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Toda su vida Lan XiChen se sintió fuera de lugar. Como si no perteneciera ahí, a su familia, sus amigos, sus compañeros... era una sensación que siempre supo ocultar y disfrazar de cordialidad tras una sonrisa, pero en el fondo lo sabía; era diferente a los demás.
Y eso se debía a que al parecer su voz tenía "poder".
Desde que era pequeño, y luego de la muerte de su madre, lo que dijera se cumplía. Tan simple como eso; cualquier cosa salida de sus labios ocurría como si de un hechizo se tratara.
Esto le trajo más problemas que beneficios, ya que que su voz tuviera esa clase de poder le hizo ser cuidadoso con lo que decía y pedía. Claro que eso no significó que dejase de hablar, solo el que se limitase mucho al momento de hacerlo.
Quizás pudo intentar aprovecharse de esto cuando joven y conseguir algunas cosas que siempre quiso y nunca pudo tener, pero las palabras de su madre antes de morir se repetían como un rezo en su cabeza: "No siempre confíes en tu voz, A-Huan, sino también en el poder que yace en tu amabilidad", palabras que había predicado como suyas desde entonces.
Además, si era sincero, aprovecharse de su "poder" no le agradaba. Para nada.
Cuando niño trató de preguntarle a su tío por el origen de este poder, pero este no fue capaz de darle una respuesta, su actitud renuente demostraba que algo ocultaba. Era raro que su noble tío no le dijera la verdad, y que con un solo "Ya será el momento de que te enteres, A-Huan" fuera suficiente.
Obviamente, jamás volvió a preguntar; se notaba que el tema era un tanto incómodo para el mayor, y lo que menos quería era importunar.
Pero ahora ya tenía 25 años, y al parecer aun no era momento de merecer la verdad. Aunque tampoco le importaba; podía controlar de cierta forma aquel misterioso poder en su voz, haciendo de su vida lo más normal posible. Bueno, lo que se podía considerar normal si se tenía en cuenta que se crío dentro de una familia muy conservadora con más de 3000 reglas.
Hasta que algo pasó un día. Fue una noche fría de enero cuando regresaba a su casa luego de un agotador día de trabajo. Días antes estuvo nevando en una tormenta usual de la estación fría, y ahora la nieve solo quedaba como un manto a punto de desaparecer. Y a un lado de la puerta de su casa, sentado elegantemente en la cornisa, una visita extraña lo recibía; un gato.
No era que los gatos le sorprendieran, amaba mucho a los animales, y los felinos no eran la excepción, solo que había algo en aquel animal que le causó extrañeza, como si le estuviera atrayendo; sin duda no era un gato normal. Su pelaje corto de color negro brillaba bajo la luz de la luna, tenia grandes ojos violáceos, y aunque pareciera extraño, un ceño fruncido. Al parecer debía tener dueño, pues alrededor de su cuello tenía una cinta morada en la que había un cascabel hermosamente tallado.
–Hola pequeño, ¿estás perdido? – le preguntó al animal, como si este le fuera a responder de verdad. No es que Lan XiChen estuviera esperando una réplica, solo que siempre les había hablado a los animales; eran después de todo, los únicos que jamás se vieron afectados por su voz.
La única respuesta del hermoso animal fue una mirada astuta que parecía juzgarlo. Lan XiChen sonrió, definitivamente el gato parecía tener el ceño fruncido.
–¿Me permites ver tu cascabel? Hay que llamar a tus dueños, de seguro te estarán buscando – estiró su mano hacía el animal, sin embargo, y a solo centímetros de distancia del collar, el arisco gato le gruñó lanzando un golpe que amenazaba con rasguñarlo.
No alcanzó a arañarlo, ya que Lan XiChen hizo gala de sus reflejos y quitó su mano antes de ser rasguñada.
Con miedo a ser arañado de verdad, decidió dejarlo ahí; el gato no quería ser ayudado después de todo y él estaba agotado. Además, el felino se ve bien cuidado y astuto, por lo que espera que sus amos lo encuentren pronto.
–Adiós gatito, espero que puedas volver a tu casa... – deseó mientras abría la puerta a su casa y entraba dándole un último vistazo al minino, quien jamás dejó de seguirlo con esos ojos que parecían gemas. Con la mirada del felino sobre sí, cerró la puerta.
En la comodidad de su hogar, fue dejando sus cosas en la mesa al lado de la puerta; su llave, su chaqueta y sus zapatos. Y mientras ingresaba más a su hogar iba prendiendo todas las luces. Vivía solo en esa casa, por lo que prender la mayor cantidad de luces le hacía sentir en cierta forma acompañado.
Al llegar al comedor y prender la luz, se sobresaltó botando su cartera al suelo. Pues sobre la mesa y mirándolo fijamente estaba el mismo gatito de la entrada, quien lo observaba arisco y orgulloso, como burlándose de él.
–¿Cómo...entraste? – preguntó aun sorprendido. Automáticamente miró hacia la ventana, quizás la había dejado abierta pensó, pero esta seguía bien cerrada.
–Sin duda, eres un gatito extraño... – no quiso pensar más en el asunto, por lo que le sonrió al astuto felino, para luego intentar tomar al animal y dejarlo afuera, donde sus amos pudieran encontrarlo. Solo que, al acercarse, el gato le gruñó más huraño, su pelaje se erizó y le lanzó un arañazo que amenazaba con dejar más de una herida sangrante en sus manos.
–¡Vamos gatito! ¿No quieres volver con tu dueño? ¡Te debe extrañar! – rogó. Pero un nuevo siseo del gato le amenazó.
Suspiró, y si bien siempre había tenido una infinita paciencia, ya se estaba hartando. Así que, si no podía hacerlo por las buenas, intentó por las fuerzas.
Jamás le haría daño a un animal, solo esperó asustarlo un poco con la escoba para corretearlo. Pero esto solo hizo que el gato se subiera arriba de su estantería y ahí se acomodara, lejos de su alcance y siempre mirándolo altivamente.
–Está bien, gatito, tú ganas... – murmuró resignado y agotado mirando hacia el orgulloso felino – Puedes pasar aquí esta noche, mañana te ayudaré a llegar a tu hogar. Que descanses.
Y dejando de lado la escoba, se giró hacía su dormitorio, dejando al gato negro en la sala, a quien, en la oscuridad de la noche, sus ojos parecían brillar anormalmente, con una intensidad que, de ser vista por Lan XiChen, le hubiera asustado.
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Una noche se transformó en un día y este en varios, los carteles que colocó por su vecindario con la foto del felino no daban resultados, menos las publicaciones en los grupos de rescatistas en las redes sociales; el gato que se veía bien cuidado parecía no tener amo.
Y después de dos semanas sin éxitos, se resignó a que había adoptado un gato en contra de su voluntad.
–Que voy a hacer contigo... –murmuró luego de un largo suspiro, mirando al gato quien se limpiaba el rostro con una de sus patas delanteras, siendo indiferente a la preocupación del humano. Se veía concentrado en su tarea, y XiChen estaba hipnotizado con sus movimientos; de verdad que el gato era muy hermoso. Su pelaje se veía muy suave y limpio. Sin embargo, y después de 2 semanas juntos, el felino jamás se había dejado tocar por el humano.
Viendo la concentración del animal, vio su oportunidad de acariciarlo. Estiró su mano en dirección al gatito, pero a centímetros de su cabeza, el gato lo miró directo a los ojos y comenzó a gruñirle, moviendo la cola amenazadoramente; Lan XiChen juraba que vio como el gato sacaba sus garras preparando el arañazo.
–Lo siento – se disculpó. Y el gato continuó con su rutina de limpieza. Lan XiChen volvió a suspirar. Y un pensamiento se cruzó por su cabeza; como oficialmente lo adoptaría, necesitaba un nombre, no podía seguir llamando al gato "gatito", tenía que buscar algo más adecuado.
–Un nombre, eh – dijo para sí mismo. Y pensando en una adecuado, sonrió alegre –¿Qué te parece "XiaoMao"[1]? – preguntó, pero apenas salió el nombre de sus labios, el gato le siseó enojado, más agresivo que antes.
–Pa-parece que no te gusta... mm, que tal este, ¿"HeiZise"[2]?
