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Dacre arreglaba su chaqueta frente al espejo, la gala iba a ser en poco tiempo, tenía que terminar de alistarse; alzó la vista hacia el baño, la luz estaba encendida, llevaba ahí metido desde hacía media hora, ¿cómo podía tardar tanto?
-¡Joe, vamos a llegar tarde!
-¡No es verdad!
El joven salió del baño abrochando el último botón de su camisa, su pelo se veía perfecto, estaba espléndido.
-Me desgastarás si sigues mirándome así -sonrió Joe
-Sé mejores formas de desgastarte
Dacre se acercó al moreno tocando levemente el cabello de encima de su cuello, no quería despeinarle, Joe le ganaba un par de centímetros más con aquellos zapatos así que tuvo que alzarse un poco, besó tranquilamente al chico sabiendo que no dejaría rastros algunos, el mayor coló sus dedos por la cinturilla del pantalón del rubio.
-No te emociones -musitó Joe
-Aun queda tiempo, el coche no llega hasta las once
-Ese es el tuyo, Dacre, el mío llega antes, y lo sabes
El rubio apartó la mirada molesto, soltó al chico y se alejó, tomando asiento en el sillón sacó su móvil, Joe rodó los ojos, habían tenido esa discusión varias veces en los últimos días.
-No podemos, Dacre, habrá un escándalo, nos seguirán a todos lados, será lo único que le importe a todo el mundo
-Estamos en el siglo XXI
-Sí, y siguen habiendo gilipollas
-Muy bien
El rubio cruzó sus piernas y esa fue la señal de que la disputa había acabado, Dacre jamás daría su brazo a torcer, pero Joe tampoco, tenían opiniones muy diferentes al respecto. Joe miró su reloj, no quedaba mucho tiempo, tomó sus cosas y salió de la habitación mirando levemente a Dacre.
Llegaron a la gala, Winona y David llegaron los primeros, luego los niños juntos en el mismo coche, Natalia y Charlie juntos, y entonces llegó Joe. Se dejó fotografíar solo, habló con un par de periodistas, se hizo fotos con Charlie y Natalia, saludó a David, buscó a Winona, se echó fotos con los niños, y entonces se encontró con Dacre, ya había llegado; el rubio caminaba en la dirección contraria, siendo fotografíado constantemente, le observó, tenía un talento un innato, su rostro tomaba un gesto perfecto y seductor, era como una hermosa escultura griega.
Le vio, sonrió levemente, una mueca muy estudiada, se acercó y envolvieron amistosamente, Joe dejó su brazo tras su espalda, Dacre puso uno tras la suya y tomó la mano de su espalda con la contraria; hubo algunas fotos, entonces el rubio cosquilleó su mano haciendo reír al moreno, quién giró el rostro para verle pero Dacre hizo lo mismo y estuvieron a un milímetro, Joe apartó el rostro con un extraño aunque cómico gesto. Pero volvió a mirarle, Dacre no lo hizo, miraba las cámaras con su regia expresión y soltó su mano, su brazo subió hasta su espalda en vez de su cintura, Joe pudo notarlo, estaba molesto, estaba preocupado, estaba dolido.
Joe sintió que estaba sobre hielo fino, había algo distinto en esa ocasión, todas las demás discusiones habían acabado en un punto de paz, ninguno cedía pero sus movimientos no eran tensos, Dacre siempre demostraba cariño, como un "no pasa nada", pero aquella vez había soltado su mano, seguramente esperaba que mantuviera su mirada, que le sonriera o le dijera algo, y Joe había apartado la mirada. El moreno tomó su mano con fuerza, Dacre le miró sorprendido, nadie sabía que estaba pasando, entonces acercó su rostro a su oído y susurró.
-Te ves bien
Joe sonrió como únicamente le sonreía a Dacre, el rubio le miró un poco impactado pero también sonrió, apartó la mirada algo avergonzado, los fotógrafos capturando cada momento. Dacre volvió a mirarle un poco más tranquilo, Joe sonrió aún más, y antes de que el otro pudiera darse cuenta, le besó. Joe besó a Dacre suavemente, tomó su cintura con ambas manos, inclinó su cabeza levemente para tener mejor acceso, Dacre también, quedando así en esa curiosa postura de "beso de cine".
Se separaron muy lentamente, Dacre le miró impresionado, se negaba a ir en el mismo coche que él pero le besaba en mitad de la alfombra, con todos los fotógrafos preparados, todo el mundo mirando. Joe sonrió y acarició su mejilla.
-Tú ganas, cangurín
Y lo había proclamado por todo lo alto, no había llegado con él en un coche creando rumores, le había plantado un beso delante de todo el mundo, lo había dejado bien claro. Joe entrelazó sus dedos con los de Dacre delante de todo el mundo, se hicieron muchas más fotos, dejando por segura su unión; los niños llegaron corriendo, saltando encima de ellos, riendo y abrazándolos, ellos lo sabían y habían apoyado desde un principio, ayudando a cubrir su relación, el resto los alcanzó y se hicieron fotografías juntos.
Se separaron entonces para entrar al gran teatro donde se celebraría la gala de premios, Joe tomó la mano de Dacre entrelazando sus dedos, el rubio viéndose más perplejo por momentos.
-¿Qué acaba de ser eso?
-Lo siento, no pude resistirme, es imposible que estés ahí viéndote como un dios del Olimpo y no te bese, no puedo, es superior a mis fuerzas
-¿Como un dios del Olimpo? -rió Dacre sin poder creer lo que oía
-Piensa lo que quieras, yo sé lo que vi
-Eres un cara dura
Pero aún así el rubio le regaló otro beso rápido. Dacre cambió de sitio con Noah para poder sentarse al lado de Joe, estuvieron la gala más centrados en jugar con sus manos que en los premios que se anunciaban, David ganó un premio por su papel como Hopper y todos se volvieron locos a aplaudirle.
La postfiesta fue interesante, muchos periodistas trataron de interrogarles pero alguno de los niños siempre aparecían para decirles que les necesitaban, sacándolos de aquella situación. Por una vez Joe y Dacre disfrutaron juntos, bailando cómo se les antojaba, sin necesidad de aparentar ese "par de amigos que pasan el rato", y todo fue maravilloso. Volvieron al hotel en el mismo coche y durmieron en la misma habitación sin preocuparse de que alguien los viera por los pasillos, Joe abrazando a Dacre por la espalda, el rubio entrelazando sus dedos con la mano del brazo que le servía de almohada, durmiendo tranquilos al saber que podrían irse a casa, ya fuera la de EEUU o Australia, sin esconderse para que no los vieran subir al mismo avión.
Cuan dulce sabe el amor cuando es libre.
