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Shen Yuan tiró a un lado cualquiera de su habitación el envase de fideos instantáneos que había terminado de comer. ¡Pero no pasaba nada, limpiaría más tarde! De todos modos ya había aprendido la lección aquella vez que casi muere intoxicado. ¿Qué sería después? ¿Resbalar con alguna envoltura o caja que haya dejado botada después de no se sabe cuánto tiempo? Siendo sincero, no lo habría considerado antes de tener ese incidente. Por eso era mejor prevenir antes de que algo así vuelva a ocurrir.
Aunque claro, algunas veces la costumbre no desaparecía.
De todos modos no había problemas hasta ahora, así que podía descuidarse de vez en cuando. En especial cuando estaba enfrascado leyendo alguna novela web y analizando los aspectos más importantes que había en ella.
Y eso es lo que había hecho.
Ya cuando tuvo la familiar sensación de hambre, decidió caminar directo a la cocina y ver si tenía algo que comer para poder aguantar lo que faltaba del día. Pero bueno, no es como si no recordara que la última vez que salió de compras fue hace ¿un mes? Por ahí estaba el tiempo exacto. Tal vez era más, tal vez menos. Okey, era más, a nadie engañaba.
No fue una sorpresa para él encontrar el refrigerador y las alacenas vacías. Tenía la vaga esperanza de encontrar algo y así aplazar su salida hacia el mundo exterior un poco más (la ida y vuelta de la universidad no contaba, claro está).
Apoyó una de sus manos en su cabeza y frunció un poco el ceño después de vestirse lo más decente para salir. Estuvo un rato frente a la puerta de su departamento sin planear abrirla por los próximos cinco minutos. Luego, finalmente decidió girar el pomo de la puerta y salir. Al menos se consideraba algo afortunado de vivir cerca de un supermercado que atendía las 24 horas. Solo era cuestión de ir, comprar, pagar y salir. Nada complicado. Tal vez… O tal vez no, pero el aire fresco le haría bien, ¿no? Ni siquiera era una distancia considerablemente larga, solo eran un par de cuadras. Demoraría más esperando en la fila y consiguiendo todo lo necesario para no salir en un mes o más, si le era posible.
Solo caminó cerca de dos minutos antes de divisar el lugar. Aunque era raro, se suponía que debía tener las luces de los letreros luminosos siempre estaban encendidas a esas horas. Los letreros eran enormes, con el fondo de color blanco y con las letras de color negro. Lo suficientemente atrayentes y cegadores alrededor de las 6 pm cuando el sol ya casi se había ocultado por completo. Pero en esa ocasión no había un letrero luminoso brillando, el cual haría que le ardan un poco los ojos por la intensidad de la luz al verlo. Solo estaba la calle con algunos postes de luz que no llegaban ni a lo mínimo de esos carteles en lograr que esa zona pareciera estar bañada de luz. Y claro, él sabía lo que significaba. Aunque la razón del por qué pasó, de eso no encontraba una explicación aún. ¿Alguna emergencia? ¿Tal vez alguna parte de la estructura fallara y tuvieran que cerrar? O quizás, ¿los letreros se malograron? Shen Yuan quería creer en la última opción. Aunque no ayudaba el hecho de que las luces dentro del lugar tampoco estuvieran encendidas. ¿Corte de luz? Pero el resto de zonas alrededor no se vio afectado. Entonces… ¡No pagaron los servicios de luz! Okey, se rendía en buscar darse ánimos y falsas esperanzas.
Entonces, ¿qué proseguía? ¿Se aguantaba el hambre y esperaba hasta el día siguiente? Era una buena opción…
Shen Yuan soltó un suspiro frustrado al no creerlo. Tendría que buscar otro lugar.
Al final, decidió merodear un poco entre las calles y ver si podía encontrar otro supermercado cercano, o alguna otra opción que le pareciera razonable. Al caminar y caminar sin un destino específico, empezó a sentir un ligero y delicioso aroma. Su estómago rugió al reconocerlo también y decidió buscar el lugar de donde provenía. Era probablemente un restaurante cercano. Traía dinero suficiente, no le haría daño probar la comida que servían ahí al menos por ese día. La calle que siguió se desvió un poco a la izquierda. No era una zona muy notoria en realidad. Aunque si la comida que se servía era tan buena como el olor que producía al ser guiada por el viento, entonces no importaba mucho la locación donde se hallaba.
