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All I Want

Summary:

Chris Colfer deseó ignorar los mensajes de texto que recibía, pero eso era perderse el poder saber algo de la persona que amaba. Darren Criss deseaba ya no escribirle, pero eso era imposible.
¿Es que acaso estarían juntos algún día?

Notes:

One-Shot basado en la canción de "All I Want" de Olivia Rodrigo.
Link de la canción: https://www.youtube.com/watch?v=9ta2YLUSIMA

Muchas gracias a A por ser mi beta.

Work Text:

—¿Necesitas algo?

 

La voz de Will hizo que Chris alzara la mirada de su computadora. Hubo una leve sonrisa y un movimiento con su cabeza que indicaba una negación.

 

—No—. Dijo Chris para mirar de nuevo a la pantalla de su laptop. —Terminaré de escribir esto y luego iré a la cama...

 

—¿Lo prometes?

 

—Lo prometo.

 

Will asintió para revolver un poco el cabello del menor y después dirigirse a las escaleras. Chris siguió tecleando aquel manuscrito de su próximo libro, sin embargo, en algún momento, sus manos dejaron de moverse. Algo comenzó a estar en su mente que le hizo detenerse y mirar de forma fija la pantalla de su computadora.

 

Aún era algo complicado acostumbrarse a esa tranquilidad que se asentaba. No sabía si era porque acababa de mudarse con Will o porque...

 

Chris miró de reojo su celular; sabía que, en algún momento, sonaría haciendo presente un mensaje de texto o una llamada. No ocurrió. Tomó una bocanada de aire para leer de nuevo el párrafo que estaba escribiendo; lo leyó tres veces, sin embargo, no pudo continuarlo.

 

Sus labios se fruncieron en una leve mueca y decidió cerrar su laptop. Al hacerlo, su mirada se detuvo (?)en la, aún no tan visible, sala. Había algunas cosas en cajas, un par de cubetas que contenían la pintura que él eligió para pintar las paredes y muebles, y cosas que esperaban ser ordenados pronto. Si bien siempre había deseado mudarse de Clovis, crecer, tener a alguien quien lo quisiera, ¿por qué todo eso no le causaba felicidad?, ¿por qué se sentía tan vacío?

 

Tal vez porque...

 

El sonido de su celular le hizo brincar un poco de su lugar y observó el nombre que estaba en la pantalla. Era él. Era él y no estaba seguro de querer responder su llamada. ¿Cómo es que dudaba de la llamada que estaba anhelando desde hace ya días?, ¿cómo es que aún lograba hacerlo sentir nervioso sin decirle algo?

 

Estuvo a punto de responder, pero decidió observar como el nombre “Dare” desaparecía de la pantalla después de un tiempo. Colocó su celular en vibrar para así no molestar al hombre que lo esperaba escaleras arriba en la habitación. Lo estaba comenzando a entender, tal vez la razón que no lo hacía sentir cómodo en ese lugar era que el hombre con el que quería compartir esa casa

 

era el que ahora llamaba y no el que lo esperaba en la habitación. El castaño infló sus mejillas al encontrar la respuesta de lo que sucedía, retiró sus lentes y se levantó para caminar un poco y estirarse después de trabajar toda la tarde o tal vez sólo quería una excusa para moverse por esa sala y observar mejor el lugar.

 

En una de las cajas, se asomaba aquella estatuilla de la que fue ganador en una edición de los Golden Globes y no pudo evitar sonreír un poco. Se atrevió a tomarla para mirarla como si dentro de ella estuviera toda la historia de esa noche. No la historia donde subió nervioso al escenario para recibirla, tampoco aquella donde en el After party le hicieron hacer una especie de brindis, tampoco la sesión de fotos, sino aquella donde Darren decidió llevarlo a casa. Aquella donde se atrevió a tomar la mano de su coestrella y entrelazar sus dedos, aquella donde se dio cuenta de que los besos de Blaine Anderson eran el reflejo del verdadero amor y deseo de Darren Criss. Acarició esa estatuilla como si eso fuera una forma de decir que estimaba demasiado esa noche.

 

Dejó el premio en la caja y tomó una invitación perteneciente a esa noche cuando fue nombrado una de las personas más influyentes del año en la revista TIME. Recordó ese momento en el que Jenna y Amber saltaban con él, también cuando observó con cierto pánico que había dos pases en ésta, aunque no tardó en saber quién sería su “+1” esa noche tan importante para él.

 

“¿Yo? ¿Por qué yo?”

 

“Es por lo de Sutton Foster y porque... ¿Quién no llevaría a su alma gemela a un lugar así?”

 

Antes de que Darren respondiera algo, Chris salió del remolque y no pudo evitar tener una gran sonrisa por el resto del día.

Era tan fácil regresar a los recuerdos de ese tipo de ocasiones dónde sus manos chocaban, dónde evitaban dar entrevistas y dónde apostaba que era ellos contra el mundo.

