Actions

Work Header

Bunny Empire [Traducción]

Summary:

"¿Me estás provocando, Lan Zhan?"

"No", miente. "Me refiero a mi hijo".
"Oh", Wei Ying se ríe. "Creo que también soy del tipo cariñoso y juguetón. Aunque no hay nadie con quien acurrucarme estos días. ¿Quieres?"
Lan Zhan casi se tropieza con su propio pie. "¿Perdón?"

"Te pregunto si quieres que el tipo mimoso y juguetón sea tu conejo mascota", aclara Wei Ying, su sonrisa parece sugerir otra cosa, y Lan Zhan de repente siente que su temperatura subió unos grados.

O donde Wei Ying es dueño de una tienda de mascotas y un enamorado cliente y su hijo adoptan a cada conejo en ella.

Notes:

Work Text:

WEI YING

Wei Ying no era bueno identificando rostros, lo que no es una característica que alguien quiera tener cuando trabaja en la industria de servicio al cliente, especialmente en una tienda de mascotas. Ahí se tienen muchos clientes regulares que compran comida y juguetes para sus mascotas, Wei Ying se ayuda dándoles sobrenombres. Coletas tiene al gato persa, Chico Baseball tiene tres cuyos y el Abuelo Gracioso tiene un esponjoso hurón. Por mucho que él ame hablar con ellos, realmente ninguno se queda.

"Disculpa", una voz grave lo llama desde el mostrador, y cuando se da la vuelta, casi deja caer la jaula que tenía en las manos.

"Hola, guapo", Wei Ying hace una mueca internamente por el apodo cliché que su mente le había proporcionado, pero mantiene su sonrisa sincera. "¿Qué puedo hacer por ti?"

Vestido con traje y corbata el hombre luce fuera de lugar dentro de la tienda. ¿Un hombre de negocios? Pero no cualquier hombre de negocios, piensa Wei Ying. Con piel de porcelana, penetrantes ojos dorados y una mandíbula marcada que podría atravesar el cristal, es nada menos que etéreo.

También luce un poco incómodo, pero puede ser debido al intento de Wei Ying de coquetear con él.

Afortunadamente, su apreciación hacia el hombre termina justo cuando el nuevo cliente le dice: "Quiero adoptar un conejo".

Wei Ying levanta una ceja. Es difícil imaginar a este severo hombre criando a un conejo. "Lo siento, chico sexy. Los animales que tenemos aquí son adoptados exclusivamente como mascotas, no para hacer experimentos con ellos".

"¿Qué es un chico sexy, papi?" Pregunta una vocecita, y le toma a Wei Ying un momento antes de encontrar al pequeño humano que estaba ocultó a causa del mostrador frente a él.

Oh, maldición. ¿Acababa de coquetear con un hombre casado justo enfrente de su hijo?

"No es nada", le responde el hombre al niño para después mirar hacia Wei Ying. "El conejo es para mi hijo".

"Ya veo", dice Wei Ying con timidez. "Me disculpo por juzgarte, pero pensé que eras un científico malvado."

"¡Mi papi no es un científico malvado!" El niño insistió resoplando. "¡Él es rico!".

Esa firme réplica y la mirada de impotencia en el rostro del padre fueron suficientes para provocar un ataque de risa a Wei Ying. "Ya... ya veo. Rico, ¿eh? Supongo que eso tiene más sentido".

Wei Ying continúa riendo, limpiando sus lágrimas mientras trata de calmarse. Sabía que no debería de estar riendo de sus clientes, pero se encuentra con la mirada del hombre y no puede sentir ni un rastro de ira en ella.

Wei Ying se preguntaba cuánto tiempo tendría que pasar para que el cliente se cansara de sus provocaciones. Lástima, no podía intentarlo con un niño presente.

La palabra "papi" inundó sus pensamientos, pero su boca milagrosamente accionó un filtro y por está vez le dio un sobrenombre más apto para los oídos de un niño. "¿Así que quiere un conejo, señor Ricky Ricón?".

"Lan Zhan", dijo el hombre.

Wei Ying ladeo la cabeza. "¿Qué?"

"Me puedes llamar así".

"Lan Zhan", repitió, el nombre salía de sus labios fácilmente. "Suena bien. Mi nombre es Wei Ying. Siempre a su servicio". Golpea la etiqueta con su nombre y le guiña un ojo.

"Yo soy A-Yuan", dice el niño felizmente, con sus brazos estirados hacia arriba mientras trataba de alcanzar el mostrador. Su padre lo eleva.

"Hola, A-Yuan", lo saluda Wei Ying mientras extiende una mano hacia el pequeño, quien la toma con sus dos manos. Wei Ying prácticamente se derritió ante tal gesto. "Me disculpo por llamar a tu papi un científico malvado".

"Está bien", Lan Yuan agita su mano. "¿Puedo tener ya a mi conejito?".

Una hora más tarde, el conejo que Lan Yuan eligió dormitaba pacíficamente en su jaula trasportadora. Wei Ying se toma su tiempo para enseñarle al padre y a su hijo cómo cuidar de su nueva mascota. Lan Zhan es sorprendentemente delicado al sostener al conejo, lo que hace que Wei Ying sienta un poco de envidia cuando la esponjosa criatura salta de su agarre para acurrucarse en los brazos del otro hombre.

"Vas a tener que remplazarme, Lan Zhan. Eres mejor encantador de conejos que yo," dice mirando como Lan Yuan arrullaba la jaula meciéndola con gentileza.

"No lo soy".