Nuevamente obtuvo la misma respuesta, y lo mismo para cada nombre que se le ocurriera. El gato parecía estar al tanto del significado de estos y simplemente no le gustaba ninguno de los propuestos por Lan XiChen.
Viéndolo como un caso perdido, decidió buscar en la mañana siguiente por internet más nombres de gatos.
Sin embargo, aquello no fue necesario. Pues esa noche tuvo un sueño extraño, en el veía a una persona de cabello negro y figura esbelta, de porte orgulloso y elegante, vestido con unas túnicas moradas que le hacían ver imponente. A pesar de que solo veía su espalda, supo, de alguna forma, que era un joven que debería tener su edad. Lo más sorprendente, no fue la realización de este conocimiento, sino que cuando el joven en cuestión se giró hacia su dirección, un par de ojos familiares le saludaron.
En ese momento, no pudo recordar en dónde los había visto y por qué esos ojos se le hacían tan conocidos.
"Hermoso...", pensó de forma inmediata y de forma casi inconsciente, cuando el joven abrió la boca para hablarle.
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Lan XiChen ladeó la cabeza muy confundido, pues no entendía lo que decía el otro joven a pesar de que sabía que le había hablado.
–¿Qué? Disculpa, no te entiendo... – preguntó. El ceño del joven frente a él se frunció lleno de irritabilidad, casi le hizo disculparse, pero nuevamente el este abrió sus labios para hablar.
Sucedió lo mismo; nada coherente se escuchaba. Pero si hubo una palabra que Lan XiChen logró descifrar, una que quedó en sus labios al despertar.
–...WanYin.
Arrugó el entrecejo con sueño, sintiendo un peso sobre su pecho que amenazaba con asfixiarlo. Sacándose la nube de sueño de sus ojos, se percató del porqué de esta sensación; el gatito estaba sentado sobre su pecho y lo miraba fijamente con esos grandes ojos violáceos. Al percatarse que Lan XiChen había despertado, el felino emitió un suave y tranquilo maullido.
Que terminó por despertar al humano.
–¡Ma-maullaste!
Estaba feliz; por primera vez en dos semanas escuchaba algo más que gruñidos y siseos del gato. ¡Y fue un adorable maullido! Casi lloró de felicidad. Sumido en su alegría intentó acariciar al felino, pensando que se había ganado un derecho, pero el maullido solo había sido una pequeña batalla ganada, mas no así la guerra.
–¡Auch! – se quejó, lamentando un nuevo rasguño en su mano ante su imprudente reacción. –Eso dolió, WanYin.
Se detuvo; ¿acababa de llamar a su gato WanYin? Miró al gato fijamente buscando una respuesta, pero solo vio tranquilidad, percatandose que el movimiento de su cola no era de amenaza, sino de satisfacción.
–¿Te gusta ese nombre? – preguntó –¿WanYin?
El gato no reaccionó violentamente como con los anteriores nombres, sino que esta vez volvió a soltar un suave maullido. Lan XiChen sonrió; si a su gato le gustaba el nombre que escuchó en sus sueños, pues ese sería su nombre desde ahora.
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Sin embargo, desde ese día, algo cambió en su vida.
Y no para bien. Pues la aparente normalidad con la que vivía poco a poco comenzó a flaquear cuando una serie de cosas raras parecieron suceder una tras otras. Al principio eran sueños, el más recurrente era aquel donde ese joven aparecía frente a él y le hablaba, pero su voz no lograba llegar hasta él. Pero en otras ocasiones soñaba cosas realmente extrañas, mundos diferentes, seres oscuros que lo miraban y hablaban, llamándolo. No lo llamaban de la misma forma que el joven, que si bien ceñudo, jamás le hizo sentir peligro ante su presencia, sino que estos seres oscuros buscaban atraerlo con dulces voces que prometían buenas cosas y deseos, pero que bastaba para mirarles el rostro para entender sus malas intenciones.
No obstante, a pesar del peligro que sentía ante los llamados de los seres oscuros, Lan XiChen jamás se sintió realmente asustado, pues cada vez que despertaba de esas "pesadillas", WanYin estaba a su lado mirándolo vigilante, y con un simple maullido, le daba la seguridad que nunca esperó recibir de un gato.
Esto cambió cuando pasaron de ser simples sueños a hacerse presentes en la vida real.
Fue una mañana cuando todo comenzó. Aún hacía un poco de frío; el invierno, después de todo, aún no moría. Recordó a su gato, que cuando salió de su casa, se quedó acurrucado muy cómodo y calientito al lado del calefactor. Deseó sentarse a su lado y quedarse con él, pero tenía un trabajo y las cuentas no se pagarían solas. Por lo que resignado se armó de fuerzas (y una abrigadora bufanda) y salió de su casa dejando detrás a WanYin. Como era temprano y estaba helado, no había demasiadas personas alrededor, pero no importaba, menos cuando se encontraba solo a unas cuadras de llegar a su destino.
Sin embargo, al pasar frente a un callejón vacío, lo escuchó; era una de esas voces oscuras que plagaban sus sueños.
–Amo~, venga, venga. Le tengo un regalo que amará – le llamó dulcemente, haciendo estremecer a Lan XiChen, quien se detuvo casi inconsciente –. No sea tímido, no me lo comeré~ – aseguró. El Lan lo dudó.
Debió ignorar la voz y seguir avanzando, pero se sintió atraído inexplicablemente hacia el callejón, y sin hacer caso a sus instintos que le decían que se resistiera y huyera de ahí, entró a él.
–¿Quién eres...? ¿Qué es lo que quieres? – preguntó –¿Eres tú la voz de mis sueños?
–Ooh, ¡el Amo también es astuto! – zalameramente halagó, Lan XiChen sintió nauseas –Sí, soy yo. He querido conocer en persona al Amo desde hace muuuucho tiempo~ – recalcó.
–¿Por qué? No quiero conocerte, no me interesa saber nada de ti.
–Aun así, estas aquí, Amito~.
–Si es por mi voz...
–¡Sí, es por su voz! Tan maravillosa, llena de poder, sabrosa~ – se saboreó. Más náuseas se acomodaron en el estómago del Lan.
–Aléjate de mí – lanzó el hechizo de su voz, con la mayor fuerza que pudo, sin embargo, fue recibido con grandes carcajadas del ser oscuro.
–¡Amo! ¡Su voz es poderosa en esencia, pero usted aún no sabe usarla! Qué pena~
No había tristeza en el lamento del ser, pues las carcajadas seguían creciendo cada vez más, acercándose a Lan XiChen. Trató de huir de ahí y llegar a la calle principal, pero no logró hacerlo, su pierna fue tomada con fuerza por aquel ser que no tenía forma.
–¡Suéltame! – lo intentó de nuevo, pero nada, no funcionó. Las risas maniáticas del ser eran cada vez eran más fuertes y amenazaban con dejarlo sordo. Sería atrapado, devorado quizás, y sin saber exactamente porqué.
Pensó en su familia, sintió alivio en saber que Lan WangJi jamás pasaría por esto, porque según observó, su hermano no tenía aquel poder extraño. Por lo menos eso creía. Pensó luego en su tío, definitivamente debió exigirle que le contara la verdad, era justo por lo menos saber porque lo iban a matar, ¿o no? Y al final, como una idea tardía, recordó a su gato, a su WanYin; quien entró a su vida sin su consentimiento, pero que se ganó su corazón con ese cariño indiferente que solo un felino le podría entregar. Se rompió su corazón al saber que WanYin jamás entendería porque su dueño no volvió nunca más, o tal vez sí, los animales eran más inteligentes de lo que se asumía. Lan XiChen solo esperaba que WanYin no pensara que lo había abandonado.
Tan distraído estaba con sus pensamientos, que no escuchó el tintineo de un cascabel conocido, tampoco se percató de la electrificante energía que comenzó a rodearlo, y se dio cuenta hasta que fue muy tarde del extraño rayo morado que cayó certero sobre el ser oscuro haciéndolo desaparecer de inmediato, dejando atrás solo un chillido de dolor.
–Que patético... – escuchó antes de cerrar sus ojos y entregarse a la inconsciencia –¡Realmente débil, Lan XiChen!
Quizás estaba delirando, pero lo último que le pareció ver fue la figura de un gato negro con un cascabel colgando de su collar que lo miraba ceñudo.
