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Kataomoi (pero con final feliz)

Summary:

Dónde siempre que Taehyung intenta confesarse Yoongi no lo entiende, hasta que luego de tres meses sin verse todo cambia.

Notes:

Ayoooo soy yo otra vez

¡Ésta historia fue una comisión! Mí mejor amiga, quién SIEMPRE me apoya y me aconseja me pidió un regalo de cumpleaños. Me pidió una historia, y ésta es esa.
¡Pero! La historia original es un TORUKA, integrantes de One Ok Rock, por lo que la adapté al TAEGI porque nos merecemos TAEGI.

Work Text:

¡Antes de leer, escuchen y lean la traducción de Kataomoi de Aimer!

 

 

 

 

 

 

Cuando Yoongi anunció que se iría de viaje durante un tiempo, Taehyung no pensó que serían tres largos y agonizantes meses. Tampoco pensó que sería a Estados Unidos, creyó que seguiría estando en Corea dónde siempre habían estado.

Yoongi no explicó los motivos de su viaje, ni por cuánto tiempo, pero aún así siguió en contacto. Incluso a pesar de la diferencia horaria, Taehyung se aseguraba de enviar miles de mensajes día a día recordando que tenía un hogar al que volver.

 

Y esa es otra cosa: Taehyung aún tenía cosas que decir, por lo que tenía que asegurarse de decir, día a día, "Estoy esperando por tí.". 

 

Su amistad comenzó hace años atrás, cuando Taehyung aún tenía 18 años y Yoongi ya cumplía sus buenos 20; contrario a la idea de Taehyung sobre un veinteañero, su amigo se la pasaba día a día yendo y viniendo del trabajo para poder comenzar su camino como productor musical mientras en sus ratos libres componía melodías en una guitarra criolla que apenas resistía. 

Ese fue el primer acercamiento de Taehyung a sus dos pasiones. La música y un hombre.

Cuando confesó en voz alta querer cantar y perseguir ese sueño, sus padres fueron bastante específicos "Si piensas pasar la vida cantando como un vago, entonces comenzarás a trabajar.". 

Pero... sus padres no especificaron la parte de QUÉ TRABAJO. 

 

Con 20 años recién cumplidos y la idea de perseguir a sus dos amores por el mundo, Taehyung aprovechó al máximo sus grandes talentos y privilegios: primero la voz y luego el cuerpo. 

Papá y mamá no tenían que enterarse de que cantaba en un bar de mala muerte o de que vendía fotos y videos por internet, porque para su suerte le fue fantástico.

 

Al principio costó, pero luego todos estaban alabando la voz suave y melodiosa, natural, sin esfuerzo, y en consiguiente halagaban su cuerpo a través de comentarios que prefería no soltar al aire libre y en público. Porque estos, además de las leyendas sobre su voz, se los reservó para Yoongi. No quería oírlos de nadie más; y si iba a recordarlos, quería que fuese la voz de ese hombre.

Hombre que, por cierto, se la pasaba demasiado ensimismado.

 

He ahí el problema que siguió después. 

 

Nunca pudo confesarse porque por más que lo intentara era como hablar con una puta pared. 

No es que Yoongi fuera un ignorante, o que no le importase su amigo, no. Taehyung tenía muy en claro que Yoongi lo quería. Pero descubrir qué tipos de sentimientos son esos exactamente, cuando su amigo es introvertido y demasiado ignorante de su entorno... bueno, es difícil.

 

Cuando Taehyung cumplió los 23 creyó tener las agallas para por fin decirlo, pero la conversación fue algo como:

 

ㅡ ¿Yo te gusto? ㅡPreguntó como un niño impaciente, nervioso, sentados uno frente a otro en un local de helados. Yoongi, como siempre, tenía una chaqueta de jean y un buzo abajo, con botas militares y jeans negros algo rotosos. En ese entonces el trabajo para él era cada vez más agotador, con cuencas negras en sus ojos y la piel reseca. 

 

ㅡ ¿Ha? ㅡTenía entre los labios la pajita de un batido y una ceja alzada e inquisitiva. 

 

Taehyung tragó, su voz bajó ante la ansiedad y la angustia del primer momento, de la confesión, para poner una vista triste y cansada en su Taiyaki sin probar. 

 

ㅡ Que si... ¿Te gusto? 

 

El silencio sordo y sofocante los encerró a ambos, algo que por segundos ahogó el ruido y habla del exterior, mientras Yoongi seguía confundido. 

