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Me pertenece(s)

Summary:

Uno que otro altercado cimbra la vida de Doppo, algunos más difíciles de procesar que otros; por suerte, cuenta con el incondicional apoyo de Jakurai, quien ha velado por él sin pedir nada a cambio... O, quizá, está justo obteniendo lo que quiere.

Notes:

Estaba entre Ichiro y Jakurai para continuar, pero me nació más pronto la idea con el segundo.

Desde antes de comenzar con la serie y demás, tenía la idea de que sería muy sencillo para Jakurai hacer ciertas cosas, dada la posición que tiene ante Doppo... ¡Y puede salir algo interesante de pensarlo así

Como siempre, no se romantizan las actitudes insanas, nada bueno sale de algo así para ninguna de las partes involucradas.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

La impaciencia se apodera de Jakurai entre más mira el reloj y las manecillas avanzan.

Ya pasan de las 11, Doppo debería estar en casa. Cuando escucha el sonido de la puerta se apresura a disimular que lee y, bien actuado, finge sorpresa cuando el pelirrojo se disculpa por llegar tarde. 

— Ni siquiera me había percatado de la hora, Doppo-kun, ¿sucedió algo inusual? -Si la respuesta es afirmativa y, otra vez, su jefe lo obligó a trabajar más de la cuenta, se convertirá en el tercero del que la eminencia médica deba deshacerse, bueno, mover influencias para que sea removido del puesto, no se refiere a otra cosa, por supuesto. 

— Jaja algo así... Algunos compañeros me invitaron a tomar algo y platicamos tanto que el tiempo se pasó demasiado rápido, antes de notarlo, ya eran las 10:30... Ah, pero Kazuha-san me trajo hasta acá... ¡Él es de otra área y acabo de conocerlo, pero ya lo siento cercano!

Hay un leve sonrojo en el rostro del seis años menor, un tono alegre en su voz que es raro de escuchar y el brillo de esos ojos intensos. Vaya que se le nota feliz, y pensar que puede poner esa expresión sólo por una noche de tragos con esa gente. El doctor siente su orgullo herido porque en casi diez años juntos, jamás había tenido oportunidad de verlo así.

Y es así como un deseo se intensifica.

— Doppo-kun, ¿tomaste hoy tu medicamento? -La cara de Jakurai denota preocupación sincera y profunda, su ceño fruncido y los ojos lastimeros que ha dedicado a Doppo en tantos momentos de su desafortunada vida; así, él entiende que debe haber hecho algo para despertar ese sentir en su protector. ¿Acaso...?- Para las alucinaciones. ¿Lo has tomado?

— ¿Eh?

El oficinista deja caer su maletín y mueve los ojos de un lado a otro, nervioso. El trabajo le absorbió demasiado tiempo las últimas semanas, fue su cumpleaños y desde entonces comenzó a estar distraído, quizá... Quizá no los ha tomado en casi un mes, pero.... Pero no cree necesitarlos. De verdad, lleva años tomándolos y esta cansado de los malestares, del sueño a todas horas y de ese letargo en el que vive, más que controlar alucinaciones, parecieran borrar la propia realidad. Está harto. 

Con calma y seriedad, coloca el libro sobre la mesa y camina hacia un alterado Doppo, que desea decir muchas cosas y no logra soltar nada, pensando que el doctor sugerirá internarlo o algo así, porque más de una vez le ha dicho que no tomar sus medicamentos amerita eso. Y él no quiere. Eso significaría dejar de ver a Hifumi (que de por sí ya casi no le visita), a Jyuto (que siempre se divierte con su timidez, pero le trata bien), a los compañeros que hoy le mostraron afecto...

— Vo-Voy a tomarlas... Lo prometo... Lo prometo... Lo siento, lo siento, lo siento tanto... 

— ¿Puedo volver a confiar en ti? -El corazón del tembloroso hombre se encoje ante la fría respuesta.- Doppo-kun, hoy no fuiste a beber con tus compañeros de trabajo. 

— ¿Qué... Dice?

— Te quedaste a trabajar hasta tarde, como usualmente eres forzado. Como no has tomado tu medicina en varios días, terminaste creando toda la historia de la salida y a alguien de nombre Kazuha que se vuelve tu buen amigo, muy convenientemente, has decidido que pertenece a una sección distinta de la tuya. Doppo-kun. -Jakurai se acerca al ahora confundido, queda a centímetros de sus labios y lo mira directo a los ojos.- No hueles a alcohol, tampoco tus ojos delatan que hayas bebido. Sólo veo la típica hinchazón por el tiempo que dedicas frente al monitor de computadora. 

— No... Eso no... -Con una amabilidad que ahora ya no cree merecer, es consolado entre los brazos del más alto y llora desconsolado, alterado, incapaz de creer que esos minutos fueron mentira, una mera creación de su imaginario y, por ende, la prueba perfecta de que nunca mejorara. Jamás será alguien que honre la memoria de sus padres y hermano muertos. A los que él... 

— Lo hago por tu bien, porque te quiero y voy a protegerte. Se lo prometí a ellos. -Doppo llora más cuando los recuerdos vuelven y su mente es transportada al día del accidente, no recuerda nada excepto que habían hecho una visita al doctor, en Shinjuku. Era el tiempo en que aún vivía junto a su familia en Yokohama, estaba por ingresar a la universidad y se mudaría justo a un departamento cercano al amigo de la familia... Salieron de ahí a nada de oscurecer... Se ofreció a conducir, porque sería uno de los últimos viajes que harían juntos... Y luego... Cuando despertó todo era justo igual al ahora. Jinguji Jakurai lo sostenía y reconfortaba. Parece que siempre será así... 