"¿Un encantador de conejos?" Pregunta Lan Yuan, mirando a los dos adultos con toda la atención que un pequeño de tres años podía tener, con su mano aún sin soltar la caja trasportadora.

"Es una persona que puede hablar con los conejos," Wei Ying susurra teatralmente.

Los ojos del niño se iluminaron. "¿Mi papi puede hablar con los conejos?".

Lan Zhan suspira silenciosamente. "Le estás dando expectativas poco realistas".

"No son pocas realistas si es la verdad", dice Wei Ying con una sonrisa, antes de asentir hacia Lan Yuan. "¡Sí! Así que, si escuchas a tu papá, ¡él te enseñará!"

"¿Me puede enseñar Wei-gege?" Pregunta Lan Yuan, y Wei Ying piensa que le va a ser difícil negarle algo a esos ojos de cachorro que lo miran.

"¡Wei-gege te enseñará también!" Le promete alegremente, incapaz de evitar acariciar la mejilla del niño. Luego, con una mirada engreída, se dirige a Lan Zhan. "Parece que tu hijo tiene un nuevo favorito".

"Así parece", responde Lan Zhan, en un tono apacible y ligeramente divertido.

Es casi imperceptible, pero Wei Ying la ve. La sonrisa de Lan Zhan. Lo atrapa desprevenido, no porque no lo espere, sino por la forma en que su corazón de repente se agita al verla.

"Gracias. A-Yuan se ve muy feliz con su conejo". Y antes de que Wei Ying pueda recuperarse, Lan Zhan lo ataca son sus sinceras palabras.

"¡No necesitas agradecerme!" Wei Ying agita sus manos en un intento por esconder su vergüenza. "Es mi trabajo".

Afortunadamente, cualquier otro posible momento incomodo es evitado cuando Lan Yuan tira del brazo de su padre. "Papi, tengo hambre".

Casi sorprendido, Lan Zhan mira su reloj y frunce el ceño. "Tenemos que irnos."

Wei Ying no se había percatado de la hora, y cuando mira al reloj que está en la pared entiende por qué su cliente tuvo esa reacción. Son casi las 8:00 P.M.

"Espero verte pronto, Lan Zhan", dice Wei Ying, luego se agacha a la altura de Lan Yuan para verlo directo a los ojos. "Y a ti también".

Cuando Lan Zhan pronuncia un sí, Wei Ying ya esperaba la euforia que siente esta vez, y sonríe ante la idea de volver a verlos.

Viendo a aquellos dos salir de la tienda tomados de la mano, Wei Ying sospecha que esta vez no podrá olvidar aquellos nombres.

LAN ZHAN

Lan Zhan se encuentra nuevamente frente a la tienda de mascotas, con su hijo a su lado, con su pequeño puño aferrado a la pierna de su pantalón. Romper una rutina es difícil, piensa, más que nada para consolarse a sí mismo. Ya ha visitado la tienda tres veces ese mes, no que las haya contado. Todavía tienen alimento para mascotas en casa, también ha comprado todas las variaciones de juguetes para conejos que la tienda tiene para ofrecer. Pero a pesar de que no tiene más razones para estar ahí (accidentalmente olvidó girar en cierta calle porque se distrajo) no se considera un delito.

Quizás aún pueda irse. El chico detrás del mostrador aún no ha notado al extraño par parado frente a la tienda que sigue sin moverse, y Lan Zhan sabe que no podrá irse una vez que vea su sonrisa.

"¡Lan Zhan! ¡A-Yuan!" Escucha el contenido grito que los llama, y sus ojos inmediatamente captan los curvados labios del dueño de la tienda quien les hace señas para que entren.

Demasiado tarde.

"Mis clientes favoritos, ¡buenas tardes!" Wei Ying los saluda una vez que los dos entran en la tienda. Sale del mostrador justo a tiempo para que Lan Yuan salte y se aferre a su pierna.

"¡Wei-gege!" Grita el niño con entusiasmo, antes de mirar a Wei Ying con una sonrisa. "¡Papá y yo hemos vuelto!"

"Ya veo", Wei Ying ríe mientras carga a Lan Yuan en sus brazos. "¿Me extrañaste?".

"¡Sí!"

Lan Yuan es un niño sociable, pero aun así sorprende a Lan Zhan lo amistoso y cómodo que se siente su hijo con un extraño. Sin embargo, Wei Ying parece ser bueno tratando con niños, probablemente incluso más que él.

"¡Papá te extrañó también!" Lan Zhan es sacado de sus pensamientos cuando escucha a su hijo delatándolo.

Wei Ying le da una palmada en la mejilla a Lan Yuan, antes de mirar a Lan Zhan. "¿En verdad?"

Lan Zhan se aclara la garganta, y se obliga a sí mismo a mirar al alimento para mascotas detrás de Wei Ying, evitando el impacto total de la sonrisa burlona que le es dirigida. "Buenos días", saluda de vuelta, e ignora la pregunta. Intentando negarlo con sus acciones.

Una risa cálida llena toda la tienda, y Lan Zhan no puede evitar ver la diversión en los ojos de Wei Ying a costa suya, preguntándose cuál sería la reacción del dueño de la tienda de mascotas si le dijera la verdad.

"¿Qué puedo hacer por ti? ¿Estás buscando algo? Deberías decirme antes de que A-Yuan se robe toda mi atención".

"Quiero adoptar un conejo", dice rápidamente Lan Zhan.

Wei Ying inclina la cabeza. "¿Otro?".

Lan Zhan responde asintiendo con la cabeza. "A-Yuan los ama".

