Chapter Text
Capítulo Único
Londres, 1903
La fiesta que había en el patio trasero en el Instituto de Londres era grande, Pryma observaba felizmente a todos, había poco subterráneos por lo cual era difícil pasar por desapercibido. Eran seis subterráneos: Tessa Herondale esposa de Will Herondale, Magnus Bane amigo de los cazadores de sombras, Hypatia Vex, Woolsey Scott actual líder del Praetor Lupus de Londres, Catarina Loss una grandiosa enfermera y ella.
Sabía el futuro de cada uno de ellos, aún que no podía revelar nada o acercarse demasiado por temor de arruinar algo. Definitivamente ser viajera en el tiempo era horrible socialmente hablando y aun así evitaba el alcohol que todos tomaban ella no podía darse ese lujo.
Pryma observó a la bella y joven Cordelia Carstairs quien miraba a James Herondale con amor. Ella se entró que ambos se iban a casar y Pryma no podía estar más feliz, para ella ver como todo avanzaba para llegar hasta donde estaba era bueno. No había nada fuera de lo normal.
Miro a cada cazador de sombras que había en la fiesta y en el destino que les depararía, algunos morirían otros se quedarían estancados en el pasado y la minoría sería felíz.
Vio a Magnus Bane charlar con el joven Matthew Fairchild quien se encontraba mirando a los prometidos Cordelia Carstairs y James Herondale, aún que no podía escuchar miraba las expresiones. No supo que le dijo el joven Fairchild por lo lejos que estaban pero sea lo que le dijo sorprendió a Magnus. Pryma sonrió.
Ella había estado en el futuro del dos mil veinte y era agradable, no podía estar más contenta por él, conoció a su futuro esposo; Alec Lightwood, Pryma hubiera querido que Alec hubiera existido en esta época el hubiera intentado hacer la diferencia. Aún que al parecer eso ya era cosa de Lightwood’s. Primero el padre de Gabriel y Gideón al convertirse en un gusano gigante. Eso si que fue una diferencia.
Después Anna Lightwood y Christopher Lightwood, Anna era como Alec en cierto sentido ambos amaban sin fronteras y luchaban a su manera por la libertad aun que Anna era más extrovertida y toda una rompe corazones mientras tanto Christopher amaba la ciencia amaba crear nuevas cosas y aprender era como Pryma lo llamaba “el hijo perdido de Henry Fairchild”
Estuvo tan entretenida viendo a los cazadores de sombras que no notó cuando Magnus se acercó.
—Pryma querida, ¿cómo va todo? —Magnus le saludo radiante como siempre lucía maravilloso, y colorido Pryma notó que Magnus tenía glamur en sus ojos pero no dijo nada.
—Bien, aún que he buscado algo para beber que no tenga alcohol y he fallado. Si vez algo me lo pasas. —Dijo riendo, en verdad quería tomar algo que no fuera agua o refresco.
—¿Bebida sin alcohol? Que aburrido es eso, no tiene gracia, toma aún que sea un trago —le dijo pasándole un vaso de cristal que estaba rellenado con lo que parecía Whisky. —Hablando de eso jamás te he visto beber, vamos pruébalo querida, si no te gusta lo dejas y ya.
Pryma miró el vaso y lo tomo, Magnus le sonrió contento y mirando cada acción que realizaba. Pryma bebió un poco lo saboreo y fue asqueroso no entendía porque tanto amor por ello.
—¿Y bien? —Magnus le preguntó, Pryma casi había olvidado que estaba ahí, casi.
—Es horrible al principio pero es soportable. —Le dijo, Magnus pareció complacido con la respuesta.
—Toma más, adelante. —Magnus le dijo. Su mirada dejo de estar en ella cuando el líder de los lobo paso y le hizo una seña. — Te dejo tengo que hablar unos asuntos con Woolsey y no te excedas más de ese vaso ¿entendido? —Pryma asintió y Magnus le sonrió. —Bien, entonces te dejo.
