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Obsesión
Tom se adentró por los pasillos de Hogwarts, tan cargados de recuerdos. Sí, puede que haya sido un pequeño resentido durante sus años escolares, pero eso no impidió que pasara allí buenos momentos
A decir verdad le había sorprendido cuando, el día de su boda, Albus Dumbledore, se había acercado a felicitarlo con una sincera sonrisa en el rostro, deseándole una feliz vida matrimonial y una familia. En definitiva, le había demostrado toda su intensión de olvidar todo lo que sabía de su pasado, cosa que agradecía. Tal vez por ello, y por la entrañable relación entre el director y su suegro, se había atrevido a pedirle ese favor
En silencio se coló hasta el gran comedor, que se encontraba tan atestado como siempre, mientras los jóvenes charlaban entusiasmados entre ellos sobre como habían transcurrido las vacaciones. Intentando pasar desapercibido se ubicó contra uno de los muros, cerca de la mesa principal, desde donde el director y algunos de los profesores lo saludaron con la cabeza. Casi no pudo evitar la carcajada ante la fría y dura imagen que mostraba Severus, quien se había transformado en el terror de Hogwarts
Finalmente las puertas se abrieron, provocando un súbito silencio en el lugar, mientras los primeros años se encaminaban por el corredor. Ese era el motivo por el que se encontraba allí, su única obsesión
De joven había tenido obsesiones ridículas como la pureza de sangre y el repudio a los muggles, pero ahora tenía una mucho más importante, proteger y hacer feliz a su familia, su esposo y sus dos pequeños. Aún recordaba como se le había destrozado el corazón cuando su pequeña Dido había llorado al tener que separarse de su hermano
Volviendo su atención a los primeros años pudo reconocer la rubia cabellera de su ahijado y el desorden de cabello que solía llevar su hijo y no pudo evitar el nerviosismo creciente en su interior mientras la lista avanzaba. Cuando el nombre de Draco Malfoy resonó en la estancia el pequeño llegó hasta el taburete donde el sombrero tardó bastante en anunciar:
“¡GRYFFINDOR!”
Pasmado comenzó a aplaudir, casi por inercia, sin terminar de aceptarlo. Lucius tendría un infarto, su hijo sería el primer Malfoy en siglos en no ser un slytherin, y no solo eso, sino que encima eran un león. Aún en shock, vio a su ahijado encaminarse a la mesa correspondiente rodeado de murmullos incrédulos, mientras la lista continuaba, hasta que Minerva Mc Gonnagall finalmente anunció:
“Harry Potter”- sintió la ansiedad creciendo en su interior en los minutos que el condenado sombrero demoró en tomar la decisión
“¡SLYTHERIN!”- resonó en sus oídos y no pudo evitar que su pecho se hinchara de orgullo, por mucho que James quisiera matarlo al llegar a casa.
Con una sonrisa se encaminó a la salida, feliz de ser solamente un hombre de familia