"¡A-Yuan ama los conejos!" Repite el niño. "¡Conejo!" Grita y luego ríe, tratando de escapar de los brazos Wei Ying quien le hacen cosquillas.

"A-Yuan, oh, A-Yuan" Wei Ying deja de hacerle cosquillas y le pregunta, "¿Por qué amas tanto a los conejos?".

Lan Yuan le sonríe, con las mejillas hinchadas y rojas de tanto reír. Es la vista favorita de Lan Zhan cuando se trata de su hijo y su corazón se calienta al ver cómo Wei Ying puede provocar dicha vista con facilidad. "Papá dice que los conejos me entregaron con él, ¡así que ahora estamos devolviendo el favor a los conejos dándoles un hogar!"

"¿Entregar...?" No toma mucho tiempo para que en su rostro se note que ha entendido. "Oh".

Es una vieja historia que Lan Zhan le contó a Lan Yuan, y es lo que hizo que el niño se obsesionara con los conejos. Ahora tienen dos esponjosas criaturas en su casa, y él se siente un poco culpable sabiendo que su razón no es tan pura como la de su hijo.

Wei Ying le devuelve la sonrisa a Lan Yuan, con una tierna y brillante mirada. "El conejo definitivamente estará feliz. Te lo garantizo."

Lan Yuan se ríe con alegría. "¿De verdad?"

"De verdad".

Una vez que deja a Lan Yuan en el suelo, el niño corre a algún lugar dentro de la tienda, dejando a su padre solo con el guapo dueño de la tienda.

"Por lo de antes", comienza Wei Ying luciendo arrepentido. "Lo siento. No lo sabía".

Lan Zhan niega con la cabeza. "No hay necesidad de disculpas. A-Yuan conoce su situación." Nunca le ha ocultado nada a Lan Yuan, así que cuando su hijo le hace preguntas, trata de responderle lo más sinceramente posible, añadiendo algo de fantasía de vez en cuando.

La historia del conejo no es su mejor obra, Lan Zhan lo sabe, pero es lo que los llevó a Wei Ying, así que no puede negar que tiene sus méritos.

"Eso es impresionante para su edad", elogia Wei Ying, sus ojos siguiendo a Lan Yuan por las pantallas del sistema de seguridad. "También actúa más maduro que un niño de tres años".

Lan Zhan levanta una ceja. "¿Conoces a otro niño de tres años?"

"Sí. De hecho, sí", responde Wei Ying con orgullo. "Tengo un sobrino. Aunque es inteligente y guapo, es un mocoso mimado. Le vendría bien un amigo como tu hijo".

"A A-Yuan le gustaría tener un nuevo amigo", dice Lan Zhan mientras observa como Lan Yuan mira embobado uno de los acuarios, con las manos pegadas a su camisa como si se estuviera deteniendo de extender la mano. Incluso con su emoción, el niño recuerda no causar un alboroto. "Es un buen niño ".

Lan Yuan hace berrinches como cualquier niño. Hay mucha comida que no le gusta, y le aterrorizan los envoltorios de plástico por alguna razón. Sin embargo, Lan Zhan ve la comprensión en los ojos de su hijo cada vez que intenta convencerlo de que no sea quisquilloso con lo que tiene en su plato. Él ve cómo Lan Yuan lo escucha cada vez que lo silencia cuando tiene uno de sus repentinos berrinches. Sabe que su hijo tiene el nivel de comprensión y conciencia que es raro ver en un niño de su edad.

"Y tú eres un gran padre para él, Lan Zhan." Una cálida mano le da palmaditas en el brazo de forma reconfortante. "A-Yuan tiene suerte de tenerte como familia."

"Yo soy el afortunado," le corrige, y Wei Ying ríe, quitando la mano de su brazo. Lan Zhan desea que la hubiera dejado por un tiempo más.

"Supongo que tú solo elegirás al conejo, ¿cierto?" Wei Ying pregunta, enderezándose en el mostrador y agarrando las llaves que están colgadas en la pared.

"Una gran responsabilidad" señala Lan Zhan.

"Así es", Wei Ying le sigue la corriente, asintiendo con la cabeza sombríamente. "¿Quieres uno del tipo cariñoso y soñoliento? ¿Del tipo cariñoso y tranquilo? ¿Del tipo cariñoso y maternal?"

"¿Qué sugieres?"

"Bien", Wei Ying comienza a caminar hacia la puerta de atrás que lleva al refugio de animales, llamando a Lan Zhan para que lo siga. "Parece que necesitas un desafío. ¿Qué tal el tipo cariñoso y juguetón? Acabamos de rescatar a uno hace una semana y ha estado tirando todo. Pensábamos que solo estaba ansioso, pero solo quiere atención".

"Como alguien que conocemos". Lan Zhan no quiso decir eso en voz alta, y cuando se da cuenta, Wei Ying ya lo está mirando con una expresión complicada.

"¿Me estás provocando, Lan Zhan?"

"No", miente. "Me refiero a mi hijo".

"Oh", Wei Ying se ríe. "Creo que también soy del tipo cariñoso y juguetón. Aunque no tengo a nadie con quien ponerme cariñoso estos días. ¿Quieres?"

Lan Zhan casi se tropieza con su propio pie. "¿Perdón?"

"Te pregunto si quieres que el tipo cariñoso y juguetón sea tu conejo mascota", aclara Wei Ying, su sonrisa parece sugerir otra cosa, y Lan Zhan de repente siente que su temperatura subió unos grados.

WEI YING

A Wei Ying casi le da un ataque al corazón cuando de repente ve algo aplastado contra el cristal de la tienda.

Mirando más de cerca, finalmente se da cuenta de que es la forma de una cara, y es una familiar.