Pryma vio irse a Magnus y volvió a quedarse sola, vio el vaso de cristal aún lleno y decidió beberlo, ya no sabía tan mal como antes. Cuando lo terminó fue por otro olvidando la advertencia de Magnus.
Después de tres vasos más Pryma se sintió mareada y extremadamente animada quería bailar y brincar. Burbujeaba de felicidad hasta que vio a Magnus reír animadamente con Woolsey Scott, Pryma frunció el ceño mientras miraba como Woolsey se le pegaba más a un Magnus sonriente. Pryma le miró indignada, él no podía hacerle eso a Alec, ¿Qué clase de esposo y padre era Magnus?
Olvidando totalmente que Magnus aún no estaba casado o conocía a Alec fue directo hacía el esperando reclamarle por su falta de respeto a Alec y a sus hijos. Cuando llegó hacía el Magnus dejo de prestarle atención a Woolsey.
—¿Estas bien Pry? —Le preguntó, en otro momento o más específico en un momento en donde hubiera estado sobria Pryma hubiera estado encantada con el apodo pero ahora estaba enojada.
—¿Quieres que este bien Magnus? —Le siseó molesta. Magnus le miró extrañado.
—¿Pryma qué pasa?
—Estas siendo muy cínico Magnus.
—No te estoy siguiendo.
—Estas aquí, coqueteando con Woolsey, muy cínicamente. —Le dijo, sus ojos se llenaron de agua, quería llorar se dijo. Magnus le miró un poco molesto.
—Claro que si, yo puedo hacerlo si quiero. Estoy soltero Pryma.
Ante esa declaración Pryma enloqueció.
—Eres un desgraciado, Alec lo sabrá y veremos quien le llora a quien. —Le dijo molesta, Woolsey quién se había quedado callado decidió hablar cuando escucho el nombre.
—¿Quién es Alec? —Preguntó. Y Pryma le miró enojada, él no tenía el derecho de decir el nombre de Alec.
—No digas su nombre. —Le dijo. Magnus se enojó.
—Pryma, no se que te ocurre o que te pico pero no conocemos a ningún Alec, el único Alexander que conozco es un bebé y esta jugando por allá. —Le dijo. Pryma volteó a ver a donde Magnus apuntaba y miro a Anna Lightwood cargando a un niño de tres años o menos.
Pryma les miró confundida, y olvido porque estaba enojada. Relleno su vaso y antes de que pudiera llevarlo a su boca Magnus la detuvo.
—Pryma, ¿cuántos de estos llevas?
—No lo se, cinco, seis perdí la cuenta. —Magnus le miró ofendido.
—Te dije que solo tomaras uno. —Ante eso, Pryma recordó porque estaba enojada. Jadeo exageradamente y le dijo.
—No me digas que hacer infiel.
A Magnus pareció no afectarle y eso aumentó el enojo de Pryma.
—Le diré a Alec. —Le dijo triunfadora, Magnus aprovecho eso y le quito el vaso.
—Adelante si quieres ve a traerlo para que se lo digas en la cara. —Dijo burlón, y Pryma pensó que era una buena idea, traer a Alec. Magnus le dijo algo a Woolsey en voz baja este asintió y se fue. Pryma le miró irse para después ver a Tessa Herondale acercarse.
—Magnus, ¿Qué pasa aquí? —Le preguntó viéndola. Pryma considero su mirada muy grosera.
—Pryma bebió de más y no para de decir incoherencias, mande a Woolsey a buscar a Cat pero no la veo por ninguna parte. ¿tú me puedes ayudar? —Le preguntó y Tessa negó apenada.
—Lo siento Magnus, no soy tan buena en eso. Esperemos y Woolsey la encuentre pronto.
Ante la mención del licántropo Pryma recordó su idea, traer a Alec. Intentó caminar sin caer, mientras Magnus y Tessa le miraban confundidos.
—Pryma, ¿A dónde vas? —Mangus le preguntó siguiéndola, Tessa venía atrás de ellos.