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–Auch...– se quejó, su cabeza dolía demasiado y con solo intentar abrir los ojos sintió como un mareo le envolvía. –¿Qué pasó...?
–¡Er-ge! ¡Despertaste! – escuchó la voz llena de preocupación de su amigo y compañero de trabajo a su lado. Jin GuangYao lo recibía con una sonrisa y un suspiro aliviado. – ¡Nos tenías muy preocupados!
–A-Yao, ¿qué pasó?
–¡Eso dinos tú! – se escuchó una fuerte voz desde la puerta, era Nie MingJue, también su amigo y compañero. –¡Te encontraron en ese callejón inconsciente!
–¡Dage! Deja de gritar, se golpeó la cabeza, tu voz solo empeorará su dolor.
–¡¿Insinúas que mi voz es insoportable?!
–¡No lo insinuó! ¡Lo es!
–¡Maldito enano...!
Y ambos de sus amigos se pusieron a gritar, como siempre lo hacían cuando estaban dentro del mismo metro cuadrado. Si a Lan XiChen no le doliera tanto la cabeza ya les hubiera dicho amablemente que se consiguieran una habitación...
–Chicos, por favor...– rogó, e inmediatamente ambos se callaron. Suspiró aliviado al sentir un poco de tranquilidad al ser escuchado, ¿o fue el poder de su voz?
Volvió a suspirar; recordaba todo lo que había pasado, de cómo ese ser le había engatusado, le había atrapado y casi devorado. Todo por algo que no lograba comprender bien; el poder de su voz.
–¿Er-ge? ¿estás bien? – preguntó con preocupación A-Yao. – Estás pálido.
–Obvio que no va a estar bien, lo acaban de asaltar.
¿Asaltar? Bueno, eso era mejor a intentar explicar lo que en verdad pasó. Tan ensimismado estaba que no se percató que sus dos amigos lo miraban con más preocupación, hasta que recordó que no había respondido la pregunta de Jin GuangYao.
–Sí, A-Yao, estoy bien – aseguró, y mirando a ambos agregó – No se preocupen, en serio que estoy bien.
Ambos se miraron no muy convencidos, pero no siguieron insistiendo.
En verdad que Lan XiChen ya estaba mejor, pero más que eso, estaba decidido; exigiría la verdad a su tío y la enfrentaría. Ya era hora.
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Después de tres días del "intento de asalto", como quedó registrado oficialmente, Lan XiChen hizo una visita a la mansión Lan.
Tragó con dificultad al ver la hermosa construcción de material blanco. Tenía muchos recuerdos de este lugar donde creció, algunos buenos, otros no tanto.
Intentó relajarse recordando las buenas cosas que vivió en esa casa, pero para su desgracia, estas mismas eran las que se transformaron en malas. Como lo era el agridulce recuerdo de su madre.
Negó, no era ese un buen recuerdo para intentar tranquilizar su corazón y darse valentía, por lo que cambió a otro que le hiciera feliz, cosa que llegó en forma de cuatro patas, un pelaje negro y unos ojos violáceos; su WanYin. Quien desde que pasó el incidente, lo seguía a todas partes, ¡incluso hasta al baño! No lo dejaba en paz. Y que a pesar de no acercarse a él y aun no dejar que lo acaricie, Lan XiChen se sintió extrañamente seguro.
Por lo que ahora que no lo tenía cerca, el pensamiento de su gato le trajo la valentía que necesitaba para cruzar esa puerta y pedir, no, exigir la verdad a su conservador tío.
Fue el mismo Lan QiRen quien le recibió en la puerta. A pesar de que era una mansión, los Lan no acostumbraban a tener muchos sirvientes, solo un par y que por lo general se encargaban de cosas más importantes que abrir una puerta, por lo que no era de extrañar ser recibido por el mismo dueño de la casa.
–A-Huan, no te esperaba – lo miró con disimulada sorpresa, pero veloz se hizo a un lado para hacerlo entrar.
–Buenos días tío, lamento mi visita no anunciada.
Su tío no le respondió, solo asintió y se giró para caminar hasta su oficina. Apenas entraron en esta, la puerta detrás de ellos se cerró dándoles la privacidad que necesitaban.
Lan XiChen sospechó que quizás su tío sabía del motivo de su visita. "Bien", pensó, aquello sería más sencillo. Así que se fue directo a ello, por primera vez sintió el impulso de rebeldía y no ser cordial.
–Tío, ya es hora de que me lo digas – exigió sin rodeos.
–¿Decirte qué, A-Huan? – preguntó inocente. Quizás quería alargar un poco más el momento.
–Sobre mi voz...de porqué soy diferente. Por qué tengo poderes que otros no.
Su tío suspiró resignado. Y con suma tristeza lo miró a los ojos, comenzado a narrar aquello que siempre quiso escuchar.
–Esto no es sencillo de explicar, A-Huan, créeme, me demoré años en asimilarlo. – dijo y cerró los ojos contemplando lo que iba a decir – Ante tu pregunta, por qué tienes poderes que otros no, eso se debe a tu madre.
–¿Mi madre? ¿Qué con ella? – sabía que su tío siempre sintió una especie de aversión ante ella, pero jamás le escuchó hablar mal de su madre.
–Sí, esa mujer. Tu madre. Ella era una bruja – dijo con desdén.
–Tío, no vine aquí a escuchar como ofendes a mi madre...
–No es eso, A-Huan. – suspiró, no había sido comprendido –Ella de verdad era una bruja.
–¿Disculpe?
Su tío suspiró y bebió del té que estaba sobre su escritorio; – Como oyes, ella era una bruja, una hechicera, maga... como quieras llamarla. Y era muy poderosa. Era la líder de su aquelarre después de todo. Pero dejó todo atrás cuando se enamoró de mi hermano, tu padre. Siempre estuve en contra de su matrimonio, y más aún al enterarme de su naturaleza y presenciar su poder de primera mano. Pero no fui escuchado – se lamentó –. Sin embargo, tu padre estaba muy feliz a su lado. Y mientras ella no ocupara su poder, y lo sellara dentro suyo, estaría bien. Debí ser más estricto, no tan confiado – volvió a lamentarse –. Porque cuando tú naciste, pronto quedó al descubierto que tenías ese mismo poder dentro tuyo.
–Yo... no lo entiendo – dijo –, esto es ridículo.
–Lo es, pero supongo que ya has experimentado más de una vez cosas raras a tu alrededor.
Lan XiChen calló; eso era cierto, por algo había insistido en saber la verdad.
–No sé qué pensar... Madre nunca me dijo nada.
–Se lo prohibimos. Tú nunca tendrías que enterarte, y tu poder sería sellado dentro tuyo, pero... – calló, dudando en si decir lo siguiente.
–Pero ella murió.
–...si.
El joven cerró los ojos, recordando aquel fatídico día en que su madre los dejó –... ¿y WangJi? ¿Qué hay acerca de él? ¿También tiene poderes?
Sabía la respuesta, sabía que su hermano se había librado de la maldición de su sangre, pero en ese momento necesitaba la confirmación.
–Él no tiene poder alguno. Es un humano normal.
Normal, ¿eh? O sea, que él no lo era. Mordió su labio. Sin embargo, la confirmación de que su hermano menor no tendría que pasar por esto le aliviaba mucho.
Después de la revelación, no tardó en despedirse de su tío y dirigirse directo a su casa. Aún estaba un poco shockeado y necesitaba la tranquilidad de su hogar para pensar sobre lo que su tío le contó. Pero más que nada, quería sentir la presencia tranquilizadora de su WanYin.
Al entrar a su casa, fue recibido de forma inmediata por su gato, haciéndolo sonreír por primera vez desde que salió de la mansión Lan. Sabía que el gato no le entregaría el confort que necesitaba, sin embargo y como todo dueño de mascotas, le confió su revelación.
–¿Sabes? Hablé con mi tío y me contó la verdad – dijo sonriendo tristemente – es un poco ridículo, y quizás no me creas, hasta podría considerarse una broma, pero me lo dijo tío QiRen, quien es el hombre más serio del planeta, así que es verdad – se rió, esta vez, entretenido sentándose en el sofá.
Miró a WanYin y este parecía estar prestando total atención. O solo mirándolo pidiéndole comida. Aun así, siguió hablando.
