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Eat’s OK
“Me gusta mucho esa cara feliz que haces cuando has comido mucho.”
Su teléfono sonó unas dos veces antes de que Shen Yuan pudiera coger el móvil. No tuvo que ver quién era para saberlo. Inmediatamente el nombre de esa persona salió de sus labios cuando contestó. ーHola, Binghe.
ー ¡A-Yuan! ¿Cómo has estado? ーla energética voz al otro lado de la línea hizo sonreír a Shen Yuan.
ーBien, han sido días tranquilos.
ー Seguramente A-Yuan lo dice porque no he estado ahí para molestarlo ーun sollozo se pudo escuchar.
ーNo seas tan malcriado, Binghe ーregañó el hombre, aunque en su voz había sólo diversión. A sus oídos llegó otro quejido del hombre al otro lado de la llamada. Shen Yuan no pudo evitar soltar unas cuantas risas hacia las cosas que su pareja decía.
Binghe en ese momento se encontraba en el extranjero por unos negocios relacionados a una de sus nuevas sucursales. El menor era dueño de una cadena muy famosa de restaurantes, cuando Shen Yuan lo conoció, Luo Binghe apenas era un adolescente de 15 años que tenía una madre enferma internada en el mismo hospital que él. La madre de Binghe se encontraba en la habitación frente a la suya, siendo imposible que su camino y el del menor no se cruzaran en algún momento, especialmente cuando la madre de Binghe empezó a hablar con Shen Yuan ya que llevaban sus quimioterapia juntos, llevando a la madre del muchacho a invitar al mayor a tomar uno de los deliciosos almuerzos que su hijo preparaba.
Desde ese momento Shen Yuan se enamoró de la comida de Binghe. El chico se esforzaba en preparar platillos adecuados para su madre enferma, siempre atento de que la mujer comiera, cuidando que comiera aun si decía no tener apetito a causa del tratamiento para su leucemia, y cuando Shen Yuan se agregó a la fórmula el esfuerzo de Luo Binghe se incrementó el doble, preocupándose también por el mayor, especialmente cuando el menor notó que Shen Yuan no recibía visitas.
Así pasaron unos meses, con Shen Yuan acompañando a los Luo.
Pero todo lo bueno tiene un fin. La señora Luo no pudo vencer al cáncer, dejando a su hijo de casi 16 años solo en el mundo. Shen Yuan sintió rápidamente la ausencia de la señora Luo y pensó que volvería a su solitaria vida antes de ella, su sorpresa fue grande cuando una semana después Binghe apareció frente a su cuarto con otro maravilloso almuerzo. Luo Binghe le sonreía aunque podía ver sus ojos hinchados y la tristeza en ellos. Shen Yuan lo invitó a pasar, ambos en un silencio cómodo empezaron a comer y, en cierto punto, Shen Yuan no recuerda muy bien, Binghe terminó llorando en sus brazos, mostrándose como el niño perdido que era.
Binghe le había contado ese día después de calmarse que iba a ser llevado a una casa de acogida porque aún era menor, que tal vez era la última vez que lo vería. Entonces, en ese momento Shen Yuan tomó una decisión, a sus 22 años y con una familia distante pero que aún lo mantenía económicamente, decidió sacar provecho de ella. Tomando la influencia de su familia logró convertirse en el tutor del adolescente, sus padres lo vieron como otro simple capricho de su hijo enfermo y para compensar su falta de interés por él decidieron no poner muchas quejas a su decisión.
Así Luo Binghe se mudó a su departamento, el cual llevaba unos meses desocupado desde que Shen Yuan estaba internado, el chico siguió yendo a la escuela y visitando a Shen Yuan todo el tiempo. Binghe siempre hablaba de pagar toda la generosidad de Shen Yuan en el futuro, pero a él no le importaba eso. Para Shen Yuan, Binghe era un amigo al igual que su madre, quienes lo apartaron de la soledad constante en la que vivía, tenerlo cerca era suficiente.
Los años pasaron, Shen Yuan logró superar la leucemia, pero para evitar recaídas tuvo que seguir medicado por varios años. Vivir con Binghe fue agradable, el otro era buena compañía para cuando estaba de ánimo y sabía cómo cuidarlo cuando el medicamento lo dejaba como una triste versión de sí mismo.
Poco a poco, Shen Yuan terminó sus estudios y empezó a trabajar en una editorial, logrando desprenderse de sus padres. Luo Binghe, que aún estudiaba, para no darle más cargas a Shen Yuan también comenzó a trabajar como ayudante en un pequeño restaurante. Tal vez fue ahí cuando el menor encontró su vocación y sueño. Al final, y con mucho esfuerzo, Luo Binghe consiguió una beca en una universidad de gastronomía famosa en Beijing.
Al inicio, Binghe pensó en rechazarla cuando vio a Shen Yuan recaer un poco en su enfermedad, pero éste casi lo obligó a tomar el avión hacia la lejana ciudad. La promesa de regresar como un Luo Binghe que mereciera estar con él fue dicha, al principio Shen Yuan no entendió a qué se refería y lo dejó pasar respondiendo con un simple “te estaré esperando.”
Así pasaron casi cinco años. Entre cartas, correos y paquetes, la comunicación entre ambos nunca se perdió. Las pocas veces que Shen Yuan veía a Binghe era en vacaciones de invierno, para las festividades de fin de año. Shen Yuan veía como su pequeño Binghe crecía y se convertía en un hombre impresionante. Sólo podía pensar en lo orgullosa que la señora Luo estaba por ver a su pequeño loto convertirse en un chef increíble.
