Chapter Text
El ciclo escolar había recién iniciado hace unas cuantas semanas y había miles de posibilidades y oportunidades delante tuyo. O las hubiera habido, de no ser por el hecho de que apenas entrando a la escuela te habían exiliado a la clase E.
Aún seguías preguntándote qué habías hecho mal, lo único que hiciste fue pedirles que pararan a un par de chicos que estaban amenazándote, y los muy malditos le dijeron al director que fuiste tú quien los había amenazado. Cualquiera que haya sido su motivo ya no importaba, ahora a pesar de tus decentes notas habías sido transferida a la “clase del end”.
Pero no podía ser tan malo como te habían dicho, después de todo acabaste ahí por intentar defenderte, probablemente todos o al menos la mayoría habían terminado ahí por algo similar. Pero sobrepensar no te serviría de nada, de cualquier modo ya estabas ahí, y no habías luchado tanto para entrar de intercambio a esa mugre escuela solo para salirte por algo de bullying y porque te habían enviado a cierta clase.
…
Era tu primer día yendo a clases al edificio de la clase E y estabas nerviosa, después de todo era como tener un primer día de clases de nuevo, tendrías que presentarte y conocer a todos ahí. A pesar de que hablarle a gente nueva no se te dificultaba mucho, no era algo que te agradara mucho hacer. Después de un rato de caminar, habías por fin conseguido subir la colina en donde se encontraba el edificio. No era particularmente alta o empinada, habías subido a cerros más grandes, pero el fuerte calor hacía que no fuese una tarea sencilla. “No importa” pensaste, “esto me servirá para conseguir condición física, así que supongo que es una ventaja”. No eras una persona particularmente optimista, pero no perdías nada intentando ver lo positivo de la situación.
Entraste al edificio de madera y caminaste por el pasillo sin poner mucha atención al deplorable estado en el que se encontraba. “De todos modos las escuelas de mi país suelen estar así o peor,” pensaste “incluso si es una escuela cara con buena reputación”. Mientras caminabas, te encontrabas demasiado perdida en tus pensamientos como para poner mucha atención a tus alrededores. Tan perdida que, antes de que pudieras darte cuenta o reaccionar, chocaste con alguien.
Ambos cayeron de al piso, causando que algunos papeles que llevabas en la mano se desparramaran por ahí. Avergonzada, inmediatamente te levantaste y juntaste casi todos los papeles, excepto uno, tu nuevo horario, el cual no veías. Subiste un poco la mirada para ver a la otra persona, quien aún en se encontraba en el piso, pero lo que viste te atrapó desprevenida. Un chico de pelo azul claro, cuya apariencia no era muy convencionalmente masculina, y cuya estatura se notaba era algo más baja que la tuya sostenía en su mano el papel que no encontrabas.
“Ohpordios lo siento muchísimo, ¿Estás bien?” preguntaste paniqueada. Querías que la tierra te tragara, apenas era tu primer día y ya sentías que la habías regado con alguien. Le ofreciste tu mano para ayudarlo a levantarse, era lo menos que podías hacer.
“Sí, no te preocupes, fue solo un accidente”, te respondió el chico con una sonrisa amigable. Tomó tu mano y se impulsó hacia arriba, su mano se sentía cálida y suave (aunque ese era difícilmente el momento para fijarse en eso).
“¿Seguro? ¿No te lastimaste?”, le volviste a preguntar una vez que el chico estaba en pie.
“No, de verdad, estoy bien. ¿No te lastimaste tú?” Su voz era suave, y de cierto modo tranquilizante.
“No, yo tampoco me herí.” Al hablarle usaste aquel tono suave y agudo que solo usa uno al pedir pizza, ese tono el cual detestabas que saliera involuntariamente, pero no había mucho que pudieras hacer al respecto. “Por cierto, cómo, ehm, ¿cómo te llamas?” le preguntaste aún un poco nerviosa, aunque su voz tranquila y agradable te ayudó a calmarte un poco.
