Chapter Text
El sonido clásico de una cuchara golpeando una copa interrumpió la música en aquella recepción matrimonial. Un hombre de cara infantil pero que ya pasaba por los treintas, estaba sobre el escenario, Kisa Shouta, era uno de los invitados especiales de Takano Masamune, quien festejaba sus nupcias con Onodera Ritsu, su pareja desde la secundaria.
— Damas y caballeros —Kisa habló por el micrófono— es hora de brindar por los novios. Para eso invitamos a los padrinos a darles unas palabras de aliento a la nueva pareja.
Con un pesado suspiro el padrino de Takano se levantó con su copa en mano. En realidad ambos novios se habían peleado por que Yokozawa fuese su padrino, después de todo había sido por él que habían llegado a conocerse.
Yokozawa Takafumi, amigo desde la primaria de Ritsu y tutor durante la secundaria de Takano, por eso conocía a ambos. Subió al escenario, respirando para dar su brindis.
— Brindemos por el novio.
Por el novio —el resto de los asistentes levantó su copa.
— Brindemos por... Él otro novio también.
Entre risas, los asistentes levantaron sus copas para repetir el brindis.
— Por que todos deseamos su felicidad en esta unión. Llenan de esperanzas al mundo con su matrimonio. Esperamos que el destino los llene de amor y que siempre estén Satisfechos.
Satisfechos...
Mágica y dolorosa palabra que traía recuerdos a su mente.
Recuerdos, dolorosos recuerdos.
Esas miradas que se daban, los ojos de cordero que Onodera ponía y las palabras felices que Takano le daba.
Y recordaba exactamente como se conocieron, y como se arrepentía tanto de aquella tarde lluviosa...
Recordaba esa tarde en la secundaria, recordaba bien que estaba sentado junto a la ventana, sintiendo algo del frío aire del exterior, la iluminación tenue de la biblioteca ante el sol que aún estaba ahí y por supuesto que recordaba (y jamás olvidaría) su cara la primera vez que lo vio...
Esos ojos vivaces, llenos de inteligencia, hambrientos de comerse al mundo y el momento en que su voz exclamó un simple ¡Hola! Se olvidó de su nombre, sintió su corazón explotar de emoción, una llama se prendió dentro de él y supo entonces que eso no era un juego... Su primer amor había aparecido.
La primera conversación que sostuvieron fue totalmente fuera de lo común, es decir no es normal que lleguen con una mirada retadora diciendo algo como...
— Me pareces alguien que nunca está satisfecho.
Llevaban segundos de conocerse, ¿Cómo podía juzgarlo así de la rápido?
— ¿Eso es lo que te parece? —respondió con el mismo tono de altanería— Me parece que estas equivocado, no sé a qué te refieres.
Pero eso solo pareció darle pie a seguir insistiendo.
— Eres como yo. Yo no estoy satisfecho.
— ¿Estas seguro? —juguetaba con la pluma entre su mano, no quería que notará que estaba temblando ¿Por qué? Los nervios de hablar con alguien que podía entenderlo tal vez...
— Jamás me he sentido satisfecho.
—Bueno —soltó un suspiro sonriendo— Soy Yokozawa Takafumi, seré tu tutor dado tu insatisfecho desempeño.
— Takano Masamune, pero eso ya debías de saberlo.
— Así que —continúo Yokozawa— ¿de dónde vienes?
— Ah, no —había un toque de nervios en su rostro— nada de mi pasado. Pedí un asesor de estudios, no un detective. Hay un millón de cosas que quiero hacer, solo espera... Todos lo esperan.
El resto de la tarde de estudios, trato de olvidar esa vaga respuesta. El alto desempeño en la sesión y las respuestas tan acertadas que daba a la mayoría de las preguntas lo hicieron subir su admiración por él sujeto frente a él.
¡Llevaban solo un día de conocerse!
¿Así debía sentirse una plática inteligente?
Habían sido capaces de mantener la plática hasta la hora de cierre de la biblioteca.
¿Cuál era la trampa?
Se había sentido tan natural, como si se conocieran de años y fuesen amigos hace décadas platicando de temas tan variados y con unas respuestas coherentes e interesantes, como casualidad compartían las mismas opiniones.
Sonaba tan perfecto, un baile bien coordinado, un sueño ideal.
El tiempo siguió su curso, se iban conociendo mejor. Takano tenía una mala fama de mujeriego, coqueto y casanova. Muchas veces le tiraba esas tácticas tratando de convencerlo de algo en su favor, a cambio Takano recibía una pregunta respecto a su familia, haciéndolo sentir incómodo y olvidar cualquier plan que tuviera.
Takano era atractivo y él sabía eso, lo usaba en su favor, generando problemas para el corazón enamorado de Yokozawa.
Pero toda esperanza se despedazo esa tarde lluviosa que tanto deseaba olvidar.
Esperaba por su estudiante, no debía de tardar en llegar. Pero de un momento a otro, su mejor amigo apareció de entre los estantes de literatura.
Onodera, era un joven soñador y muy inteligente que conocía bien, lo conocía tanto como a sí mismo, y debía de haberle pasado algo muy bueno, su mirada estaba tan brillante...
— Estoy enamorado —era la explicación de su amigo, pero por supuesto eso no era nuevo para Yokozawa, Ritsu tenía la manía de enamorarse de cualquiera que fuese amable con él, tenía una línea muy delgada entre amor y admiración.