El restaurante era algo pequeño, pero contaba con una atmósfera cálida y hogareña. A Shen Yuan le gustó. Era un lugar tranquilo y silencioso.
Él caminó dentro con un poco de cautela al principio. Sí, había caminado inconscientemente a ese lugar, pero todavía tenía uno que otro problema con ir a lugares que tenían la posibilidad de ser demasiado concurridos, o interactuar con otras personas, pero nos desviamos del punto. Puede que el restaurante solo contara con unos pocos clientes y fuera en resumen calmado, aun así, todavía iba con cierta tensión en cada uno de sus pasos.
Una vez se sentó frente a una de las mesas, le echó un vistazo al menú que estaba en esta. Había una variedad de nombres de platillos frente a él: Costillas agridulces, pollo Kung Pao, Ma Po Tofu, entre otros. Todo parecía delicioso.
Justo cuando pensó finalmente en que pedir, la persona encargada parecía haber leído sus pensamientos y se acercó hacia su mesa.
Era un hombre joven. ¿Tendrían la misma edad? ¿Tal vez no? No estaba seguro. Tenía un buen rostro y era bastante alto. Quizás le sacara una cabeza o más. También parecía tener una buena personalidad, su rostro estaba centrado y tenía una expresión suave.
El joven se acercó a Shen Yuan y preguntó por su orden.
Otro buen punto. Tenía una muy buena voz.
Que fortuna era que en ese momento en el que parecía desconectado del mundo, su cuerpo pudiera reaccionar de forma condicional y mencionar los platillos en los que estaba pensando bastante.
Rollitos primavera, costillas agridulces y unos dumplings.
Tenía hambre. Sobrevivir a base de fideos instantáneos y comida rápida no era un buen hábito, en realidad. Ahora solo deseaba comer unos deliciosos platillos y volver a su usual vida sedentaria (la cual, algunos de sus compañeros de universidad dicen bromeando que en realidad es una “vida ermitaña” debido a sus grandes esfuerzos por convivir lo mínimo posible. Le faltaba contacto con la sociedad. Sí, lo admitía. Pero él ya encontraría formas de salir de su caparazón, ¿entendido? Solo debía ir haciéndose la idea y acostumbrándose. Todos tenían diferentes tiempos a la hora de adaptarse. Era legalmente un adulto, podía hacerlo).
En lo que iba y venía de sus divagaciones, el chico se había ido por la orden y ya incluso iba volviendo con la comida que había ordenado.
Shen Yuan no se percató de la inusual mirada cariñosa que tenía aquella persona. (La verdad es que no se había dado cuenta de muchas cosas. Como el hecho de la sorpresa que tenía ese joven al verlo en aquel restaurante y la mirada suave que le regalaba al hablarle. Pero no pueden culparlo, la comida es lo primero).
Había elegido los rollitos primavera de sabor dulce. Estaban deliciosos y crujientes al comerlos. El sabor superaba sus expectativas por completo. Los terminó de comer rápidamente. Luego dirigió su atención a las costillas agridulces, las cuales lo tentaban con su aroma después de terminar su entremés. Tampoco se decepcionó. El sabor era estupendo. Combinado con el arroz blanco, era lo mejor. Y al final quedaban los dumplings. Agradecía bastante haber llegado a ese lugar. Los platillos eran los mismos que otros restaurantes, pero el sabor era único a comparación. Otros palidecieron si los juzgaba.
Para cuando había terminado de degustar todo, se dio cuenta de que era la única persona que quedaba. ¿Qué horas sería en ese momento? Era extraño que ya no hubiera nadie. Shen Yuan dejó el dinero equivalente a todo lo que había comido junto al menú en la mesa. Luego se dispuso a levantarse y volver directo a su departamento y seguir con su típica rutina del día, la cual se vería interrumpida al día siguiente debido al cierre del supermercado. Sino abría en la mañana, entonces debería buscar otro lugar. Pensando en las distintas alternativas, se sorprendió un poco al sentir la presencia de otra persona a su costado y ver el paquete que le entregaba.