“Me llamo Nagisa Shiota, puedes llamarme sólo Nagisa si quieres. ¿Y tú?”
Le dijiste tu nombre, pero no era muy de tu agrado ser llamada así y menos por un posible compañero de clase, lo cual le informaste. Por ninguna razón relevante, aclaraste, simplemente sentías que era demasiado formal que te llamaran de esa forma y preferías que te llamaran por tu apodo, el cual le dijiste arriesgándote a que sonara algo vergonzoso.
“Vaya, si es así como lo prefieres eso haré. Me agrada tu apodo, seguro tiene una historia interesante detrás”
“Ja, creo que esperas demasiado de mí” dijiste bromeando y añadiendo una risa nerviosa. “Bueno, tengo que entrar al aula. O más bien tenemos, supongo que si estás aquí es porque perteneces a la clase E, ¿no?” Qué idiota estoy, pensaste. ¿Por qué otra razón estaría él aquí? Se nota que no es un profesor, además de que lleva el uniforme. A veces se te ocurrían preguntas así cuando tratabas de iniciar una conversación casual, y de plano eran las preguntas más weonas. A modo de salvada trataste de hacer parecer que la pregunta era retórica. “Bueno, si es así nos vemos ahí”.
Continuaste por tu camino a paso veloz, aliviada de que el momento incómodo terminara, pero algo triste de que la conversación hubiese terminado ahí. Después de todo Nagisa se veía agradable, además de que era la primera vez que el pensamiento “ese chico es lindo” te pasaba por la mente (sin contar los chicos de juegos otome). Habías dado ya unos cuantos pasos apresurados cuando volviste a oír su voz.
“Espera”
Te volteaste no bien lo escuchaste hablar. “¿Sí?”
“Olvidaste tu, uhm, tu papel”
Te volteaste y, en efecto, ahí estaba tu papel, aún en su mano. Tus ganas de que te tragara la tierra aumentaron justo cuando habían comenzado a disminuir. No te quedaba de otra, caminaste hacia él algo avergonzada, aunque en el fondo estabas de cierto modo… feliz, de poder hablar con él un poco más. No cuestionaste la razón, tal vez simplemente te cayó bien desde la primera vez que hablaron incluso si fueron sólo unos segundos. Llegaste a donde estaba Nagisa, quien tenía el papel extendido hacia ti.
“Ah, este… muchas gracias” dijiste. Tu cara mostraba una sonrisa nerviosa a pesar de que estabas muriendo por dentro. Al tomar el papel de su mano, las yemas de tus dedos rozaron con los suyos, y de inmediato sentiste que tu rostro tenía toda la intención de sonrojarse, así que te volteaste un poco con esperanzas de que no fuese tan notorio.
“No es nada, tiene sentido que estés nerviosa ya que este es tu primer día en la clase E después de todo” Nagisa movió su mano a su nuca, y desvió un poco la mirada. “Te puedo acompañar al aula si quieres, e incluso explicarte un poco acerca de- “
“¿Piensas explicarle sobre nuestro profesor el pulpo alienígena al cual debemos asesinar?” Lo interrumpió un chico pelirrojo, quien pasó caminando a paso veloz. “Buena suerte con eso”. El chico pelirrojo siguió caminando hacia el aula sin detenerse a siquiera ver o escuchar tus reacciones.
“¿Eh?” Estabas confundida, no sabías si siquiera habías escuchado bien lo que el chico pelirrojo había dicho.
“Sí… Te explicarán sobre eso eventualmente.” Eso no resolvía tu duda, al contrario, pero al menos te aseguraba que se resolvería luego. “Vamos, te acompañaré al salón, estoy seguro de que los demás te recibirán bien.”
…
Bueno, por más vergonzosa o extraña que había sido tu primera interacción con tus nuevos compañeros, todo lo que acababa de pasar te dejó algo muy claro: Aún había miles de posibilidades y oportunidades delante de ti, solamente te quedaba descubrir qué clase de posibilidades y oportunidades eran.
