Chapter Text
Tras el tercer viejo edificio de la escuela se encontraba la pequeña granja para las clases de ciencias y botánica. Como se trataba de un establecimiento en una zona rural, era fácil cultivar ciertas plantas y verduras y criar ciertas especies de animales. Aquel lugar era la joya para los amantes de la biología e, incluso si a los otros no les gustaba la asignatura, los tiernos y pequeños conejos que se criaban alrededor de los cultivos seguían siendo terriblemente adorables.
Wei WuXian pensaba que las pequeñas bolas de pelos se verían deliciosas pinchadas en un palo y cocinadas al fuego, pero con una sonrisa resignada prefería ver a su mejor amigo alimentando y acariciando silenciosamente a los animalitos. Era como un tipo de placer visual y su corazón prefería mil veces aquello que comerse a los conejos y hacer infeliz a su amigo.
Lan WangJi estaba acostumbrado a que los ojos azabaches que siempre estaban revoloteando por todos lados, gritando y saltando, en ese momento de todos los días jueves, a la misma hora y en el mismo lugar, se detuvieran a admirarle en silencio. A pesar de que sus demás compañeros de clases siguieran hablando y recorriendo por el terreno alrededor de ellos, el silencio era agradable cuando estaban juntos. Y le gustaba. Por breves segundos, tan a gusto, vergonzosamente escondía el hecho de que le gustaba tener toda la atención de Wei WuXian. Sintió que todo dentro de él ardía silenciosamente cuando hizo que sus manos chocaran al acariciar al mismo tiempo el mismo conejo.
— No entiendo cómo este puede ser tu favorito, es un revoltoso — le había dicho el chico con una sonrisa divertida — no se queda quieto nunca y te muerde las mangas para llamar tu atención. El promedio escolar número uno Lan WangJi dejando que un conejito busca pleitos le muerda sus perfectas mangas de su uniforme escolar y lo haga su sirviente de cariños ¿cómo es eso posible?
Antes de que siquiera pudiera responder a esos ojos traviesos que, de alguna forma, intentaban robarle la atención haciendo competencia con el conejo, Jiang Cheng intentó golpear en la cabeza con una cubeta a su hermanastro.
— Wei Ying, ¡haz algo! ¡ve a buscar agua para los burros!
El chico esquivó el objeto y soltó un par de risas antes de ponerse de pie. Lan WangJi quiso acompañarle, pero le detuvo antes de hacerlo.
— Lo haré rápido, espérame aquí, Lan Zhan — prometió.
El periodo de "cultivo", como habían apodado todos al turno de cuidar la granja, todavía no acababa, así que Wei WuXian aún tenía pensado pasar tiempo con su amigo y los conejos una vez acabara con el quisquilloso burro de la caseta que parecía odiar a todos los que no le llevaran comida y agua fresca.
Tal como se le pidió, Lan WangJi aguardó junto a los conejos y, a lo lejos, escuchó de pronto al profesor Song Lan regañando a Xue Yang por sus bajas calificaciones y no cortar los tomates maduros de forma adecuada. El chiquillo arrugaba la nariz en una aburrida mueca y le echó una mirada desdeñosa a Lan WangJi cuando descubrió que los estaba mirando. Seguido, se marchó con una sonrisa engreída en dirección a los lavabos.
MianMian se acercó a dar las últimas zanahorias y hojas de berros a los demás conejos y las gallinas terminaron de ser alimentadas por Wen Ning y Nie Huaisang.
Cuando faltaron cinco minutos para que el periodo acabara, Lan Zhan comenzó a sentirse un poco decepcionado. Al final, Wei WuXian no llegó de vuelta con él y tuvo que marcharse solo a su próxima clase a la que, por cierto, su amigo tampoco llegó.
— ¿Has visto a Wei Ying? — le preguntó a la salida a Jiang Cheng.
— ¿No que siempre está contigo?
Pues esa vez, no. Negó con la cabeza.
