Actions

Work Header

Please save my soul

Summary:

La reencarnación de la amante del rey de las maldiciones ha sido encontrada, ¿Será que la historia se repite de nuevo?

El dolor que sitúa en sueños es tan insoportable que prefiere no recordar.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter Text

Este hombre miserable se arrastraba con todas sus fuerzas por una larga escalinata, incluso si sus huesos dolían lo imaginable se repetía así mismo, "Tengo que hacer algo, tengo que hacer algo", sus ojos reflejaban el miedo en su interior, sus ropas que antes estaban pulcras ahora estaban manchadas de sangre. No importa lo mucho que lo intento, no importa lo mucho que rogó, incluso si se humilló así mismo y agacho su cabeza, todos a los que acudió lo miraron con asco, con un bicho sucio, como alguien indigno. Sus manos se aferraron a un escalón con problemas, sus ojos mallugados que apenas podían abrirse le jugaron mal cuando intentó hacer otra maniobra para subir, no se sostuvo lo suficiente y cayó, cayó golpeando sus costillas y su cabeza quedando justo donde había empezando, cayendo justo a su lado frente a frente.

El estado de ella no era mejor que el suyo, la sangre de su cabeza escurría y manchaba su rostro, sus ojos apenas y podían mantenerse abiertos, la imagen de la persona que más amaba que veía ahora era peor que el dolor físico, se arrastró hasta su lado, tomó su mano y se preguntó si este era el final, sus ojos se llenaron de lágrimas, lamentó ser un inútil, lamentó ser débil.

"Sukuna" su voz débil lo sacó de su desesperación momentánea, se limpió las lágrimas con la única parte limpia en su manga y se giró con una sonrisa consoladora.

"Todo va estar bien, va estar bien, solo tengo que..." Sus palabras fueron interrumpidas.

"Yo sé que ya no se puede hacer nada, no te culpes, ya lo he aceptado" Sukuna negó, ¿Como podía decir eso? ¿Como podía rendirse? Pronto se sintió molesto, ¿Es que quería dejarlo? ¿Es que sus esfuerzos fueron ignorados? No entendía, no podía.

"No digas tonterías, no hables sin sentidos, vas a recuperarte" sus ojos se apretaron aún más, tenía que levantarse, tenía que llevarla a que le trataran pero sus piernas entumecidas no respondían, las golpeó con frustración. "Párate, vamos, levántate, maldita sea.."

 

"Sukuna deja de lastimarte, no te lastimes más" Rogó para que parara, esto lo hacía más difícil para ella. "¿Recuerdas lo que te dije hace tiempo?, el amor es inmutable, nunca voy a dejarte. En algún punto volveremos a encontrarnos.. tendrás que buscarme, quizá esté confusa, quizá no te recuerde, solo hazme entrar en razón." Mentira, mentira, todo lo que decía era mentira, el sabía que después de esto no había nada, su yo se esfumaria.

"No, sabes que eso no pasará, maldita sea, estás mintiendo. Si me dejas ahora no voy a perdonarte" Una vez que paso el entumecimiento poco a poco sintió la fuerza suficiente para levantarse de a poco, una vez que lo hizo trato de levantarla también, se aferró y la llevo en brazos, mientras caminaba despacio con la cabeza de ella en su hombro, noto como su túnica empezaba a empaparse, incluso si había pasado tanto tiempo en el exterior Sukuna aún conservaba un poco de calor.

"Esta cálido" Dijo ella. El solo siguió caminando mientras su pierna cojeaba. "Eres cálido Ryomen Sukuna, te amo demasiado"

Sukuna estaba silencioso, solo estaba negando la situación.

"No lamento haberte conocido, yo.. estoy satisfecha con mi vida, el tiempo que pasamos juntos fue realmente hermoso." Sus ojos se cerraron, ya no tenía energía, pronto se dejó llevar por el sueño, y después todo dolor había desaparecido, no hubo más nada.

Sukuna continúo, ella era muy terca, una persona tan irrazonable, esta mujer lo volvía loco, incluso si tenía que pelear contra ella, ellos vivirían mucho tiempo, mucho, hasta envejecer. Su corazón dio un vuelco cuando los brazos de ella cayeron hacia abajo sin fuerza, sin una fuerza que los sostuviera, el corazón que palpitaba en su pecho se había calmado, ella estaba dormida se dijo así mismo, si, estaba cansada.

