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Language:
Español
Stats:
Published:
2020-01-13
Updated:
2020-01-23
Words:
8,596
Chapters:
4/?
Comments:
3
Kudos:
1
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1
Hits:
156

La chica del Uróboro

Summary:

Nancy es una chica que si bien no sobresale mucho, a sabido salir adelante por sus propios méritos y sin ningún príncipe al rescate, es una artista autodidacta, tiene su propio estudio de arte y una pagina con la que vende sus obras.
Gracias a esta ultima, uno de sus antiguos compañeros de preparatoria la contacta para trabajar juntos; y este es Sky, el chico popular y rudo, causa problemas; que hoy en día es un famoso "rock star".
Aquí empieza a romperse la rutina en la vida de Nancy, y eso no sera lo único que resulte roto.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: "Calendario de perritos"

Chapter Text

Desde que tengo memoria, Sky fue el chico más hermoso que jamás haya visto.
En nuestra escuela era el mas popular; no era deportista, o el chico rico, Sky era el tipo con mala pinta, ese con cara de querer golpear a todo mundo, pero era solo una fachada.
Nosotros sabíamos la verdad, Sky era un ángel.
Cuidaba de su abuela, quien lo crio cuando sus padres lo abandonaron.
Tal vez por eso era tan empático, sabia lo que era estar solo, lo que era el rechazo.
Aprendió de ello, él era tan amistoso, uno sabía que podía contar con él, y odiaba las injusticias.
Llego a empezar peleas solo por defender a otros, incluso chicos con quien jamás había cruzado palabra, así era él.

Sky era un ángel.
Él tenia una voz maravillosa, y no le molestaba cantar para nosotros, recuerdo que incluso una vez le insistimos para que entrara en uno de esos shows de talentos local.
Él gano.
Luego nos confeso con una sonrisa tímida que ese no era su sueño. Sky quería estudiar medicina, una carrera tan noble como él.
Lamentablemente su abuela no pudo costearle los gastos.
Así que se aferró a la música, en un abrazo dulce-amargo que lo llevo al estrellato.
Les hablo de Sky porque necesitan conocerlo, necesitan saber porque lo amo.