Era el joven que lo atendió antes.
Le estaba ofreciendo un paquete. Shen Yuan estaba confundido cuando lo vio. ¿Por qué le entregaba eso? Él no había ordenado otro platillo, mucho menos para llevar. Aunque debe admitir que hubiera sido una buena idea.
“La casa invita”, le dijo con una sonrisa. Tenía una sonrisa muy hermosa. “Son pasteles de luna”.
¿Pasteles de luna? Si Shen Yuan recordaba con exactitud la fecha de ese día… ¡Oh! Era el Festival de Medio Otoño. ¿Cómo no se había acordado de ello? También se había olvidado de saludar a su familia… De todos modos era probable que le respondieran al día siguiente ya que seguían en otro país atrapados en una tormenta. Tendría que enviarles un mensaje después.
Aun así, los pasteles de luna generalmente se vendían más caros en el Festival de Medio Otoño. Shen Yuan se preguntaba por qué esta persona se los estaba regalando. No se sentía muy bien si los aceptaba sin dar nada.
“Yo…”, pensó unos segundos que debería decir a continuación. ¿Cómo podía decir las palaras correctas sin titubear? Decidió no acobardarse y relajar su mente “Toma” le tendió algunos yuanes que había sacado rápidamente “No puedo aceptarlo sin pagarlo…” La tienda era pequeña y Shen Yuan había visto pocos clientes frecuentándola (claro, podría ser también debido al día festivo, pero en esos momentos no lo pensó en profundidad y pasó el detalle por alto), eso hacía que se sintiera culpable si tomaba aquellos pasteles de luna sin ofrecerle su equivalente de dinero.
El joven lo miró otra vez con esa expresión de ¿ternura? No sabía si era eso o solo imaginaba cosas.
“Shizun siempre es tan amable” dijo. Shen Yuan enarcó una ceja ante las palabras. ¿Por qué lo llamó shizun? ¿Cuándo había sido un shizun? “No sé si me recuerde bien, ha pasado un tiempo. Mi nombre es Luo Binghe” Luo Binghe volvió a sonreírle, más aún al ver como la mirada de Shen Yuan permanecía.
Luo Binghe. Shen Yuan sentía que conocía el nombre. Pero, ¿de dónde?
Una bombilla se encendió en su cabeza cuando apareció el recuerdo de un artículo en una página web. Ese artículo mostraba una entrevista con el heredero de la empresa Endless Abyss y ahora dueño de la mayor fortuna. Hijo único de Tianlang-Jun y Su Xiyan. Pero había algo más. Eso era lo único que él sabía. Ellos se habían conocido antes, ¿no? Hace varios años…
Las facciones en su rostro ahora era más maduras, también había crecido mucho y ganado musculatura. Había cambiado bastante. Tal vez no hasta el punto de quedar irreconocible, pero sí de modo en el no pensarías que ambas versiones de él tenían mucho parentesco, tal vez pensarías que son familia lejana. Aun así, conservaba esas miradas dulces que le mostraba cuando lo brindaba tutorías gratuitas. Porque sí, ahora sí recordaba al Luo Binghe le pedía ayuda con varias materias cuando estaba en su último año de secundaria media-superior.
Luo Binghe notó su expresión cambiante. Estaba feliz de que Shen Yuan lo haya recordado después de todo.
“Estaría feliz si shizun aceptara el regalo de su antiguo estudiante” dijo cuándo Shen Yuan lo miró evaluándolo otra vez. Buscando las diferencias que tenía con su yo del pasado “Yo mismo los preparé y me gustaría que shizun se los lleva y prueba” Sí, no había perdido la costumbre de llamar a Shen Yuan “shizun” sin importar los años que pasaran. Siempre imaginaba como sería ese encuentro, tal vez causado por él queriendo ir directo hacia la empresa de los Shen y pidiéndoles una reunión con Shen Yuan, o tal vez de esa manera, por casualidades de la vida que no había previsto. Pero no importaba, era feliz con ver a shizun frente a él.