— Lo siento, no lo he visto. ¿Tienes algo que decirle? Le puedo dar tu recado cuando llegue a casa. — después de todo, ambos vivían juntos, nada le costaba. Pero eso no era lo que quería Lan WangJi, así que negó amablemente y aquel día tuvo que caminar solo a casa.
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Halló a su amigo la mañana siguiente en la misma vereda de siempre en la que se juntaban para ir juntos a la escuela. Tenía ojeras.
— Siento haberte dejado ayer, Lan Zhan — había dicho colgándose de su brazo como si rogara su misericordia, como si las clases que había perdido no fueran nada comparado al horrible acto de haberle abandonado — tuve cosas muy urgentes que hacer, el profesor de historia me mandó a hacer recados y me mojé la ropa cuando fui a beber agua al baño, así que me fui de vuelta a casa, después shijie me pidió ir a comprar costilla de cerdo a la carnicería y no pude ir a tu casa — ¿tenían planeado reunirse después de clases? oh, no, cierto: Wei WuXian siempre se invitaba solo a casas ajenas — y por todo eso, lo siento.
Lan WangJi aguardó a que se soltara de su cuerpo y preguntó:
— ¿No dormiste bien?
Su amigo negó con una sonrisa mientras le rondaba, caminaba a su lado, luego le adelantaba y caminaba de espaldas para hablarle de frente, luego se ponía a su otro costado y luego le volvía a rondar. Siempre hacía lo mismo. Y luego preguntaba por qué el conejo negro era su favorito...
— Solo... me quedé jugando videojuegos con Jiang Cheng.
— Mentiroso — la repentina voz de su hermano lo hizo dar un brinco. Jiang Cheng pasaba por su lado acompañado de Wen Ning y Wen Qing que los saludaron con la mano — Lan WangJi, se quedó estudiando, ¿puedes creer eso? — cuestionó soltando una risa sardónica.
La cara de Wei WuXian, que de por sí ya era pálida, se tornó aun más blanca y frunció el ceño. Jiang Cheng le sacó la lengua y se adelantó con sus amigos.
— Estudiando, sí claro, no le creas Lan Zhan, de verdad me quedé jugan...
— ¿Estabas estudiando? — interrogó serio y con voz profunda, casi incrédula.
No era que Wei WuXian fuera malo en los estudios, de hecho, tenía el segundo puesto de la clase detrás de Lan WangJi y adelante de su hermano. Pero lo que lo diferenciaba era que él no solía estudiar, su cerebro solo absorbía todo conocimiento como una esponja y erraba solo en casos especiales. ¿Por qué Jiang Cheng mentiría diciendo que su hermano se quedó estudiando hasta la madrugada? No había razón.
Ese fue el primer incidente para que Lan WangJi creyera que algo iba mal con su amigo.
El segundo fue cuando, al final de ese mismo día, Wei WuXian volvió a desaparecer. Lan WangJi no quiso irse, por lo que aguardó a la salida del colegio hasta que el sol comenzó a caer y el chico salió por la puerta del establecimiento con un increíble rostro molesto y refunfuñando por lo bajo.
Cuando le vio parado ahí, corrió a su lado.
— ¡Lan Zhan! ¿Qué haces aquí?
— Te esperé.
Wei Ying sonrió.
— Aww, me esperaste — repitió con una risa a medias.
— Mn. ¿Por qué tardaste?
Wei WuXian abrazó su brazo y lo jaló para que comenzaran a caminar. Como no habían personas cerca, Lan WangJi -regocijado- le dejó caminar tomado de su brazo.
— Mmm, estaba haciendo un par de recados para el profesor de matemática.
Sin embargo, no entendía por qué los profesores últimamente le mandaban a hacer recados a Wei WuXian, ¿no que el encargado de la semana debía hacer tales cosas? Estaba casi seguro de que Wei WuXian no era el encargado sino hasta dos semanas después, estaba anotado en el tablero del salón, había visto su nombre.
— ¿Por qué...?
Pero su amigo, como previendo sus dudas, saltó y exclamó apuntando al otro lado de la calle.