Camina hacia el frente de la tienda y golpea el vidrio desde el interior, llamando la atención del niño que estaba dirigida a los conejos que se mostraban al frente de la tienda.

Lan Yuan le sonríe, dando a los conejos un último saludo antes de alejarse para entrar en la tienda de mascotas. Wei Ying ve la marca de una espantosa cara plasmada en el cristal y se ríe.

"¿Dónde está tu papá?" Pregunta Wei Ying mientras lleva al niño hacia dentro.

"Papá esta estacionando el carro", agarra la mano de Wei Ying y lo jala hacia el mostrador. "Dijo que podía ir primero."

"Buen chico", lo alaba Wei Ying, riéndose entre dientes mientras Lan Yuan va detrás del mostrador con él, actuando como un pequeño empleado. "¿No te asusta caminar solo?"

"No", Lan Yuan niega con la cabeza, se sube al regazo de Wei Ying, y luego lo mira con los ojos llenos de un entendimiento que un niño de tres años no debería poseer. "Papá ama tu sonrisa."

Los latidos en su pecho inmediatamente se aceleran con esas palabras. Wei Ying debe haberle escuchado mal. "¿Qué?"

"Papá ama tu sonrisa", repite el niño. "¡A-Yuan también la ama!"

"¿De verdad?" Wei Ying dice, tratando de contener sus acelerados latidos. "¿Por qué crees eso?"

Lan Yuan se encoge de hombros. "¡Es obvio!" Se baja del regazo de Wei Ying, y se estira hacia una silla vacía como si estuviera en una carrera de obstáculos. "Así como a ti te gusta papá".

Wei Ying suspira, enterrando los vestigios de sus penas en sus manos. Es consciente de lo enamorado que está de su cliente, pero ¿hasta un niño pequeño lo nota? "Por favor, no le digas eso a tu papá."

"¿Que no me diga qué?"

"¡Mierda!" Wei Ying exclama y salta de su asiento, casi cayéndose del taburete. Lan Yuan parece sorprendido por su arrebato y empuja su cabeza contra el brazo de Wei Ying en un intento de ayudarle.

"Lenguaje", lo amonesta Lan Zhan, dándole una mirada que solo puede calificarse como algo entre una de reprimenda y seductora. Wei Ying traga, y mira como Lan Zhan se acerca al mostrador para cargar a su hijo. "Wei-gege está ocupado, no lo molestes demasiado".

Ese apodo no debería ser especial, ha sido llamado Wei-gege por mucha gente a lo largo de su vida, pero cuando el nombre sale de los labios de Lan Zhan, su corazón centellea alegremente en su pecho.

"Lan er gege", comienza Wei Ying, sin perderse la forma en que Lan Zhan se congela ante el honorífico. Wei Ying sonríe. "Es culpa tuya por acercarte sigilosamente a mí".

"Estoy enfrente tuyo".

"Bueno", resopla Wei Ying, cruzando los brazos. "No te había visto". Entonces, le lanza a Lan Yuan la mejor mirada de lástima que puede hacer. "¿Ves? Tu papá me está haciendo bullying".

El niño se tambalea mientras niega con la cabeza. Es tan encantador, pero cada pequeña cosa que hace Lan Yuan es encantadora. "¡Papá malo!"

Esas palabras van acompañadas de una palmadita en su hombro en forma de regaño, y la mirada abatida de Lan Zhan es suficiente para hacer reír a Wei Ying.

"Mi maestro dice que cuando le haces bullying a alguien es porque te gusta mucho", dice de repente Lan Yuan, y la risa de Wei Ying se convierte en una serie de tosidos.

"No lo entiendo", continúa. "¿Por qué hacerle bullying a alguien que realmente te gusta?"

"No lo sé", responde Lan Zhan, y dirige su mirada hacia a Wei Ying quien no puede mirarle directamente a los ojos. "¿Tal vez tu Wei-gege pueda decírtelo?"

Su tos empeora, y casi se atraganta con la afirmación de Lan Zhan. ¿Por qué lo pondría en un aprieto así? A menos que...

Oh. Ohhhhh.

Su cliente, quien suele ser muy directo, lo está provocando, y la mirada de satisfacción en la cara de Lan Zhan lo dice todo.

No es que Lan Zhan se vea obviamente complacido, pero a Wei Ying le gusta pensar que ahora puede leer más fácilmente la fría fachada de piedra de su cliente.

Aun así, no puede dejar que Lan Zhan se salga con la suya. Después de todo, se considera un experto en provocar a la persona que le gusta.

"Yo tampoco puedo responderte", se encoge de hombros Wei Ying. "No le hago bullying a la persona que me gusta".

Lan Yuan inclina la cabeza, y Wei Ying se siente definitivamente herido por la evidente incredulidad que se refleja en su cara. "¿En serio?"

"¡Claro!" Insiste, sonriéndole al niño, y luego a Lan Zhan. "No le hago bullying. Suelo hacerme amigo de su hijo."

Wei Ying mira con diversión como Lan Zhan se aclara la garganta, las puntas de sus orejas se vuelven rojas.

LAN ZHAN

Lan Zhan ha adoptado oficialmente a ocho conejos en el transcurso de tres meses.

Su rutina semanal de ir a la tienda de mascotas se ha incrementado a dos veces por semana. Su excusa es que cuanto más conejos tienen, tienen que comprar comida para mascotas con más frecuencia. Wei Ying aún no le ha dicho nada, así que cree que esa excusa funciona bien.