Sus lágrimas empezaron a caer una tras otra y después no pudo parar, el llanto solo incrementó, la figura de este hombre cargado el cuerpo inerte de la mujer que amaba era lamentable, no pudo seguir caminado, abrazó a la chica mientras hundía su rostro en ella.

"No te vayas, no te vayas, no me dejes solo... prometiste que siempre te quedarías conmigo, tú mentirosa." Dijo en un grito que incluso espantó a los animales nocturnos que yacían cerca del lugar.

—Senpai despierta, senpai ¿Estás teniendo una pesadilla otra vez?.—Fushiguro le removió el brazo con delicadeza, no estaba seguro si estaba bien pero los ojos llenos de lágrimas de su senpai lo habían asustado, últimamente tenía malos sueños que le hacían despertar en medio de la noche, Gojo sensei había dicho que eran secuelas de su infancia, traumas sin resolver que tenia, sin embargo cada vez que le preguntaba sobre ello, ella simplemente decía que no lo recordaba.

No sabía si mentía o simplemente una vez que despertaba no recordaba que estaba soñando.

—Megumi.—Sus ojos se abrieron en demasía cuando lo vio justo a lado de ella.—¿Que haces aquí? No me digas que.. ¿Tuve un mal sueño de nuevo y te desperté?

—No me despertaste senpai, es solo que Gojo sensei me mando a buscarlos a todos, ha surgido algo.

—¿Es así?.—Suspiro mientras salía de la cama con pesadez, Gojo Satoru era una molestia andante, esperaba que ahora no fuera una estupidez como las otras veces que los hacía despertar a las cinco de la mañana solo para ver su outfit nuevo y darle su "aprobación" casi sentía la irritación en su estómago cuando se detuvo, su reflejo en el espejo de su habitación la había sorprendido, sus ojos estaban cubiertos de lágrimas, llevando sus manos a su rostro pudo sentirlas, ¿Porque? Se giró para ver a Megumi que aún seguía en la habitación mientras se señalaba a sí misma.

—No lo sé.—Fushiguro negó con la cabeza.—Solo comenzaste a llorar mientras aún seguías dormida. Senpai, tal vez...

—No te preocupes Fushiguro, estoy bien.—Le interrumpió, no quería que Fushiguro le tuviera presente y le diera demasiada importancia, el debía tener sus propias cosas.—No les digas a los demás, solo es algo pasajero.

Megumi se quedó insatisfecho, no creía que sus pesadillas fueran algo pasajero, sin embargo no quiso protestar, no quería resultar molesto para ella, así que suspiró, se adelantó hacia la puerta y cuando estuvo a punto de salir le dio un seña con tres de sus dedos, eso significaba tres minutos, si no llegaba en tres minutos el molesto sensei se pondría aún más molesto.

Cuando llegó hasta el patio delantero de la escuela se encontró que todos estaban medio dormidos, Inumaki apenas se sostenía de panda, Yuta estaba parado como si fuese un soldado y Maki golpeaba su talón contra el suelo.

—Y bien, ¿Donde está?.—Pregunto con la cien saltándose de la irritación, megumi solo levantó los hombros, supuso que su paciencia se había forzada a ponerse a prueba desde muy joven, convivir con Satoru Gojo debio ser un dolor en el trasero.—¡¿Entonces porque tanta la urgencia?!

Maki chisto con la boca y llevo su brazo a su hombro con una sonrisa de oreja a oreja.

—Que tan discreto quieras que sea el "accidente", si todos estamos en esto juntos nunca nos podrán probar nada.—Su propuesta le resultó incluso hasta seductora, Maki tenia una mente criminal bastante interesante, si no tuviera principios claro que sería bienvenido el plan.

Antes de que pudiera contestar Gojo Satoru llego dando unos saltos y se paró enfrente de ellos.

—Chicos hoy tenemos un examen sorpresa, ¡Tada!.—Agito ambas manos con ánimo, sin embargo ninguno tuvo una reacción especialmente buena.

Su personalidad juguetona y sus expresiones tontas sólo hicieron a todos suspirar, ¿Que hay de subir la moral de la escuela? ¿Como es que lo harían con este tipo aquí?

—Supongo que quiere que hagamos su trabajo por él.—Murmuro por lo bajo, sin embargo el comentario no escapó de la gran audición de Gojo quien se acercó hasta ella, la miró con una sonrisa, una sonrisa malvada, algo se le había ocurrido.