— ¡Lan Zhan, pollo agridulce! — el aroma viajaba por el aire desde uno de los pequeños puestos — comamos pollo agridulce, tengo hambre, ¿sí?
El chico frunció ligeramente el ceño, por alguna razón no le gustaba lo que estaba pasando. Se sentía como si Wei Ying le ocultara algo, pero, ante esos ojos brillantes y esa sonrisa extasiada no pudo hacer más que dejarse arrastrar hasta el puesto de comida y comprar cuanto su amigo sacó para tragar.
Fueron múltiples veces las que intentó preguntarle a Wei WuXian si le estaba ocultando algo, el chico llegaba todas las mañanas con ojeras y cada vez salía más tarde del colegio, además, parecía algo esquivo en aquel momento del día, como si le incomodara verlo ahí fuera del recinto aguardando por él.
— ¿Es molesto que espere por ti? — se atrevió a preguntarle aquella tarde de día miércoles.
Su rostro era calmado, pero aunque intentó que su voz también lo fuera, una sutil decepción se coló en su tono. A él, que le costaba expresarse, que su corazón latía con fuerza pero le costaba gritarlo como a su amigo, se le era difícil, quería estar todo el tiempo al lado de Wei Ying, pero verlo tan incómodo como nunca antes cuando se reunían de vuelta a casa... resultaba doloroso para su corazón.
Wei WuXian volteó a verlo con sorpresa. Caminaba más lento de lo normal.
— No, no, por supuesto que no lo es — su voz presurosa, como aclarando un horrible malentendido — es agradable caminar con alguien a casa, de cierto modo, ¿no es molesto para ti? ¿no sería mejor regresar antes? tu tío seguramente está furioso de que llegues tan tarde por mi culpa. Por cierto, ¿cómo está Lan XiChen? ¿le está yendo bien en el trabajo?
Soltó una ligera risa para aligerar el ambiente. Pero Lan WangJi no estaba nada feliz, su ceño se fruncía ligeramente y le comenzaba a frustrar que Wei WuXian intentara cambiar nuevamente el tema de conversación.
— Deja de hacer eso — le pidió, deteniéndose — ¿por qué no me dices directamente qué te está pasando?
Wei WuXian también se detuvo en medio de la calle por la que subían y fingió no entenderle. Seguía sonriendo y le miraba confundido.
— ¿Qué me pasa, Lan Zhan? No me pasa nada, ¿por qué dices esas cosas? — dio un pequeño salto para subirse los tirantes de su mochila y el peso de esta lo hizo dar un pie hacia atrás.
Lan WangJi ya se había molestado, arrugando la nariz por la desvergüenzura con la que le mentía su amigo, simplemente se volteó y comenzó a caminar más rápido.
— ¡He-Hey, no me dejes atrás!
El chico intentó alcanzarle, pero las piernas de Lan WangJi subían rápidamente.
— ¡Lan Zhan! — lloriqueó — no me ignores, sé que me escuchas, oh, vamos, s-solo espérame... oh, Dios, esta estúpida subida...
No pudo más, se detuvo a sujetarse desde sus propios muslos jadeando.
Lan WangJi intentó por todos los medios no voltear, pero fue inútil, apenas sus ojos voltearon a husmear a su amigo, no pudo evitar sentirse débil. Su corazón se doblegaba demasiado fácil con él. Vaciló, pero de todos modos se devolvió para intentar quitarle la mochila de los hombros y ayudarle. Wei WuXian exclamó cuando hizo aquello y él no pudo no sorprenderse con el peso que había allí.
— ¿Acaso traes piedras?
— ¡No!
Wei Ying fue rápido y le arrebató su mochila de las manos, rasguñándolo sin querer. Tres marcas rosadas quedaron en la piel lozana del dorso de la mano de Lan WangJi.
— ¡Wei Ying!
— ¡Lan Zhan!
Oh, las cosas se habían puesto muy feas.
Wei WuXian abrazaba su mochila y Lan WangJi le miraba ceñudo. Dado el momento, Wei Ying se percató de que le había herido la mano y su rostro se volvió una arrepentida mueca, como si quisiera decir algo más, pero no pudiera, sus ojos oscuros se compungían con un brillo pesado.