 

ㅡ Claro que sí. ㅡContestó alegre, algo que por un momento, solo por un momento, significó un alivio para Taehyung.ㅡ ¡Eres mi amigo! ¿¡Por qué dudarías!? 

 

Y mientras el corazón del cumpleañero se ahogaba en su miseria, Taehyung se obligó a fingir una sonrisa divertida ante los zamarreos a modo de juego de Yoongi. Su amigo. Sí.

 

Entonces, sí, Yoongi es un poco difícil para Taehyung. 

Mientras que la primera Y es introvertida, vive ensimismada en su música y su trabajo, la segunda T vive entre cánticos para un bar y fotos entusiastas para el internet. 

Y ¡No es que se esté quejando! Porque no tiene nada que reprocharle a la vida, ama su vida tal y como está, no obstante... podría tener más.

 

Entonces, cuando Taehyung cumple 25 años Yoongi ya es todo un adulto. Es decir, siempre lo fue. Demasiado apresurado con todo como para que le alcance una vida entera para todo lo que gira en su cabeza y no cuenta, cree Taehyung. 

De todos modos, llega el día de su cumpleaños y tiene otra forma pensada para ésto.

 

ㅡ ¿Una canción? ㅡPreguntó asombrado desde el otro lado del comedor del monoambiente algo abarrotado de Taehyung.

 

ㅡ Sí. 

 

Entonces Yoongi se volvió inquieto, asintiendo con la cabeza para sentarse contra el apoyabrazos de un sofá de cuero blanco. ¿Cómo hacía Taehyung para mantenerlo así de pulcro, incluso cuando es blanco? Ni él lo sabe.

Para cuando la melodía de la canción comienza a sonar, el instrumental de la canción de algún otro artista y no el original, Taehyung sabe que tiene los minutos contados para hacerle entender a su amado de sus sentimientos.

 

¿Sería más fácil hablar directamente? Quizás si fuera un tipo de T diferente, sí. Pero es una T de Taehyung, él no puede. Porque cuando vé a Yoongi sobre él, con esa altura ideal, esa postura, ojos profundos y penetrantes, con la mandíbula dura, el cansancio de un trabajo duro en su mirada, los músculos duros debajo, Taehyung se siente pequeñito e insignificante. 

 

¿Por qué gastaría el tiempo de este hombre explicando sus sentimientos? 

 

Un simple "Te quiero" no basta, y no encuentra la forma de hacerlo de otra forma. 

 

Cuando canta "Sweet Night", siente su voz temblar y dudar. Más los sentimientos siguen ahí, siempre estuvieron ahí, algo que gira a su alrededor como las notas de polvo a través de la luz solar atravesada por una ventana en la mañana. Y también eso es Yoongi para él: ese polvo invisible que va y viene sin importar qué más hay allí, como algo parado en su propio mundo y que sólo tienes la oportunidad de verlo cuando lo observas a través de un lente muy especial. Entonces, siempre está, siempre lo rodea, lo abraza, lo arrulla y envuelve... pero ni él mismo lo entiende. 

 

Para cuando el tarareo final se detiene, el temblor y la incertidumbre se diluyen junto a la melodía de la guitarra solitaria. 

Allí, en su hogar, solos y enfrentados, Yoongi lo mira con una sonrisa que no muestra dientes. Las costuras de labios agrietados se clavan a ambos lados de su rostro, algo que sabe pocos han visto, y sus ojos cansados se arrugan al final. Incluso si no es completa, si no muestra sus dientes perfectos, Taehyung lo toma y lo guarda en su memoria; inclinado allí, con los brazos cruzados sobre su pecho, con ropa que siempre lleva a todas partes, luciendo fresco aún cuando trabajaba casi 18 horas al día, le sonríe.

 

ㅡ Tu voz siempre ha sido perfecta. 

 

Pero eso es todo. 

 

No hay más.

 

Taehyung no recibe más que eso.

 

Y tal vez esté bien, siempre lo ha dicho, no tiene nada que reclamarle a la vida porque él está bien y lo disfruta. Disfruta de Yoongi allí, comiendo con él mientras hablan de todo y nada. Mas, también lo ha dicho, puede obtener más. Puede desear más.

Y esto, sea lo que sea que tengan, sabe que puede ser más. 