—Cambio de planes.—Se escurrió detrás de su espalda mientras tomaba sus hombros, su barbilla quedó apoyada en la parte alta del cuello y el hombro, tan sin vergüenza que todos los demás habían abierto bien los ojos.

Usualmente Satoru Gojo era considerado un dios, el hechicero más fuerte que haya nacido en la actualidad, tan poderoso y temido por las personas en el mundo de la hechicería, tal era su situación que a veces este hombre con complejo de dios se olvidaba de los límites, dicho esto no se daba cuenta cuando  irrespetaba el espacio personal de sus alumnos.

—Inumaki, Yuta y Panda.—Les señaló para darles instrucciones sin alejarse de su posición cómoda.—Ustedes van juntos, así que prepárense. En cuanto a Maki y Megumi... ustedes se complementan bien, si, estarán bien solos.

Fushiguro carraspeo con molestia ante su sensei idiota, si ellos iban solos ¿Que es lo pasaría con su Senpai?

—Ah, no te preocupes por tu senpai, ella viene conmigo.—Su lengua suelta y su aptitud, no le hizo gracia a Megumi quien le miro mal y se negó a aceptar esa idea.

—No lo acepto.—Se separo de Maki y camino hasta ella quien no pudo evitar sorprenderse por su proactividad, ella sabía que Gojo tenía como hobbie personal molestar a sus alumnos, tendría que haberlo previsto, su actitud solo le llevaría a pasar por una misión quejosa y ya está, así que no entendió porque su exaltada respuesta como si le estuviese retando.

Gojo subió las manos en signo de paz y una burlesca risa escapo de su boca, esta situación se le había ido de las manos, usualmente Megumi soportaría su molesto yo un poco más, pero cuando esto involucraba a su respetuosa senpai se vería propenso a intervenir personalmente. Gojo se sintió malvado y cubrió su boca para ocultar su sonrisa, lo había notado hace mucho, aunque nadie lo creyera el era un buen observador, lo había atrapado un par de veces sonriendo al ver a su compañera, por supuesto el volvería a su compostura imaginado que nadie lo había notado, pero este "él" era Gojo Satoru, nada se le escapaba.

—Iré con el Megumi.—Su intervención inesperada hizo sacar a Gojo de sus pensamientos. Fushiguro se quedó estupefacto, los demás que aún no habían partido no entendieron a la primera la reacción de su menor
no hasta que ella volvió a hablar.—No te molestes por las niñeras de sensei Megumi, anda, no pierdas más el tiempo.

Ella lo había llamado "Megumi", el fushiguro estaba en un aprieto, su calor corporal se elevó un poco y sus manos se sintieron temblorosas, se sentía expuesto así que se cubrió la cara y se adelantó mientras Maki le seguía desde atrás, de esta manera todos se apresuraron a irse.

—Mi alumno es tan adorable.—Confeso con diversión, el había hecho que Megumi se expusiera solo, ya no había porque seguir guardando secretos, así, si se le escapaba "algo", el no sería el culpable.

—No vuelvas a hacer eso.—Su reclamo vino pronto. Ella se sentía estúpida, sus ojos empezaron a lágrimear dejando a Gojo más estupefacto de lo que estaba Megumi hace un instante, sus puños se apretaron como si tratara de contenerse sobre algo mientras sus cejas se curvearon.—Tú, maldito idiota.

Un insulto para el no era nada nuevo, pero de esta manera sólo...

—Espera yo... ¿Porque lloras?.—Había metido la pata en algo, solo que no sabía en qué. Se sintió nervioso cuando la chica pasó al llanto, busco en sus bolsillos algún pañuelo y termino por pasarlo descuidadamente por su rostro cuando vio que ella ignoró tomarlo.—Aún no entiendo que fue, ¿Que cosa tan grave hice?

Ella miró al Satoru Gojo consternado, con una preocupación verdadera en su rostro, sus pestañas ventiladose como abanicos al pestañear. Algo se había sentido mal, como si se estuviese traicionado así misma por sentirse bien ante la idea de que le gustase a Fushiguro. Todo era culpa de su sensei idiota, si no había nadie en su corazón, entonces ¿Porque sentía tan mal?

Eso era porque sus sentimientos estaban confusos, pero ¿Porque lo estaban? ella lo sabía, Toge era como un hermano, Yuta era su mejor amigo, Maki, ella era su modelo a seguir, a quien respetaba por ser tan hábil en el mundo del jujutsu, a excepción de ellos no había nadie más que ocupara espacio en su cabeza, por lo menos no de buena manera.