— L-Lo siento, Lan Zhan, no quise rasguñarte.
Pero fue muy tarde, el muchacho ya no quería ninguna explicación más. Pensando en que jamás debió haber volteado para ayudar a Wei Ying y muy frustrado con toda esa situación, decidió voltear y marcharse de ese lugar cuanto antes.
— Lan Zhan, ¡disculpa! ¡Lan Zhan!
Escuchó la voz de Wei WuXian llamarle un par de veces, pero con el peso de aquella mochila finalmente no pudo seguirle el ritmo.
A Lan WangJi le estresaba demasiado no comprender nada. ¿Por qué Wei Ying le ocultaba cosas? ¿por qué parecía siempre tan cansado? ¿por qué no le contaba lo que pasaba? ¿por qué no le dejaba ayudarle?
Con un sentimiento pesado, como cargar una roca en el pecho, se preguntó si es que Wei WuXian ya no quería ser su amigo nunca más y por ello las caras incómodas al salir de la escuela.
Ese pensamiento se sintió verdaderamente horrible.
Ellos habían sido amigos desde muy pequeños y Wei WuXian era muy preciado para Lan WangJi. Nunca había sido alguien de muchos amigos, de hecho, en su niñez no recordaba haber jugado lo suficiente hasta que ese niño de cabello azabache y ojos traviesos se acercara a rondarle cada recreo escolar jalándolo para que jugara con él a hacer castillos de arena. Además, era la persona de la que estaba enamorado, eso hacía las cosas mucho más dolorosas. No poder entender a Wei WuXian le desanimaba mucho.
Con la punta de sus dedos empujó despacio el tazón de arroz frente a él. Ni siquiera tenía ganas de comer. Se le había cerrado el apetito.
Lan XiChen, que había estado observándolo durante toda la cena, le preguntó con voz suave:
— WangJi, ¿ya no tienes hambre? Estás haciendo una mala cara, ¿pasó algo hoy en la escuela?
Lan Qiren, en el asiento a la cabecera, elevó su mirada. A sus ojos, su sobrino tenía el mismo rostro indiferente de siempre.
El muchacho solo negó con la cabeza.
— No tengo hambre, disculpen. Gracias por la comida, xiongzhang. Estaré en mi cuarto.
Ambos par de ojos siguieron a Lan WangJi antes de que se perdiera escaleras al segundo piso.
Lan XiChen se sintió preocupado, la única vez que había visto así de deprimido a su hermano menor fue cuando el conejo que tenían de niños falleció. Sin embargo, Lan Qiren tenía en mente otra cosa, apenas se escuchó la puerta cerrarse en el segundo piso, se volteó a preguntarle desconcertado:
— Lan XiChen, ¿cómo sabes que estaba haciendo una mala cara?
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A pesar de haberse enfadado, Lan WangJi de todos modos esa mañana aguardó por Wei WuXian en la misma acera de siempre. Sin embargo...
— Buenos días, Lan WangJi. Si estás esperando a Wei Ying ni te molestes — le había dicho Jiang Cheng acompañado -como siempre- de los hermanos Wen — mamá se quedó haciendo escándalo y nuestra hermana intentaba revivir a Wei Ying, creo que se desmayó haciendo deberes toda la noche.
Lan WangJi no pudo evitar preocuparse, ¿Wei Ying se había desmayado por haberse desvelado toda la noche? ¿y haciendo los deberes? Incluso si se había atrasado en las clases, ¡no habían tantos deberes pendientes como para toda una noche y él bien lo sabía!
— Lan WangJi, ¿por qué no vienes con nosotros? esperar a Wei WuXian llevará tiempo y ya pronto tocarán el timbre de entrada.
— Sí, de todos modos tenemos examen de química, tendrá que venir sí o sí.
Y así fue.