—Voy a traer a Alec. —Le dijo. Caminó tropezándose con sus pies subió las escaleras que se movían y entro al Instituto, en una situación normal no los hubieran dejado entrar pero era un evento por lo cual las puertas del Instituto se encontraban abiertas para ellos ese día, a pesar de estar a punto de caer múltiples veces llegó a su destino. Pryma miró sonriendo habían llegado a las puertas principales del Instituto.
—Pryma no quiero sonar grosero querida, pero, ¿Por qué nos hiciste rodear? —Preguntó Magnus, siendo sincera Pryma tampoco sabía con claridad lo que si sabia era que no quería traer a Alec en el patio trasero y armar un escándalo. Pryma no contestó, en vez de eso abrió la puerta y bajo los escalones, Tessa y Magnus le siguieron sin preguntar. En otra ocasión se hubiera reído por la actitud de ambos pero ahorita estaba más interesada en seguir caminando.
Se alejó un poco más del Instituto, no era tan lejos pero tampoco tan cerca.
—Pryma, deberíamos volver ya se esta haciendo de noche y la fiesta…—Pryma no le prestó atención a lo que Tessa decía, ella quería traer a Alec.
—Solo déjenme concentrarme. —Les dijo callándolos.
La magia fluyo, su roja magia empezó a salir y se concentró estaba a nada de traer consigo a Alec solo faltaba donde quería que aterrizará, era algo pesado y no sabía porque por lo general siempre era rápido y sencillo pero esta vez era diferente. Escucho los gritos de Tessa y vio como la magia de Magnus interfería.
Vio a varios cazadores de sombras salir por la puerta principal y de un momento a otro estallo todo, su magia y la de Magnus se evaporo. Pryma sentía que Alec estaba ahí pero no lo veía por ninguna parte.
Sintió un tirón de brazo y encontró a Mangus mirándola enojada.
—¿Qué demonios te ocurre? —Le preguntó enojado. —¿Qué querías lograr con eso? ¿Querías matarnos a todos?
Pryma lo ignoró estaba demasiado pendiente de encontrar a Alec. Pero el sueño la estaba arrastrando quería dormir.
—No se donde cayó Magnus. —Dijo asustada, no podía perder al cónsul. Jace Herondale la mataría si se enterara.
—¿De quién hablas? —Preguntó preocupado. Pryma iba a contestar pero no podía, tenía sueño, sentía que el sueño la sumergía en un pozo negro.
—¡Pryma! —Magnus gritó. Pryma se había desmayado en sus brazos, Will Herondale se acercó a él.
—Magnus, ¿qué demonios paso? —Le preguntó, Magnus también quería saber eso. Magnus miró a Will y notó que el fino saco que antes portaba ya no estaba ahora tenía armas colgando y su mano sostenía una daga.
El cielo se nublo y Woolsey llegó corriendo hacía el, se veía aterrado
—¡Magnus! —Le grito Woolsey, Magnus no se movió no podía, seguía sujetando a Pryma. Woolsey estaba sudando y sus ojos verdes le miraban asustados.
—¿Qué sucede?
—Hay una situación de cazadores de sombras. —Le dijo a Will. —Hay un demonio atrás, cayó de la nada y capturó a Catarina.
Will le miró y fue con Tessa ambos se dijeron algo y Will corrió adentro del Instituto. Magnus puso a Pryma en brazos de Tessa y corrió dentro del Instituto, tenía que ayudar a Catarina.
No podía ver, el Instituto estaba a oscuras, si no fuera por los gritos que provenían de a fuera Magnus no hubiera encontrado un camino.
Cuando salió lo primero que vio fue un demonio que no había visto jamás en su vida, era grande y tenía largos tentáculos que alcanzaban y aplastaban todo a su alrededor. Escucho un grito, era Catarina quien estaba colgando en el aire sin poder mover sus brazos gracias al tentáculo morado que rodeaba su cuerpo.