–¡Al parecer mi madre era una bruja! – exclamó – ¿Puedes creer eso? ¡Una bruja! Con poderes y todo. Y por supuesto, heredaré aquel poder – volvió a reírse –. Bueno, eso explica demasiado la verdad...
Y suspiró callándose. Dejando nuevamente que la incertidumbre le envolviera.
–¿Qué haré ahora...?
Nunca imaginó que su gato haría algo inesperado como subirse a su regazo y sentarse ahí. Lan XiChen se sorprendió demasiado; WanYin jamás había hecho eso antes, se sintió como si fuera bendecido, casi se pone a llorar, el gato nunca era cariñoso con él. Pero sus lágrimas de felicidad se detuvieron cuando escuchó una voz que provenía de felino sobre sus piernas.
–¡Te tomó demasiado tiempo en darte cuenta, idiota!
–¿Eh? – miró con confusión al animal en su regazo.
–¡Que eres un idiota!
Se paró velozmente sin importar botar al gato quien cayó grácilmente en sus cuatro patas. Estaba asustado, su gato le había hablado, estaba seguro de eso. Había enloquecido.
–E-estoy alucinando... – murmuró y rió nerviosamente en un intento de tranquilizarse a sí mismo.
–¡Pues no lo estas, estúpido! – gritó su gato parlante, siseándole irritado –¡Me botaste! ¡¿Qué hubiera pasado si me rompía una pata, ah?!
–...Los gatos caen de pie – dijo mecánicamente. Casi pareciéndose a su hermano menor.
–¡Te mataré, hijo de puta! – y le lanzó un rasguño.
–¡Auch! ¡Eso dolió WanYin! – dijo inconsciente de que le estaba respondiendo a su gato que le acababa de hablar. Cuando volvió a sus cabales, palideció. E hizo lo más razonable que cualquier persona hubiera hecho en ese momento; huir.
Corrió sin preocuparse del gato que le gritaba desde el salón lo cobarde que era. Estaba asustado. Una cosa era enfrentar a los seres oscuros, pero otra muy diferente era que su gato le estuviera hablando.
Huyó hasta esconderse en su habitación, cerrando la puerta detrás de sí. Al instante se giró revisando que el animal parlante no apareciera en su habitación, y para su alivio no había nadie; pero de pronto, sobre su cama y rodeado en una nube morada, apareció WanYin.
Solo que esta vez no pudo huir, su cuerpo estaba paralizado, y no fue por miedo, era algo en el gato.
–¡Deja de correr! ¡Huir no te servirá de nada! – le gritó siseando y meneando la cola –Es tu destino, son tus poderes.
–Es un sueño...
–¡No lo es, maldición!
–WanYin me está hablando y es un grosero... es una pesadilla.
–Dioses... ¿me escucharías? Maldito bastardo... – El gato suspiró exasperado.
–Entonces, ¿no es un sueño?
–¿Eres tonto o qué? No me respondas, ya se la respuesta. No, no es un maldito sueño, es real. Todo es real, tú, yo, tus poderes. TODO. Eres un brujo, Lan XiChen.
Lan XiChen miró al felino por lo que parecieron horas, luego suspiró y vio el piso cerrando los ojos con fuerza. No sacaba nada con negar la realidad; nunca fue normal, su madre era una bruja, él tenía poderes, había sido casi devorado por un ser extraño y ahora su gato le hablaba. Así que el que él fuera un brujo sí que tenía sentido. Resignado a su realidad, volvió a mirar a WanYin frente suyo.
–¿Tú también eres un brujo?
El gato lo miró más tranquilo, y respondió a la pregunta –...No. Soy un familiar. Tu familiar.
–¿Un familiar? – preguntó –Así como los búhos.
–¡No me compares con esas aves de cuarta categoría! –sonó indignado, hizo sonreír a Lan XiChen divertido por la reacción –Y además esta no es mi forma real. Dependo de tu poder, y ese es aún débil.
–Tu forma real... – dudó –¿nos conocíamos de antes?
–¡Ja! Por supuesto que no, culpa a tu madre de esto. Bueno, nuestras madres.
–¿Mi madre...?
–Así es, en mi familia han sido familiares de grandes brujos y brujas por generaciones, y madre lo fue de la tuya. Antes de romper el enlace entre ellas y que tu madre se casara con el muy humano de tu padre, ambas hicieron una promesa; que su hijo sería el familiar del otro. Como mi hermana mayor ya tiene un maldito brujo que proteger, no me quedó más remedio que ser yo quien cumpla la promesa de mi madre.
–E-entiendo... madre nunca me dijo nada de eso.
–De eso ya me di cuenta, idiota. No estás hecho para ser un brujo, no controlas tus poderes y estos están creciendo. Se están saliendo de control y atraen a seres despreciables – escupió – no he podido descansar tranquilo por vigilar tu debilucho trasero.
–Pues gracias por protegerme, WanYin – agradeció con una sincera y ligera sonrisa en sus labios, y se acercó a la cama sentándose al lado de este –¿Serías tan amable de explicarme lo que sea necesario? Quiero entender todo esto, estoy cansado de no saber.
–Jum, ¡por supuesto que te explicaré! Es mi deber como tu familiar.
–Gracias, WanYin.
Dicho esto, el gato le explicó algunas cosas que su tío, al ser un humano normal, no sabía, cosas relacionadas a su madre como una bruja, el deber de estos y sus poderes. Entendió demasiado de sí mismo con esta conversación y en el fondo lo agradeció muchísimo. Pero también WanYin le explicó sobre los riesgos que padecía al no controlar su poder.
–Si te mantienes así, estarás en peligro. Y no me refiero solo a esos patéticos seres oscuros, sino que estarás a merced de otras cosas más peligrosas, malignas. – suspiró – y no seré capaz de protegerte.
–Tú poder depende del mío... eso dijiste. Pero, ¿cómo funciona eso? Digo que seas mi familiar.
–Un familiar es un catalizador, un ejecutor y un protector. Las brujas y brujos, o aquellos afines a la magia, si bien poderosos, no son muy buenos controlando su poder, menos cuidando de sí mismos – bufó – por eso estamos nosotros, los familiares.
–Y tú eres el mío. Gracias por hacerte cargo de mí.
–Bueno, sobre eso... – dijo y se le vio avergonzado, Lan XiChen quiso reírse por como aún se percató de esto en el rostro de un gato –Oficialmente no soy tu familiar.
–¿Cómo es eso?
–No lo seremos hasta que realicemos la ceremonia que enlace nuestras almas.
–Suena como si nos tuviéramos que casar – bromeó.
El gato le siseó fuertemente –¡No digas tonterías! No tiene nada que ver con ma-matrimonio. Es solo un pacto de trabajo mutuo. ¡Nada más que eso!
–Ya veo... – no quería sonar decepcionado, pero lo estaba.
–Además no creo que quieras hacer el pacto conmigo. Más bien, te doy la alternativa de no hacerlo. De ser un humano normal.
Esto captó la atención de Lan XiChen. ¿Él podía ser un humano normal? No necesitó preguntar cómo, pues el gato suspiró y continuó hablando.
–Es más que obvio que no estás preparado para este mundo, para tus poderes. Por ello estas a tiempo para salir y ser "normal" como los demás. De esa forma te mantendrás alejado del peligro.
–Hace un rato que me lo preguntó, pero ¿a qué peligros te refieres?
–¿Acaso has estado escuchando lo que he dicho? – siseó – los seres oscuros que te han acosado son solo demonios y espíritus de baja categoría, pero existen otros magos, malvados, o demonios más poderosos. Aunque esa diferencia no va a importar cuando llegue octubre.
–¿Octubre? ¿Lo dices por Halloween? Pensé que eso solo era algo para los niños.
–¡Ja! ¡Por supuesto que no! Es real. La celebración es real. Pero aún más el peligro. Y más este año.
Lan XiChen hizo memoria; según sabía Halloween, era en realidad una celebración de origen celta, que festejaba el fin de la cosecha de verano y el inicio de un nuevo año celta, donde además se creía que las almas de los muertos regresaban a la tierra y atacaban a aquellos que no se disfrazaban. Luego fue fusionada con las leyendas de las brujas y los Aquelarres cuando llegó a los Estados Unidos, pero el significado seguía siendo el mismo; la noche de brujas, era la noche donde estas, los espíritus, y demonios salían a hacer de las suyas.