El restaurante pertenecía a la cuidadora que tuvo cuando era niño y sus padres no podían llevarlo con él, fueron pocas veces, pero le agarró un gran cariño y agradecimiento por todos los mimos y las cosas buenas que le enseñó. Fue una de las personas más importante de su vida junto a sus padres y Shen Yuan. El restaurante tenía la temática que ella siempre quiso transmitir: La calidez de un hogar . Y como ella no podía atenderlo ese día debido a que estaba un poco cansada y recibió un mensaje de sus hijos para pasar las fiestas con ellos junto a un boleto de avión, él decidió hacerse cargo ese día. De todos modos sus padres volverían tarde en la noche para una cena conjunta y debido al Festival de Medio Otoño no habría mucha clientela, por lo que cerraría temprano.
Shen Yuan intercambió miradas entre el paquete que le entregaba Luo Binghe y Luo Binghe. Se había sonrojado un poco debido a la situación, le alegraba que el menor no lo notara ya que era solo un leve tono rosado. (Aunque ese no era necesariamente el caso, pero Shen Yuan no tenía que saberlo).
Los pasteles de luna eran un regalo que se entregaba a las personas cercanas a ti: familiares, amigos y parejas. Por lo que cuando el paquete aterrizó en sus manos ante su silenciosa afirmación, su corazón latió con rapidez por la alegría.
Luego, el sonido de la notificación de un mensaje interrumpió un poco el ambiente. Luo Binghe se disculpó con la mirada y revisó su celular. Era un mensaje de su madre avisándole que ya habían llegado y que pronto su padre estaría terminando la cena, considerando el tiempo que le tomaría llegar desde el restaurante hasta su casa, la tendrían lista poco después de que él se reuniera con ellos.
Luo Binghe dio su completa atención apenas sintió que Shen Yuan se acercaba para jalar con cuidado su abrigo. Luego quedó sin palabras un tiempo. Siendo sincero, lo único que había querido era darle esos pasteles de luna a su shizun cuando lo vio en el restaurante. Ya lo había hecho y estaba conforme con ello. ¿Sería bueno ser codicioso y pedirle algo más? Pero lo único que quería antes era verlo, eso también lo había hecho. Tal vez pedirle que se vean más a menudo. Eso le gustaría. O tal vez… Ahora que pensaba con más detenimiento. Parecía que su shizun no estaba pasando el Festival de Medio Otoño con su familia. Si no recordaba mal, los señores Shen salieron junto a sus dos hijos mayores que planeaban heredar su empresa a un viaje de negocios al extranjero. Luo Binghe sabía que a Shen Yuan no le interesaba mucho los temas de negocios y la familia Shen lo dejaba ir a su libre albedrío sin cargarlo con esas responsabilidades. Eso significaba que su shizun estaba solo…
“¿Quisiera shizun venir a mi casa para pasar el Festival?” Shen Yuan ya había comido una digna comida antes, pero no sería malo que le hiciera compañía. Bueno, sus padres podrían sacar el arma pesada de algunos eventos vergonzosos de su infancia en alguna conversación (de forma más exacta: su padre. Su madre solo intentaría aguantar la curvatura que sus labios querían formar, la cual solo podía pasar cuando su padre la entretenía y contaba sus historias. Su Xiyan era una mujer inexpresiva, pero hasta ella caía con cada palabra que podía salir de la boca de Tianlang-jun). Él lo aguantaría si shizun era feliz.
“¿Eh?” Shen Yuan estaba confundido ante la proposición.
Luo Binghe no desvió su mirada. “Lo que quiero es que shizun sea un invitado en mi casa por el Festival” volvió a repetir sin miedo y con una expectativa desbordante.
Shen Yuan no lo pensó mucho y solo asintió con una sonrisa. Ver los ojos brillantes de cachorrito que mostraba Binghe le recordaba bastante a aquellos tiempos de secundaria. Sí, había caído por la mirada tierna que le dedicaba. Adiós planes de encerrarse en su cuarto hasta el inicio de una nueva semana llena de trabajos universitarios. Él no sentía renuente de dejarlos, en realidad.
Y si alguno de los dos se había dado cuenta de que estaban agarrados de la mano, prefirieron no decirlo. Era realmente cálida la presencia del otro.