Lan Zhan observa a su hijo balanceándose en el regazo de Wei Ying, con los pies apoyados en los muslos del dueño de la tienda para luego comenzar a saltar. "¡Quiero volar!"

"Eres pesado", dice Wei Ying, pero de todas formas levanta a Lan Yuan, haciendo que el niño chille. Acaban de terminar de llenar los papeles de adopción, y Lan Zhan está alabando internamente a su hijo por hacer que se queden en la tienda por más tiempo.

Cada vez que la visitan, pasan al menos 30 minutos en la tienda. Más tiempo, si los dos adoptan otro conejo, lo que ocurre casi siempre. Otros clientes van y vienen, y Lan Zhan se siente culpable por quitarle la mayor parte del tiempo a Wei Ying, pero este último le ha asegurado que no han descuidado a sus clientes, y que él no es el único que atiende la tienda.

Durante el tiempo que pasan en la tienda, Lan Yuan suele hablar de su día, y Wei Ying siempre escucha. Wei Ying también lo provoca sin contenerse, pero siempre escucha cuando se trata de Lan Yuan, y ni una pizca de desdén ha aparecido en su cara mientras lo hace.

Si por alguna razón Lan Zhan fuera repentinamente incapaz de cuidar a su hijo, sabe que se sentirá cómodo dejando a Lan Yuan al cuidado de Wei Ying. Puede ser irresponsable de su parte como padre estar dispuesto a confiar su hijo a alguien que acaba de conocer recientemente, pero algo le dice que los sentimientos de Wei Ying por Lan Yuan son genuinos, y que él protegería a Lan Yuan tanto como Lan Zhan lo haría.

Hace dos meses, la única cosa personal que Lan Zhan sabía sobre Wei Ying era que tenía un sobrino de la misma edad que su hijo. Ahora, Lan Zhan ya ha conocido a sus hermanos, conoce su comida favorita, y tiene su número guardado en su teléfono.

Sabe que este nivel de familiaridad no es normal entre un dueño de una tienda y sus clientes, pero Lan Zhan no sabe cómo categorizar su relación. ¿Conocidos? ¿Amigos? ¿Algo más?

"Así que", comienza Wei Ying, y la forma en que lo mira disimuladamente sobresalta a su corazón que está punto de perder su ritmo. "No estás haciendo experimentos con los conejos, ¿verdad?"

"Por supuesto que no".

"¿Entonces te los estás comiendo?"

"Soy vegetariano", le recuerda.

"¿Todavía?" Wei Ying pregunta como si eso tuviera una fecha de caducidad. Lan Zhan está empezando a envidiar a la gente que puede poner los ojos en blanco sin esfuerzo.

"Todavía".

"Bien. No voy a comentar sobre eso", Wei Ying sacude la cabeza, y murmura algo sobre perderse la oportunidad. Continúa: "Son deliciosos. La carne puede ser dura si no se asa bien..."

Lan Zhan inmediatamente coloca sus manos sobre los oídos de Lan Yuan, quien gira su cabeza de un lado a otro en confusión. Wei Ying cierra su boca por un segundo, antes de estallar en risas.

"¡Estoy bromeando! No me como nuestros conejos. Pero intenté..."

"Wei Ying", advierte Lan Zhan, y el hombre vuelve a reírse.

"Lo siento, me detendré, me detendré", promete, y suavemente quita los dedos de Lan Zhan de los oídos de Lan Yuan. La piel donde Wei Ying lo ha tocado sigue cosquilleando incluso después de que lo suelta.

"¿Qué pasó?" Lan Yuan los mira. "¿Está papá en problemas?"

"No", Wei Ying hace una pausa, y Lan Zhan sabe que dirá algo ridículo. Con el ceño fruncido exageradamente dice: "Pero podría estarlo."

Lan Yuan jadea, sus pequeñas manos elevándose hacia la cara de Wei Ying en un intento de obtener una respuesta rápida. "¿Pero por qué? ¡Papá es amable conmigo y con los conejos! ¡También le da mucho dinero a la gente!"

Wei Ying no tarda en derramar lágrimas y molestar a toda la tienda con sus fuertes carcajadas, y Lan Zhan solo puede soltar un suspiro.

Se preocupa por un minuto ya que Wei Ying comienza a jadear y a toser por reírse demasiado, pero sabe que el hombre puede sobrevivir a un minuto de respiración dificultosa. Al menos no es él quien es avergonzado por su propio hijo frente de su crush.

"¿De verdad?" Wei Ying dice con dificultad mientras intenta poner una cara seria delante de Lan Yuan. "Son tus palabras contra las mías. Creo que tengo que visitar tu casa y comprobarlo yo mismo".

"Entonces ven", dice Lan Zhan antes de que su mente pueda procesarlo.

"Bien... ¿qué?" Wei Ying lo mira sorprendido, y Lan Zhan trata de salvar la situación con pesar.

"¿A menos que no quieras?"

Sacudiendo la cabeza, Wei Ying rápidamente rechaza la idea. "¡No! Quiero decir... ¡Me encantaría ir!"

La cara de Lan Yuan se convierte en una de felicidad. "¿Vamos a llevar a Wei-gege a casa?"

Lan Zhan casi entra en pánico por las palabras elegidas por su hijo. "Es..."

"Sí", Wei Ying lo interrumpe, dándole una sonrisa tierna, una sonrisa que, para variar, está desprovista de toda maldad. "¿No es así, Lan Zhan?"

"Sí".

WEI YING

Wei Ying se encuentra con Lan Yuan siendo atacado por los conejos.

Atacado es probablemente una palabra fuerte, pero él no sabe cómo interpretar la vista que lo recibe cuando entra en la residencia Lan.