 

Tal vez Yoongi lo haya estado rechazando todo este tiempo de manera discreta, porque suena a algo que él podría hacer; suele desentenderse de problemas muy rápidamente cuando lo necesita. Pero Taehyung no puede rendirse, no hasta que oiga un "Te quiero" o, de lo contrario, un "Vete". Y está dispuesto a oír cualquiera de los dos. 

 

Entonces... Así llegamos al cumpleaños número 26 de Taehyung. 

 

Lo pasó solo.

 

Todo porque a Yoongi se le ocurrió la fantástica idea de tener este misterioso y oportuno viaje de... ¿Cuántos meses? No lo sabía, porque Yoongi no dijo nada.

 

¡Nunca dice nada! 

 

Taehyung se la pasa pensando en los abrazos que extraña, en los besos en su cabeza casuales que Yoongi le dejaba tras un mal día en el bar, de las comidas ocasionales que tenían en el departamento de alguno de los dos, de las pijamadas que compartían cada cierto tiempo para trabajar junto a Yoongi en alguna canción que nunca termina de mostrarle. 

 

Tenía todo planeado para ese día, iba a confesarse por fin de una manera directa, iba a decirlo. ¡Dios, iba a decirlo! 

Y no se queja. Otra vez, podría ser peor... Pero también podría ser mejor. 

 

Durante las semanas que siguen apenas hablan, es más una conversación unilateral en la que Taehyung hace énfasis en que le interesa su bienestar. Día a día llena de mensajes interrogativos.

 

"¿Qué hiciste?" "¿Comiste?" "¿Cómo estás?" "¿Qué tal EEUU?" "¿Vendrás pronto?" "Te extraño".

 

Y Yoongi no tiene tiempo para contestar. Tampoco para llamar. 

Cuando él llama, Taehyung está durmiendo o en el bar tomando horas extra porque volver a casa es aburrido. Es aburrido entrar y no tener una forma de pasar el tiempo más que viendo la TV o videos en YouTube.

Antes, el pasatiempo era ir a comer con Yoongi o estar toda la noche en una llamada telefónica donde soñaban despiertos.

 

¡Pero está bien! En el escenario, vestido con camisa, jeans y zapatos, Taehyung puede pensar en que volverá. Algún día lo hará, aún si no es en dos semanas o tres. Tarde o temprano, Taehyung sabe que la otra Y regresará a casa porque eso es algo que siempre han hecho. 

 

Cuando era un adolescente recién encontrado con el mundo, Taehyung iba tras él en busca de apoyo y consejo, en busca de caricias gentiles tras un mundo devastado, y en busca de elogios que sólo quería oír de su mayor. Luego, cuando creció, Yoongi vino hacia él como agua en un río. Lento, que fluye, pero que tarde o temprano llega a la desembocadura.

Así es como Taehyung cierra los ojos al cantar una canción de Aimer, Kataomoi, desentonando en el bar repleto de humo y oscuridad con un piano lejano igual de oscuro que todo en ese lugar.

Ahí, bajo una luz tenue, mientras espera a que las semanas pasen y los días acaben, canta con dulzura las palabras que nunca dijo, canta con la esperanza de que, algún día, él esté entre esas mesas tras el reflector oyendo su canto y entendiendo, por fin, lo que tanto ha estado gritando todo éste tiempo. Y mientras la última tecla del piano viejo y gastado resuena con melancolía, Taehyung abre los ojos a la oscuridad tras la luz ensordecedora. No está allí, él no está aplaudiendo o sonriendo, pero sabe que algún día lo hará.

 

Lo sabe, y es por eso que se asegura de dejar un último mensaje.

 

"Vuelve a casa." 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pasan tres meses.

 

Tres meses agonizantes y llenos de insufrible ansiedad y anticipación, porque Yoongi sigue sin contestar, sin hablar, sin llamar o sin escuchar.

 

Taehyung se encuentra cantando más seguido Kataomoi, entendiendo cada vez más las líneas y los bordes de cada letra. 

Siempre le ha fascinado la idea de cómo unas simples palabras y una melodía podrían encajar perfectamente en la vida sin sentido de cualquier ser humano en la tierra. Incluso si son seres sin forma, si las vidas de los humanos tienen una forma diferente, la música encastrará correctamente en sus vidas.

También llega a la conclusión de que Yoongi fácilmente podría ser su música, su canción, por la forma en la que siempre se ha encastrado correctamente en su vida. No necesitó cambiar de forma, ni cuando estaba triste necesitó volverse feliz, Taehyung lo aceptó y abrazó.