En el segundo periodo, justo minutos antes del examen, Wei WuXian entró hecho trizas al salón intentando pasar desapercibido por sus demás compañeros de clase. Se veía sumamente pálido y tenía una ojeras muy marcadas, parecía un fantasma. Además, se le veía muy angustiado, pareció buscar a alguien en específico cuando llegó a su asiento.
Dejando cualquier pizca de orgullo, Lan WangJi quiso acercarse a él, pero no pudo, la maestra llegó justo a tiempo con el timbre y comenzó a dar las indicaciones del examen de manera general.
No obstante, los ojos de Lan WangJi fallaban y a cada instante se desviaban hacia donde su amigo estaba, un par de asientos más adelante. Fue por ello que, además de demorarse más de lo usual en su examen, también notó cuando Wei Ying miraba insistentemente hacia los asientos en la ventana. Xue Yang cruzó miradas y sonrió presuntuosamente mientras masticaba goma de mascar y parecía enseñarle algo por lo bajo. Los vellos de la nuca de Wei WuXian se erizaron y frunció el ceño terriblemente, sus nudillos sobre la mesa se pudieron blancos.
Lan WangJi definitivamente no comprendió nada de ello, pero temió correctamente que Xue Yang tenía algo que ver con el extraño comportamiento de Wei Ying. Pensó hablar con él en el periodo de cultivo, pero otro gran detalle le desconcertó más cuando toda la clase llegó hasta la granja... ¡Wei Ying había vuelto a desaparecer! y con ello, ¡el conejo negro tampoco aparecía en ningún lado! Lan WangJi no tuvo tiempo de reparar en Xue Yang. Se pasó la clase buscando a ambos por todos lados, sin hallar pista de ninguno.
A pesar de su semblante tranquilo, dentro de él la ansiedad no hizo más que aumentar. Nadie sabía dónde estaba Wei Ying ni tampoco recordaban a un conejo en específico de la veintena que paseaba por los pastos.
Fue MianMian la única que pudo tranquilizar una de sus preocupaciones.
— ¿Un conejo negro? mmm, creo recordarlo, ¿es el que tú y Wei WuXian siempre miman? ese muy revoltoso...
— Mn.
— Oh, sí, sí, el profesor Song Lan se lo llevó a él y a su pareja a su casa para cuidar sus dietas porque pronto tendrán visita al veterinario.
— ¿Enfermaron?
— No, no les pasó nada malo, solo tienen su revisión mensual. Creo que vuelven el próximo lunes.
Lan WangJi pudo relajarse ante esa explicación.
— Gracias.
La chica meneó su mano.
— ¡No es nada!
Ahora solo le quedaba hallar a su amigo.
Wei WuXian ingresó al último periodo que correspondía a literatura, pero se quedó dormido tras su libro de texto. Al finalizar la clase, Lan WangJi hizo de todo para no perderlo de vista, pero en el par de segundos en que sus ojos observaban sus manos guardando su cuaderno en su mochila, ¡puf! Wei WuXian ya no estaba más en su banco, se había esfumado totalmente.
Frunciendo el ceño por su mala racha se decidió a no dejarlo escapar aquel día ni mucho menos resignarse a esperarle fuera. Wei WuXian definitivamente no tenía que hacer los recados de ningún profesor ni mucho menos se había ido temprano a casa.
Recorrió los pasillos buscando aula por aula e incluso por los patios donde algunos clubes de deportes hacían sus actividades. Sizhui y JingYi se acercaron a saludarlo animosamente cuando le vieron rondando en el gimnasio, les preguntó por Wei WuXian, pero ellos tampoco tenían idea de dónde estaba.
No fue sino hasta que volvió a recorrer el pasillo donde se hallaba el salón de su clase que escuchó un estruendo furioso.
— ¡¿Que hizo qué?! — bramaba furioso Jiang Cheng. El chico le vio parado en el pasillo y se acercó peligrosamente a él, habían un par de acongojados chicos atrás de él — ¿tú sabías de esto? — le preguntó enfadadísimo.
— ¿Saber sobre qué?
— ¡Sobre Wei Ying! ¡Wei Ying siendo el sirviente de Xue Yang!