Lan Yuan está sentado en la hierba a unos metros del camino de ladrillos, con los conejos tratando de subirse a él todos a la vez. Se ríe, y Wei Ying ve el trozo zanahoria en su mano levantada.

Antes de que Wei Ying pueda llamarlo, Lan Yuan lo ve primero y grita, asustando a la mayoría de los conejos provocando que salten en otra dirección. Cierra la boca como si se acabara de dar cuenta de lo que había hecho, antes de ponerse de pie y susurrar "¡Wei-gege!".

"Mira, los conejos se están divirtiendo", Wei Ying lo saluda, agachándose para encontrarse con Lan Yuan con los brazos abiertos, chocando contra él.

"Uf". Wei Ying casi cae sobre su trasero por la cantidad de fuerza que el niño ha usado para abrazarlo. "Wow. Eres bastante fuerte."

Lan Yuan ríe tímidamente mientras se aleja para mirar a Wei Ying. "¡Por fin estás aquí!"

"Sí", Wei Ying sonríe y levanta a Lan Yuan del suelo. "Estoy aquí para hacer una inspección a los conejos."

Lan Yuan lo saluda. Luego con una mirada seria, informa, "¡Todos los conejos han sido descontados!"

"Creo que quieres decir contabilizados."

"¡Eso es lo que he dicho!"

Lan Zhan está preparando todo para la hora de la cena cuando los dos entran en la casa. Es espaciosa para una casa de dos personas, pero no es tan extravagante o elegante como Wei Ying había imaginado.

Poco a poco se da cuenta de que está en la casa de Lan Zhan, finalmente cruzando la vaga línea de su relación cliente-empleado.

Lan Yuan camina hasta su padre, golpeando su cabeza contra la parte de atrás del muslo de Lan Zhan.

"¡Papá! ¡Wei-gege está aquí!"

Antes emprender su misión de encontrar alguna guarida secreta, saluda a Lan Zhan y pregunta, "¿Puedo ayudar en algo?"

"Ya casi he terminado", responde Lan Zhan mientras coloca un delicioso plato que desprende un delicioso aroma en la mesa del comedor junto con otros diferentes platillos de comida apetitosa. "Toma asiento".

"¿Cocinaste todo esto?" Observa unos trozos de carne de cerdo en la sopa. "Pensé que eras vegetariano."

"Lo soy", dice Lan Zhan. "Pero tú no".

"Oh", responde Wei Ying con elocuencia, su boca gesticulando las varias emociones que su dueño está sintiendo actualmente. "Vaya".

"¿Es demasiado?"

"¡No!" Wei Ying niega con la cabeza, tomando su cuchara. "Esto me hace tan feliz. Y hambriento", se ríe. "Gracias, Lan Zhan".

"No hace falta", dice Lan Zhan en respuesta, mientras ayuda a Lan Yuan a subir al asiento de al lado. "Siempre nos atiendes. Es nuestro turno".

La cena es agradable, como era de esperar. Por supuesto, Lan Zhan no deja que Wei Ying hable demasiado, pero el silencio entre ellos es cómodo, y Lan Yuan tratando de comer sin derramar nada es lo suficiente entretenimiento para él.

A pesar de no poder probar nada, Lan Zhan fue capaz de hacer unas ricas costillas de cerdo picante. Cada bocado era un regalo para la boca de Wei Ying, cada bocado llegaba a su estómago y, como era de esperar, a su corazón.

Después de todo, a Wei Ying le gustaba Lan Zhan. Incluso podía decir que lo amaba, si fuera más honesto. Y la forma en que el ascético hombre lo trataba como si fuera alguien importante, no ayudaba a su estado.

Ambos eran adultos, y la mejor manera de lidiar con lo que sea que tengan que enfrentar era tener una conversación sobre ello. A pesar de ser consciente de esto, Wei Ying seguía eligiendo actuar como un joven adolescente enamorado cerca de Lan Zhan.

En lugar de enfrentarse directamente a él, Wei Ying ha estado constantemente coqueteando con su cliente cada vez que puede, usado palabras que aún pueden ser consideradas "para toda la familia", pero que también pueden ser sugerentes dependiendo de la persona que las escuche.

Lan Zhan también coquetea con él. O se toma su desvergüenza con calma. De cualquier manera, Wei Ying sabe que él otro lo tolera, lo que no le ayuda a comprender los verdaderos sentimientos de Lan Zhan hacia él.

Wei Ying piensa que Lan Zhan no está listo para tener una relación a causa de Lan Yuan. No es que el niño sea una carga, Wei Ying lo adora tanto como su padre, pero criar a un niño sin ayuda no es una broma, y Wei Ying solo puede imaginar las responsabilidades que Lan Zhan tiene para con su hijo.

Pero en la remota posibilidad de que Lan Zhan le preguntara si quisiera criar a Lan Yuan con él, Wei Ying aceptaría sin pensarlo.

La idea de una vida familiar pone una sonrisa en los labios de Wei Ying. Se imagina despertando a Lan Yuan para ir a la escuela, preparándole el almuerzo que Lan Zhan criticaría a veces por ser demasiado picante. Lan Zhan los acompañaría a la puerta, recitando cada cosa que podrían haber olvidado. Una vez satisfecho, dejaría un beso en la frente de Lan Yuan, y luego un beso más profundo en los labios de Wei Ying...

"No es necesario que hagas esto", Lan Zhan corta abruptamente su fantasía.