Mi historia con él empieza el día en que, por azares o capricho del destino, terminamos trabajando juntos; soy pintora y dibujante.
Su agente me había contactado para solicitar que hiciera una pintura para usar como portada en su nuevo CD.
Estuve bastante extrañada de saber que el propio Sky me había escogido; si bien habíamos sido compañeros de preparatoria, nunca fuimos cercanos como para considerarnos amigos.
La puerta de mi estudio se abrió en ese momento sacándome del pasado, y allí estaba él…
Tan hermoso como siempre; sus largos cabellos negros le caían por los hombros, tan oscuros que parecían escapar de la luz en un negro absoluto.
No fui capaz de leer su expresión, llevaba lentes oscuros a pesar de estar en un espacio cerrado. Pero si mal no recuerdo ver sus ojos era como ver miel derramada en las pupilas.
Y su sonrisa, casi ausente, elevando una esquina de sus rojizos labios, verlo era como imaginarse a Blanca Nieves siendo varón.
-Por favor, deja de verme tan escrupulosamente, no eh cambiado tanto, Nancy.
Su voz era pesarosa, pero había un tono alegre o tal vez burlón en ella.
-La ultima vez que te vi llevabas menos tatuajes, y no vestías tan bien. – Quise parecer “cool” con la situación, recargándome en el escritorio a mis espaldas, pero pretender eso frente a una estrella de rock no tiene mucho caso, solo me vi torpe.
-En aquel entonces no tenia el dinero para vestir tan bien, ¿No vas a saludarme? -Su voz era algo ronca, como quien no a terminado de despertar por la mañana, aunque era pasado el mediodía.
Parpadee por un momento, ¿Querría un beso en la mejilla, o tal vez un abrazo?, ¿Quizá un apretón de manos?
-Allí estas otra vez Nan, sobre analizando las cosas, ven acá. -En tres pasos estaba frente a mí, abrazándome como si fuésemos amigos de toda una vida.
-Es bueno verte Sky, pero me sorprende. -El abrazo termino, y una parte de mi hizo un puchero.
- ¿Qué te sorprende? -Caminó por mi estudio como si fuera suyo, terminando por sentarse en un pequeño banco frente a un caballete, con las piernas extendidas y los brazos cruzados, miraba el cuadro a medio hacer como si pudiera entrar en el.
Al fin se quitó los anteojos y volteo a mirarme de nuevo, sus ojos reposaban sobre un par de enormes ojeras, y aun así había un brillo de oro en ellos.
- ¿Por dónde empiezo?, la propuesta de trabajo, el echo de que tú en persona estés aquí, pensé que vendría alguien mas en tu lugar. -Imite su pose, cruzándome de brazos, enarcando mis cejas mostrando mi incredulidad, después de todo el era Sky, la sensación no solo del momento, sino de años, entre él y yo había un mundo de diferencia.
- ¡Tonterías! -Escupió la palabra mirándome fijo- Sigo tu trabajo y me gusta, ahora usas unos temas lúgubres que me parecen perfectos para mi nuevo proyecto. -Me explicaba aquello moviendo sus manos grácilmente, casi hipnótico- No hay nada sorprendente en eso.
- ¿Sigues mi trabajo? - No pude evitar mi tono de incredulidad, reconocía que era buena, pero no al grado de codearme con alguien como él.
-Por supuesto. -Se había vuelto a poner en pie y husmeaba entre mis pinturas como un niño inquieto. - Me encantaron los desnudos que subiste a tu página hace un mes.
- ¿Y es por lo que viniste?, ¿Quieres ser mi chica francesa? -Solté una pequeña risa solo de imaginarlo.
- ¿Disculpa? -Su sonrisa se torció divertida- ¡No tienes tanta suerte, Nancy!
-Cualquiera tiene esa suerte, por $200.00 una puede comprar tu calendario “especial”, ¿recuerdas?
-Apuesto a que lo tienes, ¿no? -Su sonrisa coqueta, esa que usaba en todas sus fotos estaba allí adornando sus labios, a la par de esa ceja arqueada que lo volvía entre tonto y sexy a la vez.
Señale un espacio en mi pared que estaba a sus espaldas, donde un calendario con cachorros bomberos colgaba.
-Lamento decepcionarte, preferí apoyar a la estación de bomberos local.
- ¡Tonterías!, salvar vidas está sobrevalorado. -Su voz tenia un tono fingido de indignación, y sus ojos brillantes se mostraban alegres.
-También esta el echo de que me costo la mitad que tu calendario, deberías considerar que no a todos nos va tan bien como a ti en la vida.
El brillo en sus ojos se fue por un momento, volvió a darme la espalda viendo un librero lleno de títulos de arte, acaricio los lomos de estos, pero no saco ninguno.
-Es fácil pensar que tengo una vida maravillosa, ¿verdad, Nan? -Cuando volvió a mirarme, estaba frente al niño herido que solía ser en nuestros años de escuela.
-No quise ser grosera de ninguna manera Sky, nunca fui muy buena interactuando, aunque seguro que no lo recuerdas.
-Claro que lo recuerdo, mientras el resto de nuestro salón se la pasaba parloteando entre clases, tu usabas tus audífonos intentando viajar a otra dimensión con tus libros, siempre estabas con la cabeza en uno de tus cuentos, o viendo por la ventana, acercarse a ti nunca fue fácil.
No pude evitar mi cara de sorpresa cuando empezó a hablar así de mí, todo lo que decía era cierto, siempre creí que era invisible, y al parecer el se daba cuenta de ello.
- ¿Por qué estás aquí?, dijiste que era por mi trabajo, pero no has dicho nada al respecto.
-Y sigues teniendo esa costumbre de cambiar de tema cuando algo te incomoda; pero esta bien, puedo decírtelo, no quiero tener que lidiar con otra persona que me trate como si yo…como si fuera… -Las palabras le faltaban, como si escaparan de su lengua, solo movía las manos en ademanes graciosos, siempre hacia eso.
- ¿Cómo si fueras especial?, tal vez lo olvides, pero tu cara esta en posters gigantes por toda la ciudad, y tu música en cada estación de radio, sin mencionar que eres lo que Spotify siempre me recomienda como “lo mas escuchado en tu país”.
-Quiero que trabajes conmigo porque tu nunca me viste así, pasabas de mi con total indiferencia, se que me trataras como tu igual, porque lo somos y… -Tuve que detenerlo allí mismo.
-Sky, tu y yo no somos iguales, yo soy una artista amateur, una autodidacta, no tengo renombre, puedo trabajar para ti, hacer lo que me pidas, pero no voy a pretender ser tu escapatoria de la vida de lujos y glamour que tienes.
- ¿Lo ves?, ¿Acaso crees que otra persona me hablaría así?, necesito un poco de aire fresco, y por eso quiero trabajar contigo.
-Entonces no es por mi trabajo en realidad, auch. -Eso golpeo un poquito mi ego ya de por si en decadencia.