Su ceño se frunció inmediatamente. ¿Sirviente? ¿Por qué Wei Ying sería el sirviente de Xue Yang?
Al ver su rostro tan indignado como el propio, Jiang Cheng supo de inmediato que su hermano no le había dicho nada a nadie, ni siquiera a su mejor amigo.
— Le voy a romper las piernas, ¡a esos dos! — volvió a rugir volteando hacia los chicos que le habían dicho sobre el asunto — ¡en dónde están!
Wen Ning intentó calmar los humos de su amigo, pero fue en vano. Otro chico le respondió.
— Los hemos visto en la biblioteca del cuarto piso. Xue Yang y su grupo lo vigilan mientras les hace los deberes a todos.
Muchas cosas cobraron sentido para Lan WangJi, pero persistía la duda, ¿por qué Wei Ying hacía todo eso? Su amigo siempre había sido alguien de carácter indomable, no era posible que fuera el chico hostigado, en el peor de los casos, el mismo Wei Ying sería un hostigador, ¡pero no al revés!
Lan WangJi fue el primero en echar a correr hasta el cuarto piso seguido de un furioso Jiang Cheng, a ojos de este último, solo él tenía el derecho de molestar a su hermano y viceversa. Cualquier otro que intentara meterse con Wei Ying sería blanco de su furia.
Sin embargo, en cuanto estuvieron frente a la puerta, una sola frase de una muy familiar y burlona voz los congeló:
— ¡Solo eres el hijo de una sirvienta, deja de quejarte y haz lo deberes! el legado de sirviente es el que te queda bien, adoptado.
Lan WangJi apretó los puños tan fuertes que sus dedos dolieron. A Jiang Cheng le hervió la sangre.
La puerta se abrió de golpe justo cuando Wei WuXian estuvo apunto de lanzarle un pesado libro a Xue Yang por la cabeza. Sus ojos se abrieron desmesuradamente al ver a su mejor amigo, a su hermano y otro par de chicos más ingresando a la biblioteca.
Lan WangJi se acercó y tomó del cuello a Xue Yang con fuerza.
— ¡Discúlpate con él!
— ¡Lan Zhan!
Xue Yang metió su mano a su bolsillo y, en el segundo que ese movimiento distrajo a Lan WangJi, el sonriente chico aprovechó de soltarse bruscamente y corrió hasta una de las ventanas arrojando un bulto negro detrás del edificio.
Wei WuXian pasó por sobre la mesa y se asomó desesperadamente por la ventana.
— ¡No! ¡Dijiste que no le harías nada! — le gritó.
Jiang Cheng no esperó ni un segundo más para tomar a un sonriente Xue Yang del cuello y darle un puñetazo por lo que le había dicho a su hermano. Sus demás amigos comenzaron a encargarse de los otros chicos.
Wei WuXian volteó a ver desesperado a Lan WangJi y lo tomó del puño para empezar a correr por el pasillo y luego escaleras abajo, dejando atrás la pelea que se había formado en la biblioteca.
En dado momento, le soltó y comenzó a correr por detrás del edificio, donde se juntaban las posas de agua siempre que llovía y donde Xue Yang había arrojado aquella cosa desconocida para Lan WangJi. Wei WuXian ni siquiera se quitó los zapatos y se hundió hasta abajo de la rodilla cuando entró en una de las posas hundiendo sus brazos para poder encontrar a la bola de pelos.
Lan WangJi se precipitó hacia él
— ¡Wei Ying!
— ¡Cállate! ¡se va ahogar! — le espetó horrorizado.
— ¿Qué cosa... qué tiró Xue Yang?
— ¡El conejo! — gritó de vuelta Wei Ying — ¡el conejo negro!
Sin darse cuenta, su voz comenzaba a salir trémula.
Lan WangJi, quien en primera instancia se había empapado de una sensación de horror, después sintió la confusión.
¿El conejo negro?, se preguntó.
Entró con su amigo a la posa, quien braceaba desesperado buscando al animal.
— Wei Ying — le llamó, tirando de su brazo.