—¿Deberiamos dejarlo para después?.—Pregunto Gojo con cautela, quizá por el temor de hacerla llorar otra vez.

 

—Sensei..—La voz suave de la chica lo hizo levantar la cabeza, se sentía aliviado.

La chica lo miró atenta, el iba a hacer otra broma para amenizar el ambiente, cuando su cuerpo se tensó de repente, su alumna siguió sin apartar la vista luchando contra ella misma para decirle algo, quizo decirle que podía estar tranquila, no le importaba revelar a nadie que había llorado, especialmente porque el seria culpado por ello.

—Sensei, nunca...¿Nunca ha besado a una alumna?

Gojo creyó haber escuchado mal, tuvo que llevarse el meñique a la oído para explorar, pero todo estaba perfecto.

—Sensei bésame.—Pidio como si se tratase de cualquier cosa, se sintió aturdido por tan extraña petición, ella estaba ahí parada enfrente suyo con una seria expresión, con una mirada tan decidida, ¿Que diablos le pasaba cuando se movió? Que diablos, le había pasado cuando se acercó hacia ella, sus piernas se habían movido solas, sus manos tocaron sus mejillas casi en una caricia. La luz de las farolas estaba puesta sobre ella, algo que no noto hasta cuando estuvo lo suficientemente cerca.

La cabeza de Gojo Satoru se sentía taladrada por las palabra que había dicho, "Sensei bésame", sintiéndose débil.

Ella no se movió ni un centímetro, esperando, su rostro se reflejó en sus ojos, Gojo le acercó más a sí mismo enganchando sus manos a su cintura, su cuerpo se pegó al suyo, y sus labios húmedos tocaron los de de su alumna, la clandestina situación ya era preocupante si no fuera porque lo estaba disfrutando, sus labios se sintieron deseosos buscando algo más, el beso tierno se convirtió en un humeante y caluroso, y su lengua se introdujo sin darse cuenta.

Tocando aquí y allá, trato de que ella respondiera de la misma manera, su alumna así lo hizo chocando su lengua contra la suya de forma inexperta. Ella era linda, quería tenerla un poco más, Gojo se envolvió aún más a ella y se se separó para tomar un respiro, su saliva cual telaraña lo hizo enloquecer, ella abrió los ojos para ver a su Sensei con el rostro teñido de rojo. Esperando cualquier otra imagen menos esa, se volvió a encontrar con los labios de Gojo esta vez más suaves queriendo una revancha. Lastimosamente ella le detuvo dejando sus ganas en el aire, Satoru se sintió como aún niño al cuál le había arrebatado algo

—No debí, no debí haber pedido esto.—Se apartó por completo. El miedo se apoderó de ella, no sabía como explicar la forma en la que actuó sin haberse detenido a pensar lo mal idea que había sido esto.—Olvidemos, olvídate de que esto pasó.

—Tú, esto es muy confuso..—Gojo también se sorprendió de su comportamiento, siempre había actuado de manera despreocupada, dándole poca importancia a las cosas, muchas personas lo había llamado frío por eso, al final no le había importado un comino, pero jamás en su vida hubiera imaginado hacer algo como esto.

Y no es que fuera precisamente alguien ejemplar, o alguien quien cayera en las enredadas telarañas de la moralidad, solo que jamás imaginó un escenario como este, especialmente porque su interno yo había caído en la trampa, se sintió como un patético ordinario incapaz de controlarse.

Pasaron dos semanas después de ese "incidente", ninguno trató de hablar con el otro sobre ello, Gojo creyó que lo mejor sería olvidar, tal como ella lo dijo, sin embargo no podía, sus pensamientos volvían al mismo punto una y otra vez, cada ida era peor que la anterior, se sentía como haber soñado un paraíso y no haber tenido lo suficiente ya que se despertó en el medio de ese sueño.
Sentado en un salón vacío observó a los chicos practicar en el pleno apogeo del sol, su ojos curiosos vinieron hacia acá y hacia allá buscándole, se sintió como un maldito adolescente celoso cuando se percato de que ambos estaban juntos, jugando con sus manos nerviosas siguió todos sus movimientos. Su boca se apretó cuando Megumi hizo a su alumna sonreír, sonreír al mostrarse como el hombre más virtuoso del mundo, usando un arma maldita para bloquear los ataques de Maki y jugar al chico desinteresado, un maldito teatro y todos lo sabían. Sin embargo ella había abierto bien la boca alabando su genial demostración, de esta manera motivada había repetido los mismos movimientos con Toge, quien no tenía dificultad en rechazar sus ataques uno a uno.