Pero la realidad de Wei Ying no está tan lejos de su sueño, se da cuenta, ya que los dos están lavando los platos juntos mientras Lan Yuan ve la televisión en el salón. Los besos siguen sin estar presentes, por desgracia.

"Quiero hacerlo", asegura Wei Ying mientras friega un plato con una esponja llena de jabón. "Tu comida es demasiado deliciosa, necesito hacer algo a cambio".

"No es necesario".

"Lan Zhan, estás repitiendo lo mismo", Wei Wuxian lanza espuma en su dirección. "¿Y no es agradable tener a alguien con quien lavar los platos de vez en cuando? No le muestro mis habilidades domésticas a cualquiera."

Cuando Lan Zhan no contesta, Wei Ying le echa una mirada de reojo, y ve un pequeño indicio de una sonrisa asomándose de sus labios.

La vista hace que Wei Ying sea más consciente de su proximidad con el otro, sus brazos están rozándose repetidamente. Si inclinara la cabeza un poco más, podría alcanzar fácilmente los labios de Lan Zhan.

Wei Ying se mueve, como en trance, como si con solo estar en la órbita de Lan Zhan fuera suficiente para atraerlo. Se lame los labios inconscientemente, maldiciendo internamente al sentir lo secos que están.

De repente, los ojos de Lan Zhan se posan sobre él, los orbes dorados lo atraen más que nunca. Wei Ying se detiene y observa a Lan Zhan acercarse hacia él, hasta que sus respiraciones se entremezclan, los platos medio lavados quedan totalmente olvidados.

"¡Perrito!" Lan Yuan grita de repente desde la sala, y Wei Ying inmediatamente empuja a Lan Zhan, mirando hacia todos lados, horrorizado. La sensación de excitación es fácilmente reemplazada por el pánico, que no es tan diferente cuando piensa en ello, considerando que su corazón aún no ha dejado de golpear con fuerza dentro de su pecho.

"¿Dónde? ¿Dónde está?" Grita frenéticamente, poniendo a Lan Zhan delante de él. "¡Escóndeme, por favor!"

Lan Zhan cubre instintivamente a Wei Ying con su brazo.

"¡Perrito!" Lan Yuan grita de nuevo, y Wei Ying abraza a Lan Zhan por detrás, enterrando su cara contra su espalda. Piensa en subir sobre el hombre, pero de repente se siente cohibido. Sus gritos ya son bastante embarazosos.

Los ojos de Wei Ying permanecen cerrados, el zumbido en sus oídos hace que le sea difícil poder escuchar algo. Entonces, siente una mano posicionarse suavemente sobre su brazo, y una voz tranquilizadora entrando en sus oídos.

"Solo es Goofy".

Wei Ying levanta la cabeza. "¿Qué?"

"Es Goofy en la televisión. Es el favorito de A-Yuan".

"¿No hay ningún perro?".

"No".

"Oh. Hahaha..." Wei Ying se aparta avergonzado de Lan Zhan, frotándose la nariz para ocultar su nerviosismo.

Puede sentir los ojos de Lan Zhan sobre él, como si esperara una explicación a su repentino arrebato.

"Tengo una... relación antagónica con esas bestias", dice Wei Ying, mirando las húmedas huellas que sus manos han dejado en la ropa de Lan Zhan. "Lo siento por tu camisa".

"Eres dueño de una tienda de mascotas y un refugio de animales", dice Lan Zhan.

Wei Ying se cruza de brazos. "¿Y qué? ¿No sabes lo peligrosas que son esas criaturas?"

Lan Zhan sacude la cabeza y se cubre la boca. Se da la vuelta y murmura algo que suena sospechosamente como "lindo", y Wei Ying quiere que lo diga de nuevo.

"¿A Wei-gege le asustan los perros?" Lan Yuan de repente se aparece en la cocina, y lo mira con preocupación.

"No. Solo estoy... intimidado", admite Wei Ying, y luego se dirige a Lan Zhan, "Mi hermano se encarga de los perros y gatos rescatados".

Lan Zhan asiente con la cabeza en señal de comprensión, y procede a lavar los platos restantes. Wei Ying está a punto de ayudarle, cuando el dobladillo de su camisa es tirado por una pequeña mano.

"Papá te protegerá de los perros", promete Lan Yuan. "¿Verdad, papá?"

"Mn", responde Lan Zhan, con la espalda hacia ellos todavía. No parece haber ninguna vacilación en su voz mientras lo dice, y Wei Ying intenta no estallar de emoción por ello.

Wei Ying se siente como flotando en una nube todo el tiempo después de eso, y antes de que pueda poner los pies sobre la tierra, ya está de camino a casa.

Hay algo que parece estar olvidando. Intenta recordar lo que pasó después de la cena. Él y Lan Zhan lavaron los platos, luego Lan Yuan de repente gritó...

Wei Ying se detiene en su camino, y su corazón vuelve a acelerar su ritmo.

¿Intentó Lan Zhan besarme?

LAN ZHAN

La puerta de la tienda hace ruido cuando alguien entra, y Wei Ying mira hacia arriba para saludar.

"¡Lan Zhan! Buenas tardes", Wei Ying sonríe y pronuncia con una voz suave y gutural, como si acabara de despertarse de una siesta. El sonido hace que la piel de Lan Zhan hormiguee, y sus oídos se sienten como si estuvieran ardiendo. "¿A-Yuan no está contigo?"

"Está en casa de sus abuelos."

Era la primera vez que Lan Zhan iba a la tienda de mascotas solo. No era una coincidencia que Lan Yuan no estuviera con él en esta visita. Así lo había planeado, ya que no quería que su hijo estuviera cerca si terminaba avergonzándose a él mismo.