Intentó ayudar pero su vista fue hacía lo que parecía ser Will. Magnus se preguntó cuando se había cambiado, antes portaba un traje hecho a la medida y ahora portaba su traje de cazadores de sombras, con su espada estaba matando a varios demonios shax que corrían hacía el en busca de pelea, Magnus no sabía de donde habían salido tantos. Pensó en acercarse a el cuando la ronda de demonios terminara pero vio a un demonio shax quién corría furiosamente dirigiéndose hacía el, Will no lo vería ya que el demonio iba a atacarlo por la espalda, Magnus se apresuró y atacó al demonio con su magia justo cunado el shax brinco. Will se volteó bruscamente y Magnus jadeo, no era Will. Se parecía a el, pero tenían sus diferencias, los ojos azules del cazadores le miraron sorprendido y en un momento a otro le miraron aterrado. El joven cazador de sombras corrió hasta el y le habló.
—Magnus, ¿qué haces aquí? Ve a protegerte —Le gritó.
—Disculpa, ¿te conozco? —Le preguntó, el joven cazador de sombras le miró sorprendido y negó, pero el grito de Catarina quien seguía en el aire los sacó del tema.
—Soy Alec. —Dijo, Magnus le miró sorprendido preguntándose si es el Alec del que tanto Pryma hablaba. — ¿Puedes hacer algo por mi? —Magnus asintió. —Por favor escóndete. Te necesito a salvo.
—Vine aquí para ayudar, no me iré. —Le dijo. En otra ocasión Magnus si se hubiera ido pero su amiga estaba en peligro, el cazador de sombras le miro y asintió como si supiera que Magnus no se iría ni aun que se lo rogara.
—¿Crees que me puedas ayudar a que la gente no se acerqué y ayudar a sacar a los atrapados? —Le preguntó, Magnus asintió, Alec iba a hablar cuando el demonio rugió, Alec se alertó colocándose en frente de él, como escudos.
Magnus le miró sorprendido y volteó a ver al demonio, era demasiado grande más que la última vez que le hecho un vistazo y los tentáculos del demonio manoteaban sin parar, el cabello oscuro de Alec volaba y sus ojos azules demostraban determinación. Alec miró la grande choza pero muy inestable choza que había a lado del Instituto y la escaló. El aire estaba en su contra pero si Alec lo notó no le importó, el seguía escalando y Magnus pensó en que Alec es el tipo de persona que no le importa salir lastimado con tal de que las personas que ame estén bien.
“Te necesito a salvo” Alec le había dicho y se había colocado en frente de el tratando de protegerlo. Nunca nadie había hecho eso antes, tal vez fue para ayudar a curar a la gente ¿para qué más le necesitaría un cazador?
Magnus se puso a ayudar, sacó a varios cazadores de sombras que se encontraban atorados y algunos que estaban heridos, volteó hacía las puertas del Instituto y vio a Cordelia Carstairs llegar con Cortana y a su lado venían James Herondale y Matthew Fairchild todos bajando las escaleras con rapidez.
Magnus corrió hacía ellos.
—¿Qué hacen aquí? Vayan a resguardarse. —Les ordenó, claro ninguno de ellos le hizo caso.
—Magnus somos cazadores de sombras y tenemos que vencer a ese demonio. —Dijo James apuntando al demonio que manoteaba destruyendo las mesas y adornos de la fiesta.
—Ya hay cazadores de sombras muy bien entrenados ocupándose de eso. —Dijo apuntando a Alec quien tiraba flechas hacía el demonio, parecía saber que hacer exactamente como si ya hubiera luchado con uno de ellos antes.
—Por favor Magnus, es solo uno cazador de sombras no podrá solo. Papá ya no esta luchando aquí, afuera se multiplicaron más shax y son los que papá y mis tíos están venciendo. —Dijo James, Magnus le miró frustrado no podía hacer nada tenían razón.
—Tengan cuidado y no se distraigan. —Les dijo. Todos asintieron y corrieron hacía el demonio pero una manada de shax les impidió llegar, Magnus los ayudó, aventando a uno que otro para que ellos pudieran moverse. Magnus le echo un vistazo a Alec, quien ahora peleaba con demonios rapiñadores, frunció el ceño esos demonios por lo general se contrataban. Cuando regresó de sus pensamientos vio a Alec luchando acostado contra un rapiñador, su arco era lo único que los mantenía separados, en un movimiento Alec lo pateo y se levantó.