No fue tan fácil para ella, en absoluto.

Exasperada por no ver ningún avance se siguió llevando asi misma al límite hasta que su cuerpo no pudo más con el cansancio y había caído hacia atrás. Justo en ese momento Gojo se levantó, los demás volvieron hacia ella sosteniendola, había sido un desmayo por insolación, nada grave, se había recuperado después de unos minutos a pesar del golpe en la cabeza que Toge había evitado.

Ella se sentía bien, eso lo dijo, pero los demás habían insistido tanto, tenia que descansar, en estos últimos días no había parado de entrenar como si su vida dependiera de ello, entendiendo que su nivel de hechicería simplemente no mejoraba pero parecía más como si usara eso como una excusa para escapar del algo.

—Esta bien, está bien, regreso a mi habitación.—Levanto sus manos para que se relajarán, se habían unido en su contra, y ni siquiera podía protestar, así que sin más se obligo a aceptar volver pronto.

Volviendo a su habitación se le escapó un suspiro, se sentía mal, pero no era por haberse desmayado hace poco, no, había estado así desde que se había mirado en el espejo ese día, desde que había descubierto que Megumi tenía un interés diferente en ella y desde que... desde que le había pedido a Satoru Gojo que le besara, sus emociones se habían descontrolado, una combinación de culpa, molestia, tristeza y insatisfacción, sin saber exactamente qué emoción gobernaba más a una sobre la otra.

 

Cuando giro hacia el pasillo sus ojos que miraban hacia abajo se encontraron con unos zapatos familiares, su rostro se levantó solo para encontrarse con Gojo apoyado en la puerta de su habitación. Sin la maldita banda que traía puesta, sus ojos tan azules como el océano observo su reflejó en ellos.

—Oh, eres tú Gojo sensei.—Soltó como si su presencia no fuera nada.

Satoru hizo una mueca, ¿Eso era todo? ¿Solo iba a pretender que nada había pasado? Sólo había lanzado una piedra a su persona y le había revuelto la cabeza, y le importaría una mierda, ¿tan indiferente le había sido?, tan poca cosa.

—¿No se moverá?.—Le pregunto con un tono poco agradable, verlo bloquear su camino como una maldito muro cuando lo único que quería hacer era echarse a la cama y dormir para no pensar en nada, sobre todo para tratar de no recordar lo que le había pedido, era vergonzoso tenerlo enfrente suyo, seguro había venido a burlarse de su inmadurez.

—El besó.— Satoru no se fue por las ramas.—No puedo olvidarlo, aunque lo intente, simplemente no puedo.

Su aliento se fue al escuchar tal confesión de su Sensei, se quedó paralizada viendo al Gojo Satoru hablar con toda su honestidad, sin trucos.

—Ame ese beso, me gusto, yo... soy un idiota, lo entiendo, sé que no había ningún significado detrás, por lo menos no uno que tenga que ver conmigo, sin embargo tengo que saber el ¿Porqué?.—Sus manos fueron a sus bolsillos intentando cubrir sus temblores, todo lo que necesitaba era una respuesta así solo podría aceptarlo y avanzar.

—Sensei..—Ella no sabia que responder. ¿Que le diría? "Sabes Sensei, no hay una buena razón, solo me sentí insegura, sentía que había algo más, confundí mis sentimientos porque pensé que estaba traicionado a un fantasma. Y me tuve que asegurar que ese no fueras tú." Era ridículo, y completamente egoísta, era una terrible persona ahora que veía lo que había provocado.—Yo no lo sé.. no lo sé exactamente.

—¿No hay nada? Entonces, ¿entonces simplemente no hubo razón?.—Un sentimiento de decepción cayó sobre todo su cuerpo, como si esperara algo, como si...

Dolió.

"Sensei desactive el ritual." Escucho en un suplicante tono, sus lágrimas corriendo por su rostro. "Hágalo" pidió de nuevo, Gojo no tuvo que escucharlo por tercera vez, soltó el ritual y asintió para que esta lo supiera, ella simplemente se movió tan rápido que solo sintió su calor corporal cuando reaccionó tardíamente, sus brazos se encerraron al rededor suyo en un suave abrazo, ella enterró su cabeza en su pecho acurrucandose. Gojo nunca había sido abrazado de esa forma, como si la otra persona sintiera que iba a escaparse, aunque era extraño no pudo evitar pensar en como se sentiría tener un cálido abrazo de su parte todos los días, ya que no podía decir eso en voz sin temor a perder la cara solo acarició su cabeza tomando suavemente su cariñoso gesto.