 

Dos pequeñas T e Y que caminaron el recorrido de la vida juntas. 

 

Pero volviendo al punto, Taehyung siempre irá por más.

 

Durante los tres meses hay momentos en los que sueña con estar juntos nuevamente, acercarse y acabar con la distancia. Comienza con sueños inocentes, con abrazos y recuerdos de manos grandes ahuecando su rostro suave para besar la coronilla de su cabeza. Y luego, casi como si su mente estuviera intentando tragarlo vivo, sueña borroso y confuso. 

Pronto la voz ronca y exhausta de Yoongi resuena durante días tras su cerebro, con imágenes no tan claras de él sobre su cuerpo, montándoselo como una bestia en cuatro, moliendo contra su cuerpo, reafirmando lo que siempre ha querido y añorado: "Eres mío.". 

 

Hasta que despierta sobresaltado, exhausto, sudoroso, duro y confundido.

Eso es el segundo mes. 

 

Pobre de su alma y su polla, porque cuando se cumplen tres meses está exhausto de masturbarse solo, imaginando una voz gruesa y profunda retumbando sobre su espalda, soñando con la fricción y el dolor de ser maltratado por el pene de Yoongi.

 

Y sí, luego se avergüenza y entiende que tiene que parar. 

 

Pero no lo hace.

 

Lleva cuatro días masturbándose dos veces al día con su mano y un pene de goma, olvidando el romanticismo y las mierdas profundas que no son su culo, hasta que finalmente, finalmente, su teléfono vibra en una llamada.

 

La foto de perfil de Yoongi se ilumina en su pantalla, la vibración se vuelve insoportable y su cerebro intenta entender la situación mientras sube los boxer con lentitud. 

No contesta, sigue paralizado a pesar de que lo ha estado esperando. 

Luego el oxígeno vuelve, su cerebro despierta y se apresura a tomar el teléfono de vuelta en sus manos. Intenta teclear pero sus manos tiemblan, y por más que lo intente sigue fallando.

 

Y es ahí, a punto de devolver la llamada, cuando el timbre de su monoambiente suena y resuena con rapidez.

Es insistente, no lo deja acabar que luego aprieta el timbre otra vez, y otra vez, y otra vez, una atrás de la otra.

Aturdido, con la cama hecha un desastre por lubricante y pre cum, Taehyung se apresura a abrir la puta puerta.

 

ㅡ ¿¡Qué-!? ㅡGrita enojado, en boxers, sin nada más, abriendo de par en par la puerta para dejar ver el desorden de su hogar a cualquiera que esté del otro lado.

 

Y ese es Yoongi.

 

ㅡ Hm-

 

El hombre bajo y de hombros anchos, con un cabello negro dividido en una raya al medio, rapado debajo, con menos cuencas en los ojos que antes de partir, lo observa con un rostro congelado y contemplativo. A diferencia de Taehyung que está medio desnudo, el recién llegado carga una mochila en el hombro, botas militares, jeans sueltos y rasgados, con una remera de alguna banda de rock de la que Taehyung no recuerda haber oído nombre. Está así, frente a él, más bajo, más suave, con músculos que hace tres meses está seguro no estaban, luciendo serio y poco sorprendido.

 

Eso, hasta que el color rojo inunda el rostro de ambos hombres tiesos.

 

ㅡ Ha- Hy-hyung...

 

El nombrado intenta mirarlo a la cara, lo intenta de verdad, pero solo logra rascarse la nuca incómodo mientras presiona una línea en los labios, rojo de la vergüenza, incómodo y sin saber dónde poner los ojos.

Taehyung tiembla bajo la mirada insistente, sin saber cómo sentirse. 

 

Ahora, finalmente Yoongi está de vuelta.

 

ㅡ Y-yo- hum... ㅡLa voz baja de Yoongi retumba en el silencio vergonzoso e íntimo.ㅡ Llegué hace unas pocas horas. ㅡDe repente no existe nada más que la suave sonrisa de incredulidad e inocencia de Yoongi frente a él.

 

El mundo se apaga y la mente de Taehyung corre, corre entre los pocos segundos que tiene para pensar, mientras vuelve a oír esas simples palabras que le confirman lo real que es la situación.

Yoongi está ahí, frente a él, sonriendo y existiendo como nada ni nadie más. 