Cordelia junto con James y Matthew seguían peleando espalda con espalda con los demonios shax y rapiñadores. Eran un buen trío en combate. El demonio gigante rugió moviendo sus tentáculos herido, Alec le había dado con una flecha en uno de sus tentáculos, se veía muy encantador y atractivo, una de las mangas de su camisa se había ido haciendo que su pálida piel luciera, estaba cubierto con lo que parecía sudor, sangre y icor de los rapiñadores, nadie podía verse tan bien bañado en icor y sangre propia no a menos que fueras Alec. Magnus se quedó mirando a Alec por un largo tiempo olvidando que estaba en una batalla. Cordelia le gritó.
—¡MAGNUS TEN CUIDADO! —Le gritó, Alec volteó ante el grito y lanzo una flecha hacía su dirección Magnus se agachó intentando esquivar la flecha, cuando se levantó, miró hacía atrás. Había un rapiñador muerto. Volvió a ver a Alec quién ahora peleaba con una espada, su arco colgaba en su espalda, Magnus corrió a otro lugar y vio al joven trío correr hacía otra parte, Cordelia Carstairs se veía impresionante, cortana en sus manos la hacía ver aún más como la guerrera que era, ella cortaba cabezas con impresionante determinación y coraje.
Catarina volvió a gritar y Magnus recordó que ella seguía en el aire. Volvió en su tarea de cuidar al joven trío de cazadores y logró despejar al trío quienes siguieron corriendo hacía el demonio.
Magnus miró a Alec quién ahora se encontraba en aprietos, más demonios shax escalaban la choza destruyéndola en su paso. Alec se miraba agotado, tomó una de sus últimas flechas y tenso el su cuerpo, dejo ir la flecha y dio en un tentáculo haciendo que el demonio se retorciera, Catarina aprovecho para sacar sus manos y Magnus corrió hacía ella poniendo protecciones mágicas para cuando cayera sería como aterrizar en una suave cama. Catarina dañó al demonio logrando que la soltara, ella cayó justo en sus protecciones sana y salva.
—Magnus, ¿Qué demonios es eso? —Le preguntó Catarina poniéndose de pie. Su cabello se encontraba fuera de lugar, su vestido negro estaba arrugado y le faltaban ambos zapatos.
—No tengo la más remota idea, pero los rapiñadores fueron invocados. —Le dijo rápidamente. Tomó el brazo de Catarina y corrió con ella antes de ser aplastados por el tentáculo del demonio.
—Iré a curar a los heridos, vigila a los niños.
Catarina se adentró al Instituto y Magnus buscó a los jóvenes chicos con la mirada, corrió hacía ellos apenas vio a Matthew Fairchild caer y a James Herondale gritar.
—Hay que llevarlo adentro ahora —Dijo tomando la cabeza ensangrentada del Matthew. James le miró y asintió.
—Yo lo llevaré, tú quédate con Cordelia, llevaré a Matthew con la señorita Loss. —Dijo tomando a Matthew entre sus brazos al estilo nupcial, Magnus se aseguró de que ambos entraran al Instituto rápidamente.
—Solo quedamos tú y yo. —le dijo a Cordelia quién se levantó y le tendió su mano.
—Hay que hacerlo. Tú a los de la izquierda y yo me voy a la derecha. —Le dijo Cordelia tomando a Cortana, Magnus le asintió y Cordelia corrió a su puesto derrotando ferozmente a otros shax.
{…}
—¡Mamá, ayúdame! —La voz rota de James llegó a oídos de Tessa quien corrió hacía su primogénito. James se encontraba en el suelo gritando por ayuda, estaba cubierto de sangre y Tessa se alarmo aun más al ver que las manos de James sostenían la cabeza ensangrentada de Matthew quien estaba tirado en el suelo herido . —Por favor ayúdame. Matthew, mi Matthew ha sido herido. —le suplico su hijo llorando.