 

—A veces...—. Comenzó a susurrar Chris dejando esa invitación en el mismo lugar en aquella caja y soltó un largo suspiro. A veces deseaba volver a ser joven; pareciera que su anhelo de crecer se había perdido en cierto punto, pero ¿en qué momento? ¿Fue cuándo conoció a Darren Everett Criss o fue después?, ¿fue cuándo sus labios chocaron por primera vez en un largo beso?,

¿fue cuando Darren sonrió diciendo que lo amaba?

 

Su celular vibró y lo miró para encontrarse un mensaje. Era corto, pero certero y entendible.

 

«Creí que era una mentira»

 

Chris, en una pelea con Darren, decidió mudarse con Will a una nueva casa para formar un hogar, para sentirse amado de verdad por alguien que no le pediría ocultar una relación. Claro que lo hizo con la intención de ver la reacción de Darren. Esperaba que fuera una reacción que le hiciera recordar que lo amaba. Que aunque decía estar en una relación con Mia, Darren seguía

 

siendo suyo. Que Hollywood y su homofobia se jodiera y aceptara que ellos podían hacer frente si tan sólo Darren fuera sincero, sin embargo, el pelinegro temía más por su reputación y por perder el nuevo proyecto que Ryan le estaba ofreciendo.

 

Tal vez las expectativas de Chris eran muy altas o tal vez se había enamorado de la auténtica versión de Darren que conoció hace años y ahora sólo deseaba reencontrarse con ella. Sí, deseaba tanto tener de nuevo esa gran sonrisa y esos gestos sin tanto sentido que le hacían reír; pero ahora pareciera que cada vez que lo veía hallaba una sonrisa triste y grandes ojeras acompañado de un "ya no puedo con esto".

 

Miró nuevamente ese mensaje de texto y Chris decidió responderlo porque así era él, por más que estuviera enfadado con Darren no podía ignorarlo.

 

«Disculpa, pero aquí yo no soy el mentiroso.»

 

Era un mensaje cruel y ácido. Uno donde se dejaba expuesto todo lo que estaba en la cabeza de Chris en ese momento. Era la verdad y Darren sabía que el castaño tenía razón.

La respuesta del filipino no tardó en llegar y Chris decidió leerla en voz alta como si así pudiera imaginar que ahora Darren estaba frente a él haciendo tal pregunta.

 

— «¿Es lo que quieres? Si me dices que sí, juro que lo aceptaré y dejaré de escribirte. Sólo quiero que seas feliz, Chrissy»—.

 

Había demasiado por responder a esa pregunta. Claro que no era lo que quería, pero las decisiones ajenas lo orillaron a tomar las suyas y, claro, hacerse responsables de ellas. Sabía Darren la respuesta y él también, pero no la escribiría. No le diría que ahora siente que su nueva casa no es un hogar, tampoco que siempre soñó con compartir una casa con él y mucho menos le diría que él lo hacía feliz y, a pesar de todo...

 

Fue entonces cuando Colfer abrió una nueva incógnita en su mente. Una cuestión que no había estado desde que tuvo un ataque de celos cuando Mia decidió visitar el set de grabación de Glee y él no pudo ni siquiera dirigirle un saludo a Darren porque parecía que ella lo entretenía muy bien. ¿Qué sucedía si, en realidad, había algo mal en él?, ¿qué sucedía si él no era el que cumplía las expectativas de Darren?

 

Por inercia, miró su reflejo en un espejo que estaba cerca de unas cajas. Nunca se consideró un sex symbol y admitía que no era la persona más segura del mundo, ya que a veces moría de nervios hasta cuándo le pedían un autógrafo, pero no era alguien malo. Es decir, era un buen partido, ¿no?

 

«Quiero la verdad, Dare...»

 

Tecleó rápido y envió el mensaje como si ahora las inseguridades del adolescente que fue estuvieran acechándolo y sólo pudieran ser calmadas por una respuesta de Darren.

 

«La verdad es que te amo y lo haré decidas lo que decidas, mi Chris»

 

Leer esa respuesta hizo que Chris sintiera sus ojos cristalizarse hasta darse la libertad de que algunas lágrimas silenciosas rodaran por sus mejillas. Le creía. Chris le creía al pelinegro esa oración. Aunque en ese momento sintiera que estaba tan solo, sabía que, en algún futuro, su Darren y él estarían juntos. Porque por más que quisiera dejar el pasado atrás o huir de él no era lo que quería. No servía de mucho el fingir alejarlo, siempre se sentiría atado a él, pero de una forma positiva. Criss no era un peso en su vida, sonaba irónico, sin embargo, el hombre que ahora lo hacía llorar, era el mismo que le brindaba felicidad absoluta. No deseaba que sea lo que tuvieran terminara pronto. A veces juraba que existía un lazo invisible, uno que le susurraba todos los días quién era su destino. Si bien ahora compartía el desayuno con alguien llamado Will, estaba seguro que compartiría su vida con aquel que llevaba por nombre “Darren”. Creer en el destino sonaba algo tonto, pero él creía en Darren y estaba seguro que era a quien deseaba y anhelaba en su vida.

 

«Tú eres todo lo que quiero, Dare.»