Lo que no esperaba Shen Yuan era que en las últimas vacaciones de fin de año, su ya no tan pequeño Binghe lo acorralara contra el sofá y le robara un beso. Su primer beso. La sorpresa aumentó cuando Luo Binghe le confesó su amor.
Shen Yuan no supo qué hacer en ese momento, ni más adelante, Luo Binghe comprendió que necesitaba tiempo y espacio para procesar todo, así que se marchó para su último año escolar, dándole un año a Shen Yuan para darle una respuesta.
Fue el año más caótico para el mayor, tanto que terminó contando sus problemas a su autor encargado. Shang Qinghua resultó ser peor en el tema de las relaciones que él, pero sirvió para desahogarse.
El año pasó demasiado rápido para el gusto de Shen Yuan, y para cuando Luo Binghe apareció frente a su puerta unos días antes, la respuesta aún no estaba ahí. El menor que ahora era mucho más grande y musculoso que Shen Yuan sólo sonrió diciendo que entendía que los sentimientos de Shen Yuan no fueran los mismos que los de él, que sólo esperaba que el mayor le permitiera seguir en su vida.
Shen Yuan no pensó nunca en alejar a Binghe, aunque su mente fuera un caos, el menor aún tenía un lugar importante en su vida. Entonces, la rutina de años atrás regresó, Shen Yuan había olvidado lo afortunado que era de comer la cocina de Binghe todos los días, especialmente cuando el menor señaló que Shen Yuan estaba más delgado desde la última vez que lo había visto. Shen Yuan aún estaba en tratamiento, especialmente por sus recaídas, las cuales no eran constantes, pero aún lo mantenía con un poco de quimio cada seis meses y pastillas que le quitaban el apetito, pasando hasta tres días sin comer por la falta de este.
ーVigilare que comas adecuadamente desde ahora, A-Yuan ーprometió Binghe. Shen Yuan sólo sonrió. El cuidado de Binghe lo hacía sentir feliz, tal vez desde ese momento Shen Yuan debió notar que esa genuina felicidad no era similar a la de hace años.
El tiempo siguió pasando, y si sus sentimientos no eran claros aún, el notar como su Luo Binghe era abordado por otras personas pudo ser un buen detonante para que Shen Yuan abriera los ojos y comprendiera que sus sentimientos por Binghe hace mucho habían dejado de ser de amistad o fraternales. Shang Qinghua aún llama a ese momento “el despertar de la bestia” , ya que la escena de celos que Shen Yuan había armado era difícil de olvidar y él prefería no recordarla, especialmente porque esa fue la época donde Binghe estaba despegando como el dueño de uno de los mejores restaurantes de China y un chef prometedor, los ojos de todo el mundo estaban sobre él cuando sucedió. Luo Binghe dice que para él fue encantador, Shen Yuan sólo quiere que la tierra se abra en dos y se lo trague cada que su novio lo menciona.
Volviendo al presente, Shen Yuan podía escuchar a su pareja quejarse del otro lado de la línea de unos empleados que no estaban haciendo bien unos platillos, sobre cuánto quería terminar ya con aquellos deberes y volver con su A-Yuan. ーTe extraño mucho, Yuan.
ーExtraño tu comida y puede que a ti ーdijo Shen Yuan para después reír. No pudo verlo, pero sabía perfectamente que Binghe hizo un lindo pucheroー. Vuelve pronto, tu futuro marido necesita comida de verdad.
ーA-Yuan debería dejar de comer comida chatarra, sabes que no es bueno para tu salud.
ー¿Quién dijo que estaba comiendo algo? ーdijo jugando, pero la exclamación al otro lado del teléfono fue muy sincera.
ーEstaré ahí mañana ーShen Yuan trató de decir que bromeaba, pero su pareja para entonces ya había colgado.
Luo Binghe aún se preocupaba por la alimentación de Shen Yuan, aunque llevaba ya demasiado tiempo sin necesitar medicamento, el mayor obtuvo la costumbre de olvidar comer por cierto lapso de tiempo, estaba trabajando en ello, pero Binghe al escuchar que su novio, ahora prometido, se había saltado aunque sea una comida dejaría todo para ir hasta donde estaba y llenarlo de sus platillos favoritos.
No fue una sorpresa encontrar al día siguiente a Binghe preparando el desayuno cuando despertó. La imagen de un famoso chef cocinando los panqueques favoritos de Shen Yuan con un delantal muy adorable era divertida para él, pero también llenaba su corazón de un sentimiento cálido que le recordaba cuánto amaba a Luo Binghe.
ーA-Yuan, ven a sentarte, el desayuno está listo ーle sonrió Binghe, mientras dejaba una pila de panqueques en su plato. Al hombre realmente le gustaba malcriarlo, Binghe decía que la sonrisa de Shen Yuan cuando comía era la más hermosa que había visto y por eso le encantaba alimentarlo, Shen Yuan sólo creía que quería engordarlo con toda su comida deliciosa.
El mayor tomó asiento en su lugar y Binghe aprovechó para dejar un beso de buenos días en sus labios. Cuando llevó el primer bocado de los panqueques a su boca, Shen Yuan dejó que el sabor estallara en su lengua, haciendolo recordar esa misma sensación de hace años, cuando la madre de Binghe se acercó a él y le ofreció un poco de comida. El sentimiento de amor y el delicioso sabor que había en aquella simple bola de masa casi hizo llorar a Shen Yuan.
Tal vez, desde ese momento, una pequeña parte de su corazón comenzó a pertenecer al chef desconocido, construyendo el camino a ese día y al futuro restante junto a Luo Binghe.
