Chapter Text
Era viernes cuando fue a buscar a su hermana a la escuela especial. Era una costumbre que tenía. Sus padres la querían abandonar cuando era una bebé y se dieron cuenta que no podía oír.
-Está defectuosa.
Fue la respuesta de su madre, pero para Harry, Eileen era la luz de sus ojos desde que la vio a sus 7 años en aquella pequeña cuna. Tan frágil y bella.
No pudiendo permitir que su madre hiciera eso con la pequeña, la tomó entre sus brazos una noche y corrió entre callejones hasta la casa de su tía Petunia. Cuando tocó la puerta la mujer alta gritó al ver el estado de su sobrino. Estaba empapado por el agua que caía afuera, sus espejuelos torcidos y claramente rotos, mientras que gran parte de su ropa cubría un pequeño bulto en sus brazos.
Petunia sabía sobre la situación de su sobrina. Jamás pensó que Lily fuera capaz de hacer tal cosa y ella estaba más que dispuesta de cuidar de la bebé, pero al parecer Harry prefirió tomar medidas con eso.
Le dijo que pasara directamente al baño mientras que ella se encargaba de la pequeña. La baño con agua tibia hervida y mientras la vestía usó el teléfono fijo para llamar al padrino de ambos chicos. Primero se dispuso a llamar a Severus, él siempre atendía el télefono a esas horas de la noche.
-¿Petunia?
-Severus...que bueno que estas despierto. Tenemos un problema.
El hombre al otro lado de la línea se tensó. Estaba preparandose para ir a visitar a su ahijada por primera vez y que Petunia le llamara no eran buenas noticias y menos aún a esa hora de la noche.
-¿Qué sucedió?
-Harry llego a casa con Eileen. Al parecer sus padres querían hacerle algo a la niña y el no lo permitio.
-¿Algo a la niña? ¿Por qué harían eso?
-¡Por qué esta sorda! - gritó Petunia en un ataque de histeria.
La pequeña Eileen, a pesar de no poder oír nada, lloró fuertemente por qué podía sentir los sentimientos de frustación de su tía. Petunia la arulló suavemente mientras tarareaba una canción haciendola callar.
- Lo sé, pero eso no tiene nada que ver.
-Al parecer para ellos si.
-Estaré en unos 30 minutos ahí.
-¿Llamo a Sirius?
-Es el padrino de Harry, ¿no?
-Pero tu y él no se llevan bien.
-Ahora estamos pensando en los niños, no en nosotros - con esa última frase ambos colgaron la llamada.
La puerta se abrió suavemente y un Harry de pelo humedo y ojos verdes esmeralda entro mirando a su hermanita con ojos brillosos.
-Ya estoy bañado tía.
-Perfecto. Llamaré a tu padrino. Puedes irte a dormir, la habitación junto a la de tu primo esta vacía.
-Pero quiero ver a mi padrino - dijo con un tierno puchero.
-Lo sé Harry, pero ahora hablaremos temas de adultos.
-Esta bien.
El chico asintió y salió arrastrando sus pies. Petunia hizo la última llamada de la noche y, luego de que la niña se quedó dormida, se permitió llorar hasta que llegaron los padrinos de sus sobrinos.
Lily no era así, ella nunca acepto cosas como esta. A veces sentía que no conocia a su hermana, esa chica de pelo rojo que siempre sonreia y trataba a todos como su igual se había esfumado y Petunia lloró por su hermana, por sus sobrinos y por ella que no entendía que estaba pasando con el mundo entero.
Regresando al momento actual, Harry esperaba en el banquillo habitual a su hermanita de diez años. Con el pasar del tiempo había aprendido el lenguaje de las señas y el braile, le encantaba los momentos en que leían en un completo silencio, aunque para su hermana todo siempre estaba en silencio y eso casi lo hizo llorar, pero alejo rapidamente esos pensamientos.
Alguien toco su hombro. Fue un toque delicado, como si tocarás un cristal que no deseas romper.
Se giro rapidamente y tuve que ahogar un jadeo. El chico más hermoso que alguna vez haya visto estaba parado a pocos pasos de él. Su cabello rubio platinado se movía con el viento. Unos ojos grises, unos labios finos, un cuerpo claramente perfecto y una piel tan blanca que parecía nieve, incluso se veia suave.
-¿D-deseas algo? - dijo tragando saliva fuertemente.
El chico lo miro ladeando la cabeza y a Harry le parecio el gesto mas tierno que alguna vez haya visto en una persona. Bajo la mirada por su cuerpo, intentando guardar cada detalle, cuando vio el uniforme. Era el uniforme de la escuela de su hermana.
El chico claramente era sordo o mudo y por eso no le respondio y Harry se sintio un tonto al pensar que no quería hablar con él. Levanto sus manos y comenzó a hablarle en lenguaje de señas.
- ¿Deseas algo?
El chico abrió sus ojos sorprendido y luego se sonrojó pareciendo adorable.
- Quería saber si podía sentarme junto contigo. Mi madre se ha retrasado.
- Claro.
El chico se sento junto a Harry, algo alejado para el gusto del ojiverde. Solo pudo mirar al frente buscando alguna cabellera rojiza entre el mar de estudiantes. Unos minutos después un toque suave en su muslo lo trajo a la realidad. El chico guapo le sonreía, aún con sus mejillas de un color escarlata.
- Mi madre ha venido a recogerme. Fue un gusto conocerte.
El chico se levanto y antes de que Harry pudiera decir algo mas camino hacia una mujer de traje fino. Quería gritarle y preguntarle su nombre, pero ni siquiera sabía si era sordo. Alguien le abrazo fuertemente y vio una cabellera pelirroja, poe lo que devolvio el abrazo con el mismo ahinco.
- Hola pequeña
- Hola. ¿Cómo estas?
- Bien. ¿Y tu? ¿Cómo te fue en la escuela?
Estaba hablando con su hermana, pero a veces dirigia su mirada al chico guapo que estaba junto a su madre mientras conversaba con una de las profesoras.
- ¿Te gusta el chico?
- No, claro que no - pero el sonrojo de Harry discrepaba completamente de lo que decia
- Se llama Draco, Draco Malfoy. Hasta donde se, su padre lo abandonó, igual que toda su familia menos su madre
Y Harry se sintió con deseos de correr, abrazarlo y besarlo. Sacudio su cabeza alejando aquellos pensamientos, solo lo conocía de cinco minutos no podía pensar cosas como esas.
- Venga, es hora de irno. Tía Petunia debe estar esperandonos.
Harry se levantó y tomó la mano de su hermana mientras comenzaban a caminar. Pasaron junto a la familia Malfoy y el chico rubio se sonrojo siendo seguido por Harry, ambos apartaron la mirada rapidamente, pero ese gesto y el color escarlata no fue obviado ni por la madre del chico ni por Eileen.
- Le dire a Tía Petunia que te gusta un chico.
Y el sonrojo de Harry aumento grandemente, estaba seguro q su padrino le molestaría bastante por eso, para luego llamar a tío Moony para que le de absurdos consejos acerca de como enamorar a una persona.