 

Con un latido de algo que no sabe explicar qué es, Taehyung se encuentra estrellando su cara roja contra el cuello de Yoongi. Envuelve los brazos en la nuca del mayor y ambos se balancean por lo repentino. Ronronea contra el cuello y se aprieta contra el cuerpo caluroso mientras dos brazos temerosos y sigilosos se enredan en su cintura y cuerpo más grande.

Taehyung tiene que encorvarse para no perder el tacto, mientras siente a su Hyung sonriendo en grande mientras él entierra el rostro en su cuello.

 

Es ahí, abrazados después de unos agonizantes y desconcertantes tres meses, que Taehyung siente lo solo que estuvo. Lo solo que se encontró sin él en su camino, en sus días. Lo frío que era el lugar, cualquiera en general, sin la presencia del cuerpo caliente de Yoongi. 

Mientras tiembla y se aferra con fuerza al hombre más bajo, siente cómo los brazos en su cintura se envuelven con la misma ansiedad de tocar. Tocar y entender que están allí, que nadie murió por la espera y que ya pasó. Ya pasó.

 

Ahora puede confesar.

 

ㅡ Te amo. 

 

Es vago, tembloroso, demasiado íntimo para dos cuerpos totalmente diferentes aplastados en la entrada de un monoambiente desordenado. 

Son solo segundos de desesperación pura, segundos en los que se aferra a la tela y la piel para evitar ser arrebatado de su lado otra vez, hasta que hay un suspiro nervioso tras su oreja. Un suspiro de resignación, casi como si renunciara a un peso adicional.

 

ㅡ Yo también.

 

Tras la confesión simple y agotadora, Taehyung piensa en lo irreal del suceso. 

 

Y lo simple.

 

Demasiado simple para ser real. 

 

Si lo suelta, si se desenreda de este cuerpo caluroso, ¿Desaparecerá?

 

 

 

Pero no lo hace. 

No, porque el mayor lo arrastra a través del camino hasta la cama en medio del espacio. Una cama desordenada y algo mojada, pegajosa, entre besos calientes y necesitados que filtran suspiros pesados. Susurros de "Te amo" atragantados por jadeos, por lenguas enredadas, "Te amo" que son ahogados por gemidos y manos traviesas. Arrojado sobre su espalda desnuda lucha con toda la ropa molesta del mayor, solo es rastro de ese sonido y el de chasquidos de besos de filtra por las delgadas paredes como un recordatorio de que están allí. De que Yoongi está ahí, por lo que vuelve a haber vida y calor. Un calor sofocante que se sube a través de los toques de manos grandes y calientes, que recorren desde su cadera hasta su cintura, por los costados de la cintura hasta el centro de su pecho, desde su pecho hasta el cuello y del cuello a su rostro. El tacto es suave, Yoongi está sobre él sin pantalones acariciando su mejilla roja de vergüenza.

Y mientras acariciaba con una mano, contemplando a través de ojos de mirada densa y demasiado profunda, baja delicadamente los bóxer de Taehyung. 

Así acaban desnudos frotando sus erecciones en silencio, con jadeos que se pierden entre lenguas resbaladizas y calientes. 

 

ㅡ T-te amo. ㅡPromete Taehyung, recita cuánto nunca pudo ni tuvo el valor de hacerlo. 

 

ㅡ Yo a tí. ㅡSusurra entre mordiscos de amor por un cuello largo y frío tendido en la cama, jugando con pezones blandos y marrones. 

 

Taehyung se retuerce en silencio, aguantando los gemidos que mueren en su garganta cada vez que una lengua pesada, caliente y resbaladiza choca contra un capullo suave y maleable. La saliva se acumula allí y lo distrae de lo importante; el lubricante que lo abre nuevamente. Un lubricante frío, presionado con dos dedos largos y anchos, huesudos, que se aprietan en su calor interno. Yoongi pasa una mano por su cabello para tranquilizarlo, insistiendo en el pezón que chupa, chupa y sigue chupando hasta remarcar el halo en rojo vivo. 

Así, el cuello marcado por rojo y morado, con el pecho brillante de saliva y mordiscos, con el culo presentado a él, resbaladizo de lubricante, Yoongi sabe que valió la pena esperar todo este tiempo.

 

ㅡ Te extrañé... ㅡSusurra, dos de sus dedos se muelen contra el punto sensible e hinchado de Taehyung; algo que lo hace gemir y querer retorcerse fuera y dentro de la sensación.