— Sensei...


Luego de tres días, Doppo fue capaz de regresar al trabajo, su cara luce peor que nunca, tanto que pareciera haberse excedido en desvelos; aunque es todo lo contrario y estuvo dormido la mayor parte del tiempo en esos días, despertando para comer o, mejor dicho, para abrir la boca y ser alimentado por Jakurai, a quien no tiene valor de mirar a los ojos luego de llegar al grado de ser bañado por él. Es un lastre. 

Casi llora cuando entra y descubre que, efectivamente, los compañeros amables que le sugirieron cócteles y pagaron por él, no existen. No hay una sola cara conocida. Su acompañante sonríe y, le dice, ser capaz de ver la realidad demuestra que basta tomar sus medicamentos para controlar cualquier engaño de su mente; a él no le queda más que asentir y despedirse del mayor, algo turbado todavía. 

Así que... Esa es la verdad. Suspira y se sienta, debe aceptar que su vida es así. Medicinas, trabajo y llorar en el hombro del doctor. No más.


El caminar elegante es inconfundible y, naturalmente, llama la atención, aunque no es esa la razón por la que un hombre corre por el pasillo, alcanzándolo apenas en tiempo para evitar que salga de las oficinas. 

— ¡Jinguji-sensei! ¿Me permitiría unos minutos? 

— Por supuesto. -Esa sonrisa amable deslumbra a todos los presentes, haciendo crecer la enorme admiración que le tienen.

— Sólo quería agradecer por todo lo que Jinguji-sensei aporta a nuestra empresa, primero acepto hacer tratos para que nosotros distribuyamos el equipo a su hospital y... Y con lo de esta semana nos salvó en serio, gracias por reportar los robos de esos empleados, jamás hubiera pensado que todo el acto de ser amables con Kannonzaka-kun era para disfrazar que estaba siendo intimidado por esos delincuentes, si no fuera porque usted mismo llevo las pruebas, nadie lo hubiera creído. Y ni hablar de lo mucho que vela para que no pasemos a ser una de esas empresas negras, sé que es en parte para cuidar de su hijo, pero gracias por los reportes... Kannonzaka-kun vale mucho aquí, no importa cuántos empleados deban irse si se lo merecen. 

— ¿Hijo...? -De todo el alegato, es lo único que parece haber llegado a sus oídos.

— Ah... Bueno... Kannonzaka-kun lo ha llamado "padre" un par de ocasiones... Me disculpo si le ofende, no es que Jinguji-sensei sea tan mayor, pero ha cuidado del chico desde que era un universitario, es normal que... 

— No hay problema. -Para alivio del nervioso interlocutor, que haría o diría lo que sea para mantener el favor de alguien tan importante, Jakurai sonríe de nuevo, sin ápice de indignación.- Sólo quisiera solicitar de nuevo que Doppo-kun no sepa nada de eso, yo hablaré con él de todo y es mejor si nadie más toca el tema. ¿Puedo contar con ello?

— ¡Definitivamente! Nadie dirá nada, es más, nadie se acercará a dirigirle la palabra, para evitarle molestias a Kannonzaka-kun, es lo menos que podemos hacer por alguien tan honorable. 

— Gracias, sólo hice lo correcto en cuanto descubrí todo. Las personas que intentar apoderarse de lo que no es suyo, deben pagar, ¿no cree? 

El doctor se despide, sin notar lo intrigado que ha dejado al otro hombre, quien al final se encoje de hombros y regresa sobre sus pasos, irá a repetir las instrucciones de que nadie, nadie intente acercarse a Doppo Kannonzaka.

Jakurai, en pocos minutos, llega a su auto y saca algo de la guantera. 

Su preciado tesoro que nadie podría valuar. 

Fotografías de Doppo, comenzando por una que tomó por sí mismo el día del infortunio que marcó su vida. El rojo queda muy bien en él... Su frente herida derramando preciosa sangre escarlata por sus párpados y mejillas, y los labios entreabiertos teñidos también del intenso color. 

Se arriesgo mucho provocando el accidente tras alterar sus alimentos para hacerlos dormir justo cuando fueran de regreso, podría haber perdido a su adorado Doppo y, considera, fue un favor de los dioses que el joven saliera con apenas unos rasguños y el golpe en la frente.

Si tan solo nunca lo hubiera conocido... Entonces su familia viviría, ninguno de esos abusivos jefes habría sido despedido y tampoco habría tenido que castigar a los que buscaban robarle de su lado. Y si se hubiera enamorado ya de él, como esperaba sucediera tarde o temprano... Entonces no tendría que seguir dándole esos medicamentos, claro que reduce la dosis y procura cambiarlos por dulces cuando es conveniente. Jamás lastimaría a Doppo, eso es obvio. 

Mira las fotografías que le ha tomado dormido y siente ligera frustración. ¿Padre? ¿Doppo lo ha llamado padre? Quizá debería comenzar a cambiar de ritmo y ser más agresivo, Doppo es del tipo que necesita un detonante para actuar, por eso, en lugar de conformarse con verlo dormir... Jakurai sonríe, no necesita contenerse, puede hacer lo que quiera y, si se equivoca, tiene el poder de manipular todo a su favor... No hay que preocuparse por eso. 

Doppo y su mente le pertenecen, desde hace años y mientras vivan. 

Notes:

De verdad escribiré algo lindo para Doppo...

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