— Esta vez es verdad —respondió molesto el castaño inflando las mejillas con enojo infantil.
— ¿Cuantas veces has hablado con él?
Estaba al tanto de la preferencia sexual de su amigo y en realidad no había encontrado ningún problema con eso, el verdadero problema era su capacidad inmediata para "enamorarse"
— Mira, es él. —tan discreto como pudo, volteo al estante del pasillo de matemáticas.
Sentía un ardor en los ojos de tanto que trataba de enfocar, pero era verdad, Ritsu estaba enamorado de Takano.
Desde ese momento se dictó tres simples verdades de ese "amor" que le había profesado a su estudiante.
— ¿A dónde vas? —por más que Ritsu le llamo, nada lo detuvo, camino hasta Masamune, jalándole del brazo hacia su mesa, donde Ritsu sonrojado veía la escena.
— Espera —reclamó Takano— necesito llevar un libro.
— Olvida el libro, tengo algo de prisa.
— ¿A dónde me llevas?
— A donde tu vida cambiara.
— ¡Entonces apresúrate!
Número 1.
Ambos eran hombres, tal vez no fuese gran problema, pero su familia... ¿Qué dirían sus padres de él si se enteraran de su pequeño enamoramiento de un hombre?
Su familia tenía una posición importante, su único deber era casarse y seguir en la línea de sucesión de la empresa de su familia.
¡Claro, eso no disminuye el amor que le tenía!
— Onodera Ritsu, el placer es mío.
Parecía la respuesta de un robot, Yokozawa les dijo que esa tarde él debía retirarse temprano y para evitar retrasos en los estudios de Takano, la tarde la pasaría con Ritsu, quien también era asesor en estudios.
— Un placer conocerte —el tono de su voz era distinto al que usaba siempre, y esa mirada asombrada le comenzaba a molestar a Yokozawa.
Número 2.
Si Takano había demostrado algún interés amoroso en él era porque necesitaba de un tutor para entender los temas, no había más que mero interés de obtener lo que quería.
Eso se decía a sí mismo al menos...
—E-e-entonces co-comencemos a estudiar.
— Sera un placer estar contigo.
—Los dejo solos entonces. —Yokozawa tomó sus cosas y salió tan tranquilo como pudo. Bien hecho, le diste la razón... Jamás estarás satisfecho— todo el camino a casa bajo la lluvia se repitió eso.
Número 3.
Él conocía perfecto a Onodera, tan amable y agradable. Todo lo contrario con lo gruñón y poco social que era él.
Nunca le dijo nada del amor que tenía por Takano, conociendo el carácter amable de Ritsu seguramente le daría alientos, se quitaría del camino él mismo diciendo cosas como "Esta bien, yo lo entiendo" nunca había conocido a nadie más amable que ese chico, simplemente se resignaría y Takano seria para él...
Pero no podía hacerle eso.
Los presento con el fin de darles la oportunidad de conocerse y bien hecho, a la siguiente semana eran ya novios oficialmente.
Ahora solo le quedaba verlos juntos, estaban frente a él, en esa mesa adorada con flores, dedicándose miradas de amor.
Algunas veces fantaseaba pensando ¿qué habría pasado si no hubiera actuado tan precipitadamente?
Pero solo podía agradecer mantener la amistad con ambos.
— ¡Por él novio! —repitió alzando su copa en dirección a Takano— ¡Y la novia! —dirigió la copa y la mirada a Ritsu— De parte de su amigo y padrino que ha consecuentado cada idea suya y nunca los dejara solos ¡Que por siempre estén satisfechos!
Siempre Satisfechos — repitieron los asistentes con sus copas arriba seguido de aplausos y un intercambio de abrazos entre los tres amigos.
Salió del salón principal, dirigiéndose a un balcón para fumar un cigarrillo, era el número 20 en el día si no le fallaba la cuenta.
— ¿Yokozawa? —Ritsu le llamó, venía acompañado de un hombre que desconocía — Gracias por las palabras de tu discurso, pudiste haber evitado lo de la novia —ambos rieron—. Lamento que lo hayas tenido que hacer solo. Te presentó a mi padrino, Kirishima Zen.
Ambos hombres se saludaron, Kirishima se portaba bastante amable disculpándose por no acompañarlo en el discurso, al parecer un problema en el tráfico le entretuvo de más.
— Los dejos solos, disculpen —la frase trajo más recuerdos a la mente de Yokozawa, parecía como si hubiese cambiado el papel de cupido con Onodera, quien se fue de nuevo hacia el salón.
El primer acto de Kirishima fue totalmente fuera de lo común, es decir no es normal que lleguen y te abracen diciendo...
— Lamento todo esto.
Llevaban minutos de conocerse, sentía esto como un deja vu.
— ¿Disculpe? No me molesta, pero ¿para que el abrazo?
—Conmigo no necesitas hacerte el fuerte... Se te ve tan infeliz en este lugar. No luces satisfecho de esta boda.
Estar satisfecho...
— Tu y yo sabemos que Onodera será feliz con Takano —continuó hablando Kirishima— pero Takano no estará satisfecho —separo el abrazo viéndolo de frente y a los ojos— y tú tampoco estas satisfecho.
Después de todo...
¿Qué significa estar satisfecho?