— ¡No, Lan Zhan! ¡es tu conejo favorito!
— Wei Ying, espera...
— Debe estar por acá, oh, mierda, ¡debe estar por acá!
El muchacho parecía realmente desesperado y Lan Zhan no pudo sacarle del agua.
— Wei Ying, detente un momento.
— ¡No! — volvió a gritar, mirándole con los ojos vidriosos y su ceño fruncido — ¡Lan Zhan, es tu conejo, no voy a dejar que nada le pase!
— Escúchame...
— Sé que te gusta mucho y siempre le das más zanahorias que a los demás, a mí, a mí... a mí realmente me gusta verte feliz cuando le das comida, se te iluminan los ojos y eso es bonito, me gusta mucho, ¡por eso! ¡por eso no quiero que le pase nada!
Oh, diablos, ese chico...
El corazón de Lan Zhan latió muy rápido ante esas palabras. ¿Así que esa era la razón por la que había sido el sirviente de Xue Yang toda una semana? ¿había sido por él?
Wei WuXian era tan... tonto.
Lo rodeó con sus brazos suspirando aliviado.
— Wei Ying, no sé qué te dijo Xue Yang, pero a YingYing lo llevaron al veterinario, él están bien.
Wei WuXian se tensó ante el abrazo, pero las palabras calmas de su amigo lo trajeron poco a poco a la tranquilidad.
— ¿Qué? ¿está bien? Entonces qué era... qué... — justo en ese momento, un peluche de pelaje negro flotaba en la misma posa en la que ellos estaban hundidos.
Wei WuXian quedó impactado, nunca antes había sentido la necesidad de golpear a alguien tan fuerte como en ese instante. ¡Xue Yang lo había estado engañando todo ese tiempo!
Lan WangJi también vio al peluche y, por curiosidad, miró hacia arriba. Jiang Cheng se asomó por la ventana e hizo una seña de "todo ok". Ya le habían dado una paliza al desgraciado y sus amigos. Lan Zhan asintió.
— Ese hijo de... maldición — profirió Wei Ying pateando el agua.
¡Debió haberlo sabido! Nunca le había mostrado la cara del conejo, Xue Yang solo le mostraba el pelaje negro y luego volvía a esconder el supuesto "conejo" entre sus ropas. ¡Qué mentiroso! Solo se había aprovechado del hecho de que era bueno en los estudios utilizando su cercana relación con Lan WangJi. Xue Yang había sabido manipularlo muy bien. Sabía que si amenazaba algo que Lan WangJi quería sin que este se enterara, Wei WuXian no dudaría en defenderlo.
Wei Ying se sintió repentinamente exhausto después de saber que había desperdiciado una semana de su vida por nada. Sintió los puños de Lan WangJi secando su rostro salpicado en agua y, súbitamente, se sintió avergonzado ante los ojos que le miraban con tranquilidad. Todavía le sostenía con su brazo libre.
Suspiró entrecortado.
— Lo siento. No te dije nada porque, b-bueno, ya lo sabes.
— No hay problema. Entiendo.
Él hubiera hecho lo mismo por Wei Ying.
Wei WuXian sintió que desfallecería si seguía mirándolo a la cara, por lo que prefirió chocar su rostro contra el hombro de Lan WangJi y hundirse allí.
De pronto, recordó algo y soltó una risa floja. Lan WangJi, que todavía lo abrazaba, preguntó:
— ¿Qué pasa?
— ¿El conejo se llama YingYing? — preguntó soltando una carcajada burlona, atreviéndose a mirarlo. Lan WangJi se tensó, inconscientemente se le había escapado el nombre secreto que le había dado a la bola de pelos — eso es adorable, ¿es por mí?
La sonrisa traviesa se le ensanchó cuando vio que, a pesar del rostro indiferente de su amigo, sus orejas se coloreaban y desviaba la mirada.