Ahora Satoru estaba seguro de una cosa, y esa era que no importa si lo arruinaba, la robaría, iba a robar el pequeño amor de Megumi y lo tendría para él, porque el quería ser su amante, estaba perdido completamente, seria un desastre si ella quería que lo fuera. Incluso si tenía afecto por  por Megumi, el era egoísta, así que el no podría tenerla, no podía renunciar a ella, porque por primera vez sintió que tenía "Algo" algo que era valioso, algo que no podía irreparable.

"¿Me amas?" "Deseo tanto que lo hagas" "¿No vas a dejarme cierto? "Yo voy a ser arruinado por ti, pero no me importa"  "He estado esperando tanto a que llegara este día". La mente de Gojo se nubló con imágenes desconocidas, ¿Quizá recuerdos que nunca vivió? En ese instante una eléctrica sensación subió por su espalda, tomo con delicadeza el rostro de su alumna quien aún tenía rastros de lagrimas y las besó, algo estaba mal, algo pasó cuando ambos se abrazaron.

"Solo me estoy yendo por unos días, así que aguarda mi regreso pequeña Mariposa"

"No, no te vayas. Desde que nací he estado sola, No te vayas... por favor"

"Solo serán unos días, ¿Acaso tienes miedo de que encuentre una niña más linda? No tengas miedo, eso nunca pasará, tú y yo estamos comprometidos. Cuando crezcamos y seamos adultos nos cansaremos, entonces tú y yo viviremos juntos, pasaremos todo el tiempo uno con el otro, quizá ya no querrás ver mi cara."

"He vuelto"

"El compromiso está roto. Ella ha dejado el templo, se fue con otro chico, la ha corrompido, ese hombre tan vulgar la corrompió, esa chica no podrá poner un pie más aquí, así que olvida a la perra que te ha abandonado, olvídate de ella."

"¡Tu dijiste que nunca me abandonarías! Sin embargo cuando tuviste la oportunidad fue lo primero que hiciste, te fuiste, te fuiste dejándome en ese infierno, sin importar cuánto te suplique."

"Te he esperado en ese lugar, pensando en ti día y noche, esperando tu regreso por días y esos días que se convirtieron en años, pero yo... me cansé de ese lugar, me cansé de creer que volverías para llevarme contigo. Yo te abandoné también, ahora estamos iguales."

"No digas eso, tú.."

"Somos desconocidos, incluso si voy contigo ahora ya no podré amarte"

Gojo escuchó esas voces, esas imágenes borrosas en su cabeza como si soñara despierto, su cabeza empezó a doler un infierno, un incesante dolor en el pecho lo golpeó, sentía que iba a quedarse sin aire en cualquier momento no fue hasta que su voz lo hizo tocar tierra.

—Sensei si nos quedamos así un poco más es probable que nos atrapen.—Ella ya se había separado de él aprovechando que no prestaba atención. Aún con la confusión y el aturdimiento Gojo le sonrio de vuelta, actuo de manera natural, pretendiendo que todo estaba bien.

Ese día Gojo no pudo dormir, así que justo cuando amaneció se dirigió al edificio de Yaga, necesitaba saber si lo que había visto tenía que ver con que su alumna lo hubiese abrazado, además conocía que su ritual maldito había sido visto solo una vez antes de ser recomendada por una vieja anciana, anciana que se contactó con Yaga personalmente para hacerla estudiante de hechicería, no se habló mucho al respecto o bueno, el era quién no se había entrometido en ello, su llegada no había sido como la de Yuta, esta chica fue aceptado aún antes de solicitarlo.

—No he conocido un ritual de ese tipo, ¿Acaso no eres su profesor? ¿No conoces la naturaleza del ritual de tus alumnos?.—Yaga se excuso mientras seguía haciendo esos osos de peluche, estaba seguro que escondía algo.

—Dime donde puedo encontrar a esa mujer, ¿Donde vive? ¿Como le encontró?.—Necesitaba toda la información que pudiera obtener.

—Nunca te has inmiscuido así en los asuntos de nadie Satoru, ¿Porque ahora? ¿Es que hay algo que no sepa?.—Yaga quiso interrogar a Satoru el no creía en su repentino interés.