Lan Zhan no podía olvidar lo que había pasado cuando Wei Ying visitó su casa la semana pasada. No tuvieron la oportunidad de hablar después de la falsa alarma Lan Yuan y habían pasado varios días antes de que decidiera ir a la tienda de mascotas.

Había pensado en llamar a Wei Ying para hablar de ello, pero decidió que era mejor hacerlo en persona, a pesar de saber lo desconcertante que podía a ser. Su vista había llegado en el momento perfecto ya que no había ningún cliente a la vista, limitando su audiencia a uno.

"Entonces, ¿qué puedo hacer por ti hoy?" Preguntó Wei Ying mientras se movía detrás del mostrador, colocando algunas cajas de suministros en los estantes.

"Necesito decirte algo".

"¿Hm? ¿Qué es?"

"Es sobre lo de la semana pasada".

Wei Ying continuó acomodando algunos artículos en el estante, con una apariencia distraída diferente a su habitual alegre cara. Lan Zhan cree que está ocupado y se ofrece a ayudarle, pero un triste suspiro se escapa de los labios de Wei Ying, y por alguna razón Lan Zhan sabe que no se trata de trabajo.

"Wei Ying", lo llama, y esta vez el hombre se voltea a verlo con sorpresa.

"Oh, lo siento", Wei Ying sonríe disculpándose, limpiándose las manos en su delantal mientras se acerca al mostrador. "¿Qué estabas diciendo?"

"¿Qué pasa?"

La sonrisa en los labios de Wei Ying vacila, y vuelve a suspirar. "No hay más conejos para adoptar".

"Son buenas noticias", dice Lan Zhan, pero la mirada de desamparo en la cara de Wei Ying dice lo contrario. "¿No es así?"

"Pero entonces ya no vendrás más", señala Wei Ying, como si fuera la única explicación razonable.

Hay una larga pausa, y Lan Zhan observa como Wei Ying es golpeado por el peso de sus propias palabras.

"Lan Zhan, yo..."

"No estoy aquí por eso", lo interrumpe, una repentina oleada de confianza recorre a Lan Zhan.

El aliento de Wei Ying se interrumpe "¿No?"

Lan Zhan piensa que si se inclina un poco sobre el mostrador podría alcanzar los labios de Wei Ying, pero antes de que pueda actuar, siente algo suave presionándose contra los suyos.

WEI YING

Wei Ying se aleja tan rápido como roza sus labios. No puede descifrar la mirada que Lan Zhan le da, haciendo que se arrepienta de sus acciones.

"¿He leído mal la situación? Yo..."

Sus siguientes palabras son interrumpidas por Lan Zhan quien está devolviéndole el beso.

Envuelve los brazos alrededor de su cuello, la incómoda sensación de su estómago al estar chocando contra el borde del mostrador no es nada comparada con el agradable calor que corre por todo su cuerpo.

Lan Zhan lo acerca, y sin romper el beso, Wei Ying se sube al mostrador, sorprendiendo a Lan Zhan lo suficiente como para casi detener su apasionado beso.

"Está bien", le asegura Wei Ying, con los labios aun rozándose entre sí mientras Lan Zhan lo mantiene en equilibrio. Se escucha un estruendo detrás de Wei Ying, pero sabe que no hay animales cerca de ellos, así que no podría importarle menos. Lan Zhan parece tener el mismo pensamiento ya que termina presionándose contra él, lamiendo sus labios con entusiasmo y respirando en bajos gemidos.

Después de un tiempo, ambos se quedan sin aliento y a regañadientes se alejan el uno del otro, respirando con dificultad por la reciente actividad. Wei Ying coloca sus manos contra el pecho de Lan Zhan, y siente las palmas calientes del hombre en sus caderas. Se da cuenta de que lo que se cayó fueron las bolsas de comida para gato detrás del mostrador, y dos jaulas de pájaros vacías que ahora están cerca de sus pies.

"Necesito decirte algo", comienza Lan Zhan, el nerviosismo de su voz se percibe fácilmente.

Wei Ying de repente siente el miedo trepando por su estómago, pero antes de que se convierta en algo peor, Lan Zhan abre la boca.

"Por favor, sal conmigo", dice con seriedad.

Wei Ying lo mira fijamente por un momento, antes de reírse, con el alivio invadiéndolo. Se detiene cuando ve a Lan Zhan mirándole confundido.

"Salté encima del mostrador por ti, ¿no es eso suficiente para una respuesta?"

LAN ZHAN

Wei Ying se ríe de nuevo, suena tan feliz y tan genuino que Lan Zhan siente que su corazón ha crecido tres tallas más dentro de su pecho, un sentimiento de amor y calor inunda su cuerpo.

"Sí", Wei Ying finalmente le contesta correctamente, sin aliento, y esta vez, Lan Zhan frena sus risas con sus labios.

WEI YING

Wei Ying cierra la tienda, y el resto de su turno se la pasan besándose y limpiando el desastre que hicieron.

Extra:

Al día siguiente, Lan Yuan va a visitar la tienda de mascotas con su padre, quien le da la buena noticia.

La cara del niño se ilumina inmediatamente, y se apresura a saltar a los brazos de Wei Ying. Le da algunos besos y luego mira a Lan Zhan con expectación. "¿Significa eso que también podemos quedarnos con Wei-gege?"

Wei Ying resopla, y Lan Zhan siente que sus orejas se calientan. "Él no es una mascota", le recuerda a su hijo.

"Lo sé", dice Lan Yuan, sonriendo a los dos adultos. "Él es familia".

FIN