 

ㅡ Y yo. ㅡSuspira y tiembla cuando el tercer dedo entra, rápido es callado por un beso brusco y casi violento, suplicando entre jadeos extintos que lo llenen, que lo abra, que lo rompa en dos contra ese colchón.

 

Y lo hace.

 

Insiste en cumplir la fantasía.

 

Taehyung se apoya sobre sus antebrazos con la cara apretada contra el colchón, con el culo al aire, mientras Yoongi se arrastra lento y suavemente dentro suyo. Puede sentir lo caliente que es, oye el crujir de la cama cuando el cuerpo ajeno se eleva completo sobre él y un nuevo ángulo lo penetra. 

 

ㅡ ¡Hah! ¡A-allí! Allí, allí... ㅡRepite como mantra y desvaría con el vaivén de las caderas contra él, moliendo, girando, arrastrando y apretando.ㅡ Y-Yoongi- 

 

ㅡ Más. ㅡGime contra su oído, con los brazos extendidos y apoyados a los lados de su cabeza ida. Las caderas chocan con lentitud pero fuerza, lo penetran como si el tiempo se hubiese estancado, como si el hombre que gime en su oído quisiera destrozarlo de la manera más desquiciante posible.ㅡ Más, quiero- ㅡChoca con dureza, el chasquido se oye sucio y excitante.ㅡ darte más... 

 

Taehyung gime en voz alta y maldice algo inentendible, arrastra el culo más arriba, la cabeza más abajo y- 

 

ㅡ ¡Ha-ah, dios! ㅡYoongi apoya cada vez más sobre su espalda arqueada y su pene se entierra aún más en él, como si quisiera mantenerse allí dentro. Ahí muele, muele con entusiasmo y no se retira, haciendo cantar a Taehyung en gemidos bajitos y lastimeros de "Ahí, ahí, ahí". Suplica como si su vida dependiera de ello mientras el calorcito y la excitación suben, suben, igual de insistentes que las bolas duras que chocan contra su culo. 

 

La habitación se llena de pequeños y delirantes "Ha, ha, ha, ha." y "Te amo, te amo.", como si veneraran a un dios. 

Sigue, sigue golpeando, moliendo, gimiendo, susurrando promesas de amor. Se aprieta más, más, más en su abdomen y polla, mucho más contra el colchón. Cruje bajo ellos, rechina por el arrastre y Yoongi no deja de besar su cuello, su espalda, su oreja y de gemir justo allí. Es como un humo que lo nubla todo y lo droga.

 

ㅡ ¡M-más! ㅡExige aplastado contra el colchón sucio, con punzadas de lágrimas acumulándose por la felicidad y el arrastre de su pene contra las sábanas.ㅡ ¡Hmng-! 

 

finalmente explota.

 

ㅡ Te amo. ㅡSusurra en su oído mientras el condón se llena y lo vuelve más caliente.

 

 

 

 

 

 

Entonces, Yoongi se explica.

 

Todos estos años, ensimismado en él, el trabajo y la música dieron frutos. 

Fue contratado por una discográfica como productor, fueron tres meses de prueba y error. 

Lo dejaron volver a Corea para volver por sus cosas, por las cosas que dejó atrás y regresar a EEUU a su sueño.

 

ㅡ ¿Quieres venir conmigo? ㅡPreguntó tímido, volviendo al papel de siempre después de follarlo contra el colchón. 

 

ㅡ ¿Por qué? Es tu sueño, tu trabajo, yo- 

 

ㅡ Lo hice por nosotros, Taehyung. ㅡSus ojos se encuentran a través de la oscuridad densa de la madrugada, ambos entre sábanas húmedas y almohadas frías. 

 

Así es como todo cobra sentido para ambos. 

 

Todo este tiempo, los momentos que lucían como un rechazo, solo eran una manera de retrasar su unión hasta el momento indicado. 

Yoongi todo este tiempo quiso esperar hasta conseguirlo, hasta obtener el trabajo y, finalmente, poder estar tranquilo. Tranquilo con Taehyung, sin que nada más se interponga entre ellos. 

 

ㅡ Quiero que vengas conmigo.

 

Y en la oscuridad, dónde sus lágrimas de incredulidad y felicidad se ahogan, Taehyung sonríe como un idiota y se apreta contra el pecho desnudo de su novio.

 

ㅡ Hey. 

 

ㅡ ¿Sí?

 

ㅡ Te amo, cariño.

 

"Hey, darlin', mis sueños se hicieron realidad."