Chapter Text
En un lugar donde la magia es algo totalmente normal se encuentra Dafne, cuyo único poder, si es que se puede decir que eso es algo mágico, es aprenderse el tema justo el día de antes del examen.
Dafne... ¿Quién soy en realidad? Siempre se me ha dado bastante mal presentarme así que creo que ese es uno de los datos que os podría comunicar. Bueno, soy una chica tímida con aquellos que no tengo confianza pero aún así me hago respetar mucho. A ver, mentira, me hago respetar en algunas personas, no en todas. Ya sabréis la razón por la que digo esto más adelante pero, volviendo al tema que nos importa...
Algo muy personal y que pocas personas saben, es que desde pequeña, el ritmo se ha transportado por todo mi cuerpo, por cada articulación, cada vena, cada parte de mí. Siempre me ha encantado bailar, aunque cuando empecé no me daba vergüenza mostrar la nueva coreografía que me había inventado. Aquella que se basaba en dar vueltas y mover un poco las manos. Sin embargo, ahora espero todos los días la hora, en la cual, puedo ir al baño, cerrar la puerta con pestillo y bailar la música que el aleatorio decide para mí.
¿Habéis visto esas habitaciones gigantes con espejos? Bueno, pues ese ha sido mi sueño desde que tengo memoria, pero hoy en día, la única habitación de mi casa con espejo es el baño, así que... me tengo que aguantar con el pequeño cuadrado que dejan libre los muebles que hay en ese lugar.
Si me preguntaras qué me gustaría hacer de mayor, obviamente te respondería un claro "Quiero estudiar baile" "Quiero ser profesora de danza" "Quiero bailar". Sin embargo, eso es imposible, puesto que nunca he ido a una academia y sin ella no tengo ninguna opción. No me malinterpretéis, me gustan los idiomas, que es a lo que me voy a dedicar pero, algo que adoras desde renacuajo no es fácil de olvidar.
En cuanto a mi ejemplo a seguir, lo tengo muy claro y las paredes de mi habitación creo que también. Ese es Lee Jihoon, uno de los mejores bailarines que conozco y cuya voz amo también. Han llegado a mis oídos información de que a la única persona que admiro-además de a mi familia- está en la ciudad, en una escuela de baile, enseñando. Qué triste es, que yo, por mí sola, no me anime a bailar, a hacer lo que me apasiona, delante de la persona que más me inspira.