Tessa le miró y asintió, entre ambos cargaron a Matthew hasta la enfermería más cercana del Instituto. Tessa no sabía mucho sobre magia curadora pero intentaría por su hijo y su parabatai herido.
—Tranquilo, lo estabilizare de mientras, ve a hablarle a Catarina rápido. —Le dijo mirando a su hijo, James estaba respirando muy fuerte y no paraba de llorar, Tessa lo tomó de los hombros. —James hijo, el estará bien, ahora ve por Catarina.
James asintió limpiándose las lágrimas y salió corriendo de la enfermería, su parabatai estaría bien y solo sería un mal momento, James no podía permitirse pensar negativamente, no quería ni podría imaginarse una vida sin su Matthew. Con o sin Catarina el le salvaría la vida su parabatai.
{…}
Alec se sentía cansado, lanzando flechas hacía el demonio débil que manoteaba intentando aplastar a los otros cazadores de sombras que había abajo en unos últimos intentos para molestar.
Estaba demasiado agotado recordaba la primera vez que había luchado con un demonio como esos, en su viaje con Magnus, arriba del tren. Claro que ahora quien colgaba del aire había sido Catarina pero eso no lo hacía mejor, ni lo tranquilizaba completamente. Magnus no lo había reconocido y era obvio estaba en una época donde todavía no nacía el o sus padres, Magnus estaba ayudando a lo que parecía ser Cordelia Carstairs, Magnus lanzado magia azul a los demonios que se le intentaban acercar y Cordelia liquidándolos con Cortana, su manera de pelear le recordó en una parte a su parabatai Jace Herondale.
Alec tomó otra flecha y la tenso, su cuerpo se intentó relajar aún que sabía que era imposible, no cuando había demonios shax escalando la inestable choza y intentando destrozarla por lo cual los intentos de vencer al demonio de tentáculos se iban agotando.
Observó a Magnus de nuevo y recordó a su familia, a Max y a Rafe quién lo esperaban en casa. Alec tomó su posición escuchando crujir la choza bajo sus pies, cerró los ojos y tomó una nueva flecha, ignorando a los demonios que ahora corrían hacía el, se tomó un respiro todo parecía en cámara lenta. Parecían como esas películas de romance trágico que Magnus amaba ver, quería derrotarlo para así poder ser digno de regresar a casa, de volver a ver a sus amigos, a sus hijos y a su esposo. Quería ser lo suficientemente digno para ellos. Abrió los ojos y dejó ir la flecha.
{…}
Magnus vio como una nueva y última flecha pegaba hacía el pecho del demonio quien se empezó a retorcer mientras soltaba lo que parecía baba, Mangus tomó a Cordelia y ambos empezaron a correr hacía una mesa que estaba lejos de todo. Cuando llegaron se metieron debajo de esta para ver al demonio explotar y soltar todo el icor, manchando así a el Instituto, Cordelia y el salieron limpios gracias a un hechizo de limpieza.
Magnus salió de la mesa para ver como Alec caía junto con todos los demonios que le atacaban, la choza se derrumbó enterrando a Alec a su paso. Magnus abrió los ojos y junto a Cordelia corrieron hacía el.
Había demasiados escombros, ambos se pusieron a mover los restos con cuidado, Cordelia mató a uno que otro shax que seguía vivo. Luego de una mini búsqueda lo encontraron, sorpresivamente aún respiraba, su frente estaba sangrando al igual que otras partes de su cuerpo, Magnus y Cordelia lo sacaron y lo dejaron el pasto del jardín.
—Tenemos que ayudarle, está muy herido. —Le dijo Cordelia asustada, al decir eso pareció recordar a cierto rubio herido. —¡Oh por dios! ¡Matthew! Tengo que ir a verlo, Magnus.
—Tú corre a verlo yo me quedó con el, se algunas cosas de curación y puedo ayudarle. —Le dijo. Cordelia le agradeció en voz baja y salió corriendo.
Magnus miró a Alec quién estaba por lo que parecía desmayado. Se veía increíble, dejando de eso de lado Magnus se puso a trabajar, tenía que salvar al cazador de sombras.
