y Kirishima ríe. Entonces, ambos miran la jaula del gato, la cual se encuentra en los asientos traseros. Dentro de esta, Riot se encuentra plácidamente dormido.

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