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Mientras ella no me vea, todo está bien

Summary:

El profesor Severus Snape le parece extraño la actictud de gran Albus Dumbledore, que siente algo más que solo una simple amistad por la estricta profesora Minerva McGonagall

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—Severus?.

—¿Qué quiere, Dumbledore?—preguntó la voz fría de Severus Snape, mirando a un Dumbledore que parecía estar buscando algo desde la puerta de despacho donde se encontraban.

«Tal vez sea por la edad» pensó Snape arqueando una ceja. Levemente observó a algunos estudiantes que pasaban por ahí.

—Mi muchacho, ¿sabes dónde está mi querida gatita?—preguntó Dumbledore y un leve brillo en sus ojos zafiros.

—Su querida…¡¿que?!—volvió a preguntar Severus, ahora confundido

—¡Minerva!—contestó Dumbledire desesperado, pero luego se calmó.

—¿Qué hay con McGonagall?.

—¿Sabes dónde está?.

—Ehh no...—contestó Severus con su voz agotada. Pero de repente, sus ojos se abrieron sorprendidos.

—¡¿Usted acabo de llamar "mi querida gatita" a McGonagall?!.

—Oh Merlin... ¿De verdad lo dije?—preguntó inocentemente Dumbledore.

—Si señor.

Ninguno de los profesores notaron que algunos estudiantes tratan cuidadosamente de escuchar la conversación.

—Oh...—murmuró Dumbledore con curiosidad, sin embargo, decidió moverse un poco hacia adelante.

—¿Qué pasa señor?.

Severus se movió hacia Albus, tratando de ver lo que lo tenía tan concentrado.

«Oh Merlín...No sé si pueda sobrevivir con estas hormonas de adolescentes. ¿O hormonas de ancianos? Da igual» pensó Snape rodando los ojos, por como un Albus Dumbledore sonriendo miraba a la profesora Minerva McGonagall regañando a un estudiante de Ravenclaw.

—¡Y esta será la próxima vez que corra por los pasillos, señor Morton. O de lo contrario, recibiera retención!—grito Minerva hacia el Ravenclaw.

—Pero profesora McGonagall...—dijo nerviosamente Matthew Morton.

—¡Es mi última palabra, señor Morton!.

Sin tener más opciones, el estudiante de Ravenclaw salió de lugar. Mientras que Minerva fue observando a los demás estudiantes.

—Se ve muy adorable cuando...está enojada y se pone las manos en la cintura—dijo Albus con un suspiro—¿No lo crees, Severus?.

Albus espero que Severus dijera algo, aunque cómo no lo hizo, siguió hablando.

—Ella tal vez será una profesora tan estricta pero yo sé que ella en el fondo realmente se preocupa por sus estudiantes.

Severus estaba procesando con lo que estaba escuchando. Albus empezó a hablar de todas las cuidarles que pudo haber pensado sobre Minerva. Severus estaba casi boquiabierto con lo que escuchaba.

—Y sabes Severus, quisiera hacer todo lo posible para hacerla feliz porque se lo merece. Sin tan solo pudiera…

Albus se quedó callado antes de decir algo que revelaría su secreto.

—Sin tan solo pudiera ¿que?— Severus estaba sintiendo curiosidad.

—Sin tan solo pudiera decirle que quisiera tener algo más por ella más que una simple amistad—susurró Albus con tristeza.

Severus no pudo evitar abrir la boca por la revelación, pero se apresuró para cerrarla ligeramente con su mano.

«No sé porque la hablo si ya lo sospechaba» se dijo Severus a sí mismo.

—Ay estos dos Gryffindors cobardes—murmuró Severus rodando los ojos—¿Y usted no ha pensando en confesarle sus sentimientos?.

Albus no dijo nada por un momento.

—Ojalá pudiera pero...hace unos años, ella me confesó su amor por mi. Pero yo...no sentía lo mismo y se lo dije claramente.

—¿Y ahora es diferente?.

—Pues sí—contestó Albus, aún mirando de reojo a la cierta profesora de la que se había enamorado sin quererlo—Y también como ya sabes, ha habido tanto peligro que tengo miedo de que Minerva sea lastimada por mi culpa. Por eso prefiero quedarnos como amigos

Pero Severus no estaba pensando lo mismo.

—Pero por favor, Severus, te pido que no le digas de mi amor por Minerva ni a ella ni a nadie.

El mago mayor no se había dado cuenta de que el profesor de Pociones está sonriendo mientras iba desarrollando más su plan.

—Está bien, Albus, lo prometo—dijo Severus, volviendo al presente.

—Gracias, muchacho—murmuró Albus, mientras se dirigió a aquella bruja de ojos verdes y cabello azabache, que ahora estaba un poco más calmada.

Albus y Minerva hablaron de muchas cosas sin saber que el profesor Severus Snape que gustaba humillar de sus estudiantes, en ese momento no estaba humillando a sus estudiantes, sino pensando en varios planes para unir al director y su ayudante.

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