Siempre pensó que eran bobadas para niños.
–Este año hay luna azul – aportó.
–Oh, veo que tan tonto no eres. – Lan XiChen iba a responder que era un fenómeno astronómico normal, y que todos sabían de aquello, pero mejor calló, no quería ser rasguñado nuevamente –Así es, la Luna azul que justo coincide con Halloween – gimió.
–Pues, ¿qué pasará con la luna azul?
–¡¿Cómo que qué pasará?! ¿Acaso no te lo puedes imaginar? Pues obvio que el peligro será el doble. No, el triple. No solo los brujos y brujas de toda categoría e intenciones estarán a full poder, sino que los espíritus y demonios estarán más inquietos que nunca.
Palideció, pero no por su propio bienestar –¡Eso es malo! ¿Las personas normales no estarán en peligro?
WanYin bufó – ¿Es de otros de quienes te preocupas? – Lan XiChen iba a responder, pero el gato le ganó – No es necesario que te preocupes de los demás, el aquelarre que tu madre creó es más grande de lo que crees, y muy poderoso, ellos juraron proteger siempre a la humanidad. Además, no es el único. Como en todas partes, en mi mundo, hay brujas buenas como malas. Es de ti de quien debes preocuparte, no solo serás un blanco fácil, sino que tú mismo serás un peligro al no tener controlado tu poder. Causarás estragos sin quererlo.
El joven bajó la cabeza, ahora que lo pensaba era cierto que en años anteriores, y justo días antes de que llegara Halloween, había sentido como su poder se fortalecía de forma inexplicable, siendo precisamente el día 31 luego de la medianoche, cuando sentía que era un poco más incontrolable. Nunca analizó el por qué de esto, solo evitaba salir y disfrutar de cualquier actividad relacionada con esta costumbre. Y ahora al escuchar el motivo de esto y también como podría ser el que causara daño a otros, se sintió abrumado; causar daño jamás sería su intención.
Por otro lado, el conocimiento de que su madre hizo una cosa tan increíble cómo crear un Aquelarre que protegiera a las personas normales le hizo sentir aliviado y sonrió orgulloso.
–Además, hay otra cosa que se puede hacer ese día. Y tiene que ver con tu elección de ser una persona normal o ser un brujo.
–¿Cómo?
WanYin suspiró, y con calma siguió explicando; –Tendrás dos opciones; la primera es aceptar ser un brujo y hacer el pacto conmigo la noche del 31 de octubre que me transformaría de manera oficial en tu familiar por toda la vida, o la segunda que es aprovechar y ocupar el poder de la luna azul para sellar tus poderes para siempre a través de un hechizo. Es tu decisión, tú verás lo que te conviene mejor.
El humano se mordió su labio, no por tener que elegir, sino por lo que WanYin no dijo en palabras, pero estaba ahí.
–Aún faltan meses para octubre, ¿Qué pasará mientras tanto?
El gato miró hacia al lado, contemplando por primera vez este inconveniente. Faltaban aún más de 8 meses para que llegase octubre, y el poder de Lan XiChen solo crecería más durante ese tiempo.
–El pacto con los familiares siempre se realiza los 31 de octubre... no se puede hacer antes – se dijo, más para sí que para el humano. Y chasqueó la lengua – Tendré que intentar ayudarte a controlarlos.
–¿Me entrenarás?
–Podría hacerlo, ¿algún problema con eso?
–Eres un gato, ¿no sería un poco complicado que lo hagas?
–¡Ya te dije que esta no es mi forma real! – exclamó con irritación – Mi apariencia es humana, como la tuya.
–Oh, lo siento. – dijo, luego recordó algo y sonrió – creo haberte visto antes.
–¿Qué? Tonterías, jamás has visto mi forma real. Nunca nos hemos visto antes.
–Si lo hemos hecho, estoy seguro. Te conocí en mis sueños.
–Me estás tomando el pelo... ¡Eso es imposible! – dijo –A ver, y según tu sueño, ¿Cómo es mi apariencia?
Lan XiChen pestañeó, y trató de recordar cada detalle de la apariencia del chico que estaba seguro que era la verdadera forma de WanYin. – Tienes el cabello negro, atado en un moño alto con trenzas a los lados. Eres esbelto, pero con un cuerpo fuerte. Casi de mi porte, solo un poco más pequeño. Tus ojos son del mismo color que esta forma, grises con un brillo violáceo. Realmente hermosos. Y vistes con ropajes morados y lilas – sonrió mirando al gato –. Eres muy atractivo, WanYin.
Pero el felino no le dijo nada, solo lo miraba fijamente. Lan XiChen se puso cada vez más nervioso, ¿había dicho algo que ofendió al otro? Se iba a disculpar, pero el gato habló por fin –¿Cómo...cómo lo sabes?
–Bu-bueno, ya te dije, te vi en mis sueños. – respondió –¿No fuiste tú el que provocó mis sueños? O decirme tu nombre en ellos.
El gato lo miró nuevamente desconcertado –No, o sea, si, en parte. – dijo – fui yo el que dijo mi nombre, porque, dicho sea de paso, tus nombres eran ridículos. Pero solo ocupé mi voz para forzar tu inconsciente. Nada más que eso. No tengo el poder para meterme en los sueños de los demás.
–O-oh.
–Pero tú sí. – confesó – ¡Diablos! Tus poderes cada vez crecen más. ¡Mierda!
El humano escuchaba la serie de obscenidades que salía del gato sintiéndose un poco confundido, pero de repente algo se iluminó en su mente despertando su curiosidad.
–Ah, WanYin, disculpa que te interrumpa en tus... quejas – intervino, logrando la atención del felino – pero quisiera preguntarte tu nombre. Tu nombre completo, me refiero.
–Jum – bufó – cierto. Mi nombre de nacimiento es Jiang Cheng, de cortesía WanYin. Solo pude inducir mi nombre de cortesía, era más apropiado como nombre de gato después de todo.
–Ya veo... ¿A-Cheng?
–¡No me llames A-Cheng! Solo mi familia me llama así. – siseó, sin querer sonó más ofendido de lo que se sentía.
–Lo siento.
–Solo... Olvídalo. – bajó el tono, había sido ofensivo. Suspiró – Solo... solo piensa en tu decisión. Ya buscaré una solución sobre qué hacer durante estos 8 meses. Lo prometo. No soy tu familiar oficial, pero nuestras madres se hicieron una promesa, una que pretendo cumplir.
–Estoy en tus manos, WanYin. Muchas gracias de nuevo – y le sonrió al gato, y sin mirar el peligro, acarició su cabeza. Pero esta vez el gato no le siseó, se lo permitió, quizás en darle un poco de alivio. Le hizo sonreír más grande.
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Luego de esa conversación, las cosas fueron empeorando. En muchas ocasiones fue atacado, siendo salvado por WanYin, en otras era su poder quien atacaba a otros al no poder controlar su voz. Fue doloroso, pero más molesto.
–¡Arg! – se quejó WanYin – ya estoy cansado. Y esta maldita forma no me ayuda. Hay que hacer algo y ya.
–Si, por favor. Ya en mi trabajo dicen que estoy maldito por todas las veces que han intentado "asaltarme" – suspiró.
–Tengo una propuesta – dijo el felino –; te enseñaré a controlar tus poderes. Lo intentaré al menos.
–Pensé que no podías hacerlo porque no eres mi familiar oficial.
–Si puedo. O sea, creo que puedo. Después de todo es tu poder, solo te guiaré a usarlo bien. No veo problemas en aquello.
–Ciertamente. Con eso podré controlar mi voz al menos. No me gusta lanzar hechizos solamente por saludar a las personas.
–Sí, además de que controles tu poder, ayudará a que pueda volver a mi forma real. Los dos ganaremos. Así será más sencillo protegerte.
–Gracias WanYin.
–¡De-deja de agradecerme! Es solo mi trabajo.
Lan XiChen se rió, ocultando la risa detrás de su manga, si bien el gato aún así logró verla y sentirse ofendido por ella. El humano solo pensó que aquella reacción había sido demasiada linda, y que como le gustaría verla en la forma humana de WanYin.
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Y así fue como Lan XiChen se encontró teniendo un gato de "maestro". Se reiría si no fuera porque WanYin realmente era un guía poco paciente y muy exigente. Sin mencionar que era grosero.