— ¿De verdad es por mí? — exclamó aún más divertido — eso es tan lindo, Lan Zhan, ¿cuándo pensabas decírmelo? ¿nunca? ¿acaso era tu secreto? no quiero ni imaginarme a qué cosas más te gusta ponerle mi nombre. Oh, tu cuello está rojo, ¿tienes vergüenza? ¡que no te de pena!
— Deja de hablar tonterías.
Los ojos de Wei WuXian eran como dos pozos negros cansados, pero llenos de entretención. Por magníficos segundos, Lan WangJi volvió a sentirse el foco de atención de ellos y su corazón latió rápido.
La mano de Wei WuXian le quitó un par de gotitas de su mejilla y se inclinó para dejarle un pequeño beso en la comisura de los labios. WangJi se congeló en su lugar. Wei Ying se separó con las mejillas rosadas y una enternecida sonrisa. Soltó una pequeña risa por la cara que estaba haciendo.
— Estoy feliz. YingYing está bien y podrás estar con él el próximo jueves.
Sin embargo, antes de que pudiera decir más, simplemente se desmayó.
Lan WangJi alcanzó a tomarlo y sacarlo del agua antes de que quedara completamente empapado.
— ¿Wei Ying? — preguntó, asustado.
Pero no pasaba nada malo. Wei Ying solo había caído dormido por el agotamiento tal como un niño pequeño.
Debió haber sido muy duro ser el sirviente de Xue Yang por una semana. Lan WangJi pensó en las pocas horas que debió dormir haciendo esa cantidad de deberes y de solo recordar cómo Xue Yang lo había insultado le hacía apretar la mandíbula. Él sabía que Wei WuXian recordaba con mucho cariño a su madre fallecida. Antes de que ellos llegaran a la biblioteca, Wei Ying debió estar en su punto cúlmine listo para explotar. Y, aunque Jiang Cheng y él llegaron relativamente a tiempo, se sintió triste por el sacrificio que Wei WuXian había hecho por él.
Lan WangJi suspiró y miró discretamente hacia los alrededores.
— Gracias — murmuró, de todo corazón.
No esperaba una respuesta, por eso observó atento cuando Wei WuXian comenzó a murmurar tonterías.
— Lan Zhan, para despertarme tienes que besarme, si no cárgame hasta casa, siento que me voy a morir... cómprame pollo agridulce.
Las orejas de Lan WangJi se pusieron más rojas de lo que estaban tras ese escueto beso.
— ¡Eres... eres un desvergonzado!
Wei WuXian se rio con los ojos cerrados y pareció volver a dormirse.
Jiang Cheng junto a Wen Ning los esperaron a la salida. Jiang Cheng, con la mochila de su hermano en su mano, quería regañar a Wei WuXian por no haber dicho nada y haber querido cargar con todo ese lío él solo, pero al verlo durmiendo sobre la espalda de Lan WangJi solo chasqueó la lengua y pensó que ya tendrían tiempo de discutir en casa.
Mientras caminaban tranquilamente de vuelta a sus hogares, Lan WangJi, que iba pasos más atrás que los demás chicos, escuchó claramente el susurro cálido en su oreja.
— Lan Zhan, a mí realmente me gusta verte feliz.
No respondió y asintió aunque Wei Ying no estuviera viéndole. Sus ojos claros se fijaron en sus pisadas húmedas. Su corazón iba bañándose en agua cálida.
Ya no había más razones para ocultarlo, ¿cierto? Era un poco (demasiado) obvio lo que ambos sentían. Se cuidaban mutuamente y se querían tanto que cometían locuras por el otro.
El sol comenzaba a desaparecer y, empapados como estaban, Wei WuXian abrazado a su cuello y su respiración amorosa chocando con su cuello, fue que Lan Zhan se sintió listo para decirlo.
Juntando todo su coraje, confesó un suave y casi tímido:
— A mí me gustas tú.
Bajo sus manos afirmadas en el pecho ajeno, Wei WuXian sintió el latido de Lan WangJi. Era rápido y cálido. Le sacó una sonrisa. Frotó su mejilla con el apenado cuello ajeno, demasiado feliz.
— Sí, a mí también me gustas tú.