{..}
Alec no supo como paso exactamente, en un segundo estaba arriba de la choza disparando su última flecha al demonio quien se empezó a retorcer. Vio a Magnus y a Cordelia correr y se tranquilizó. Los demonios que corrían hacía el dejaron de importar, quería acostarse en su cama y dormir en los brazos de su esposo.
Mató a un más shax y sintió como la choza crujía amenazadoramente ante sus pasos. Enterró su espada en el shax que tenía en frente y de la nada cayó con todos los demás que había. La choza se había destituido, su vista de oscureció y tuvo en un rato el descanso que tanto quería.
{…}
Magnus miró a Alec quién ahora estaba vendado y sanando en una de las camas de la enfermería con Matthew y Pryma quien seguía dormida al estar casi agotada por tanta magia usada, y otros cazadores a unas cuantas camas a lado de el. No había querido despegarse de el, aún cuando Catarina lo corrió diciendo que había vendado mal, el permaneció ahí sin saber porque.
Magnus vio como Alec se removía hasta que abrió los ojos, unos hermosos ojos azules que le habían encantado a Magnus en secreto.
—Tranquilo, aún te estas recuperando. Estás algo débil así que deberías dormir. —Le dijo. Alec sólo lo miró sin decir nada, Magnus se removió incómodo y volvió a hablar. —Y gracias por salvar a Catarina, yo la quiero mucho y en serio agradezco que la hayas salvado.
—Catarina es tu amiga, ella te importa y yo haré lo que sea para proteger y cuidar todo lo que amas, a nuestra familia. —Le dijo débilmente Alec, Magnus le miró sorprendido pero no dijo nada sobre eso.
—Bien, entonces haz algo por mi y sigue durmiendo.
Alec escuchó la petición y asintió pero en un momento le miró con el ceño fruncido.
—Pero antes quiero ver algo —Le dijo, Magnus asintió.
—Tu dime, ¿Qué quieres ver Alexander? —Alec tomó su mano y la puso en su mejilla acorrucándose en ella, Magnus se derritió ante el gesto.
—Quiero ver tus ojos. —Le dijo Alec aún tomando su mano, Magnus le miró extrañado, él estaba viéndolo a los ojos, ¿a que se refería?
—Los estás mirando Alec.
Alec lo miró ofendido, apretó su agarre, se puso serio mirándolo le dijo: —Quiero ver tus verdaderos ojos, Magnus. —Magnus entendió, se resistió un rato pero al final solo cerró sus ojos y cuando los abrió eran verdes con dorado.
Magnus solía aplicarse Glamur en eventos donde había muchos cazadores de sombras para no incomodar o agarrar miradas de asco o de curiosos. Pero cuando abrió los ojos no fue la mirada que recibió.
En la mirada de Alec podía ver el amor y cariño, los músculos de Alec se relajaron y sonrió feliz. Magnus pensó que podía acostumbrarse a una vida así. Alec soltó su mano y la estiró intentando alcanzar la cara de Magnus, él se acercó y Alec puso su mano en su mejilla y la acarició con toda la delicadeza del mundo el pasaba sus dedos por la boca de Magnus como si fuera demasiado valioso. Alec volvió a su mejilla y le miró sonriendo
—Dios eres tan hermoso Magnus, quédate conmigo hasta que me duerma. —Le dijo y Magnus supo que no mentía, Alec estiró a Magnus en un intento de atraerlo hacía el, Magnus se acercó más esperando ver que hacía el cazador de sombras. Alec cerró sus ojos y paso su mano pálida y con algunas runas por su cabello, su mano llegó hasta su nuca y lo pego hacía el juntando sus frentes. Alec abrió sus ojos encontrándose con los verdes dorados de Magnus.
—Eres hermoso Mags, solo quédate quieto, y déjame admirarte.
Magnus se quedó hasta que Alec se durmió, a pesar de que el agarre de Alec se había aflojado ya hace rato Magnus se quedó mirándolo. Tal vez el verdadero amor si existe.