Sin embargo, era bueno enseñando. O Lan XiChen aprendiendo. La cosa es que solo le bastó al humano un par de meses para aprender lo básico sobre su poder, cómo controlar su voz y aplicar algunos hechizos para ello; aprender de las brujas y magos en general, de las criaturas y del peligro de ese otro mundo.
Como también de todo lo que este hacía por los humanos.
Ciertamente, WanYin tenía razón; como todo lugar, en el mundo de las brujas también había buenos y malos.
Mentiría si no dijera que fue más interesante de lo que creyó.
¿Aún quería ser un humano normal? Comenzó a dudar, y más cuando empezó a entretenerse con su gato parlanchín.
Suspiró; la decisión hace meses fue obvia, ahora ya no.
–Creo que ya estas adecuado para que puedas intentar darme mi forma real – le comentó WanYin una mañana luego de terminado su entrenamiento.
–O-oh, eso es... ideal.
–¡¿Ideal?! Solo porque soy un gato, ¿verdad? – exclamó ofendido. Lan XiChen se rió, causando más gruñidos irritados del no-gato.
–Lo siento, lo siento – se disculpó aún entretenido –Solo que parece alguna clase de animé fantasioso el que mi guía sea un gato.
–¿...Qué es un animé? – preguntó curioso, conmocionó a Lan XiChen –¡N-no me digas! Ya lo descubriré solo. – finalmente dijo con algo de vergüenza en su voz, y poniéndose serio agregó –¡Como te decía! Es momento de que me des mi forma humana.
–¿Y cómo haré eso si no eres mi familiar? ¿o sí se puede?
–¡Si se puede! O sino no te lo diría. Independiente si soy o no tu familiar, eres un brujo, los seres como yo nos alimentamos de tu poder. Claro, como tu familiar oficial me podría alimentar más de ti.
Lan XiChen estaba absorbiendo esa información con interés. Al notar aquello, WanYin siguió explicando lo que debería de hacer, sería simple con su voz; el humano solo debía recitar un hechizo sobre el gato, quien se paró en el centro de un círculo de magia y rodeado de inciensos. No tardó mucho en que el círculo se iluminara alrededor del confiado gato, haciéndolo desaparecer dentro de esta luz, hasta que fue reemplazada por una figura humana que sentada en medio del círculo, tosía con fuerza.
–¡Maldición! – el humo poco a poco se dispersaba, pero no así el ataque de tos de WanYin.
–¡WanYin! ¿estás bien?
–Sí, maldición... solo que este humo es irritante.
Fue en ese momento cuando se disipó, dejando a la vista la figura humana del anterior gato. Lan XiChen sonrió ampliamente; Jiang Cheng era como lo recordaba en sus sueños.
–Definitivamente WanYin es un joven muy atractivo.
Un sonrojo se apoderó del rostro del familiar – Ca-cállate. – tímidamente respondió. Lan XiChen estuvo a punto de agregar que también era lindo, pero de un momento a otro, Jiang Cheng se volvió a transformar en un gato.
–¡Demonios! Aún no es suficiente.
–Lo siento...
–¡No te disculpes! Solo doblaremos el entrenamiento. ¡Quiero comer usando palillos, no directamente de un plato de mascotas, y lo voy a lograr!
El humano sonrió ante el motivo de WanYin para volver a su forma humana, pero más ante el entusiasmo. Asintió con la misma exaltación al gato; la próxima vez lo lograría.
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En las semanas siguientes siguió con la guía del gato, esta vez, apoyándose de varios libros de hechicería y brujería. Algo así como un manual del principiante. Lo más interesante fue enterarse de que en su mundo humano había librerías y tiendas especializadas para las brujas.
Era como estar en una película de Harry Potter.
Cuando se lo mencionó emocionado a WanYin, este curiosamente le preguntó qué era eso. Lan XiChen se vio en el deber moral de mostrarle las películas. Una tragedia la verdad, pues el gato lo único que hizo fue criticar que no era así cómo era el mundo mágico o los hechizos, o todo, la verdad.
En fin, luego de unas cuantas semanas logró mantener la forma humana de WanYin por más tiempo. Al principio fue solo unos cuantos minutos, luego ya una hora y un poco más al día. Lo cual fue suficiente para que el familiar le ayudará más a comprender de su poder y del mundo de las brujas.
Aunque también con esto algo en la motivación de Lan XiChen cambió, pues se puso como objetivo hacer que esa hora y algo con WanYin en su forma humana se alargara lo más posible. No lo negaba; le encantaba la forma felina de WanYin, pero más lo hacía su apariencia humana.
Ver esos rasgos atractivos siendo tomados por diferentes reacciones al encontrarse con situaciones nuevas o vergonzosas, se había transformado en su gran motivación.
Pero no en la única. Pues poco a poco también se estaba enamorando de aquel mundo. Después de todo, y por primera vez, se sentía parte de algo, que por fin encajaba. Y lo amaba.
Así los meses pasaron, y tanto aquel sentimiento de pertenencia crecía, tal como su cariño por su inusual compañero, quien algunas veces como un gato y otras como un humano, y con una repentina y singular paciencia, le enseñó todo, formando un enlace con él diferente al de un brujo-familiar, pues se poco a poco le estaba gustando de una forma más profunda e íntima. Se estaba enamorando de él.
Justo a inicios de octubre, se decidió; elegiría voluntariamente entrar a ese mundo, haciendo que WanYin fuese su familiar oficial.
Y de pasadita, quizás decirle sus sentimientos. Debería ser romántico bajo la Luna Azul, ¿o no?
Cuando su decisión ya fue tomada, pretendió decírselo a su futuro familiar, por lo que con alegría y lo más veloz que pudo, se encaminó hacia su hogar.
–¡WanYin! – llamó apenas entró a su casa. – Necesito hablar contigo, ¿Dónde estás?
Sin embargo, no salió a saludarle. Lo cual era extraño, siempre lo hacía.
–¿WanYin? – llamó y se adentró a su casa buscando en cada rincón donde sabía que el familiar se sentaría a descansar.
Pero no lo encontró.
WanYin no estaba por ningún lado
La noche se acercaba y el gato o humano aún no aparecía. Se fue a dormir inquieto, pero más que nada con un extraño vació en su corazón. Solo pedía que cualquiera que fuera la razón de la desaparición de WanYin, no fuera nada malo. Y que en la mañana siguiente lo encontrara como siempre en su mesita de noche saludándolo con un gran grito de "¡despierta, idiota!".
Sin embargo, esto tampoco pasó.
Días pasaron, hasta transformarse en semanas, pero no había rastro de WanYin, Lan XiChen desesperado lo salió a buscar, fue a las tiendas exclusivas de magia, pero en ninguna parte habían visto a su futuro familiar en cualquiera de sus dos formas.
Estaba aterrado, ¿Por qué desapareció justo a días de la ceremonia? No es que no supiera qué hacer, WanYin hace mucho le había explicado sobre el hechizo que sellaría sus poderes para siempre. Solo que había cambiado de opción, ya no quería eso, quería mantenerse a su lado.
–WanYin, ¿Dónde estás? – trató de llamar. Recordó una de las lecciones con el gato que le decía que solo con el llamado de su voz podría invocar a su familiar. Solo que no funcionó, WanYin aún no lo era. Suspiró.
Una semana antes del 31 las cosas comenzaron a empeorar. Tal como se lo había advertido el familiar, los espíritus, demonios y seres de toda clase, aparecían con mayor frecuencia y tenían más fuerza. Además, y tal como otros años, su voz se fortaleció, pero sin dudas de una forma más aterradora que años anteriores. Ciertamente todo era por la influencia de la Luna Azul de ese mes. Por ello, se vio en la necesidad de pedir un permiso especial en su trabajo para no exponerse al peligro o poner en riesgo a los de su alrededor.
O bien, para seguir buscando a su familiar. No se rendiría después de todo. Los Lan también eran tercos.
Sin embargo, ya faltaban un día para que Halloween comenzara y aún no recibía señales de su WanYin. Se estaba desesperando. Perfectamente podría negarse rotundamente a hacer la ceremonia que sellaría sus poderes, pero las consecuencias de esa decisión serían terribles, no solo para él, sino para quienes le rodeaban. El peligro lo sintió temprano esa mañana del 30 afuera de su hogar, era como si automáticamente él se hubiera transformado en una especie de imán para todas esas criaturas que ansiaban su poder cuando se descontrolaba. Le asustaba.