-No tuerzas mis palabras, no miento cuando digo que me gusta y sigo tu trabajo; dime nostálgico si quieres, pero si tengo la oportunidad de apoyar a los que fueron mis amigos cuando no tenia nada, lo hago.
-Nosotros no éramos amigos. -Puntualice levantando uno de mis dedos, y caminando tras mi escritorio para sentarme, y pretender revisar mi vacía agenda.
-Ahora yo voy a decirlo: “auch”, ¿Estas rechazándome, en serio?
-No debes estar nada acostumbrado al sentimiento, ¿verdad?, pero no, no estoy rechazándote, solo estoy considerando pros y contras en mi cabeza.
- ¿Y cuáles son?
-El dinero es un gran pro.
- ¿Y el contra?
-Tú.
-Si, mira no termino de entender como es que yo soy un contra, no hay manera alguna de que yo sea un contra, soy jodidamente adorable, ¿No me has visto? -Se señalo de pies a cabeza con una mueca confundida- ¡Soy mucho mas lindo que tu calendario de perritos!
-No te metas con mi calendario. -Le dije mostrando molestia fingida. - Voy a ser muy honesta Sky, me da miedo trabajar contigo.
-Te aseguro que no muerdo, a menos que a ti te guste eso, puedo ser tan obediente como quieras, Nan. -Se acerco hasta mí, recargándose en mi escritorio- ¿A que le puedes tener miedo?
-¡A ti¡, no te veo hace años Sky, y de la nada estas en mi estudio, hablándome como si fuéramos cercanos, agradezco mucho la oportunidad, y me encantaría ser quien pinte la nueva portada de tu CD, pero de verdad necesito que respetes mi espacio; tu eres muy diferente al Sky que solía ver cuando compartíamos clases, tienes esta nueva aura de playboy que entiendo va con tu carrera, pero yo no puedo lidiar con ella.
- ¿Tienes miedo de que te guste? -Se inclino aun mas sobre mi escritorio, quedando a centímetros de mi rostro.
-No, definitivamente los idiotas creídos no son mi tipo, tengo miedo de que afectes mi imagen. -Le di un golpe con mi agenda en su frente, regresándolo a su lugar, antes de que mi rostro cambiara de tono. -Soy una artista seria, lo cual es muy difícil para alguien autodidacta, y no quiero perder eso, no creo que lo entiendas, pero necesito que pretendas que sí para poder trabajar para ti.
Dio un largo respiro, sobándose la frente como si en realidad lo hubiera golpeado duro, luego de un instante sonrió, mostrando su blanquecina dentadura de una manera que me pareció mas que encantadora, aunque debía pretender que no.
-De acuerdo, Nan, prometo comportarme, todo sea por el bien común, mañana vendrá mi representante a recogerte, necesitamos que hagas la portada en mi departamento, para evitar que se filtre la pintura, ¿estás de acuerdo?
Lo pensé por un minuto, quería oponerme a pintar en otro lugar que no fuera mi estudio, pero tenia sentido que fuera reservado con su trabajo.
-De acuerdo, Sky.
La sonrisa que mostró al darle mi respuesta hizo que mi corazón diera un vuelco, volvió a acomodarse los lentes, ocultando de nuevo el oro de sus ojos, pero la sonrisa no abandono su rostro, sobre todo al dar una vuelta mas a mi estudio y tomar mi calendario antes de salir .
- ¿Qué haces con mi calendario?, ¡vuelve a ponerlo en su lugar, Sky!
Me levante de mi escritorio, pero era tarde, cerro la puerta a sus espaldas, y solo grito al estar del otro lado.
- ¡Lo siento, me gusto demasiado tu calendario de perritos!
No pude hacer nada más que sonreír ante su travesura, volví a sentarme, hundiéndome en mi silla, una parte de mi estaba nerviosa de haber accedido a pintar para Sky, pero la otra, estaba feliz de haber podido verlo de nuevo, al chico al que ame en silencio toda la preparatoria.