Work Text:
“No puedo llorar”
"No voy a llorar”
Los pensamientos se repiten en la cabeza de Emma, versiones diferentes pero todas con la misma intención: prevenirse a sí misma de llorar en público. No puede permitir que ninguno de sus hermanos la vean llorar o si no le preguntaran por qué está llorando y entonces todo habrá sido en vano.
Entonces todo lo luchado, arriesgado y sufrido, todas las lágrimas que ha derramado antes, todas las vidas perdidas, todo será en vano. Porque si la ven llorar no podrá lograr su objetivo.
En contra de la opinión de todos Emma sí que piensa las cosas. Bueno, quizás no todo, y quizás no tan meditadamente como Ray o tan fríamente como Norman, pero Emma también piensa y reflexiona (la mayoría de las veces) antes de actuar.
La promesa ha sido una de esas cosas que ha meditado mucho, ha pensado antes de decir que sí. O al menos lo ha pensado tanto como ha podido, pues ha tenido que tomar la decisión en un momento, no se podía posponer, tenía que tomarla ahí y ahora, y Emma ha sentido su cerebro funcionando más rápido y eficientemente que en toda su vida.
Cree sinceramente que la oferta que le ha hecho el Rey Demonio es justa. No ha aceptado simplemente porque era la única alternativa (aunque era la única alternativa que estaba dispuesta a aceptar), lo ha hecho porque de veras considera justa la propuesta. Sus recuerdos a cambio de respetar la vida de todo el mundo, humanos y demonios por igual, además de que sus hermanos acaben en un sitio seguro donde nunca más volverán a irse a dormir con la incertidumbre de sí algo los atacara mientras duermen. Con el “quizás no lleguemos todos juntos”. Un mundo donde los más pequeños y los bebés nunca tengan que conocer esos sentimientos, donde ningún niño cargue nunca jamás con semejante responsabilidad en sus hombros.
Emma está de acuerdo. Pero entonces, ¿por qué siente que va a romper llorar en cualquier momento?
En el fondo también sabe que es normal que esté deseando llorar. Está de acuerdo con que es lógico y más que aceptable, pero estar de acuerdo con los términos del contrato no tiene por qué estar completamente de acuerdo con sacrificar su vida así. Quiere que todos vivan felices, quiere que todos puedan crecer en paz y armonía, pero ella también quiere ser feliz, también quiere crecer en paz y en armonía, y sobre todo quiere estar con su familia para siempre. Por siempre jamás. Y eso es algo que ese trato le va a arrebatar.
Así que se siente al borde del llanto todo el tiempo, y se odia a sí misma por estarlo. Al fin y al cabo es su decisión, ¿no? Es ella quien quiere que todos vivan bien, humanos y demonios, así que es ella quien debe pagar el precio.
Es ella quien debe hacerlo.
Aun así, parte de ella quiere correr y pedirle ayuda a Ray. Quiere correr y contarle que ha hecho, que ha prometido, pedirle que por favor la ayude. Es Ray, siempre puede contar con él, siempre estará ahí para ella y si alguien puede ayudarla es él.
Sus ojos se dirigen a Ray casi con voluntad propia. Está charlando animadamente con Don y otros de los chicos. Parece despreocupado e incluso tranquilo, pero Emma sabe que está alerta, nunca deja de estarlo esperando el momento en que quizás tenga que salir corriendo para salvarlos a todos. Siempre ha sido así desde que tiene memoria, porque Ray, para bien o para mal, tiene más memoria que todos ellos juntos.
Debe sentir su mirada sobre él, porque vuelve el rostro y sus ojos se encuentran.
Ray le sonríe y el corazón de Emma se detiene un instante.
No sonríe muy a menudo, pero cuando lo hace tiene la sonrisa más brillante y radiante que Emma ha visto nunca. Le gustaría que sonriera siempre.
"Quiero verlo sonreír siempre".
Es la sonrisa de Ray lo que Emma va a proteger cumpliendo su parte del trato, se da cuenta. Protegerá a Ray, que nunca más tendrá que estar alerta todo el tiempo, que por fin podrá relajarse. Que podrá fotografiar y recorrer el mundo humano, y estar charlando con sus hermanos con despreocupación.
Es esa sonrisa, y la de Norman, y la de Gilda, y la de Don, y la de Phil, y la de todos los chicos que forman parte de su familia. Es a su familia a quien Emma está protegiendo.
“No voy a llorar”, se dice Emma, y esta vez se lo dice más en serio que nunca. “Cada vez que quiera llorar, pensaré en la sonrisa de Ray”.
Y eso hace, piensa en la sonrisa de Ray. Piensa que así él podrá sonreír siempre, que nunca tendrá que volver a sufrir. Piensa en la sonrisa de Ray, y cuando viajan al mundo humano, sabiendo lo que le espera allí, Emma también sonríe, tranquila y en paz consigo misma, porque piensa que ha protegido la vida de sus hermanos, que ha protegido la sonrisa de Ray.
Sobre la arena de la playa, en un mundo humano que les es ajeno, Ray llora. Se deja caer al suelo y llora todas las lágrimas que Emma se ha guardado, toda la agonía, todo el sinvivir de la mentira que ha mantenido, todo aquello que ha ocultado a sus hermanos. En la playa, las lágrimas de Ray se pierden en el océano y su sonrisa se entierra en la arena. Se siente incapaz de sonreír, ahora que ya no tiene junto a él a la persona por la que siempre lo hacía.