Está demás decir que se negó a salir de su casa, asegurando con simples pero poderosos y efectivos hechizos cada puerta y ventana donde podría entrar cualquier "visita desagradable", como un demonio. Solo esperaba que resistiera.
Aun así, dejó una pequeña abertura en su hechizo, lo suficiente para que entrara un gato. No sabía por qué, pero algo le decía que WanYin le visitaría esa noche, por lo que se aferró a esa esperanza controlando así su ansiedad y medio. Solo espero escuchar el suave sonido del cascabel del familar.
Y exactamente media hora antes de la medianoche, lo escuchó, claro y suave, tranquilizador incluso; era WanYin quien por fin aparecía justo a minutos de las campanadas del 31 de octubre.
Y sonrió. Tan aliviado que casi derramó lágrimas de felicidad.
–¡Deja de llamarme, bastardo! – le regañó el hermoso gato tan erizado y gruñón como lo recordaba Lan XiChen.
–¡WanYin! – y sin medir el peligro de la forma felina del familiar, lo levantó y abrazó. Se ganó unos cuantos rasguños y muchas maldiciones, pero no lo soltaba. No lo dejaría ir – ¡Te busqué! Te extrañé demasiado, ¿Dónde estabas? Estaba preocupado.
–¡Su-suéltame! – dijo y le arañó con mayor fuerza, consiguiendo ser soltado.
Una vez libre de los brazos del humano, bufó y se transformó en humano también. Quedando casi a la misma altura que Lan XiChen.
–WanYin... te extrañé – repitió, esta vez, con felicidad y calidez en su voz al tener frente suyo a quien tanto ansió ver. Pero el rostro del familiar que, en circunstancias normales, se hubiera avergonzado por las palabras del humano estaba más frío de lo normal.
–No era necesaria tu preocupación, Lan XiChen – respondió duramente –Tienes que olvidarte de mí si quieres una vida normal. ¿O acaso crees que luego de la ceremonia podremos seguir viéndonos? ¡Pues estás equivocado! Ni siquiera podrás sentir mi presencia.
–¿Qué...? No, digo, sobre mi decisión... – trató de decir, sin embargo, el familiar no le dejó continuar.
–Tu decisión ya está tomada. Y lo entiendo. Hoy a medianoche, luego de terminada la última campanada que dé inició a Halloween tendrás que recitar el hechizo que te enseñé, eso automáticamente sellará todos tus poderes. Y serás un humano normal.
Y sin esperar alguna respuesta, se giró listo para desaparecer para siempre de la vida de Lan XiChen. Y eso era algo que el aun humano no aceptaría.
–¡Espera! – le detuvo tomándole de la muñeca.
El rostro de Jiang Cheng pasó de confundido a conmocionado.
Lan XiChen vio el momento exacto en que los ojos del familiar lo miraban con algo inexplicable parecido a la esperanza, hasta cerrarse por completo y volverlos a abrir, pero esta vez con un ceño irritable en sus rasgos.
–¿Qué quieres? – preguntó fríamente. –No puedes perder el tiempo en conversaciones vanas o en despedidas sin sentido. No es necesario. No nos conocimos durante mucho tiempo. No importa.
Estas palabras fueron un golpe para Lan XiChen. Sin embargo no fue tristeza lo que le provocaron, sino molestia. ¿Qué el tiempo que se conocieron no tuvo sentido? ¡Por supuesto que lo tuvo! Así que decidió ser terco por primera vez en su vida, y soltando de la muñeca de Jiang Cheng, le sonrió como siempre lo hacía. Solo que nada de calidez había en aquella mirada.
Jiang Cheng se paralizó.
–No lo haré.
–¿Qué...?
–Que no lo haré – repitió con mayor terquedad –. No haré ninguna ceremonia.
–¡¿Acaso estas idiota?! ¡Te pondrías en riesgo a ti mismo! ¡Te he repetido hasta el cansancio que esta noche es extremadamente peligrosa para ti!
–Pues, me tendrás que proteger, ¿o no? – Lan XiChen sabía que estaba siendo irracional e infantil en utilizar tal chantaje, pero no perdería la oportunidad. Obviamente en circunstancias normales él jamás diría tales cosas, solo que no dejaría ir a Jiang Cheng y que este desapareciera de su vida sin al menos confesarle sus sentimientos.
Sentimientos que sabía que eran mutuos.
–¡¿No has visto cómo los espíritus y demonios están alborotados allá afuera?! ¡Lan XiChen, están esperando por ti! – apuntó hacía la ventana, donde entremedio de las luces de Halloween, las voces de alegría de los pocos niños y adolescentes que aún quedaban despiertos a esas horas pidiendo los dulces o prometiendo travesuras, se veían espectros que nadie más parecía ver o sentir. Espiritus y demonios que miraban con especial hambre a los humanos que pasaban a su lado. Pero más aún al interior de la casa de Lan XiChen.
El familiar tenía razón, estaban esperando por él.
El aun humano tragó saliva y cerró los ojos; no le daba tanto miedo aquello, sino más temía por el daño que aquella cantidad de seres oscuros podían causar a las personas inocentes e ignorantes que pasaban por delante de su vivienda.
No quiso pensar en los daños colaterales de su decisión, ya no había vuelta atrás; no dejaría que Jiang Cheng se fuera de su lado sin que lo escuchara.
–No me importa; no lo haré –recalcó con determinación.
–¡¿Por qué?!
–Porque he cambiado de opinión; no quiero ser "normal", elijo el camino de la brujería – explicó a un boquiabierto familiar, cuando se percató que este le iba a replicar, agregó; –Elijo permanecer a tu lado, en tu mundo.
Jiang Cheng quedó en silencio ante esta inesperada confesión, pero en su cabeza analizaba cada palabra salida de los labios de Lan XiChen. Sabía que no estaba bromeando, el humano no era de aquellos que se burlaban de algo tan delicado de esa forma, además podía ver perfectamente la sinceridad en sus ojos y la determinación en sus palabras.
Sin embargo, no podía aceptar esa decisión.
–No puedes ser parte de mi mundo. –comenzó, sonaba desesperado –Es... no es un lugar lleno de rosas y arcoiris, o de la magia que ves en tus películas. No. Es un mundo de oscuridad, de fuerza, de maldad. Como brujo, todos los días tendrás que luchar en contra de la tentación de la magia negra. Te corromperá...
–No lo hará, tu estarás a mi lado... –dijo aun obstinado y sonriendo. La seguridad de que, con tan solo la presencia de Jiang Cheng a su lado, sería suficiente para mantenerlo cuerdo y bueno en un mundo de locura y maldad, llenó de confianza al familiar. Solo que con eso no bastaría...
–No sabes nada del otro mundo... –volvió a decir – no es un lugar para un alma bondadosa como la tuya.
–Madre se crió en aquel mundo, tú también, y ambos han sido buenos, ¿Por qué conmigo tendría que ser diferente?
–¡Por eso! –gritó – ¡Porque tú no te criaste ahí! ¡Tu madre...! – calló, intentando tranquilizarse para continuar luego de un suspiro –...ella era bondadosa, por eso apenas pudo huyó de aquel mundo, e hizo bien. Y en mi caso no es tan malo porque soy un familiar, no un brujo o un hechicero.
–WanYin, aun así...
–No, déjame terminar – interrumpió –; no perteneces a ese mundo, a mi mundo... nunca lo harás. Como yo tampoco pertenezco a este. No podré protegerte. – dijo y mordiéndose los labios, agregó casi como un murmullo –Por favor, no quiero que te pase nada malo... porque, porque...
Y desvió la mirada no terminando la oración, no podía hacerlo. Tenía que ser racional para convencer a Lan XiChen; y sus sentimientos no lo eran.
Solo que Lan XiChen si quería escuchar sobre sus sentimientos –¿... por qué, WanYin? – insistió, y Jiang Cheng abrió los ojos con sorpresa. No por la pregunta, sino por la repentina cercanía con la que estaba con el humano. – Por favor, dímelo...
Jiang Cheng quiso dar un paso hacía atrás para generar distancia, tener cerca al humano era algo que en los últimos meses a su lado se había acostumbrado más de lo que se permitía. Y algo que anhelaba más de lo que debía. Se había enamorado, estaba encaprichado de un humano que debía elegir ser normal.
Era lo mejor.
Sin embargo, Lan XiChen presintió aquello, que sí permitía que Jiang Cheng retrocediera un paso, lo perdería para siempre, por lo que con velocidad, lo tomó de sus manos, impidiéndole que lo hiciera.
–¡Lan XiChen, suéltame!
–No. Por favor dime el porqué. Quiero escuchar la razón por la cual no quieres estar conmigo. La razón por la que no puedo estar al lado tuyo. – rogó.
Si esto hubiera sido dicho a cualquier humano, debido al poder de su voz hubiera sido una orden inmediata. Es más, cómo faltaban solo unas horas para la noche de Halloween, incluso hubiera afectado a cualquier ser que practique la magia.
Pero nunca a un familiar, menos a WanYin.
–¡No hay nada que decir! – exclamó. Lan XiChen lo miró directamente a sus ojos, automáticamente se sonrojó al sentir el peso de la mirada anhelante del humano sobre él... ¿acaso sus sentimientos eran recíprocos? Eso es imposible, solo un sueño, no podía darse esperanzas. Trató de soltarse, pero el agarre del humano, si bien no le hacía daño, era firme.
–WanYin, me decisión está tomada; te elijo a ti.
El familiar se quedó sin habla... una nueva oleada de esperanza se acunó en su corazón. Sin embargo, el fuerte replique de la primera campanada anunciando la medianoche retumbó en la casa. Jiang Cheng palideció; ya no tenía tiempo.
–¡Lan XiChen! ¡Tienes que recitar el hechizo! ¡Hazlo! ¡Se un humano normal!
En el fondo se escuchó el segundo replique. Lan XiChen le sonrió cálidamente.
–No lo haré.
–¡No seas ridículo! – exclamó.
Tercer y cuarto replique llegaron uno tras el otro. En las afueras los demonios y espíritus comenzaron a golpear la puerta con fiereza, amenazando con romper cualquier hechizo de protección que evitaban que entraran.
–¡Lan XiChen! – rogó cada vez más ansioso.
–Dímelo, WanYin – y lo abrazó, envolviendo a Jiang Cheng entre sus fuertes brazos, susurrando en el oído de este –Por favor.
Acunado en el pecho del humano, el familiar sintió el fuerte latido del corazón de este, un sonido que le agrado mucho más que el ruido del quinto, sexto y séptimo replique en el fondo.
Un pequeño temblor movió los cimientos de la casa; los seres oscuros se regocijaban por probar el poder desbordado del débil humano.
–Por favor, dime que sientes lo mismo que yo, dime que me amas... – finalmente rogó Lan XiChen, haciendo que cualquier preocupación de Jiang Cheng por el peligro que les amenazaba fuera olvidado, pues las palabras que Lan XiChen le susurró en su oído le dieron, no solo una extraña tranquilidad, sino también el convencimiento de que el humano realmente lo amaba.
Jiang Cheng mordió su labio, deteniendo la sonrisa que amenazaba con tomar sus labios.
–Realmente eres un idiota... –dijo, devolviendo el abrazo justo a tiempo de que de sus labios salía un juramento veloz, para después juntar su frente con la de Lan XiChen, quien con los ojos bien cerrados dio bienvenida al gesto. Al abrirlos segundos después, y de forma inmediata, de su boca salieron palabras que momentos antes no conocía y que fueron pasadas por Jiang Cheng a través del contacto; era un hechizo de enlace entre brujo y familiar.
El pacto quedó sellado; sus almas estaban unidas por la eternidad.
Una vez terminado, y si bien no era necesario, Lan XiChen miró a Jiang Cheng en sus brazos, y le sonrió. –Jiang Cheng, te am---
–Luego – interrumpió, sonrojado por la declaración de su ahora amo –, primero tengo que hacer mi trabajo... – no fue brusco con sus palabras, una sonrisa confiada se había apoderado de sus labios – tengo que proteger a mi brujo.
Jiang Cheng se dio la vuelta y se acercó a aquellos que amenazaban a Lan XiChen, destellos violáceos le rodeaban, haciendo que sus ojos brillaran con poder y peligrosos. Sonrió altanero y confiado, a la vez que rayos se desprendían de sus manos.
Estaba listo para atacar.
–Acerquense bastardos. Atrévanse; que este familiar no dejará que toquen a su brujo.
No demoró en hacer gala de su poder y de su enlace, derrotando a todos con una destreza y velocidad impresionante que dejó boquiabierto a Lan XiChen.
Y justo en el último replique de la campanada que recibía por fin a la noche de Halloween, todo demonio, espíritu y ser oscuro que osase acercarse al ahora brujo Lan XiChen fue eliminado o ahuyentado; el brujo había encontrado un familiar muy poderoso y capaz.
Jiang Cheng suspiró. No estaba cansado, al contrario, rebosaba de energía, ¿así se sentía tener un enlace con un brujo? Es más, sin siquiera que el otro lo llamara, sabía que Lan XiChen requería de su atención. Tan solo lo sentía. Por lo que se apresuró hacia él.
Al tenerlo frente, vio que Lan XiChen miraba sus manos; este se sentía extraño, mas no incómodo por el poder dentro suyo. Era, después de todo, su poder.
–WanYin... ¿Ahora soy un brujo, verdad? – preguntó para confirmar.
–Así es... ¿ya estás arrepentido? – odió que sonara tan lastimero, por lo que agregó de forma inmediata –¡Porque igual puedes hacer la ceremonia el próximo Halloween para ser normal!
–Jamás – le sonrió con convención –No lo haré nunca. Ahora pertenezco a tu lado, Jiang Cheng. Mi WanYin.
Jiang Cheng se sonrojó intensamente –¡N-no lo digas así!
Lan XiChen se rió; su familiar era realmente adorable cuando quería serlo. Se detuvo cuando recordó algo.
–Oh, cierto... –dijo el ahora brujo – Aun no me dices lo que te pregunté. El "por qué" – pidió con una juguetona sonrisa.
Nuevamente el familiar se avergonzó, esta vez más que antes, ¿realmente era necesario que lo dijera? Pero Lan XiChen lo miraba anhelante, por lo que suspiró mermando lo que más pudo su vergüenza inicial, y mirando a su brujo dijo muy rápido.
–Po-porque... meenamorédeti,¿ok? – y su rostro explotó en llamas de vergüenza; se acababa de confesar después de todo.
–Lo siento, WanYin, no te escuché, ¿podrías repetirlo? – le insistió, si bien por su amplia sonrisa sí que escuchó la vergonzosa confesión.
–¡No lo haré!
–Oh, creo que dijiste que te enamoraste de mí, ¿no?
–No lo digas en voz alta... – lloriqueó.
Lan XiChen se rió del rostro tan rojo de su familiar.
–Ya eres mi familiar, WanYin – dijo –Ahora, ¿quieres ser mi novio?
–¡E-eso no era necesario preguntarlo!
–Entonces, tampoco es necesario que te pida permiso para besarte.
–¡P-por supuesto que no!
Se acercó al familiar con prisa, temiendo que este se arrepintiera. Pero Jiang Cheng no lo haría, pues también lo anhelaba.
Lo tomó de su cintura, acercando el cuerpo del sonrojado Jiang Cheng al suyo, quien enredó una de sus manos en su ropa y la otra detrás de la cabeza del brujo.
No tardaron en juntar sus labios en un beso ansiado, probando el sabor del otro por primera vez, volviéndose adictos a esta nueva sensación.
Después de lo que les pareció horas, se separaron. La verdad no querían hacerlo, pero ambos se dijeron que tendrían mucho tiempo para seguir probando los labios del otro.
Quedaron frente a frente, ambos mirándose a los ojos llenos de amor y rieron al unísono.
–WanYin, te amo.
–De eso ya me di cuenta, idiota – bufó, pero sin verdadera burla en la mirada –También te amo, mi amo.
Y se sonrieron, felices de estar juntos con una unión que iba más allá del enlace de un brujo con su familiar, más fuerte y más duradera, una que se desarrolló en el amor.
FIN.
